Quedo casi sin #gasolina en medio de la nada tras encontrar dos gasolineras cerradas. Uso el litro extra que cargo y me encomiendo a la divina providencia para llegar a otra estación de servicio... ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇
📣 MÚSICA EN ESTE VÍDEO ➳ Caro Luna - Te elijo a ti ➳ Alcones Negros - Pies firmes ➳ Los Lobos - Morena de mi corazón ➳ Lipps Inc - Funky disco ➳ Daniel Fridell - Panqueque de plátano ➳ Koino Yokan - Zafar ➳ Alcones Negros - Cuando baja el sol ➳ Frontera Bugalú - Ni te ilusiones ➳ El Equipo del Norte - Cabo rojo ➳ Madison York - Andean Valley ➳ Lawd Ito - No hay trabajo
Venía por la autopista camino a Puebla y las dos gasolineras que tenía apuntadas
para parar están cerradas. Aquí solo tengo un litro que voy a echar hasta la última gota.
Según el mapa hay una gasolinera más a nueve kilómetros.
Ahora, como esté cerrada... Tendré que llamar a alguien por teléfono
si es que tengo señal. ¡Vamos a probar suerte!
En el episodio anterior había llegado a Cuetzalan, donde tras almorzar pollo con mole,
partí rumbo al hospital de drones.
Me voy del hermoso pueblo de Cuetzalan y no porque quiera, sino porque debo.
Debo arreglar el dron. Está prácticamente en coma, haré lo que esté en mi mano para resucitarlo
y salvarlo. Por cierto, hay una cosa que quiero comentar, me encanta cuando los mexicanos dicen:
"Vengo de tu casa", y yo, "¿cómo que mi casa?" "Sí, porque mi casa es tu casa".
Pero directamente cuando se refieren a la suya lo dicen en "tú", en segunda persona,
y eso me encanta. Imagínate que llamas a alguien por teléfono y le dices, "¿qué estás haciendo?"
"Estoy aquí, en tu casa". "¿Cómo que tu casa? En mi casa estoy yo".
Y tú, si fueses mexicano tendrías que decir: "Yo también estoy en tu casa".
Para que se entienda, la casa de cada uno es la casa del otro. ¡Es maravilloso!
¡Me parece fascinante! No hay una posesión singular,
sino plural y compartida. Aunque ayer, Jun Tiburcio me dijo
que a veces estas cosas se prestan a abuso.
—El mexicano siempre abre sus puertas para que entren amigos.
Y entran enemigos que te pueden traicionar.
A veces, en la casa no solo se te mete el amigo, sino también el enemigo.
Tal vez, por eso en Europa la casa de uno, suele ser la de uno, y la otra casa, la del otro.
Porque sabemos lo que puede pasar. Aquí también lo saben, solo que aún así lo hacen
por lo buena gente que son y la hospitalidad ejemplar que encarnan.
Y dicho esto, vámonos a la Heroica Puebla de Zaragoza.
Se suponía que iba a ser un día tranquilo, pero el viaje siempre está lleno de sorpresas.
¡No, no, no, por favor! ¡No! ¡Está cerrada! ¡Me voy a quedar sin gasolina!
¡Solo me queda gasolina para tres kilómetros! ¡No! ¡Qué liada!
Hoy podría ser el día en el que me suceda quedarme sin gasolina.
Venía por la autopista camino a Puebla y las dos gasolineras que tenía apuntadas
para parar están cerradas. Aquí solo tengo un litro que voy a echar hasta la última gota.
Es la tercera o cuarta vez en estos siete años que me ha podido pasar,
pero que nunca me había pasado quedarme sin gasolina. ¡Uf, no me gusta! ¡No me gusta!
Según el mapa hay una gasolinera más a nueve kilómetros.
Yo tengo gasolina más o menos para quince kilómetros.
Ahora, como esté cerrada... Tendré que llamar a alguien por teléfono
si es que tengo señal. ¡Vamos a probar suerte!
¡He llegado a cero kilómetros! ¡Nunca me ha pasado eso!
Quiero pensar que la moto no está contando el litro que le acabo de echar.
¡Pero me angustia mucho ver esto en cero kilómetros! Porque podría quedarme tirado
en cualquier momento.
¡Un carro con dos caballos a cada lado! ¡Eso sí que es un motor con caballos!
