NÉSTOR APUZZO en FORMADORES con PABLO GONZÁLEZ | CAPÍTULO 6

AFA Estudio
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29 dic 2024
¿Qué tal? ¿Cómo le va? Soy Pablo González. Esto es AFA Estudio y nosotros somos formadores.
Bueno, estamos en AFA Estudio. En este caso seguimos hablando con grandes formadores. Vamos a hablar con el señor Néstor Apuso. Néstor.
Pablito, un placer.
¿Cómo estamos?
Bien, bien. Mejor ahora que estoy con vos acá y agradecido por la invitación. La verdad, me llena de orgullo esta invitación.
Sos el entrenador de español hoy por hoy, por si alguno no lo sabe, pero tenés un largo trayecto como formador.
Sí, creo que siempre fui formador más que técnico de primera división. Es más, español llego de la mano de Pepu Márquez como formador.
Era ir a ver jugadores al interior y estar como director deportivo y empezar a darle un golpe de timón a español,
que viene despacito creciendo de vuelta, pero que le cuesta un montón. Y bueno, estuvimos ahí, pero como pasó siempre, Pablo, en mi carrera.
En mayo se tuvo que ir el cuerpo técnico y me tocó dirigir primera. Era por uno o dos partidos. Justo fueron contra el primero y el segundo y nos quedamos en primera.
Ahora hace 28 partidos que estamos, pero seguimos con el cargo también de director deportivo español Juan Juveniles B.
Tendría que jugar en Juveniles C, pero como salió campeón de la Challenger tuvo una invitación especial de AFA, que agradecido AFA también.
A Dante, a Mangeli, a Salvador Capiz y a Chiqui, que nos dieron la posibilidad de jugar en Juveniles B, que no es poca cosa.
Hoy el español juega contra los andes, contra armenios y no juega contra equipos por ahí, siempre respetando a todos los equipos,
pero por ahí paraguayos o todos esos equipos que son más de clase.
Siempre el tema de la formación fue quien me impulsó mi carrera a llegar donde llegué y a seguir trabajando día a día.
Yo siempre digo que lo que pasó, pasó. La historia está marcada, pero esto es un laburo día a día y la labor del formador es continua.
Néstor, ¿arrancaste laburando con Juveniles o con Infantiles?
Con Pre-Infantiles.
¿Pre-Infantiles? ¿Qué edad tiene?
Sí, sí.
¿Muy chiquitito?
Yo ya te digo, dejé Fuxal, me fue muy bien con la primera de Fuxal y en ese momento Gerardo Silvestre y Pascual Denegri,
que era Comisión Directiva de Fútbol Juvenil, me mandaron a hacer el curso y hacer las primeras experiencias en cancha grande en Pre-Infantiles.
En Pre-Infantiles me acuerdo bien con Roque Abayal, que después fue mi ayudante de campo en mi primer partido en Primera en el 2005.
Te estoy hablando del año 2000.
2000.
Con el gran Roque Abayal.
Sí, estábamos en Pre-Infantiles y tenía la coordinación del Babi Fútbol con todos los chiquitos.
En Babi Fútbol no fue un fenómeno, la verdad que fueron años hermosos.
Y ya en el 2001 pasé a Infantiles de AFA, donde me va bien y salimos campeones con dos categorías.
Que la realidad no pasa por salir campeón o no, yo siempre digo que la formación, te lo dice la palabra, es formar.
Después si salís campeón mejor, sacás jugadores más ganadores por ahí, pero más a esas edades.
Ahí empezó mi carrera, yo como digo siempre hice Jardín de Infante, Primaria, Secundaria.
Llegué a la universidad y gracias a Dios me recibí, porque hicimos todo.
Estuve ahí trabajando con dos categorías hasta que llega Miguel Brindisi.
Y Miguel me sube a la novena y me deja la coordinación general de todo el fútbol infantil de Huracán.
Te estoy hablando del año 2001-2002, donde Jorgito Célico se va a San Martín de Bursaco.
Después regresa y se va a Ecuador, que hace una gran trayectoria.
Y ahí Miguel nos grababa todos los entrenamientos, un adelantado Miguelito.
Y ahí empezó mi carrera, después dirigí novena, me fue muy bien con la categoría 89.
Me acuerdo que estaba Mati de Federico, que era figura, con Carlito Escudero, varios chicos que arrimaron en primera.
Y a partir de ahí, después coordiné séptima, octava y novena.
Teté Quirós coordinaba cuarta, quinta y sexta. Estaba Carlito Roldán de técnico en Huracán, en primera.
Hasta que se va Carlito, que no le va bien y agarra a Teté, la primera de Huracán.
Cuando agarra a Teté la primera de Huracán, Eduardito Papa estaba conmigo también en ese momento, que sigue estando en el club.
Y yo agarro toda la coordinación de inferiores y Teté agarra la primera.
Qué laburazo, ¿no?
Sí.
Puede una cabeza coordinar todas las inferiores de un club, en este caso Huracán, pero puede ser cualquier otro club.
¿Es difícil o tenés que tener varios colegas y compañeros para apoyarte?
