La extraña historia de los Denísovanos

Relatos Históricos
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31 misterios del Hombre de Denísova. ►Suscríbete al canal: https://geni.us/eZcCYJ
Por ahora, las evidencias fósiles de los denisovanos son tan recientes y escasas que apenas han permitido inferir unas pocas conclusiones sobre estos parientes antiguos de los seres humanos, pero es posible que hayan estado dotados de una notable inteligencia y de una gran capacidad de adaptación a los entornos más diversos.
Si no has escuchado sobre los denisovanos, prepárate para sorprenderte con los misterios más asombrosos sobre estos homínidos incrustados en el árbol genealógico de la humanidad.
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31 misterios del hombre de Denisova. ¿Tuvieron los seres humanos un ancestro
tanto más inteligente que el Homo Sapiens, que desapareció mientras que
esta fue la única especie del género que sobrevivió? Esa fascinante pregunta es
la que se están formulando los paleoantropólogos en la medida que
aparecen nuevas evidencias del hombre de Denisova o Denisovanos, un homínido que
convivió con los humanos modernos y se extinguió hace unos 50.000 años. Por
ahora las evidencias fósiles de los Denisovanos son tan recientes y escasas
que apenas han permitido inferir unas pocas conclusiones sobre estos parientes
antiguos de los seres humanos. Pero es posible que hayan estado dotados de una
notable inteligencia y de una gran capacidad de adaptación a los entornos
más diversos. Si no has escuchado sobre los Denisovanos, prepárate para
sorprenderte con los misterios más asombrosos sobre estos homínidos
incrustados en el árbol genealógico de la humanidad. Antes de meternos a fondo,
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1. ¿QUIÉNES ERAN LOS DENISOVANOS?
Hace unos 100.000 años coexistían en el mundo varios grupos diferentes de homínidos,
incluyendo los humanos modernos, los Denisovanos y los Neandertales.
Las Cuevas de Denisova son el nombre que reciben unas cavernas situadas en el macizo de Altaí,
cerca de la ciudad de Khorny Anuy, en Siberia, Rusia. Recibieron su nombre de Denisova porque,
en el siglo XVIII, fueron habitadas por un erbitaño llamado Denis, y después se perdieron
en la historia hasta que, en la década de 1970, un equipo científico de la Rusia Soviética
encontró restos arqueológicos en el lugar. En el 2010 fueron hallados unos restos óseos,
cuyas pruebas de ADN determinaron que se trataba de una nueva especie o subespecie del género Homo.
Los restos pertenecieron a una niña, y la nueva especie o subespecie no tiene un nombre definitivo,
pero se han utilizado preliminarmente, entre otros, Homo denisoviensis y Homo sapiens altaiensis.
En muchos sentidos, los Denisovanos se parecían a los Neandertales, pero en algunos rasgos se
parecían a nosotros, y en otros eran únicos, señala Liran Carmel, investigador de la Universidad
de Berea de Jerusalén.
2. Desaparecieron hace 50.000 años.
Un diente hallado en una caverna en una montaña en Laos, en el sudeste asoático, ha aclarado
uno de los más grandes misterios científicos de los Denisovanos, una rama de los homínidos,
que desapareció hace 50.000 años, por lo que convivió con los humanos modernos, Homo
sapiens.
El hallazgo se realizó en la Cueva de la Cobra, llamada así por la abundancia de estas
serpientes.
Desde 2010, cuando se descubrieron por primera vez restos Denisovanos en una cueva de Siberia,
las pruebas de ADN han revelado que los misteriosos homínidos se encontraban entre los ancestros
de la actual población del Pacífico y Australia.
Sin embargo, los científicos no entendían cómo el hombre de Denísova, cuyos pocos
restos se habían encontrado solamente en Siberia y el Tíbet, pudo cruzarse con el
grupo de humanos que se expandió hacia el este desde África, a través del sudeste
de Asia, antes de llegar a Australia, Nueva Guinea y otras islas del Pacífico.
Pruebas de ADN demostraron que los Denisovanos son ancestros de las personas que hoy viven
en Australia y el Pacífico, pero el hombre de Denísova solo se ha confirmado en Siberia
y el Tíbet.
