El tema seleccionado salió de Instagram! Por allá habilité también una cajita de preguntas para que puedan hacer las consultas que quieran hasta la clase!
⟰ FORMACIÓN: ↠ Abogado egresado de la Universidad Católica Argentina (Argentina), Docente Superior Universitario de la Universidad Católica Argentina (Argentina), Master Internacional en Oratoria por la Universidad del CLEA (México) y la Universidad del Cuyo (Argentina), certificado en comunicación no verbal por la Universidad Austral (Argentina), Diplomado en comunicación gubernamental por la Universidad de Córdoba (Argentina), Docente superior universitario egresado de la Universidad Católica Argentina (Argentina), diplomado en negociación por la Universidad de Michigan (EEUU), certificado en "Micro Expressions" y en "Subtle Expressions" por Paul Ekman Group.
Muy pero muy buen día, muy buenas tardes o muy buenas noches sobre todo a la banda
inconformista que siempre viene a este canal en busca de un poquito más de
conocimiento en lo que refiere a la comunicación y hoy vamos a ver un tema
que hacía mucho que se lo venía pateando. Estaba como la sesión 23 de
Bizarrap, viste, que ya la tira para adelante, que en definitiva es un poco de
protocolo. Este a mí es un tema que me gusta, yo soy bastante protocolar sobre
todo en el tema de vestimenta, en el tema de comportamientos en la mesa, los regalos y
qué sé yo. Ahora les voy a contar un poco pero me pareció muy interesante traer a
la población lo sucedido esta semana que en definitiva fue el G20, un encuentro
geopolítico donde se encuentran 19 naciones a hablar sobre finanzas
seguramente ahí como estuve viendo entre Brasil y Argentina se estuvieron
chicaneando un poquito respecto del fútbol. Por supuesto hay que recalcar
dos cosas, no? Primeramente que en esta clase de encuentros no se recomienda
hablar de fútbol y segundo Brasil, obviamente. Me mencionaron 200.000 veces
en Twitter diciendo, ché Fran, puedes analizar esta imagen? Fran, fíjate esta
foto, mira la cara de Macron, mira la cara de Merkel y es muy difícil y quiero que
ustedes vayan aportando y creciendo en esto de la comunicación verbal, analizar
imágenes. De hecho no se recomienda nunca imágenes por sí solas porque te falta
todo un montón de cosas que te da el vídeo. Por eso siempre que ustedes quieran
que yo reaccione a algo o que haga algún tipo análisis como vamos a hacer hoy, es
muy importante que aparezcan los vídeos porque con las fotos solas no vamos ni
para atrás ni para adelante porque puede ser algo completamente sacado de contexto
que sí, se puede ver una microexpresión pero eso no tiene por qué significar
porque nos estamos olvidando de las combinaciones, del contexto y de la
congruencia. Entonces todo eso únicamente se ve en el vídeo, por eso es tan
importante y por eso no respondí a ninguna de las 350.000 menciones en
Twitter. Obviamente no fueron tantas, no? Pues si no hubiese sido tendencia.
Tengo un guachín en la garganta. El G20 está compuesto por países como Alemania,
Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados
Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y
Turquía. Y también hay organizaciones no gubernamentales internacionales como por
ejemplo el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, el Banco Mundial,
Consejo de Estabilidad Financiera, Organización Internacional de Trabajo, la
Organización Mundial del Comercio, la Organización Mundial de la Salud, etcétera, etcétera.
Encuentro de mandatarios, un momento increíble para poder analizar la
cuestión protocolar, para ver a ver cómo se llevan entre ellos o cómo aparentan
que se llegan, porque en definitiva muchas veces acá aparecen las cámaras en
momentos complicados, lindos, para que justamente aparezcan y lo tomen. Así que
vamos a ver un poco lo que sucedió y vamos a ver si esta gente se quiere, no
se puede ni ver y sobre todo vamos a comparar nuestro actual presidente con
nuestro expresidente, a ver cómo se llevaban cada uno con estas personas.