Siempre tenés que tener gente importante al lado, igual o mejor que uno, y delegar.
Porque si no es imposible. Si vos te crees que podés con todo, en la formación es imposible, Pablo.
Es difícil.
La realidad de los que armé era un selectivo brillante, que si ahora te digo los nombres te volvés loco.
Tuvimos como 50 partidos sin perder.
Eduardo después salió de séptimo, octavo y novena, estuvo un tiempito conmigo.
Yo armo el selectivo y coordinaba.
Armamos un equipo bárbaro de ese selectivo.
Tenía de arquero a Elías Gómez, a Monzón.
Después jugaba Joffre, Pablo Golf, que había debutado con Carlos y lo habían vuelto a bajar.
Había debutado con Babinto, jugando lateral por derecha.
Estaba Grimi, estaba Sánchez Prete, estaba Milano, estaba Larribey, estaba Daniel Osvaldo.
¿Un equipo con Daniel Osvaldo y Larribey los dos juntos?
Sí, Larribey y Daniel Osvaldo, ahora te voy a contar una anécdota.
Estaba el santiagueño Paz, que jugaba uno partido en Huracán, después fue a Italia.
Era muy invencible, era un equipo infernal.
Pero todos sacados de distintas categorías, se armó ese selectivo.
Yo armé de todas las categorías, sobre todo sexta, quinta y cuarta, ese selectivo.
Para mí las categorías madres del fútbol juvenil son séptima y quinta.
¿Qué tiene la cuarta, que a veces no quiere dirigir o que los jugadores dicen, uy, estoy en la cuarta?
¿Es el embudo, es el filtro?
Es el filtro al fracaso.
La gran mayoría de esos chicos tienen que hacer contrato y la mayoría de los clubes grandes no le hacen contrato.
Fíjate que en la elección de los contratos puede haber como mucho tres o cuatro y ya, y no sé si tres o cuatro,
porque a esos tres o cuatro capaz que ya le hicieron antes, o debutaron antes.
O sea que si un pibe está mucho tiempo en la cuarta, empieza a alfatear que la cosa no viene bien.
Y es muy difícil, uno de los pocos que jugó, que llegó a estar ahí y que debutó grande en primera en Huracán, fue el Mono Iritiar.
Si no, ¿qué hacen, el paso de quinta a tercera directo?
Y casi siempre reserva, sí.
Lo que pasa es que nosotros habíamos armado ese selectivo porque Huracán estaba en el Nacional B y no había reserva.
Entonces era como una reserva.
Por eso se hizo ese selectivo que era, ya te digo, era brillante.
El otro que le costó llegar a primera, que es la anécdota que te quiero contar, estaba Omar Labruna en un momento de técnico.
Sí.
Cuando yo tenía el selectivo.
Claro, cada vez que jugábamos esto, ¿viste? Sánchez Prete, estos pibes jugaban, Mauro, todos.
Bueno, Mauro ya había jugado en primera también.
Llegué yo a Osvaldo y me dice, me llevo a Osvaldo.
Me llevo al loco ese que está teñido en la cabeza, estaba pelado.
¿Ya estaba pelado, teñido?
Sí, ese hacía el gordo Ronaldo, decía que era el ídolo de él.
Se lo lleva, le digo, no, pará, Omar, le digo, no, no.
A Osvaldo lo tenemos en el club, tiene 18 años.
Llévate a Larribe, primero, porque es categoría 84, Osvaldo es 86.
Le digo, llévate a Larri, que es un buen delantero, no hacía mucho gol en cuarta porque ya se vislumbraba un buen jugador.
Y si a Dani tiene dos años más.
A Dani llevaron dos o tres meses.
Para no apurar.
Habla con Padra, que era el presidente en ese momento, y con Zanola,
y que le haga también el contrato a Osvaldo para los 18.
Ahora es más fácil, ¿viste? Ahora le hacen hasta los 16 el contrato.
En esa época era más complicado.
Era más difícil.
Exactamente, estoy hablando año 2004, 2003.
Y bueno, nada, ahí se lleva, me hace caso Omar, se lleva a Larribe y a los tres meses se lleva a Osvaldo.
Pero toda la semana me llevaba a uno, me llevaba a Grimi, me llevaba a Duol, me llevaba a Sánchez Prete.
Y yo tenía que salir armando.
Bueno, pero ahora hay otro laburo.
Claro.
Porque la selección de AVE.
Claro, claro, ¿viste?
Y bueno, nada, ahí empecé un poquito mi laburo a full en lo que era la formación ya de jugadores que faltaba la última horneada, ¿no?
Pero antes había hecho experiencia con los infantiles, había hecho experiencia con la novena.
Igual me imagino, no era lo mismo el trato de un formador con los pibes de infantiles que con un chico que juega ya en séptima, sexta, por una cuestión generacional.
¿Cómo manejas las urgencias y las ansiedades de los chicos?
Porque los chicos están ansiosos por querer siempre más.
Mirá, uno como formador lo primero que hice siempre fue decirle, chicos, yo si tengo que hablar de lo futbolístico voy a hablar con ustedes, no voy a hablar con sus padres.