¡Ay, ay, ay...! Con lo tranquilo que se suponía que iba a ser el día...
Tenía localizada una gasolinera en la ruta, estaba cerrada, no la grabé,
y digo: "Bueno, tengo para llegar a la segunda". También está cerrada, es de la que vengo.
Por favor, que esta tercera, mi última oportunidad, esté... Como esté cerrada seguro que me quedo tirado.
Es que no sé ni si llego, espero que sí. Súper Supernova no me dejes tirado, por favor.
Cero kilómetros... ¡Madre mía! Por lo menos en unos metros si me quedo tirado
va a ser dentro del pueblo. ¡No sé ni dónde estoy! "Santa Isabel Tepetzala".
Y la gasolinera se supone que está al final del pueblo. ¡Aquí estoy salvado!
Si me quedo sin gasolina, hablo con alguien de la calle.
Dos kilómetros y medio me faltan pero aquí sigo en cero. ¡En cero! ¡Por favor, que esté abierta la gasolinera!
Ya estoy más tranquilo. Es que como me pase en medio de la nada, a los carros les da miedo
pararse ahí a ayudar. Mira, aquí hay una gasolinera. Bueno, me he salvado, gente.
Familia, gracias por preocuparos junto a mí. Mira, esto es un poco raro, ¿no?
¡Uff!
¡Estoy a salvo!
—¡Hola! ¡Buenas! —¡Solo premium!
—Sí, sí, le echo premium. Y entero porque casi no llego.
Es la primera vez que me quedo a cero kilómetros.
—¡Con esto vas a volar! —Con esto voy a volar, ¿no?
—Pero no en cachos. —No, no, de una pieza, que mi madre me quiere entero.
¡Uf, menos mal, eh! Me acaba usted de salvar. Me iba a quedar tirado en 500 metros.
—¿Y allá qué tal es? ¿La gente? —Hay gente buena y mala en los dos lados.
Como en todo el mundo, el mundo es así, ¿no?
—¿Qué tal allá? —¿De qué?
—De mujeres. —Hay mujeres bellas en todos lados también. Sí, sí.
—Pero allá son grandes. —¿Grandes en qué sentido?
—Altas, de estatura. —¡Ah, de estatura! Sí, pero también hay mujeres bajitas
y hombres bajitos, pero hay que buscar la belleza en el espíritu, Andrés.
Aunque si se dan las dos, pues mejor.
—Entonces, mucho mejor.
—Bueno Andrés, muchas gracias. ¡Gracias por salvarme!
Seguimos para Puebla. ¡Vámonos!
Como una noria... ¡Ah, no! Era como una ola. Como una ola, he llegado a Puebla.
Con un susto en el camino pero que se ha quedado en nada, por suerte.
Y aquí vengo, al hospital de drones.
¡Un médico! ¡Un médico! ¡Un médico! ¡Necesito un médico!
¡No! ¡Está muy mal! ¡Está muy mal! ¡Por favor, sálvenlo! ¡Sálvenlo!
¡No!
—¡Lo voy a llevar a urgencias! —¡Cayó veinte metros...!
—¿SoyTribu? —¿Sí?
—Te traigo una mala noticia. —¡No!
—Y es que... ¡No sobrevivió! —[...]
—¡Pero te traigo una buena noticia! Y es que te tengo uno nuevo.
—¿En serio? ¿En serio? —¡Sí!
—¡No! ¡No! ¡No! —¡No!
¡Bienvenidas y bienvenidos al pueblo de Tepoztlán! Me han hablado muy bien de este lugar.
Aquí hemos llegado y desde aquí voy a trabajar una semana mientras entrevisto un montón de
abuelos y abuelas, que esto está lleno. ¡Vamos a ver qué nos depara la vida en Tepoztlán!
¡Vamos a ver!
Tepotzlán es un pueblo mágico del estado de Morelos, en cuyos alrededores cuentan que aterrizan naves
extraterrestres. Lo cual, a juzgar por la cantidad de personajes que conocí, no me pareció del todo extraño.
—Poder juntarte con la gente que vive acá te abre la mente de una forma muy grande.
—¿Es acá la aldea Huehuecoyotl? —Sí.
Fundada en 1982, Huehuecoyotl fue la primera eco aldea de México.
Las eco aldeas son pequeñas comunidades autosuficientes que viven por y para el medio natural.
