La VERDADERA historia de los CASTIGOS En La Edad Media

Relatos Históricos
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19 abr 2026
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Hoy haremos un recorrido por los peores castigos y los más atroces métodos de la Edad Media,
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Los 21 peores castigos de la Edad Media.
Peor que morir.
Vivimos en una época en la que la pena de muerte está muy mal vista y los países que
la aplican evitan hablar de sus casos y utilizan métodos considerados suaves, como la inyección
letal en Estados Unidos.
Una de las excepciones sigue siendo el mundo musulmán, donde la ley islámica prescribe
la tradicional lapidación, siempre de las mujeres, para los delitos de adulterio.
Sin embargo, durante la Edad Media se aplicaban en todo el mundo castigos y ejecuciones con
unos métodos tan atroces como el potro y el águila de sangre, que incluso los peores
criminales de la actualidad que son ejecutados deberían agradecer haber vivido ahora y no
en el Medievo.
Una de las principales fuentes occidentales de informaciones sobre las ejecuciones en
siglos pasados fue un alemán de nombre Franz Schmiede, un hombre que sabía de lo que hablaba
ya que actuó como verdugo ejecutor en 361 casos que registró sistemáticamente en un
diario.
Hoy haremos un perturbador recorrido por los peores castigos y los más atroces métodos
de ejecución de la Edad Media, varios de los cuales provenían de la Edad Antigua y
se adentraron en la Edad Moderna y en la Contemporánea.
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Número 1
Número 1.
Franz Schmiede y su diario como verdugo
Franz Schmiede, también llamado Meister Franz, fue un bávaro que se desempeñó como verdugo
oficial de la ciudad de Hof entre 1573 y 1578, y a continuación en Nuremberg hasta 1617.
Schmiede dejó un diario de la macabra labor que ejerció durante 45 años, en el que detalló
las 361 ejecuciones que llevó a cabo.
Además de las muertes, el diario del verdugo explica los castigos menores que aplicó a
345 personas que fueron puestas a su disposición, que incluían principalmente azotes y amputaciones
de dedos y orejas.
Schmiede ejecutó a criminales mediante ahorcamientos, decapitaciones, quemas, ahogamientos y ruedas,
destrozadoras.
Se hizo un funcionario tan competente que recomendaba cambios en los métodos de ejecución.
A petición suya, decapitó a una mujer, inicialmente condenada a morir por ahogamiento.
Las quemas estaban reservadas para los delitos de falsificación de moneda y homosexualismo,
y sólo aplicó el método dos veces.
La rueda destrozadora estaba reservada para criminales extremadamente violentos.
El diario es un ejemplo de síntesis, en el registro de una actividad repetitiva, y contiene
el nombre del ejecutado, su origen, condición social, fecha y lugar de ejecución, método
utilizado y delitos que lo hicieron merecedor de la pena de muerte.
2.
La muerte de Aelle de Nortumbría Aelle fue rey de Nortumbría, un reino anglo
entre el norte de Inglaterra y el sureste de Escocia, entre los años 862 y 867.
Según las sagas nórdicas, Aelle capturó al legendario rey vikingo sueco danés Ragnar
Lodbrok, y lo ejecutó lanzándolo a un pozo de serpientes.
En respuesta a la ejecución de su rey, los escandinavos invadieron Nortumbría en el año
866.
Según las fuentes anglosajonas, Aelle murió combatiendo en la Batalla de York el 21 de
marzo de 867.
De acuerdo con las fuentes nórdicas, los hijos de Ragnar aplicaron a Aelle el método
Según dos casos mencionados en las sagas cristianas, este suplicio consistía en colocar
a la víctima boca abajo para separarle las costillas de la columna vertebral con un cuchillo
muy afilado, luego se extraían los dos pulmones, que se extendían simulando unas alas.
Es posible que los vikingos, victoriosos de la Batalla de York, aplicaran el atroz procedimiento
de ejecución después de su victoria, por lo que el relato anglosajón y nórdico sobre
la muerte de Aelle de Nortumbría no serían incompatibles.
3.
La muerte de Marco Antonio Baragadín Marco Antonio Baragadín fue un oficial militar
y abogado del siglo XVI de la República de Venecia, ejecutado en Chipre cuando lideraba
la resistencia veneciana contra el Imperio Otomano.
