La verdad del origen del comunismo (1848)

Relatos Históricos
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31 DATOS sobre el origen del comunismo y su historia. ►Suscríbete al canal: https://geni.us/eZcCYJ
¿Cuáles fueron las prácticas primitivas de comunismo? ¿Cómo progresó el comunismo durante la Ilustración y la Revolución Francesa? ¿Cuáles fueron los principales aportes de Marx? ¿Cómo surgieron la Unión Soviética y los primeros Estados comunistas? ¿Cómo desafiaron al mundo capitalista? ¿Cómo colapsaron la URSS y los regímenes comunistas de su esfera de influencia?
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El comunismo abarca una amplia variedad de regímenes, generalmente de partido único,
que han existido o existen, caracterizados en su abrumadora mayoría por tener los medios
de producción en manos del Estado.
Pero si bien el comunismo es un término que se masificó en su uso a partir de mediados
del siglo XIX, y el primer Estado de esa ideología fue fundado en la segunda década del siglo
XX, se habla de la existencia de prácticas comunistas desde la prehistoria.
Así la vida en comunidad de los cazadores-recolectores y las prácticas de compartir de los primeros
cristianos son señaladas como comportamientos comunistas primitivos.
En su concepción moderna, el principal teórico del comunismo fue el alemán Karl Marx, quien
con sus trabajos del siglo XIX dio origen al marxismo, la ideología que ha sustentado
a la mayoría de los regímenes comunistas.
¿Cuáles fueron las prácticas primitivas de comunismo?
¿Cómo progresó el comunismo durante la Ilustración y la Revolución Francesa?
¿Cuáles fueron los principales aportes de Marx?
¿Cómo surgieron la Unión Soviética y los primeros estados comunistas?
¿Cómo desafiaron al mundo capitalista?
¿Cómo colapsaron la URSS y los regímenes comunistas de su esfera de influencia?
Vamos a responder a todas estas y muchas otras preguntas en este video sobre el origen y la
historia del comunismo.
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1.
Comunismo en la Antigüedad
Karl Marx y otros teóricos del comunismo temprano afirmaron que desde los primeros
cazadores-recolectores, del paleolítico hasta las comunidades hortícolas posteriores, los
humanos llevaron un estilo de vida fundamentalmente igualitario.
Por lo tanto, calificaron a estas sociedades prehistóricas como esencialmente practicantes
de un comunismo primitivo.
Uno de los primeros escritores célebres en abrazar esta visión primitiva del comunismo
fue el romano Séneca cuando dijo ¿Qué feliz era la edad primitiva cuando las bondades
de la naturaleza estaban en común?
Tenían en común toda la naturaleza, lo que les daba la posesión segura de la riqueza
pública.
Otros escritores de la antigüedad clásica que creían en la práctica del comunismo
por el hombre prehistórico fueron Virgilio, Ovidio y Diódoro Sículo.
En Asambleístas Comedia de Aristófanes, del año 391 a.C., las mujeres toman el poder,
abolen la propiedad privada y decretan la plena libertad sexual de los dos sexos.
Más de diez años después, la República de Platón atribuye a Sócrates una declaración
en la que afirma que un estado ideal debe eliminar todas las formas de propiedad privada
entre las élites sociales y que incluso las esposas y los hijos debían ser compartidos.
El filósofo justifica estas prácticas para reducir la conflictividad y promover una
identidad común.
Cerca del año 500 de la Era Común, el sacerdote y reformista zoroastriano Mazdak predicaba
una especie de comunismo religioso.
2.
Primeras Comunidades Cristianas.
El cristianismo primitivo defendió una forma de propiedad común basada en las enseñanzas
de compartir del Nuevo Testamento.
El Libro de los Hechos señala que los cristianos primitivos, con posesiones, las compartían
o las vendían para poner el dinero a disposición de toda la comunidad cristiana.
La secta judía de los sesenios, a la que se le atribuye la autoría de varios de los
Estas prácticas decayeron incluso antes del fin del Imperio de Occidente y de la consolidación
del cristianismo como principal religión romana.
Pero las ideas de compartir la propiedad traspusieron la Edad Antigua y entraron en la Edad Media,
principalmente a través de la vida monacal.
Durante la Edad Media y hasta la modernidad temprana de Europa, varias sectas cristianas,
desaprobadas o perseguidas por la Iglesia Católica, adoptaron ideas comunistas y una
vida comunal.
El Papa tuvo que dictaminar que Dios aprobaba la propiedad privada.
Los Valdenses, secta surgida en León, Reino de Borgoña, en el siglo XII, tenían sus
propiedades en común y fueron perseguidos por la Iglesia.
