La ATERRADORA GUERRA entre el BARCA de GUARDIOLA y el REAL MADRID de MOURINHO

Futbolteller
1 seguidor
12 Visualizaciones de video·27 dic 2024
Hoy en día el Clásico Español es uno de los eventos futbolísticos más importantes
del año.
Pero amigos míos, la fama de este suceso le debe mucho a lo que pasó hace ya más
de una década.
La Guerra de los Clásicos.
Cuatro clásicos se jugaron en un lapso de tan solo 18 días, y cada partido jugado
entre blaugranas contra merengues fue decisivo en la búsqueda de ganar títulos importantes.
Estos partidos paralizaron al mundo por completo, y es que tanto Real Madrid como Barcelona
contaban con los más recientes ganadores del Balón de Oro.
Messi contra Cristiano Ronaldo, pero también ambos clubes tenían al mando de sus jugadores
a los dos mejores entrenadores de fútbol del momento.
Pep Guardiola contra José Mourinho.
Amigos míos, esta es la historia de uno de los momentos más impresionantes y tensos
de una rivalidad centenaria que dejó marcada de por vida la historia del fútbol.
Debemos entender la rivalidad de Pep Guardiola y José Mourinho, y cómo pasaron de ser amigos
a completos enemigos con un odio profundo.
Una rivalidad más fuerte e importante que la pelea por los terrenos de tu abuela en Navidad.
Todo comienza en 1996, Bobby Robson llegó a sustituir al legendario Johan Cruyff en
el banquillo del Barça, y junto al entrenador inglés llegó José Mourinho como su traductor.
En este equipo blaugrana aún jugaba Pep Guardiola, que con tan solo 25 años ya se notaba su
madera de entrenador dentro del campo.
Mou tomó rápidamente su espacio en el Camp Nou, despertaba sentimientos de contrariedad
entre no pocos jugadores, muchos de los cuales, a la vez, valoraban sus conocimientos tácticos.
El portugués también apuntaba a ser entrenador.
A medida que transcurrieron los meses, la relación entre Pep y Mou se fue estrechando
más y más, hasta tal punto que acabando la temporada tras el Barça ganar la Recopa
de Europa ante el PSG y después levantar la Copa del Rey en el Estadio Santiago Bernabéu,
se vio a Mourinho y Pep Guardiola celebrar con un fuerte abrazo el título, sin duda
manteniendo una fuerte amistad.
Las siguientes temporadas mantuvieron una muy buena relación, pero en el año 2000,
con la llegada de Serra Ferrer al banquillo, Mourinho decidió emprender su viaje como
entrenador en Portugal, tomando las riendas del Benfica, pero contando con una gran relación
con Pep.
Por su lado, Guardiola dejó al Barça en 2001 siendo, junto a Carles Puyol, el jugador
que hasta ese momento había ganado más ligas, con 6, en la historia del club.
Y tras jugar 379 partidos, de los cuales ganó 224, empató 82 y perdió 73, tras un breve
paso en Italia, Qatar y México, terminó sus estudios como entrenador de fútbol y
el 21 de junio de 2007, es presentado como nuevo entrenador del FC Barcelona B.
Mientras Pep Guardiola seguía en su etapa como futbolista, José Mourinho llegaba a
Loporto en 2002 y causó un impacto inmediato en el equipo luso, que estaba en completa
crisis, pues estaban a punto de quedar eliminados de acceder a competiciones europeas y habían
dejado escapar la liga.
En 15 partidos, Mourinho revitalizó a Loporto, ganó 11 partidos, obtuvo 2 empates y 2 derrotas
para llevar al equipo a tercer lugar de la tabla, y prometió títulos a la afición
para la siguiente temporada.
Y así fue, en 2003 Mourinho ganó su primera Superliga de Portugal, con un récord de 27
triunfos, 5 empates y 2 derrotas, con 11 puntos de diferencia sobre el Benfica.
