ASÍ ERA LA ESCALOFRIANTE VIDA de un gángster mexicano en 1860

Relatos Históricos
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14 abr 2026
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Tiburcio Vásquez es uno de esos hombres que se hizo famoso por su carrera delictiva en un siglo donde las desigualdades eran cotidianas. Durante 23 años, aunque con períodos de inactividad, robó caballos y negocios, y aunque lo negó, estuvo involucrado.
Hoy te presentamos cómo fue la vida de Tiburcio Vásquez, un hombre de gran educación que terminó por convertirse en un bandolero.
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Así era la vida de un gángster mexicano en California en 1860.
25 datos de Tiburcio Vázquez.
California hace 165 años era muy distinto a como es hoy.
No había Disneylandia, ni Hollywood, ni el Golden Gate, ni Silicon Valley,
pero sí había igual que ahora gángsteres.
Tiburcio Vázquez fue un personaje controversial,
que nació en California cuando aún el estado era parte de México.
Su arraigo por su país de nacimiento se mantuvo cuando en 1848,
Estados Unidos tomó para sí el territorio californiano.
Esto inicia un difícil contexto político y social.
Acompañado por todo lo que generó la fiebre del oro,
los estadounidenses empezaron a despojar a los californianos de sus propiedades y de su identidad.
El desprecio y la segregación se convirtieron en el pan de cada día para ellos.
Por esa razón muchos hombres, movidos por el anhelo de recuperar California para México,
empezaron a enfrentarse a los estadounidenses, aunque eso significara convertirse en forajidos.
Tiburcio Vázquez es uno de esos hombres que se hizo famoso por su carrera delictiva,
en un siglo donde las desigualdades eran cotidianas.
Durante 23 años, aunque con periodos de inactividad, robó caballos y negocios,
y aunque lo negó, estuvo involucrado en asesinatos.
Hoy te presentamos cómo fue la vida de Tiburcio Vázquez,
un hombre de gran educación que terminó por convertirse en un bandolero.
Número 1 fue culpado de un asesinato que no cometió
Aunque Vázquez en su momento huyó por haber apuñalado a un hombre que había ofendido a una de sus hermanas,
en aquella época era común que, tras unos dos años, se olvidaran un poco este tipo de sucesos.
Fue por eso que el 17 de noviembre de 1852, Tiburcio llegó a un salón en Monterrey en el que había un baile.
Rápidamente se convirtió en el centro de atención y eso provocó un alboroto.
El ayudante de Sheriff intentó expulsarlo por toda la algarabía que generaba.
De repente se disparó un tiro que impactó y mató al oficial.
Aunque Tiburcio no apretó ese gatillo, fue responsabilizado del crimen.
Eso le puso precio a su cabeza y tuvo que huir.
Número 2
Una carrera de atracos y robos que costaría muchas vidas y aterrorizaría a la mitad del sur de California
Luego del asesinato del ayudante de Sheriff, Vázquez reunió a varios de sus jóvenes camaradas
y algunos otros que se encontraban en problemas debido a la ley fronteriza.
Juntos comenzaron una serie de atracos que cobraría muchas vidas
y que haría que por años la mitad de la población del sur californiano viviera aterrorizada.
Número 3
Se convirtió en el protegido de uno de los bandidos más peligrosos de California.
Uno de los bandidos más peligrosos de California en esa época era Anastasio García,
quien se convirtió en 1852 en el protector de Vázquez.
Ambos participaron de manera conjunta en hechos delictivos,
incluida la disputa asesina que hubo en el condado de Monterrey entre Roach y Belcher,
lo cual culminó en 1875 cuando García fue ejecutado en la horca.
También se sabe que en 1854, mientras se realizaba un fandango,
Vázquez presenció el asesinato de William Harmon, un agente de policía de Monterrey
que murió cuando intervino en una pelea que García mantenía con un estadounidense.
Tiburcio Vázquez aseguró que no tuvo que ver con el asesinato, pero aún así huyó.
Número 4
Nacimiento y primeros años
Tiburcio Vázquez nació el 11 de abril de 1835 en Monterrey, California,
que entonces era parte de México.
María Guadalupe Cantúa y José Herman Egildo Vázquez fueron sus padres.
Su nacimiento se celebró, según la tradición española, el 11 de agosto,
día de la fiesta de su santo homónimo, San Tiburcio.
Por eso, se tenía el 11 de agosto de 1835 como la fecha de su nacimiento.