Si tengo que hablar de lo que es humano, estoy las 24 horas para ustedes y para sus padres.
Y ustedes hagan de cuenta que están con un psicólogo.
En ese momento no teníamos psicólogo nosotros, era complicado.
Te terminás encontrando con dificultades casi siempre en todos.
¿Familiares decís?
No, de los chicos claro, problemas familiares, problemas de todo.
¿Por qué? Porque casi siempre en un 90% los mejores jugadores son los más carenciados, lo que más les cuesta todo y lo que más hay que estarle encima para no perderlos.
La verdad que los perdé. A veces a mí me decían, y faltó Mati de Federico a la práctica y yo le ponía igual.
Hablaba y te juro por Dios, y no era un buen ejemplo.
A ver, hoy eso no lo podés hacer.
O sea, no te venía un par de entrenamientos y vos lo ponías igual.
Uno o dos tenía problemas de asma, de algunas cositas de esas y por ahí me faltaba dos o tres días y el fin de semana lo ponía.
Romero Gamarra estuvo a punto de alargar el fútbol.
Yo fui a buscar, con la madre lo convencimos, después de haber tenido un estiramiento ligamentario en quinta división con Lanús.
Lo convencimos a Kaku y Kaku lo ayudamos mucho y llegó.
Hoy te puedo contar que César Ibáñez, que está en primera en Huracán.
César lo hice debutar en primera, yo, pero antes de todo eso en novena se le murió la mamá con varios hermanitos.
No tenía ni para viajar y en ese momento el presidente del club, Alejandro Nadur, ya le empezó a pagar un pequeño sueldo.
Y César sé que llegó de esa manera, si no, no llegaba.
Alguna de las causas donde te encontrás con tantas dificultades en la formación.
Y siempre lo mismo, siempre hablándole de frente y diciéndole las cosas como son.
Yo siempre, cuando me tocaba dejarlo a fin de año, el día más triste de los coordinadores y de los formadores es cuando tenés que dar la lista a los libres.
¡Qué bravo eso!
Bravísimo, bravísimo.
A ver, ¿qué quise explicarle a los jugadores?
Yo prefiero que hoy te vayas mal, ¿sí? Muy mal, no mal.
Yo estoy mal como vos, pero es preferible que seas protagonista en un lado por ahí menor a este club.
Porque acá te matás de lunes a viernes y cuando llega la situación no estás nunca.
Entonces cuando no estás es una frustración.
Y tenés frustraciones, frustraciones, frustraciones, frustraciones.
Donde por ahí en otro club, en otra categoría más chica, vos llegás y sos protagonista de vuelta.
¿Y cómo lo motivás ese pibe que todos los fines de semana lo dejás afuera?
Porque tenés que tenerlo también motivado para que el lunes vaya a entrenar con ganas.
Sí, hay rotación, pero no, por eso están las ligas paralelas.
Lo bajás a la liga para que se muevan todos.
Pero lo difícil viene a fin de año, cuando tenés que tomar definiciones.
Motivado lo tenés porque juegan, pero los pibes, el futbolista es muy inteligente.
Entonces cuando ya es una vez dos, tres, cuatro, cinco que no lo citan, afava la liga,
ya se te empiezan a desinflar un poquito.
Entonces es preferible a fin de año decirle las cosas como son.
Hoy tengo la suerte de decir, a ver, grandes maestros se han equivocado.
Grifa una vez me contaba, es el crack.
Me dice, vos sabés que yo llegué a Boca de la mano de Macri.
Sí, me acuerdo.
Y yo en la categoría 82 traje dos o tres rosaritos, que para mí jugaban un fenómeno.
¿Y sabés a quién dejé libre en la misma categoría?
¿A quién?
Migliore.
Lavesi y Pavone.
Dejó a tres 82 libres.
Y los que trajo él no llegaron después.
Pero él después hizo un laburo enorme y sacó a todos los que sacó.
A Vanega, a Gago, qué sé yo.
Es que pará, es lógico que también pifien.
Exactamente.
Porque aparte capaz que agarraste un pibe una semana y no anduvo bien.
Exactamente.
Y después el pibe la rompe y vos decís, pero yo te probé a vos.
Sí, pero no anduviste bien.
Exactamente.
Es lógico.
Yo tuve la suerte esa de dejar jugadores libres un montón.
Imaginate tantos años en el club.
Prácticamente 20, 20 y pico de años.
Laburando en Huracán.
Si sumas los de futbolista, casi 30.
Es mi casa, mi vida.
Y siempre quiero lo mejor para el globo, aunque hoy no esté del lado de adentro.
Y bueno, nada.
Yo he dejado muchos, muchos, muchos jugadores libres.
Y gracias a Dios ninguno triunfó más allá de Huracán.
Y hoy alguno de esos chicos, voy por la calle.
Me dice, Néstor, querido, ¿cómo andás?
Te saludan.
No me doy cuenta ni quién son.
Cuando me dice el apellido, me acuerdo.
Ahí te acordás.
Y la categoría.
Sí, me acuerdo.
Ah, vos eras 88 y no sé cuánto.
Y me dan un abrazo.
