Los invitamos a que nos acompañen a recorrer el antiguo molino de la Hacienda de la Labor, un lugar lleno de historias y energías inexplicables. La leyenda cuenta que un fantasma entregó un arma y centenarios a un visitante, marcando el inicio de su vínculo con lo sobrenatural.
Sin embargo, la experiencia va más allá de las leyendas: en el antiguo granero, Alma y James comienzan a percibir la presencia de espíritus que aún habitan el lugar. A través de manifestaciones paranormales, los espíritus comparten fragmentos de la historia de la hacienda, sus épocas de esplendor y los tesoros que permanecen ocultos bajo el suelo.
Pero el misterio se intensifica con la aparición de figuras extrañas en las paredes, con formas que recuerdan a las antiguas brujas que, según los relatos, practicaron sus rituales en este sitio.
¿Qué secretos guarda la Hacienda de la Labor? ¿Qué nos quieren revelar sus habitantes del más allá?
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Que no se puede ir de aquí porque está cuidando el tesoro que su patrón le
recomendó cuidar, pero él está aquí al pendiente de todo eso, no se puede ir, yo ya
intenté despedirlo. Se sienta y también este lugar está custodiado por
personas que trabajan con magia oscura. Tuve que pedir permiso a ellas de decirles
venimos a hacer un vídeo. No querido, se puede ser a su patrón el que le juró
cuidar y está cuidando, pero si este lugar se ha utilizado para
iniciaciones, y si está lleno de fuerza, son muy fuertes, pues hay mucha energía por el oro que está enterrado.
Sí, aquí hay mucho.
Misterios con Alma.
Hola amigos, qué gusto saludarlos en este nuevo vídeo. ¿Qué tal James?
¿Qué tal Almita? Buenas tardes, buenas tardes amigos.
¿Qué creen? Estamos en una hacienda muy importante, bueno, no estamos en la parte
de la hacienda, sino en la parte del granero de la hacienda. Lo que pasa es que estamos en los
territorios de lo que era la hacienda La Labor, aquí en Jerez Zacatecas, y bueno,
ahorita estábamos planeando ir a la hacienda, a lo que es la casa grande, pero
la verdad es de que nos llama mucho más la atención este lugar de aquí.
Vamos a hacer un recorrido y los queremos invitar amigos para que nos acompañen en
este vídeo. No le cambien, quédense con nosotros, pónganse cómodos y abran bien
los ojos, porque vamos a hacer un recorrido en este lugar que, como lo
menciona James, es el antiguo molino de lo que fue la hacienda La Labor. Una
construcción que ahorita vemos pues ya bastante deteriorada. En ruinas, pero que
debió ser majestuosa en su época. Imagínense amigos, aquí de este lado
comienza un arco que debió ser gigantesco aquí, ¿no? Imagínense aquí un arco de
pura cantera, y ahorita se ve muy bonita el principio del arco, aunque ya
está desgastada la cantera, imagínense en aquellos tiempos. No, y es que bien lo
mencionas James, y ahorita todavía nos saca el suspiro por lo majestuoso que se
ve. Imagínense en aquellos años en que estaba funcionando esto al 100%, ¿no?
Sí. Algo maravilloso. Pero bueno amigos, vamos a comenzar el recorrido. Estamos
ahora sí que en la parte sur de lo que era el granero. Aquí de este lado
tenemos donde se extendía el material este que procesaban aquí. Y es que nos
dijeron que eran productores de trigo aquí en esta hacienda. Producían bastante
trigo, entonces bueno, pues aquí es donde lo procesaban, como dice James.