Durante su crecimiento, su familia pertenecía a la clase moderadamente acomodada.
Esto gracias a que poseía tierras que el gobierno de México otorgó a José Herman Egildo Vázquez
por haber prestado servicio militar como soldado español.
Esto permitió que Tiburcio tuviera siempre lo que necesitara.
Vázquez aprendió las habilidades de la ganadería el tiempo que estuvo en los ranchos de su padre
y de su tío Felipe Vázquez.
Número 5
Las aptitudes de Tiburcio Vázquez
Tiburcio, además de ser un hombre físicamente atractivo, era muy letrado,
pues invertía tiempo en la lectura de libros de novelas románticas
y en la escritura de poemas para sus admiradoras.
Y es que tenía a muchas mujeres interesadas en él,
y gracias a eso, tuvo muchas aventuras con mujeres casadas.
Una de ellas, de hecho, lo llevó a la ruina.
También le gustaba bailar y sabía tocar la guitarra,
por lo que le resultó fácil desenvolverse en la escena social de Monterrey,
especialmente cuando se organizaban los bailes populares.
Además, desde muy joven, se destacó por sus excelentes aptitudes en puntería y equitación.
Sus padres lo enviaron a la escuela pública establecida por el gobierno.
Allí pudo dominar leer, escribir y hablar fluidamente tanto el español como el inglés,
una habilidad muy poco usual en esa época.
6. Una guerra que cambió su vida y selló su destino
La vida en California, tal y como la conocía Tiburcio,
comenzó a cambiar por los efectos de la guerra entre Estados Unidos y México.
La fiebre del oro tuvo mucho que ver en ese enfrentamiento.
Cuando el conflicto terminó en febrero de 1848,
California pasó de la noche a la mañana a formar parte de Estados Unidos.
El estado enseguida comenzó a ser poblado por los estadounidenses.
Lo que perjudicó a los californianos nativos,
puesto que poco a poco fueron perdiendo parte de su propio territorio,
sin contar con toda la segregación de la que empezaron a ser víctimas.
Los californianos nativos sentían que los estadounidenses,
que apenas estaban llegando al estado,
les estaban arrebatando sus derechos sociales.
Tiburcio Vásquez, que entonces tenía 13 años,
fue uno de los que sintió una ira muy profunda por todo lo que ocurría.
Una ira que terminó por convertirse en violenta.
Cuando tenía 17 años, Vásquez y uno de sus primos se unieron a una pandilla.
En este punto fue donde comenzó a robarle los caballos a los estadounidenses.
Tiburcio Vásquez era un forajido.
Sentía un gran desprecio por los estadounidenses,
a quienes quería expulsar de California y recuperar el estado para México.
Cuando tenía 15 años vivió en el corazón del país del oro, Sonora, California,
y entre los jóvenes mexicanos se convirtió en todo un líder entusiasta.
En un punto se volvió audaz y arrogante,
tanto que sentía que en cualquier circunstancia podía valerse por sí mismo.
Tiburcio amaba de manera especial a una de sus hermanas,
una joven mexicana de gran belleza.
En una ocasión los hermanos estaban en un baile,
y un estadounidense comenzó a hacer comentarios sobre la joven.
Tiburcio, encolerizado, exigió al hombre una disculpa para su hermana,
pues estaba convencido de que había sido insultada.
Entre ambos hombres se dio una fuerte pelea
en la que Vásquez terminó apuñalando al estadounidense y tuvo que huir.
Así lo informa el portal SCB History.
En un campamento minero cercano donde vivía antes de huir,
tuvieron lugar un robo y un asesinato que se le atribuyeron.
Poco después, como ya no se le veía en Sonora,
se dijo que había pasado a ser parte de la banda de Joaquín Murrieta,
conocido como el Robin Hood de El Dorado,
que en esa época se encontraba en la cima de su carrera de atracos y robos.
Número 9 fue encarcelado en 1856
y después participó en la organización de varias fugas sangrientas.
Después de los vínculos que tenía con Anastasio García,
Tiburcio Vásquez era todo un forajido.
En 1856 fue encarcelado luego de que cerca de Newhall
lo alcanzara un grupo del sheriff.
Sin embargo, Vásquez no se quedó de brazos cruzados.
En prisión se unió a la organización y ejecución de cuatro fugas sangrientas
en las que participaron unos 300 prisioneros
y 20 de ellos perdieron la vida.
Tiburcio logró escapar, no obstante,
fue nuevamente capturado dos meses después,
cuando lo hallaron montando un caballo robado.
