Perlita conoce el mundo – Cuento Infantil

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Descubre la inspiradora historia de Perlita, una niña diminuta que anhela explorar el mundo más allá de su hogar. Un cuento lleno de valentía, amistad y el poder de los sueños.
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En bcsmedia.net es hora de activar la imaginación con un relato de...
Los Cuentos de la Abue
Mis queridos niños, pero qué entusiasmados están a la hora de escuchar historias.
¿Cómo han estado?
¡Fantástico!
La que les traigo hoy es de una muy, pero muy pequeña niña que se destaca por ser valiente y curiosa.
¡Escuchémosla! Es muy interesante.
El cuento se llama Perlita conoce el mundo.
A ver, todos sentados cómodamente en el lugar de su preferencia, porque iniciamos ya.
Pero antes nos recuerdan cómo es que se escuchan las historias con...
Boquita atento, boquita cerrada.
Perlita conoce el mundo.
Cuentan que una vez, una joven pareja deseaba tantísimo tener un bebé, que acudieron a ver al mago de aquel pueblo.
El mago, sin dudarlo, comenzó a buscar entre sus pósimas, hasta que encontró una semilla desebada.
Les contó...
Esta es una semilla especial que tendrán que plantar en una maceta, regarla, hablarle y cantarle cada día.
Ellos así lo hicieron y la semilla comenzó a crecer.
Un día encontraron una gran flor roja de pétalos largos.
La pareja se acercó a oler la flor y una voz preciosa comenzó a sonar.
Justo entonces los pétalos se abrieron y una niña de sonrisa inmensa y pelo rojo apareció sentada en aquella flor.
Era muy pero muy pequeña y por eso decidieron llamarla Perlita.
Buscaré una cáscara de nuez para que puedas dormir, unos pétalos para taparte y un botón para que puedas comer, dijo su madre.
Perlita cantaba cada día alegrando aquella casa.
Sin embargo, aunque aquella niña quería a su papá y a su mamá y le gustaba su nuez, sus pétalos y cantar cada día, no era feliz.
¡Ay! Lo que realmente quiero es descubrir el mundo con mis propios ojos.
Pero al escucharla su mamá le decía...
Perlita, eres muy pequeña. Alguien te podrá pisar, te podrás perder o algún animal te puede comer.
Perlita muy triste se lamentaba.
Estoy cansada de escuchar todas estas cosas horribles que me pueden pasar y por las que no me dejan salir de mi casa.
Pensaba desconsolada.
Así que mientras miraba por la ventana, imaginaba cómo sería el mundo e inventaba canciones.
Un día, en medio de la noche, un sapo entró por la ventana y vio a aquella niña que había estado escuchando cantar durante tanto tiempo y pensó...
Es perfecta para casarse con mi hijo Lucio y alegrar el río con sus canciones.
El sapo cogió a Perlita y se la llevó con él.
Cuando Perlita despertó y vio dónde estaba, se asustó, pero apretó los dientes e intentó no llorar mientras gritaba...
¿Dónde estoy? ¿Qué han hecho con mi mamá y mi papá?
El sapo le explicó...
No te preocupes, ahora vas a vivir en el río, te casarás con mi hijo y serás la princesa cantarina.
A Perlita no le sonó muy mal, pero tampoco le sonó muy bien.
Ahora había conseguido salir de su cáscara de nuez, pero...
¿Por qué tengo que estar atrapada otra vez en un río y casarme con alguien que no conozco?
Sin embargo, no le quedó otro remedio que quedarse a vivir allí.
Por suerte, el príncipe Lucio era muy simpático y con el tiempo Perlita y él se hicieron grandes amigos.
Pero aquello no era lo que Perlita quería.
Lucio, yo me la paso muy bien en el río.
Nunca había visto lo que eran los sapos, los peces ni tanta agua.
Pero quiero conocer qué hay más allá de todo esto.
Lucio comprendió a su amiga.
Él tampoco quería casarse todavía, así que decidió ayudar a Perlita y juntos comenzaron a pensar en un plan.
El príncipe era muy conocido en aquel bosque, así que con la ayuda de las truchas y las golondrinas pusieron en marcha la huida.
Aquella mañana, Perlita se despidió de su amigo.