Entonces, bueno, pues lo que sí que es un lugar que se cuenta, que tiene muchas
historias, que si alguien se ha aparecido por aquí, que si se escuchan
cosas. Por eso es que nos encontramos nosotros aquí, vamos a ver qué es lo que
logra percibir James, y vamos a ver qué es lo que pues se siente, o si logran
ustedes ver algo, pues hay que ir atentos, ¿verdad? Así es amigos, ya saben que
siempre contamos con ustedes para para enriquecer todavía más el vídeo. Sus
comentarios son muy importantes para nosotros. Así que vénganse, los vamos a
invitar para que hagamos este recorrido. Estamos de este lado, que nosotros
estamos suponiendo que no era como tal el frente de lo que era el molino. ¿Por
qué? Bueno, pues porque ahí por donde nosotros entramos, pues ya está, ahora sí
que destruido, lo que era como donde llevaba el agua. Sí, como una acequia. Sí,
¿verdad? Pero aquí vemos una puerta y la vemos como muy pequeña, pero yo creo que
es porque ya está aterrada, James. Yo creo que el nivel de la finca era allá como
donde se ve la esquina, ¿no? Sí, sí, ahí donde está el cimiento. Todo esto ya ha subido,
porque si vienen, acompáñennos, véngase para acá, cámara. Ustedes pueden observar,
vemos la mitad de la puerta abierta, era de esas puertas de dos hojas, y se ven
las vigas muy, muy abajo, ¿sí? Vengan, acérquense. Se ven las vigas muy abajo y aparte ya las
puertas no abren completamente, porque ya quedaron aterradas. Entonces, en el
colapso del techo, todo ese material se quedó ahí, hizo que el piso quedara más alto. Sí,
¿verdad? Yo creo que toda esa tierra que pueden ustedes observar ahí es la que cayó de los
techos. Todo esto está muy original, James, y es algo que a mí me encanta y me emociona mucho
visitar los lugares antiguos, porque la puerta, pues obviamente es la original, vean la madera
ya carcomida, pero me llamó mucho la atención porque las vigas, ahí siguen, ahí están las
vigas, y este cuarto creo que no nos conducía a ningún otro lado, ¿verdad? No, era algo así como
una oficina. Sí, porque si llegas del otro lado no hay una puerta. No, no hay acceso para acá. Hacia
este cuarto, que no sabemos bien qué es lo que haya sido. Y ahorita les vamos a contar una leyenda
que es muy famosa de aquí, de este molino. Pero bueno, vamos a descender ahora hacia este otro
lado, porque acá continúa toda esta parte de lo que fue el antiguo, o lo que fue el molino. Ahora,
antiguo molino. El antiguo molino. Estamos hablando de una finca de cientos de años. Imagínense
toda la riqueza que llegó a pasar por este lugar, todo lo que se produjo, y siendo sembradios de
trigo todo aquí alrededor, imagínense. Y es que llegó a ser una hacienda, pues, muy, muy importante en lo
que fue la región. Entonces, pues, por eso ustedes vean el molino, porque incluso hay otro que está
en la entrada y era muy pequeño, y después dicen que se construyó esto debido a la cantidad que
se produjo aquí, ¿no? De lo que fue el trigo. Entonces, pues, con sólo ver lo enorme que era,
nos damos cuenta de todo lo que aquí se procesó, ¿no? Así es. Me encanta, me encanta esta esquina,
me fascina, y no sé ustedes qué opinan. Ese árbol está maravilloso. Está intrigante, muy,
muy intrigante. Que guarda y que no guarda, ¿verdad? Sí, principalmente yo creo que falta
algo aquí. No sé qué podría haber aquí, no sé si incluso aquí guardaban caballos o había algo
aquí que protegía, pero esto no estaba abierto. Bueno, perdón, amigos, ya estoy empezando a hablar,
y lo que pasa es que me llegan como recuerditos de aquella época. De hecho, ahorita que llegamos,
este me encontré, ya saben, sin buscar, me encontré un pedernal muy bonito.
