Así era vivir en tiempos de Jesús en Nazareth, Cafarnaúm, Belén, Egipto y Jerusalén

Relatos Históricos
20 seguidores
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Así era la vida en Nazareth, Cafarnaúm, Belén, Egipto y Jerusalén en tiempos de Jesús. Hoy haremos un interesante recorrido por los lugares que visitó Jesús desde su nacimiento hasta sus últimos días… y cómo la presencia de este personaje alteró la vida de las comunidades donde estuvo.
Así era la vida en Nazaret, Kafarnaum, Belén, Egipto y Jerusalén en tiempos de Jesús.
Nazaret tenía entre 400 y 1.000 habitantes.
Ni siquiera aparece en el Antiguo Testamento.
La mayoría eran campesinos o artesanos.
Probablemente Jesús trabajó como constructor, más que carpintero puro.
En Kafarnaum muchos relatos indican que Jesús vivió y predicó aquí durante gran parte de su vida pública,
ubicada junto al Mar de Galilea.
Era clave para el comercio y pesca.
Belén era muy pequeño y tenía entre 300 y 1.000 habitantes.
Era la ciudad de David, clave para la figura del Mesías.
Egipto tenía una enorme comunidad judía, especialmente en Alejandría.
Por eso era un destino lógico para huir.
Jerusalén era el centro religioso mundial judío.
El Segundo Templo atraía a decenas de miles de peregrinos.
La ley judía estipulaba la visita al Templo en Jerusalén tres veces al año.
Hoy haremos un interesante recorrido por los lugares que visitó Jesús desde su nacimiento hasta sus últimos días.
Y cómo la presencia de este personaje alteró la vida de las comunidades donde estuvo.
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Nazaret era una aldea diminuta de apenas 50 casas y sin un solo objeto de lujo importado.
En 2009 se halló una vivienda del siglo I con restos de cerámica y vasijas de piedra caliza,
datadas del periodo helenístico y principios del romano.
Se excavó otra casa con patio que conservaba intactas puertas y ventanas.
El Dr. Ken Dark, arqueólogo a cargo de las excavaciones en 2015,
se percató de evidencias relacionadas con la veneración cristiana primitiva,
en lo que se cree que fue el sitio donde Jesús pasó su infancia.
De hecho, una puerta excavada en la roca de una casa del siglo I,
cerca del convento de las hermanas de Nazaret, se cree que pudo haber sido el hogar de Jesús.
Estos y otros hallazgos respaldan la idea de que Nazaret era un pueblo pequeño y apartado,
de aproximadamente 4 acres y constituido por 50 casas.
Estaba poblado por judíos devotos, pertenecientes a una clase modesta.
Las casas de Nazaret estaban talladas directamente en la roca caliza de la colina.
Las casas de Nazaret estaban integradas en la geología de la zona,
pues aprovechaban las covas naturales para el almacenamiento o refugio de animales,
construyendo las habitaciones alrededor de estas cavidades.
La colina de Nazaret está compuesta de esucuana, una piedra caliza blanda.
La piedra caliza de la zona es relativamente fácil de extraer y moldear,
y bastante resistente para la construcción y la elaboración de vasijas.
Muchos espacios subterráneos artificiales, que se encontraron bajo las estructuras,
se pueden dividir en tres fases identificables por la construcción de cada uno.
Los más antiguos son los fosos excavados en la roca, para almacenar los cultivos,
silos, las cisternas para almacenar agua,
y las instalaciones para producir vino y aceite de oliva.
Luego se construyeron grandes cisternas, quizá con la intención de satisfacer
las necesidades de más de un hogar.
La presencia de fragmentos de vasijas hechas con piedra caliza,
un material característico de comunidades judías en el periodo romano temprano en Galilea,
da cuenta de que probablemente el asentamiento era culturalmente judío.
Finalmente se identificó una estructura de una casa construida en la superficie que,
se presume, que también contaba con restos de vasijas de piedra caliza, entre otros.
