Así fue la ÍNCREIBLE Y MILAGROSA Vida de SAN BENITO de Nursia

Relatos Históricos
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14 abr 2026
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¿De dónde era Benito? ¿Cómo se convirtió en la principal figura de la vida monástica cristiana? ¿Cuáles son los elementos más destacados de su famosa Regla? ¿Cómo murió?
En este vídeo conoceremos todo sobre San Benito de Nursia.
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41 misterios y datos de San Benito de Nursia, y así fue su muerte.
San Benito de Nursia es un personaje capital del cristianismo, especialmente por haber
sido el artífice del inicio de la vida monástica en Occidente, y por la regla que escribió
para su comunidad de monjes de Monte Cassino, descrita como un compendio de razonabilidad,
moderación y equilibrio.
Trascendiendo la religión, la regla benedictina es considerada precursora del constitucionalismo
occidental, y además contiene uno de los pocos elementos democráticos de la Alta
Edad Media, un periodo caracterizado, como todo el Medievo, por su casi total ausencia
de democracia.
¿De dónde era Benito?
¿Cómo se convirtió en la principal figura de la vida monástica cristiana?
¿Cuáles son los elementos más destacados de su famosa regla?
¿Cómo murió?
En este vídeo conoceremos todo sobre San Benito de Nursia.
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1.
Nació 4 años después de la disolución del Imperio Romano de Occidente
De acuerdo con la biografía de San Benito, obra del Papa Gregorio I, padre de la iglesia
conocido como San Gregorio Magno, el futuro fundador de la Orden Benedictina nació cerca
del año 480 en la localidad italiana de Norsia, traducida al español como Nursia, en la región
de Umbria, como hijo de un noble romano, aunque el Imperio de Occidente se había extinguido
cuatro años antes.
Según Gregorio, Benito abandonó sus estudios y se fue de casa, probablemente unos años
antes del año 500, quizás entre los 16 y 18 años de edad.
Había sido enviado a Roma a estudiar, pero quedó decepcionado del programa de estudios
que encontró allí y, huyendo de la decadente pero todavía gran ciudad, decidió instalarse
en Enfide, junto a Cirila, la mujer que había sido su cuidadora y que lo acompañaba como
sirvienta.
La tradición asocia Enfide con la actual comuna de Afile, en Elacio, a 65 kilómetros
de Roma.
2.
El encuentro con Romano de Subiaco A corta distancia de Enfide está la obra de
un valle sombrío y estrecho que se adentra en las montañas y lleva directamente a Subiaco.
El sendero seguía ascendiendo hasta llegar a una cueva.
Más allá de este punto, la montaña se alza casi en forma perpendicular, mientras que
a la derecha desciende rápidamente hasta donde, en tiempos de San Benito, 150 metros
más abajo, se encontraba un lago de aguas azules.
Mientras caminaba desde Enfide, Benito se encontró con un monje, Romano de Subiaco,
cuyo monasterio se encontraba sobre el acantilado que dominaba la cueva, un encuentro que sería
crucial en su vida.
3.
El comienzo de la vida de Eremita de Benito Romano le preguntó a Benito qué hacía por
sus rumbos y la conversación se extendió, haciéndose amigos.
Por consejo de Romano, Benito comenzó a hacer vida de Eremita y pasó tres años en la cueva
desde la que se denominaba el Antiguo Lago, vistiendo un hábito monástico que le regaló
el monje.
A partir de este momento, Gregorio habla de Benito como un hombre de Dios y no como un
joven y afirma que Romano lo ayudó todo lo que pudo, visitándolo a menudo y llevándole
alimentos en días señalados.
4.
Recibió la solicitud de convertirse en abad de un monasterio
Durante los tres años de casi total soledad en la cueva, interrumpida solo por las visitas
de Romano y otros contactos ocasionales con el mundo exterior, Benito maduró en mente
y carácter y en el conocimiento de sí mismo.
Se dio a conocer por los alrededores y los locales empezaron a expresar hacia él muestras
de respeto.
Tras la muerte del abad de un monasterio cercano, que algunos sitúan en Bicobaro, a 45 kilómetros
de Roma, la comunidad religiosa acudió a Benito para pedirle que se convirtiera en
el nuevo superior del monasterio.
5.
Intentaron envenenarlo
Según señala Gregorio Magno en sus diálogos, Benito conocía la vida y la disciplina del
monasterio, y sabía que sus costumbres eran diferentes a las suyas y, por lo tanto, que
nunca se pondrían de acuerdo.
