LA CAZA Y LA PESCA TRADICIONAL En esta categoría de "La caza y la pesca tradicional" recopilo técnicas tradicionales de caza que los campesinos practicaban en el monte para poner en la mesa algún plato de carne. Y lo mismo ocurría en los ríos y en el mar, para poder comer pescado fresco, donde muchas de las prácticas utilizadas en otros tiempos hoy están prohibidas.
PUYARRUEGO El campesino pirenaico tenía en el #río una despensa de la que disponía según sus necesidades, y que respetaba manteniendo siempre una considerable población de #peces. En el año 1992 recogimos en el pueblo de #Puyarruego (#Huesca) distintas trampas y astucias, fruto del ingenio del hombre y similares a las practicadas por algunos pueblos primitivos, que fueron utilizadas hasta hace algunas décadas en los ríos del Alto Aragón. #Documental
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Los numerosos ríos que descienden de las
cumbres pirenaicas han supuesto un
hábitat ideal para los peces. Esta
riqueza pistícola en las zonas
pirenaicas y sus sierras exteriores,
unida a la abundancia de distintas
especies terrestres, hicieron de la caza
y la pesca la base de la economía de sus
habitantes, convirtiéndose los peces
capturados en el único pescado fresco
que se consumía.
[Música]
[Aplausos]
[Música]
Los peces autóctonos más extendidos en
los ríos de alta y media montaña han
sido la anguila, ya desaparecida debido
a las presas que le impiden remontar la
corriente de los ríos.
La trucha común que habita en aguas
limpias, frescas y bien oxigenadas.
[Aplausos]
El barbo atruchado culirroyo, que aunque
su densidad es variable, no se puede
considerar una especie abundante.
En los tramos medios y bajos de los
ríos, así como en embalses de aguas
templadas, abundan el barbo común y la
madrilla, faltando solo en la alta
montaña.
Así como los barbos y madrillas
habitaban aguas más templadas y las
anguilas bajaban al mar a hacer la
puesta, las truchas preferían las
corrientes frías de las cabeceras de los
ríos del Pirineo.
Los hermanos Luis y José Pallaruelo
recuerdan bien las distintas trampas y
astucias similares a las practicadas por
algunos pueblos. primitivos que fueron
utilizadas hasta hace algunas décadas en
los ríos montañosos.
La técnica más sencilla es la pesca
uñeta o a mano. Luis y José remontan la
corriente del río urgando por los
agujeros que hay debajo de las piedras y
que las truchas utilizan como refugio.
Al introducir la mano en el agujero y
tocar la trucha, esta encuentra su
salida tapada y el pescador la agarra de
las agallas. La estrangula y la extrae.
Hay otra.
[Aplausos]
Ahí va.
Estos hombres tenían en el río una
despensa de la que disponían según sus
necesidades y a la que respetaban,
manteniendo siempre una considerable
población de peces.
Otra técnica, menos usada por su
crueldad y por el difícil control del
número de ejemplares muertos en una
badina, era la de envenenar las aguas.
Sin entrar en los distintos venenos
industriales como el carburo, la cal o
la lejía. En algunas zonas se utilizaban
plantas autóctonas.
Entre las más habituales estaban las
nueces verdes, el gordolobo o codalobo y
la letrera o leche trezna.
Estas plantas machacadas en la orilla
del río desprendían un jugo que dejaba
el agua sin oxígeno, produciendo la
intoxicación y muerte directa de las
truchas que habitaban la badina.
Para las vadinas se utilizaba el
tresmallo, que es una larga red formada
por tres capas de malla. Uno de sus
bordes lleva una línea de corchos y el
opuesto está recargado con plomos para
su hundimiento en el agua.
Debido a la gran longitud del Tresmayo,
Luis conduce uno de sus extremos por
todos los rincones de la badina, ayudado
por la palanca, que es un largo palo de
pino.
Como las truchas tienden a remontar el
río, en la captura con el tresmallo, el
cauce hay que recorrerlo de arriba hacia
abajo, es decir, a favor del agua, y se
pescaba en zonas de badinas donde no
hubiera corriente.
Esto se llama este lanzo.
Oye,
cada vez que estos hombres echan el
tresmayo al agua y hasta que lo sacan
con los peces capturados se le llama
lance.
José lleva la bazolla, que es una
pequeña cesta de mimbre que se utiliza
para recoger y transportar las truchas.
Para conservar bien los peces
capturados, después de destriparlos, hay
que envolverlos en hojas de higuera,
aunque lo más normal es transportarlos
con una rama de salga que atraviese sus
agallas.
de inferior rendimiento en el número de
capturas y por lo tanto menos utilizada
es la alballeta o red de una sola malla.
Luis y José la van a dejar plantada o
atravesada en una badina durante la
noche para que se enganchen las truchas.