Vásquez pasó un total de cinco años en la prisión de San Quentin
y tras su salida se dio comienzo a la conformación de la pandilla Vásquez,
la cual comenzó a robar tiendas.
Esa era la forma en la que respondía a la toma
que los estadounidenses habían hecho de California.
Muchas veces fue apresado,
pero salía tan pronto cumplía la condena y volvía a sus andanzas.
Número 10 en 1866
ya tenía toda una trayectoria de fechorías
y fue capturado nuevamente.
Para el año 1866,
Tiburcio Vásquez ya tenía toda una trayectoria de fechorías
en las que se incluía un hurto de ganados y robos,
entre los que destacan los que se llevaron a cabo en carreteras
en el condado de Sonoma.
Vásquez fue nuevamente capturado y llevado a prisión
luego de participar en un robo en una tienda en Petaluma,
esta vez estaría preso por tres años.
Número 11, su huella en los robos.
Durante sus robos Vásquez dejaba su marca,
al atar las manos de sus víctimas detrás de la espalda
y dejarlas boca abajo en el polvo.
Esto según lo manifestado por Roddy W. Lee
en su libro de 1970,
Buscado, Black Bart y otros forajidos de California.
Número 12, resultó gravemente herido en un tiroteo.
En 1870, mientras hacía un robo junto a su pandilla,
fue alcanzado por una bala cuando mantenía un enfrentamiento armado
con el oficial de policía de Santa Cruz,
Robert Little,
tuvo que esconderse y sus hermanas se encargaron de cuidarlo
hasta que sanó por completo.
Para entonces ya hacían parte de su banda
tipos tan famosos como Juan Soto
y más tarde, Procopio Bustamante.
Número 13, robó junto a su pandilla
2.200 dólares en una tienda ubicada en San Benito.
Para 1873, Vásquez y su banda
llegaron a ser reconocidos en prácticamente todo el país
y mientras estaban en el condado californiano de San Benito,
robó con su pandilla el Snyder Store,
entre espinos, que actualmente lleva por nombre Paisines,
en San Benito.
De allí robaron 2.200 dólares de la época,
que hoy serían el equivalente a 50.000 dólares.
Aquí tres personas perdieron la vida,
aunque ninguna fue responsabilidad directa de Vásquez.
Pozes, un grupo de personas que procuraban la paz,
empezó a ir tras los pasos de Tiburcio.
El gobernador Newton Wood
ofreció una recompensa de 1.000 dólares por la cabeza de Vásquez
después de ese robo entre espinos.
Número 14, tuvo que huir al sur californiano.
La banda fue perseguida hasta el sur de California
por John H. Adams, el sheriff de San José.
Tiburcio logró escapar hasta allí luego de un tiroteo.
El sur californiano se convirtió por un tiempo en su escondite.
Él conocía al estado mejor que las fuerzas del orden estadounidenses.
Esta era la zona en la que menos se sabía de él.
Después cruzó con dos de sus hombres de confianza
a través del Valle del Antílope,
el antiguo paso de Tejón,
que es el paso de montaña que une el sur y el centro de California.
Posteriormente llegó hasta Elizabeth Lake,
donde se ubicaba el rancho de Jim Hefner,
lugar en el que descansó
y que quedaba cerca de donde vivía su hermano Francisco.
Seguidamente se trasladó cabalgando hasta Little Rock Creek,
sitio que se convirtió en su primer escondite
Vasquez se popularizó entre la comunidad de mexicanos y estadounidenses.
Tenía familiares y amigos desde el norte hasta el sur de California.
Tiburcio terminó por volver al Valle de San Joaquín.
Él y su banda llegaron a Millerton, condado de Fresno,
y allí robaron la tienda Jones el 10 de noviembre de 1873.
Poco después, Kingston fue saqueada por ellos el 26 de diciembre de 1873.
Robaron todos los negocios de la ciudad
y lograron reunir entre joyas y efectivo la cantidad de 2.500 dólares.
Ante estos hechos, la legislatura de California
autorizó al gobernador Wood para que usara 15.000 dólares,
todo para que lograra que, sobre Vasquez,
cayera todo el peso de la ley.
Fue así como en los condados de Santa Clara,
Monterrey, San Joaquín, Fresno y Tulare,
se formaron grupos de búsqueda.
Al año siguiente, en enero del año 1874,
el ofrecimiento de Wood por la captura de Vasquez vivo
fue de 3.000 dólares y 2.000 si lo entregaban muerto.
