"Mis padres sacrificaron su vida, su juventud" | Testimonio de un compositor cubano Libre | #cuba

Mundo Libre Diario
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Luis Alberto Mariño Fernández, violinista y compositor cubano, relata el testimonio de su vida en Cuba, su infancia en Cienfuegos, la persecución del régimen comunista de Fidel Castro y su nueva vida en Argentina.
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Mi nombre es Luis Alberto Mariño Fernández,
soy violinista y compositor cubano, argentino.
Mi padre y mi madre se conocieron trabajando en Sin Fuego,
mi mamá es de Camagüey, estaba de Paso,
y bueno, ahí se enamoraron, se casaron.
Mis padres trabajaron toda su vida,
y muchos años creyeron en lo que se llama revolución,
sacrificaron su vida, su juventud,
pensando que estaban construyendo un mejor futuro para mí,
para sus nietos, para sus prójimos, sus compatriotas.
Mi profesora de piano fue una persona que me marcó mucho,
personas de mucha fe y a la vez de mucha entrega,
a pesar de estar tratando de vivir normal,
pero sabiendo que estás, de alguna manera,
secuestrado por un poder arbitrario.
Encontré dos parecidos muy distintos,
sobre todo en toda esta zona de Montserrat,
en zonas más antiguas, un parecido arquitectónico,
como de un pasado común, de principios de siglo,
de los primeros años 50,
donde había una ciudad pujante,
La Habana era una ciudad pujante,
como lo eran las Buenos Aires de esa época.
Pero sí, había mucha presión para pensar unívocamente,
para alabar al dictador como el padre de todos los cubanos,
como el gran creador, como un personaje sobrehumano casi.
En Cuba había un florecer de la arquitectura,
de arquitectos cubanos,
no es que venían arquitectos norteamericanos,
o sea, con el dinero del pueblo, no, no, no,
arquitectos cubanos formados en Cuba
y con un criterio estético de aprehensión de lo europeo
y lo mejor del mundo, pero cubano, autóctono.
Y esa gente tuvieron que emigrar,
fueron los primeros que tuvieron que emigrar, la mayoría,
porque lo que se implantó a partir de ahí
era estructura socialista, realismo socialista,
construcciones todas iguales,
todas para construir cajones donde la gente viva y sobreviva y ya.
Uno de los recuerdos que tengo es el no saber
desde cuándo miro el mar,
o sea, la idea de que el mar te acompaña
más allá de tu propia memoria, ¿no?
En Cienfuegos, la ciudad donde yo nací,
hay una bahía de bolsa muy grande,
entonces es como un mar, pero un mar quieto,
es medio como parece un lago, ¿no?
Y tengo esa sensación del olor, del lugar también
y de la inmensidad del ver esa extensión que parece infinita.
Mis padres trabajaron toda su vida,
en muchos años creyeron en lo que se llama revolución,
sacrificaron su vida, su juventud,
pensando que estaban construyendo un mejor futuro para mí,
para sus nietos, para sus prójimos, sus compatriotas.
Y bueno, en los noventas, cuando empezó la crisis fuerte,
cuando todo el paraíso ese artificial que estaba sostenido por Moscú
empezó a caer y que empezó a caer la realidad a los propios cubanos,
se fueron desencantando lentamente
hasta que hoy en día piensan igual que yo
en que fueron engañados,
fueron completamente engañados
y de alguna manera fueron utilizados
para sostener una cuestión irreal,
un capricho de un loco excéntrico
y de algunos ideólogos pasados de Rosca.
Y nada, crecí en un ambiente tranquilo,
padres muy trabajadores, muy entregados
y eso me enseñó mucho, siempre quise trabajar desde joven,
de aportar, de tener ese oficio de levantarme, de estudiar
y entonces eso me ayudó mucho para hacer mi carrera como músico,
ver el ejemplo de ellos,
y sobre todo ver el ejemplo también
de cómo a pesar de que creyeron en algo equivocado
tuvieron la humildad y la capacidad,
que no todo el mundo la tiene,
de desandar y decir, bueno, me engañaron
y ya no creo en esto, sé qué es lo que es
y eso hoy por hoy me sigue enseñando mucho.