Esta estructura tenía habitaciones rectilíneas, más un patio cercano,
por lo que se cree que la habitaba una familia numerosa.
En su vía de viñedos, olivos y canteras,
se halló un lágar de 2000 años tallado en roca.
Unas grandes excavaciones arqueológicas en la zona donde se ubica Nazaret,
un sitio excepcionalmente conservado,
reporta la existencia de un lágar de 2000 años de antigüedad,
excavado en roca.
Esta construcción artificial, donde se pisaba la uva,
tenía un canal que llevaba a un pozo donde se recogía el jugo de escorrentía.
La evidencia apunta a una zona agrícola por la presencia de los restos del viñedo,
torres de vigilancia, terrazas,
un sistema de riego alimentado por manantiales y canteras de piedra.
Asimismo, se halló cerámica datada de la edad del bronce temprano,
más de 2000 años antes de Cristo.
Por los hallazgos, se presume que la vida en la aldea
se centraba en el cultivo de olivos, vides y cereales.
La Fuente de María era la única fuente natural de Nazaret
y centro vital de toda la aldea.
El Pozo de María, también conocido como el Manantial de la Virgen María,
se ubica en el lugar donde, según la tradición cristiana
vinculada con el Evangelio apócrifo de Santiago,
se le apareció el arcángel Gabriel a la madre de Jesús,
anunciándole que daría a luz al Hijo de Dios.
El pozo se ubica debajo de la iglesia ortodoxa grega de San Gabriel,
dedicada a la Anunciación, en la actual Nazaret.
Hasta hace poco, el pozo se sortía de un manantial
y durante muchos siglos fue el que proveyó de agua a los habitantes de la zona.
Kafar Nahum, casas de basalto negro sin murallas,
donde familias extensas compartían patios al aire libre.
De acuerdo con las excavaciones realizadas en Kafar Nahum,
los grupos de casas encontrados en el sitio
estaban habitados por personas de clase media.
Las casas tenían la construcción típica
de las aldeas del siglo I en Galilea.
Eran construcciones modestas, de cuatro o tres habitaciones,
de una sola planta y rodeadas de un patio central.
Las paredes eran de piedra de basalto de diversos tamaños,
las cuales no estaban cinceladas,
sino que se unían por una mezcla de guijarros y morteros.
No había rastros de yeso ni de decoración alguna.
Dada la naturaleza de la construcción,
no podía hacerse una segunda planta
o colocarse un techo pesado,
por lo que éstos eran de paja
y estaban sostenidos por vigas de madera y juncos
amarrados con un mortero grueso de barro.
En las casas de Kafar Nahum,
las salas de estar eran pequeñas
y se situaban alrededor del patio,
en la cual había una especie de ventanas
que se ubicaban en lo alto del muro
para poder iluminar y ventilar el lugar.
La mayoría de estas salas de estar
no tenían puertas permanentes,
por lo que las habitaciones se comunicaban
con el patio compartido a través de una cortina o estera.
En estos patios solía haber prensas
para triturar aceitunas,
piedras para moler el trigo,
pequeños hornos para hacer pan
y algunas pesas de telar para confeccionar ropa.
También disponían áreas donde se podía tener animales
y hasta había alguna pequeña tienda
que daba hacia la calle,
donde la familia comerciaba sus productos con los vecinos.
El Barco de Jesús,
embarcación del siglo I hallada en 1986,
con capacidad para una tonelada de pesca.
Una antigua embarcación pesquera
del siglo I después de Cristo,
conocida como la Antigua Barca de Galilea
y la Barca de Jesús,
fue descubierta en 1986
en la costa noroeste del Mar de Galilea,
en Israel.
El hallazgo se compone de los restos de una embarcación
que mide 8,2 metros de largo,
2,3 metros de ancho
y una altura aproximada de 1,3 metros.
Sus dimensiones dan cuenta
de que podía albergar hasta unas 15 personas,
lo equivalente a una tonelada de pescado.
