Este Es el Secreto De Mario Aburto Que Le Costó La Libertad - ¿NO MATÓ a Colosio?

Relatos Históricos
20 seguidores
17 abr 2026
La verdad de lo que pasó con Mario Aburto, el supuesto magnicida de Colosio. ►Suscríbete al canal: https://geni.us/eZcCYJ
Hoy recordaremos las incidencias del asesinato político que más conmocionó a México en el siglo XX y lo que ha pasado con Mario Aburto y con el caso desde el fatídico 23 de marzo de 1994, cuando Colosio fue mortalmente baleado en Tijuana.
-----------------------------------------------------------------
Agréganos:
Facebook ►
https://geni.us/xS4dD
Instagram ►
https://geni.us/ZLr9j
Mario Aburto Martínez lleva los últimos 30 años de su vida en prisión.
Como único condenado por el asesinato del candidato presidencial, Luis Donaldo Colosio Murrieta, en 1994,
el dictamen oficial estableció que Aburto actuó como un asesino solitario, algo que casi nadie cree en México.
Muchos mexicanos piensan que el crimen fue ordenado por alguien oculto, de las altas esferas políticas del México de aquellos años,
o por el círculo más cercano del entonces presidente, Carlos Salinas de Gortari,
porque Colosio se había convertido en un peligro para su poder político y económico,
debido al viraje que pensaba darle a la política económica salinista y a su posición radical contra la corrupción.
Más recientemente ha surgido la teoría de que Colosio fue asesinado por el crimen organizado del tráfico de sustancias,
debido a que conocía el involucramiento en estos negocios turbios de un político con muchísimo poder en México.
Hoy recordaremos las incidencias del asesinato político que más conmocionó a México en el siglo XX,
lo que ha pasado con Mario Aburto, y con el caso desde el fatídico 23 de marzo de 1994,
cuando Colosio fue mortalmente avaliado en Tijuana.
Antes de meternos a fondo, no te olvides de suscribirte a nuestro canal y activar las notificaciones
para mantenerte al día con nuestras actualizaciones.
¿Cómo fue el día del magnicidio de Colosio?
El 23 de marzo de 1994, Luis Donaldo Colosio llegó al aeropuerto Abelardo L. Rodríguez,
de la ciudad de Tijuana, Baja California, a eso de las 4.05 de la tarde.
Su primer acto político sería en el popular barrio de Lomas Taurinas,
donde se había improvisado un templete con una camioneta,
y estaban concentrados unos 4.000 simpatizantes del Partido Revolucionario Institucional,
la organización política de Colosio.
Colosio habló después de cuatro oradores previos, y a las 5.08 de la tarde,
bajó del templete y caminó hacia su camioneta, escoltado por un pequeño equipo de seguridad.
A las 5.12, cuando el candidato del PRI había caminado unos 14 metros por la explanada,
un sujeto que había estado presente en el mitin, atravesó el cerco de seguridad
y le disparó a Colosio cerca del oído derecho y en el vientre con un revólver Taurus calibre .38,
o al menos esa es la versión oficial.
En medio de la caótica situación, el grupo de escoltas atrapó al presunto perpetrador,
un hombre joven de piel morena y complexión delgada, después identificado como Mario Aburto Martínez.
Colosio fue trasladado al Hospital General de Tijuana,
donde murió a las 6.55 de la tarde del 23 de marzo de 1994.
El homicida fue sustituido por otra persona
Distintas versiones del asesinato de Colosio han sostenido que el supuesto perpetrador
fue sustituido por otra persona, dadas algunas diferencias como la estatura.
Cuando el presunto asesino fue arrestado el 23 de marzo, se asentó a una estatura de 1,64 metros,
mientras que el expediente de la Procuraduría General de la República especifica 1,70 metros.
Otras diferencias son los rasgos de la nariz y del cráneo,
que no coinciden con las primeras fotos del sujeto incorporadas al primer informe de la Procuraduría.
Una versión conspirativa señala que el asesino fue enviado por el presidente de la República de entonces,
Carlos Salinas de Gortari, y otra postula que el autor intelectual del crimen
fue Manuel Camacho Solís, quien supuestamente aspiraba a reemplazar a Colosio como candidato del PRI.
Otra hipótesis indica que el crimen organizado del tráfico de sustancias
veía sus negocios en peligro con un Colosio presidente y organizó el asesinato.