¿Cómo llegaron hasta Australia?
El descubrimiento del molar de la niña La Oceana, reportado en mayo del año 2022 en
la revista Nature Communications, pone a los Denisovanos justo en el camino de los humanos
modernos que llegaron al sudeste asiático decenas de miles de años después.
Por los registros genéticos se sabe que los Denisovanos se mezclaron en Asia con los humanos
modernos que salieron de África hace más de 50.000 años.
Estas mezclas entre el hombre de Denísova y el Homo Sapiens se produjeron también en
las islas del sudeste asiático de camino a Australia.
La paleoantropóloga de la Universidad de Nueva York, Shara Bailey, reconoció que algunas
personas pueden preguntarse ¿Cómo un solo diente puede revelar tanto sobre su dueño
paleolítico?
Bailey apuntó que los dientes son estructuras complejas determinadas en gran medida por
los genes, lo que los convierte en un rico tesoro de información sobre la evolución.
Número 4 ¿Tuvieron crías con Homo Sapiens?
La presencia de los Denisovanos en Laos muestra que se hallaban exactamente en el lugar en
el que debían estar para aparearse con los humanos modernos y reproducirse.
La doctora Laura Shekelford, paleoantropóloga de la Universidad de Illinois y coautora del
estudio, señaló que en la medida en que se descubran nuevos fósiles Denisovanos en
otros lugares, se seguirá aclarando el rompecabezas sobre el mestizaje de los diferentes homínidos.
Benz Viola, paleoantropólogo de la Universidad de Toronto que no participó en la investigación
de Laos, señaló que el diente de la Cueva de la Cobra proporcionó varias pistas interesantes
sobre los Denisovanos.
Estos muchachos pudieron lidiar con una extensa capa de nieve y temperaturas invernales muy
bajas, pero al mismo tiempo con ambientes tropicales húmedos.
Los Denisovanos eran muy adaptables, probablemente más que los Neandertales, al final eran más
similares a los humanos modernos, concluyó Viola.
5.
Los Denisovanos eran capaces de pensar al mismo nivel que el Homo Sapiens
Durante los últimos 12 años, la Cueva Siberiana de Denisova ha proporcionado algunos de los
fósiles más fascinantes jamás encontrados.
El ADN de estos restos data de decenas de miles de años, y muestra que los Denisovanos
eran una rama distinta de la evolución humana, un linaje perdido.
En algún momento desaparecieron, pero antes se cruzaron con los humanos modernos, y la
gente de Asia y el Pacífico muestra fragmentos del ADN del hombre de Denisova.
Desde el año 2013, la doctora Caterina Douka, arqueóloga del Instituto Max Planck para
la Ciencia de la Historia Humana en Alemania, y otros especialistas han estado creando una
especie de historia de la Cueva de Denisova, inventariando varias decenas de elementos
que incluyen huesos, trozos de carbón y herramientas.
Son precisamente estas herramientas las que han llevado a la fascinante teoría de que
los Denisovanos eran capaces de pensar por sí mismos, quizás a igual o mayor altura
que el Homo Sapiens de su tiempo.
Número 6.
Se encontraron herramientas de piedra hechas por los Denisovanos hace 287 mil años en
una cueva en Siberia.
La línea de tiempo establecida en la Cueva Denisova muestra que los humanos la ocuparon
durante quizás unos 300 mil años, y plantea indicios intrigantes sobre cómo los Denisovanos
pudieron haber sido capaces de tener un pensamiento sofisticado, al igual que sus congéneres
modernos.
Al contrastar las mutaciones del ADN encontrado, los especialistas han podido formular una
mejor idea de cómo los Neandertales y los Denisovanos encajan en el árbol genealógico
humano.
Las principales evidencias de presencia humana en la cueva siberiana son herramientas de
piedra simples, que datan de hace más de 287 mil años.
Estos instrumentos manuales no informan de si los seres vivos que los utilizaron fueron
Neandertales o Denisovanos.
Sin embargo, no muestran el estilo característico de los Neandertales, lo que sugiere que su
creador fue el hombre de Denisova, lo que probaría que este era inteligente.
