Kosem La Sultana se base cómo se volvió Sultana Kosem quien estaba casada con "Devlet-i Aliyye", una sultana que le obedece el mundo siendo la regente de realeza junto el poder que consiguió venciendo todos sus enemigos gracias al puesto "Regente De Realeza" a qué ascendió cuando su hijo subió al trono a los seis años. El poder de Sultana Kosem quien convirtió en la autoridad más poderosa a través de su hijo Murad IV, se temblará con el golpe de hierro de Sultán Murad quien quiere recuperar el poder. Las dos personas que nunca aceptarían ser ordinaria, madre e hijo, sultán y sultana se confontrarán.
Protagonistas: Beren Saat, Nurgül Yeşilçay, Metin Akdülger, Ekin Koç, Aslıhan Gürbüz, Hülya Avşar, Farah Zeynep Abdullah, Kadir Doğulu, Berk Cankat, Ece Çeşmioglu
Mi Sultana.
Debí quitarte la vida cuando tuve la oportunidad.
Tú envenenaste a Osman. Te metiste en su cabeza.
No, mi Sultana, yo...
Irás a hablar con él y evitarás esto.
El príncipe Mehmed no será ejecutado.
Ahora mismo iré a hablar con Su Majestad, mi Sultana.
Aún no le han dado la aprobación.
Y si lo hiciera, el príncipe Mehmed no será ejecutado.
Él insistirá. No dejará piedras sin mover.
Tú eres el único que puede hablar con él.
Mi Sultana, tengo que decirle algo importante.
¿Qué pasó? Dime.
Su Majestad obtuvo el decreto que estaba esperando.
Ejecutarán a nuestro príncipe.
Rápido, usted debe salvarlo.
Mi Sultana, envíe un mensaje a los genízaros
y están en camino.
Si tenemos suerte, salvaremos a nuestro príncipe.
Desbloqueen la puerta, rápido.
Rápido.
Mi Sultana, levantaron una pared.
No podemos entrar.
¿Por qué no abre?
Príncipe, Su Majestad lo está esperando.
Mi Sultana, ya llegaron los genízaros al palacio.
No dejarán que maten a nuestro príncipe.
Si es necesario, derramarán sangre
y entrarán por la fuerza.
Vamos.
Morad, ¿qué pasó?
Mi hermano.
Mi hermano Mehmed murió.
Lo mataron.
Perdonaré a mi hermano, Osman.
Quiero matarlo.
¿Dónde está mi madre?
¿Por qué no vino ella?
Pensé que salvaría a mi hermano.
Todos nos jugaron un truco, hermano.
Nos engañaron.
Osman matará a mis hermanos y a mí también, ¿cierto?
¿Qué está pasando?
¿Por qué los trajiste aquí?
Son órdenes de Su Majestad.
De ahora en adelante,
nuestros príncipes permanecerán juntos.
No pueden salir de esta habitación.
¡Traidor!
Tú estás detrás de esto.
Todo es por tu culpa.
Usted debe regresar a sus aposentos, Sultana.
Morad, te dejo a cargo de mis hermanos.
Hijo.
Mi león, mi querido hijo.
Hijo mío.
Hijo de espíritu bondadoso.
Nacerte estoy hambre de la despierta.
¡Date, hijo!
Su Majestad.
Al parecer, la Sultana Kosem está aquí.
Podemos regresar en otro momento, si quiere.
Su Majestad.
Que nunca me has querido.
Ante tus ojos, yo no tengo ningún valor.
Y siempre Osman es el bueno.
¿Por qué dices eso, mi león?
Para mí, todos mis hijos son iguales.
Los amo a todos ustedes.
No me amas, madre.
Acéptalo.
Siempre es Osman.
Él es tu favorito.
Para ti, él siempre es superior.
El más exitoso en los estudios.
El mejor arquero.
El mejor con la espada.
Incluso te ama más que yo, ¿verdad?
Es como si yo fuera de otra madre y no él.
Piensas igual que ellos, ¿cierto?
Yo soy el culpable de este invierno mortal.
Este es el castigo de Allah
por haber matado a mi hermano, ¿verdad?
¿Qué hay de ti?
¿Acaso eres inocente?
No me enemistaste con mi hermano
mientras tenías reuniones secretas
para regir el imperio.
Deberías saber que este pecado es tuyo, no mío.
No me dejaste otra salida, madre.
Ya no me considero más tu madre.
Tú ya no eres mi hijo.
Caminarás solo por el camino que escogiste.
Y debes saber que si alguna vez
tocas a mis hijos a quienes encerraste,
si llegas a hacerles lo mismo que le hiciste a Mehmet,
daré la vida con mis propias manos.
Perdóname por no mantener mi promesa.
Mi sultana.