El equipo logró un total de 86 puntos de 102 posibles, Mourinho rompió el récord
de 85 puntos logrado por el propio Loporto en la temporada 1996-1997.
También ganó la Copa Portuguesa y la Copa de la UEFA, en la final celebrada en mayo
de 2003 en Sevilla, contra el Celtic de Glasgow.
Mourinho cumplió su promesa inmediatamente, ganó títulos gracias a su estrategia.
Y todo culminaba cuando al año siguiente, el Porto ganó la Liga nuevamente, pero esta
vez con 8 jornadas restantes, y aunque perdió la Copa de Portugal ante el Benfica en mayo
de 2004, solamente dos semanas después Mourinho ganó el trofeo más importante a nivel de
clubes en Europa, la Liga de Campeones, con una victoria de 3-0 sobre el Mónaco.
El club había eliminado anteriormente al Manchester United, al Olympique de Lyon y
al Deportivo La Coruña, y solo perdió un partido contra el Real Madrid en la fase
de grupos.
El entrenador portugués revitalizó por completo a Loporto, convirtiéndolo en un equipo completamente
ganador.
De inmediato los equipos más grandes de Europa se fijaron en él, pero fue el Chelsea, un
equipo que no era tan relevante en Inglaterra y Europa, y terminó fichándolo para 2004.
Y Mourinho llegaba nuevamente para ser grande a un club, y es que el Chelsea cumplía 50
años de sequía de no ganar la Premier League, y el entrenador luso replicó lo hecho en
Loporto.
Primero hizo grandes fichajes para los blues, trajo a Thiago Méndez del Benfica, Didier
Drogba del Olympique de Marsella, Mateja Keesman del PSV y de Loporto a Ricardo Carvalho
y Paulo Ferreira.
Mourinho rápidamente obtuvo su primer trofeo al ganar la copa de la liga inglesa, la Carling
Cup, hoy en día conocida como Carabao Cup, al batir a Liverpool por marcador de 3-2 en
el estadio de Cardiff, donde el portugués ya demostraba tener un temperamento provocador,
tanto a los jugadores como a los fanáticos rivales.
Expulsaron a Mou por esa provocación, pero el Chelsea levantó su primer título en 5
años.
Y sí, Mourinho cambió por completo la mentalidad
del Chelsea.
Pero a un lado en la primera liga tenía a Arsene Wenger dirigido al Arsenal y al otro
estaba a Sir Alex Ferguson en el Manchester United, y aún así el uso llevó al Chelsea
a ganar su primera Premier League en 50 años, consiguiendo a Mourinho el récord de puntos,
al alcanzar 95 unidades con un equipo en la Premier.
La siguiente temporada volvería a ser campeón al Chelsea de la Premier League, su segunda
Premier de forma consecutiva, y venciendo al United de Ferguson 3-0 para asegurar el
título.
En la temporada 2006-2007, el Luso no pudo retener el título a la Premier League, pero
volvió a ganar la Carabao Cup, y venció en la final de la FA Cup al Manchester United.
En la 2007-2008, el Chelsea batió un nuevo récord en Inglaterra, el de mayor número
de partidos sin perder en casa.
El club logró imponer la marca de 64 juegos consecutivos sin derrota en Stamford Bridge,
sin embargo, en septiembre de 2007 Mourinho fue despedido del Chelsea.
El Luso se fue del Chelsea como el más exitoso manager en la historia de ese club, ganando
seis trofeos en tres años, y manteniendo al equipo casi invicto en los partidos jugados
en casa.
En el Stamford Bridge, solo Barcelona pudo ganar allí.
Fue en la temporada 2005-2006 cuando el conjunto azulgrana, dirigido por Frank Rijkaard, que
acabaría siendo campeón de Europa, ganó por 1-2 en los octavos de la Champions.
En esa eliminatoria seguro comenzó el rencor de Mourinho al Barça, y el odio de los blaugranas
a Mou.