Mejor, peor, más querido, menos querido. Vamos a averiguarlo.
Acá se lo ve bien Alberto, o sea, protocolarmente siempre se recomienda la
no utilización de más de cuatro colores. En este caso, bueno, tiene el azul,
tiene el blanco, tiene un gris y tiene los zapatos y el barbijo en
negro. Volvemos a lo mismo, yo hubiese usado un color menos. Bueno, eso es una
opinión muy personal. Respecto de las telas, se recomienda no usar más de tres
tipos de telas distintos, en este caso está bien, porque bueno, el barbijo en los
libros de protocolo no está el barbijo, pero asumiendo que el barbijo, en
Pero acá está bien, está bien, está relativamente bien vestido. Me gusta que
tenga la escarapela, me parece que es algo bastante propio argentino, eso me
parece que está bastante interesante. Ese es un saludo bastante extraño, el que
hace Alberto Fernández acá, donde, bueno, no sé, no sé cómo saludaron los
otros. Este es algo muy propio, ponerse la mano en el diafragma, porque esto no
es en el corazón, tampoco es en el estómago, es un poco la mano en el
diafragma. Tiene que ver con una sensación de agradecimiento, un
agradecimiento un poco racionalizado. El intestino, toda la parte intestinal, la
parte del diafragma y demás, es bastante, es como el segundo cerebro. Entonces
todo, muchas veces, por eso muchas veces cuando ustedes están, quién sabe,
nerviosos, el intestino empieza a funcionar de una manera equívoca. La
ansiedad y qué sé yo, es algo completamente normal. Entonces, poner la
mano acá y hacer esa reverencia, porque fíjense que él está haciendo una
reverencia, es una especie de agradecimiento sincero, racionalizado. O
sea, que esto estuvo pensado. No es que es algo que le salió a él en el momento,
sino que esto estuvo pensado como va a ser para saludar.
Esto es algo bastante propio de los argentinos, en general. ¿Cómo te va a
tomar una persona? No sé quién es este muchacho, el que está de espalda, no
tengo ni la más palia de las ideas. Debe ser, calculo yo, que el representante o
capaz que sea el presidente de Italia. No sé, porque normalmente recibe el
presidente, el G20, así. No lo conozco, el presidente de Italia. Y lo que les decía,
que esto es algo muy cultural, el tema de él, la invasión del espacio privado.
Fíjense que Alberto, primero, vuelve un poquito para atrás.
Ahí hace la reverencia y después da un paso. ¿Ven este paso? Este paso,
lógicamente, que la persona que no está acostumbrada, se pone incómoda. Fíjense,
el señor, cómo automáticamente da un paso hacia atrás y quiere salir de la
situación. Los argentinos tenemos mucho del avasallamiento del espacio privado.
Normalmente, esto no lo hacemos por querer dominar al otro, ni nada por el
estilo, sino que es muy cultural. No nos molesta estar cerca de la gente, no nos
molesta abrazar, no nos molesta tocar. Es algo que lo tenemos completamente
incorporado. Entonces, está muy bueno que nosotros, al momento de analizar algo,
veamos el contexto. Desde el punto de vista de quién lo está haciendo y desde
el punto de vista de quién lo está recibiendo. Porque, capaz que en Italia,
los tanos son bastante amigotes, también son de bastante abrazar, pero
también depende mucho en qué lugar de Italia estés. No es lo mismo el norte de
Italia que el sur. O sea, son como países completamente distintos en
lo que respecta a la cultura. Entonces, bueno, no sé de dónde será el
presidente italiano, pero es muy probable que no esté tan acostumbrado a ese
avasallamiento del espacio, sobre todo en una cuestión protocolar como es esta.