Existen unas 10.000 en todo el mundo y se desarrollan sobre todo en áreas rurales,
donde sus habitantes construyen sociedades basadas en la cooperación, el autoconsumo,
las energías renovables y los materiales ecológicos.
"Huehuecoyotl" significa en Náhuatl "viejo coyote" y proviene del Dios de las artes de la mitología mexica.
La razón por la que llegué a este emblemático lugar fue para conocer y entrevistar
a Alberto Ruz Coyote, uno de los fundadores de Huehuecoyotl y creador de la Caravana Arcoíris por la Paz,
con la cual viajó durante trece años por toda Latinoamérica.
—Desde siempre los viajeros me han apasionado.
Porque yo, desde muy chico, lo que más me gustaba era viajar.
La gente que se dedica una etapa de su vida o que nace
y crece como parte de una tribu nómada... SON MI TRIBU.
Originalmente todos éramos nómadas. O sea, los inventos de la propiedad, construcciones
y el Estado son muy recientes en la historia de la humanidad.
Antes éramos clanes que viajábamos con las temperaturas, con la caza, con la pesca, con la recolección...
La entrevista completa del Coyote la encontráis en mi canal de YouTube
bajo el nombre de "La Tribu Nómada". Sin embargo, Alberto no sería la única persona que entrevistaría.
Aproveché mi tiempo en Tepoztlán para reunirme con una danzante del Sol llamada Nagarani,
así como un caminante llamado Wambli. Además, en el hostal donde me estaba hospedando
hice buenas migas con Santi, un cordobés de Argentina que tuvo la valentía de compartirme
en cámara la historia de los abusos sexuales que sufrió de niño.
Parece una paleta de helado.
¡Pero no! ¡Otra vez ha vuelto a suceder!
Y antes de llegar a la Ciudad de México, hice una parada en Cuernavaca para
recoger la palabra libertaria de Moyenei, una cantante y mujer medicina chilena.
—Este sistema económico transformó la libertad en un bien de consumo, el cual puedo
el cual puedo privarte de ella o tú puedes pagar para obtenerla.
Entonces, yo siempre le digo a la gente: "¿Qué es para ti la libertad?
¿Qué haces con tu tiempo libre?"
Todas estas entrevistas las encontrareis también en mi canal en videos apartes.
Había llegado al fin a la Ciudad de México, donde pude dar una charla en el Oktoberfest
de BMW Motorrad Füssen.
¿Qué pasa?
Lugar en el que me dejaron la moto como nueva. Aunque conociéndome, no tardaría mucho
en volver a hacerle alguna que otra mella.
¡Esto me va a sacar de más de un atolladero, eh!
¡La edad!
¡Que no pasa en balde!
—¡Uy, uy! —¡Eh!
Esta cicatriz sería compensada por la obra de arte que el artista oaxaqueño Valdemar Olea
elaboró sobre mi casco.
—¿Qué pasa, Valdemar? —¡Hola, amigo!
—¿Cómo estás? Bueno, a raíz del accidente en Chiapas, tuve que dejar de utilizar el otro casco.
Como siempre de algo dramático pueden hacer algo lindo...
—¡Así es! —Pensé que el nuevo casco sea identitario
respecto a lo que es México. El encargado de vehicular esa identidad
y ese arte es Valdemar, que nos conocimos hace unos meses en su pueblo
San Andrés Huaxpaltepec en Oaxaca...
—¡Así es! —Y bueno, fue bien encargarte
la confección de un casco policromático...
—Sí. —Y que resuma unas cuantas cosas del territorio
del que eres originario.
—Así es. Tanto del que soy originario como de la cultura mexicana.
La cosmogonía mesoamericana, la cultura maya, la cultura mexica, la cultura mixteca...
—Y si no me equivoco, aquí hay una especie de supernova. —¡Así es!
—Quetzalcóatl. —Sí.
—¿La Serpiente Emplumada? —¡Así es!
El que lee mucho y viaja mucho, ve mucho y sabe mucho.
—Tanto por valorar la vida como por dejar huella en ella. —¡Muchísimas gracias, Valdemar!
—¡Sí, amigo! —¡De verdad, muchas gracias!
—¡Gracias, amigo!
Ya sabéis, si alguien quiere pintar el casco a su voluntad, Valdemar es un gran artista.
Yo lo quiero apoyar, así que llámenlo y escríbanle.