Pero yo guardo muchos recuerdos,
muy buenos recuerdos de mis profesores,
mi profesora de piano fue una persona que me marcó mucho,
personas de mucha fe y a la vez de mucha entrega,
a pesar de estar en una situación de secuestro,
porque para mí lo que se vive en estos lugares
es estar tratando de vivir normal,
pero sabiendo que estás de alguna manera
secuestrado por un poder arbitrario.
Sobre todo tuve mucha vivencia en la Escuela de Música,
porque estuve casi siete años estudiando
en el primer conservatorio
y se respiraba un ambiente a pesar del contexto
de crecimiento, de buscar crecer como persona,
crecer como músico, crecer como profesional,
pero eso cortado radical con todo lo político,
expresar algo político, pensar algo político,
decir algo político queda relegado de la vida social
y queda a la vida íntima y a la desconfianza.
Mi mamá siempre me decía, mejor no te metas,
mejor evita, porque a mí igual,
yo nunca fui de un pensamiento político,
después lo fui desarrollando, pero todo lo contrario.
Pero en esa época yo estaba muy puesto en el violín,
en la música, y de hecho la parte más de escolaridad
la desestimaba un poco y entonces eso hacía
que no fuera tan captable para las organizaciones
de pioneros, organizaciones juveniles, de comunistas
y qué sé yo.
Entonces no era de un mal comportamiento,
pero tampoco él era el súper obediente,
entonces tampoco él por ahí clasificaba
y eso me salvó de decir, las situaciones comprometidas
decir que no, porque ahí cuando te eligen,
o sea, te preguntan para ver si quieres ingresar
a organizaciones, decir que no ya empieza a generar
un problema, un conflicto y yo les digo,
¿por qué dices que no?
¿Cómo no vas a pertenecer si esto es lo mejor
que te podemos dar?
Entonces, mi hermana sí vivió mucho eso,
porque era muy buena estudiante, era muy capacitada
y muchas veces se vivió en situaciones
de un chantaje emocional terrible y de una coacción política
y dijo que no, nunca quiso ceder ante eso
y ahí como que eso lo compartimos desde jóvenes.
Pero sí, había mucha presión para pensar unívocamente,
para alabar al dictador como el padre de todos los cubanos,
como el gran creador, como un personaje sobrehumano casi
y yo lo que sentía ante eso era mucho rechazo,
al contrario de quererme captar por ahí,
yo sentía, yo siempre les digo,
cosas tan comunes como estar viendo la televisión,
había dos canales, en uno había siempre deporte
y en otro de vez en cuando algunos animados,
muñequitos animados y que te cortaran eso
y te pusieran a Fidel Castro, no, porque ahora el comandante
va a hacer un discurso, no sé qué,
para mí me generaba un rechazo y empezaba a escuchar
y yo decía, y este tipo, o sea, ya más joven me daba cuenta
que ya no, además era un tipo completamente loco, decrépito,
de momento hablaba de una olla de presión
y de momento de un campo que iba a sembrar
y de unas vacas que iban a venir del cielo,
iba a llover, entonces decía, y esto qué cosa,
y todo el mundo, entonces sí, comandante, que vea el futuro,
decía, esto es irracional, entonces te generaba rechazo.
Siempre que se combina un género rojo con uno negro,
el animal sale negro, pero cuando se combina
un género rojo de un animal negro con un género rojo
de otro animal negro, el animal tiene los dos géneros rojos,
entonces, nace rojo.
Decidimos ver qué pasaba con las vacas rojas
porque nacían muy bonitas y en un centro cerca de aquí
se puso a observar la producción de leche de las negras con las rojas
y ya usted ve un fenómeno muy interesante.
La diferencia es a favor de las rojas.
Entonces, ¿qué parece indicar esto?
Que la condición del clima de Cuba, el color rojo,
la resistencia al calor.
Pero hay muchos millonarios, como vivió el propio Fidel,
que no tenían que tener dinero.