En el siglo XIII surgieron las órdenes mendicantes, incluyendo las derivaciones más extremas
de la Orden de los Franciscanos, que vivían de la limosna y desafiaban el concepto de
la propiedad, hasta el punto de que el Papa se vio obligado a emitir una bula.
En Quia Vir Reprobus, Juan XXII dictaminó que, como Dios le había dado la tierra por
dominio a Adán, de hecho la propiedad privada estaba divinamente aprobada.
A menudo estas sectas enemigas de Roma establecían alianzas con las autoridades seculares de
emperadores, reyes y príncipes en sus luchas contra el Vaticano por el poder terrenal.
Las alianzas y disputas entre este triángulo de factores formado por los poderes seculares,
la Iglesia de Roma y las sectas cristianas, practicantes de un comunismo primitivo, son
magistralmente retratadas por Humberto Eco en su famosa novela, El Nombre de la Rosa.
Los miembros de las sectas cristianas fueron acusados de ociosos y libertinos sexuales.
En los Países Bajos, los Vegardos captaron a personas de los grupos económicamente más
desfavorecidos y se extendieron por Europa con sus prácticas de vida comunal y propiedad
comunitaria. Cerca del año 1300 aparecieron en el norte de Italia los hermanos apostólicos,
uno de cuyos líderes, Fray Dulcino, cabeza de los Dulcinianos, abogaba por decretar la
propiedad en común y disolver las jerarquías de la iglesia. A menudo en estos grupos la
frontera entre la vida comunitaria y la vida promiscua se difuminaba y con frecuencia sus
miembros eran señalados como personas que sólo querían vivir del trabajo ajeno, mientras
practicaban un libertinaje sexual. En el siglo XV surgieron en Tabor, Bohemia,
los Taboristas, que intentaron implantar un sistema de comunidad de bienes en el que no
hay mío ni tuyo, sino que todo es en común. El principal problema con estos grupos era
quién aportaba la propiedad comunitaria para practicar el comunismo, ya que la mayoría
de sus miembros llegaba sólo con lo puesto y robar habría sido contrario a la fe. Usualmente
estos grupos terminaban haciendo una vida amenesterosa hasta que se extinguían por
su propia inviabilidad. Las obras Utopía y La ciudad del sol dieron
resonancia al comunismo. Llegó el momento en que las sociedades comunistas idealizadas
pasaron a ser representadas en la ficción literaria de comienzos de la edad moderna.
En 1516, el humanista inglés Thomas More escribió la novela Utopía, en la que no
hay propiedad privada y el Estado es dueño de todo.
More llamó Utopía a su comunidad idealizada, y la palabra hizo carrera, incluso fuera de
la política. Actualmente, una Utopía se entiende como un plan, proyecto,
doctrina o sistema ideales que parecen de muy difícil realización, según Larrae.
En 1599, el fraile dominico Tommaso Campanella promovió una insurrección en Calabria contra
el dominio español, prometiendo a sus seguidores una república comunista fundada en la concordia
y en el amor. Fue a prisión y en la cárcel escribió La ciudad del sol, obra en la que
propone abolir la propiedad privada, trabajar una jornada de cuatro horas diarias y practicar
la eugenesia para mejorar la raza. 6. COMUNISMO EN LA ILUSTRACIÓN
Durante el siglo de las luces surgió en Francia una corriente de pensamiento crítica con la
institución de la propiedad privada, proponiendo su eliminación. El abate católico Jan Meslier,
fallecido en 1729, dejó un testamento intelectual en el que presenta una de las primeras visiones
seculares de una sociedad comunista. En sus obras escritas principalmente entre las décadas de 1760
y 1770, Gabriel Bonhot de Mabley señala que la fuente de todos los males era la propiedad
individual de la tierra, y que la desigualdad entre los hombres sólo podía revertirse mediante una
sociedad fundada en la propiedad colectiva. Sin embargo, el propio Mabley consideraba su
idea una utopía, al expresar que cualquier intento por conseguir la total igualdad y
propiedad comunitaria sería demasiado destructivo y costoso, por lo que no era plausible.
El filósofo de la Ilustración Etienne Gabriel Morelli postuló un orden social sin avaricia,
y una sociedad igualitaria, sin propiedad, iglesia, matrimonio y policía.