Y eso a mí me llena.
Porque quiere decir que por lo menos lo formé como persona.
Uno por ahí está laburando de tachero, de remisero.
Otro está laburando en una fábrica.
Y otro se recibió de abogado.
Diste una tecla recién.
Porque hablamos mucho con tus colegas que vinieron a charlar con nosotros.
En esto de saber dividir, que hay que saber formarlos como persona.
Con respeto.
Pero bueno, también hay que darle un poco de ola y bastante a la parte futbolística.
Pero algunos te dicen, yo hacía más en Gambién la persona que lo futbolístico.
Porque lo futbolístico llega.
Lo futbolístico se va a adquirir.
Yo lo mismo, Pablo.
Te puedo asegurar que lo mismo.
Porque el distinto es distinto.
Claro.
Uno miraba ya a los 16 años al Dani Osvaldo y sabía que iba a llegar a primera.
Claro.
El Romero Gamarra, el Piti Martínez.
Llegan a primera.
Spinoza.
Y por ahí en esa misma categoría tenías uno o dos que no sabías que iba a pasar.
Pero que tenían mil millones de problemas.
Y que digo, por lo menos si no llegan en el fútbol, que no terminen presos.
Es así de claro.
Que no terminen en la droga o en el alcohol.
No es fácil ser formador.
Pero hay que sentirlo.
Si lo sentís, realmente lo vas a hacer de la mejor manera.
Y vas a dar todo de uno.
Uno va a dar todo de uno para transmitirle a esos futbolistas.
Vos sabés que muchos dijeron una palabra clave.
Que estás a punto de decirlo, pero me di cuenta para dónde ibas.
Pasión.
Si no tenés pasión.
Si no te apasiona esto de formar a los chicos, no podés laburar de formador.
Tenés que tener esa pasión, pero más que nada llena.
Una pasión llena.
¿Cómo te puedo explicar?
Es una pasión con un sueño atrás.
Ese sueño de formar pibes como personas y formar futbolistas.
Ir detrás de ese sueño.
Y uno, gracias a Dios, lo pudo cumplir.
Pero tengo un poquito más de rollo en el carretel para seguir dando.
Ahora vamos a hablar de tu paso por primera.
Pero como apuntamos primero a hablar un poco de formador.
Te quiero preguntar si te tocó mucho esto de tener que hablar con una familia.
Porque vos ves que hay un pibe que tiene condiciones.
Pero o tiene un inconveniente, o falta, o llega tarde.
O no llega en el mejor estado.
Y vos tenés que decir, vení.
Vengan los padres.
Vamos a hablar.
Vamos a hablar porque el chico tiene condiciones, pero no está haciendo las cosas bien.
¿Cómo se hace para encarar a la familia?
Y no hablarle bien del hijo precisamente.
Yo tuve muchos casos difíciles.
Te voy a contar un caso de un jugador.
Nos robó.
Siempre faltaba algo en el vestuario.
Era una categoría de atorrantes.
Entonces no sabés para qué lado ir.
Cuando tenés una categoría de atorrantes, decís, ¿para dónde voy?
Apuntás a este, a este, a este, al otro.
El abuelo, mirá.
Ojo verde.
Una cosa loco el pibe.
Mirá cómo sería que iban al mismo colegio él y tres jugadores más.
Y lo que le robaba a los chicos, lo terminó llevando al colegio.
Lo que le robaba a esos pibes, después lo llevaba al colegio donde iban los otros dos.
Bueno, salta el bolonqui.
Lo llamo al pibe.
Le digo, quiero hablar con tu mamá, tu papá.
No le dije nada.
Quiero hablar con tu mamá, tu papá.
Y bueno, nada.
Vení con ellos o si no, no podés entrenar mañana.
¿Está bien?
Sí, está bien, me dice.
No hay problema en esto.
El pibe no sabés lo que era.
No te preguntó ni siquiera por qué, qué pasó.
Nada, el pibe era una cosa de loco.
Yo te digo, de eso me acuerdo, de eso.
Después me voy a acordar de otras cosas más.
Viene el padre y la madre, la verdad, dos personas.
Me dice, ¿qué pasó, Néstor?
Le digo, mirá, pasó esto, esto y esto.
Así, así.
La madre se pone a llorar y me dice, vos sabés que en casa me faltan cosas también.
Bueno, le digo, yo lo único que te pido es que devuelva todo.
Que se tome 15 días.
Llévenlo a algún psicólogo, llévenlo a algún lado.
Háganle en algún estudio, algo, todo.
Bueno, los padres me hacen caso, ¿sí?
Yo no quiero dejarlo ir del club, lo quiero recuperar.
Yo no quiero dejar tirado en la sociedad.
Le digo, porque no sería yo, le digo, como formador.
El pibe lo hicieron, lo llevaron con psicólogos, todo.
Y hay una palabra que cuando agarrás las cosas a los demás.
Exactamente.
Estaba enfermo, el chiquito.
Mirá hasta dónde habrá llegado que los mismos padres me dijeron que lo va a cambiar en otro vestuario.
¿Solito?