¡Ay, es cierto! Y lo que tienen estas cosas, amigos, cuando van a lugares como este,
es de que si se llegan a encontrar este sin buscarlo, es porque les están ofreciendo
información que viene acá. Este tipo de material, el silice, tiende a guardar mucha memoria. Hagan
de cuenta que tenemos aquí un USB. Y parte de ello que estaba guardado aquí, pues,
es que había algo más construido aquí. Una construcción como de, como con palitos,
como una cerca pequeña. Por eso no queda ya nada. No era hecha de material piedra o cantera. No,
y todo esto que ven aquí, como montecito, es parte de lo que colapsó de los techos de allá adentro.
Porque entonces estábamos hablando de que todo estaba a nivel de donde estamos ahorita parados
tú y yo. Ajá. Podemos decir, James, que el nivel natural del piso de aquellos años era
donde estamos ahorita. Un poquito todavía más abajo. Está muy alto. Aquí todavía no podemos
ver los cimientos de la construcción. Es cierto, pero vamos a continuar el recorrido, amigos,
porque saben que se nos está oscureciendo y no quiero que se nos haga muy noche porque aquí
está realmente sin alumbrado. No hay este focos. Aquí estamos hacia al natural y ya el sol se nos
está yendo. Se nos está yendo y hay muchos baches en la carretera. Hay que irnos con el sol todavía.
Vamos a tratar de ingresar a lo que fue esta construcción, que ahorita ustedes la van a
observar a través del video, amigos. Ya no cuenta ni siquiera con los techos, James. No, ya los techos
colapsaron. Les digo, lo que vimos allá de montoncito de tierra, pues es lo que era parte del
techo. Y aquí sí. Aquí sí estamos al nivel. Aquí todavía hay piso. Estamos viendo estas losas,
¿verdad? Sí. De piedra negra que aquí se mantiene. Bueno, amigos, vamos a hacer un pequeño cambio.
Ya andábamos adentro. Nos vamos a salir, bueno, porque queremos comentarles que en esta ocasión
nos acompaña mi mamá, ¿verdad, James? Así es, amigos. Mi mamá siempre se niega a salir en los
videos y esta vez no es la excepción, pero sí nos va a comentar algo de lo que está sintiendo. Ustedes
ya saben, mi mamá es uno de nuestros pilares principales en nuestra familia en cuanto a lo
espiritual. De ella es de quien hemos aprendido la mayor parte de todo lo que sabemos, ¿verdad?
Entonces, ella tiene un desarrollo espiritual enorme y sigue desarrollándose. Y hace rato que
llegamos, amigos, estábamos parados justamente hacia donde ustedes están observando en este
momento en la cámara. Y platíqueles, mamá, ¿qué fue lo que usted vio? Bueno, yo me alejé un poquito
de ustedes para que trabajaran a gusto. Y estando ahí junto a esa roca, me llamó la atención porque
miré una persona de edad, un hombre que venía caminando hacia nosotros, muy sonriente. ¿Cómo,
qué características? ¿Le alcanzó a ver así como alguien? Sí, su rostro, él, este, ya se ve como de
unos ochenta o tal vez setenta años. En ese tiempo la gente se acababa. Se acababa más pronto y él era,
él fue como el capataz de este lugar y él no se puede ir de aquí. Yo le dije,
venga para que nos platique la historia de este lugar. Dijo, ahí voy. Llegando a unos
pasos más adelante, él se quedó ahí, no se acercaba para acá. Es que estaba yo.
Al final. Les platico, estábamos, estábamos mi hijo y yo, ¿verdad? Sí. Y ya no se quiso
arriba. Ya no, él se quedó ahí y yo me quedé aquí parada mirando que ya no caminaba. Después
se vino hacia acá y entró con nosotros. Él entró con nosotros y ahí ya no dijo nada,
solo James se paró en cierto lugar y él estaba recargado en la pared. Esta persona se llama,
el señor se llamó Felicitas, es extraño el nombre, Felicitos o Felicitas, algo así me dijo.