Desde 1994 han sido asesinadas 15 personas vinculadas con el caso,
incluido el primer policía que lo entrevistó.
Ninguna de las cuatro investigaciones oficiales sobre el caso
ha podido esclarecer cuál fue el motivo del asesinato de Colosio,
quien ya tenía virtualmente asegurada la presidencia de la República, según las encuestas de la época.
Las autoridades mexicanas insisten en que Aburto actuó como un asesino solitario,
versión que pocos creen en México.
El propio Aburto no ha dejado de señalar que él fue un chivo expiatorio,
utilizado para encubrir al criminal verdadero.
Desde 1994 han sido asesinadas 15 personas relacionadas con el caso,
entre ellas el primer agente policial que tomó declaración a Aburto.
Igualmente, la persona a la que Aburto señaló como el verdadero pistolero,
un sujeto muy parecido a él, murió varios meses después del crimen de Tijuana.
La periodista Laura Sánchez, autora del libro Aburto,
Testimonios desde Almoloya, el infierno de hielo, señala,
después de tres años de investigación, sí creó que Mario accionó esa arma,
pero no fue el único.
Mario Aburto dice actualmente que él no fue el magnicida, que lo sabe Dios,
él y los verdaderos asesinos.
En octubre del año 2004, más de una década después del magnicidio de Colosio,
Mario Aburto fue trasladado a la cárcel Jaliciense de Puente Grande,
donde conoció a Jesús Lemus, un periodista que escribió el libro Los Malditos,
sobre la espantosa vida cotidiana en esa penitenciaría.
En una de sus conversaciones con Aburto, Lemus le preguntó,
¿si mataste a Colosio?
Y la respuesta de Aburto fue,
si ellos dicen que tú fuiste, pues tú fuiste, y no hay otra forma de decir que no.
Y mientras, aquí me estoy acabando la vida por algo que ni yo estoy seguro que haya hecho,
te estoy diciendo que no.
Esa es la verdad, y lo sabemos Dios,
yo y los que mataron que me metieron a mí a esta bronca,
que no alcanzo a comprender.
A mí me tocó pagar, y todavía no sé por qué,
pero sí sé que un día todo se va a aclarar,
y entonces todos se van a dar cuenta que por mucho,
estuvieron acusando a uno inocente.
Solo siete personas vieron a Aburto en 23 años.
¿Por qué tanto secretismo?
Desde 1994, cuando se produjo el atentado,
Aburto, entonces un joven de 23 años,
se convirtió en el criminal más mencionado por los mexicanos.
Sin embargo, contradictoriamente,
también se hizo uno de los personajes más misteriosos y desconocidos.
En 2017, cuando ya llevaba 23 años encerrado,
solo siete personas ajenas al sistema penitenciario y de justicia
habían visto a Aburto en la cárcel,
a pesar del gran interés público e investigativo
que continuaba rodeando al caso Colosio.
La periodista Laura Sánchez señala que el extremo aislamiento de Aburto
es uno de los principales enigmas alrededor del encarcelado.
Sánchez encontró en su investigación que el perfil de Aburto
es diferente al que las autoridades registraron en 1994.
En el expediente del juicio le realizaron tres estudios psicológicos
con resultados distintos.
Sánchez añade,
nos lo pintaron como un asesino solitario,
un desquiciado, ignorante,
una persona con personalidad alterna,
con ataques,
un perfil que la periodista no comparte.
Mario Aburto Martínez nació en la ciudad michoacana de Zamora
el 3 de octubre de 1970
como hijo de Rubén Aburto Cortés
y María Luisa Martínez Piñóguez.
En 1977 ingresó a la escuela primaria Lázaro Cárdenas
de la que egresó seis años después
con un promedio de 8.1.
Cursó los estudios secundarios en la escuela Profesor Palomar Esquiroz
y años después,
cuando se dio a conocer por la muerte de Colosio,
varios de sus maestros y compañeros
lo recordarían como un adolescente introvertido y reservado que,
no obstante,
alzaba la barbilla cuando se sentía objeto de una injusticia
o cuando se le contrariaba.
Para otros era un chico rebelde que tenía problemas con sus maestros
e incluso hizo llorar en una ocasión a su profesora de inglés.