Pese a su datación,
no se halló ninguna evidencia
de sus discípulos.
Kafar Nahum era puesto abdomenero en la Vía Maris,
la ruta que conectaba Egipto con Mesopotamia.
Kafar Nahum era considerada
como una subestación de lo que hoy día
se conoce como la Vía Maris,
una ruta comercial antigua
que conectaba Egipto con Siria.
El comercio en esta región fronteriza
era muy atractivo,
sobre todo para nuevos clientes,
desde mendigos y mujeres de la vida alegre,
hasta extranjeros y demás.
Se cree que el tránsito de personas
de lugares diversos
pudo haber contribuido a difundir las noticias
sobre Jesús y sus discípulos.
La Casa de Pedro
acumuló más de 100 grafitis cristianos
y se convirtió en la iglesia más antigua conocida.
Según las sagradas escrituras,
Jesús pasó gran parte de su vida adulta
en Kafar Nahum.
Allí comenzó su ministerio
en la sinagoga de la ciudad,
reclutó a sus primeros discípulos,
haciéndose famoso por sanar a los enfermos.
Un grupo de excavadores italianos
en Kafar Nahum
descubrieron que Jesús vivió
mientras estuvo en esta aldea.
Debajo de los restos
de una iglesia bizantina octogonal,
los excavadores hallaron las ruinas
de una vivienda bastante simple
que data del siglo I a.C.
La casa era un poco más grande
que las demás,
con paredes toscas
y el techo de paja y tierra.
Tenía pocas habitaciones pequeñas
que se agrupaban en torno
a dos patios abiertos.
Luego de la muerte de Jesús,
el papel del edificio
como origen del cristianismo
quedó confirmado por la presencia
de más de 100 grafitis
grabados en los muros de la ahora iglesia.
La mayoría de los escritos,
en griego, siriaco o hebreo,
apuntaban a frases como
o Señor Jesucristo,
ayuda a tu siervo,
los cuales estaban acompañados
de grabados de pequeñas cruces.
Jerusalén duplicaba su población
durante las peregrinaciones.
Una inscripción en una sinagoga,
la inscripción detalla
el alojamiento de los visitantes
en la propia sinagoga.
Tanto las inscripciones de las sinagogas
como las tumbas que se hallaron en el lugar
donde se registraba evidencia
de la diáspora judía
y sus viajes por lugares como Mesopotamia,
Egipto y hasta Italia
para llegar hasta Jerusalén
son la prueba de que las peregrinaciones
hacia estas ciudades santas
fueron multitudinarias.
Incluso hay registros
que respaldan la hipótesis
del mundo romano.
El Segundo Templo,
también conocido posteriormente
como el Templo de Herodes,
fue el que reemplazó
el Templo de Salomón,
destruido en el asedio babilónico
de Jerusalén en el 587 a.C.
El Segundo Templo fue construido
en torno al 516 a.C.
y mejorado posteriormente
por Herodes el Grande,
de allí que se le conozca también
como el Templo de Herodes.
De acuerdo con las sagradas escrituras,
en el siglo I a.C.
Herodes, en su afán
por transformar el Segundo Templo,
logró que se convirtiera
en una estructura y patio imponentes
que abarcaba grandes edificios
y fachadas monumentales.
El Monte del Templo,
donde se erigieron tanto
el Templo de Salomón
como el Segundo Templo,
también fue ampliado en gran manera,
duplicando su tamaño original
para convertirse en el santuario
religioso más grande
de Jerusalén.
Mansiones sacerdotales
de 600 metros cuadrados
con mosaicos y frescos
al estilo pompeiano en Jerusalén.
El Barrio Herodiano
es un sitio arqueológico
situado en el barrio judío
de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
En él se pueden apreciar
lujosas residencias
que dan cuenta
del ostentoso nivel de vida
que tenían los más adinerados
de la Ciudad Alta de Jerusalén
en las calles de baño,
baños rituales
y diferentes artículos lujosos
para el hogar.