Muchas gracias por todo, Lucio. Eres un gran amigo y prometo que volveré para vernos de nuevo.
Exclamó aliviada.
Y Perlita, montada en la trucha, comenzó a bajar el río hasta que las golondrinas la tomaron en sus alas y la llevaron por el cielo.
Perlita miraba los árboles y las montañas con la boca abierta.
¡Imaginado que el mundo tuviera tantos colores!
Exclamó muy emocionada.
Una vez que había aprendido a volar en las alas de las golondrinas y a dormir en los nidos, Perlita conoció a los castores.
¿Quieres venir con nosotros? Te enseñaremos a dormir dentro de los árboles y a correr por el bosque.
Sí, acepto vivir un tiempo con ustedes. Muchas gracias.
Como era tan pequeña, ya que el bosque era tan grande, tuvo que prestar mucha atención para aprender a correr sin tropezar, a no perderse y a no ser devorada por los animales.
Aquello era más difícil de lo que parecía.
Pero ella era muy lista y en poco tiempo aprendió a trepar a los árboles, a camuflarse en las ramas y a nadar en el río montada en grandes hojas verdes.
Pero aunque Perlita era feliz en aquel lugar y todos sus amigos le habían enseñado mucho más de lo que nunca hubiera imaginado, la niña se dio cuenta de que echaba de menos a su papá y a su mamá.
Vivir con ustedes ha sido muy divertido, pero me gustaría volver a mi casa, estar con mis padres y saber cómo es jugar, aprender a leer e ir a la escuela.
Perlita tenía ganas de conocer cómo sería vivir en el mundo con amigos y otros niños como ella.
Y sobre todo echaba de menos inventar canciones y cantar.
Así que una buena mañana, Perlita decidió volver a casa.
Con ayuda de los castores abandonó el bosque.
Cuando su padre y su madre la vieron, se pusieron tan contentos que lloraron de alegría.
Por fin ha vuelto la alegría a casa, dijo muy emocionada su mamá.
Pero esta vez Perlita les explicó.
Aunque soy pequeña, quiero jugar con otros niños, quiero aprender a ir a la escuela.
Y cuando sea mayor, aunque siga siendo pequeña, quiero seguir componiendo canciones y cantar, cantar, cantar, cantar.
Perlita, buscaré una cáscara de nuez.
Perlita, para que puedas dormir bien.
Qué lindos son papá y mamá.
A veces siento que no puedo respirar.
Qué lindos son papá y mamá.
Más no me dejan nada hacer.
Siempre me quieren sobreproteger.
Qué lindos son papá y mamá.
Perlita, recuerda que todo lo hacemos por ti.
Perlita, ten cuidado, no debes salir.
Quiero vivir y ser feliz.
Con tanto cuidado me estoy ahogando, con tanto cuidado me estoy ahogando.
Perlita, dejaremos que libre pueda ser.
Y ser responsable también.
Perlita, buscaré una cáscara de nuez.
Para que puedas dormir bien.
Buscaré un equilibrio en mi alma.
Para que libre puedas ser.
Los padres de Perlita se dieron cuenta que su hija era mucho más valiente y capaz de lo que imaginaban.
Y es que, aunque Perlita fuera muy diminuta, tenía que poder vivir como las demás niñas.
Ese mismo día, salió al parque por primera vez.
Y allí estaban los niños de aquel pueblo, esperándola.
Adaptación para pcsmedia.net
Al cuento publicado en pequeocio.com
Niños, todos somos diferentes.
Hay personas delgadas y gorditas.
Niños y ancianos.
Morenos y blancos.
Altos y vaquitos.
Sí, vaquitos como Perlita.
Cada uno con una personalidad única.
Con habilidades y destrezas.
O sea, con muchas virtudes que les permitirán llevar a cabo las metas que se propongan con disciplina y determinación en el medio en que vivan.
Ya sea en el campo o en la ciudad.
Así que mis niñas, ¿tienen que seguir el ejemplo de esta pequeña niña?
¿Cierto que es una historia motivadora?
¡Eso me encanta!
Recuerde que aquí los estaré esperando para que disfrutemos de más fantásticas historias.
¡Hasta pronto!
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