Así Fue la MUERTE de Todos Los TOP líderes de la Independencia Mexicana

Relatos Históricos
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14 abr 2026
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Así murieron todos los TOP 25 líderes de la Independencia Mexicana. En 1821 pactó con Vicente Guerrero en el Abrazo de Acatempan, formando el Ejército Trigarante y terminando la Indepencia de México. Hoy conoceremos sobre cómo fue la muerte de todos los grandes insurgentes mexicanos del siglo XIX.
En 1808, cuando Napoleón forzó la abdicación de Carlos IV y Fernando VII en las abdicaciones
de Bayona, la Nueva España se vio sin un monarca legítimo, creando confusión sobre
quién debía gobernar.
La invasión de Napoleón debilitó al Imperio Español y facilitó los movimientos independentistas
en América.
La propia España tenía su Guerra de la Independencia Española contra Napoleón Bonaparte, del
año 1808 a 1814.
Esta guerra le causó hasta 240.000 muertos a Francia, una cantidad comparable a los soldados
franceses muertos en la invasión a Rusia en 1812, en la cual hubo de 200.000 a 350.000
muertos del lado de Napoleón.
La Iglesia excomulgó a Miguel Hidalgo, lo declaró hereje y traidor en 1810.
José María Morelos convocó el Congreso de Chilpancingo en 1813 y redactó Los Sentimientos
de la Nación, donde pidió abolir la esclavitud y eliminar castas.
Entre 1815 y 1820 se llegó a pensar que el proceso independentista podría extinguirse
tras la muerte de José María Morelos, el 22 de diciembre de 1815.
La independencia la consumó un realista Agustín de Iturbide, en 1821 pactó con Vicente Guerrero
en el abrazo de Acatempan, formando el Ejército Trigarante.
El Ejército Trigarante entró triunfante a Ciudad de México el 27 de septiembre de
1821, sellando la independencia tras la firma del Acta el día 28.
Hoy conoceremos sobre cómo fue la muerte de todos los grandes insurgentes mexicanos
del siglo XIX.
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1. Miguel Hidalgo y Costilla
El sacerdote mexicano Miguel Hidalgo y Costilla, autor del grito de Dolores que marcó el inicio
de la independencia de México, comenzó la rebelión independentista y el 21 de marzo
de 1811 fue apresado por el Ejército Español y llevado a Chihuahua.
Hidalgo fue recluido en el antiguo Colegio de los Jesuitas, ahora Palacio de Gobierno
del Estado, y lo sometieron a dos juicios, uno eclesiástico y otro militar.
El proceso religioso suprimió su condición de sacerdote y el castrense lo condenó a
muerte.
El ritual de eliminación de la dignidad de sacerdote se produjo el 29 de julio de 1811
e incluyó rasparle las yemas de los dedos, símbolo de que ya no podía sostener una
hostia.
El fusilamiento de Hidalgo fue fijado para el amanecer del 30 de julio de 1811.
El día anterior recibió los sacramentos, comulgó y escribió versos a su carcelero
y al alcaide de la prisión, agradeciéndole sus atenciones.
Sus últimas palabras frente al pelotón de fusilamiento fueron,
«La mano derecha que pondré sobre mi pecho será, hijos míos, el blanco seguro a que
habéis de dirigiros».
Su cabeza fue colocada dentro de una jaula de hierro exhibida durante años en la Alhóndiga
de Granaditas, junto a las de Allende, Aldama y Jiménez, para infundir terror, deslegitimar
la insurgencia y advertir a la población del precio de la rebelión.
Número 2 Ignacio Allende
Junto al cura Hidalgo, Ignacio Allende, nacido en San Miguel, la ciudad de Guanajuato que
lleva su nombre, lideró la primera etapa de la Guerra de Independencia de México.
Luego de algunas victorias en la guerra, lo apresaron el 21 de marzo de 1811 y fue llevado
a Chihuahua, donde lo fusilaron el 26 de junio.
Ya muerto, fue decapitado y su cabeza colgada públicamente en la Alhóndiga de Granaditas,
en Guanajuato, lugar donde había ocurrido el primer triunfo insurgente.
Las cabezas de Hidalgo, Allende, Juan Aldama y José Mariano Jiménez estuvieron expuestas
diez años en una esquina de la Alhóndiga, como escarmiento a la población.