Acuérdense que la palmadita, ¿no? Fíjense acá, Alberto dándole la palmadita, acá
aparece la manito. La espalda es un lugar muy vulnerable, en general. Entonces, que
alguien te toque la espalda es un sinónimo de confianza, porque si no, no
dejas que nadie te toque la espalda. Muchas veces, cuando alguien te toca la
espalda y no tienes nada, o sea, no tiene nada que ver con vos, es como que
reaccionás, porque la espalda es muy vulnerable. No tenemos ningún tipo de
contacto visual. El único sentido que nos está protegiendo es
la audición. Entonces, no se le recomienda tocar la espalda a alguien
con el que no tengo confianza. Acá está bueno para hacer como un análisis medio
genérico de todos. En este caso, simplemente para que ustedes vean, porque
también salió mucho la foto esta de Alberto, así con las manos adelante, como
diciendo, no, eso está mal porque está tapando los genitales y qué sé yo. A ver, sí, es
mucho mejor estar como toda esta gente, que están todos con las manos al lado,
pero fíjense, por ejemplo, Macron, que tiene una mano en el bolsillo. Entonces, en
este caso, yo no recomendaría ni hacer lo que está haciendo Bolsonaro de dejar
las manos atrás, porque eso hay una cuestión de ocultamiento. Esto tampoco se
recomienda dentro de lo protocolar. Cuando uno está con las manos atrás, uno lo que
hace es perder el campo visual hacia ese sujeto. ¿Qué tienen las manos? Y para el
ser humano, no ver las manos ajenas da una cuestión de inseguridad. ¿Por qué?
Porque normalmente, y esto también se trae de las viejas épocas, cuando vos
escondías algo, significa que podías tener algo para poder atacar. Entonces, a nosotros nos
genera un poco de incomodidad. Tanto lo que está haciendo Bolsonaro, como lo que
está haciendo Alberto Fernández, pero lo de Bolsonaro es más peligroso hacia mí,
y lo de Alberto Fernández muestra más de él. Muestra más como que él está un
poco nervioso. Pero en este caso, lo mejor de todo, digamos, lo mejor de todo para
estas fotos protocolares es mantener los brazos al costado de las
piernas sin mostrar los pulgares. O sea, acá a ver si hay alguien que lo está
haciendo relativamente bien. Este señor, este señor, este señor, este señor, este
señor. Bueno, este está bastante bien, pero
sin mostrar los pulgares. O sea, simplemente para que ustedes se den una
idea, hagamos de cuenta que estoy parado así. Las manos, cualquiera. Parece que estoy
haciendo la gallinita de Ted, pero no. Está de esta manera. Y por supuesto, el saco
abrochado. Hago un parate acá porque es muy relevante lo que les voy a decir. Los
sacos normalmente pueden tener uno, dos o tres botones. En el caso que tengan uno,
siempre que ustedes están parados, tienen que abrochárselos.
Siempre. En caso que tenga un solo botón. En el caso que tenga dos botones, el
primero se abrocha cuando no está parado. El segundo nunca se abrocha. Y cuando
tiene tres botones, el tercero nunca se abrocha. El del medio siempre se abrocha
y el de arriba algunas veces sí, algunas veces no, según cuánta formalidad le
quieras poner a la situación. Repito. Un botón, estás parado, abróchatelo. Dos
botones, el de arriba sí, el de abajo no. Tres botones, el de abajo no, el del medio
siempre y el de arriba podés o no, según cuánta formalidad le quieras poner. Si te
lo abrochas, es más formal. Eso es muy relevante porque genera una silueta, el
saco está hecho para que a vos te genere una silueta. Si vos te abrochas todos los
botones, quedas como pareciendo un matambre. Viste lo que comes en navidad
que le ponen el huevo, que tu abuela le pone el huevo en el medio, que viene todo
así con el cosito ese, con el hilo ese. Bueno, eso sos vos cuando te abrochas
todos los botones del saco. Entonces por favor no lo hagas y háganlo cuando se
paran porque normalmente la gente que estudia o que sabe de protocolo lo tiene
siempre abrochado y si no lo hacen van a quedar en desventaja desde lo
protocolar. Ahora lo van a ver porque Alberto Fernández se lo come al botón.