7. Rousseau calificó a la propiedad privada como un invento criminal.
El siglo de las luces tuvo en el filósofo francés Jean-Jacques Rousseau a uno de sus
pensadores más influyentes, especialmente a través de sus obras El contrato social y
discurso sobre la desigualdad. En el primer libro, quien fuera uno de los pensadores tutelares de
la revolución francesa, esbozó los fundamentos de un sistema político basado en la soberanía
popular, y no en un gobierno monárquico. En su obra de filosofía política, Rousseau
propone un sistema en el que las personas, iguales ante la ley, viven en libertad bajo
un estado establecido mediante un contrato social. En su segundo libro, Discurso sobre
el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, Rousseau califica a la
propiedad privada como un invento corruptor que había conducido a la humanidad por un
camino de crímenes, guerras, asesinatos y sufrimiento.
8. Comunismo durante la revolución francesa. La corriente de pensamiento que tomó cuerpo
en Francia a lo largo de las primeras ocho décadas del siglo XVIII fue determinante
para el estallido de la revolución francesa en 1789, bajo el lema de libertad, igualdad,
fraternidad. La revolución francesa tendría en el movimiento de los jacobinos, o jacobinismo,
su tendencia política más extrema y radical. Antimonárquicos, anticlericales, igualitarios
y de un acentuado nacionalismo revolucionario, los jacobinos impusieron la época del terror
y promovieron la conspiración de los iguales de 1796, bajo la inspiración de Grouchous
de Babel, que pretendía instaurar un régimen revolucionario basado en la redistribución de
la propiedad y la propiedad comunal. Irónicamente, pese a su anticlericalismo, su nombre de jacobinos
tuvo un origen religioso, ya que se reunían en un antiguo convento dominico, cuyos frailes son
llamados coloquialmente jacobins en Francia, desde que en la Edad Media tuvieron su primera
sede parisina en la calle de Saint-Jacques. 9. LA REVOLUCIÓN FRANCESA PRODUJO LOS
IDEÓLOGOS PRECURSORES DEL COMUNISMO MODERNO. Durante la Revolución Francesa, el impresor
Nicolas Bonneville, fundador de un club revolucionario en París, utilizó su imprenta
para divulgar los tratados comunistas de Sylvain Marechal et Restit de la Bretonne.
Marechal, un ateo radical y un comunista utópico precursor del anarquismo utópico,
dijo en 1796 en su Manifiesto de los Iguales. Apuntamos a algo más sublime y más justo,
el bien común o la comunidad de bienes. La Revolución Francesa es sólo precursora
de otra revolución, mucho mayor, mucho más solemne, que será la última.
Estos y otros programas igualitarios y de agitación del siglo XVIII fueron
progenitores del comunismo moderno e inspiraron a pensadores posteriores como Henry de Saint-Simon,
Charles Fourier y Pierre-Joseph Proudhon. Proudhon, fundador del socialismo libertario
y el anarquismo moderno, se haría famoso con una frase que no fue de su autoría,
la propiedad es un robo. Esta expresión fue acuñada por el revolucionario francés Prisot de Barbille.
10. COMUNISMO POST-REVOLUCIÓN FRANCESA En 1828, el socialista utópico y agitador
ítalo-francés Philippe Bonarroti, pariente de Miguel Ángel, publicó Historia de la
Conspiración de Iguales de Bibú, que se convertiría en texto referencial de Louis
Auguste Blanqui y Karl Marx. En esta obra, Bonarroti propuso una estrategia progresista
de revolución por etapas, pasando primero de la monarquía al liberalismo, después al radicalismo
y finalmente al comunismo. Bonarroti creía que en la sociedad las cargas, las producciones y las
ventajas deben dividirse por igual, pensando que esta división conduciría a la mayor felicidad
posible para todos. Asignaba a una élite revolucionaria sabia y valiente el papel de
asegurar el triunfo de la igualdad. 11. EL HERÓ CONSIDERABA AL PROLETARIADO
COMO LA REENCARNACIÓN DE LA ESCLAVITUD En los años 1830 y 1840, se hicieron muy
populares en los círculos revolucionarios franceses las ideas sobre el igualitarismo
del comunismo, difundidas por pensadores y críticos sociales como Pierre Leroux y Teodora
de Sámi. Las críticas de Leroux y de Sámi al individualismo y al liberalismo burgués llevaron
a la clase intelectual francesa a rechazar al capitalismo, la Iséis Paire, con argumentos
filosóficos, morales y económicos. En 1832, Leroux escribió, «No reconocer otro objetivo que el
individualismo es entregar a las clases bajas a una explotación brutal. El proletariado no es
más que un renacimiento de la antigua esclavitud». Igualmente, Leroux afirmó que la propiedad
privada era un concepto divorciado de la dignidad humana, al asegurar la explotación de las clases
bajas por parte de la élite dueña de los medios de producción. De Sámi, considerado por Marx como
uno de los primeros socialistas científicos, abogó por una sociedad de propiedad comunal
completa y sin restricciones, con toda la actividad económica centralizada.