Número 7.
Brazalete verde de hace 40 mil años hecho por Denisovanos.
Entre los objetos más notables de la Cueva Denisova está un brazalete verde hallado
en 2008 por científicos rusos entre los restos humanos.
La pulida pulsera de aspecto moderno fue hecha de clorita, un material constituido por varios
minerales metamórficos, y su edad de más de 40 mil años la convierte en la más antigua
jamás encontrada, según dijeron los especialistas rusos que realizaron el descubrimiento.
Imágenes del notable brazalete confeccionado por un joyero probablemente denisovano y que
quizá perteneció a una princesa prehistórica, fueron presentadas por primera vez en el año
2015.
Los expertos que han examinado el brazalete coinciden en que se trata de un accesorio
excepcionalmente raro para aquel tiempo y probablemente tenía un significado relevante
para su portador o portadora, según reportó el diario The Siberian Times.
Además, el nivel de experticia requerido para tallar la pieza lleva a especular sobre
que los primeros humanos quizás hayan sido subestimados en su talento y tecnologías,
y que los denisovanos posiblemente fueron más hábiles que los neandertales y los homo
sapiens antiguos.
8. El brazalete tiene un agujero hecho con un taladro
La fuente de clorita más cercana se encuentra a 240 kilómetros, lo que sugiere que la pieza
era importante en su momento y que posiblemente fue utilizada en ocasiones excepcionales.
Otro hecho intrigante es que el brazalete presenta un agujero taladrado con alta precisión.
Aparentemente el antiguo artesano denisovano conocía técnicas que no se consideraban
disponibles en el periodo paleolítico, como taladrar con una herramienta tipo escofina
y esmerilar, y pulir con pieles sometidas a algún grado de curtido.
La pieza, que fue exhibida en Francia recientemente, tiene su hogar permanente en el Museo de Historia
y Cultura de los Pueblos de Siberia y el Lejano Oriente en la ciudad de Novosibirsk.
Irina Saldnikova, directora del museo, dijo,
Las habilidades de su creador fueron perfectas. Inicialmente pensamos que fue hecho por neandertales
o humanos modernos, pero resultó que el maestro era denisovano.
9.- Se encontró un fósil de una hija de un denisovano y una neandertal.
En 2018 fue encontrado en la cueva Denisova un fragmento de hueso de 90.000 años de
antigüedad, y las pruebas de ADN demostraron que perteneció a una mujer cuya madre era
neandertal y su padre denisovano. Se trató del primer híbrido neandertal
denisovano en ser descubierto, lo que dio un nuevo enfoque a cómo era el mundo hace
decenas de miles de años, con una diversidad humana mayor a la que se pensaba.
Lo que hizo más notable el descubrimiento fue que los científicos no tuvieron que buscar
demasiado tiempo para toparse con un híbrido. Hasta entonces, habían descubierto solo 4
denisovanos, y el quinto resultó ser un mestizo con neandertal de primera generación.
Después de todo, los híbridos parece que no fueron tan raros. En 2015,
se descubrieron los restos de un humano moderno que vivió hace 40.000 años,
en lo que ahora es Rumania, cuyo tatarabuelo era neandertal.
10. ¿Por qué murieron los denisovanos?
No existe certeza sobre cómo se extinguieron los denisovanos, y es posible que nuestros
propios antepasados, homo sapiens, los hayan exterminado. Ni siquiera hay seguridades de
hace cuántos se extinguieron, y pruebas de ADN sugieren que, hasta hace 15.000 o 30.000 años,
todavía sobrevivían en Nueva Guinea e islas circundantes. Sin embargo,
sí es seguro que se aparearon con los humanos modernos, y que ese mestizaje resultó beneficioso
para algunas poblaciones de hoy. Por ejemplo, la variante del gen Hepas 1,
que heredaron los sierpas y los tibetanos de los denisovanos, les permite una mejor adaptación a
las grandes altitudes y evitar la hipoxia, una condición en la que disminuye el suministro de
oxígeno a los tejidos, incluyendo los cerebrales. Algunas poblaciones oceánicas poseen un sistema
inmunológico codificado y reforzado por los genes adquiridos de los denisovanos.
