Hola, ¿cómo te va? Hoy lo que vamos a analizar es si este veranito cambiario con baja del
dólar, disminución del riesgo país y fiesta del mercado de capitales local, puede continuar
analizando cómo hizo el gobierno para limpiar del balance del Banco Central las cuentas
que ensuciaban al mismo, aplicando la llamada contabilidad creativa. Comencemos. Hagamos
un poquito de historia. Desde el gobierno de Macri, el dólar subió 290% y la inflación
acumuló más del 260%. En ese mismo periodo, la inflación tuvo un dígito en Chile 9,7%,
en Perú 8,5% y en Paraguay un 11%. Paralelamente, el dólar casi no se movió en estos países.
El derrotero monetario de Argentina es consecuencia del Banco Central de la República Argentina,
que no solo estuvo siempre quebrado, sino que se fue quebrando cada vez más durante
los últimos años y para peor. Hoy se muestra un balance del Banco Central medianamente
saneado pero por una transferencia de la deuda al tesoro. Repasemos en palabras sencillas
cómo se interpretan las cuentas del balance del Banco Central.
El dinero, las LELIC y los pases netos son un pasivo del Banco Central. Como todo pasivo
se honra con un capital reserva de verdad que el deudor Banco Central de la República
Argentina tiene en su activo. En este sentido, cuanto mayor sea el activo respecto al pasivo,
mayor será la capacidad de repago y por ende más alto el valor demarcado de la deuda. Por
el contrario, a menor activo y mayor pasivo, menor capacidad de repago y consecuentemente
menor valor de la deuda. El punto es que la deuda del Banco Central de la República Argentina no es
otra cosa que el dinero y el valor del dinero no es otra cosa que su poder adquisitivo. El dinero
tiene solo valor instrumental, es decir, su valor está expresado en términos relativos o sea en
términos de su capacidad para comprar bienes y servicios. En este escenario, si por un lado las
reservas, el activo relevante, caen y por el otro la base monetaria, las LELIC y pases netos,
pasivo relevante, crecen, el balance, patrimonio neto del Central, se quiebra cada vez más y
consecuentemente el valor de su deuda se reduce. Esta caída del valor de su deuda no es otra cosa
que la pérdida del poder adquisitivo del dinero. Lo que nos tiene que quedar claro, cuando el
Tesoro necesita financiar gastos corrientes en pesos, el Banco Central imprime billetes que
entrega al Tesoro a cambio de una promesa de pago denominada adelantos transitorios. Cuando
Hacienda requiere financiar el vencimiento de bonos en moneda extranjera, la entidad bancaria
intercambia reservas líquidas en divisas por compromisos de pago llamados letras intransferibles.
Cuando la suma de ambos es mayor a las reservas, estamos en presencia de dominancia fiscal llamado
así al proceso por el cual la política monetaria del Banco Central se desvía de sus objetivos y se
concentra en el financiamiento del Tesoro Nacional en periodos de déficit de la Administración
Pública, déficit fiscal que en caso de persistir en el tiempo es una de las causas más importantes
de la inflación. Aplicando los conceptos antedichos, observamos hoy al analizar las cuentas del balance
del Banco Central que la suma de estos dos valores hace un año atrás representaba como podemos ver
aquí un 47% del activo. Observando que la suma de estas dos cuentas superaba la friolera suma de
los 26.000 millones de pesos, mientras la base monetaria era tan solo de 6.600 millones. De allí
la inflación que superaba el 200% anual. Mientras que hoy la suma de estas dos cuentas representa
tan solo el 20% del activo del balance del Banco Central, suma de ambos de casi 22.000 millones
de pesos que empata a la base monetaria actual. De allí la baja abrupta en los guarismos de la
inflación. Hoy uno de los grandes motivos que bajan la cotización del dólar, bajan el riesgo
país y fiestan el mercado de capitales locales es el superávit fiscal. ¿Pero es realmente así?
Pues quiero comunicarte que no hay ningún superávit. Todavía que lo que están haciendo hoy
es no pagar intereses de la deuda y capitalizarlos en letras de financiación. La deuda crece y con
contabilidad creativa simulan la no existencia de déficit. La realidad es que si hay déficit
financiero, pues no se pueden atender compromisos de la bola de pesos que se creó cuando el gobierno
se hizo cargo, empezando a pagar una tasa del 171% de tasa efectiva para desarmar a un día la Lely.
Eso generó un globo de deuda fenomenal que se capitalizó al nacionalizar la deuda del Banco
Central. Por eso bajaron tanto las letras intransferibles del tesoro que en un año del 40%
bajó al 18% y los adelantos transitorios que del 7% pasó al 3%. Antes, como recién vimos hace un año
atrás en las cuentas del balance del Banco Central, el déficit se generaba debido a los intereses a
pagar que iba acumulando el estado al emitir títulos como las Neva o las Lely y realizar
operaciones de más corto plazo como los Pases para colocárselos a los bancos y así absorber
y esterilizar el exceso de emisión monetaria. Pero eso no figuraba en el déficit financiero
del tesoro, solo figuraba en el déficit cuasi fiscal del Banco Central. Cambio ahora,
la deuda pasó del Banco Central al tesoro, llamándose hoy letras de capitalización,
Lecaps. No exento de riesgo, toda vez que los bancos al traspasar de Pases a Lecaps o cualquier
otro bono del tesoro están asumiendo dos riesgos que con el Banco Central no tenían. Uno es el
riesgo de crédito, toda vez que el Banco Central tiene la potestad de emitir, el tesoro no la tiene,
con lo cual el riesgo implícito es que estas letras puedan ser re perfiladas. Y el segundo
riesgo es el de mercado, puesto que estas letras, a diferencia de las Lely o de los Pases, tienen
mercado secundario y el valor de estos títulos allí fluctúa y eso le puede tanto mejorar como
generar un problema en el patrimonio del banco dependiendo de su precio. A modo de cierre el
riesgo que vos y yo asumimos por esta contabilidad creativa implementada por el gobierno de
Miley que ha provocado dólar en baja, muy pocas veces visto en la historia argentina. Disminución
del riesgo país, lo que provocó una verdadera fiesta en el mercado de capitales local, es que
si en algún momento, en el cortísimo plazo, estas lefi, letras de financiación o lecaps, letras de
capitalización en poder de los bancos, comienzan a desmonorarse por la no renovación de vencimientos
de esta deuda en poder de los bancos, hará que sobren pesos y ante una economía que no arranca,
los pesos sobrantes tendrán como único destino la compra de dólares, haciendo subir su cotización,
lo que hará subir la inflación, volviendo a nacer los miedos que parecen nunca desaparecer en la
historia de todos los argentinos. Pudiendo recalentar la plaza financiera haciendo subir
el dólar a casi los 3.000 pesos, toda vez que si al estado anterior sin contabilidad creativa le
aplicó un dólar oficial de mil pesos, el dólar convertibilidad nos arroja un peligroso precio del
dólar en los 3.368 pesos. ¿Vos qué opinas? ¿Cuánto vale realmente el dólar? Si te gustó la propuesta
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