12. La palabra «comunismo» se popularizó a mediados del siglo XIX.
En la década de 1840, los cuestionadores de la propiedad privada y defensores de la propiedad
comunitaria en Francia, junto a socialistas como Désami, Jean-Jacques Pilote y Etienne
Cabette, adoptaron ampliamente el término «comunismo» para identificar su sistema de
creencias. Un banquete pro-comunista organizado por Désami y Pilote, en 1840, se convirtió en la
primera manifestación pública del Partido Comunista en Francia. Fue tan exitoso que el
gobierno francés prohibió otros banquetes pre-comunistas ya planeados. En ese tiempo,
el activista francés Auguste Blanqui postulaba el derrocamiento del Estado burgués mediante la
acción revolucionaria violenta. Blanqui creía en la dictadura del proletariado para asegurar
el éxito de la revolución. Désami rechazaba cualquier tipo de dictadura, diciendo que el
camino era cultivar la unidad proletaria mediante la educación y la propaganda.
13. Karl Marx. En 1849, el sociólogo y filósofo alemán Karl
Marx llegó a Inglaterra después de huir de su Prusia natal, donde era considerado
una amenaza política. En Gran Bretaña comenzó a publicar libros en los que exponía sus teorías
sobre un tipo de comunismo, que después fue llamado marxismo. Fue apoyado financieramente
por otro emigrado alemán de buenos medios económicos, Friedrich Engels, quien también
había escapado de las autoridades prusianas. Marx y Engels fueron particularmente influenciados
en lo filosófico por el filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, estudioso de la dialéctica.
En lo económico, por el economista inglés David Ricardo, pionero de la macroeconomía moderna,
y en lo político por el socialista francés Henri de Saint-Simon, fundador de la ideología
política y económica del Saint-Simonismo. Marx y Engels se reunían regularmente en
la biblioteca de Chatham, en Manchester. Engels pertenecía a una familia con intereses
empresariales en la ciudad inglesa, y en Chatham le contó a su amigo sus experiencias en el
Manchester Industrial, que narra en La situación de la clase obrera en Inglaterra, libro en
el que el colaborador de Marx destaca las luchas de la clase trabajadora.
14. Marx creía que el comunismo era inevitable. La historia de toda la sociedad existente
hasta ahora es la historia de las luchas de clases. Y creía que la burguesía, en la
que incluía a la clase económica máxima y a la clase media alta, controlaba la sociedad
y el proletariado, los asalariados, las masas, la clase obrera, que trabajaban duro para
producir todo, pero sin tener el control político. El filósofo nacido en Tréveris,
en 1818, postuló la idea de que la sociedad humana había evolucionado mediante una serie
de fases progresivas, desde el comunismo primitivo hasta la esclavitud, pasando por el feudalismo
y después por el capitalismo, y que éste, a su vez, sería sustituido por el comunismo.
Marx consideraba el comunismo no solo deseable, sino inevitable. Estando en Bélgica antes
de partir a Inglaterra, Marx había fundado en 1846 el Comité de Correspondencia Comunista,
a través del cual los izquierdistas de toda Europa podían mantenerse en contacto.
15. El Manifiesto Comunista. El 21 de febrero de 1848 apareció por primera
vez en Londres, El Manifiesto Comunista, un libro de Marx y Engels, que es uno de los
textos políticos más influyentes de la historia. Escrito en Bruselas durante la etapa de Marx
y Engels en Bélgica, antes de ir a Inglaterra, El Manifiesto Comunista perfila las bases
del marxismo, incluyendo el materialismo histórico, la lucha de clases y los conflictos del sistema
de producción capitalista, irresolubles al modo de ver de los dos pensadores.
Más allá de su controversial contenido político, El Manifiesto constituyó también una pieza
maestra del marketing editorial, una disciplina que todavía no existía, ya que engancha
al lector desde la primera línea de su preámbulo. Un fantasma recorre Europa, el fantasma del
comunismo. Sin embargo, la obra es todavía previa al
desarrollo del marxismo como filosofía política y económica, y los propios acontecimientos
históricos dejaron muy pronto obsoletos algunos de sus planteamientos.
16. El Capital. En 1867, Marx publicó su obra cumbre, El
Capital, crítica de la economía política. El Capital, una obra larga y compleja, es
leída como un ensayo político sobre las relaciones de dominación entre las clases
sociales, como un tratado de filosofía y como un texto de economía, siempre con dos
grandes protagonistas, la burguesía y el proletariado.