Donde el Luso se llevó una fuerte reprimenda de la afición del Barça por las declaraciones
del portugués previa a la vuelta en el Camp Nou.
Por otro lado, en la temporada 2008-2009, Pep Guardiola llegaba al primer equipo del
Barça.
Y al mismo tiempo, José Mourinho llegó al Inter de Milán.
Mientras Mourinho llegaba al Inter de Milán, con toda la experiencia, con una Champions
ganada en el Oporto, y también llegaba de ser campeón y ganador a un Chelsea desaparecido
por 50 años, Pep Guardiola solo llegaba al Barça con el título de entrenador y un año
de experiencia en el Barça B.
El entrenador portugués llegó al Inter a ser campeón de la Supercopa de Italia de
2008, contra la Roma, y campeón de la Serie A 2008-2009.
Parecía que a cada equipo que llegaba, el portugués ganaba títulos, y hacía de los
equipos un conjunto ganador.
Lo había hecho en Porto, en Chelsea, y ahora con el Inter.
Por su parte, Guardiola, a pesar de haber arrancado la temporada con una derrota, rápidamente
hizo del Barça un equipo imparable.
Ganaron la liga manteniéndose líderes de la tabla desde la fecha de 9.
Le ganaron 2-6 al Real Madrid en el segundo clásico del año.
Guardiola revolucionó el estilo del juego de Messi, al colocarlo como falso 9.
Ganaron la Copa del Rey ante el Athletic Club de Bilbao.
Y finalmente ganaron la orejona 2-0 al Manchester United de Sir Alex Ferguson y Cristiano Ronaldo.
Simplemente Pep Guardiola implementó uno de los estilos de juego más poderosos de
la historia, el tiki-taka, y de la mano con una generación dorada con Xavi, Iniesta,
Busquets y Messi, parecía que dominarían España y Europa por décadas.
La siguiente temporada, la 2009-2010, Guardiola seguía siendo del Barça un equipo imparable.
Llegó Zlatan Ibrahimovic como fichaje estrella, y eran el equipo más temible de Europa.
Ganaron el sextete, al sumar la Supercopa de Europa, Supercopa de España y el Mundial
de Clubes a su palmarés.
Apuntaban a repetir el triplete de la temporada anterior, ganaron la liga y Copa del Rey nuevamente,
pero apareció el antihéroe de esta historia, José Mourinho.
Llegó la semifinal de la Champions League, Inter de Milán contra el Barça.
Los dos buenos amigos de hace años se reencontraban ahora como entrenadores.
José Mourinho fue el primero en encontrar la forma de inhabilitar por completo a Messi,
y por ende al Barça de Guardiola.
Lo que provocó que el Barça estuviera incómodo todo el encuentro.
Y aunque Pedro marcó el primer gol de la noche, los contraataques constantes del Inter
hicieron que Sneijder marcara el empate, Maikon marcó el segundo y finalmente Diego Milito
marcó el tercer gol que estaba sentenciando la eliminatoria.
El Barça de Pep había quedado totalmente expuesto, no pudieron hacer nada el resto
del partido contra un equipo totalmente encerrado y lanzado a los contraataques.
Llegaba la vuelta en el Camp Nou, arrancaba el encuentro y Thiago Mota fue expulsado a
los 10 minutos.
El Barça y su afición celebraron esto casi como una victoria, y mientras Guardiola explicaba
a Ibrahimović la estrategia para jugar contra 10, se acercó Mourinho a decirle que no montara
la fiesta, que el partido no había terminado, el Barça no pudo remontar.
Por más que lo intentaron, solamente Piqué pudo anotar un gol, y tras el silbatazo final
nuevamente apareció Mourinho siendo protagonista.
Mourinho eliminó al Barça de Guardiola, y se terminaba de posicionar como el único
que podía hacerle frente a este Barça.
Inter de Milán terminó ganando la Champions League esa temporada, y Mourinho se convirtió
en el primer entrenador en ganar la orejona con dos equipos distintos.