Él tenía una casa, por lo menos una casa en todas las provincias,
una casa que tenía que tener, y te lo digo con propiedad
porque conozco gente que trabajaron o estuvieron medio vinculadas
a esos lugares, que tenían que tener comida el año entero
por si el comandante iba, y a veces pasaban años que no iba,
pero había que tener comida por si al otro día pasaba
y decía, quiero amanecer en Cienfuegos, y bueno,
ahí estaba la casa del comandante, con empleados, con todo,
como si fuera un gran estanciero, que va a su estancia,
ahí están sus empleados, está su comida, le preparan la mesa,
y bueno, y así lo tenía en cada provincia,
pero asimismo, en callos,
en lugares que ni nosotros sabemos que existen,
animales exóticos, zoológicos particulares, buceo,
todo eso sin pagar un kilo.
Eso era el Estado, el pueblo cubano que se lo daba generosamente
porque bueno, él se lo merecía por ser, no sé, el redentor.
En Cuba, la clase de nuevos ricos, yo diría el 99%
son gente del aparato represivo, o sea,
gente muy vinculada, muy parte de la historia,
o sea, sobrino de un general, primo, la esposa del hijo,
o sea, todo ahí, y si no, formas parte,
porque la única manera de hacer un negocio que prospera en Cuba
es ser parte de ello, y hay muchos que hicieron
en algún que otro momento de ciertas aperturitas
muy leves económicas, hicieron un poco de negocio
e incluso formaron parte del aparato, después no tanto,
entonces se van.
Lo que pueden ahorrar de ahí les sirve para cruzar fronteras,
para pagar a alguien guía, para pagar una lancha,
para pagar un pasaje de avión o una visa.
Allá el sistema educativo es muy similar,
en conservatorio es muy similar al soviético,
empieza, por ejemplo, yo diría, empieza a los 7 años,
no puede empezar ni antes ni después, como muy estricto.
Yo me gradué del nivel medio, que es ya el nivel profesional,
y a partir de ahí tienes que hacer obligatoriamente
para tener tu título y conservar tu título
años de trabajo en servicio social, como le llaman.
Te digo sinceramente, lo hice muy convencido
de que yo había recibido de algunos profesores,
no del sistema ni del Estado, de personas concretas
que me habían cedido su tiempo con un salario miserable
y cedido su gana de que uno aprenda y uno progrese,
y en honor a esas personas yo quise hacer lo mismo,
dar clases de violín, ceder mi tiempo con un salario miserable igual
y enseñarle a niños que puedan desarrollar ese talento
y puedan abrirse un futuro en su vida.
La única posibilidad que había de trabajo era el Estado,
ningún conservatorio privado, ni clases particulares.
En un momento se abrió un poco,
pero era incluso hasta medio perseguido.
Lo dejaban, pero no es que lo podías estar publicando,
venga clases acá y cobro tanto, como en los años 70, 80,
pero en esa época si dabas clases particulares en un burgués
y cobrabas, cómo le vas a cobrar, pero si la revolución te dio todo,
y no, y probablemente irías preso.
Muchas veces tuve el deseo de hacer una formación musical,
tenía un cuarteto de cuerda, hicimos algunos conciertos,
cuarteto clásico, dos violines, violas, cello,
y algunos músicos me decían, no, pero si no nos inscribimos en la empresa,
o sea, no vamos a poder tener un sustento adecuado,
no vamos a poder crecer como cuarteto,
y yo les decía, bueno, si nos inscribimos en la empresa,
después la empresa nos va a decir, que es la única,
la empresa de conciertos, nos va a decir,
hay que tocar en este acto político, y no le puedes decir que no.
Puedo añadir una noticia grata,
Ubre Blanca produjo ayer 89,9 litros de leche.
En un momento de los años 60, Fidel decía que íbamos a ser
el primer exportador de carne de Latinoamérica, de carne vacuna,
o sea, era locura, por supuesto, locura socialista,
pero en realidad nosotros veníamos de tener prácticamente
casi dos cabezas de ganado por habitante,
de las tantas cosas que empezó a hacer Fidel Castro,
era hacer experimentos de mezclas de raza, vacunas, de no sé qué,
y por supuesto, expropió a todos los terratenientes,
a todas las personas que tenían, que sabían lo que hacían,
que sabían qué año era bueno, qué año era malo,
que como individuos se gestionaban, y bueno,
eso fue en picada, y hoy por hoy,
hay creo que un décimo de cabezas de ganado por habitante,
y eso hace que la carne vacuna esté prohibida,
y que te metan preso por comerciar carne,
por supuesto, paralelo al mercado, porque en el mercado no se puede comerciar.