Fue publicado en tres tomos, el primero en vida de Marx y los otros dos después de su
muerte, completados con sus notas, y llevados a la imprenta por Engels.
El Capital es la obra de ciencias sociales anterior a 1950 más citada, y a partir de
ella, casi todas las revoluciones socialistas y los revolucionarios del mundo, especialmente
después de la revolución bolchevique, se definieron como marxistas.
Siendo el marxismo el soporte, al menos en teoría, de cientos de futuros regímenes
políticos en Europa, África, Asia y América durante el siglo XX.
Número 17 La Comuna de París
Durante la segunda mitad del siglo XIX, la izquierda europea continuó atacando a la gran
cantidad de regímenes autoritarios de derechas existentes.
Después de la caída del segundo imperio francés de Napoleón III en 1870, el movimiento socialista
estableció la Comuna de París en 1871, instaurando algo parecido al primer gobierno comunista
de la historia.
Aunque la experiencia solo duró 71 días y se circunscribió a la capital de Francia,
los marxistas franceses y del resto del mundo la calificaron como la primera dictadura del
proletariado de la historia.
Dado que estuvo marcada por cierta anarquía, los anarcosocialistas no estuvieron de acuerdo
con sus colegas de ámbito ideológico y la definieron como una experiencia de anarcosocialismo.
En 1875, ocho años antes de morir, Marx se unió junto a Engels al Partido Socialdemócrata
Alemán de tendencia izquierdista y legalizado por Bismarck en 1879 ante su creciente popularidad.
Cuando volvió a la legalidad en 1890, ya había adoptado plenamente las tesis marxistas.
Número 18 La Segunda Internacional
Entre finales de la década de 1880 y principios de los años 1890, el socialismo no solo despegó
en Alemania, sino que también ganó popularidad en los Países Bajos y el Imperio Austrohúngaro
de los Habsburgo, aunque no con tanta intensidad como en el Reino Unido, donde había vivido
Marx hasta su muerte en 1883 y donde moriría Engels en 1895.
La nueva ideología había ganado el suficiente apoyo como para fundar en 1889 la Segunda
Internacional, después de la efímera Primera Internacional de 1864, con la que habían
colaborado Marx, Engels y Buckingham, entre otros notables comunistas.
La Segunda Internacional abrió un paraguas para los comunistas de todo el mundo y subsistió
gracias a la gran independencia política de la que gozaban sus miembros, ya que la
organización incluso carecía de un consejo de dirección.
Aún así, la Segunda Internacional tuvo que enfrentar sus propias contradicciones
cuando la política entraba en conflicto con el nacionalismo.
Por ejemplo, los socialistas alemanes fueron repudiados por sus colegas del resto del mundo
cuando apoyaron al Kaiser Guillermo en la entrada del Imperio Alemán en la Primera
Guerra Mundial.
No hacerlo les habría significado un amplio rechazo.
19.
Críticas al Marxismo.
En la medida que el marxismo iba avanzando, empezaron a surgir cuestionamientos de la
ideología hegemónica del comunismo de parte de intelectuales europeos de derechas e incluso
de compañeros de viaje izquierdistas.
El ideólogo anarquista ruso Mikhail Bakunin criticó el marxismo y la dictadura del proletariado,
argumentando que cualquier régimen revolucionario orientado por un principio dictatorial ganaría
inevitablemente demasiado poder y se volvería autoritario.
Por su parte, el sociólogo anticomunista alemán Max Weber, aunque respetaba y admiraba
a Marx, discrepaba de varios de sus supuestos sobre la naturaleza de la sociedad.
El teórico marxista alemán Eduard Bernstein propuso que en lugar de sólo enfatizar en
la revolución violenta, los comunistas debían luchar también por reformas legales para
el mejoramiento de la situación del proletariado.
La tesis de Bernstein fue duramente rechazada como revisionista por connotados comunistas
como Vladimir Lenin y Rosa Luxemburgo, que se mantuvieron firmes en el único camino
revolucionario del derrocamiento de la burguesía y el establecimiento de la dictadura del proletariado.
Lenin A comienzos del siglo XX, el gobierno del
zar Nicolás II Romanov era una autocracia imperial con una población mayoritariamente
rural que vivía en total pobreza.
El isolador británico Robert Service, autor de biografías de Lenin, Trotsky y Stalin,
señaló, la pobreza y la opresión constituían el mejor terreno para que creciera el marxismo.