Al mes siguiente elevaron las cifras a 8.000 y 6.000 dólares, respectivamente.
Junto con dos miembros de su banda,
Vasquez entró a una tienda ubicada en el norte californiano para cometer un robo.
Los tres hombres obligaron a todos los que estaban en el negocio
a que, ya con las manos atadas hacia el lado de la espalda,
se acostaran boca abajo.
Los asaltantes esperaban un robo rápido y una huida fácil.
No obstante, las cosas se complicaron.
Afuera de la tienda había gente
y los bandoleros abrieron fuego contra esas personas.
Tres de ellas, que vivían cerca de la tienda, perdieron la vida.
Con excepciones notables,
fue en el sur de California donde se desarrollaron,
casi en su totalidad, sus últimas operaciones.
En el sur californiano fue donde casi en su totalidad
Vasquez desarrolló sus últimos tres años de operaciones.
En esa zona contaba con lugares estratégicos,
por ejemplo, a los que podía ir para ocultarse en caso de que lo necesitase.
Entre esos lugares podemos mencionar el desfiladero del Gran Cañón, Tujunga,
las famosas rocas Vasquez al norte del Cañón de Soledad,
Chilao y los grandes peñascos del Monte Hiller.
Chilao era para esa época un escondite ideal
porque se encontraba en lo profundo de la naturaleza y era poco conocido.
Muchas áreas del sur de California eran ideales
para que los caballos que habían robado se alimentaran de los pastos.
Cuando se sentía presionado por la ley estadounidense,
Vasquez, junto con su banda,
utilizó como fortaleza inexpugnable las grandes rocas del Monte Hiller
sobre Horse Flat.
En Yuma robaban a menudo caballos del gobierno de los Estados Unidos
y después, en Chilao, les cambiaban el nombre,
así podían venderlos en el Valle de San Fernando.
Ellos solo se quedaban con los caballos más veloces para cometer sus fechorías.
Durante las décadas de 1850 y 1860,
Tiburcio utilizó numerosas rocas y cañones
en las áreas del Antílope Valley y Santa Clarita
y poco antes de su captura y posterior ejecución
llamaban Vasquez Rocks a los afloramientos rocosos
que se ubicaban a un costado de lo que actualmente es la autopista 14.
Tiburcio tenía como socio a Abdon Leyva,
a quien una vez él y su pandilla escondieron
y en una ocasión trajeron a la esposa de Leyva para que lo visitara,
pero ante el gusto de Tiburcio por las mujeres,
llevar a la dama de visita terminó por convertirse en un error.
La esposa de Leyva y Tiburcio
terminaron por intimar sin importar que Abdon,
además de ser parte de la pandilla de Vasquez,
también fuese de este un muy buen amigo.
Leyva terminó enterándose de esta aventura entre su amigo y su esposa.
La rabia lo llevaría a la venganza,
sin pensar en las consecuencias que eso traería para él mismo.
Abdon se dirigió hasta la oficina del sheriff y se entregó
y enseguida dijo dónde estaba Tiburcio escondido.
Sin embargo, Vasquez había huido del lugar cuando el sheriff fue por él.
Fue entonces cuando unos cazadores de hombres
fueron contratados por el gobernador de California
para que vieran con Tiburcio.
Número 19
Fue traicionado por una de sus amantes.
En 1874, Vasquez se resguardaba en un rancho
que era propiedad de Gregg George.
Tiburcio empezó a tener otra relación con una mujer
que habitaba en ese rancho en el que se resguardaba.
Pero a oídos de esa mujer llegaron rumores
de que Tiburcio había embarazado a su sobrina.
Que era menor de edad.
Además, en un diario local leyó que en medio de una noche
Vasquez había frecuentado a un prostíbulo.
Todo esto hizo que se sintiera traicionada
y tomó la decisión de ubicar a los cazadores de hombres
para revelarles el escondite de su amante.
Número 20
Su captura
En cuanto los cazadores de hombres llegaron al rancho de Gregg George,
Tiburcio salió por la ventana
e intentó alcanzar su caballo para emprender la huida.
No obstante, sus intenciones se frustraron
cuando dos disparos lo impactaron.
Esto fue el 14 de mayo del año 1874.
Después fue llevado nuevamente al norte de California.
Tiburcio, al parecer, embarazó a una jovencita
y la familia de la niña, o la de Gregg,
lo habría traicionado dándole su ubicación a William R. Rowland,
sheriff del condado de Los Ángeles.