Asumía aires de líder cuando se trataba de confrontar a la autoridad
y su promedio general
cuando abandonó los estudios de bachillerato sin terminarlos
fue de 7.6
tras ser reprobado en inglés y matemáticas.
Su papá también mató a alguien a sus 23 años.
Después del magnicidio de Colosio
apareció en algunos medios mexicanos
la información de que Rubén Aburto Cortés,
padre de Mario Aburto,
había cometido dos asesinatos en 1967.
El 16 de septiembre de 1967,
mientras México celebraba el aniversario número 157 de su independencia,
Rubén Aburto
entró a la zona de tolerancia de la localidad mexicana de Esacapu
e hizo dos disparos.
Con el primero hirió accidental y mortalmente a su propio hermano Raúl
y con el segundo a un sujeto de nombre Cruz Ventura,
quien cayó muerto entre el humo de los cigarrillos
y la estridencia de la rocola del establecimiento.
Raúl murió camino del hospital.
En ese momento, Aburto Cortés tenía 23 años,
la misma edad con la que contaba su hijo Mario Aburto
cuando presuntamente mató a Colosio.
Los defensores de la teoría de que Aburto es inocente
o de que al menos no actuó solo en el caso Colosio
sostienen que este relato fue difundido para ayudar a sembrar
la matriz de opinión de que Mario provenía de una familia violenta
a la que le gustaban las armas,
por lo que no debía extrañar que matara a Luis Donaldo.
Fue enviado por su padre a Lázaro Cárdenas, Michoacán, a los 16 años.
En 1986, Rubén Aburto Cortés envió a su hijo Mario,
entonces de 16 años,
a la ciudad michoacana de Lázaro Cárdenas,
donde llegó a vivir en casa de unos tíos.
A poco de llegar, Mario inició un curso de seguridad e higiene industrial,
que terminó a los cuatro meses obteniendo el diploma correspondiente.
Después, una vecina lo definió como
una persona rara que escribía cosas de guerra y luego de paz.
En el verano de 1987, estaba trabajando como auxiliar mecánico
y almacenista en un concesionario automotriz de Chevrolet en Zamora.
En ese tiempo, le dijo a Martín López Jaimes,
uno de sus compañeros de trabajo,
yo voy a ser grande.
En noviembre de 1987, Aburto se fue a Tijuana,
donde se reunió con su madre y hermanos,
quienes vivían en unos cuartos pertenecientes a la maderería de los Balancines.
Se fue a California a buscar trabajo como obrero
y luego regresó a Tijuana para trabajar en la maquila.
Tras realizar varios trabajos en Tijuana,
en marzo de 1989,
Aburto cruzó la frontera y empezó a trabajar como lijador
en una empresa de Torrance, California.
De acuerdo con evidencias documentales,
en esta época empezó a mostrar ideas fijas y obsesivas,
de carácter reivindicativo.
Durante los siguientes meses, la actividad laboral de Aburto en California
estuvo en la penumbra,
aunque se sabe que estuvo mayormente entre las localidades californianas de Covina,
San Pedro y Escondido.
Isaura Heredia, una chica que lo conoció en 1990,
en el transcurso de una de las visitas del joven a Tijuana,
recordó que en una ocasión fueron al Museo de Cera y dijo,
al ver la figura del Caballero Águila,
Mario manifestó que admiraba mucho a este personaje por ser un gran guerrero.
En enero de 1991, Aburto regresó a Tijuana con su madre
y a mediados de año estaba trabajando en la maquiladora industrial,
electromagnética de ensamble, como auxiliar de materiales.
Su familia no sabe si su hijo aún sigue vivo.
En 1995, Aburto fue condenado a 45 años de prisión
por el asesinato de Luis Donaldo Colosio,
sentencia que actualmente cumple en el Centro Federal de Readaptación Social
de Puente Grande, Jalisco.
Ha estado casi aislado desde que ingresó a prisión
y la última vez que su familia tuvo contacto con él fue en el año 2013.
Han pasado más de 20 años y nunca hemos visto a Mario Aburto,
y su familia tiene el mismo tiempo que lleva encarcelado sin verlo",
dijo Laura Sánchez.
Y añadió,
el padre de Mario me dijo,
yo no sé si mi hijo está vivo,
hablaba con una persona una vez al año,
pero desde 2013 no sabemos qué pasó con él.
