TRISTE La Isatis Tinctoria, llamada popularmente glasto o pastel, es una planta tintórea bienal que estuvo en desuso en España porque su cultivo era poco reproductivo por los gastos que ocasionaba y por las operaciones que llevaba consigo la preparación de las hojas para la aplicación a la tintura. En el año 1999 Marie Noëlle Vacher me mostró en el pueblo de Triste (Huesca) el cultivo y uso de esta planta.
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Sebastián de Covarrubias, en su "Tesoro de la lengua castellana o española", escrito en 1611,
nos describe el "Pastel" como una "yerba conocida,
de la qual usan los tintoreros para el color azul de las lanas.
La Isatis Tinctoria, llamada popularmente glasto o pastel,
es una planta bienal que ha estado en desuso en nuestro país
porque, según afirman algunos tratados agrícolas del siglo XIX,
su cultivo era poco productivo por los gastos que ocasionaba
y las operaciones que llevaba consigo la preparación de las hojas para la aplicación a la tintura.
Aunque se trata de una planta de crecimiento espontáneo,
es necesario un cultivo cuidadoso para obtener grandes y sustanciosas hojas.
José Granados ha recuperado el cultivo de esta planta para que su mujer pueda teñir de color azul las lanas.
La siembra la hace a voleo dos veces al año,
en primavera y en otoño,
aprovechando que la tierra está todavía húmeda después de los días de lluvia.
Para que germinen las semillas, hay que envolverlas con el rastrillo,
procurando que queden cerca de la superficie.
Los buenos abonos y los aclarados frecuentes darán ejemplares sanos, altos y de fuertes tallos.
Pocas semanas después nacen las plantas que, en su primera fase, adquieren el tamaño de una pequeña lechuga.
Al final de su crecimiento, el glasto o pastel alcanza hasta un metro y medio de altura,
y llega a su madurez desarrollando un penacho de sumidades floridas de color amarillo.
Algunos días después, las flores se caen y aparecen las semillas aquilladas o aladas,
de color violáceo o negro, que servirán para la próxima siembra.
Pero, antes de la aparición de las semillas, en esas fechas desde San Juan hasta bien avanzado el verano,
es el momento óptimo para la recolección de las hojas.
Marie Noëlle arranca aquellas que ya están en su punto, en pequeñas cantidades para no perjudicar su desarrollo.
Pues a partir de mediados de junio, se empieza a recolectar
y se cogen las más antiguas que están ligeramente amarilleando,
o las que ya empiezan a tener el borde azul.
Me paro por aquí porque durante el verano ya seguirá madurando
y entonces se puede ir cosechando todo el verano, se pueden hacer 5 ó 6 cosechas.
Aquellas hojas, ligeramente amarillentas o con los contornos azulados, son las ideales para la tinción.
Marie Noëlle deja algunas en la planta, sin arrancar,
para que se desarrollen y poder disponer de hojas frescas para el tinte durante el verano.
Ahora estoy tendiendo las hojas que he cosechado para poder lavarlas,
porque tienen tierra las que cogí del suelo, y quitarles las impurezas
y dejarlas secar antes de empezar a machacarlas y formar las bolas.
Las hojas recolectadas se secarán al sol, pero antes hay que humedecerlas con agua para quitarles el polvo y la tierra.
Es únicamente para limpiar las hojas de la tierra que le ha podido coger con las hojas y las impurezas que pueda tener,
para que puedan secarse antes de hacer la etapa siguiente, que es para formar las bolas, machacar y formar las bolas.
Tras la limpieza de las hojas, y antes de que se sequen,
hay que molerlas en un molinillo de café o en el mortero. La pasta resultante se utilizará para hacer las bolas.
Entonces, yo ahora voy a hacer unas bolas muy pretas
para que se puedan secar sin podrir, porque es una prefermentación, pero no es una fermentación definitiva
y entonces mediante estas bolas se puede conservar durante meses, si no quieres trabajar todavía el tinte.
Y si no está muy pretas, entonces entra el aire y te destruye,
una fermentación no controlada, una putrefacción, y no sirve.
Y estas bolas son las que se llamaban en francés las coque
En las épocas prósperas de esta planta, el producto se vendía a los industriales tintoreros en bolas fermentadas o frescas.
Ahora estoy preparando las hojas de isatis, que se han cosechado el otro día, que se han dejado secar unos dos días,
y entonces ahora las voy a cortar a trocitos para poder preparar el baño de tinte.
En los meses de verano, cuando la planta todavía da hojas frescas, Marie Noëlle tiñe directamente con ellas, sin fermentación previa.
La isatis tiene menos poder colorante que el índigo,
entonces hay que poner una proporción de 100 a 400, aproximadamente 4 veces más.