11. ¿Por qué somos la única especie de humanos que queda viva?
Hace 2 millones de años, por las praderas africanas, deambulaban varias especies de
aspecto humano, algunas muy particulares y otras con notables parecidos entre sí.
El Homo sapiens apareció hace unos 200.000 años, cuando todavía sobrevivían varias
especies del género Homo. ¿Por qué fue esta especie la única que sobrevivió,
y las demás desaparecieron? Hace entre 30.000 y 50.000 años,
aparte de los humanos modernos, existían al menos otros tres homínidos, los hombres de flores,
de la isla indonesia del mismo nombre, apodados hobbits, los denisovanos y los neandertales.
Según parece mostrar la evidencia geológica, los hombres de flores habrían desaparecido por
una gran erupción volcánica hace 18.000 años. No se sabe por qué desaparecieron los denisovanos.
Sobre la desaparición de los neandertales africanos, la hipótesis más aceptada es que
no supieron adaptarse al nuevo estilo de vida en la medida que los bosques de África se
convirtieron en sabanas. Los humanos aprendieron a cazar una gran variedad de animales, tanto
grandes como pequeños, incluyendo conejos y liebres. Los neandertales, por el contrario,
no practicaron la caza menor y quedaron en desventaja.
12. ¿Cómo los humanos modernos, los denisovanos eran muy flexibles?
Hace aproximadamente 400.000 años, los denisovanos se separaron de los neandertales. Cuando los
primeros se desplazaron hacia el este de Asia y los segundos poblaron casi toda Europa. De los
neandertales, los científicos han encontrado infinidad de restos, mientras que las evidencias
del hombre de Denísova han sido muy esquivas. Todos los dientes y huesos hallados de los
denisovanos hasta el año 2022 cabían en una bolsita de plástico de las utilizadas para llevar
un sándwich, y todos provenían de solo dos lugares, la cueva siberiana y el Tíbet.
El hallazgo del Molar en Laos, si bien no obligó a utilizar una bolsa más grande para acumular los
fósiles denisovanos, reveló el alcance sorprendentemente extenso que tuvo el hombre
de Denísova, hasta heladas mesetas y montañas tibetanas y siberianas hasta húmedas y calurosas
zonas bajas del sudeste asiático. Me hace pensar en los similares que eran a nosotros. Somos
increíblemente flexibles. Ese es el sello distintivo de los humanos modernos", dice Shackelford.
13. LAS MONTAÑAS ANAMITAS, SON UN TESORO DE ACTIVIDAD HUMANA EN EL PASADO
El Molar Infantil Femenino Laosiano es el último gran descubrimiento fósil en las
montañas Anamitas, una cordillera que se extiende por más de 1.100 kilómetros por
Vietnam, Laos y una pequeña región del noreste de Camboya. Su máxima elevación es el Phou Bia,
la mayor cumbre de Laos, a 2.819 metros sobre el nivel del mar. La piedra caliza de un antiguo
marino ha sido tallada durante centenares de miles de años por los ríos cordilleranos,
formando el sistema de cavernas que ahora acerpentea a lo largo del macizo montañoso.
Estos abruptos y remotos confines han demostrado ser lugares muy difíciles para trabajar. El
terreno escarpado hace complicado encontrar lo que pueda haber sobrevivido y los huesos
se descomponen más rápidamente por la humedad y la calidez del clima. A pesar de ello,
los hallazgos recientes en Laos han permitido documentar la actividad humana en la región,
durante decenas de miles de años, posibilitando el descubrimiento de algunos de los fósiles humanos
más antiguos del sudeste asiático. 14. LOS ESFUERZOS DE SHEKELFORD Y FABRICE
DEMETER DIERON SU PRIMER GRAN FRUTO DESPUÉS DE UNA DÉCADA DE TRABAJO EN LAOS.
Buena parte de la investigación moderna y de los hallazgos en Laos se debe al influyente
arqueólogo Tongsa Sababong Kandi, un laociano fallecido en abril del año 2022, coautor del
estudio sobre el diente de la Cueva de la Cobra, ya cuya memoria se dedicó a la investigación.