Los espacios estaban adornados
con pinturas murales
y tenían detalles arquitectónicos
muy al estilo helenístico y romano.
Incluso uno de los edificios
más destacados,
con una superficie
de 600 metros cuadrados,
es la llamada Mansión Palaciega
que no solo tiene dos niveles
que rodean el patio central,
sino un vestíbulo diseñado
con un suelo de mosaico bien conservado.
Allí estaba una sala de frescos
a la derecha y hacia la izquierda,
la sala de recepción,
la cual tenía paredes y techos de estuco.
Es aquí donde el diseño similar
a Pompeya se hacía presente.
El patio llevaba a las habitaciones
del ala este
y una escalera en el norte del patio
llevaba hasta el sótano.
En el edificio sur,
había varias habitaciones
que rodeaban el patio central
y las salas arqueológicas
bajo la plaza del muro occidental de Jerusalén.
Fue descubierto un mikve,
baño ritual de purificación,
muy bien conservado,
datado en los últimos años
del período del segundo templo.
Aproximadamente,
el baño mide 3.05 metros de largo
y 1.85 metros de alto
y 1.35 metros de ancho.
Sus paredes internas estaban cubiertas de yeso
y cuatro escalones descendían a la piscina.
El sitio excavado
se ubica cerca del monte del templo
En excavaciones previas,
hallaron más mikve
y otras construcciones de purificación ritual,
siendo indicio de la numerosa visita de peregrinos,
además de la presencia de lugareños.
La piscina de Siloé
medía 69 metros de ancho
y tenía monedas de la época de Poncio Pilato
en su pavimento.
La expresión piscina de Siloé
alude a un conjunto de piscinas excavadas
en la roca ubicada al suroeste
de las murallas de la ciudad vieja de Jerusalén.
Estos estanques se surtían
en las aguas del manantial de Higón.
Estaban a aproximadamente 69 metros.
Durante las excavaciones de 2004
se hallaron monedas incrustadas bajo el pavimento
que datan de la época de Poncio Pilato.
De alguna manera,
esto confirma que la piscina,
tal como se describe en los relatos del Nuevo Testamento,
era usada y quizá estaba siendo remodelada
justo en los años en que Jesús estuvo por la ciudad.
Se cree que el estanque inferior
de la piscina de Siloé
se usaba por los peregrinos para baños rituales.
En tierro en dos fases,
se halló un clavo de crucifixión
a un clavado en un talón humano.
Estas personas eran enterradas
en tumbas excavadas en la roca,
una práctica común y destacada
de la región montañosa de Galilea y Judea,
pues en otras zonas eran enterradas en el suelo.
El entierro en una tumba excavada en la roca
consistía en dos enterramientos separados y distintos.
En el primer entierro,
el cuerpo se colocaba en la tumba,
ya fuera en un nicho o en un arcosolio,
una repisa excavada en la pared de la tumba.
El segundo entierro se daba
aproximadamente un año después.
Los familiares del difunto volvían a la tumba
y recogían con cuidado los huesos
y el arcosolio,
que reposaría en un pequeño nicho en la tumba,
lo cual sería el entierro definitivo.
El esqueleto de Jehohanan
es uno de los hallazgos más importantes
de la arqueología bíblica,
descubierto en 1968
en una tumba en el barrio de Jibat Ha-Miptar,
en Jerusalén.
Gracias a que la familia de Jehohanan
practicó este rito,
enterramiento en dos fases,
sus huesos y el clavo se conservaron intactos
dentro de la caja.
El hallazgo consistió en un hueso del talón
y, en 2016, se confirmó por primera vez
arqueológicamente la existencia
de una aldea del siglo I.
La evidencia arqueológica confirmó
que Belén de Judea estuvo ocupada
durante el siglo I d.C.
Los evangelios de Mateo y Lucas
dicen que Jesús nació en Belén de Judea,
así como también la tradición escrita
de los siglos II, III y IV
habla sobre la cueva del nacimiento.
