Kosem La Sultana se base cómo se volvió Sultana Kosem quien estaba casada con "Devlet-i Aliyye", una sultana que le obedece el mundo siendo la regente de realeza junto el poder que consiguió venciendo todos sus enemigos gracias al puesto "Regente De Realeza" a qué ascendió cuando su hijo subió al trono a los seis años. El poder de Sultana Kosem quien convirtió en la autoridad más poderosa a través de su hijo Murad IV, se temblará con el golpe de hierro de Sultán Murad quien quiere recuperar el poder. Las dos personas que nunca aceptarían ser ordinaria, madre e hijo, sultán y sultana se confontrarán.
Protagonistas: Beren Saat, Nurgül Yeşilçay, Metin Akdülger, Ekin Koç, Aslıhan Gürbüz, Hülya Avşar, Farah Zeynep Abdullah, Kadir Doğulu, Berk Cankat, Ece Çeşmioglu
Sultana, desde ayer que no ha comido nada.
Si no come, se enfermará.
Simplemente no puedo comer nada, Seynel.
No lo soporto.
No se ponga triste.
Saldremos de aquí sanos y salvos.
No pueden hacerle nada.
¿A quién le importa si me matan?
Vi los ojos de mi príncipe esa noche.
Su rabia y su decepción.
No puedo creer que mi hijo me haya dado la espalda.
Ya no va a confiar nunca más en su madre.
Algún día nuestro príncipe se va a dar cuenta
de toda la verdad y que usted tenía razón.
Alá, mediante ese día llegué pronto.
Si no quiere pensar en usted,
al menos piense en su príncipe, Sultana.
Sea fuerte.
Usted debe ser fuerte, aunque sea por él.
Su Majestad, ¿usted me llamó?
Tú escuchaste personalmente lo que dijo
Isa Defendi en esa reunión secreta.
Ese traidor abiertamente te propuso para asumir el trono.
Ahora es evidente por qué se acercó a hablarte.
Si él no tuviese un respaldo,
nunca se habría atrevido a nombrarte.
Su Majestad, ya se lo dije antes.
No he hecho nada para que Isa Defendi
ocupe mi nombre de esa manera.
No le he dicho ni una palabra al respecto.
Estoy hablando de tu madre, Bayaceto.
Ella era su respaldo.
Seguí Defendi y me lo contó todo.
Ella fue quien puso a Lunema en mi contra.
La que incitó a la rebelión fue la Sultana Gulbahar.
Te lo preguntaré una vez más y me responderás con la verdad.
¿Sabías lo que planeaba tu madre para sacarme del trono?
Sabes bien que naciste en medio de una guerra.
El solo hecho de hablar con Isa Defendi
hizo que tu propio hermano dudara de ti enseguida.
¿Acaso se equivoca?
Tal vez ellos no lo sepan,
pero yo sé perfectamente en lo que estás involucrada, madre.
No, Su Majestad. No lo sabía.
Está bien. Puedes volver a tus aposentos.
Hermano, sé que no tengo ningún derecho de pedirte algo.
Sé que el castigo por lo que hizo mi madre es la muerte,
pero con mucho respeto te quiero pedir que no lo hagas.
Envíala al antiguo palacio y enciérrala allí.
Yo jamás volveré a verla, pero por favor deja que viva.
Eso me tranquilizaría.
¿Qué quieren?
Su Majestad quiere ver a la Sultana.
Deja de luchar contigo misma y dime qué ocupa tu mente.
Dime de una vez lo que estás pensando.
Creo que estás pensando que fue un error
ejecutar a Isade Efendi, ¿o me equivoco?
Te dije lo que pensaba,
pero claramente como viene de mi parte decidiste ignorarlo.
El sello y el poder son tuyos, pero no quiero que lo olvides.
Al final la cabeza termina donde van los pies.
Adelante.
Su Majestad, madre Sultana.
Sultana Gülbahar, sé de las acusaciones en tu contra.
Sé que conspiraste con Isade Efendi
y que, por lo tanto, has cometido una traición al imperio.
Juro con Allah como mi testigo que yo no he hecho nada.
La Sultana Kosem hace muchos años me acusó en vano
por lo que fui exiliada de este palacio.
Ahora quiere hacer lo mismo.
En vez de estar besando mis pies y rogando perdón,
¿te atreves a acusar a mi madre?
Así que te gusta jurar sobre mentiras, ¿cierto?
Solo estoy buscando refugio en su justicia, Su Majestad.
¿Acaso cree que es correcto
mantener encerrada a la madre de un príncipe sin evidencia?
Ya había ignorado una traición tuya en el pasado
y para darle tranquilidad a mi hermano
te permití regresar a la capital,
pero en lugar de verlo como un gesto amable
lo viste como una debilidad, ¿cierto?
Jamás, Su Majestad. Yo nunca haría eso.
Seguida, Fendi me confesó todo.
Me contó todo lo que querías hacer con su padre.
Yo te lo advertí.
Te dije que si había una acusación más en tu contra
ni siquiera tendrías una tumba.
Serás ejecutada, Sultana Gulbahar.