La familia Aburto abandonó México poco después del magnicidio
y ahora reside en Estados Unidos,
donde obtuvo asilo político.
Se marcharon por consejo del propio Mario,
quien en sus pocos contactos siempre les decía que en México
corrían peligro y que podían terminar asesinados.
Mario Aburto ha leído más de mil libros.
Otra de las facetas poco conocidas de Aburto
es su admiración por el Premio Nobel de Literatura Colombiano,
Gabriel García Márquez,
de quien ha leído varias novelas.
En una carta enviada a su hermano Rubén,
reconoce sus faltas de ortografía diciendo,
en cuanto a las faltas de ortografía,
no quisiera corregirlas por ahora.
Me imagino que Gabriel García Márquez
se ha de sentir dichoso de tener una secretaria
que le ayude a corregir sus faltillas de ortografía.
Pero yo ni siquiera tengo para pagar a una secretaria.
Me conformaría con tener dinero para comprarme una golosina,
además de que no puedo compararme con él.
Sánchez apunta,
pero estos años me di cuenta,
con base en muchos reportes oficiales,
con sus abogados y gente que estuvo con él en prisión,
que es un hombre sumamente inteligente.
Ha leído más de mil libros.
Pasó de ser inocente a culpable a base de torturas.
En marzo de 2023,
en ocasión del aniversario número 29 del magnicidio de Colosio,
Aburto dijo,
Un video publicado por su defensa señala,
el asesinato de Colosio está íntimamente ligado
a una pugna al interior del PRI,
entre dos corrientes que buscaban transformar al partido
para permanecer en el poder,
una epidérmica encabezada por el presidente Carlos Salinas
y la otra profunda, liderada por el mismo Colosio.
La defensa de Aburto asegura que el hombre
condenado por matar al candidato presidencial del PRI
ha sido incomunicado y torturado.
El video agrega que Aburto fue sometido a interrogatorio
sin la presencia de un abogado,
después de que le propinaron una brutal golpiza.
Cuando estaba en Tijuana,
me llevaron a torturar a la zona del río.
Altas horas de la noche.
Sostiene Aburto en el video.
El verdadero asesino fue Antonio Martínez.
En 1995, medios de comunicación
como El Universal y El Financiero
sostuvieron que el pistolero que mató a Colosio
fue cambiado por Aburto
y silenciado para siempre pocas horas después del magnicidio.
Según esta versión,
el verdadero asesino habría sido Antonio Martínez,
un agente de 24 años de la Policía Federal Judicial.
Como fuente de la información,
los dos periódicos citaron a medios policiales
y especialmente a Humberto López Mejía,
un investigador privado
que había trabajado un año en esclarecer el crimen.
López Mejía dijo que el cambio de Antonio Martínez
por Mario Aburto
se produjo en la sede de la Procuraduría General en Tijuana,
añadiendo que el magnicidio fue ordenado
por las altas esferas del PRI.
El investigador privado agregó que Martínez
fue muerto a tiros unas cuatro horas después del cambio
en un taller mecánico tijuanase,
junto con el dueño del lugar.
Mario Aburto es solo un eslabón del complot,
pero no el victimario,
añadió López Mejía.
El caballero águila
y la declaración que obligaron a su novia a hacer
y de la que luego se retractó.
Según los expedientes secretos del caso Colosio
divulgados por la ONG
Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad,
Graciela González Díaz,
joven de 16 años que era novia de Aburto,
declaró en la oficina de la Procuraduría General de Tijuana
cuatro días después del atentado mortal
contra el candidato presidencial.
En su primera declaración,
la joven que fue novia de Aburto,
solo durante 15 días,
habría señalado que éste se creía el caballero águila,
estaba harto de que todas las elecciones
siempre las ganaba el PRI
y conocía el manejo de armas de fuego.
Sin embargo, documentos desclasificados
a los que tuvo acceso la ONG
indican que el 9 de septiembre de 1994,
en presencia de Aburto,
Graciela negó el testimonio
dado previamente a las autoridades.
En esta ocasión dijo,
no, él no me lo dijo,
no me dijo lo de las armas,
lo de su partido político.
Y la ataque y mecanógrafa
que asentaba la declaración
consignó que la chica no paraba de llorar.
El fiscal Pablo Chapa Bezanilla
aseguró que hubo un cómplice
y metió a la cárcel a Otón Cortés.