Sin embargo, finalmente, vencido por sus súplicas, dio su consentimiento.
Como temía Benito, el experimento fracasó, y una leyenda sostiene que algunos monjes
intentaron envenenarlo.
Según la leyenda, intentaron que ingiriera una bebida envenenada, pero la copa se hizo
añicos después de que Benito la bendijo.
Tras este incidente, abandonó el monasterio y regresó a su cueva de Subiaco.
6.
Intentaron seducirlo con una trabajadora sexual
Cerca de la cueva vivía un sacerdote de nombre Florencio, que odiaba a Benito por su rectitud
y frugalidad.
Movido por la envidia, Florencio intentó envenenar a Benito con pan, pero, según la
leyenda, cuando este bendijo el alimento, un cuervo entró volando y se lo llevó.
Se dice que a partir de ese momento, sus milagros se hicieron frecuentes, y numerosas personas
acudían a Subiaco a pedirle consejo y a recibir su guía.
Tras fracasar con el intento del pan envenenado, Florencio envió una trabajadora sexual para
que sedujera a los monjes, y este, evitando tentaciones, decidió abandonar Subiaco.
7.
Murió en el monasterio de Monte Cassino en el año 547
Tras abandonar Subiaco, Benito estableció 12 monasterios en los alrededores, y finalmente
fundó el de Monte Cassino, el más grande, en la cima de una colina entre Roma y Nápoles.
Era cerca del año 529, ya que con Benito próximo a los 50 años de edad.
Benito se instaló en Monte Cassino donde, según la tradición, murió de fiebres el
21 de marzo de 547, a los 67 años de edad aproximadamente.
El monasterio de Monte Cassino sobrevivió, convirtiéndose en el más antiguo de la orden
benedictina.
En torno a 530, Benito compuso en Monte Cassino su famosa regla para la comunidad monástica
del monasterio.
8.
La Regula Santi Benedicti
La Regula Santi Benedicti, o Regla de San Benito, es un libro de preceptos escrito en latín.
Hacia el año 530, por Benito de Nurcia, para monjes que viven en comunidad bajo la autoridad
de un abad, el espíritu de la regla se resume en el lema tradicional de la orden benedictina,
orar y trabajar.
Comparada con otros cuerpos de preceptos, la Regla de San Benito ofrece un camino intermedio
entre el celo individual y el institucionalismo formal, por lo que ha gozado de gran popularidad.
Benito estructuró la regla con su visión de las necesidades de los monjes en vida comunitaria,
el establecimiento del orden debido, la comprensión y la relación con la naturaleza y la necesidad
de un padre espiritual.
9.
La expresión Orden de San Benito empezó a utilizarse casi un milenio después de su
muerte.
La regla ha sido utilizada por los benedictinos durante 1.500 años, por lo que es considerada
el texto fundador del monacato occidental, tanto por su antigüedad como por la influencia
ejercida a lo largo de 15 siglos.
Sin embargo, no existen evidencias que sugieran que Benito pretendiera fundar una orden religiosa
en el sentido moderno, y las primeras menciones de la Orden de San Benito provienen de finales
de la Edad Media.
La regla fue preparada como guía para comunidades monásticas autónomas, y todas las casas
benedictinas existentes siguen gozando de autonomía.
10.
El monacato comenzó en Egipto.
El monacato cristiano surgió por primera vez en el desierto egipcio casi dos siglos
antes del nacimiento de Benito de Nurcia.
Bajo la inspiración de San Antonio el Grande, monjes azetas encabezados por San Pacomio
formaron las primeras comunidades monásticas cristianas, bajo la conducción de un abad,
término proveniente de la palabra aramea abad, que significa padre.
En una generación, el monacato comunitario se extendió por Palestina y el desierto de
Judea, pasando luego a Siria y el norte de África.
Basilio de Cesárea escribió los preceptos iniciales para los primeros monasterios orientales
en su regla ascética, aún utilizada en la iglesia ortodoxa oriental.
11.
La regla consta de un preámbulo y 73 capítulos.
En su regla, Benito elogió a la de Basilio, y sus preceptos también muestran la influencia
de los escritos de Juan Casiano y Agustín de Hipona, pero sobre todo la de un documento
anónimo conocido como la Regla del Maestro, que parece haber utilizado como guía, ajustándolo
con su propia experiencia y perspicacia.