Simplemente el portugués hacía ganador a cualquier equipo al que llegaba, y Florentino
Pérez lo sabía.
Sí, soy nacido para entrenar al Real Madrid, pero seguramente nací para entrenar fútbol.
Soy entrenador de fútbol, y me gustan los retos más importantes.
Mi atracción al Real Madrid es la atracción por su historia, por sus frustraciones de
los últimos años y por sus expectativas de ganar.
Pep Guardiola y el Barça eran los reyes en España, el equipo más letal y dominante
de la liga.
Pero José Mourinho llegó a Madrid para revitalizar a un club merengue que venía de un año de
transición.
Gracias a los logros del entrenador luso, lo convertían en el entrenador ideal para
un Real Madrid que no hallaba cómo ganar al club blaugrana.
Esta temporada, la 2010-2011, la que es mejor conocida como la Guerra de los Clásicos,
Pep Guardiola debía hacerle frente al que se había convertido en su peor enemigo.
El rival comilló al Barça en el Camp Nou al celebrar de tal forma con el Inter de Milán,
y por fin se desataría una guerra abierta entre blaugranas y merengues.
Llegaba el primer Clásico de la temporada, daban las 9 de la noche, la lluvia no paraba,
todo mundo tenía puesta su atención en el banquillo, Guardiola contra Mourinho, el entrenador
del sextete contra el entrenador que hace campeón a cualquier equipo al que llega y
el que le quitó otro triplete al Barça, Messi contra Cristiano Ronaldo, los balones de oro
más recientes y los dos mejores jugadores del mundo, la tensión era realmente palpable,
arrancó el partido con un Barça como se esperaba, con balón en todo momento y con un Madrid a la
defensiva intentando jugar al contraataque, Messi aparecía ya con una vaselina impresionante que
casi se cuela en el arco, y pocos minutos después, Iniesta con un pase entre líneas encontró a Xavi,
que logró vencer a Iker Casillas para marcar el primer gol de la noche a los 10 minutos de partido.
El Madrid intentó reaccionar con un disparo de Di María, pero eso y poco más generaba el conjunto
merengue, minutos después, con una jugada de una posesión de balón gigantesca del Barça,
terminó cayendo el segundo gol, Pedro empujaba el balón a las redes, comenzaban ya los empujones,
Cristiano empujaba a Guardiola para hacerse del balón y los pitidos al portugués no paraban,
la primera riña de la temporada entre Blaguranas y Merengues arrancaba, terminaba el primer tiempo
2 a 0 para el Barça e iniciando la segunda mitad, una genialidad de Messi y una definición perfecta
de David Villa provocaban el 3 a 0 para el Barça, un key a un seguro, minutos después,
misma fórmula, Messi a Villa y definición entre las piernas de Casillas, golazo, 4 a 0 para los
Blaguranas y finalmente, Jeffrey mandaba a las redes el quinto gol de la noche, con un Real Madrid
que apenas generó peligro en el arco Blagurana, terminando prácticamente el partido, el patadón
de Sergio Ramos a Messi, que casi le rompe la pierna y se armó casi una batalla campal en la
cancha, Ramos empujaba también a Puyol y el defensa merengue veía la roja directa, Ramos se ve
empujando a todo mundo y terminaba el encuentro, 5 a 0 para el Barça, una manita en contra de los
Humilación, no, para nada, es la mayor derrota de mi carrera, nunca había perdido por 5 a 0, eso sí,
sin duda, pero es una derrota fácil de, como se dice, de digerir, muy fácil de digerir, porque es
una derrota sin posibilidades de ganar, no es de esas derrotas que tú te quedas con un sabor
difícil de aceptar, porque no merecías perder y has perdido, o porque el árbitro ha tenido una
decisión que ha influenciado en el resultado, o porque has metido dos o tres balones en el palo
y por mala suerte pierdes el partido, no, no es nada de esto, es un partido muy fácil de comentar,