En 1569, Baragadín fue designado Capitán General de Chipre y se trasladó a Famagusta,
ciudad del norte de la isla que fue puesta bajo sitio por los otomanos, en 1570.
Según los cronistas venecianos, la guarnición de 6.000 soldados al mando de Baragadín enfrentó
el asedio de 100.000 turcos respaldados por 150 barcos y 1.500 cañones, que bloquearon
por completo la ciudad.
Tras una heroica pero inútil resistencia, los defensores de Famagusta llegaron a un arreglo
con los otomanos para entregar la ciudad a cambio de la vida de todos los occidentales,
que participaban en la defensa.
Durante la ceremonia de rendición, el 5 de agosto de 1571, el comandante otomano Lala
Mustafa Pasha acusó a Baragadín de asesinar a prisioneros turcos y ocultar municiones.
Repentinamente el turco sacó su cuchillo y le cortó la oreja derecha al veneciano,
ordenando a sus guardias que le cortaran la otra y la nariz.
A la mutilación de Baragadín siguió una masacre de los occidentales y el comandante
veneciano fue conducido a la plaza principal, donde lo ataron desnudo a una columna y lo
desollaron vivo.
4.
La muerte de Peter Stone
Peter Stone, llamado el Hombre Lobo de Bethburg, fue un granjero y presunto asesino en serie
alemán del siglo XVI, acusado de licantropismo, brujería y consumo de carne humana.
En 1589, Stone, quien probablemente era protestante, fue sometido a uno de los juicios más escabrosos
de la historia.
Cuando se disponían a someterlo al tormento del Potro, confesó que había practicado
la magia negra desde los 12 años, y afirmó que el demonio le había regalado un cinturón
mágico con el que podía convertirse en un lobo voraz y devorador, fuerte y poderoso,
con ojos enormes en que la noche brillaban como el fuego, una boca enorme y ancha, con
dientes afilados y crueles, un cuerpo enorme y garras poderosas.
Añadió que recuperaba su forma humana al quitarse el cinturón, que mantenía oculto
en un valle de la región.
El magistrado mandó a buscar el cinturón, pero nunca fue encontrado.
Bajo amenaza de suplicio, Stone confesó también haber asesinado y devorado a 14 niños y dos
mujeres embarazadas, cuyos fetos arrancó de sus vientres y se comió sus corazones,
calientes y en carne viva, que luego describió como bocados exquisitos.
Su ejecución fue una de las más brutales que se recuerden.
Le arrancaron la carne del tronco en 10 partes con tenazas al rojo vivo, seguido de los brazos
y las piernas.
Luego le rompieron las extremidades con el lado romo de un hacha, antes de decapitarlo
y quemar sus despojos en una pira.
5.
La muerte de William Wallace
La muerte del líder independentista escocés William Wallace, en 1305, es una de las más
conocidas de la Edad Media, desde que este personaje histórico fue interpretado por
Mel Gibson en la película del año 2001, Corazón valiente.
Aunque la producción recibió muchas críticas por sus inexactitudes históricas.
En agosto del año 1305, Wallace fue capturado cerca de Glasgow y entregado al rey Eduardo
I de Inglaterra.
Fue condenado a muerte por traición y llevado a la Torre de Londres, donde lo desnudaron
para después ser arrastrado por la ciudad, atado a un caballo, hasta Smithfield, lugar
de la ejecución.
A continuación, le extirparon los genitales, lo decapitaron y lo cortaron en cuatro partes.
Su cabeza fue sumergida en alquitrán y puesta en una estaca sobre el puente de Londres.
Sus extremidades se exhibieron por separado en las ciudades inglesas de Newcastle y Berwick,
y en las escocesas de Parth y Stirling.
En 1956 fue descubierta una placa en la pared del Hospital de San Bartolomé, cerca del
lugar de la ejecución de Smithfield, con un texto en latín que, traducido, dice,
Te digo la verdad, la libertad es lo mejor, hijo, nunca vivas como un esclavo, además
de la expresión en gaélico escocés, muerte y victoria, un antiguo lema de guerra de Escocia.
6.
La muerte de Hugo de Spencer, el joven.
Hugh de Spencer, hijo y heredero de Hugh de Spencer, conde de Winchester, alcanzó relevancia
nacional como chambelán real y favorito de Eduardo II de Inglaterra.