La regla de San Benito comienza con un prefacio de exhortaciones sobre los principales principios
de la vida religiosa, y continúa con 73 capítulos.
El último capítulo es un epílogo en el que expresa que la regla no se ofrece como
un ideal de perfección, sino como un camino hacia la piedad.
12.
Benito clasificó a los monjes en cuatro tipos.
El primer capítulo de la regla define cuatro tipos de monjes, cenobitas, anecoretas o ermitaños,
Los cenobitas son aquellos que viven en un monasterio donde sirven bajo una regla yunavad.
Los anecoretas o ermitaños son aquellos monjes que, después de un largo y exitoso entrenamiento
en un monasterio, pasan a vivir solos.
Los cenobitas viven en grupos de dos o tres, juntos o aislados, sin superiores ni regla
y por lo tanto, cada uno con su propia ley.
Los jirobagos son los monjes que vagabundean entre distintos monasterios, esclavos de su
13.
La regla otorga máxima importancia a la humildad.
El capítulo 2 de la regla describe las cualidades que se esperan en un abad y Benito advierte
que éste solo debe juzgar a sus monjes por sus méritos personales.
El capítulo 3 ordena la convocatoria de los monjes a un consejo para tratar asuntos de
importancia y el 4 enumera las herramientas para el buen trabajo, asociando el recinto
del monasterio con un taller.
El capítulo 5 define la obediencia sin vacilaciones, como el primer paso hacia la humildad.
El capítulo 6 recomienda la reserva y la contención en el hablar y el 7 indica los
12 pasos para alcanzar la humildad.
Las horas canónicas Los capítulos del 8 al 19 regulan los oficios
religiosos a lo largo del día y en ellos aparecen las famosas horas canónicas, principalmente
asociadas con los benedictinos.
Benito no inventó este horario, pero fue su principal popularizador.
Estas horas son Maitines, Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas.
Los capítulos del 20 al 22 se refieren a la oración, el nombramiento de un decano
por cada 10 monjes y los dormitorios.
Los capítulos del 23 al 29 establecen los castigos por desobediencia, orgullo y otras
faltas que van desde la amonestación privada hasta la excomunión.
Número 15 Cada monje disponía de una libra de pan
y un cuarto de litro de vino al día.
Los capítulos del 30 al 37 abordan los temas de las condiciones para recibir de nuevo a
los hermanos descarriados que han abandonado el monasterio, el nombramiento de funcionarios
para administrar el monasterio, la posesión de artículos privados, la operación de la
cocina y el cuidado de los noficios, de los monjes ancianos y de los enfermos.
Entre los capítulos 38 y 42, Benito reglamenta las lecturas durante las comidas, la cantidad
y calidad de las raciones alimenticias, los horarios para comer, variables según las
estaciones, las lecturas de la tarde y el silencio estricto después de completas.
Número 16 Benito estableció una jornada laboral mínima de 5 horas al día para el
trabajo manual.
Los capítulos del 43 al 46 establecen las sanciones por faltas menores, como llegar
tarde a los oficios religiosos o a las comidas.
Los capítulos del 47 al 49 se refieren al nombramiento de cantores y lectores, a las
jornadas de trabajo manual, nunca menores a 5 horas diarias y a la abnegación esperada
durante la cuaresma.
Los capítulos 50 y 51 están dedicados a los monjes que trabajan fuera del edificio
de la abadía, por ejemplo, cultivando los campos y apacentando el ganado, de aquellos
cuyas actividades laborales implican viajes.
Número 17 La hospitalidad benedictina es proverbial.
Los capítulos del 52 al 55 versan sobre el uso del oratorio, las normas de hospitalidad
con los huéspedes, la prohibición de sostener correspondencia o recibir regalos sin la autorización
de la abad y la vestimenta adecuada para cada estación.
Los capítulos del 56 al 58 establecen el protocolo de los banquetes, cuando hay huéspedes
de alto rango, la humildad que deben observar los artesanos al servicio del monasterio y
las reglas de admisión de nuevos miembros.
El aspirante a nuevo miembro primero pasa un corto tiempo como invitado.
Si es bien evaluado, entra un año de noviciado, periodo durante el cual puede abandonar si
lo desea.
Finalmente se convierte en monje haciendo un voto de compromiso con el monasterio para
toda la vida.
18.
Los benedictinos admiten monjes extranjeros como huéspedes.