un equipo ha jugado al máximo de su potencial, un otro equipo ha jugado muy mal y el resultado
que más gol o menos gol, 3-0, 4-1, 5-0, no cambia absolutamente nada, victoria muy merecida y
derrota muy merecida y por eso es muy fácil de digerir. Se ha comentado en la previa que el
Real Madrid llegaba este año al Camp Nou en su mejor versión de los últimos años, el Barça ha sido
muy superior, ha goleado, ¿podemos sacar la conclusión de que el Barça sigue siendo mucho
mejor equipo que el Madrid? No, hoy ha sido mejor, pero el nivel de los dos equipos es muy muy alto,
no, no, hoy hemos sido mejor, hoy, pero estamos a dos puntos y el Madrid sigue siendo un equipo,
insisto otra vez, impresionante. Ambos equipos lo dieron todo en la liga, el Barça siempre mantuvo
una distancia mínima de dos puntos sobre el Real Madrid, Merengues y Blaugranas se clasificaron a
la final de la Copa del Rey y en Champions League quedaron emparejados con posibilidades de disputar
el Clásico en una semifinal de la Liga de Campeones, todo esto dio como resultado que en
un lapso de tan solo 18 días se jugarían cuatro clásicos entre el Barcelona y Real Madrid,
partidos donde se jugaría prácticamente todos los títulos de la temporada, el primero sería la
segunda vuelta de la liga entre ambos, el segundo clásico sería la final de la Copa del Rey y los
dos restantes la semifinal de la Champions League entre Blaugranas y Merengues, Mourinho no tardó en
quejarse sobre mil razones. Si cree que con todo este revuelo que se ha montado por sus quejas,
por el calendario y por todo ha conseguido que no se hablara. ¿Qué quejas? La del calendario,
las tarjetas. No son quejas, son verdades. ¿Eres hipócrita? No. Entonces dice la verdad. ¿Piensas
que son quejas o piensas que son verdades? Pienso que son quejas. ¿Piensas? Hipócrita, lo siento.
El Real Madrid estaba a ocho puntos del Barça en Liga y el partido en el Santiago Bernabéu era la
oportunidad perfecta para intentar sacarle algunos puntos al Barça. Arrancó el partido y las faltas
no tardaron en llegar en tan solo dos minutos del encuentro. Pepe apareció como medio centro y al
jugar en una zona más adelantada dotó de más agresividad al mediocampo merengue. Fue un partido
más que incómodo para el Barça. El Real Madrid estaba jugando muy bien defensivamente y no dejaba
tantos espacios y en las contras se quedó cerca de marcar a los blaugranas en más de una ocasión.
Messi por su parte estaba incontrolable, casi le hace una vaselina a Casillas y comandaba el ataque
del Barça en todo momento. Al minuto 51 Albiol derribaba a Villa. Dentro del área merengue,
penalti para el Barça y roja para el zaguero del Madrid. Los merengues se quedaban con uno menos
y Messi marcaba el 0 a 1 desde los 11 pasos. José Muriño miraba incrédulo la situación y a falta
de la mitad del partido, el Real Madrid tenía un camino largo y difícil por recorrer hasta los 90
minutos. Y tras 30 minutos que el partido estuvo estancado, Dani Alves se barrió a destiempo
contra Marcelo dentro del área. Penalti para el Real Madrid. Muriño y todo Madrid pedían la roja
para igualar las condiciones, pero el árbitro solo sacó el cartón amarillo. Cristiano Ronaldo
terminó igualando el marcador también desde el punto penal. La tensión creció hacia el final
del encuentro. El Real Madrid estaba inspirado. Buscando la victoria y la polémica del partido fue
la imagen de Messi pateando un balón a la grada ya en tiempo de compensación. Pepe fue a encararlo,
diciéndole que si estaba loco y Messi se hacía el desentendido. El segundo clásico de la temporada
terminaba en tablas para los merengues y blaugranas, pero con la liga prácticamente
asegurada para el Barça y Muriño seguía dando de qué hablar en la rueda de prensa.