Junto con la evidencia arqueológica,
resulta una realidad que Belén de Judea
fue tan solo una de las numerosas aldeas
que rodeaban Jerusalén.
Se confirmó su población
en unas 300 personas
al momento del nacimiento de Jesús.
Jerusalén en tiempos de Jesús
había entre 25.000 y 100.000 habitantes.
En 2016, Gilei Jeva,
uno de los principales arqueólogos
de la Universidad Hebrea de Jerusalén
y la Sociedad de Exploración de Israel
publicó un estudio sobre la población
de Jerusalén en varios periodos.
En el Período Romano Temprano o Herodiano,
que se extiende desde aproximadamente
el año 50 a.C.
hasta la destrucción romana de Jerusalén
incluye el momento en que Jesús
se asocia con la ciudad.
En el Período Bizantino,
siglos IV y VII d.C.,
Jerusalén era una ciudad cristiana.
Se cree que la población
alcanzó los 100.000 habitantes,
pero luego disminuyó gradualmente
a entre 70.000, 60.000, 50.000
y 25.000 habitantes.
Un millón de judíos vivían en Egipto
y su gran sinagoga tenía 71 sillas doradas
con piedras preciosas.
Durante el Período Helenístico,
una época de gran esplendor en la Antigüedad,
incluso otras fuentes
hablan de un millón en todo Egipto,
convirtiéndose en una de las comunidades
más prósperas e influyentes de la diáspora.
También existió una gran sinagoga
llamada Sinagoga de Eliyahu Harabí
o Gran Sinagoga de Alejandría.
La sinagoga era tan grande
que podía albergar al doble de personas
que huyeron de Egipto durante el Éxodo.
Se dice que tenía 71 tronos de oro
adornados con piedras preciosas y perlas
que estaban destinados a los 71 ancianos
del Sanedrín de Alejandría.
Sin embargo, este monumento en Egipto
murió durante la Guerra de Quito,
marcando el fin de esa época de esplendor
en Alejandría.
Egipto producía 20 millones de modios
de grano al año.
Los senadores romanos tenían prohibido
entrar sin permiso del emperador.
Durante el primer siglo después
de la Conquista Romana,
Egipto se convirtió en una provincia romana próspera.
Su valor para los ciudadanos romanos
era tal que los ingresos eran equiparables
a los de Galia y 12 veces los de Judea.
Se dice que su riqueza provenía
fundamentalmente del sector agrícola,
de la ciudad de Roma.
Aunque cabe destacar que Egipto
también producía vidrio y papiro,
y en sus desiertos extraían minerales
y piedras finas, como el granito,
que fueron comercializados a Roma
para la elaboración de esculturas
y elementos arquitectónicos.
El emperador Augusto,
luego de derrotar a Marco Antonio
y a Cleopatra,
comprendió que quien estuviera a cargo de Egipto
también iba a controlar a Roma
a través del alimento.
Por eso, entre otras cosas,
Egipto tenía un alto rango.
Por tanto,
al menor indicio de rebelión
de algún senador ambicioso,
se podía hacer rendir a Roma por hambre
sin necesidad de incurrir en actos violentos.
El pogromo de Alejandría del 38 d.C.,
primer estallido masivo documentado
en la historia.
En Alejandría se dio una serie
de ataques contra los judíos
en el año 38 d.C.
El origen de estas agresiones
se deba a que el emperador romano Calígula
no confiaba en el prefecto de Egipto,
la madre de Calígula.
Entonces, en el año 38 d.C.,
Calígula envió a Herodes Agripa
a Alejandría
sin avisar previamente
porque esta visita fue recibida con burlas
por parte de la población griega
de que consideraban a Herodes
al rey de los judíos.
Según los relatos de Filón,
testigo ocular de los atroces hechos
y quien los documentó,
el prefecto de Egipto intentó calmar
a la población griega y a Calígula
poniendo estatuas de este
mundo invadidas y destruidas.