Se granjó numerosos enemigos entre la nobleza inglesa, y en medio del derogamiento de Eduardo
II, fue acusado de alta traición y horriblemente ejecutado.
El historiador de la corte inglesa, John Frosyart, escribió en el siglo XVI que el joven de
Spencer era sodomita, y el obispo de Winchester, Adam Orleton, también lo acusó de sodomía
y herejía.
Isabel de Francia, llamada la Loba de Francia, reina consorte de Inglaterra como esposa de
Eduardo II, sentía gran antipatía por de Spencer, señalando como amante de su esposo.
Isabel formó una alianza con el conde inglés Roger Mortimer, y ambos promovieron una invasión
de Inglaterra por Francia en 1326, con el apoyo de parte de la nobleza inglesa, para
deponer a Eduardo II, quien abdicaría el año siguiente.
Caído en desgracia, Spencer fue sometido a juicio en noviembre de 1326 y condenado
a muerte.
Fue arrastrado por la multitud, que lo despojó de sus ropas para garabatear expresiones bíblicas
en su piel.
Finalmente fue ahorcado, decapitado y descuartizado.
Según Freudsart, el miembro viril de Spencer fue cercenado y quemado durante su ejecución
como castigo por su sodomía.
7.
Muerte por mil cortes en China
El Lingchi, generalmente traducido como muerte por mil cortes y rebanado lento, fue una forma
de suplicio y ejecución aplicada en China desde el siglo X hasta comienzos del XX.
Este estilo de ejecución suponía extirpar metódicamente con un filoso cuchillo las
diferentes partes del cuerpo durante un periodo prolongado, que finalmente resultaba en una
muerte atroz.
Se reservaba para delitos considerados especialmente graves, como la traición.
El condenado era atado a una estructura de madera, generalmente en un lugar público,
y luego era cortado poco a poco en pedacitos, un proceso que no estaba especificado en la
ley china y que variaba según el gusto del verdugo.
El castigo funcionaba en tres niveles, como una muerte horrenda, lenta y prolongada, como
una humillación pública y como un castigo post-morte.
Según el confucianismo, ser cortado en trozos implicaba que el cuerpo de la víctima no
estaría completo en la otra vida e, incluso, el Lingchi podía ser aplicado después de
la muerte.
El historiador James Elkins señala que el nombre de muerte por mil cortes era simbólico,
ya que resultaba imposible que una víctima continuara viva después de algunas mutilaciones.
8.
La primera dinastía Ming y el castigo de despellejar
La dinastía Ming gobernó China durante casi 300 años, entre 1368 y 1644, y si bien con
frecuencia es presentada como una época de prosperidad y belleza, también tuvo su lado
oscuro.
El emperador Taizu, reinante durante el periodo Hongwu, demostró ser especialmente cruel.
En 1386 comandó el ejército que expulsó a los invasores mongoles de su país y dio
a la dinastía el nombre de Ming, que significa brillante.
También convirtió cualquier crítica a su gobierno en un delito capital cuando descubrió
que su primer ministro estaba conspirando en su contra.
Hizo matar al traidor y a todos sus familiares, amigos y asociados.
En total, cerca de 40.000 ejecutados.
Algunas de aquellas personas fueron despellejadas, un método que la dinastía Ming popularizó.
Los despojos de los infelices eran expuestos públicamente para que la población supiera
lo que le esperaba a los que cuestionaban la autoridad del emperador Taizu.
Algunas culturas antiguas practicaban el desollamiento en vida, incluidos los asirios, pero también
hay ejemplos de personas desolladas en Europa durante el siglo XVI.
Grabados en piedra de alrededor del año 800 a.C., representan a guerreros asirios quitando
metódicamente la piel de los cuerpos de los prisioneros.
9.
La muerte de 23.844 turcos por Vlad el Empalador
Vlad III, príncipe de Wallachia, en la actual Rumania, gobernó su principado durante tres
períodos entre 1448 y 1477, y también es llamado Vlad Drácula por inspirar al célebre
vampiro.
El método de ejecución favorito de Vlad III era el empalamiento, consistente en atravesar
a una víctima en una estaca puntiaguda, por el ano, la vagina, la boca o un costado, para
irla desgarrando internamente.