Ahora, estos tipos sí comen la carne de res cubana,
porque es interesante, ellos venden los huesos,
yo fui, yo vi los huesos y las colas de viejitos,
para comprar hueso, hueso con una telita así,
o sea, hueso, algo completamente bien deshuesado,
así, que tiene hasta mal olor ya,
y todo el mundo decía en la escuela,
¿y quién se comió la carne de estos huesos?
Porque esto no lo importaron, ¿quién se la comió?
Bueno, se la comieron ellos, se la comió el turismo,
se la comió el que sea, pero al pueblo eso no le llega, ¿no?
Primero con las grandes empresas internacionales,
eso fue lo primero, los primeros meses ya,
pero después, lo que se llamó la ofensiva revolucionaria,
creo que entre el 67 y el 68,
terminaron de expropiar incluso los kioscos.
Papá me dice, yo conocí gente que hizo el kiosco juntando kilos,
juntando kilos, hasta que se pudo comprar la carretillita,
vendían carretillas, después se compró el no sé qué,
y después llevó y tuvo su kiosquito.
A ese, al bodeguero, al que tenía, como se ve acá en la esquina,
el que lasquea la carne, el que tiene huevo,
a todos esos los expropiaron y esos pasaron a ser entidades del Estado.
Le tienen miedo a la autonomía del pescador,
le tienen miedo a que, bueno, en una época, por supuesto,
que estaba muy controlado, en otra época,
que la gente se fuera por Barça para ellos mejor,
hoy quieren que todo el mundo, si se ahogara la mitad de la población,
ellos estarían contentos, así tienen menos gente que sostener,
y si la otra se va por frontera y se muere, para ellos mejor.
En una época, ellos querían dar una idea de que el socialismo era eterno,
y el futuro de la humanidad y qué sé yo,
y en esa época que a alguien se les escapara,
era una noticia que no les convenía mucho.
En Cuba había una pescada de tradición impresionante,
y te pongo un ejemplo, yo nací en una provincia,
en Cienfuegos, que el símbolo era el camarón,
yo en Cienfuegos nunca veía camarón para comer,
y ese era el símbolo de la provincia,
porque toda esta cosa del positivismo soviético moderno,
entonces metían grandes bulldozers que arrasaban,
entonces destruyeron flora marina, destruyeron, porque son así,
el comunismo, el socialismo, para mí es la expresión más clara
de lo destructivo que puede ser el hombre,
porque tiene esa positividad de decir,
vamos a construir un mundo perfecto,
y en realidad, en el proceso que lo estás construyendo,
estás destruyendo todo,
y después cuando dices, construí, no, destruí todo.
Al controlar el área de pesca,
y al estar siempre en esa cosa,
como en esa alarma de invasión y de no sé qué,
entonces es como que queda para ellos,
ellos resuelven, para los turistas, para el negocio,
resuelven el pescado, lo demás...
Los primeros días de 1959,
Fidel Castro firma uno de los tantos decretos,
prohibiendo la salida y creando el permiso de salida,
supuestamente para evitar que los represores de Batista escaparan,
pero eso duró hasta 2013.
Ya se habían muerto, me parece,
y algunos, los que escaparon habían escapado,
y los que no, pudieron fusilarlos,
como hizo el Che Guevara, en dos minutos,
hacer juicio de tres minutos,
que por supuesto no fusiló solo a represores de Batista,
lo que más fusiló era a los propios compañeros de lucha
que no iban a transar con el comunismo ni el socialismo.
Esta ley de permiso de salida duró hasta el 2013.
Ya en los 90, ellos empezaron a soltar un poco la mano,
que fue la crisis de Balcero,
fue que simplemente dejaron que las personas se lanzaran al mar.