Pero todo depende del tono que se quiere. Si quieres un azul muy claro pues tienes que poner menos cantidad incluso de inicio.
Ahora estoy vertiendo agua hirviendo sobre las hojas que he cortado,
y las dejaré unos 20 ó 30 minutos hasta que el líquido coja un color marrón.
Durante media hora a remojo en el agua caliente, el proceso de fermentación de las hojas se acelera.
Ahora voy a pasar el agua para recuperar todas las hojas y tener líquido limpio,
que es el que me va a servir para trabajar.
Y éstas hojas las conservaré
porque luego se puede poner a hervir con otro tipo de fibra y se puede sacar un color marrón, o beige,
que son muy bonitos, aunque parece mentira que ésta, que nos da el azul, porque tiene otros componentes dentro.
El pigmento colorante se ha disuelto en el líquido y la tintorera lo extrae y lo filtra presionando las hojas.
Ahora estoy echando un poquitín de carbonato sódico para que este líquido que es marrón
se transforme, coja un color ligeramente verde, para poder iniciar el proceso de fermentación.
Ahora, durante un cuartito de hora voy a traspasar de un caldero a otro
para acelerar el proceso de fermentación.
Entonces la espuma que nace de verterlo irá transformándose poco a poco en azul y luego volverá al verde. Entonces ya, estará listo el baño."
Cuando el baño está bien aireado y oxigenado, la tintorera lo debe calentar hasta alcanzar los 50º,
sin pasar de esta temperatura.
Ahora voy a echar, he llegado a 50º, voy a espolvorear el hidrosulfito de sosa, que es el agente reductor
y lo dejaré de 5 a 10 minutos, tapado y descansando para que haga su efecto.
Llega el momento de la tinción. Marie Noëlle introduce las madejas de lana,
con su color natural y previamente lavadas y secas,
en el baño de isatis tintórea o pastel para que se impregne de materia colorante.
No tiene que pasar de 50 grados y tiene que estar unos 20 minutos.
La tintorera aprovecha también las hojas de isatis exprimidas para obtener otros colores naturales.
Entonces guardo estas hojas y las hago hervir muchísimo tiempo a gran hervor
y saca otro colorante, otro pigmento que está dentro de la planta, que nos dará un beige rosado.
En la cocción de las hojas de isatis exprimidas,
la lana y la seda han adquirido unos tonos marrones rosáceos.
En el baño del líquido extraído de la isatis,
las fibras han tomado el color azul claro propio del tinte la planta.
Después de varios días, cuando las bolas han pasado el proceso de prefermentación,
Marie Noëlle las machaca y extiende las hojas pulverizadas en una cazuela
para iniciar la fermentación propiamente dicha.
Pues ahora que he terminado de machacar las bolas,
le voy a añadir agua de lluvia, sobre todo, agua de lluvia, para iniciar la fermentación.
En poca cantidad, solamente para que esté en ambiente húmedo,
y cada dos o tres días vendré a echar un poquitín de agua para mantener la fermentación.
El proceso de fermentación deberá controlarse con precisión durante los 30 ó 40 días que necesita hasta que el color azul se separe y estabilice.
Una vez finalizada la fermentación, el producto resultante recibe el nombre de grana, que es la materia prima para teñir.
Para hacer una tina medieval de tinción, según los tratados de la época,
hay que equilibrar la grana con determinados ingredientes.
Voy a emplear salvado, porque necesito una base y un ácido.
No hay secretos en la naturaleza. Y entonces, necesito equilibrar con salvado y con ceniza.
Y para ayudar al tinte, y ayudar a coger un color un poquitín más fuerte,
los antiguos añadían un poco de rubia, que en teoría es un color rojo, pero refuerza un poquitín el azul.
A partir de este momento, el proceso de tinción con la tina medieval
sigue las mismas pautas que con la hoja fresca.
Únicamente habrá que mezclar todos los ingredientes en las proporciones adecuadas.
Por 500 gramos de grana, poner 100 gramos de ceniza, 100 gramos de salvado y unos 15 gramos de rubia.
La implantación del índigo, importado de las Américas, para obtener los colores azules en los tejidos,
acabó con la aplicación de la isatis tintórea, que tanto tiempo y atención necesitaba en el proceso de preparación.
Aunque, José Granados y Marie Noële Vacher han recuperado su cultivo y aplicación,
la isatis tintórea, glasto o pastel, ya está muy lejos de aquella época floreciente del siglo XVI,
en la que los comerciantes franceses llegaron a exportar de 30 a 40.000 toneladas de bolas
para los industriales de Londres, Hamburgo, Bilbao y San Sebastián.
Soy Eugenio Monesma, director y productor del documental que acabas de ver.
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