Sí, sí, porque los profesionales le dijeron que si podía seguir siendo,
pero que lo alejen de los compañeros en caso de que hubiera algo alrededor.
Mirá vos.
Mirá hasta dónde llegamos.
Muy fuerte eso.
Y muy fuerte.
Y bueno, el pibe a los 20 días, un mes, vienen de vuelta los padres.
Los padres, la verdad, unos fenómenos.
Y volvimos a meterlo con el grupo.
El pibe terminó el año.
Al otro año, se pensaban todos que lo iba a dejar libre.
No lo dejé libre.
Pasó de categoría.
Y después, cuando yo me voy al Proyecto Barcelona, al pibe lo dejan libre en Huracán.
En el año 2007.
Después le perdí el rastro.
Por apellido no lo vi jugar en ningún lado.
Ese fue uno.
Otra vez, otro.
Se me arrima y me dice, Néstor, quiero hablar con vos.
El pibe era muy buen jugador.
Muy buen jugador.
Le cuento dos, porque si no estamos todo el día.
Sí, sí, sí.
Hacemos otro.
Está bien, igual.
Muy buen jugador.
Muy buen jugador el pibe.
Y estaba mal.
Estaba mal.
Le digo, escuchame, ¿algo te pasa, hijo?
¿Qué te pasa?
Nada, Néstor, no.
No, algo te pasa.
Contame.
Que esto no sale de acá.
Contame.
Es más, está mi hijo acá y sabe que nunca lo conté.
A ver.
Me dice, no, lo que pasa es que vi a mi mamá.
Y no me quería decir, viste.
Vi a mi mamá con mi tío.
O sea, vio a la madre acostada con el hermano del padre.
El pibe tenía 14 años.
Y le voló la cabeza, pobrecito.
14 años.
Quería matar al tío, quería matar a la madre.
Estaba enloquecido el pibe.
Bueno, le dije, mirá, esto es así de claro.
¿Están juntos tu mamá y tu papá?
Sí.
Bueno, encárala a tu mamá.
Perdoná mi atrevimiento, vos tenés 14 años.
Le digo, encárala a tu mamá y decíle que se separe de tu papá.
Porque le está haciendo un mal, sobre todo a vos y a tus hermanos.
Cuatro hermanos.
Y después, ¿sabés qué pasa?
Que tu mamá, esté con quien esté, va a seguir siendo tu mamá siempre.
¿No hubiese responsabilidad por un pibe de 14 años?
¿Tenés que encarar a eso?
Mirá, el pibe lo hizo y terminó todo muy bien.
¿Me salió bien de casualidad o no?
No lo sé.
El pibe encaró a la madre, le dijo, te vi en esto, así, así.
Sepárate.
Terminá con papá.
Ya venía mal igual la cosa en la familia.
Le digo, siempre va a ser tu mamá y siempre va a ser tu papá.
Vos sos el hijo de tu mamá y el hijo de tu papá.
¿Me entendés?
Y capaz que eso soluciona las cosas.
Yo otra cosa no te puedo decir, hijo.
Y lo único que te pido, enfócate en esto.
¿Y siguió jugando?
Acá, acá, acá.
Jugó en el ascenso.
Acá, acá.
Enfócate en esto.
Acá, el padre tuyo, acá soy yo.
Después, cuando salí de acá, para mí tenés que encarar esto de esta manera.
Después, fijate.
Si está bien, está mal.
Si no te animás, me lo decís.
Y por ahí yo, hasta yo me animo.
Porque te voy a cuidar a vos, hijo.
Yo primero te voy a cuidar a vos.
Si no te están cuidando en tu casa, yo te voy a cuidar.
El pibe lo blanqueó.
Todo siguió.
Y bueno, nada.
Y el pibe siguió jugando.
Jugó.
Jugó en el ascenso.
No mucho, pero jugó.
¿Qué cualidades tiene que tener un buen técnico para ser un buen formador?
No le puede faltar.
Un buen formador tiene que tener esto, esto y esto.
Primero la visualización.
Si vos tenés un buen ojo, es todo más fácil.
Yo siempre digo que los equipos se forman a partir del libro de pases
o de qué jugador subir en el momento justo.
Creo que a partir del formador scout,
es el mejor formador, es un buen scouting siendo formador.
Visualizando bien.
Y después tiene que tener, como digo yo, la coordinación ideal.
Todo para que le falten poquitas herramientas para que llegue con el tanque lleno.
Genéticamente, ser un buen jugador.
Coordinativamente, tiene que ser un buen jugador.
Sabemos que el jugador de fútbol es todo acá.
No es acá.
Si está bien de acá, todo va más fácil.
Tiene que ser inteligente.
Tiene que saber ocupar los espacios necesarios.
Tácticamente, tiene que aprender todo.
En el día a día, los jugadores inteligentes captan todo más rápido.
¿Pero los formadores tienen que ser un poco psicólogos, un poco maestros?
Es lo que te digo yo.
¿Un poco de cada cosa?
Un poco de cada cosa.
Tienen que tener todo.
Tienen que estar encima de ellos.
Tienen que enseñarles.
Tienen que decirles en el momento justo las cosas.
Todos los años les va a tocar un entrenador distinto.