¿Por qué? Porque, primero, no tenían cómo sostener al pueblo,
y segundo, se dieron cuenta de que una de sus formas de subsistencia
iba a ser la remesa,
o sea, que se vayan algunos de los secuestrados
para mantener a los otros secuestrados que quedan.
Y eso ha sido hasta hoy lo que le ha dado a ellos sustento.
El turismo con sus vaivenes,
pero la remesa es el sustento fijo del reino.
Ella ya no podía entrar a Cuba
porque ella se había reunido con opositores en Cuba
y había sido invitada a salir y a no volver.
Y entonces, bueno, la única opción que nos quedaba
para hacer una vida en común era que yo me fuera.
Y en esa época, yo tenía dos tipos que me perseguían,
lo que le llaman los oficiales que te atienden,
y nunca se me va a olvidar la risa irónica de ellos diciéndome,
en un momento que les tiré la puerta de mi casa,
nunca los he entrado en mi casa ni nada por el estilo,
pero venían a tocar, a decirme cosas,
que, no, pero si ya tú te vas, ya tú te rajaste,
ya tú, como una burla, como diciendo,
no aguantaste, ¿no?
Una vez me detuvieron, me tuvieron 12 horas desaparecido,
me hicieron como cuatro interrogatorios
a toda la madrugada,
me amenazaban,
en un momento me decían, vas a estar un mes preso
y después lo que llega es el juicio,
después cambiaban de tema,
trataban de jugar psicológicamente.
Primero, el paso a ser un activismo cívico más radical
en el sentido de ir a las raíces, ¿no?
De decir, yo no coopero con la dictadura,
yo no voy a ceder ante el chantaje de la realidad, ¿no?
Y de la violencia.
Me lo dio un hecho muy trágico,
que fue el asesinato de dos líderes políticos cubanos,
uno era Osvaldo Payá,
que es el famoso, uno de los grandes opositores cubanos pacíficos,
que intentó cambiar la realidad de Cuba a través de las leyes.
Siempre le pusieron palos en la rueda,
siempre lo persiguieron,
persiguieron a todos los que se le unían
en distintas campañas, en distintas cosas,
hasta que lo mataron en 2012.
A él y a Harold Cepero, que era un muchacho joven que nunca conocí,
pero que siempre me marcó mucho, tenía 33 años.
Y cuando lo mataron, para mí fue el clic de decir,
o sea, yo voy a seguir hasta cierto punto de espaldas
a personas que se están sacrificando hasta este punto.
Y entonces ahí me acerqué a la familia
y les dije, lo que puedo ayudar,
y a partir de ahí me fui vinculando con la oposición.
A veces participaba en cosas o iba a una reunión,
por supuesto siempre en medias escondidas,
y yo salía de la casa y le decía a mis padres a veces
para que no se preocuparan,
no, voy a un ensayo, no sé qué,
y mi mamá se quedaba rezando porque sabía,
se daba cuenta de que a lo mejor no regresaba, ¿no?
Yo estaba en mi casa y llamaron,
mi mamá me dijo, no, alguien te llama,
hay tres tipos muy raros que te llaman abajo,
en la casa, eso fue justo los días posteriores
a que Fidel Castro había fallecido,
yo estaba muy nervioso,
estaban como estremando el control en todos los lugares
y me empiezan a amenazar, a decir y qué sé yo,
después esos mismos tipos,
dos de ellos eran los que siempre me,
o sea, si me interrogaban o iban a mi casa
y me decían, hoy no puedes salir,
¿y por qué no puedo salir?
Porque no puedo salir y ya,
o ir preso.
Después de lo que llaman
el triunfo de la revolución en 1959,
todavía Fidel decía que no era comunista,
hay entrevistas, hay discursos,
hay declaraciones, pero además hay ademanes de burla
de cómo van a pensar que yo soy comunista,
pero yo apoyo la teoría de que él antes,
antes de hacer todo lo de la Sierra Maestra,
ya estaba captado por el Partido Comunista
y que Raúl sí estaba completamente a las claras,
captado, Cuba era un país muy anticomunista,
o sea, decir comunismo era ser de una minoría,
de hecho, el Partido Comunista Cubano
había sido aliado de Batista en muchos momentos,
porque eran estalinistas
y les gustaba un tipo que fuera militar
y que fuera duro, eran así.