De acuerdo con los escritos de Filón,
las turbas enardecidas
con la aprobación del prefecto de Egipto
expulsaron a los judíos de cuatro comunidades
quienes se agruparon en una sola.
El resto de la población se dedicó a saquear la ciudad
y a repartirse el botín.
De hecho, Filón de Alejandría dice
que los enemigos quemaron familias enteras
sin distinción de edad.
Incluso algunos judíos fueron crucificados.
Finalmente, Flaco fue destituido,
exiliado y ejecutado.
La Sagrada Familia recorrió 25 sitios en Egipto
con casi cuatro años de refugio,
según la tradición copta.
Aunque la búsqueda de refugio en Egipto
de la Sagrada Familia documentada en el Evangelio
no está respaldada por evidencia arqueológica,
para los cristianos coptos
sí es un hecho confirmado por su tradición oral,
por las ubicaciones de los primeros monasterios
del desierto,
la visión de un patriarca del siglo V
y una supuesta confirmación de apariciones modernas.
El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto
con el fin de impulsar el turismo espiritual
creó una ruta de 3.220 kilómetros
para aventureros en vehículos 4x4,
conocida como el Sendero de la Sagrada Familia.
Según el exministro de Estado de Antigüedades,
Saji Hawas,
la Sagrada Familia llegó a Egipto
el día 24 del hemiscopto de Shemnese,
o el 2 de junio.
Permanecieron en Egipto 3 años y 11 meses.
La lista más popular de los sitios visitados
por la Sagrada Familia,
la cual viajó a pie, en burro o en barco,
sugiere que cruzó varias veces el delta del Nilo,
luego se movieron hacia el sur, río arriba,
hasta Jebel, Cuscam,
antes de volver en barco por el Nilo,
hasta el área del Cairo,
y retomar el rumbo por tierra hasta Israel.
Algunos de los sitios mejor documentados,
de acuerdo con las tradiciones coptas,
son Bubastis,
Mostorot, Belbeis,
Zanud, El Matareya,
Zeiton, la fortaleza de Babilonia,
Madi, Ixnin al-Nasera,
Der al-Garnos,
Gabal al-Deir,
Al-Shmunein, Der Abuhinis,
El Kusiya, Jebel Cuscam
y Durumca.
Este fue en el monasterio de Al-Muharraq,
al pie del monte Cuscam,
donde el ángel se le apareció a José
para decirle que regresara.
El pan era entre el 50 y 75% de la dieta diaria,
la carne era tan rara,
que si la encontrabas en la calle, era tuya.
Según los registros,
la dieta judía estaba compuesta por langostas,
huevos, verduras, frutas y aceite de oliva.
También incluía granos, legumbres,
como frijoles, guisantes,
garbanzos y lentejas, aceite e higos.
Un pasaje de la Mishnam
habla de las cantidades de los alimentos,
de donde se deduce que los cereales
abarcaban la mayor parte de la alimentación.
De hecho, se estima que el pan
era el alimento básico del mundo antiguo
y representaba entre el 50 y 75%
de la dieta de una persona promedio.
Se cree que el pescado
también era consumido fresco,
salado, seco o ahumado,
pero la carne era un lujo poco común,
al punto de que si alguien encontraba carne en la calle,
se la podía comer.
Los judíos condimentaban sus comidas
con hierbas y especias,
como arroz, comino y mostaza.
Doble carga fiscal aplastante,
impuestos romanos,
más diezmos del templo,
provocaron la revuelta de Judas el Galileo.
Varios relatos evangélicos
abordan el pago de impuestos,
pero precisamente fueron los impuestos romanos
y los diezmos del templo
el detonante que dio origen
al movimiento de los celotes.
La presión fiscal funcionaba de dos formas,
el fisco romano, tributum,
donde Roma impuso el tributum capitis,
impuesto por persona,
y el diezmo del templo,
donde por ley religiosa, Torah,
los campesinos debían entregar
el 10% de sus cosechas y ganado,
además de otros impuestos
para el mantenimiento del templo en Jerusalén.