El 28 de marzo de 1821, el general Anastasio Bustamante ordenó el traslado a la Ciudad
de México de las cabezas de los insurgentes, donde fueron sepultadas con honores en la
Catedral Metropolitana.
En 1925, durante la presidencia de Plutarco Elías Calles, los restos de Ignacio Allende
fueron depositados en la columna de la Independencia, junto con los de otros líderes independentistas.
Número 3.
Josefa Ortiz de Domínguez
Josefa Ortiz de Domínguez fue una insurgente mexicana que participó en la conspiración
de Querétaro de 1810, que planeaba la toma del poder reconociendo al rey español Fernando
VII.
Fue una figura clave en las luchas de la primera etapa de la insurgencia encabezadas por Hidalgo
Yallende.
Josefa Ortiz fue llamada la corregidora por ser la esposa de Miguel Domínguez, corregidor
de Querétaro durante el virreinato, y otro personaje importante del periodo insurgente.
Josefa fue arrestada a raíz de la conspiración, pero la liberaron y continúa apoyando al
movimiento insurgente, a pesar de las vacilaciones de su esposo, aportando dinero y haciendo
proselitismo para ganar adeptos a la independencia.
Por su influencia y acciones al comienzo de la guerra independentista, Josefa Ortiz de
Domínguez ha sido considerada madre de la patria mexicana.
Murió de una pleuresia en la Ciudad de México el 2 de marzo de 1829, a los 60 años, y sus
restos reposan en Santiago de Querétaro, en el Panteón de los Querétanos Ilustres.
Juan Aldama
Juan Aldama, hermano del también insurgente Ignacio Aldama, era capitán del ejército
realista en San Miguel, pero asistía secretamente a las reuniones que celebraban en Querétaro,
los primeros promotores de la independencia.
Al descubrirse la conspiración de Querétaro, Aldama se dirigió a Dolores para unirse a
Hidalgo y a Allende, participando en el suceso del Grito al Amanecer, del 16 de septiembre
de 1810.
Combatió en la victoria de la Batalla del Monte de las Cruces y en las derrotas de Guanajuato
y Puente Calderón, y después marchó con los demás insurgentes hacia el norte, con
la intención de llegar a los Estados Unidos para conseguir armas y pertrechos.
Capturado con otros compañeros en Acatita de Baján, fue juzgado, fusilado y decapitado
en Chihuahua el 26 de junio de 1811, y su cabeza estuvo entre las expuestas en jaulas
de hierro durante una década en Guanajuato.
Su hermano Ignacio también fue apresado y trasladado a Monclova, donde lo ejecutaron
el 20 de junio de 1811.
5.
Mariano Abasolo
José Mariano Abasolo, nativo de Dolores, recibió el nombramiento de Capitán del Ejército
Insurgente cuando Hidalgo fue nombrado Capitán General y Allende su segundo como Teniente
General.
En Nacámbaro, los insurgentes cambiaron la nomenclatura de mando y los nombramientos
de Generalísimo y Capitán General recayeron en Hidalgo y Allende, alcanzando a Abasolo
el grado de Mariscal de Campo.
En ese momento eran 80.000 hombres en armas.
Tras ser derrotados en Puente de Calderón, los insurgentes marcharon hacia el norte y
los principales líderes, incluyendo a Hidalgo y Allende, fueron apresados y fusilados.
Abasolo se salvó del pelotón de fusilamiento por la intercesión de la familia de su esposa,
Manuela Taboada, con influencias en el gobierno virreinal.
El insurgente fue enviado como condenado a cadena perpetua a España, muriendo en el
castillo de Santa Catalina, Cádiz, el 14 de abril de 1816, de una tuberculosis pulmonar
favorecida por las insalubres condiciones de la cárcel gaditana.
Manuela Taboada participó desde el comienzo en el movimiento insurgente, junto a su esposo.
Aunque no simpatizaba con Hidalgo, acompañó a Abasolo a España.
Número 6 José María Morelos y Pavón
José María Morelos y Pavón, sacerdote al igual que Hidalgo, encabezó la segunda etapa
de la independencia de México, antes de ser fusilado en 1815.