—¡Muchísimas gracias! —¡Gracias, hermano, de verdad!
—¡Sí, amigo! ¡Gracias!
¡Esto es México! Los carros con el motor abierto, ¡qué maravilla!
¡Mira, mira cómo funciona! Eso es para que vaya ventilado.
Aquí estoy dando la vuelta a lo que sería la Cibeles de la Ciudad de México.
La verdad es que los barrios de Condesa, Roma, y los demás, son muy agradables.
Es una ciudad que me gusta, pero me gusta mucho más la aventura. Por eso me estoy yendo a dejar
unas cosas para ir más ligero, en la heladería de mi amigo Sebastián.
Lo que más me ha gustado de la Ciudad de México es lo bien que se come. ¡Riquísimo!
Lo que menos me gusta es la contaminación. Lo que ganas en salud comiendo,
lo pierdes respirando. Esa es la correlación más o menos.
El smog que hay es tan grande que cuando vienes en avión se ve una capa por encima de toda
la ciudad que te impide ver el resto. ¡Uy! Aquí creo que está Sebastián.
—¡Hola! ¿Está Sebastián?
"Due gelati", los mejores helados del condado.
—¿Qué pasa, amigo? —¿Te vas?
—¡Me voy, me voy! —¡Un café!
—Claro, un café y un helado. Sebastián es el trastero oficial de Charly y Agustín, ¿no?
—¡Exacto! ¡De aquí parten todos!
Y así como llegué, partí en rumbo del famoso Paso de Cortés haciendo antes
escala histórico-cultural en Texcoco.
La primera parada desde Ciudad de México va a ser Texcoco, ¿y por qué vengo aquí?
Se preguntarán los chilangos. Porque hay una estatua de una personaje de mi pueblo natural
de Llerena, llamada Catalina de Bustamante. Y un amigo de mi padre, que es el cronista de
Llerena, me pidió por favor que si le podía hacer una foto a la Estatua, y ya de paso
voy a contar la historia porque es fascinante.
—¿El hijo del viento? —¡Ese soy yo! El hijo del viento, aquí lo pone, ¿verdad?
¡Que tenga buen día! El hijo del viento, ese mismo. Así me autobauticé.
Yo tengo que ir todo recto, a ver cómo lo hacemos. Pues como este hombre, atravesando.
Voy detrás de ellos.
—¿Ahí está la estatua de Catalina, verdad? —Ahí, ahí.
—¡Es que ella era de mi pueblo! —¿Sí?
—¡Por eso vengo! ¡Para saludarla! La estatua que hay ahí es del mismo sitio
de donde soy yo, y resulta que esa señora fundó la primera escuela de toda América para niñas indígenas.
Para que lo sepan ustedes, gente de Texcoco.
Está un poco congestionado Texcoco, eh.
—Le recomiendo mucho que use casco. A mí me salvó la vida.
—¡Gracias! —¡De nada!
La estatua está ahí delante, a la izquierda, pero según esto, está en medio del parque.
Y es una calle peatonal. ¡A ver cómo lo hago! ¡México! ¡México mágico! ¡Qué locura de país!
Ayer me encontré en una plaza de la ciudad a un sacerdote bendiciendo perros.
—¡Permiso! ¡Permiso!
Todo sea por Catalina de Bustamante. Vamos a ver si la encontramos.
Pero antes tuve que pedirle a la policía preventiva que previniera un posible robo de mi equipaje.
—Ya vengo, ¿vale? No tardo, dos minutos creo. ¿Dónde está la estatua?
Vamos en busca de Catalina.
La gente ni se fija que hay una estatua, a lo mejor está dentro del recinto de la iglesia.
¡Aquí está! ¡Catalina de Bustamante! Natural de Llerena, Badajoz, de donde soy yo.
La primera maestra de América.
—¿Saben quién es esta mujer? —¿Sor Juana?
—Es Catalina de Bustamante. —No tiene placa.
—Claro, muy poca gente lo sabe. Y resulta que Catalina y yo somos del mismo pueblo.
He venido a saludarla de Llerena, Badajoz.
—Pues sé que aquí en Texcoco fundaron la primera escuela de Latinoamérica en el siglo XVI.
Comienza la subida al Paso de Cortés. El cielo sigue todavía bastante nublado y mi esperanza
es que el volcán esté por encima de las nubes. Y mandando el dron para arriba mil metros,
podamos verlos entre todos, porque la idea es grabarlo para compartirlo como siempre.