A pesar del empate, el Real Madrid se notaba mucho más fuerte y complicado que el partido
anterior. Algo estaba cambiando en el conjunto merengue. Muriño ya estaba calentando la final
de la Copa del Rey.
La estrategia defensiva de José Muriño continuó igual para la final de la Copa del Rey en Mestalla,
y el juego defensivo de Guardiola no cambió de igual forma. La tensión entre ambos equipos subía
y subía en cada acción. Las riñas y reclamos por faltas y simulaciones no paraban. Pero la
realidad es que el Real Madrid tuvo dominio absoluto de la primera mitad de la final. Venían
con más confianza tras el empate y estaban dándolo todo para ganar. Pepe mandó al poste un cabezazo
al final del primer tiempo y se fueron al descanso con empate a ceros. Pero encarando la segunda
mitad, Messi apareció yéndose de todo mundo merengue y puso una asistencia para Pedro,
que terminó definiendo y marcando el 1-0. Sin embargo, el canterano culé estaba en
posición adelantada y fue anulado su gol. Iker Casillas estuvo impecable en más de una ocasión,
quitándole un gol a Messi y otro a Pedro. Y Pinto también estaba dando un gran partido,
salvando el 0-1 al minuto 89. El partido se terminó alargando a tiempos extra y Cristiano
Ronaldo apareció con un cabezazo mortal que les daría la Copa del Rey al Real Madrid.
Esta victoria del título de Copa supuso un fuerte alivio para el Real Madrid.
Sin duda, la victoria del Real Madrid provocó cierto estado de nerviosismo en el entorno blaugrana.
Se les acababa de escapar el primer título posible de la temporada y con la semifinal
de la Champions a la vuelta de la esquina, los ánimos estaban calientes. Tanto así,
que desde la rueda de prensa, tanto Guardiola como Mourinho ya estaban
soltando golpes psicológicos en sus declaraciones. Pep se quejaba del gol
anulado a Pedro en la final de la Copa y Mou le contestaba en público.
Y Guardiola por primera vez entraba en el jueguito de las ruedas de prensa.
Además, el entrenador blaugrana no se guardó nada para con Mourinho.
En este momento se dio por terminada la antigua relación de amistad entre ambos
entrenadores. Pep aprovechó para atacar a la prensa promadridista y la ida de la
Champions estaba más caliente que nunca. Llegaba la semifinal de ida en el Santiago
Bernabéu y los ánimos calientes de fuera del campo se plasmaron de inmediato sobre el césped.
Parecía que cada equipo había entrado a arreglar las cuentas pendientes con faltas
y constantes agresiones. Una primera parte que no pasó a más, algunas ocasiones de peligro del Barça
que no terminaron en nada. Un Real Madrid que no tuvo ocasiones para la posesión interminable
y lo más destacado fue la campal al terminar el primer tiempo. Las peleas entre ambos equipos
simplemente estaban en cada rincón del Bernabéu. El segundo tiempo comenzaba exactamente igual,
faltas y agresiones sin parar. Se estaban golpeando parejo, había una falta prácticamente
cada minuto. Hasta que al minuto 60 Pepe le llegó fuertísimo a Dani Alves. De inmediato reclamaron
fuerte a los del Barça. El árbitro sacó una roja directa para el portugués. José Mourinho no lo
podía creer y estaba anonadado con la decisión arbitral y acabó sentado en la grada tras decirle
muy bien, muy bien a los árbitros. Tras esta polémica el Barça tomó rumbo directo a la
victoria. Messi apareció con el primer gol de la noche tras rematar un centro de Ibrahima Felay
entre las piernas de Iker Casillas, 0 a 1 con un Real Madrid en total crisis. Después con 5 minutos
restantes del partido, Messi anotó el segundo de la noche con un golazo que quedó marcado en toda
la historia del Barça, tomando el balón en medio campo, metiéndose hasta la cocina merengue y
cruzando a Casillas para poner el 0 a 2 que estaba sentenciando al Real Madrid, terminó el
partido y Mourinho no tardó en ir a la sala de prensa. Mourinho fue suspendido por 5
partidos tras los comentarios al árbitro en la expulsión de Pepe y con dos goles en contra los
merengues viajaron al Camp Nou para la vuelta de la semifinal del 3 de mayo de 2011. La primera
mitad, el Real Madrid intentó tomar la iniciativa para remontar el marcador, pero el Barça se
terminó haciendo por completo del dominio del partido y del balón. Y para el inicio de la
segunda mitad, un pase bestial de Iniesta dejó solo a Pedro para que el cantera no abriera el
marcador, 1 a 0 para el Barça. Global de 3 a 0, la eliminatoria estaba prácticamente definida a
los 20 minutos del segundo tiempo y María estrelló en el poste del balón y Marcelo
estaba en el lugar correcto para mandar a las redes el esférico y anotar el empate.