Judas, junto con un fariseo llamado Sadoc,
fundó lo que Josefo llamó
la Cuarta Filosofía,
en la que sostenían que aceptar a un amo humano,
el César, pagándole impuestos
era una blasfemia y una traición a Dios.
Ellos predicaban que la libertad
solo llegaría si los judíos
se negaban a pagar y luchaban
El arameo en la sinagoga,
griego en el comercio,
latín en el ejército.
Existe evidencia de que hubo
una mezcla de lenguas en la Palestina
del siglo I d.C.,
donde se incluía el griego,
el arameo, el hebreo
y, con menos uso, el latín.
Estas lenguas se usaban
de forma distinta por comunidades distintas.
Sin embargo,
la distinción no era solo
por el uso de una u otra lengua,
sino por los mercados familiares,
mercados locales
y la enseñanza cotidiana de Jesús
y sus discípulos.
El hebreo, aunque no se hablaba
en el día a día,
era una lengua sagrada,
usada en las sinagogas
y para debates teológicos.
El griego se impuso
como el idioma de la administración,
la filosofía y el comercio internacional.
Y el latín,
aunque no era común entre el pueblo,
representaba la autoridad imperial
para que sus hijos sobrevivieran.
Era excepcional.
El análisis de restos ocios humanos
de tumbas palestinas,
en particular las de Jerusalén y Jericó,
evidencia un alto nivel
de mortalidad infantil,
ubicada entre el 30 y 50%
antes de los 5 años
debido a infecciones,
desnutrición y falta de higiene.
Si una persona superaba la adolescencia,
sus probabilidades de llegar
a los 50 o 60 años
aumentaban considerablemente.
En la tumba de un hombre de clase alta,
presumiblemente un sacerdote,
se identificó patógenos de lepra
y tuberculosis.
Vestimenta con flecos azules obligatorios
y el púrpura de tiro
como señal de riqueza extrema.
En la vida cotidiana,
hombres y mujeres vestían de manera similar.
Usaban túnicas,
una prenda sencilla de una sola pieza,
generalmente ceñida a la cintura,
con un agujero para la cabeza
y dos para los brazos.
El cinturón,
estaba alrededor de la prenda interior o exterior.
Los hombres judíos llevaban borlas
llamadas chichit,
sujetas a las esquinas de sus mantos.
La distinción de colores en la vestimenta
definía la obediencia religiosa
y la jerarquía económica en el mundo antiguo.
Los flecos no eran una opción estética,
sino un recordatorio legal.
Se debía incluir un hilo de color azul profundo
en los flecos de las cuatro esquinas del manto.
El púrpura de tiro
era el máximo símbolo de estatus y poder imperial.
Se extraía de miles de caracoles marinos,
murex, por ejemplo.
Se usaban unos 12.000 caracoles
para obtener apenas 1,4 gramos de tinte,
siendo más caro que el oro.
Este color era señal de riqueza
y solo la aristocracia,
los sumos sacerdotes o los gobernantes romanos
podían pagar mantos teñidos totalmente de púrpura.
El ciclo de tiro,
la única moneda aceptada en el templo,
llevaba paradójicamente
la imagen de un dios pagano.
Aunque la ley judía prohibía las imágenes talladas,
segundo mandamiento,
el ciclo de tiro era la moneda oficial
para pagar el impuesto anual del templo
por dos razones.
Tenía un 94% de plata pura,
una calidad superior a las monedas romanas,
que estaban devaluadas
y su peso era constante,
lo que evitaba fraudes en las balanzas del templo.
Pero la moneda tenía en el inverso
el rostro de Melkart,
el Herácles de Tiro,
una deidad fenicia pagana
y en el reverso un águila tolemaica
con la inscripción en griego
Tiro, la santa e inviolable.
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