Con la llegada del priista Ernesto Cedillo
a la presidencia
y del nuevo procurador general,
Antonio Lozano Gracia,
del Partido Acción Nacional,
el fiscal Pablo Chapa Bezanilla
asumió el caso en septiembre de 1994.
En enero de 1995,
el caso del magnicidio de Colosio
dio un giro cuando Chapa
reavivó la teoría de una acción concertada
a través de un segundo tirador
que se habría situado
al otro lado del candidato presidencial
y habría sido el autor
del disparo en el abdomen.
El subprocurador afirmó
que la hipótesis de un solo homicida
era técnicamente imposible,
ya que éste tendría que haberse desplazado
180 grados después del primer disparo
para hacer el segundo.
Chapa añadió que la escena del crimen
no solo no fue preservada,
sino que resultó manipulada
mediante la siembra de una bala.
Otón Cortés Vázquez,
chofer de la comitiva de Colosio,
fue arrestado el 24 de febrero de 1995
con base en los testimonios de tres personas
que declararon haberlo visto
al lado izquierdo de Colosio
apuntando con un arma al candidato.
Uno de los testigos incluso declaró
que vio disparar a Cortés Vázquez.
Los testigos que nunca estuvieron ahí.
La gestión del subprocurador Chapa Bezanilla
terminó después de que el 7 de agosto de 1996
Otón Cortés Vázquez
fuera absuelto por el juez de la causa
quien desestimó a los supuestos testigos
y juzgó que la investigación criminalística
para acreditar al segundo tirador
y la afirmación de la bala sembrada
presentaba inconsistencias.
De esta forma,
las investigaciones del magnicidio
regresaron al punto de inicio
con Aburto como tirador solitario.
Poco después,
el procurador y el subprocurador
fueron removidos de sus cargos
y Chapa Bezanilla dejó las investigaciones
bastante desacreditado,
luego de saberse que fabricaba evidencias
y que había consultado a un vidente
en el caso de José Francisco Ruiz Macié,
ex cuñado de Salinas
asesinado en septiembre de 1994
que también investigaba.
Chapa Bezanilla también sostuvo
que el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo
muerto a plena luz del día
el 24 de mayo de 1993
en el aeropuerto internacional de Guadalajara
fue asesinado al ser confundido
con un jefe del crimen organizado,
una versión que muy pocos creen en México.
La declaración que nunca firmó Mario Aburto
A Mario Aburto en una ocasión
le preguntaron por qué si se decía inocente
se había declarado culpable.
Su respuesta fue
A mí me comenzaron a torturarme
desde que me llevaban en la camioneta
a las instalaciones de la PGR en Tijuana.
No recuerdo cuántas veces
perdí el conocimiento en el trayecto.
Me acuerdo escasamente
cuando me tenían en el interrogatorio
en Tijuana y luego en México
y siempre me decían lo mismo,
que les dijera las causas
por las que maté al licenciado Colosio.
De nada servía que dijera
que yo no era el que lo había matado
porque parecía que se enfurecían más
y terminaban por pegarme cada vez más fuerte.
Por eso decidí ya no negar que lo había matado
y terminé por aceptar
que era el culpable del asesinato
esperando que terminara la tortura
a la que me sometían.
Los dibujos que fueron pruebas en el juicio
La noche del 23 de marzo de 1994
un grupo de agentes judiciales
acudieron a la empresa Audiomatic
en la que les entregaron
el historial de trabajo de Aburto
y una libreta con teléfonos y direcciones
entregando todo el material a la procuraduría.
La misma noche también fue requisado
un baúl contentivo de pertenencias
y documentos de Aburto
incluyendo un cuaderno de dibujos
y una carpeta de contabilidad bautizada
como el libro de actas.
A partir de estos materiales
los investigadores concluyeron
que Aburto tenía perfil de magnicida
descartándose la teoría de la acción concertada.
Los psicólogos Carlos Tornero Díaz
y Marta Graciela Miranda
analizaron psicológicamente a Aburto
concluyendo que padecía
de trastornos delirantes y narcisistas
así como de un delirio crónico
sistematizado reivindicativo.
Los escoltas que cambiaron su versión
En 2019 la ONG Mexicanos contra la corrupción
e impunidad
reveló nueva información sobre el caso Colosio
incluyendo documentos, testimonios,
videos y fotografías
que forman parte de su expediente del caso.