Sababong Kandi relocalizó lugares que habían sido explorados y abandonados desde la década
de 1930, incluyendo la zona donde se encuentra la Cueva de la Cobra.
«Es realmente gracias a él que nuestro equipo ha podido trabajar en Laos», declaró Fabrice
Demeter, paleoantropólogo del Centro de Geogenética de la Fundación Lundbeck de
Copenhague, Dinamarca, y coautor principal del estudio.
Shekelford y Demeter llevan más de 10 años investigando en Laos, después de asociarse
con espeleólogos para orientarse por las empinadas escarpaduras y la intrincada red
de cavernas, en 2018 escucharon sobre la Cueva de la Cobra.
15.
LA CUEVA DE LA COBRA NO ES APTA PARA MUCHA GENTE
La entrada de la Cueva de la Cobra se ubica en una pared rocosa a más de 33 metros de
altura sobre un llano que la circunda.
Tiene zonas tan estrechas que más que una caverna es un conducto en el que una persona
de estatura promedio puede tocar el suelo, el techo y las dos paredes con sus pies, su
cabeza y ambos brazos.
No es recomendable para claustrofóbicos, ni ofidiofóbicos, trabajar en estas condiciones
es uno de los sacrificios menos mencionados que hacen los científicos para adelantar
sus investigaciones.
Extraer los fósiles y otras evidencias de interés tampoco es fácil, ya que se encuentran
incrustados en la roca, semejando un pastel de frutas en el que un revoltijo de fragmentos
pedregosos sustituye a la masa de harina.
Atravesar la pared es como tratar de excavar un hormigón, señala Shackelford.
16.
EL DIENTE DE LA CUEVA DE LA COBRA FUE ENCONTRADO POR UN GEÓLOGO EN UNA EXPLORACIÓN DE RECONOCIMIENTO
El complicado trabajo en la Cueva de la Cobra valió la pena desde el principio de que los
hallazgos sorprendentes no tardaron en llegar.
El geólogo y espeleólogo Eric Sussoni realizó una visita de reconocimiento al interior de
la caverna en diciembre del año 2018, antes del resto del equipo, y recogió algo de material
para mostrar a sus colegas.
Según relata Shackelford, Sussoni salió de la cueva justo cuando el equipo se disponía
a almorzar, y mostró sus hallazgos de roca y hueso, sin mencionar en principio un diente.
Demeter recuerda que el geólogo dijo como el que ha olvidado algo, oh, pero tengo algo
aquí, y sacó un diente inusual del bolsillo delantero de su camisa.
Así fue entregada a manos expertas una de las piezas paleontológicas más importantes
encontradas en los últimos años.
17. Un diente es como una especie de biblioteca del pasado
Casi de inmediato supimos que era un homínido de algún tipo, pero no de un humano moderno,
señala Shackelford. Por casi 10 años, las únicas evidencias encontradas del hombre
de Denisova fueron un hueso meñique, algunos dientes y un trocito de cráneo, provenientes
de la cueva del sur de Siberia.
En 2019 se produjo el sonado anuncio del hallazgo de una mandíbula denisovana en la meseta
tibetana. Esta pieza hallada en la cueva de Bashiya es conocida como la mandíbula Shahé.
El molar de Laos es solo un pequeño diente, pero puede proporcionar bastante información
para la comprensión de los denisovanos y de los homínidos en general.
Los dientes son como una pequeña caja negra de la vida del individuo, apunta Clemen Sanoli,
paleoantropólogo de la Universidad de Bordeaux, Francia, y coautor principal del estudio.
Los dientes proporcionan indicios de edad, alimentación e incluso el clima del hábitat
del individuo a través de su estructura interna, su composición química, su forma y sus patrones
de desgaste.
18. Se sabe que el diente de Laos perteneció a una niña por el nivel de desgaste y la
falta de raíces. Por las formas de los dientes, los investigadores pueden saber si pertenecieron
a un humano moderno o a un pariente cercano desaparecido, como un neandertal o un denisovano.