Los almacenes están desabastecidos.
Las reservas están por acabarse.
No sé cuánto tiempo más podremos soportar de este modo.
Todos están muriendo de hambre.
Vamos a compartir hasta el último bocado.
Que Alá nos ayude.
Que Alá la bendiga.
Sultana.
Sultana Kosem, ayúdeme, por favor.
Debe encontrar la cura para este mal, sultana.
Cuéntame.
Mi bebé se está muriendo de hambre y de frío, sultana.
Ayúdeme, por favor.
Dicen que sus manos son mágicas, sultana.
Por favor, sálvelo.
Eyyan, llévalo al sanatorio para que lo examinen.
Se pondrá mejor, sultana.
Usted nos salvará, ¿no?
Eso espero.
Alá la bendiga.
Todos están sufriendo por el sultán Osman y su crueldad.
Ahora debe estar disfrutando en su palacio.
Claro, la vida es fácil para la dinastía.
¿A quién le importamos nosotros?
Míranos.
Tome, aquí tiene.
Alá la bendiga.
Gracias.
Aquí tiene.
Lo siento.
Muchas gracias por su ayuda.
Es todo lo que puedo hacer.
Que Alá la bendiga por todo lo que está haciendo.
Que Alá la bendiga, señorita.
Gracias por su ayuda.
¡Qué frío!
Muévete, muévete.
Tú también, muévete.
¿Qué están mirando? Cierra las puertas.
¡Ay, santo Adán!
¡Ay, qué frío!
Por Alá, nunca vi un clima tan frío en toda mi vida.
Estoy congelándome.
Todo el mundo está sufriendo.
Por Alá, deberíamos estar agradecidas de nuestra suerte.
Hay saqueos en toda la ciudad.
Nadie puede sentirse seguro, salir es peligroso.
Solo le pido a Alá una cosa.
Por favor, que pronto llegue la primavera y se vaya el frío.
Entonces el sultán comenzará su campaña.
Tardo o temprano lo hará.
Y deberás estar preparada.
Abre la despensa del antiguo palacio.
Debemos atender a los necesitados lo antes posible.
Por supuesto, Sultana.
Pero la Sultana Safiye y la Sultana Halime
no estarán de acuerdo con eso.
Me da igual lo que piensen, Meleki.
Sultana, el gran vizir Huseyin Pasha está aquí.
Me gustaría verla.
Iré a verlo.
Sultana.
Huseyin Pasha, ¿cómo están mis hijos?
¿Pudiste llegar a verlos?
Sí pude. Todos están sanos y salvos.
No hay nada de qué preocuparse.
Gracias, Alá. ¿Y qué más?
Aunque los preparativos están suspendidos,
el sultán Osman no ha cambiado su opinión.
Cuando el invierno termine, comenzará la guerra en Lekistán.
El invierno no se irá, Pasha.
No hasta que el sultán Osman llegue a ser derrocado.
Ojalá.
Por cierto, Sultana, atrapamos al hombre que buscaba.
Aquí tiene.
Gracias, Alá te bendiga.
Aquí tiene.
¿Cuánto tiempo lleva aquí, señor?
No lo recuerdo, querida.
Hay un asilo de ancianos cerca.
Lo llevaré para allá para que pueda comer algo.
Está bien.
Tranquila.
No tienes por qué tener miedo.
Estaba de paso y solo quiero ayudar.
¿Y qué estás mirando?
Ayúdame a llevarlo.
Venga.
Vamos, vamos.
¿Quién eres?
Soy un comerciante y ellos son mis ayudantes.
¿Adónde lo llevamos?
Aquí atrás, al asilo de la sultana Kosem.
Ella nos ayudará.
Como sabes, nadie más cuida a la gente.
El sultán Osman debería salir de su palacio
y ver el sufrimiento de su gente.
Como sabes, quizás lo hace.
Lo dudo. A él no le importamos.
Todos estamos pagando el precio por su crueldad.
¿Cómo está aquí, sultana?
Tu conciencia te deja dormir tranquilo,
tazcoproulosa de Fendi.
Sultana, perdóneme.
Yo... yo nunca...
¿Sabes que yo no duermo?
Escucho la voz de mi hijo todo el tiempo.
Perdí a mi querido León por culo.
El sultán Osman, bajo tu aprobación,
mató a su hermano Mehmed.
Créame que soy inocente, sultana.
Tomé refendi, el vino me amenazó.
Iba a matarme.
No tuve opción.
Pido su misericordia, sultana.
El turno de Omer también llegará.
Y el de Zafique, el de Halime, Dilruba y Davud Pasha también.
E incluso el del cerdo de Suleyman llegará.
Tarde o temprano todos pagarán el precio de lo que hicieron.
Pero el primero serás tú.