Aunque el responsable de introducir la ideología comunista en el imperio zarista fue Georgi
Plejanov, uno de los primeros rusos en definirse como marxista, el comunismo en Rusia fue organizado,
desarrollado y conducido a la conquista del poder por Vladimir Lenin.
Lenin fue tanto un hombre de acción como un ideólogo, y sus contribuciones teóricas
llevaron a la conformación del marxismo-leninismo, como la ideología que alentó al principal
movimiento comunista del siglo XX.
Nacido como Vladimir Ilyich Ulyanov en Simbirsk, Rusia, el 22 de abril de 1870,
militó desde su juventud en la izquierda revolucionaria, y en el transcurso de sus
estudios universitarios fue arrestado y sufrió un exilio interior de tres años
en un campo de prisionero siberiano.
21. Bolcheviques
Tras salir de prisión, Lenin escapó de Rusia y vivió en varios países de Europa Occidental,
donde continuó el trabajo que lo convertiría en un prominente teórico del comunismo,
el más influyente después de Marx.
En 1903 tuvo un papel relevante en la cisma del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia,
erigiéndose en el líder de la facción bolchevique o la mayoría,
rival de la facción menchevique o la minoría.
Los mencheviques postulaban que el zarismo debía ser sustituido mediante un proceso democrático,
liderado por la burguesía, que condujera a la implantación del capitalismo en un país
eminentemente agrario, y solo después se darían las condiciones para la revolución del proletariado.
Los bolcheviques creían que la revolución debía ser un proceso inmediato, conducido
por los obreros y los campesinos, para implantar la dictadura del proletariado.
22. Primera Guerra Mundial
Lenin regresó a Rusia por un breve tiempo durante la revolución de 1905.
Una serie de disturbios, huelgas, motines y actos terroristas contra el gobierno del zar,
que condujo a la implantación de una monarquía constitucional limitada y a la creación de la
Duma o Asamblea Legislativa del Imperio Ruso. Lenin retornó a Europa, desde donde dirigió
la ruptura de los bolcheviques con los mencheviques, y cuando estalló la Primera
Guerra Mundial, comenzó una campaña para convertir la guerra en una revolución de
todo el proletariado europeo. Sin embargo, este proyecto se frustró especialmente por
la conmoción que produjo entre los bolcheviques el apoyo de los comunistas alemanes al Imperio
del Kaiser en la guerra. En marzo de 1917, Lenin ya llevaba 17 años
de exilio europeo, salvo el breve lapso en el que estuvo en Rusia entre 1905 y 1906.
23. Revolución Rusa
Lenin estaba en Zurich, Suiza, cuando a mediados de marzo de 1917, le llegaron las noticias
de la Revolución de Febrero, que condujo a la abdicación del zar, a la formación
del gobierno provisional, y al establecimiento del Soviet de Petrogrado.
Su viaje a Rusia se convirtió en urgente, y con la colaboración del Imperio Alemán,
que dejó circular libremente por todo su territorio al tren en el que viajaba el ruso,
Lenin llegó a San Petersburgo el 16 de abril de 1917.
Los bolcheviques arrocaron al gobierno provisional, instauraron el Sovrnacombe, o primer gobierno
de Lenin, en el que los comunistas tomaron el control y crearon la Checa, una organización
de seguridad para neutralizar cualquier disidencia política y militar.
En marzo de 1918, el gobierno bolchevique firmó con el Imperio Alemán, el Tratado
de Brest-Litovsk, mediante el cual Rusia se retiró de la Primera Guerra Mundial.
24. Asesinato del zar y su familia
La guerra civil rusa, que había comenzado en 1917, tras la toma del poder por los bolcheviques,
se recrudeció en 1918 y duraría varios años, hasta la victoria comunista en 1923.
La noche del 16 al 17 de julio de 1918, el zar Nicolás II, su esposa y sus cinco hijos,
fueron asesinados a balazos, ya bayonetazos, en Ekaterimburgo.
Aunque no existen pruebas concluyentes de que Lenin ordenara los asesinatos,
se considera improbable que un acto de tal entidad se hubiese producido al menos sin
su consentimiento. Entre 1918 y 1922, se produjo el llamado
Terror Rojo, un proceso de represión y ejecuciones realizado por la Checa y el Departamento Central
de Inteligencia, GRU, que terminó con entre 10.000 y 15.000 asesinados.
25. La URSS
En 1919, el gobierno bolchevique ruso patrocinó la creación de la Tercera Internacional,
en sustitución de la Segunda Internacional, que había colapsado en 1916 por las contradicciones
políticas de sus miembros en medio de la guerra. La Tercera Internacional, conocida también como
Internacional Comunista y Comintern, fue dominada por Rusia, a pesar de su postura internacionalista.