El área de masticación del diente encontrado en la cueva de la cobra es bastante más rugosa
que la de los homo sapiens, y su cresta es parecida a la de los neandertales y denisovanos.
Sin embargo, la estructura interna del molar y su forma general son similares a los de
los dientes de la mandíbula de Shahé, encontrada en el Tíbet, concluyéndose que perteneció
a un denisovano.
Se estima que formaba parte de la dentadura de una niña fallecida antes de la completa
formación de sus dientes permanentes, en un rango de edad de entre 3, 5 y 8.5 años,
debido a su nivel de desgaste superficial y a la ausencia de raíces.
19. En Laos, las proteínas pueden dar mucha información cuando el ADN se ha perdido.
La niña del molar posiblemente llegó a la caverna poco antes o poco después que otros
animales grandes, como cerdos, rinocerontes y bóvidos antiguos, cuyos restos se encontraron
en las inmediaciones.
En este caso, poco antes o poco después, pueden significar algunos miles de años hacia
atrás o hacia adelante.
Con base en la antigüedad de estos fósiles de animales, se ha estimado una edad para
el diente de entre 131.000 y 164.000 años.
Después de estudiar la forma del diente mediante un escaneo con rayos X, los científicos tomaron
muestras del esmalte para buscar proteínas.
Las proteínas tienen una mayor probabilidad de supervivencia en el clima húmedo y cálido
del sudeste asiático que las más delicadas cebras de ADN.
Por la manera como están dispuestos los bloques de aminoácidos de los compuestos proteicos,
los detectives de la ciencia obtienen pistas de los códigos genéticos asociados, aproximándose
a la identidad del individuo al que perteneció la muestra analizada.
20.
Las proteínas revelaron que el molar perteneció a un individuo del género Homo.
El análisis de las proteínas preservadas en el molar de la Cueva de la Cobra reveló
que éste perteneció a alguien del género Homo, descartando a un orangután y otros
grandecimios.
Las proteínas también indicaron la pertenencia del diente a una niña.
Sin embargo, los científicos no hallaron las proteínas necesarias para ubicar el molar
con total seguridad en la dentadura de un tipo específico del árbol genealógico homínido.
Aunque el análisis no puede confirmar con absoluta certeza una identidad de Nizobana,
otras evaluaciones futuras podrían verificarlo.
No hay nada que nos impida buscar otras proteínas presentes en el esmalte, dijo Frido Belker,
paleogenetista del Instituto Globe de la Universidad de Copenhague y coautor del estudio.
Los métodos de extracción y análisis de los elementos constitutivos de los organismos
mejoran cada día, y Belker y sus colegas confían en que pronto el molar de la Cueva
de la Cobra estará brindando más informaciones.
Número 21.
El molar debe ser preservado para futuras investigaciones.
El equipo de Shackelford y Demeter minimizó la toma de muestras del diente de la Cueva
de la Cobra en interés de la ciencia, dejando abierta la puerta a futuras evaluaciones.
Las personas que estén trabajando en este campo en 30, 40 y 50 años con tecnologías
totalmente nuevas lo apreciarán, reflexiona Kendra Shirak, investigadora de la Escuela
de Medicina de Harvard, especializada en ADN antiguo y exploradora de National Geographic,
quien no participó en la investigación.
Sin embargo, los indicios de que el molar es denisobano son poderosos.
Todo encaja con lo que esperaríamos de un molar inferior denisobano, comenta Vence Viola.
Número 22.
La aguda escasez de fósiles denisobanos dificulta las comparaciones.
Hasta ahora, los vínculos más importantes del molar de Laos con los denisobanos, y no
con los neandertales, son su similitud con los molares de la mandíbula tibetana y su
localización.
Si bien la dentadura del hombre de Denisoba es parecida a la del hombre de Neandertal
por los fósiles encontrados, parece que los neandertales nunca se aventuraron tan al este
como para llegar a Laos y al sudeste asiático.
En cambio, la información genética indica que los denisobanos probablemente se asentaron
en el sudeste de Asia.
