La leyenda de la araña – Cuento infantil

VCS Media en Español
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25 Visualizaciones de video·28 nov 2024
El cuento de la leyenda de la araña nos enseña que el poder y los privilegios deben ejercerse con responsabilidad, humildad y respeto hacia los demás, pues la arrogancia y el egoísmo conducen a la pérdida de lo que más valoramos.
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En bcsmedia.net es hora de activar la imaginación con un relato de...
Los cuentos de la abue.
Hola mis queridos niños, pero qué caritas más felices a la hora de escuchar historias.
¿Cómo han estado? ¡Qué bueno!
Hoy les traigo una interesante leyenda.
Cuenta la historia que hace mucho tiempo, en un lugar de Perú, a una princesa muy soberbia y altanera.
Uy, ¿saben qué? Lo mejor es que la escuchemos.
La historia, la leyenda de la araña.
Por favor, todos sentados cómodamente en el lugar de su preferencia.
¿Y nos recuerdan cómo se deben escuchar las historias? ¿Bueno?
La leyenda de la araña.
La princesa Urú era la heredera al trono del Imperio Inca al sur de Perú.
Su padre la adoraba y deseaba que en un futuro...
Hija, cuando deje de ser rey, quiero que te conviertas en mi sucesora,
para que gobiernes con justicia y seas muy querida por el pueblo.
Le dijo el rey lleno de orgullo.
Por esta noble causa se había esmerado en educarla de forma exquisita desde el día de su nacimiento,
siempre rodeada de los mejores maestros y asesores de la ciudad.
Desafortunadamente, la muchacha no era consciente de quién era ni de lo que se esperaba de ella.
Le daban igual los estudios y no le importaba nada seguir siendo una ignorante.
Lo único que me gusta es dormir y vestirme con estos elegantes vestidos que resaltan mi belleza.
Por si esto fuera poco, tenía muy mal carácter y se pasaba el día manipulando a todo el mundo.
Si no conseguía lo que quería, perdía los nervios y se comportaba como una joven malcriada y déspota
que pasaba por encima de todo aquel que le llevara la contraria.
Así eran las cosas.
El día que su padre, el rey, falleció, no tuvo más remedio que ocupar su lugar en el trono.
Los primeros días, la nueva reina puso cierto interés en escuchar a sus ayudantes y actuó con responsabilidad.
Pero una semana después...
¡Qué aburrido es dirigir este imperio!
Quejarse de su labor se había vuelto costumbre.
Harta de reuniones y de tomar decisiones importantes, comenzó a comportarse como verdaderamente era.
Una mujer frívola que solo rendía cuentas ante ella misma.
Una mañana, de muy malos modos, se plantó ante sus secretarios.
¡Todo esto me da igual! ¡Yo no quiero pasar mi día dirigiendo este imperio!
¡Es el trabajo más aburrido del mundo!
¡Fui nacido para viajar, usir hermosos vestidos y asistir a fiestas!
De los asuntos de estado que se preocupe, otro porque yo lo dejo.
Fueron muchos los que intentaron hacerla entrar en razón.
Entre ellos, el consejero real.
Señora, eso no es posible.
Usted debe comportarse como una reina madura y responsable.
¿Acaso no se da cuenta que su pueblo la necesita?
¡No puede abandonar sus tareas de gobierno!
La reina Urú se giró apretando los puños y sus ojos se llenaron de rabia.
¡Ay, a todos los que están aquí les digo que son unos insolentes!
¿Cómo pueden cuestionar mi decisión?
¡Yo soy la reina y hago lo que me da la gana!
Estaba tan enloquecida que en un arrebato cogió un cinturón de cuero y lo blandió en el aire con furia.
Quiero que se tumben boca abajo porque voy a azotarlos uno a uno.
He dicho que todos al suelo.
El salón se quedó completamente mudo.
El consejero y los ayudantes de la reina sintieron un escalofrío de terror,
pero ninguno se atrevió a desobedecer la orden.
Lentamente se arrodillaron y se dejaron caer sobre el pecho.
La reina apretó los dientes y levantó el brazo derecho,
pero cuando estaba a punto de proceder se quedó completamente paralizada como una estatua.
¿Pero qué demonios me está pasando?
No puedo bajar el brazo.
No puedo moverme.
Todos los presentes se miraron unos a otros sin saber qué hacer,
pero su sorpresa fue aún mayor cuando sobre sus cabezas apareció una majestuosa diosa cubierta con un manto de oro.
La divinidad permaneció unos segundos suspendida en el aire
y fue descendiendo levemente hasta posarse frente a la paralizada reina Urú.
Ante el asombro de los que estaban allí, habló.
Sus palabras fueron demoledoras.
Eres una mujer malvada y egoísta.
En vez de gobernar el reino con sabiduría y bondad,
prefieres humillar a tus súbditos y tratarlos con desprecio.
A partir de ahora perderás tu belleza y todos los privilegios que posees.
Te aseguro que sabrás lo que es trabajar sin descanso por toda la eternidad.
Se formó una gran nube de humo triste.
Cuando el humo se evaporó, en su lugar apareció una araña negra y peluda.
La diosa había convertido a Urú en un arácnido feo y repulsivo.
Urú no pudo protestar ni quejarse de su nueva condición.
Su única opción fue echar a correr por los baldocines del palacio para no morir aplastada de un pisotón.
Para su fortuna consiguió ocultarse en un ricón y, como todas las arañas,
empezó a fabricar una tela con su propio hilo.
Cuenta la leyenda que aunque han pasado varios siglos,
Urú todavía habita en algún lugar del palacio imperial.
Hay quien incluso asegura que la ha visto tejer sin parar
mientras contempla con tristeza y entre sollozos
cómo la vida sigue su curso en el que un día muy lejano
fue su hermoso y cómodo hogar, el cual, por su egoísmo, no supo agradecer ni respetar.
Araña de sueños de amor cura la pena y abraza el dolor.
Su tela brilla como un amanecer, reflejo de empatía en cada hilo,
pues el corazón siempre, siempre se deja ver.
Las penas ajenas hacen que el alma duela, dedica tu vida a servir.
Como lara con fe entrelaza, tejiendo esperanza en cada herida
y en cada sueño y en cada esfuerzo el amor abraza.
Una araña de sueños y en cada esfuerzo el amor abraza.
Adaptación para VCSmedia.net a una antigua leyenda quechua
publicada en mundoprimaria.com
Niños, hay que seguir con obediencia, respeto y gratitud
la orientación que los padres, abuelos y profesores les ofrecen.
Eso les permitirá tener una buena formación basada en los valores y las buenas costumbres,
de manera que cuando tengan dificultades sabrán vencerlas con valentía y determinación.
Solo así se puede llevar a cabo una vida armónica y feliz.
¿Cierto que el comportamiento de la princesa estuvo muy mal?
¡Uy, qué pena! Por eso recibió fuerte castigo.
Bueno, mis pequeños, eso ha sido todo por hoy.
Recuerden que aquí los estaremos esperando con las más divertidas y fantásticas historias.
¡Hasta pronto!