El Barça terminó pasando a la final de la Champions en Wembley y tras uno de los
mejores partidos de la historia del fútbol, con goles de Pedro, Messi y David Villa,
contra una anotación de Wayne Rooney, el club blaugrana levantó la cuarta orejona de su historia
al vencer por segunda ocasión al Manchester United, decir Alex Ferguson, en una final de
Champions League. El saldo final de la temporada dejó al Barça con un doblete, campeones de liga
y campeones de Champions. Por su parte, el Real Madrid se hizo únicamente de la Copa del Rey,
un título que, aunque la ganaron con mucho mérito, se sentiría como haberlo perdido todo al quedar
segundos en la liga y ser humillados en el Santiago Bernabéu, lo que dejó muchas heridas sin sanar en
el conjunto merengue. Ese resentimiento terminó de explotar en la Supercopa de España de la
siguiente temporada. El Barça ganaba 3 a 2 la vuelta con un global de 5 a 4 y a segundos del
final, Marcelo fue expulsado por una entrada a Fábregas. Se armó una verdadera batalla campal.
Empujones, insultos, roja para Marcelo, roja para David Villa y otra cartulina roja para
Utzil. Mourinho hasta le metió el dedo en el ojo a Tito Villanova y el segundo entrenador del Barça
solo empujó al portugués. Un espectáculo de vergüenza que terminaba de cerrar la guerra
de los clásicos como una de las mejores épocas de la historia del fútbol moderno. La temporada
2011-2012, el Real Madrid cobró su venganza y ganó la liga de los récords. Pep Guardiola
terminó dejando el banquillo del Barcelona tras ganar un sextete dirigiendo al club de su vida,
dándoles dos orejonas en cuatro años, dotando de un estilo impresionante a un Barça que marcó
toda una época. Tito Villanova tomó el lugar de Guardiola y llevó al Barça a ganar la liga
nuevamente, finiquitando así la etapa de José Mourinho en el Real Madrid. La guerra de los
clásicos ahora queda como un recuerdo del mejor fútbol que hemos visto disputar entre Barcelona
y Real Madrid. Fueron cinco partidos que dejaron imágenes inolvidables para la afición de ambos
clubes. Estos partidos son los causantes de enamorar a generaciones completas del Barcelona
y del Real Madrid. Actualmente, quizá los clásicos ya no son tan emocionantes como en
aquellos días. Después de todo, ya no están figuras como Messi y Cristiano Ronaldo en ambos
equipos, peleando para demostrar que son los mejores del mundo. Pero ahora, la Minjamal y
Mbappé son los nuevos protagonistas de los clásicos, que poco a poco recuperan esas
incesantes emociones que nos dieron en 2011 estos grandes equipos. Amigos míos,
esto fue todo de la historia de la guerra de los clásicos. Cuéntenos, ¿cuál fue su partido
favorito de estos 5 encuentros? Sin nada más que decir, hasta pronto y nos vemos en el próximo video.
