19 Escultura funeraria - Sepulcro del obispo Alonso de Cartagena - Curiosidades catedral de Burgos

Tradiciones y vida de España
Jan 30, 2026

Frente a la puerta del claustro alto, del brazo occidental del crucero de la catedral, se abre el arco de acceso a la capilla de la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel, cerrado con reja gótica de finales del siglo XV de maestro Bujil.
El 17 de febrero de 1440 el obispo Alonso de Cartagena, hijo de Pablo de Santa María, pidió permiso y lugar al cabildo para levantar su capilla funeraria, realizándose con dos tramos por el arquitecto alemán Juan de Colonia en estilo gótico flamígero, finalizándose el 6 de abril de 1442.
La capilla ocupó parte del antiguo claustro románico que se había reconvertido a gótico, observándose en la pared norte el arco que delimitaba la anchura del claustro, además de un posible pilar del antiguo templo románico.
De los catorce sepulcros que contiene esta capilla funeraria, en el suelo, junto a la verja de acceso está sepultado Juan Maldonado, capellán de esta catedral fallecido en 1554; también Juan de Colonia, fallecido en 1481, y su esposa María Fernández. En los muros laterales hay arcosolios góticos, con los sepulcros de familiares del prelado, y cuelgan algunos lienzos como el de Carlos Luis Ribera, de 1890, con los Reyes Católicos frente a Granada, antes de su conquista. El retablo barroco clasicista de 1653, sustituyó a otro gótico y posee pinturas inspiradas en el renacimiento italiano de San Juan Evangelista y la vida de la Virgen, y ocupando la calle central, la Visitación y la Virgen y el Niño.
En el centro de la capilla está el sepulcro de don Alonso de Cartagena, la cama sepulcral la realizó Juan de Colonia entre 1447 a 1449, antes de la muerte de Cartagena en 1456, pero la estatua yacente de alabastro, fue ejecutada por Gil de Siloé, cuarenta años más tarde por encargo del obispo D. Luis de Acuña, con una primorosa ornamentación del gótico florido en las vestiduras que recuerda a las tumbas del rey Juan II y de su esposa en la Cartuja de Miraflores.
En su testamento Alonso de Cartagena dejó a esta capilla todos los ornamentos y demás objetos litúrgicos que poseía.
El sepulcro exento, orientado al altar mayor, tiene urna de alabastro sobre basamento de piedra y figura yacente en alabastro sobre cama en piedra en cuyo borde está grabado como epitafio, en letras capitales, el elogio que la Biblia hace de Moisés: “Amado de Dios y de los hombres cuya memoria es bendita”.
La solera está formada por molduras convexas y una gran escocia, descansando en el suelo, con seis escudos con la flor de lis, tomada de su padre cuando se convirtió al catolicismo, en las cuatro esquinas del embasamiento, y otra en la parte inferior central de cada uno de los lados mayores. Sobre la solera se apoya el cuerpo del sepulcro adornado con figuras bajo arcos separadas por pilares. Los lados mayores poseen seis encasamentos, y tres en los menores, con figuras de santos sobre pequeñas basas con sus nombres. En el lateral derecho se representa a San Pedro y San Pablo en el centro, junto a los cuatro Padres de la Iglesia: San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo y San Gregorio. Y en el lateral izquierdo seis santos de especial devoción del obispo: Santa Úrsula, Santa Casilda, Santo Domingo de Guzmán, San Juan de Ortega, San Vítores y San Lesmes. Los alojamientos de las figuras se adornan superiormente con arcos conopiales con corlas y decoración vegetal en su trasdós.
El encasamento de la cabecera del sepulcro tiene la imagen de la Visitación acompañada a cada lado por un ángel tenante del referido escudo bajo el capelo de obispo. El encasamento central de los pies representa la Imposición de la casulla a San Ildefonso por la Virgen, y a cada lado dos ángeles con los escudos de la cabecera.
La estatua yacente del obispo reposa en el centro de la cama apoyando la cabeza sobre dos almohadas decoradas con cordoncillos en los bordes y borlas en las esquinas. Une sus manos enguantadas con valiosas joyas, y con el brazo izquierdo sujeta el báculo decorado con la representación del obispo arrodillado ante la Virgen con el Niño. Su cabeza se cubre con una mitra muy decorada. En la casulla se representa a San Pedro y San Pablo y los pies del obispo con un rico calzado, sobre el que un servidor eclesiástico sujeta con sus manos un gran libro abierto.
Presenta un rostro arrugado y anguloso, y la piel cubre los huesos con pliegues superficiales, estrías en las esquinas de los ojos y marcados surcos desde la nariz y la boca, con ojos abiertos y labios comprimidos denotando severidad. El modelado del alabastro está obscurecido por vetas rojizas. La textura de las telas y los bordados de la mitra, vestiduras y almohada son bellísimas.
Empotrado en la pared del lado de la Epístola, un ángel sostiene una cartela desenrollada con un epitafio de Alonso de Cartagena y bajo ella dos escudos: uno con la flor de lis y otro con las letras S y M entrecruzadas.
Este sepulcro del obispo Alonso de Cartagena sería el punto de referencia del comienzo de un nuevo estilo en la escuela burgalesa.