La significativa escasez de fósiles denisobanos constituye un persistente desafío para relacionar
anatómicamente a los diferentes homínidos.
El hecho de que la evidencia laoasiana sea un molar inferior hace más difícil la confirmación,
ya que el único patrón de comparación firmemente identificado como denisobano es la mandíbula
del tibet.
Número 23.
Asia se ha revelado como una gran fuente de fósiles, pero estos no han sido suficientemente
estudiados.
Sin el respaldo del ADN o de otras proteínas, es muy difícil decir algo concluyente, señala
Aida Gómez Robles, paleoantropóloga de la University College de Londres, que no participó
en la investigación.
Sin embargo, es posible que unos cuantos restos del hombre de Denisoba estén esperando en
los techos y en las paredes de las cuevas, a poca distancia de las cabezas y de los ojos
de los investigadores.
En toda Asia ha sido encontrada una deslumbrante variedad de fósiles homínidos, por ahora
y ante la falta de evidencias, estos restos han sido incluidos en un vago conjunto llamado
homo arcaico, cuyo hombre solo dice que los huesos y dientes son antiguos.
Número 24.
Es posible que veamos en los museos restos de denisobanos que no han sido detalladamente
estudiados.
Algunos estudios de los últimos años han sugerido que varios de los fósiles acumulados
en varias partes del mundo y todavía no suficientemente catalogados podrían ser de denisobanos.
Lo más probable es que llevemos mucho tiempo observando denisobanos en museos y en instituciones
de fósiles, pero no hemos sabido cómo llamarlos, explica Shackelford.
Entretanto, el equipo que encontró el diente de la cueva de la cobra tiene previsto realizar
algunas investigaciones adicionales, incluyendo la química del carbono y el oxígeno del
esmalte dental.
Estos estudios podrían sugerir el tipo de alimentación que consumía la niña, presuntamente
denisobana de las montañas anamitas y el clima que soportaba hace más de 130.000 años.
El potencial paleontológico del Aus es incalculable.
Llevamos más de 10 años trabajando allí y todavía no hemos logrado salir de la primera
montaña, concluye la doctora Laura Shackelford.
Número 25.
Los dientes guardan el secreto de la dieta.
Los isótopos de carbono presentes en los dientes informan sobre el tipo de alimentos
Esto es posible debido a que la relación entre el carbono-13 y el carbono-12 cambia
con las particularidades de la fotosíntesis de cada planta.
Las especies vegetales adaptadas a climas secos, como el maíz, el mijo y el sorgo, así
como las acostumbradas a climas áridos, como los cactus, y en general todas las plantas
terrestres, ejecutan diferentes procesos fotosintéticos, lo que genera distintas proporciones de isótopos
de carbono.
Algo parecido ocurre con los isótopos del nitrógeno, el nitrógeno-14 y el nitrógeno-15,
para identificar dónde se ubica la dieta de un individuo en la cadena alimentaria.
Los animales vegetarianos presentan una proporción de isótopos de nitrógeno menor que los carnívoros.
Incluso puede saberse si alguien estaba comiendo pescado y otros alimentos del océano.
Número 26.
Los dientes guardan el secreto de la región de procedencia.
Los dientes pueden revelar el lugar en el que vivió una persona en el pasado, incluso
si se movió por largo tiempo entre dos sitios, gracias a los isótopos de oxígeno y de estroncio.
Las proporciones de oxígeno-16 y oxígeno-18 en la lluvia cambian con el tipo de clima.
Como el agua que consumían los hombres prehistóricos a menudo provenía de la lluvia, por las proporciones
de los isótopos de oxígeno en sus dientes, puede saberse en qué regiones del planeta
vivían.
Las rocas guardan los isótopos de estroncio, el estroncio-86 y el estroncio-87 en forma
muy precisa, dependiendo de sus tipos y edades.
Estos isótopos pasan al suelo y eventualmente a las plantas que comen los seres humanos
y demás especies de fauna, incorporando la información a su dentadura.
Los científicos apoyan su trabajo en mapas de referencia en los que tienen mapeados los
isótopos de oxígeno y estroncio en diferentes lugares, basados en mediciones isotópicas
en el suelo, el agua, la flora y la fauna.