El rancho en el que fue atrapado estaba muy cerca
de donde unas décadas después
se instaló la industria cinematográfica.
Número 21
En prisión concedió tres entrevistas
Durante nueve días,
Tiburcio Vásquez estuvo en la cárcel del condado de Los Ángeles.
Allí muchos periodistas le enviaron solicitudes
para que les concediera una entrevista,
pero solo concedió tres,
una al diario Los Ángeles Star
y las otras dos al San Francisco Chronicle.
Entre lo que expresó resalta el haber asegurado
que era un hombre de honor,
que nunca había asesinado a nadie
y que su único propósito
era hacer que California volviera a ser parte de México.
Número 22
Su sentencia en San José
Tiburcio Vásquez fue trasladado a San Francisco
en un barco de vapor a finales de mayo.
En San José fue finalmente juzgado.
En el proceso reiteró que no había asesinado a nadie,
aunque admitió que era un proscrito
y que participó en la redada de Tres Pinos,
donde se les disparó a varios hombres,
aunque supuestamente,
Clodobeo Chávez,
uno de los integrantes de banda,
se responsabilizó de esos disparos en una nota.
Sin embargo, para quien lo juzgaba,
más allá de si apretó o no el gatillo,
por el hecho de participar en esa redada,
Vásquez era igual de responsable
que el resto de los integrantes de la banda.
Fue declarado culpable en enero de 1875
y por los delitos de asesinato
fue sentenciado a la horca.
En la prisión muchos acudían en masa para visitarlo,
había varias mujeres entre las visitantes.
Además, firmó autógrafos
y posó para fotografías que después
vendió desde la ventana de su celda.
El dinero lo empleó para su defensa.
El fotógrafo Wilbur Wright
afirmó que Vásquez posaba muy gustosamente
a pesar de saber que estaba cerca de ser ejecutado.
Había solicitado un indulto después de su condena,
pero se lo negaron.
Murió a los 39 años,
algo que se considera toda una hazaña.
El 19 de marzo de 1875 en San José,
Tiburcio Vásquez fue ejecutado en la horca.
Murió a los 39 años,
algo que se consideraba toda una hazaña,
pues la mayoría de los pandilleros
moría a una edad muy temprana.
Fue sepultado en el cementerio de la Misión de Santa Clara,
en Santa Clara, California.
Lo que publicaba en los diarios de él
mientras estaba vivo.
Vásquez era reseñado a menudo en los periódicos,
donde lo describían como un hombre encantador
y a la vez como un peligroso pandillero.
Escribían sobre lo que estaba haciendo
y, además, de cómo lucía mientras lo hacía.
Resaltaban mucho su vestimenta y cuán educado era.
También escribieron sobre su gran pasión por las mujeres,
las fiestas, el licor y los juegos de azar.
Era en esto que gastaba la mayor parte del dinero que robaba.
En su carrera de bandido, y hasta 1873,
nunca fue acusado directamente de ningún asesinato.
Número 25.
Su imagen tras su muerte.
Bandido, víctima y héroe.
Mucho tiempo después de su ejecución,
Vásquez fue considerado por la cultura popular
como un bandido de gran peligro en el suroeste.
No obstante, esa noción cambió por una más matizada
debido a la intervención del movimiento chicano
por los derechos civiles,
el cual lo presentó como víctima de la injusticia
y luchador de resistencia contra la segregación angloamericana.
Hoy son muchas las personas que se presentan
ante la tumba de Vásquez para rendirle honor,
y se cree que el personaje de la famosa serie El Zorro
tomó a Vásquez como una de sus inspiraciones.
Sobre él se escribieron libros, canciones
y se hicieron obras de teatro.
Asimismo, gran parte del área en la que se escondió
en la actualidad es un parque que lleva su nombre.
De hecho, en California existen varios lugares
que tienen su nombre.
Por ejemplo, en Highward y Union City
hay un centro de salud que se llama Tiburcio Vásquez.
Y en Layton hay una escuela secundaria
que lleva su apellido.
En 2012 se creó la escuela primaria Tiburcio Vásquez,
ubicada en el distrito escolar Alisal Union,
cerca de Salinas.
No hay dudas de que Tiburcio Vásquez
se convirtió en un personaje de la historia de California.
Para bien o para mal, su vida
es un capítulo en el extenso libro
de la historia incomprendida del hombre.
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en California en 1860
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