Al Comintern se integraron partidos comunistas de una veintena de países europeos, varios asiáticos
y el Partido Socialista Laborista de América, organización marxista estadounidense.
La Tercera Internacional sería disuelta en 1943, en medio de la diversidad de intereses
de sus integrantes, durante la Segunda Guerra Mundial. El 30 de diciembre de 1922, Rusia,
Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia, todas gobernadas por partidos bolcheviques,
fundaron la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Este estado comunista incorporaría nuevos miembros durante los años 1920 y 1930,
y después de la Segunda Guerra Mundial, hasta alcanzar 15 repúblicas.
Número 26. Stalin. Lenin murió el 21 de enero de 1924,
y fue relevado en el liderazgo soviético por Joseph Stalin, quien salió victorioso en la
lucha por la sucesión, después de derrotar a poderosos rivales como Lev Kamenev,
Grégory Sinoviev y, sobre todo, León Trotsky. Stalin abandonó las políticas de mercado que
habían subsistido bajo el liderazgo de Lenin, y comenzó a aplicar una estrategia de colectivización
forzada de granjas y de incautación de granos, según objetivos predeterminados,
que fue resistida por los campesinos, especialmente en Ucrania.
Las políticas stalinistas abatieron la producción agrícola y pecuaria,
lo que ocasionó una hambruna en los años 1932 y 1933, especialmente en Ucrania, Kazajistán,
la región del río Volga, el sur de los Urales, el Cáucaso Norte y Siberia Occidental.
27. EXTERMINIO UCRANIANO
En medio de la hambruna de 1932 a 1933, se produjo el Holodomor, o exterminio ucraniano.
Una política deliberada de Stalin para aniquilar a millones de ucranios que resistían las políticas
de colectivización obligatoria soviéticas, así como los intentos de supresión de sus símbolos
de identidad nacional, como su lengua y sus tradiciones. Los campesinos ucranianos fueron
despojados incluso de sus granos de siembra y de sus utensilios de labranza, y el hambre
mató a millones de personas. La historiografía soviética ocultó las
evidencias de la hambruna de 1932 a 1933, pero la desclasificación de archivos después
de la disolución de la URSS ha permitido realizar estimaciones sobre la mortandad,
ubicada en el amplio rango de entre 1.5 y 12 millones de fallecidos.
18. EL COMINTARRA BAJO STALIN A través del Comintarra,
controlado por el Kremlin desde su fundación, Stalin implantó en la Organización Comunista
Internacional una política de repudiar a todos los partidos y personalidades de izquierdas que
no se declararan marxistas-leninistas. Estas organizaciones y dirigentes disidentes de la
línea de Moscú eran calificados como social-fascistas. Una política que no era compartida
incluso por comunistas europeos leales a Rusia debido a que dividía a la izquierda,
impidiéndole desarrollar una lucha común contra la derecha y el fascismo en ascenso,
particularmente en Italia. En la década de 1930, Stalin cambió de estrategia,
ordenando la colaboración entre los partidos comunistas pro-soviéticos y los que preferían
denominarse socialistas, y otras organizaciones de izquierdas. Durante la Guerra Civil Española
entre 1936 y 1939, Stalin apoyó a los republicanos, bando en el que confluyeron
socialistas y comunistas, contra el derechista Francisco Franco.
29. LA GRAN PURGA Entre 1936 y 1938, Stalin ejecutó la Gran
Purga o Gran Terror, un proceso de represión y persecución política en el que cientos de miles
de opositores y de comunistas sospechosos de no compartir la línea stalinista fueron ejecutados
y enviados a campos de reclusión conocidos como gulags. El líder soviético justificó la Gran
Purga señalando que los purgados eran enemigos del pueblo, que se oponían al comunismo o se
habían infiltrado en el partido y el ejército rojo, para espiarlos o para desviarlos de sus
objetivos revolucionarios. Muchos de los enviados al gulag sufrieron una muerte rápida por las
atroces condiciones de reclusión. Las estimaciones más recientes ubican en 1.7 millones de personas,
el número de víctimas de la Gran Purga, de las cuales murieron cerca de la mitad.
30. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL La Segunda Guerra Mundial comenzó el
primero de septiembre del año 1939, y una semana antes, el 23 de agosto, la Alemania de Hitler y la
Unión Soviética habían firmado el pacto Ribbentrop-Molotov, un acuerdo de no agresión.