Uno de los videos liberados
muestra cuando Alejandro García Hinojosa
escolta del candidato presidencial
lee frente al acusado
su declaración en la que asegura
que vio a Aburto hacer el segundo disparo.
Fernando de la Sota y García Hinojosa
fueron los escoltas de Colosio
que detuvieron a Mario Aburto
en la escena del crimen.
Otra revelación muestra
que de la Sota y García Hinojosa
entonces pertenecientes al grupo Omega
cambiaron su versión de los hechos
y que el juez observó prepotencia
por parte de los ex escoltas
durante el cara a cara con Aburto.
En esa ocasión Aburto dijo
refiriéndose a la declaración de García Hinojosa
Es totalmente falso la forma
en la que él ha mencionado
de la reconstrucción de los hechos
porque hace pensar que está ocultando
a la persona que hizo el segundo disparo.
Un elemento a favor de la teoría del complot
fue el arresto en Lomas Taurinas
del agente del Centro de Investigación
y Seguridad Nacional
Jorge Antonio Sánchez Ortega
al ser visto vistiendo
una chamarra manchada de sangre.
Sánchez Ortega fue trasladado
a la sede de la Procuraduría
donde resultó positivo en la prueba
de haber disparado recientemente un arma
pese a lo cual fue dejado libre.
Tras explicar que los restos de plomo
y bario en sus manos
se debían a que había cargado gasolina
a su auto y encendido fósforos
ese mismo día.
Meses después se estableció
que la sangre en la chamarra
de Sánchez Ortega era de Colosio
lo que justificó diciendo
que seguramente se produjo
cuando ayudó al traslado de Colosio
a la ambulancia.
Otro elemento para las sospechas
es el gran parecido físico
entre Sánchez Ortega y Aburto
hasta el punto de que la madre
de este lo confundió con su hijo
cuando acudió a la Procuraduría
Habló por teléfono con Carlos Salinas
Dos meses después de su arresto
por el magnicidio de Colosio
Aburto dijo haber recibido
una llamada telefónica
del entonces presidente Carlos Salinas
la cual no atendió.
Esta versión está contenida
en el expediente al que tuvo acceso
la ONG Mexicanos contra la Corrupción
y la Impunidad.
Según consigna el documento
se acercó al declarante un agente
que sin ser notado por sus compañeros
le dijo que el presidente Salinas de Gortari
estaba en el teléfono
y quería negociar con él.
Al parecer a Aburto le dijeron
que el presidente le daría lo que quisiera
pero que de preferencia dijera
que le había pagado un partido político.
El relato prosigue señalando
el declarante contestó que aunque lo mataran
jamás se prestaría para porquerías de ese tipo
y que a continuación la persona
con la que dialogaba
le dio un golpe en el rostro
y le dijo que quién era él
para haber dicho lo anterior.
Al verdadero asesino lo mataron
un día después en un taller mecánico
según González Shimal.
En enero de 2024
el abogado participante en la defensoría del caso
Jesús González Shimal
aseguró que Aburto no asesinó a Colosio.
González Shimal también es coordinador
del Programa del Mecanismo Nacional
de Prevención de la Tortura
de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
En entrevista por videollamada
con un medio de comunicación
González Shimal señaló que Aburto
estaba armado en lomas taurinas
y que estuvo involucrado en el atentado
pero no mató a Colosio.
Incluso añadió que el autor del crimen
había sido un sujeto apodado El Ruco
que ya estaba identificado.
González Shimal agregó que al día siguiente
el verdadero asesino fue silenciado
definitivamente en un taller de Tijuana.
¿Quiénes son los involucrados
en el magnicidio de Colosio?
Según González Shimal
la verdadera causa del asesinato de Colosio
fue que Raúl Salinas
hermano del presidente de la república
estaba de manitas calientes con organizaciones
vinculadas con el tráfico de sustancias
del Golfo y que el candidato presidencial
del PRI había cuestionado tajantemente
esa vinculación de la familia presidencial
con el mundo de las drogas.
González Shimal añadió que Colosio estaba dispuesto
a desmantelar los grupos delictivos
y que su asesinato fue obra de estos grupos
del Golfo, con Raúl Salinas de Gortari
por detrás. Agregó que Emanuel Fabio
entonces gobernador de Sonora
había tenido que ver con la muerte de El Ruco.