El empalamiento ya se realizaba por lo menos en el siglo XVIII a.C., y el Código de Hammurabi
lo prescribió como una forma de castigo para ciertos crímenes.
El imperio neoasirio lo utilizó entre los siglos X y VII a.C. con los enemigos vencidos,
como demuestran las ilustraciones de sus inscripciones.
En junio de 1462, el sultán otomano Mehmed II reunió un ejército para conquistar Wallachia,
un principado gobernado por Vlad III, con el que sostenía tensas relaciones, y después
de que éste forjara una alianza anti-otomana con el rey húngaro Matías Corvino.
Mehmed marchó sobre la capital wallaca de Targoviste, pero no encontró allí a Vlad
III.
Tras abandonar Wallachia, Mehmed llegó a Bulgaria, donde descubrió 23.844 turcos empalados,
a quienes Vlad había matado con su suplicio preferido.
10.
Los castigos por brujería en Europa.
Entre finales de la Edad Media y la primera parte de la Moderna, unas 100.000 personas
fueron juzgadas por brujería en Europa y el Nuevo Mundo, aproximadamente desde el año
1400 hasta 1775.
Entre 40.000 y 60.000 de los enjuiciados, la mayoría mujeres, fueron ejecutados, casi
todos en Europa.
La caza de brujas fue particularmente intensa en el Sacro Imperio Romano Germánico, y los
enjuiciamientos por brujería alcanzaron su punto máximo entre 1560 y 1630, en el
contexto de la contrarreforma y las guerras europeas de religión.
Entre las clases bajas, generalmente los vecinos acusaban a otros miembros del vecindario,
a veces por disputas particulares.
Los que se presentaban como curanderos y curandenas milagrosas, también fueron carne de hoguera
por brujería, aunque sus muertes parecen haber sido una minoría.
Cerca de un 80% de los condenados eran mujeres, y el método de ejecución más frecuente
era la quema en la hoguera, el castigo tradicional para la herejía religiosa.
Juicios masivos por brujería tuvieron lugar en oleadas en el sur de la Alemania Católica
entre las décadas de 1560 y 1620, siendo los más conocidos los de Trevers, Fulda-Eistedt,
Wurzburg y Bamberg.
Los juicios de brujas de Pendle, en 1612 en Inglaterra, resultaron en el ahorcamiento
de 10 de las 11 mujeres juzgadas.
En el Nuevo Mundo, los más famosos fueron los juicios de Salem, en la colonia británica
de Massachusetts, entre 1692 y 1693, en los que murieron ejecutadas 19 mujeres.
La silla de hierro La silla de hierro era un suplicio con diferentes
variantes según el lugar y la época, aunque en muchos de los casos la víctima era sentada
sobre varias tiras metálicas colocadas por encima de una llama viva, para provocar un
asado humano lento.
En una variante, la víctima atada a un sillón metálico era empujada poco a poco hacia el
fuego.
Otras versiones aumentaban el suplicio con púas en el asiento, al respaldo y los apoyabrazos,
y reposapiernas.
La cantidad de púas variaba entre 500 y 1500.
La silla de hierro surgió en la Europa medieval como un instrumento de tormento, y fue utilizada
para castigar diferentes delitos, como brujería, adulterio y asesinato.
Una variante china era ligeramente diferente, aunque con la misma lógica intimidatoria
de la europea.
El modelo chino fue utilizado entre comienzos del siglo XVIII y principios del XX, y consistía
en una silla de madera con 12 cuchillas distribuidas por el asiento, respaldo, reposabrazos y reposapiés.
La silla de hierro era utilizada para infundir miedo a convictos o sospechosos, y para obtener
confesiones, primero presenciado el tormento de otra víctima, y si esto fallaba, sufriéndola
en carne propia.
12.
Muerte por ebullición
La muerte por ebullición es un método de ejecución en el que la víctima es sumergida
en un líquido hirviendo.
Aunque no se aplicó tan frecuentemente como otros métodos de ejecución, fue utilizada
en muchos lugares de Europa y Asia, debido a que la persona tardaba en morir.
Era un suplicio particularmente doloroso.
A menudo la ejecución era realizada en un gran caldero o recipiente grande, lleno de
agua, aceite u otro líquido, y conectando a un sistema de polea.
Como castigo legal, la ebullición era muy rara.
13.