Ven, por ejemplo acá. Ven, tiene un saco de dos botones y está desabrochado. Eso no está
bien. No está bien desde lo protocolar. Ahí se lo ve de nuevo. Acá de nuevo, no
está para nada abrochado el saco. Me detengo acá con el saludo de Biden
porque no tengo, o sea, esto no tiene no tiene audio, o sea, por eso no están
escuchando nada. No es que le estoy cortando el audio yo, pero se habló mucho
que el presidente no sabe hablar inglés. De hecho, no sé qué le dice, porque no le
llevo a leer los labios. Creo que le dice Hi, Mr. President.
Gracias, ve ahí, por ejemplo, le dice gracias. Thank you.
Como que no se entiende muy bien qué le dice Alberto. Este es un saludo súper
protocolar, súper protocolar. No se entiende qué congo están haciendo con los
barbijos, o sea, en qué momento sí, en qué momento no, si hay que sacárselo, si hay que
ponerse el logo. Acá están todos con barbijo menos Alberto. Biden se baja el
barbijo para hablar con Alberto, o sea, para qué está el barbijo. Bueno, en fin,
independientemente del tema barbijo, lo que yo me quiero detener es en una mano,
esa mano en particular. Esta mano, yo ya hice un vídeo de Biden
hablando de cosas complicadas. No la voy a volver a nombrar, pero busquen en el
canal. Biden es muy toquetón. Esta mano es muy
agresiva. Hay un nivel de control que es impresionante. O sea, cuando uno le agarra
la mano a alguien, cuando le está dando la mano a alguien, una cosa es darle la
mano, la otra es agarrar con las dos manos. La otra es agarrar el codo, como está
haciendo Alberto Fernández acá. Quiere decir que Alberto Fernández con la otra
mano le está agarrando el codo. Pero otra, que excede completamente los límites, es
agarrar el hombro. Si vos al momento de dar la mano agarras el hombro, ahí querés
controlar. Pero la más elevada de todas es tocar el pecho, porque al mismo tiempo
estás poniendo distancia. Yo te estoy controlando, pero te estoy poniendo en la
distancia que yo quiero mantenerte. Es una mano que no permite que vos avances y
encima que está tocando las partes más vulnerables de tu cuerpo. En definitiva,
es el pecho. Siempre es lo más protegido. Uno siempre tiende a cerrar el pecho
cuando las cosas se complican o cuando uno tiene miedo. Esta es la posición que uno
adopta cuando uno tiene miedo. ¿Por qué? Porque uno tiende a cubrir el pecho. Que
alguien te toque el pecho siendo una reunión protocolar, esto es algo muy
propio de querer llevar el absoluto control de la situación y encima de
poner una determinada distancia. Cosa que no se va a ver en otros mandatarios.
Acá están todos sin barbijo, o en realidad algunos, la gran mayoría sin barbijo, otros
con barbijo atrás. Yo no entiendo nada de lo que hicieron acá con el tema de barbijo.
Fíjense lo que pasa en el saludo a Macron. Saludo. Acá no hay verdadera alegría, no
hay contracción del músculo orbicular oculis, pero ahí sí. O sea, cuando lo mira a la cara,
ahí sí se pone contento o seguramente Alberto le habrá dicho algo al oído que, bueno, por no
tener sonido, no lo podemos saber. Pero lo que es evidente es que se llevan bien. Se llevan bien.
Si no, no se hubiese reído de la manera que se rió. Completamente diferente es la relación
esta que vemos acá, donde esta manito de Alberto a ella le incomoda bastante. Dan el puñito,
fíjense que acá Alberto no atina a abrazarla a Merkel, sino que da el puñito y la quiere acompañar
y le quiso tocar y ella se fue corriendo para que la situación no suceda. Fíjense acá como ella le
esquiva al bracito, al de atrás. Le quiso tocar el hombro, ella medio que lo esquivó y después el
coso y ella lo intenta esquivar. ¿Por qué es esto? Porque Alberto no es querido, no, es porque hay
una cuestión cultural que no está sabiendo manejar muy bien que digamos. ¿En qué me refiero esto que
no está sabiendo manejar muy bien? Que en Alemania, por ejemplo, no es muy normal que la gente esté
toqueteando a las otras personas cuando andan por la calle. Por eso es muy relevante la comunicación
no verbal, verla desde el punto de vista contextual. O sea, las microexpresiones son universales.