Entre 1811 y 1814, con la ayuda de varios lugartenientes, Morelos alcanzó victorias
militares, siendo la más importante el sitio de Cuautla, entre febrero y mayo de 1812,
convirtiéndose en el principal adversario del ejército realista.
Entre septiembre y noviembre de 1813, se reunió el Congreso de Anahuac, en Chilpancingo, la
primera asamblea legislativa mexicana.
El Congreso aprobó en 1814, en Apatzingana, la primera constitución de México, sobre
la que Morelos era escéptico, calificándola de mala por impracticable.
Morelos fue capturado el 5 de noviembre de 1815, y juzgado por la Inquisición, el santo
oficio lo declaró hereje, lo despojó del sacerdocio, y lo condenó a reclusión perpetua
en África.
Sin embargo, el virrey Calleja condenó a muerte a Morelos, sentencia que se cumplió
en Ecatepec, el 22 de diciembre de 1815.
Antes de ser fusilado por la espalda, con un crucifijo entre sus manos, Morelos dijo
Yo me acojo a tu infinita misericordia.
Número 7 Vicente Guerrero
Vicente Guerrero, afrodescendiente y con ascendencia nahua, se unió al ejército de Morelos, distinguiéndose
durante la Guerra de Independencia.
Enfrentó a Iturbide, y después pactó con el futuro emperador Agustín I el plan de
Iguala y el ejército Trigarante, entrando triunfalmente a la Ciudad de México, el 27
de septiembre de 1821, evento que consumó la independencia de México.
Guerrero fue una de las grandes figuras de la política mexicana en la década de 1820,
y durante su presidencia de ocho meses y medio entre abril y diciembre de 1829, ocurrieron
dos hechos significativos.
Se produjo la definitiva abolición de la esclavitud, y México derrotó a España en
la Batalla de Tampico, último intento español por recuperar el territorio mexicano.
Guerrero, que había llegado a la presidencia por imposición de un congreso constitucional,
fue derrocado por su vicepresidente, Anastasio Bustamante.
Estuvo escondido hasta que Bustamante lo atrapó y fusiló el 14 de febrero de 1831 en Culiapán,
Oaxaca.
La corte marcial que lo condenó a muerte fue declarada inconstitucional y Guerrero recibió
el título de Benemérito de la Patria en 1833.
En 1849 fue fundado en su honor el Estado de Guerrero.
Número 8.
Guadalupe Victoria.
José Adauto Fernández y Félix, más conocido como Guadalupe Victoria, fue una figura del
periodo de la resistencia durante la Guerra de Independencia de México, y después su
primer presidente entre 1824 y 1829.
También fue el primer gobernador de Veracruz.
Prohibió el comercio de esclavos, ratificó la frontera con los Estados Unidos y decretó
la expulsión de los españoles.
Estableció relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, el Reino Unido, la Gran Colombia
y la República Federal de Centroamérica.
Fue el primer presidente que completó su mandato durante los primeros 35 años de México
como estado soberano.
Tras finalizar su periodo presidencial estuvo un tiempo retirado, aunque retornó para cumplir
funciones diplomáticas, ejecutivas y militares.
Guadalupe Victoria era epiléptico y murió en medio de una crisis el 21 de marzo de 1843,
mientras era atendido en la fortaleza veracruzana de Perote.
9.
Leona Vicario
María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, fue una de las mujeres más
sobresalientes de la Guerra de Independencia mexicana.
Conocida como Leona Vicario, su esposo era el insurgente Andrés Quintana Roo.
Nacida en la Ciudad de México, desde temprano se unió a la lucha independentista, integrándose
a los Guadalupes, un colectivo secreto que operaba en la capital del Virreinato.
Cuando estallaron las hostilidades, Vicario empezó a distinguirse por sus acciones audaces,
actuando como correo entre los jefes insurgentes, cediendo su casa para reuniones clandestinas,
enviando dinero, medicamentos y pertrechos a los frentes de guerra, y financiando con
sus joyas y bienes la actividad independentista.
Falleció en su casa de la Ciudad de México el 21 de agosto de 1842, a los 53 años,
y el presidente, Antonio López de Santa Ana, declaró funerales de estado, cuatro días
después de su muerte, fue declarada Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria.
De sus cuatro nombres de pila, pasó a la historia con el de Leona por su carácter,
y ella misma dijo, soy Leona y quiero vivir libre como una fiera.