Ellos al principio siempre dijeron
que iban a hacer elecciones en el término de un año,
siempre dijeron que iba a haber libertad de expresión,
partidos políticos, que jamás,
que esto no iba a ser comunismo,
y cuando empezaron a avanzar
y a dar paso en esa dirección,
los mismos comandantes,
las mismas personas que habían luchado,
fueron a la misma sierra
y fueron a los mismos lugares de montaña
a luchar contra ellos.
A mí siempre cuando me han preguntado
sobre el Che Guevara, yo digo,
era un fanático, un asesino, mala persona,
pero lo único que yo destaco
es que era consecuente con lo que él creía,
y esa consecuencia, por supuesto,
te vuelve en algún momento enemigo
de lo que ellos llaman la revolución,
porque en realidad la revolución
es ser lo que ellos quieren que tú seas
en el momento que ellos quieren que tú seas, eso.
Si el ser revolucionario hoy
es ser capitalista de derecha, bien.
Si mañana necesitan mirar para atrás
y ser socialistas, bien.
Tú es lo que tienes que decir que sí.
Entonces, un tipo como el Che Guevara
no iba a decir que sí a cualquier cosa,
se había jugado su vida también,
cosa respetable,
y había sacrificado su integridad
como persona, yo creo que por gusto,
asesinando a diestra y siniestra
a personas inocentes.
Entonces, un tipo así,
lo mejor es que estuviera por el Congo,
matando negros, que a él le encantaba,
que para mí él creía que estaba
cazando en un zoológico,
porque era muy racista además,
como hablaba también de los pueblos originarios,
de los indios latinoamericanos,
como personas inferiores.
Hay muchas teorías que dicen que
la CIA lo quería vivo y en realidad
lo mataron por órdenes
o infiltrados de Fidel.
La verdad es que hubo un bloqueo
naval en la crisis de los misiles,
que duró lo que duró la crisis de los misiles.
Cuando el loco, psicópata, asesino
y todo lo que uno le pueda poner
de Fidel Castro,
quiso tener ojivas nucleares
e incluso cohetes apuntando a Estados Unidos,
se desató toda la crisis,
como obviamente Estados Unidos
bloqueó de buques la isla
y dijo esto, o sea,
hasta que se resolvieron las potencias.
Ese fue el único bloqueo real,
no recuerdo cuántos días duró,
pero eso es lo que duró.
Lo que siempre quedó
fue lo que le llaman el embargo,
que en realidad es una medida a posteriori
del embargo que hizo Cuba
de las mayores empresas norteamericanas
y de las propiedades de ciudadanos norteamericanos,
no solo empresas, casas,
las propiedades de propios cubanos,
pero bueno, lo que hizo reaccionar
en ese momento a Kennedy,
se embargaron en Cuba,
se embargan cosas en Estados Unidos
del régimen o de cubanos,
pero Cuba comercia
con todos los países que quiere del mundo.
Entonces, o sea,
¿qué bloqueo es ese si Cuba le puede comprar
a quien sea, a Argentina,
a cualquiera, comprar y vender
lo que comercia,
lo que crea Cuba y lo que quiere importar?
Lo que pasa es que no tienen dinero,
lo que pasa es que no le pagan a los proveedores,
lo que pasa es que es un comunismo,
que no hay ley,
entonces tú le desfías hoy
y mañana no te da
y quiere que le vuelvas a fiar
y no le quiere fiar,
y bueno,
y ahí se empiezan a cortar las comunicaciones
y es un momento que no tiene con quién comerciar.
Hay una ley que hasta los siete años
los niños tienen derecho a un litro de leche,
pero lo que dan en los últimos años
era leche en polvo,
porque ni leche produce,
ni leche fresca hay.
Pero hasta los siete,
después de los siete,
¿cómo la consigue si todo es del Estado?