Los capítulos del 59 al 62 regulan la ceremonia de ingreso de los jóvenes al monasterio,
la posición de los sacerdotes que se incorporan a la comunidad, la recepción de monjes extranjeros
como huéspedes y la ordenación sacerdotal dentro del monasterio.
Los sacerdotes admitidos en el monasterio no pueden ejercer actividades sacerdotales,
como oficiar misas sin autorización de la abad y el ingreso de novicios supone ciertos
arreglos financieros.
El capítulo 63 regula la precedencia entre los monjes, en función de su antigüedad
en el monasterio y sus méritos, juzgados por el abad.
19.
El abad es electo por los monjes.
En el capítulo 64 de la regla, Benito estableció que el abad debía ser seleccionado por los
monjes, en función de su discreción, caridad y celo.
El capítulo 65 permite el nombramiento de un superior o prior adjunto, advirtiendo que
éste queda enteramente sujeto al abad y puede ser amonestado o cesado en cualquier
momento.
El capítulo 66 recomienda que cada monasterio debe ser autónomo, evitando el contacto con
el mundo exterior, igualmente establece el cargo de portero.
20.
Los monjes benedictinos tienen prohibido defenderse unos a otros.
El capítulo 67 es un instructivo sobre cómo los monjes deben comportarse durante un viaje
y el 68 prescribe que todos los monjes deben hacer con alegría todo lo que se les ordena.
Los capítulos 69 y 70 prohíben a los monjes defenderse unos a otros, golpearse y excomulgarse
mutuamente.
Los capítulos 71 y 72 exhortan a los monjes a ser obedientes, tanto al abad y a sus oficiales,
como entre ellos mismos, teniendo en cuenta la precedencia.
21.
El trabajo manual ha dado paso al intelectual.
La regla de San Benito organiza con rigor las jornadas diarias de los monjes, considerando
las oraciones individuales y los actos litúrgicos colectivos, las lecturas espirituales, el
trabajo manual y el sueño.
Además hay que considerar las comidas, siempre comunitarias en el refectorio, salvo casos
de indisposición o enfermedad, y el tiempo que deben dedicar los monjes a su aseo personal.
En siglos más recientes, el trabajo manual, como la agricultura, la cría y la artesanía,
ha sido sustituido entre la mayoría de los benedictinos por la enseñanza y la actividad
intelectual.
22.
Los benedictinos comienzan sus actividades a la medianoche.
Tradicionalmente, la vida diaria de los benedictinos ha girado en torno a las 8 horas canónicas.
El horario monástico se inicia a medianoche con el oficio de maitenes, seguido por el
oficio de laudes a las 3 de la madrugada.
Antes de que empezaran a fabricarse velas de cera en el siglo XIV, estos oficios se
realizaban en la casi total oscuridad y se esperaba que los monjes pudieran orientarse
de memoria.
Estos oficios eran más largos que una misa común actual e incluían un canto, tres antífonas,
tres salmos y tres lecturas.
23.
Los benedictinos dedican buena parte del día a los oficios religiosos.
Después del oficio de laudes, los monjes se retiran a sus habitaciones a dormir un
par de horas, antes de levantarse para asearse y asistir al oficio de prima a las 6 de la
mañana.
Terminado el oficio de prima, los monjes se reúnen en la sala capitular para recibir las
instrucciones diarias y atender cualquier otro asunto.
Después se realiza una lectura espiritual y la comunidad trabaja hasta poco antes de
las 9 en sus actividades manuales o intelectuales habituales.
A las 9 se celebra el oficio de tercia y después la misa mayor.
24.
Completas es a las 9 de la noche.
El oficio de sexta tiene lugar a medianoche y después se hace la primera comida del día.
Entre el fin de la primera comida y el oficio de nona, a las 3 de la tarde, el monje dispone
de un breve tiempo que puede destinarlo a descansar.
A continuación, seguía la parte más larga de la jornada de trabajo manual, que terminaba
al anochecer.
Después viene el rezo de vísperas y el oficio de completas, a las 9 de la noche, y los monjes
duermen hasta levantarse a medianoche para reiniciar el ciclo.
25.
Los oblatos benedictinos.
Muchas casas benedictinas tienen asociados un número de oblatos, laicos o clérigos,
están afiliados a ellas, tras realizar una promesa privada formal, por lo general renovada
cada año, de seguir la regla de San Benito en su vida privada tan cerca como lo permitan
sus circunstancias individuales.