Número 10 Andrés Quintana Roo
Andrés Eligio Quintana Roo fue un insurgente mexicano nacido en Mérida, como descendiente
de Canarios, casado con la insurgente Leona Vicario.
Asistió al Congreso de Anáhuac, organizado por Morelos, y presidió la constituyente
que emitió el Acta de Independencia.
Participó en el proceso independentista esencialmente como intelectual y, tras la independencia,
fue secretario de Exteriores del Imperio de Agustín de Iturbide, ministro de la Suprema
Corte y presidente de la Cámara de Diputados.
Buscó el equilibrio entre federalismo y unidad nacional cuando le tocó atender las aspiraciones
independentistas de la península de Yucatán.
Su participación en la actividad política no le impidió realizar una variada labor
en otros frentes, habiendo sido fundador del periódico El Federalista Mexicano, vicepresidente
del Instituto Mexicano de Ciencias, Literatura y Artes y presidente honorario de la Academia
de Letrán.
Andrés Quintana Roo murió en la Ciudad de México el 15 de abril de 1851, a los 63 años.
En 1902, Porfirio Díaz decretó el territorio federal de Quintana Roo, elevado a Estado
de la Unión en 1974.
María Ignacia Rodríguez de Velasco
María Ignacia Rodríguez de Velasco, conocida como la Güera Rodríguez, es señalada como
una activista en favor de la independencia mexicana, aunque el nivel de este activismo
aún está en debate.
Era una mujer muy liberal y se afirma que también espectacularmente bella, siendo la
inspiración del escultor Manuel Tolsa para su obra La Virgen de la Profesa, única imagen
que se conserva de la Güera Rodríguez.
Su consideración como personaje de la independencia mexicana fue principalmente por su relación
amorosa con Agustín de Iturbide.
Se dice que fue ella quien consiguió que Iturbide fuera el negociador del plan de Iguala
con los insurgentes.
Se afirma también que sostuvo romances con Simón Bolívar y Alexander von Humboldt.
Murió en la Ciudad de México en 1850, a los 71 años.
Sobre ella, Guillermo Barba escribió,
La Güera fue libre de cuerpo, pero también de mente.
Tuvo dos estigmas, el primero, conseguir su propia libertad como mujer, y el segundo,
la libertad de su patria.
12.
Hermenegildo Galeana
Hermenegildo Galeana fue un insurgente mexicano considerado la mano derecha de Morelos durante
la Guerra de Independencia.
En 1810, Galeana, perteneciente a una familia de hacendados en Tecpan, la ciudad de Guerrero
que ahora lleva su nombre, supo del alzamiento de Morelos.
Junto con dos sobrinos y otros familiares, se unió al ejército insurgente, aportando
además el cañón El Niño, que fue la primera pieza de artillería del Ejército del Sur.
Galeana ascendió hasta que Morelos lo designó su lugar teniente, recibiendo importantes
misiones, como la toma del estratégico puerto de Acapulco en 1812, lo que interrumpió el
tráfico marítimo del Berrenato con Asia.
Otra de sus acciones militares notables se produjo en la defensa de Cuautla, donde resistió
72 días hasta que las fuerzas insurgentes pudieron evacuar la plaza.
El 27 de junio de 1814, Galeana chocó con una rama y cayó de su caballo, siendo rodeado
por tropas realistas que lo mataron.
Morelos dijo, «Acabaron con mis dos brazos, ya no soy nada».
13.
Mariano Matamoros
El 3 de febrero del año 1814, Mariano Matamoros, uno de los varios sacerdotes que fueron insurgentes
mexicanos, murió fusilado en la plaza de Valladolida, la actual ciudad michoacana de
Morelia.
Veinte meses antes, un bando berrenal había desconocido su condición sacerdotal, por
lo que Matamoros era considerado un preso común al momento de su ejecución, presenciada
por 3.000 soldados realistas.
Llegó así a su fin la vida del insurgente de 43 años que se había unido al ejército
de Morelos, en 1811, cuando era cura de la localidad de Jantetelco.
El 23 de diciembre de 1813, Agustín de Iturbide y Siriaco del Llano habían vencido a los
rebeldes mexicanos, sitiando a los supervivientes.