Le encanta decir el nombre. Ahí está parado. Y él es muy sonriente, es una persona muy amable,
no es muy alto o tal vez por su edad y muy humilde. Él dice que que no se puede ir de
aquí porque está cuidando el tesoro que su su su patrón le recomendó cuidar. Él dice que él dice
que no, no, no puede dejar el lugar porque tiene que cuidar. Yo le mencioné que porque no se va
a descansar en paz. De hecho, yo estaba haciéndole un retiro espiritual para que ya se vaya y
encuentre la luz. Dice que no puede irse. Está muy triste porque a él no lo aceptaron porque
él se fue, pero a su familia sí la aceptaron. Entonces él se siente como arraigado en este
lugar. Él dice, le digo que por qué no les deja el dinero a las personas que habitan este lugar,
que todavía es un lugar habitado por personas. Dice que no lo hace porque sería motivo de
asesinatos entre ellos mismos, porque el dinero causa ambición, que lo que quiere es dejarle el
dinero a una sola persona y que esa persona se encargue de distribuir el dinero entre la gente
más pobre para que él se pueda ir a descansar. Es todo lo que me dijo mientras mis hijos llegaron
al lugar donde yo estaba haciendo ya mis oraciones y mi trabajo para poderlo despedir, pero ya me
dijo que no se puede ir. O sea que, porque les queremos mostrar acá de este lado, bueno mi mamá,
ella venía preparada para venir a este lugar, se trajo su rosario, su sirio bendito, un crucifijo
y esto que hizo es para ayudarle a él como a darle luz. Es que él dice que no se puede ir,
pero que sí puedo ponerle una luz para que él esté iluminado siempre con esa luz, porque hay
seres perversos que lo atacan y él tiene que retirarse y luego volver. Pero él está aquí al
pendiente de todo eso, no se puede ir. Yo ya intenté despedirlo y sólo, bueno, ahorita yo estaba
haciendo una oración para darle más fuerza, más luz y para que su espíritu se ilumine y no sea
atacado por malos espíritus de la oscuridad. Pero entonces podríamos decir que esos espíritus
oscuros que rondan este lugar será porque lo habitan? Bueno siempre donde hay un dinero enterrado
existe el mal, se apropia de él. Entonces sería como muy importante mencionar que no vaya a haber
curiosos que quieran venir a escarbar, porque entonces cuidado con esos seres oscuros que
podrían atacar. Sí, hay que tener cuidado. Sólo él podría destinar a una persona. Él dice que sea yo,
no, ya le dije que a mí no me interesa, yo sólo vine de visita en este día y con mucho gusto lo
voy a ayudar a alcanzar más luz para que él siga cumpliendo con lo que le prometió a su patrón.
Porque él entonces trabajó directamente con el Hacendado, con el último Hacendado. Si era a quien
más confianza le tenía cuando supieron que venían atacando a los revolucionarios, entonces días
antes que ya supieron porque les avisaban, él le dijo a él que era de su mayor confianza. Dice que
que allí donde enterraron el dinero enterraron vivos a las dos personas que les ayudaron a
escarbar. Que ellos y yo les dé luz y progreso para que se vayan, que porque ya no quiere que
estén ahí, que él no quería, pero su patrón le ordenó para que no supieran dónde quedó el dinero,
sólo él. Entonces vino el Hacendado, dos trabajadores más y don Felicitos. Sí. Guardaron
el tesoro. No, días antes hicieron un gran, no es tan mal, flor de tierra, está muy profundo,
y entonces ellos los sepultaron vivos para que cuidaran el dinero de cierta manera. Pobrecitos.
Y él ya no quiere saber que ellos se están penando, de hecho, pues no sé si son los seres que lo
perturban o no. Posiblemente. Bueno, el patrón le dijo vamos a enterrar el dinero donde menos
sospechen que está, donde se entretuvieron, pues llevándose lo que había aquí en granos,
en alimento, y nunca pensaron en buscar el dinero aquí, sino en la hacienda que ahí no quedó.