William de Soules
William de Soules, un noble escocés con fama de ser un hechicero que se relacionaba con
espíritus malignos, fue hervido vivo en Einstein, en Riga, en 1321.
En 1420, el shéreve escocés Melville, odiado por su severidad con la nobleza, fue aprendido
y arrojado a la olla.
Se afirma que cada noble tomó una cucharada del caldo.
La ebullición fue utilizada como método de ejecución de estafadores y falsificadores
de monedas durante la Edad Media.
En el Sacro Imperio Romano Germánico, se registró la muerte por ebullición en aceite
de falsificadores de monedas y asesinatos de extrema gravedad.
En 1392, su nombre fue hervido vivo en Nuremberg, tras agredir sexualmente y asesinar a su propia
madre.
15.
La Novena Ley, promulgada por Enrique VIII en 1531, convirtió la ebullición en vida
en la pena capital del asesinato cometido mediante envenenamiento.
En la ciudad neerlandesa de Edventer, se exhibe la gran tetera que se utilizaba para hervir
a los criminales hasta matarlos.
13.
La muerte de Richard Roos.
La primera víctima hervida según la ley inglesa de Enrique VIII fue Richard Roos,
cocinero de John Fisher, obispo de Rochester, quien le sirvió gachas envenenadas a 16 personas,
incluyendo el prelado, matando a una de ellas.
Una indigente llamada Alice, que andaba amendigando comida, llamó a la puerta y tuvo la mala
suerte de que le dieran las fatídicas gachas, y también murió.
El obispo Fisher, quien se supone que era el objetivo, salvó la vida porque no comió
nada, desconociéndose el motivo de su abstinencia.
Richard Fisher, hermano del obispo y uno de los supervivientes, concluyó rápidamente
que Roos era el culpable.
El cocinero huyó de la casa, pero fue capturado después en otro lugar de Londres.
Roos fue atormentado en el potro y confesó haber recibido un polvo que le pasó un desconocido
diciéndole que era un laxante para gastarles una broma a los comensales.
Verdad o mentira, el cocinero fue hervido en Smithfield, el 15 de abril del año 1532.
Una crónica relató su suplicio así.
Rugió muy fuerte, y varias mujeres que estaban embarazadas se sintieron enfermas al ver lo
que vieron, y se las llevaron medio muertas.
Y otros hombres y mujeres no parecían asustados por la ebullición viva, sino que preferían
ver al verdugo trabajando.
Potro, instrumento de castigo
El potro es un instrumento de suplicio consistente en un marco rectangular, generalmente de madera
dispuesto en un plano inclinado, con rodillos en ambos extremos.
Las muñecas de la víctima se sujetan en un extremo y los tobillos en el otro.
Mediante una manija y un sistema de trinquete, citados en la parte superior, se aumenta progresivamente
la tensión en los hombros, los codos, la cadera y las rodillas del castigo, causándole
un dolor indescriptible.
En algún momento, la tensión puede hacer que las articulaciones se disloquen y finalmente
se separen.
Además, el histeriamiento de las fibras musculares produce la ruptura de los músculos.
No está claro en cuál civilización fue diseñado el diabólico instrumento, pero
los primeros ejemplos de utilización provienen de Grecia, de donde pasó a Roma.
Se afirma que los griegos lo utilizaron para supliciar a Heróstrato, el pirómano acusado
de quemar el templo de Afrodita de Éfeso, una de las siete maravillas del mundo antiguo,
hecho que una versión dice que perpetró el día que nació Alejandro Magno.
Después Alejandro sometió al potro a los pages que conspiraron para asesinarlo en el
año 328 a.C.
Tacito relata que el potro fue utilizado en vano para sacarle una confesión a la libertad
de Picharis, participante en la conspiración liderada por Gallo Calpurnio Pisón, para
asesinar al emperador Nerón en el año 65.
15.
Toro de Falaris
El toro de Falaris fue un dispositivo de suplicio y ejecución originario de la antigua Grecia.
Según Diódoro Cículo, fue inventado por Pirilau de Atenas, quien se lo propuso como
instrumento de castigo y muerte a Falaris, tirano de la ciudad siciliana de Acragas.
Era un toro de bronce, hueco en su interior, con una puerta en un costado, por lo que era
introducida la víctima en su cabeza alineada con la del toro.