Sobre esto González Shimal
dijo, no fue casualidad que el
presidente Salinas le pidiera a Emanuel Fabio
que viajara a Baja California
cuando sucede lo de Colosio.
Al otro día mataron al verdadero asesino en un taller
de Tijuana. Pero hasta ahora
esto es una teoría de conspiración
ya que no se han presentado pruebas de lo dicho.
A Carlos Salinas
no le gustó el mensaje de Colosio
del 6 de marzo de 1994.
El 6 de marzo
de 1994,
17 días antes de ser asesinado
Luis Donaldo Colosio pronunció un discurso
en Ciudad de México, frente al monumento
a la Revolución Mexicana, considerado
una ruptura con Carlos Salinas.
Colosio habló de una república
agraviada, en crisis, padeciendo
hambre y con enormes diferencias sociales
por las medidas neoliberales del gobierno
del presidente Salinas. Aunque
dijo estar de acuerdo con Colosio en varios puntos
a Salinas realmente le desagradó
el mensaje del hombre al que había ungido
como candidato presidencial para las
venideras elecciones federales.
El diario El Norte de Monterrey
informó sobre las presiones contra Colosio
que habría ejercido José María Córdoba Montoya
entonces jefe de la Oficina de la Presidencia
de la República, para que renunciara
a la candidatura presidencial.
En total hubo 24 líneas de investigación.
Por tres décadas
la versión oficial del magnicidio de Colosio
ha sido la de criminal
solitario que mató al candidato presidencial
Arto del Pri.
Sin embargo, las revelaciones más recientes indican
que a lo largo de los últimos 30 años
la Procuraduría General de la República
ha trabajado en dos decenas de líneas
de investigación.
Aparte de la línea
del asesino solitario, otras han sido
el complot del gobierno liberal
para deshacerse de un candidato eventualmente peligroso
para su política, un atentado
del crimen organizado relacionado con el
tráfico de drogas, y un hecho relacionado
con la lucha de poder dentro del PRI.
Entre los partidarios de la línea tradicional del partido
y los sectores abiertos a una
modernización, Jorge Antonio
Oese fue el segundo tirador.
Recientemente, la Primera Sala
de la Suprema Corte de Justicia de México
ordenó reponer el juicio de amparo
con el que Mario Aburto busca revocar su
sentencia por el asesinato de Luis Donaldo Colosio.
La decisión supone
revisar el procedimiento mediante el cual
Aburto fue condenado a 45 años
de cárcel para eventualmente revocar
la condena y dictar una nueva.
Ese mismo año, la Fiscalía General de la República
informó que Jorge Antonio Oese
había sido el segundo tirador participante
en el magnicidio de Colosio.
Jorge Antonio Oese es Jorge Antonio Sánchez
Ortega, un agente de seguridad que
estaba en Lomas Taurinas al momento de los
disparos y que al ser arrestado por una mancha
de sangre en su chamarra, dijo que se
la había hecho ayudando a subir a Colosio
a la ambulancia. ¿Quién es
Jorge Antonio Oese?
Jorge Antonio Oese o Jorge Antonio Sánchez Ortega
fue Subdirector Operativo del Centro de
Investigación y Seguridad Nacional, CISEM
y estaba en Lomas Taurinas con una credencial
de reportero cuando mataron a Colosio.
Fue arrestado e interrogado
en la Procuraduría y ofreció su versión de
la mancha de sangre, alegando que había
ayudado a cargar el cuerpo de Colosio herido.
También le encontraron restos
de plomo en las manos y los justificó diciendo
que se había contaminado cargando
gasolina en su automóvil.
Lo dejaron en libertad y fue asignado
al CISEM de Sinaloa en actividades
administrativas. Se afirma que
Jorge Antonio Oese estuvo estrechamente relacionado
con General García Luna,
el Secretario de Seguridad Pública entre 2006
y 2012, durante el gobierno
del panista Felipe Calderón.
García Luna fue sentenciado recientemente
en Estados Unidos a 38 años
de cárcel por los delitos de crimen organizado
y tráfico de drogas.
¿Qué ha pasado con Mario Aburto?