Cualquier persona, aunque yo no entienda absolutamente nada de lo que dice Merkel, va a tener las mismas
microexpresiones. Diferente es el tema no verbal, que ahí sí hay un montón de cosas que son
culturales. Por eso es mucho más abarcativo que entender únicamente si esto es desprecio o esto
es asco. Es mucho más abarcativo que eso. Entender el contexto. Imagínense la situación esta, ¿no?
Viene en vez de acá, a este G20, viene el presidente de Nueva Zelanda. Entonces se acerca a Merkel y
le hace... Merkel le da el puñito y el tipo se siente y hace... ¿Cómo hacen los holandeses? Merkel, o sea, es cultural.
Fíjense acá, por ejemplo, que Alberto no tiene el saco abrochado y, bueno, obviamente Merkel es una de las
personas más elegantes para vestirse. Piense que la señora tiene 67 años y siempre se vistió de manera
increíble. Siempre con colores. O sea, eso habla mucho. Hay una psicología de colores detrás de todo esto,
pero habla mucho de tener una autoestima bastante importante. Vestirse con colores. No me molesta
llamar la atención. Yo no me pondría un saco amarillo. Yo. Pero ella, evidentemente, puede.
Fíjense la cúpula que está haciendo ella con la mano en la situación de control y lo mal que queda
desde el punto de vista protocolar que Alberto no se ha abrochado el saco. Él, en este caso, tiene un saco de dos
botones. Entonces, uno solo, que es el de arriba, tendría que estar abrochado. Acá lo mismo, ¿no, Guzmán?
Sacate el barbillo, señor. ¿Qué estás haciendo? Ah, ahí se lo sacó. Esta fue la imagen que salió en todos lados y que
todo el mundo me decía, Fran, analízala. Fran, mirá qué pasó acá. Está incómodo. No lo puede ni ver. No, no es así.
No es así. Lo que pasa es que yo calculo que le habrá molestado mucho esta mano que está acá. Por eso el
desprecio. Y aparte, esta mano así, como de persona que se encuentra en la Juan Fútbol 5, yo creo que
él no se sentía cómodo. Macron no se sentía cómodo con este apretón de manos. Esto es algo que
protocolarmente está como el traste. Y siendo él un tipo tan protocolar, protocolar canchero, porque
es la verdad. Macron es un protocolar canchero. Me parece que no le gustó. Yo creo que todos, o sea, yo creo
que Alberto se lleva bien con Macron. Me parece que una persona que no se lleva bien o que tiene
una relación medio tensa no se saludan de esta manera. Por ende, es algo que a mí me parece que
funciona, que hay algo real dentro de todo esto. Pero no sé si Macron lo quería llevar al ámbito
público. Eso es lo que yo noto desde afuera, desde la comunicación no verbal. Como que siempre Macron
intentando buscar la distancia, no quedando mal con él, porque evidentemente alguna relación buena
deben tener, pero no sé si él quiere hacerla pública esa relación. Es como cuando, viste, estás
empezando a salir con alguien y te cruzas a tu tío en el cine. Es situación incómoda, porque vos la querés
a la piba, ¿entendés? Pero no era el momento para que el tío la conozca. Bueno, es más o menos esa
situación. Yo lo veo así a esto. Para mí no es que se detestan, no es que se odien, en absoluto. Pero
Macron quería mantener una relación protocolar y Alberto tenía ganas de darle un abrazo y en lo
posible besarle la frente. Fíjense cómo Macron acá se va automáticamente, o sea, se aleja. Fíjense,
lo voy a dejar todo corrido. Hay un distanciamiento, fíjense que Macron se distancia. Y me molesta
una banda que las banderas no estén simétricas. O sea, ¿por qué la de Argentina está más lejos que
la de Francia? O sea, pongan las banderitas. El señor que acomoda las banderitas. Pongan las banderitas
bien, más o menos. O sea, no les digo que hagan una regla, pero ponen una crucecita en el piso
donde tienen que ir las banderitas y las cambian. Esto queda feo para la foto. Pero bueno, soy
hincha pelota, chicos. Si no, no me estarían viendo a mí. Fíjense, acá sí tiene abrochado el botón.