El 5 de enero de 1814, Matamoros fue apresado en la Batalla de Puruarán, y un proceso militar
realista realizado rápidamente lo condenó a muerte.
Morelos propuso canjearlo por 200 prisioneros, pero los españoles querían hacer un escarmiento
fusilando al insurgente, y se negaron.
Número 14.
Nicolás Bravo.
En mayo de 1811, Hermenegildo Galeana supo de una familia de una hacienda cercana, a
Chilpancingo, que quería unirse a la insurgencia y la contactó.
Era el grupo familiar de Leonardo Bravo y Gertrudis Rueda, padres de Nicolás Bravo
Rueda.
Nicolás se unió al ejército de Galeana, iniciando una carrera militar y política
que los llevaría a ocupar tres veces la presidencia de la república, entre julio y de 1839, de
agosto de 1846.
Junto a Nicolás se unieron al ejército insurgente su padre y cuatro tíos, Víctor, Manuel,
Máximo y Casimiro Bravo.
Nicolás Bravo sobrevivió a 11 años de guerra, para morir el 22 de abril de 1854, a los 67
años, junto con su esposa, María Antonieta Guevara y Muñiz, lo que puso a circular
el rumor de que fueron envenenados.
Bravo se hizo famoso por un episodio en 1812.
Su padre fue apresado y fusilado, después de que los españoles rechazaron un canje
por 800 prisioneros propuesto por Morelos.
Bravo recibió de Morelos 300 prisioneros realistas, para que se vengara, pero prefirió
concederles la libertad.
Algunos realistas se unieron al ejército insurgente, al conocer las circunstancias
en las que habían salvado la vida.
15.
Francisco Javier Mina
Javier Martín Mina Larrea, conocido como Francisco Javier Mina por su tío, el militar
español Francisco Espos y Mina, fue un guerrillero navarro que combatió en la Guerra de Independencia
de España contra Francia, y en la de México contra España.
Mina fue pionero de la lucha de guerrillas, y su accionar dio vida por varios meses a
la insurgencia mexicana, en 1817.
Llegó a Otamaolipas en abril de 1817, vía Estados Unidos, publicando una proclama en
la que afirmaba que no combatía a la monarquía española, sino a la tiranía de Fernando
VII.
Después de varias victorias, fue apresado en octubre de 1817, y fusilado el 11 de noviembre
de ese año en el Cerro de El Vellaco, cerca de Pénjamo, en el actual estado de Guanajuato.
Pese a lo breve, la campaña de Mina fue importante para la independencia mexicana, ya que dio
aliento a la actividad insurgente durante la llamada etapa de resistencia.
16.
Servando Teresa de Mier
Servando Teresa de Mier fue un fraile dominico nuevo hispano que, en una homilia del 12 de
diciembre de 1794, pareció no impresionar demasiado al virrey, al arzobispo y a otros
notables presentes cuando afirmó que el culto a la Virgen de Guadalupe era prehispánico.
Sin embargo, una semana después, el arzobispo Alonso Núñez de Haro lo excomulgó y encarceló
para deportarlo después a España.
Retornó al virreinato en 1817, acompañando a Francisco Javier Mina, pero fue apresado
por los realistas y encarcelado, aunque escapó a La Habana.
Tras otro retorno, encarcelamiento y huida, en 1823 participó en el Congreso Constituyente,
defendiendo la idea de una República Federal en México.
Murió el 3 de diciembre de 1827 en la Ciudad de México, pero en 1861 su cuerpo apareció
momificado y su momia fue vendida a un italiano.
Se desconoce el paradero de sus restos, aunque se cree que pudieran estar en una de las 365
capillas del área de Cholula.
17.
Pedro Moreno.
Pedro Moreno González nació en 1775 en la hacienda jaliciense de La Daga, y ya convertido
en el Hacendado, se distinguió por el buen trato a sus trabajadores.
Se casó con Rita Pérez Jiménez, y con su esposa, familiares, empleados y campesinos
del área, organizó un grupo guerrillero para combatir al ejército realista.
Actuaba tanto en el bajío como en los altos, y se distinguía por la rapidez de sus ataques,
con la que superó a las fuerzas realistas en varios enfrentamientos.
Contactó a los caudillos insurgentes y les brindó ayuda.