Ahí no hay nada. No sé si allá quedaría alguna parte, pero la mayor parte está aquí, es mucho
dinero, es mucho oro. Pero nadie se atreva a sacarlo porque está custodiado. De la historia
que tú narrabas del dinero que dejó, ¿Era su paga de él? Ah, que de hecho no les hemos
platicado esa parte, amigos, que es una leyenda, como les comentamos casi al inicio, ¿Verdad James?
Sí. Es una leyenda de de mil novecientos cuarenta y seis. Mil novecientos cuarenta y seis. Bueno,
decimos leyenda, pero yo creo que sí pasó. Sí, sí, de hecho ya está documentado. Sí,
sí, lo que pasa que, bueno, de hecho es una historia que escribió el cronista,
incluso ustedes pueden buscar la página del cronista, se llama Miguel Berumen, o Miguelito
Berumen. Él escribió también en unos libros y se cuenta que una persona que estaba tomando y que
otro muy bravucón le echó pleito y lo amenazó, y que entonces al señor se le acercó un viejito y
que le dijo, mira, ya te amenazaron para que te puedas cuidar, yo te voy a regalar un arma,
pero tienes que ir al antiguo molino de la hacienda de la labor. Y ahí le dio instrucciones
en qué pared él podía encontrar ese guardadito, esa arma que él había puesto ahí, y le dijo que
estaba a una altura de una vara, que se iba a encontrar una piedra como muy planita, como de
unos treinta centímetros, que esa estaba sobrepuesta, que la podía retirar, y que al retirarla ahí iba
a encontrar el arma. La historia cuenta que la persona pues dijo, bueno, pues si me la está
regalando, voy por el arma, vino y efectivamente las indicaciones como se las dio el viejito,
pues se encontró esa arma, pero que era un arma antigua, muy antigua, y que él dijo, bueno, es un
arma muy vieja, pero me la llevo. Junto al arma dicen que estaban dos bolsitas y que en esas
bolsitas había centenarios, centenarios allá como de los años de 1920 o antes. Entonces dicen que el
señor pues se fue tan contento que hasta hizo su casita. Esa es la leyenda que mucha gente puede
conocer de aquí del antiguo molino de la hacienda de La Labor, que se las estaba yo contando antes
de que empezáramos a hacer la grabación, y bueno, mi mamá dice que también está relacionada con
don Felicitas. Así es, pues se dice que, bueno, dice mi mamá que quien se apareció, el viejito que se
apareció pues era don Felicitas. El dinero y el arma él se lo dejó ahí a uno de sus hijos para
que cuando llegaran los revolucionarios, él tuviera con qué defenderse y tomar ese dinero para huir
con dinero, pero lo mataron antes de salir de aquí y él sólo pudo huir sin su familia. Y él
decidió entregársela a ese señor del que se habla en la historia. Sí, porque ya su familia ya no existía,
ya no había quien entregarle y él pues no quería que se quedara ahí. Muy limpia, no maltrataba a los
trabajadores, él era muy amable y cordial con la gente. ¿Recibe protector? Sí, porque él entregó esa
arma a una persona que había amenazado a otro hombre. A mí me gustaba la injusticia. Sí, y sin saberlo
coinciden. O sea, me llama mucho la atención cómo coinciden las historias. Mi mamá no sabía de la
leyenda y nunca había venido aquí con nosotros a esta hacienda, entonces es muy bonito cómo se va
hilando y se va armando ese rompecabezas, James. Así es, todo está conectado y se arma de una manera
muy bonita. Y ahorita les voy a comentar, amigos, la parte no tan bonita y la parte también de la
por qué no deben de venir a buscar tesoros aquí. Cuando llegamos y yo les comentaba a Alma y a mi
mamá que me empecé a marear, justo ahí donde está trabajando mi mamá para liberar, para dar luz.