Esto tiene que ver también porque probablemente sea una reunión que a él le genere más
incomodidad. Que él quiera mantener el protocolo, que él se quiera ver más serio. Y acá busqué cómo
fue el saludo entre Macron y Macri. Porque hay mucha gente que me decía, no, porque Alberto no lo puede
ni ver. Y con Macri se lleva fenomenal. Y mira lo que era con Macri. Volvemos a lo mismo, chicos.
Contexto, contexto. Argentina fue sede en 2018. Entonces, ¿qué cree? Que el tipo llegue y diga,
este país es una cagada. O sea, no va a pasar eso. Hay que dejar la política o lo que uno cree de lado
para analizar este tipo de cosas. Pues si no, está todo dotado de subjetividad. Y esa subjetividad,
que lógicamente todos tenemos una subjetividad cuando hacemos las cosas. Yo intento mantenerla
lo más alejada posible. Pero es obvio que cuando nosotros hacemos un análisis, no podemos convertir
ese análisis en sesgos de confirmación. Entonces, como a mí no me gusta Macri, veo que todo lo que
hace Macri está mal. Cuando a mí no me gusta Alberto, veo que todo lo que hace Alberto está mal.
Porque si no, la única cosa que estamos haciendo es viciar el análisis. Entonces, hay que hacerlo
de la manera más objetiva posible. Cuando vos ves algo, lo tenés que decir como es. ¿Te gusta o no
te gusta? No importa, pero lo tenés que decir como es. Si no, no tiene ningún tipo de sentido hacer
ningún análisis. Ahí ven, Macri ya estaba con carita de felicidad. Esto es algo muy propio de Macron,
como hacer así antes del abrazo. Con Alberto también lo hizo. Le abre las manos como diciendo
nos abrazamos. O sea que Macron es un buen tipo. Es un tipo que si falta uno para el Fútbol 5,
te va a ir al Fútbol 5. Yo te lo puedo asegurar. ¿Te falta uno? Che, Emma, venís y viene con la
casaca del PSG. Es medio flojo, flojísimo de papeles. Juega de 4 porque tiene una pinta de
4, pero tremenda. Es un carrilero cumplidor, pero se lleva bien con todo el mundo. Un tipo que no
te va a pegar una patada, que si te caes al piso te va a levantar. Pero fíjense que él también
intenta controlar la situación. No es con Alberto nada más. Y Macri también. Pero Macron no sea
chica. Y también le toca el espalda. Ninguno está entendiendo nada que me está diciendo el
otro. Me está explicando cuando Messi enganchó para adentro gol contra el Getafe. Increíble,
realmente. Sí, sí, increíble. Che, Emma, ¿nos vemos el jueves? ¿Hacemos partido? Dale. No lo
traiga, no lo traiga al Audi porque está insoportable. No, sí, sí. Sí, sí. No,
no lo puedo agarrar. Me engancha para adentro, no lo puedo agarrar. Chau, Mauri. Chau, chau, chau,
muchacho. El protocolo es algo realmente interesante de poder ser visto, poder ser
analizado y poder ser estudiado porque hay personas que todavía le siguen dando una
relevancia sumamente importante y porque aparte son como normas de convivencia, que es lo que
les decía antes. Ahora, lo más importante de todo es que el protocolo se hace para generar un
rapport, que es algo que nosotros desde la oratoria lo tratamos un montón. Esto en la
maestría fue insoportable. Había módulos enteros donde solamente se hablaba de rapport. En definitiva
es el contacto o al sentirme identificado con el otro. Cuando dos personas se visten más o menos
parecidas, cuando dos personas hablan un mismo idioma, cuando dos personas se peinan más o menos
parecidas, empiezan a generar conexión. Ustedes ven las tribus sociales, emo o los roqueros o
los motoqueros. Ustedes los ven y estéticamente son más o menos todos parecidos. Yo les digo