Se convirtió en lugar teniente de Francisco Javier Mina, y lograron derrotar a los realistas
en la Batalla del Fuerte del Sombrero.
Sin embargo, estaban sin provisiones y tuvieron que refugiarse en el rancho El Venadito, en
Gualajuato, donde fueron atacados por los realistas el 27 de octubre de 1817, muriendo
Moreno y siendo capturado Mina.
Lagos de Moreno, en Jalisco, su lugar de nacimiento, fue nombrada en honor de Pedro Moreno.
18.
Rita Pérez de Moreno
Rita Pérez Jiménez, hija de Hacendados de los Altos de Jalisco, fue una insurgente
que estuvo casada con el líder independentista, Pedro Moreno.
Cuando Moreno comenzó a operar su grupo guerrillero, Rita le envió un mensaje en el que le decía
que se sentía libre en conciencia para seguirlo, o para quedarse con sus hijos en Lagos al
lado de su madre.
Sin embargo, poco después decidió ir con sus cuatro hijos al encuentro de su esposo,
uniéndose a la lucha por la independencia.
Entre sus principales actividades estaba la supervisión de la cura de los heridos y la
preparación y reparto de la comida.
Rita fue hecha prisionera y estaba en la cárcel cuando Moreno murió en el ataque realista
a la hacienda El Venadito.
Estuvo en prisión hasta junio de 1819, y cuando salió de la cárcel había perdido
a su esposo y a dos de sus cuatro hijos.
Sin embargo, tuvo una larga vida y murió en San Juan de los Lagos el 27 de agosto de
1861, a los 82 años.
Número 19 Ignacio López Rayón
José Ignacio López Rayón fue un insurgente michoacano que se desempeñó como secretario
de Hidalgo, y tras la muerte de este, lo sustituyó en el liderazgo del ejército independentista.
Intervino en victorias y derrotas del ejército insurgente, presidió la Suprema Junta Nacional
Americana, y en 1813 participó en el Congreso de Anáhuac, que aprobó en 1814 en Apatzingán
el primer texto constitucional mexicano.
En 1817, López Rayón fue hecho prisionero por los realistas, y estuvo en la cárcel
hasta 1820.
A pesar de ser un líder relevante de la insurgencia, López Rayón se salvó de ser ejecutado por
los realistas, como sí lo habían sido, entre otros, Hidalgo, Allende, Morelos y Matamoros,
porque cuando lo apresaron en 1817, la política del reino español había cambiado.
Tras la independencia, el general López Rayón participó en las elecciones de 1828, ocupando
el quinto lugar, por detrás del ganador, Manuel Gómez Pedraza, y de Guerrero, Bustamante
y Melchor Musquiz.
Murió en la Ciudad de México el 2 de febrero de 1832, a los 58 años.
Número 20.
José VI Berdusco.
José VI Berdusco, nacido como José VI de la Santísima Trinidad, Berdusco Macías,
en Zamora, en el actual estado de Michoacán, fue un sacerdote mexicano que participó en
el proceso independentista.
Era cura de la población de Tuzantla, cuando se unió a la Junta de Zitácuaro, convocada
en 1811 por López Rayón.
En 1813 intentó, sin éxito, la conquista de Valladolid, y en noviembre de ese año
fue uno de los firmantes del Acta Solemne de la Declaración de Independencia de la
América Septentrional.
Fue hecho prisionero en 1817, bajo el gobierno del virrey Juan Ruiz de Apodaca, siendo indultado
en 1820.
Tras la independencia, José VI Berdusco fue senador por Michoacán, muriendo en la Ciudad
de México el 22 de octubre de 1832, a los 59 años.
Número 21.
Carlos María de Bustamante.
Carlos María de Bustamante fue un abogado, historiador, editor y político mexicano,
que en 1805 fundó el periódico Diario de México, en el que se declaró partidario
de la independencia.
Se unió a Morelos, quien lo nombró editor del semanario independentista Correo Americano
del Sur.
Participó en el Congreso de Chilpancingo y colaboró en la redacción del primer acta
de independencia mexicana.
Desde 1815 estuvo casi siempre en prisión, incluyendo tres años, entre 1817 y 1820,
en el Castillo de San Juan de Ulua.