Aparte de lo que se siente ahí, también este lugar está custodiado por personas que trabajan
con magia oscura. Aquí, de hecho, en la pared nos podemos fijar, amigos, la cantidad de personas que
se han iniciado aquí. Aquí están, se manifestaron de algún modo aquí en la pared. ¿Como esas sombras
oscuras? Sí, es que son figuras de seres. Uno podría creer que es como donde escurrió agua, ¿verdad?
Sí, pero no. Si tú puedes ver, ahí es el rostro de una persona, una bruja, un ser perverso. ¿Lo ves?
Su nariz, su cara en esta figura de aquí. Está su nariz, su pelo hacia arriba y sus ojos están
mirando. ¡Es cierto! Allá está otra figura de un rostro. Aquí también, hasta arriba, está la figura.
En el otro también. Allá solo son sombras, pero yo creo que había que observarlas bien para
encontrar su rostro. Sí, pero si este lugar se ha utilizado para iniciaciones. Sí, está lleno de
fuerza. Son muy fuertes. Pues hay mucha energía por el oro que está enterrado. Sí, aquí mucho más de lo
que les hemos contado hasta ahorita. De hecho, les digo, cuando empecé a marearme, empecé a sentir las
dos fuerzas, las dos energías, y tuve que pedir permiso a ellas de decirles, venimos a hacer un
vídeo, venimos a contar una historia, venimos a contar una leyenda, no vamos a mover nada. No, no nos vamos a meter con ellas.
De lo que ellas han hecho aquí, porque estamos hablando de personas de aquellos tiempos, son...
vamos, estamos hablando de una que la restamos hablando de personas que se dedicaban desde las
épocas de la revolución hasta la fecha. Entonces siguen vigentes, siguen trabajando y son fuerzas muy
muy extrañas. Porque incluso, coméntales James. En esa cara de ahí se mejan los cuernos del diablo hacia arriba.
Ay, a ver, ¿dónde? Cuelga esa penca de nopal. Sí. Ahí están los cuernos hacia arriba. Está justo en el centro.
Miren que no necesitan mucha imaginación, ¿verdad? La gente que puede ver, va a ver en cada figura un rostro en sí,
alguien reflejado. Acá está. Todo esto son reflejos. Qué miedo. Es un lugar de mucho respeto, ¿verdad?
Sí, sólo que el alma de este hombre es muy pura y él lucha contra todo eso y por eso quiere que
yo le dé luz para poder seguir soportando. Hasta él no quiere irse, no quiere despedecer a su
patrón, el que le juró cuidar y está cuidando. Platicale James que incluso cuando salimos hacia
donde está lo planito, tú no podías ni ver aún. Nos dijiste que no alcanzabas a ver que estabas borroso.
Sí, así es amigos. Les digo, desde que me paré acá, desde ahí me agarraron y les digo, tuve que de cierta manera
negociar, decir no vamos a hacer nada, no vamos a buscar ningún tesoro, no vamos a rascar nada
porque no es lo que buscamos nosotros. No nos tocó venir a perturbar nada. Pero sí, me nublaron la vista
completamente, de hecho yo salí, salí tallándome los ojos y no veía nada. ¿Te nublaron para que no vieras algo?