Hagas.
¡Su Majestad! ¡Su Majestad!
¡Su Majestad! ¡Su Majestad, por favor, se lo suplico!
¡Sultana! ¡Sultana! ¡Mi Sultana!
Usted es madre como yo. Por favor, tenga compasión.
Se lo suplico. Tenga piedad de mí, por favor.
Esto es lo mejor para Bayaceto.
Hasta hoy no has hecho nada por tu hijo,
así que al menos haz esto.
Acepta tu destino.
Tú fuiste quien lo hizo.
Fuiste tú quien trató de envenenarme.
No sé de qué estás hablando.
¿Qué veneno?
Puedes engañar a todos con esa cara de inocente,
pero jamás a mí.
Has cometido un error, Ayse.
Al arrojarme al fuego, tú también caerás.
Ni siquiera se te ocurra culparme por lo que tú has hecho.
Estás pagando por tus propios pecados.
Hagas. Llévenla al calabozo.
Recuerda que no cometí estos pecados sola.
Acércate a Bayaceto.
Sultana.
Desde que te conozco, jamás me has faltado el respeto.
Nunca en la vida me has levantado la voz,
pero sé muy bien que el separarte de tu madre
lo consideras totalmente mi culpa.
Lo veo en tus ojos.
Sultana, créame que está equivocada.
Yo nunca...
Si sintieras lo contrario, no estaría bien.
Al fin y al cabo, es tu madre.
Pero no me convertí yo también en tu madre.
Fuiste confiado a mí por tu difunto padre, por mi Ahmed.
Como su hijo, tú eres parte de él.
Madre Sultana,
yo nunca rechazaré su derecho sobre mí.
Jamás podré pagarle.
Pero sin importar lo que diga o piense,
la que va a ser ejecutada mañana es mi madre.
Bayaceto, quiero que tengas la certeza
de que tanto para ti como para el supremo imperio
esto es lo correcto.
No te digo que no estés triste.
Por supuesto que lo estarás, debes estarlo.
Vas a llorar y vas a sufrir, hijo.
Pero después de eso, te levantarás y seguirás adelante.
¿Qué pasa, Sultana?
Necesito pluma y papel.
Debo escribir una carta.
Y necesito que vayas a entregarla.
Imposible, no puedo.
Tú y yo sabemos perfectamente que puedes.
Esto es todo lo que tengo.
Ayúdame, no voy a escapar.
Es solamente una carta.
Bayaceto, hijo querido.
Te lo advertí muchas veces.
Te dije que no hicieras esto,
pero no fuiste capaz de escucharme.
No me importa morir en un calabozo,
pero si tú te alejas de mí y me das la espalda,
ese sería el peor castigo para mí.
Tú eres lo único que realmente me importa, Bayaceto.
Yo solo vivo para estar a tu lado.
Esperé años para volver a verte.
Si ese fuese tu deseo,
no estarías encerrada en un calabozo esperando tu muerte.
Desearía que nunca hubieras regresado.
Así nunca te habría visto
y me habría consolado sabiendo que estabas viva.
No hables así, hijo mío.
¿Cómo podría soportar estar lejos de ti?
Nunca me arrepentiré de haber regresado al palacio.
Pasé los mejores últimos días de mi vida
al lado de mi preciado hijo.
Yo no quería terminar así.
Entiende que yo solo luché
para que tu destino sea diferente nada más, Bayaceto.
Y tú no debes rendirte jamás.
No te atrevas a inclinar tu cabeza ante nadie.
Es mi último deseo.
Esto es lo único que puedo hacer por ti.
¿Quieres darme una muerte sin dolor?
No sé de dónde habrá sacado esto.
Los hagas la encontraron inconsciente.
¿Cómo se encuentra?
Sultana, que Alá reciba su alma.
Bayaceto.
Se terminó, Sultana.
Mi madre ya fue ejecutada.
Eso vino a decirme.
No sé cómo tu madre pudo haberlo logrado,
pero para evitar ser ejecutada por los verdugos,
se suicidó bebiendo veneno.
Se envenenó.
Mis condolencias.
Que Alá reciba su alma.
Amén.
Me gustaría sepultarla como corresponde.
Por supuesto.
Yo ya entregué las órdenes.
Pero debes entender que por razones obvias
no le realizaremos una ceremonia fúnebre
como a cualquier otra, Sultana.
Me gustaría que se pudiera sepultar
junto a la tumba de mi difunto padre.
Pero comprendo que eso no es posible.
¿Qué puedo hacer?
Ese fue el destino de mi madre.
Sultana, si me lo permite,
me gustaría atender algunos asuntos como su hijo.
Príncipe, puedo ver el dolor que sientes
solo mirándote a los ojos.
Que no se convierta en ira
y que esa ira no se aloje en tu corazón.
Tú mismo eres testigo
de que tu madre traicionó la dinastía y el imperio.
Incluso si la traidora hubiese sido yo,
el castigo sería el mismo.
Le dije claramente que no debía cabrar más
de lo que podía aparcar.
No me escuchó.
Que Alá se apiade de su alma.
Amén, Sultana.