En 1822 fue electo diputado por Oaxaca, su estado natal, y desde su banca y su periódico,
La avispa de Chilpancingo, se opuso al imperio de Iturbide, recibiendo un nuevo carcelazo.
Fue una voz partidaria del centralismo y opuesta al federalismo que finalmente se impuso en
México.
Carlos María de Bustamante murió a los 71 años, el 21 de septiembre de 1848, en la
capital mexicana, tras sufrir amargamente la intervención estadounidense en México.
Número 22 Agustín de Iturbide
El nuevo hispano Agustín de Iturbide estuvo al servicio de las fuerzas españolas desde
el comienzo de la Guerra de Independencia de México, hasta febrero de 1821, cuando
pactó con Vicente Guerrero el Plan de Iguala y el Ejército Trigarante.
Tras la independencia de México, Iturbide logró la formación del primer imperio mexicano,
con él coronado como emperador Agustín I.
El experimento imperial duró entre mayo de 1822 y marzo de 1823, cuando Agustín I fue
forzado a abdicar, partiendo a un exilio europeo.
Desinformado de lo que pasaba en México, incluyendo su declaración como enemigo público
del Estado, Iturbide retorró en julio de 1824, siendo arrestado en Tamaulipas.
Nadie le creyó que México estaba a punto de ser invadido por la Santa Alianza Europea,
y fue condenado a muerte y fusilado en Padilla, Tamaulipas, el 19 de julio de 1824.
Número 23 Juan de Odoñojú
El militar y político Juan Odoñojú es a menudo mencionado como el último virrey
español en México, pero en realidad su cargo fue el de Jefe Político Superior de la Nueva
España, que ejerció entre agosto y septiembre de 1821.
El 24 de agosto de 1821, Odoñojú firmó en Córdoba, Veracruz, junto con Iturbide,
los tratados que acordaron la independencia de México y la retirada del ejército español.
La corona española desconoció los tratados, señalando que Odoñojú no estaba facultado
para reconocer la independencia mexicana. En esos momentos, el español nacido en Sevilla
en 1762, ya carreaba una mala salud a consecuencia de una pleuresia.
Murió a los 59 años en la Ciudad de México, el 8 de octubre de 1821, 11 días después
de la entrada del ejército trigarante a la capital mexicana. A pesar de que estaba enfermo,
se dijo que quizá lo envenenaron.
24. Manuel Mier y Terán
Manuel Mier y Terán fue un insurgente mexicano desde el comienzo de la Guerra de Independencia,
tras unirse al ejército de Hidalgo en 1810 y al de Morelos en 1812. Su acción militar
más importante fue la Batalla de Tehuacán, en enero de 1817, en la que con 760 hombres
y a la defensiva, enfrentó a una fuerza realista de más de 1.000 soldados. Su situación se vio
agravada por una traición en la que su lugar teniente rindió al enemigo su unidad de 150
soldados de caballería. Mier y Terán resistió 19 días antes de rendirse para salvar a los
supervivientes. Decepcionado, se retiró a la vida privada, de la que salió para respaldar
el plan de Iguala, convirtiéndose en general del ejército trigarante.
Se alzó en armas en 1832 contra Bustamante. Aunque fracasó en la conquista de Tampico,
Mier y Terán murió por propia decisión el 3 de julio de 1832 en Padilla, Tamaulipas,
haciéndose atravesar por su propia espada en el curato de la iglesia de San Antonio.
25. José Antonio Torres
José Antonio Torres fue un insurgente mexicano que luchó bajo las órdenes de Hidalgo y Morelos.
Es también conocido como el Lamo Torres porque, antes de unirse a la insurgencia,
fue administrador de la hacienda de Atotonilquillo, en el actual estado de Guanajuato.
Hidalgo le asignó 100 hombres y le ordenó que conquistara Guadalajara,
misión que Torres cumplió, entrando a la ciudad el 11 de noviembre de 1810 y entregando después
la plaza al jefe insurgente. Tras la muerte de Hidalgo Yallende, Torres continuó luchando en
Nueva Galicia y Michoacán, siendo apresado el 4 de abril de 1812 en la hacienda de Tupátaro,
en el actual municipio guanajuatense de Cuerámaro. Fue ahorcado en Guadalajara el 23 de mayo de 1812
y su cabeza, brazos y piernas quedaron expuestos en diferentes puntos de la ciudad.
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