Como coordinador, vas a aprender de todos.
De algunos vas a aprender más.
De otros vas a aprender menos.
Tomá lo bueno.
No tomés lo bueno.
Y después liberate y disfrutá.
Dijiste algo muy bueno recién.
¿Sabés qué, Pablo?
Sí.
Los chicos tienen que disfrutar.
Sí, claro.
Jugar por jugar, dice Pablo Aymar.
Ah, claro.
Pablo Aymar dice jugar por jugar.
Es un fenómeno.
Pablito la tiene clara.
Como jugaba él.
Usted fue achatado.
¿Pero no es difícil hoy?
Con las presiones que tienen los chicos, de la familia, los amigos, los repre, los clubes.
Hoy está cada vez más complicado.
Y somos campeones del mundo.
¿Te imaginás si no estuviéramos tan complicados en la sociedad?
Lo que seríamos.
Ganaríamos la final de la Copa del Mundo por cuatro goles.
Con todo lo complicado que está el fútbol argentino.
Y somos los campeones del mundo.
Está bien, todos te van a decir.
Se fueron a Europa.
Sí, pará.
Pero el único que se formó en Europa es Messi.
Los demás se formaron acá.
Es verdad.
Que es así de claro.
Los demás se formaron acá.
Entonces, decir, la pucha.
Si la sociedad estaría un poquito más acomodada.
Esto es como cuando Diego dijo qué jugador hubiese sido si no tomaba merca, ¿no?
Sí.
Esto es lo mismo.
Mirá, la sociedad está tan complicada como está.
Si estuviera mejor.
¿Qué diferencia sería?
Dijiste algo muy bueno recién.
Dijiste, tiene que ser un buen visualizador.
Yo les admiro a los formadores.
¿Cómo hacen cuando haces la práctica de 150 pibes?
Y te das cuenta.
Y entre 150 pibes marcan a tres.
No sé cómo hacen.
No te das cuenta.
Pero vos decís, ¿cómo puede ser 150?
Vos decís, aquel, aquel y aquel.
¿Cómo?
¿Hay un secreto para eso?
Yo aprendí un poco de Lechuga Crosta, que fue técnico mío, formador mío.
Que era terrible Lechuga, ¿viste?
Era vagoneta.
Era terrible, ¿viste?
Él se daba cuenta en dos minutos.
Decía, ese, ese y ese.
¿Ah, sí?
Sí, terrible.
¿Pero por qué?
Después aprendí de Ramón, de Ramón Madoni, de Ramón Cabrero.
Y después veía cómo los trataba José y Hugo, ¿viste?
Y uno aprende de todos esos maestros.
Y a mí me lleva el proyecto Barcelona por la visualización, ¿no?
Por otra cosa, ¿viste?
Como yo había sacado todos los chicos que te nombré.
Sí, realmente creo que un poco se nace, ¿no?
Primero te das cuenta de la coordinación.
Todos ven al 10 que gambetea, al 9 que hace goles.
Y por ahí no ves un Meroja.
Claro, vos no ves un marcador central.
Después lo ves, que el corre medio raro a los 17 años, ¿viste?
Que el cuerpo lo lleva él.
Y decís, la pucha, ¿por qué te tiene un metro 94?
Cabecea bien, zurdo, guapo.
No hay centrales zurdos, son por izquierda.
Chicago lo había dejado libre en cuarta división.
Yo lo fiché en Huracán.
Por ahí un Pitti, un Gauto, un Kaku.
Es más fácil.
Es más fácil y es más difícil si estás en Huracán.
Porque son jugadores que pueden estar en Boca y en River.
Entonces vos tenés que hacer un laburo específico
para que no te lo saquen antes de primera división.
Es fácil y es difícil.
Entonces tengo una pregunta para hacerte a vos.
Porque vos estás con el tema, justo hablando puntualmente de jugadores.
¿Por qué los clubes casi no sacan laterales?
Yo digo, los clubes no pueden comprar laterales.
Tienen que formar.
Y casi ningún club forma buenos laterales.
¿O pocos?
Pocos.
¿Por qué se da?
Primero porque la mayoría de los pibes cuando...
No van a aprovechar laterales.
Anotás y tenés que inventarlo vos.
Claro.
Es una cosa loco.
Son todos número 10, son todos Messi, son todos Pablito Almas.
Todos 5, 9.
Todo Cunagüero, Julián Álvarez.
Son todos 9 y 10.
Y decís, la pucha, ¿cuándo viene un lateral?
¿Y lateral?
Que decís lateral.
Porque por ahí se dan cuenta, hay pibes vivos que vienen de otro club
y te dicen, yo juego de 4.
Porque saben que van a jugar de entrada.
Claro, capaz que es 8.
Y es 8, claro.
Es volante o volante interno, doble 5.
Y te das cuenta en dos minutos porque para adelante van a un fenómeno
y para atrás no marcan nada.
Creo que porque el jugador argentino juega bien.
Entonces como juegan bien,
todos se creen que tienen que jugar de mitad de cancha para adelante.
Sí, te entiendo.
Creo que pasa por ahí.