Entonces sí,
si uno lo consigue por Mercado Negro,
pero en algunas épocas
de donaciones de no sé dónde,
o qué sé yo,
pero en mi época
era muy difícil
y hubo temporadas que no,
mi papá trataba de hacer trueque con campesinos,
de ir a,
y mantuvo mucho,
en muchos momentos,
que yo tuviera un vaso de leche en mi casa, ¿no?
Cuba ha intervenido
y yo creo como
hay una intelectual cubana muy importante
que escribió un libro
que se llama La Intervención de Cuba en Venezuela,
María Huerlao,
quien nos recomienda ese libro,
explica detalladamente
todos los ítems
que Cuba fue interviniendo en Venezuela
y por qué es una intervención
militar,
política
de Venezuela.
Cuba tiene un aparato de inteligencia
muy poderoso,
muy poderoso.
Lo dicen los investigadores
desde siempre
y que lo ha mantenido.
O sea,
el pueblo cubano está sufriendo la indigencia
y la miseria,
pero ellos tienen más de 120 embajadas
en todo el mundo.
Es uno de los países que más embajadas tiene.
Es de los países que más funcionarios tienen
en la ONU,
en los organismos internacionales,
en cualquier lugar
donde ellos puedan tener un pie institucional,
ellos tienen la misma cantidad
o más
que cualquier país del primer mundo.
A mí me bautizaron escondido
en una época
en que ser creyente
era tener la marca,
como le dice mi papá,
la marca del zorro.
O sea,
ser hasta cierto punto
non grata persona.
Y hasta los 7 años
prácticamente viví
una niñez atea
donde no se rezaba,
donde no se hacía nada.
Justamente
en los años 90
empezó a florecer
la creencia en Cuba
porque
los tentáculos del régimen
se tuvieron que replegar
y las personas
empezaron a ver
que en aquello que habían creído,
que supuestamente
iba a ser la salvación,
fue la destrucción.
Entonces eso hizo que
en mi familia
por lo menos
mi mamá
empezara a
a desandar
el camino de la creencia
y mi familia
por parte de madre
siempre fue muy católica,
mi abuela
siempre fue muy católica,
resistió mucho
al comunismo
desde su catolicismo
privado,
el ideal cristiano,
el ideal también de sacrificio
y que eso
alimentó mucho
también mi activismo.
O sea,
si algo
me hizo dar el paso
de denuncia
y de jugarme la vida
también era pensar
que no
nuestra vida
no es el fin último,
el fin último es el bien.
Pero
a mí me gustaría
que cualquiera
que vea esta entrevista
que le interese
una historia personal
como la mía
también lo tome
desde una parte
más impersonal
y que es el mensaje
de que
uno no se puede
dejar cegar
gracias a Dios
no fue mi caso
pero sí
lo vi mucho
por ideologías
no se puede dejar cegar
por utopías
de un futuro X
y que los medios
para llegar a eso
sean sacrificar
su propia autonomía
su pensamiento
o el pensamiento
de otro.
Y para mí
la democracia
con todos los efectos
y la democracia liberal
a todas luces
con todos los efectos
que siempre va a tener
es el mejor modelo
para construir
un país
y una nación
donde las personas
puedan
evolucionar
y decir
si tal cosa
no nos sirvió
probemos esto
no nos sirvió
probemos aquello
y las sociedades
se van acomodando
y si
creí en tal
fulano
y me defraudo
elijo a otro
pero tratar
siempre de ir
por los que
están
en pos de la democracia
y no aquellos
que prometen
grandes
grandes utopías
que son irrealizables
para mí
lo más nefasto
del comunismo
y del socialismo
es que pone
a las personas
en una situación
de una construcción futura
que es irrealizable
y que sacrifican
no solo su vida
sino sacrifican
la de los demás
en pos de algo
que va a ser
completamente destructivo
y que va a ser
un ciclo destructivo
me gustaría
que más allá
de mi historia personal
la gente entienda
que
con todas las
el arco ideológico
y con toda
la pluralidad
que es necesaria
crean en la democracia
y crean
que se tienen
que comprometer
como ciudadanos
para sostener
y mejorar
su país