Los oblatos no hacen vida monástica, sino que viven como ciudadanos corrientes, siendo
equivalentes a los terciarios asociados con las órdenes mendicantes.
Para algunos, la oblación puede conducir a la vida monástica.
El término oblato proviene de la palabra latina oblatus, que significa que ha sido
ofrecido.
26.
Los benedictinos han tenido periodos de florecimiento y declive.
A lo largo de su trayectoria de más de 1500 años, los benedictinos han vivido ciclos
de auge y decadencia, y algunos movimientos reformistas que buscaban un apego más estrecho
a la regla de San Benito, han marcado hitos históricos, como los camul dulenses, los
cistercienses, los trapenses y los silvestrinos.
Los ermitaños camaldulenses del Monte Corona constituyen una orden monástica católica,
cuyo nombre deriva de la Santa Ermita de Camaldoli, en lo alto de las montañas de la Toscana,
Italia, cerca de la ciudad de Arezzo.
Fue fundada por San Rumualdo, un monje italiano que vivió entre los siglos X y XI.
27.
Los cistercienses pensaban que la orden de Cluny había relajado la aplicación de la
regla.
Los cistercienses, u orden de cister, es una comunidad monástica católica reformada que
sigue la regla de San Benito de manera estricta.
Surgió en 1098 como reacción a lo que consideraban una relajación en la aplicación de la regla
benedictina por parte de la orden de Cluny, en Francia, que a su vez había emergido en
910 con el propósito de vivir como los monjes originales de San Benito.
Su origen se remonta a 1098, cuando el francés Roberto de Molesmes fundó la abadía de Santa
María de Cister.
28.
Los trapenses son una derivación de los cistercienses.
En 1664, un grupo de monjes franceses creían que los cistercienses no estaban observando
con bastante apego la regla de San Benito, y fundaron la orden de los cistercienses reformados
de Nuestra Señora de la Trapa, más conocidos como trapenses.
Reciben el nombre de trapenses porque su movimiento comenzó en el monasterio francés de La Trapa,
en el actual departamento de Orne.
29.
Los silvestrinos visten un hábito azul.
Los silvestrinos son una congregación de monjes benedictinos fundada en 1231 por el
sacerdote Silvestre Gozolini, después canonizado como San Silvestre.
La congregación silvestrina es parecida a otras de origen heremético, en el sentido
de que sus casas no tienen la categoría de abadías, sin embargo, la congregación está
dirigida por un único abad general que supervisa todas las casas congregacionales.
A diferencia de la mayoría de los monjes benedictinos, que usan un hábito negro, los
silvestrinos visten uno azul oscuro.
30.
La regla incorporó cierto grado de democracia.
La regla de San Benito recibió el respaldo entusiasta de Carlo Magno, quien mandó a
serie a distribuir numerosas copias del libro para animar a los monjes de toda Europa Occidental
a seguir sus preceptos.
La regla trascendió lo religioso para convertirse en uno de los textos más importantes de la
Edad Media, encarnando la idea de una constitución escrita, promotora del estado de derecho.
La decisión de Benito de otorgar a los monjes la facultad de elegir la máxima autoridad
de una abadía o monasterio, supuso un ejercicio de democracia en unas sociedades abiertamente
no democráticas.
Además, la regla definificó el trabajo manual, no siempre valorado.
31.
Existen cerca de 1.600 monasterios y casas religiosas que siguen la regla de San Benito.
Aunque en diferentes momentos históricos las persecuciones, la situación política
y la indisciplina han llevado a un decaimiento de la población monástica y de la aplicación
de la regla de San Benito, los monasterios benedictinos han mantenido en todo momento
nutridos grupos de religiosos y religiosas.
Actualmente siguen la regla de San Benito alrededor de 700 monasterios masculinos y
unos 900 monasterios y casas religiosas femeninas en los cinco continentes, incluyendo los católicos
y los de varias denominaciones protestantes.
32. Ediciones de la regla.
Refiriéndose a las ediciones de la regla de San Benito, García M. Colombás, monje
de la Abadía Española de Montserrat, en Cataluña, dijo,
Entre 1930 y 1969, según datos provisionales, vieron la luz 60 ediciones en latín, 32 en
alemán, 31 en inglés, 30 en francés, 21 en italiano, 9 en holandés, 4 en español,
2 en checo, croata, húngaro, portugués y japonés, y una en catalán, irlandés, árabe
y coreano.