Igual laterales cuesta, pero han salido, ¿no?
Han salido.
Fíjate Nahuel Molina.
Lo teníamos en el Proyecto Barcelona nosotros.
Con Coqui Rafa.
Nahuel primero jugaba de 10.
De 10.
En Río Don Valse, en Río Tercero.
Mirá vos.
Después pasó de 8.
Y después terminó de 4.
Y de 4 en Boca no jugaba.
Lo prestó a Defensa, lo prestó a Rosario Central.
Es verdad.
Y explota en el Mundial y hoy...
Qué maravilla.
Nahuel jugaba Atlético de Madrid, un crack.
O sea, jugaba de 10.
De 10 jugaba en una partida y después jugaba de 8.
Muy bueno.
¿Sí?
Después de 4.
Ese es un caso.
¿Viste?
Que tenés que no jugaban ahí y terminan jugando ahí.
Yo te hablo de él porque lo tuve chiquito.
Lo estuve.
Estuve poquito, pero estuve con él.
Nada, ¿viste?
Pero salieron.
Salió Montiel, salió Tagliafisco.
Hoy hay algunos que juegan bien.
Acuña no más 10.
Acuña.
Acuña Ferro jugaba de 10.
Ferro jugaba de 10, claro.
Muchos olvidan de Acuña en Ferro.
Hablan de Acuña en Racing.
Me volvió loco.
¿Por qué?
Acá Ferro.
¿Te volvió loco?
Acá en uno a uno.
¿La rompió?
No, no sabe lo que jugó ese Acuña.
El huevo ese me dio un baile.
Terminamos uno a uno, pero él era el 10 de Ferro, claro.
¿Qué es lo que tiene que tener un pibe para bancarse todo el proceso de inferiores, además
de un buen formador?
¿Tiene que tener más técnica o más cabeza?
No, primero la cabeza.
El futbolista es todo de acá arriba.
Si de acá arriba vos estás bien, lo demás lo vas mejorando y seguramente si tenés esas
condiciones, llegás.
Si el de arriba obviamente siempre te tiene que dar una mano.
Hay veces que grandísimos jugadores han quedado en el camino, ¿sí?
Y después tener una gran pasión, como lo dijimos hace rato, ¿no?
Tener una gran pasión y ser objetivo en uno mismo, ¿no?
Saber donde cuando uno, un formador te dice, tenés que mejorar en esto, en esto, en esto,
en esto, tenés que hacer caso.
Porque si te hacen caso por la mitad es muy factible que queden en el camino.
Si te hacen caso los chicos en todo lo que les decís, olvidate que el que tiene condiciones
por lo menos va a tocar un contrato profesional.
Y en la Argentina hay grandísimos formadores.
Somos campeones del mundo en eso.
¿Quiénes son los mejores formadores que vos conocés de Argentina?
¿Quiénes te gustan más como la una?
Hay un montón.
No, no te puedo decir.
Te puedo nombrar por ahí a hoy al que no está, que es Ramón Cabrero.
José fue un fenómeno como formador.
Juguito lo mismo ayudándolo.
Después tenés a Hermes Decio, que para mí es un fenómeno.
Sí, Hermes es un fenómeno.
Y después tenés grandes laburadores, inferiores.
Bueno, me nombraste al Russo, a Domenech, tenés al Lagarto Fleita.
Tenés un montón de muchachos que tienen una pasión enorme
y son grandísimos profesionales.
A ver, el Bocha, Batista, un fenómeno.
Sí, claro.
Me voy a olvidar de un montón.
Voy a quedar mal con alguno que realmente tengo una gran relación con todos,
pero la verdad son unos crags.
Entonces, vamos a hablar de los clubes.
¿Qué clubes vos decís, yo me saco el sombrero porque voy a laburar con inferiores?
Porque va a haber 3, 4 clubes que decís, acá se labura bien.
En Hermes, estudiantes.
Estudiantes tienen un sentido de pertenencia a esos chicos que son únicos.
Sí.
Argentino Junior, ya sabemos que siempre labura bien.
Vélez, ni hablar.
Sí.
En Vélez hay un montón.
Está mi amigo Luisito Nucara, el profe en infantil, hace un laburo enorme.
Estaba con Hernán Cabrera, que ahora está en México.
Un grande, Luisito.
No, Luisito es un fenómeno.
Un fenómeno de profe, como persona.
Es un formador como profe de los chicos.
Esos clubes creo que son top.
Hoy son top.
Estamos hablando de Vélez, estamos hablando de Lanús, estamos hablando de estudiantes.
Están en el podio.
Sí.
Pero en sentido de pertenencia, para mí, lejos del 1 de estudiante.
Quieren volver todos.
Y no quieren volver a los 34, 35 años.
Te vuelve Azcácibar con 28 años.
A los 29 años la rompe.
Te vuelve Omeroni, se le rompe todo.
Te vuelve Carrillo.
Te vuelven jugadores que decís.
Te vuelve Fernández.
Son jugadores que no vienen a ver qué pasa.
Obvio, obvio.
Vienen porque tienen sentido de pertenencia.
Ser formador, ¿qué es?