Tras ser condenado a 45 años
de prisión en 1995,
Mario Aburto ingresó en el Centro Federal
de Readaptación Social Nº 1,
ubicado en el municipio de Almoloya de Juárez,
en el Estado de México.
En la cárcel, la periodista Laura Sánchez habló
con él y escribió el libro
Aburto. Testimonios desde Almoloya, el infierno
de hielo, que contiene uno de los perfiles
personales más completos producidos
hasta ahora sobre el personaje.
En su libro, Sánchez presenta
a Aburto como un individuo aficionado a la
lectura, la pintura y el cine,
e incluso apunta que llegó a vender cuadros
suyos que solo firmó con una M.
La periodista agrega que el condenado por
el asesinato de Colosio terminó el bachillerato
en prisión y se aficionó por el fútbol,
el ajedrez y la guitarra.
El hijo de Colosio pide indulto
para Mario Aburto. En enero
de 2024, el abogado Luis Donaldo
Colosio Riojas, hijo mayor de Luis
Donaldo Colosio Murrieta y Diana Laura
Riojas, solicitó la liberación de
Mario Aburto mediante un indulto presidencial.
Colosio Riojas tenía
ocho años cuando su padre fue asesinado
y fue presidente municipal de Monterrey
entre octubre de 2021 y
agosto de 2024 por el Partido
Movimiento Ciudadano.
Colosio Riojas pidió al presidente mexicano
en ese momento, Andrés Manuel López
Obrador, lo siguiente.
Ponga carpetazo final a este asunto
y permita que tanto mi familia
como México saneemos. Y añadió
que iniciemos un camino hacia la
reconciliación a través del perdón.
Lo que queremos es darle la vuelta a la página.
Mario Aburto se queda en la
cárcel según fallo de la Suprema Corte
en el 2024.
Cuando la Suprema Corte Mexicana decidió
reponer el juicio de amparo de Mario Aburto,
dictaminó también que el único condenado por
el asesinato de Colosio debía continuar
en prisión. Aburto siempre ha sostenido
que él no mató a Colosio y que
tuvo que admitir el crimen bajo tortura.
La controversia se ha
reavivado debido a que el expresidente
Andrés Manuel López Obrador y la ahora
presidenta Claudia Sheinbaum, respaldan
la teoría de la Fiscalía General de la República
sobre la presencia en Lomas Taurinas
de un segundo tirador vinculado con el
gobierno de entonces, en manos del PRI,
que habría sido el verdadero asesino, o por
lo menos, un participante en el crimen.
Un caso similar, el misterio
de la muerte de John F. Kennedy.
Dos días después de la soleada
tarde de otoño del 22 de noviembre
de 1963, en la que
Lee Harvey Oswald asesinó al presidente
John F. Kennedy, Jack Ruby,
un hombre a menudo descrito como
el dueño de un club nocturno de Dallas,
se apartó de un grupo de periodistas y camarógrafos
en el sótano de la sede de la policía
de la ciudad. Seguidamente
Ruby pegó el cañón de un revólver
al estómago de Oswald, que estaba esposado,
mientras los funcionarios se alistaban
para trasladarlo a una cárcel de
mayor seguridad, y como se vio en directo
por televisión, apretó el gatillo.
Ruby alcanzó cierta fama con
su acto criminal, para algunos,
se convirtió en el asesino del asesino, en el
vengador del presidente estadounidense caído.
Sin embargo, pasadas
ya más de seis décadas, lo más importante
que consiguió al silenciar al asesino
de Kennedy, fue arruinar la investigación
del magnicidio, que sigue siendo un misterio
hasta la fecha.
Pasó algo parecido en México, con el
asesinato de Luis Donaldo Colosio.
¿Fue asesinado el verdadero asesino de
Colosio? Esperamos que este video
te haya sido útil. Si tienes
algo que agregar, por favor, compártelo
con nosotros en la sección de comentarios.
Dale me gusta a este video, y envíale
el enlace a tus familiares y a tus mejores
amigos, para que también sepan más, sobre
la verdad de lo que pasó con Mario Aburto,
el supuesto magnicida de Colosio.
Si eres nuevo en nuestro canal,
no olvides suscribirte. No se te olvide
seguirnos en todas nuestras redes sociales,
que van a estar aquí abajo en la descripción.
Recuerda, un pueblo que no conoce
su historia, está condenado a repetirla.