¡Eh, eh, eh! ¡Madre mía! Bueno, esta ruta es un poco estrecha
pero es maravillosa. El Paso de Cortés está entre los estados de Puebla y de México.
O sea, a la mitad está uno, y la mitad está el otro. Y es una ruta muy bonita en moto
que une la ciudad de Puebla con la de México. ¿Por qué se llama Paso de Cortés?
Porque en 1519... ¡Uy, los perros en medio del camino! En 1519, Hernán Cortés con otro grupo de españoles,
bajó por estas montañas para conquistar la gran Tenochtitlan, mandando previamente
a un séquito de soldados a la cumbre de los volcanes a buscar azufre suficiente para la pólvora que
necesitaban para conquistar la ciudad. Eso es lo que está recogido en las escrituras.
Y la verdad es que se vea el volcán o no se vea, lo que es la ruta en moto, es maravillosa.
Subimos a 3300 o 3400 metros de altura. Eso es frío. Ahora mismo hace ya catorce grados.
Creo que arriba hará ocho grados. Es un poco peligrosa esta carretera, aviso.
Más vale ir con prudencia. Lo que pasa es que es verdad que apetece tumbarse.
Los moteros lo sabéis, que apetece tumbarse. Y nada, estoy muy contento de retomar la ruta,
visionando ya el final de América y empezando a sembrar el sueño de lo que se viene en el futuro,
que todavía no sé bien qué es. Creo que tal vez algo por Europa primero
luego definir dónde y con qué moto.
¡Hemos llegado a la parte de arriba! Habrá que poner una pegatina.
Hace mucho tiempo que no hago esto. Las que puse en la Patagonia, Argentina,
todavía hay gente que me manda fotos. ¡Seis años llevan ahí!
He tapado alguna pero estaba muy vieja y muy descolorida, ¿vale? Aquí lo tenemos.
¡Somos tribu! ¡De grandes alturas! Creo que me voy a quedar con las ganas de ver los volcanes.
Por aquí pone que no hay paso, parece que aquí hay un destacamento de policía estatal.
Voy a preguntar. Espero no tener que darme la vuelta.
—¡Hola! ¡Buenas! —¡Buenas!
—¿Qué tal? ¿Cómo le va? —Bien.
—¿Un poco de frío, no? —Sí.
—Una pregunta, ¿para pasar a Puebla no hay paso? —Sí, por donde va el camino de las farolas...
—¿Sí? —Ese es el camino que va hacia Puebla.
—Y una pregunta, ¿hay poca probabilidad de que se vean los volcanes hoy, verdad?
—Sí, sí. Todo el día ha estado así y va a seguir.
Mientras se despeja un poco, que no se va a despejar, voy a responder a otra carta del juego de mi amiga Dina,
"Enjoy the deep". Imagina que el dinero es una persona, ¿cuál es tu relación con el dinero?
¿Un noviazgo? ¿Un romance? No sé catalogar la relación con el dinero
pero sí sé qué característica tiene que ser la número uno y fundamental, que es una relación sana.
Que no sea el objetivo, que no sea la meta, sino la consecuencia natural de una labor.
Mujica me dijo: "El problema del ser humano es que confunde el ser con el tener".
Yo creo que la relación más insana con el dinero es aquella que te hace pensar y creerte
que eres más por tener más de eso. Sucede mucho en la sociedad.
Pues, yo prefiero primero ser y luego si se da, tener. Tener es importante, por supuesto,
no vamos a entrar en la utopía de que no hay que tener nada. Y el dinero, por como estamos hoy
funcionando en el mundo, es bastante necesario. Pero sí siento que una relación sana con
el dinero es una relación sana en muchos aspectos. Además, un recordatorio que todos sabemos,
para el otro barrio, no nos llevamos nada, nos llevamos las experiencias,
para mí ese es mi mi mayor capital, mi más grande patrimonio.
Y es en el que pretendo invertir. Es cierto que para algunas experiencias hay que tener dinero,
pero ahí entra la relación sana, ¿Para qué utilizo el dinero?
Para las experiencias que me nutren el alma. Aquello que me brinda la verdadera riqueza.
Dina, ¡qué gran pregunta! Vámonos a buscar una cabaña porque esto no se va a despejar.
"Enjoy the deep", búsquenlo.