Es un combo de cosas hermosas.
Es donde vos te podés expresar.
Podés contar lo que te fue pasando en tu vida.
Yo tuve un...
Como jugador tuve muchos inconvenientes y los pude transmitir.
¿Sí?
Enseñarle a ser buena persona.
Enseñarle que primero hay que estudiar porque llegan pocos.
Claro.
Explicarle la verdad.
Decirle siempre, mirarlo a los ojos y hablarle con la verdad.
Llegan pocos, chicos.
Si vos estudiás, te va a servir.
Si llegás, te va a servir porque no te van a comer la billetera fácil.
El tema es si no llegás.
No te van a comer la billetera fácil si llegás.
Y si no llegás, vas a tener el plan B siempre en mano.
Entonces, hay que convencerlos de eso.
Bueno, pero los clubes cambiaron.
Los clubes deben estar obligándonos a estudiar.
Están obligando.
Está bueno.
Yo cuando terminé en Huracán ya obligaban acá en la AFA.
Extraordinario lo que hicieron.
Que el jugador que no estudiaba no podía estar ni en su 15, ni en su 17, ni en su 20.
¿Sí?
Entonces, eso es algo único que después se fue llevando a cabo en los clubes.
Nada, yo creo que siempre irle con la verdad al pibe.
Decirle la verdad.
Eso es ser una buena persona aparte de formador.
No mentirle.
Decirle, mirá, hasta acá llegaste.
Hasta acá podés llegar.
Hasta acá no vas a llegar.
Siempre ir de frente.
¿Puedo ser el dueño de la verdad?
Nunca.
No te quedés con lo que te digo yo.
Pero hay muchas posibilidades de que suceda eso.
Porque uno tiene tanta experiencia que es raro que me pueda equivocar como cualquiera.
Pero yo creo que siempre con la verdad.
Los chicos tienen que estar siempre detrás de un sueño.
Tienen que estar preparados para todo.
Yo siempre digo que el fútbol es lo más lindo que hay.
El deporte es lo más lindo que hay.
Fíjate lo que pasó el otro día con Chicago.
En un minuto quedó tercero.
Ya estaba jugando la final.
Y sucede un montón de veces.
Entonces tienen que estar preparados para el éxito y para el fracaso.
Más para el fracaso.
Tienen que estar preparados.
El formador tiene que estar más atento al fracaso del futbolista.
Y estar ahí.
No al éxito.
Porque el éxito están todos contentos.
Esto es como cuando formo un equipo.
Los once que ponés están contentos con vos.
Los otros nueve están más o menos.
Y los otros, si te pueden tirar un escopetazo, te lo tiran.
Así que creo que pasa por ahí.
Creo que el éxito del formador pasa por ser buena gente,
buen profesional.
Tirarle todo lo que uno fue viviendo con distintos profesionales que le tocó.
Y, como digo siempre yo, tomar lo mejor de lo que uno tuvo como futbolista,
como persona, y dejar de lado lo peor.
Néstor, la última te voy a hacer.
¿Qué significa en tu vida haber sido formador
y haber sido quizás la persona que le indicó camino
a muchos pibes que hoy la rompen en primera edición?
¿Qué significa para vos?
¿Qué motivo de orgullo es en tu vida?
Yo digo que cada uno nace para cada cosa.
Y yo habré nacido para eso.
Y me llena de orgullo.
Porque no es solo ayudarlos a los chicos, a formarlos.
Sino, como te digo, ayudarlos como persona.
Porque de todos los pibes que hablamos,
te puedo asegurar que son toda buena gente.
Entonces algo les dejé, ¿viste?
Orgullo.
Orgullo se me pone la piel de gallina, mirá.
Hablar de tantos chicos que uno pudo formar,
tanto como persona como futbolistas,
y que hoy estén haciendo camino al andar en las grandes ligas
y en primera división.
Son cosas únicas, ¿no?
Y que donde los ve te abracen,
o cuando uno cumple año te manden mensaje.
Algo les habré dejado.
Quiere decir que Dios quiso que venga a este mundo
para ser formado de futbolista, ser director técnico
y pasar por estos momentos que son únicos.
Yo siempre digo que soy un agradecido a Dios,
hago lo que me gusta.
Y hoy en día no es fácil en la Argentina hacer lo que te gusta.
Y yo realmente toda mi vida hice lo que me gustó.
Ser jugador de fútbol, ser director técnico,
ser formador, ser coordinador, ser director deportivo.
Todos cargos donde sabés que le tenés que dejar la vida
a ese cargo que tenés en el momento que lo tenés,
porque estás formando un montón de seres humanos,
de personas y de futbolistas
que después te lo van a agradecer.
Gracias, Néstor.
No, gracias a vos, Pablito.
La verdad, honestamente, es un placer
que esta nota me la hayas hecho vos.
Sabés que te tengo un gran aprecio.
Muchas gracias.
Sos uno de los mejores periodistas que tenemos.
Muchas gracias, Néstor.
Te felicito por todo lo que estás haciendo.
Y suerte con Español.
Bueno, muchas gracias.
Pasó Néstor Apuso por Afastudio.