motoqueros y seguramente ustedes piensan a un señor así con los bigotes como el que tenía
American Chopper con esas motos, todo tatuado. Bueno, son estereotipos que nosotros tenemos en
la cabeza y que ayudan a nuestro cerebro a encasillar un poco. El protocolo es para eso,
en definitiva. Es para que todos se puedan sentir cómodos estando en una misma situación. Lógicamente
después está la cultura que viene a alterar un poquitito. Eso ustedes han visto ahí en las
imágenes. Algunas personas que seguramente viven del medio oriente con su propia vestimenta cultural
y demás, no yendo a esa vestimenta protocolar, está perfecto porque se sienten bien así y no
les molesta o creen que su cultura o su religión no les permite vestir de otra manera. Ahora,
lo que es relevante de todo esto es que tenemos que mantener un cierto decoro al momento de ir
a una reunión internacional. Tenemos que mantener y que pensar que la relación pública no es lo
mismo que la relación privada. Si yo me llevo bien con una persona en lo privado, muchas veces no
tengo que transmitirlo a lo público. Obviamente a mí, por ejemplo, el protocolo me hincha un poco,
pero soy un tipo muy protocolar. Por ejemplo, intento nunca regalar vinos. Los vinos está mal
regalarlos según el protocolo. Te dejo este dato de color que seguramente te lo vas a acordar.
¿Por qué no se puede regalar vinos según el protocolo? Cuando uno lleva vino a una casa,
uno está obligando al dueño de la casa a abrir el vino porque si no, che, sos un ratón, te llevo
un rutini, me abrís un Santa Julia, sos una rata pestosa, abríme el rutini. ¿Pero qué pasa con esto?
Muchas veces el dueño elige el vino según la comida que hace. Entonces, si había pensado en
un Santa Julia blanco porque hizo pescado y vos llevas un rutini Malbec, resulta que le estás
arruinando un poco la comida. El tipo había pensado un vino blanco para comer el pescado, no un vino
tinto, porque él lo había pensado así. Entonces, es antiprotocolar regalar vinos, porque si no lo
abre queda mal y si lo abre podemos arruinarle la comida, porque él lo había pensado de una
determinada manera. Entonces, nunca se llevan vinos de regalo, sobre todo cuando es una cena protocolar.
Si te invita tu jefe, te invita a un superior, te vas a una reunión muy importante, el vino está
completamente vetado. Lo mismo que un whisky o algo que sea obligatorio que el sujeto abra cuando
vos estás ahí. Y ahora es donde yo les quiero hacer una pregunta a ustedes. ¿Qué llevarían de regalo
para una casa de un jefe, para la casa de un mandatario? De repente ustedes se convierten en
ministros no sé qué y tienen que ir a una reunión a la casa de un mandatario, tienen que ir a la reunión
de la casa de su jefe, la casa del dueño de la empresa. ¿Qué llevan de regalo? Los voy a leer en
los comentarios. Simplemente quería aclararles que muchas veces con imágenes las cosas no se pueden.
Así que está buenísimo, me encanta que me etiqueten en todos lados, pero pero no se olviden que con
imágenes se pierde muchísima efectividad en el análisis. Espero que les haya gustado, vimos algunas
cositas de protocolo. Si les interesa que aprofundice más en el tema también déjenmelo en los comentarios.
No se olviden de suscribirse al canal, darle me gusta, compartirlo ahí con la gente que por ahí no
está muy de acuerdo con el protocolo, que no sabe cómo con abrocharse el saco y en definitiva muchísimas
gracias por estar del otro lado. Nos vemos muchísimo pero muchísimo más pronto que tarde.