Luego contrastan la data de los dientes con los mapas y pueden saber incluso si un individuo
vivió en un único lugar toda su vida.
27.
Los Denisovanos fueron reconstruidos facialmente.
Desde que los primeros restos del hombre de Denisova aparecieron en Siberia, Rusia, una
de las preguntas que se hacían los científicos era cómo sería su apariencia física.
Esta inquietud tuvo respuesta en 2019, cuando un equipo de especialistas de la Universidad
Hebrea de Jerusalén realizó una reconstrucción facial de un individuo Denisovano.
Tras hacer un estudio genético del grupo, los expertos pudieron inferir un conjunto
de características anatómicas de los cercanos parientes antiguos del hombre moderno y recrearon
su cabeza y su rostro con la ayuda de programas informáticos.
28.
Todos somos africanos.
Si bien la fusión de un espermatozoide con un óvulo genera el ADN particular del individuo
que nazca, hay unos componentes llamados mitocondrias, que vienen únicamente del óvulo, es decir,
de la madre, sin mezclarse con el material genético del padre.
En virtud de ese ADN mitocondrial es posible viajar hacia el pasado a través de la estirpe
materna.
Existen también ciertos genes que se comportan como relojes moleculares, ya que miden la
tasa de mutaciones sufridas a lo largo del tiempo.
Mediante el conteo del número de cambios puede conocerse la antigüedad de un individuo
y establecer vínculos entre organismos antiguos y actuales.
Gracias al ADN mitocondrial y a los relojes moleculares, se sabe que todos los seres humanos
tienen una madre común, llamada la Eva mitocondrial, una africana que vivió hace cerca de 200.000
años.
29.
El linaje Homo Sapiens.
Los ancestros más antiguos de los humanos crecieron en África hace aproximadamente
3 millones de años.
Entre los austrolopitecus y los Homo sapiens han existido muchos homínidos de diferentes
especies, incluyendo al hombre del Neandertale y al hombre de Denísova.
Mediante la secuenciación del genoma humano se ha podido estudiar y contrastar la estructura
genética de los humanos modernos con sus antepasados en un viaje de decenas de miles
de años hacia atrás.
Gracias a las modernas técnicas de secuenciación, es posible obtener el genoma de especies homínidas
extintas.
30.
Los genes neandertales y denisovanos están en los seres humanos de la actualidad.
Hasta 2021 se había realizado la secuenciación genética de 23 individuos pertenecientes a
homínidos arcaicos y extintos, incluyendo 4 denisovanos, 18 neandertales y un híbrido
de padre denisovano y madre neandertal.
Las dos especies se mezclaron con los hombres modernos, ya que el 5% del genoma de los habitantes
de Oceanía proviene de los denisovanos y el 2% del genoma de los no africanos es neandertal.
Igualmente, el linaje denisovano también forma parte del genoma de los asiáticos de
la actualidad.
31.
Los europeos caucásicos deben su apariencia a los neandertales.
El lomo neandertalensis presenta la particularidad de que no se ha encontrado su ADN mitocondrial
en los humanos modernos.
Existen varias teorías para explicar esto, pero lo cierto es que los genes neandertales
forman parte del Homo Sapiens.
Por ejemplo, el aporte de la genética neandertal en la piel clara de los europeos alcanza hasta
el 70%.
El color de piel más claro de los europeos actuales no se hizo frecuente hasta bien avanzado
el periodo neolítico, cerca de 5.000 años antes del comienzo de la era común.
¿Cuánto realmente conocemos de nuestro pasado y cuánto nos falta por conocer?
Por lo visto sabemos muy poco, pero existen razones para pensar que esos vacíos de información
se irán llenando poco a poco, gracias, en buena medida, a nuevos hallazgos sobre el
hombre de Denísova.
Después de todo, no es poco lo que sabemos sobre los denisovanos, considerando que las
muestras que tenemos sobre ellos caben en una bolsita para un emparedado.
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que también sepan más, de los 31 misterios del hombre de Denísova.
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Recuerda, un pueblo que no conoce su historia, está condenado a repetirla.