Este pacto estableció la repartición de Polonia entre los dos firmantes,
estableciéndose la frontera en el río Vístula. Sin embargo, el 22 de junio de 1941, Alemania
puso en marcha la Operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética y Hitler y
Stalin se volvieron repentinamente enemigos en la guerra.
31. LA UNIÓN SOVIÉTICA DESPUÉS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
La Segunda Guerra Mundial terminó en Europa en mayo de 1945, con la Unión Soviética habiendo
hecho el mayor sacrificio humano, con 18 millones de muertos. Durante la guerra,
los soviéticos pelearon batallas dramáticas, como la de Stalingrado, que duró seis meses y
medio, se peleó calle por calle y marcó un punto de inflexión en el conflicto.
Tras el fin de la guerra, los tres países bálticos, Lituania, Estonia y Letonia,
se convirtieron en repúblicas soviéticas, y la URSS conformó una esfera de influencia con las
naciones de Europa Oriental, que pasaron a ser gobernadas por regímenes socialistas de partido
único. 32. GUERRA FRÍA
La guerra en los campos de batalla fue sustituida por la Guerra Fría, un enfrentamiento ideológico,
político, económico, tecnológico, científico y cultural entre el bloque capitalista liderado
por Estados Unidos y el comunista encabezado por la URSS. En 1950, con el apoyo de la URSS y China,
la comunista Corea del Norte invadió a la capitalista Corea del Sur, comenzando una
guerra que enfrentó a los dos bloques mundiales hasta 1953. Stalin murió en 1953 y fue sustituido
en el liderazgo soviético por Nikita Khrushchev, quien protagonizó algunos de los acontecimientos
más importantes de la Guerra Fría, como la construcción del Muro de Berlín en 1961,
la crisis de los misiles de 1962 y parte de la carrera espacial.
33. COSTOSOS EXPERIMENTOS COMUNISTAS CHINOS Después de que la URSS marcó los primeros
citos, primer satélite artificial y primer hombre y primera mujer en ir al espacio,
la carrera espacial fue ganada por Estados Unidos, cuando puso al primer hombre en la
China en 1969. Mao Zedong se consolidó como líder del comunismo chino, que entró en
conflicto con el soviético hasta el punto de que la URSS y China tuvieron su conflicto
armado particular en 1969. Antes de morir en 1976, Mao lideró dos experimentos costosísimos
que se saldaron con decenas de millones de muertos, el gran salto adelante y la revolución
cultural.
34. CUBA, VIETNAM, ÁFRICA Y CAMBOYA Entre tanto, el comunismo continuó avanzando
durante las décadas de 1950, 1960 y 1970. La revolución cubana liderada por Fidel
Castro alineó a Cuba con la URSS en 1959, convirtiéndose en la isla antillana en el
primer estado comunista del continente americano. Estados Unidos terminó de perder la Guerra
Vietnamita en 1973, emergiendo un Vietnam unificado como país comunista. En África,
Benín, a Mozambique, el Congo, Etiopía y Angola adoptaron regímenes comunistas a lo
largo de los años 1970. En Camboya, el régimen de los Gemeres Rojos liderados por Pol Pot
realizó un experimento de ingeniería social tan demencial, entre 1975 y 1979, que sus
propios compañeros de la esfera comunista se alarmaron y lo depusieron.
35. DISOLUCIÓN DE LA URSS Pese a las reformas emprendidas por el líder
soviético Mikhail Gorbachev, principalmente la perestroica o reestructuración y la glasnot,
o transparencia, el colapso de la URSS empezó a perfilarse claramente en la década de 1980.
En los años finales de la década, uno tras otro, los países socialistas de Europa Oriental se
democratizaron mediante movimientos cívicos, saliendo de la esfera soviética. Uno de los
grandes acontecimientos de este periodo se produjo el 9 de noviembre de 1989, cuando cayó el muro de
Berlín. El fracaso militar en Afganistán y la imposibilidad de afrontar el desafío económico
y tecnológico de la Guerra de las Galaxias planteado por Estados Unidos, terminaron por
colapsar la URSS, que se disolvió en 1991. China aprendió de la elección soviética y
adelantó un programa de reformas económicas de tipo capitalista que la han convertido en la mayor
potencia comunista de la historia y rival de Estados Unidos. Actualmente cinco estados se
definen como comunistas, China, Corea del Norte, Vietnam, Laos y Cuba. Si bien solo representan el
2.6% de los países de las Naciones Unidas, albergan a más de 1.550 millones de personas,
el 19% de la población mundial. Aparte de eso, varios regímenes practican algún tipo de socialismo,
incluyendo Nicaragua y Venezuela en Latinoamérica. Esperamos que este video te haya sido útil. Si
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