33. Una regla con un alto contenido moral.
En la preparación de su regla, Benito siguió los preceptos de la disciplina provechosa,
el respeto por la persona humana y el enaltecimiento de las habilidades manuales individuales.
Los dos puntales de la vida comunitaria fueron la estabilidad, a través de la obligación
de residir de por vida en el mismo monasterio, y la conversión de la buena conducta moral,
la piedad y la obediencia en los principios rectores de la comunidad.
34. Medalla de San Benito y su historia.
La medalla de San Benito es un objeto sacramental cristiano que contiene textos y símbolos
relacionados con la vida de San Benito de Nursia, utilizada por católicos romanos,
especialmente los benedictinos, viejos católicos, ortodoxos occidentales, luteranos, metodistas
y anglicanos. A menudo se usa como parte de un escapulario o un rosario, pero también
se lleva por separado. Originalmente, la medalla era una cruz, pero a partir de algún
momento empezaron a acuñarse medallas con la imagen de San Benito, sosteniendo una cruz
en alto en su mano derecha y su regla para monasterios en la izquierda.
35. ¿Para qué se usa la medalla de San Benito?
El reverso de la medalla lleva el conocido texto, va de retro-Satana, o aléjate Satanás,
por lo que muchos creyentes la llevan para mantener alejado al de maligno. Según la
tradición cristiana, la medalla protege de las maldiciones, las enfermedades y los
vicios. No existen requisitos especiales para su uso, pero se asume que representa una oración
de su portador para invocar la protección y bendición de Dios por la intercesión de
San Benito. Según el Enchiridion Indulgentiarum, los infieles que utilicen con devoción un
artículo devocional, crucifijo o cruz, rosario, escapulario o medalla, debidamente bendecido
por cualquier sacerdote, obtienen una indulgencia parcial.
36. Representaciones de San Benito. San Benito es habitualmente representado con
el Libro de la Regla, un cuervo con un pedacito de pan en el pico y una copa rota. El pan
es el símbolo del milagro que se le atribuye cuando un enemigo envidioso intentó envenenarlo.
Según Gregorio Magno, Benito le ordenó al cuervo que se llevó el pan, que lo pusiera
donde nadie pudiera encontrarlo.
37. Primer patrono de Europa. San Benito fue el primer patrono de Europa,
proclamado en 1964 por el Papa Pablo VI. Más tarde lo acompañaron en este patronato los
tesalónicos bizantinos San Cirilio y San Metodio, la italiana Santa Catalina de Siena,
Santa Brígida de Suecia y la alemana Santa Teresa Benedicta de la Cruz.
38. Símbolo del monarquismo occidental. San Benito es patrono de los arquitectos, ingenieros
y espeleólogos, y constituye el máximo ícono del monarquismo occidental. En su Diccionario
de los Santos, C. Leonardo escribió, Benito se convirtió en el símbolo mismo del monarquismo
latino y occidental, y a él y a sus reglas se remitieron las distintas formas de neomonarquismo,
que han tratado de reformar y renovar la tradición benedictina, balónbrosanos,
cistercienses, cartujos, camaldulenses, silvestrinos, trapenses, olivetanos y otros.
39. Reliquias de San Benito. La mayor parte de las reliquias de San Benito
se encuentran en la cripta de la Abadía de Fleury, cerca de Orléans, y de Germigny de
Prez, en el centro de Francia. Un fragmento de uno de sus fémures se conserva en el Monasterio
Vallisoletano de San Benito del Real, y uno de los huesos de su cráneo se encuentra en el
municipio español de Monreal del Llano, en la comunidad autónoma de Castilla la Mancha.
40. Romería canaria. En la ciudad de San Cristóbal de la Laguna,
en las Islas Canarias españolas, se celebra el segundo domingo de julio la romería regional
San Benito Abad. Es la romería canaria más representativa y fue declarado un evento de
interés turístico nacional. San Benito goza de una gran devoción en el archipiélago canario,
por ser el patrono histórico de los agricultores y campesinos de la isla de Tenerife.
41. Protector del Cerro de Andevalo. San Benito es protector y patrono del
Cerro de Andevalo, en Andalucía, España, donde el primer fin de semana de mayo se
celebra una vistosa romería. La celebración tiene más de 425 años de historia, y en ella
participan personas a pie, a caballo, en remolques de tractor decorados y en carrozas tiradas por
mulas y machos, engalanadas con ornamentos y cascabeles. Esperamos que este vídeo te haya
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un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla.