[Aplausos]
Después de las tormentas o cuando el
agua del río baja turbia, el aparejo más
utilizado es el esparvel o esparbero. En
esas condiciones meteorológicas, las
truchas se refugian en las orillas,
haciendo más fácil su captura. Con esta
red de forma cónica, rematada con plomos
en el extremo de la base, Luis captura
todos los peces que en cada lance se
encuentran dentro del círculo.
El peso de los plomos en el fondo del
río impide que las truchas tengan algún
punto de escape.
Bueno, más abajo o volvemos,
eh.
[Música]
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[Aplausos]
[Música]
Ahora Luis y José van a pescar con la
manga. La manga o remanga es una
redondeada que rematada en su boca por
una mitad de plomos para su hundimiento
y otra mitad de corchos para su
flotación permite buscar en los refugios
que tienen las truchas debajo de las
piedras.
Los hermanos Pallaruelo urgan con los
palos en los nidos de las truchas y
estas quedan enganchadas en la red al
salir asustadas.
La manga era más utilizada por la noche,
a la luz de un candil remontando el río.
[Aplausos]
[Aplausos]
Otra técnica de pesca en los ríos
pirenaicos es el Volturín. El Volturín o
Volturino es una trampa de red dispuesta
de tal modo que por su forma cónica
interior permite la entrada de los peces
por uno de sus extremos, pero no la
salida.
Los hilos interiores reciben el nombre
de gobierno y los aros, que antes eran
de mimbre y posteriormente de alambre,
se llaman cercillos.
Estos pescadores plantan el Volturino
colocando su boca en el embudo formado
por una conducción de piedras y allí lo
dejarán durante toda la noche. Cuando
las truchas remonten la corriente en
busca de alimento, la canalización de
piedras las conducirá directamente a la
boca del Volturín y una vez dentro no
podrán escapar.
[Música]
[Aplausos]
[Música]
[Aplausos]
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Con la misma técnica de captura que el
Volturino de red, está el Volturino de
mim, elaborado por cesteros de la zona.
Ahora sí, estirando.
La pesca con caña es la única autorizada
por la ley, aunque su práctica popular
en los ríos pirenaicos es bastante
tardía.
Sin entrar en esta técnica que por sí
misma merece un capítulo aparte, Alfonso
Garví nos va a mostrar la pesca con
líneas de anzuelos que consiste en
cruzar este aparejo en el río durante
toda la noche, poniendo lombrices como
cebo. Al día siguiente, Alfonso recoge
el fruto de la captura.
Otro inquilino de las aguas más
templadas que surcan las sierras
exteriores del Pirineo son los cangrejos
de río.
Al igual que la pesca de truchas, la
técnica a mano, aunque prohibida, es la
más primitiva y consiste en hurgar por
los agujeros que hacen los cangrejos,
tanto en la roca como en la tierra. En
ocasiones se hace muy difícil
capturarlos porque minan verdaderas
galerías hasta cuyo fondo no se puede
acceder con las manos.
Aprovechando los hábitos que tiene este
crustáceo de buscar refugio por la
noche, antes de anochecer, Alfonso ha
colocado un ladrillo en el fondo para
que utilice sus agujeros como cobijo.
Oh.
[Aplausos]
No obstante, las técnicas de captura del
cangrejo se desarrollan en torno a su
preferencia por todo tipo de carne que
hay en los ríos.
En la técnica de los reteles, autorizada
en la actualidad, se utiliza como cébola
carne cruda y las vísteras, cuyo sabor
se transmite rápidamente a través del
agua, atrayendo a los cangrejos.
escapas.
Aprovechando esa necesidad de
alimentarse, Alfonso utiliza un cebo de
carne enganchado a una cuerda para
sacarlos del río cuando se queden
prendidos con sus pinzas.
Alfonso mantiene vivos en una jaula los
cangrejos capturados hasta que les
extraiga la aleta central de la cola que
lleva toda la suciedad. Con ello evitará
que los cangrejos tengan mal sabor al
cocinarlos.
En la actualidad, el cangrejo autóctono
de nuestros ríos está casi extinguido,
por lo que la administración ha
repoblado numerosos cauces con cangrejo
americano o cangrejo rojo.
[Música]
Además de todas estas técnicas
generalizadas en los ríos pirenaicos,
había algunas otras propias de zonas
concretas fruto del ingenio de algún
pescador práctico.
Con cualquiera de los métodos
utilizados, por crueles que nos puedan
parecer, el habitante de estas duras
tierras consideraba a la pesca como un
alimento que la naturaleza le ofrecía a
la puerta de su casa. Por su propio
interés se preocupaban de no [ __ ] las
truchas pequeñas. de desobar los machos
para mantener la especie y de no agotar
el fruto pensando siempre en el mañana.
En resumen, fueron capaces de respetar y
conservar los ríos con sus especies.
Yes.
[Música]