Sí, de hecho, no les voy a decir dónde, porque este sí está muy pesado, pero sí es donde están
trabajando todavía y no querían que viéramos esa parte. Bueno amigos, muchas veces cuando visitamos
lugares, en los comentarios nos dicen, es que ayuden a esas almas a descansar. Mi mamá ya lo aclaraba
ahorita, don Felicitos no puede ir. Está pidiendo por una persona que se llamó Bernardo y el otro
se llamó... Es que a mi mamá le llegan los mensajes, los flashes, los mensajes poco a poco. Entonces
bueno, pues estamos aquí y si podemos ayudar, lo vamos a hacer, se le tratará de apoyar. Don Felicitos
ya dijo, no se puede ir, le está resguardando algo muy importante y no sabemos si un día lo pueda
entregar, porque creo que cada vez somos seres de más mal corazón. Uno se llamaba Silvestre
Berumen y el otro se llama Bernardo Ortega. De los que están ahí los vamos a liberar ahorita,
eso sí quiere, eso sí quiere que hagamos, que los liberemos a ellos, porque él no está
conforme con que sus almas están atrapadas ahí. Pero fíjese cuántos años, cuánto tiempo están
aquí ellos. Por eso hay mucha lucha aquí. Acá detrás de este pilar tenemos a otro más que
viene, ese sí lo vamos a liberar. Solo grita y dice ahí vienen, ahí vienen. Grita con una
desesperación terrible. Se quedó atrapado. Es curioso amigos, pero a nosotros nos ven como
si nosotros fuéramos los fantasmas, como si nosotros fuéramos los invasores, el de aquí nos
tiene un miedo terrible. O sea, nos ven a entrar y dicen ahí vienen, porque piensa que venimos a
atacarlos. No, no venimos a atacarlos amigos, tranquilos, si podemos ayudarlos lo vamos a hacer.
Vamos a hacer una pequeña pausa para poder hacer la oración y hacemos un cortecito en
esta grabación. Amigos, pues así es como vamos a concluir el vídeo. La luz del día se nos fue allí.
Ya se nos va amigos, de hecho pensábamos irnos más temprano, porque se está obscureciendo muy
temprano. Pero sí, ya se nos va la luz y la verdad es que fue una experiencia muy,
muy interesante. Aprendimos mucho de este lugar. De hecho pasó lo que no nos imaginamos que fuera
a pasar. Veníamos a hacer un recorrido, a mostrar lo que fue este molino. A mostrar el molino, a
contar esa historia que por ahí cuenta Miguelito, verdad, que la tiene por ahí en su página de
Facebook. Sí. Sí, entonces casi que nada más les íbamos a contar la historia, pero es que encontramos
mucha, mucha información, muchas almitas por ahí perdidas y otras que no se pueden ir. Es triste
imaginar cuántas cosas pudieron pasar en aquella época. Pues tan triste que muchas personas perdieron
la vida aquí de la manera más brutal y que lamentablemente estaban. Pero esperemos que lo
que se hizo ahorita y que las oraciones que alcanzamos a hacer, pues les hayan ayudado James.
La mayoría. Ojalá. La mayoría se fue. Hay otros que están atados porque los tienen atados aquí. Eso
sí es un trabajito un poquito más complicado que después lo vamos a ver. Pero sí amigos,
la mayor parte de lo que había aquí sí se pudo librar. Y eso nos da mucha alegría. Sí. Porque es
poder ayudar a seres que aquí estaban atrapados. Así es, nos vamos un poquito cansaditos. Bueno,
a mí sí me quitaron bastantita energía, pero valió la pena. A mí solo me dio una punzada aquí, pero nada más.
Y ya me regresaron la vista. Eso es lo bueno. Y amigos, si ustedes alcanzaron a percibir algo, sabemos que sí,
porque ustedes, vaya, que son muy sensibles a ver cosas que de pronto nosotros aquí al andar
haciendo el recorrido no las captamos, pero que ustedes ya a través del vídeo, si pueden ver algo,
déjenlo en los comentarios que será muy interesante saberlo. Así es amigos, déjenlo por ahí en el
cajón de comentarios. Sí los leemos. A veces los leemos y decimos después les contestamos,
pero se nos va el tiempo. Pero sí los leemos. Sí, la verdad, de hecho estamos haciendo nuestra
listita de lugares donde nos invitan, de comentarios que nos hacen y que complementan
para después ir explicando por ahí en el mundo. Y amigos, así nos despedimos. Yo les doy las gracias a
mi mamá por habernos acompañado en este vídeo, porque de ella pudimos, ahora sí que saber cosas
que jamás nos imaginamos. Así que, pues muchas gracias y así nos vamos. Y nos vemos en la próxima.
Misterios con alma.