Se encendía un fuego debajo de la figura de bronce, y la persona iba asándose lentamente
hasta morir.
Se afirma que el dispositivo estaba dotado de un sistema acústico de tubos en la cabeza
metálica, que convertía los gritos de la víctima en un ruido parecido a los bramidos
de un toro.
Por las fosas nasales del moribundo salía el vapor del cocimiento, lo que, junto con
los bramidos, provocaba la ilusión de que el toro estaba vivo.
Píndaro, quien nació 36 años después de la muerte de Falaris, asoció el toro con
el tirano de Acragas.
Se afirma que Falaris probó el toro con su mismo diseñador, Pirilau de Atenas, quien
fue convencido bajo engaño para que se introdujeran el dispositivo.
Después de divertirse un rato con los gritos del ateniense, el tirano ordenó que lo liberaran,
todavía vivo.
16.
La pera de la angustia
La pera de la angustia, también conocida como pera de la boca, es un presunto dispositivo
de castigo inventado a comienzos de la edad moderna.
Consiste en un cuerpo metálico con forma de pera, dividido en segmentos parecidos a
cucharas que se separan girando una llave o mediante un mecanismo de resorte.
Su supuesta utilización como instrumento de tormento suponía insertarlo en la boca
u otras partes del cuerpo para irlo expandiendo, ocasionando dolor y eventualmente mutilando
a la víctima.
Sin embargo, el uso de la pera de la angustia como mecanismo de suplicio es controversial
y no existen evidencias fiables, siendo calificados los relatos sobre su utilización como inverosímiles.
Algunos sugieren que es posible que sólo se usara para extraer jugo a las frutas.
No existe un relato de primera mano sobre estos dispositivos y su uso, sin embargo,
por su diseño, estilo y características del metal, se cree que fueron fabricados a
comienzos de la edad moderna, hacia el año 1600.
Una mención temprana del instrumento se encuentra en el libro de 1636, Inventario General de
la Historia de los Ladrones, de F. de Calvi, quien atribuye su invención a un ladrón
de nombre Gaucherault de Paglioli, en la época del reinado en Francia de Enrique de Navarra.
El ladrón habría utilizado el mecanismo para amordazar mecánicamente a un parisino
adinerado mientras él y sus compinches sacaban la casa de la víctima.
17. Taburete de pato.
Los banquillos o taburetes de pato eran unas sillas utilizadas durante la Edad Media para
castigar a las mujeres que cometían delitos menores y a los comerciantes deshonestos.
A menudo eran unas simples sillas en las que eran atadas las infractoras por cuestiones
como el trabajo sexual, la gestación ilegítima y las habladurías difamatorias.
La apenada era expuesta al escarnio público, colocando la silla en un lugar frecuentado,
como el mercado. La silla podía ponerse en un carruaje para pasear a la condenada
por las calles de la ciudad. Un método algo más sofisticado era atar la silla en el extremo
de un largo tronco, colocado horizontalmente sobre un poste para balancearse. La silla
podía ser llevada hacia arriba o hacia abajo con una cuerda atada en el otro extremo del
tronco, y la idea era sumergir a la infractora por unos segundos en un río o un lago.
Leyé el nombre de taburete de pato.
18. Tormento de ratas.
Este suplicio consistía en utilizar ruedores contra una víctima encerrada en una celda,
alentando a los animales a atacar a la persona y eventualmente comérsela viva. En la Torre
de Londres se hizo conocido el Calabozo de las ratas o la Mazmorra de las ratas.
Según un escritor católico de la época isabelina, era una celda bajo la línea de Pleamar y
totalmente oscura, que atraía a las ratas del río Támesis con la marea. Algunos presos
sufrieron mutilaciones de brazos y piernas por el ataque de los ruedores. Durante la
revuelta holandesa del siglo XVI, el alemán Amdieredijk Zonoy, aliado de Guillermo de
Orange, colocó un cuenco de cerámica lleno de ratas abierto hacia abajo, sobre el cuerpo
desnudo de un prisionero. Al apilar carbón caliente sobre el cuenco, las ratas roían
las entrañas de la víctima para escapar del calor.
Las dictaduras militares de los años 1960, 70 y 80 en Brasil, Chile y Argentina utilizaron
el método de las ratas contra prisioneros políticos.
19. Enterramiento en vida El enterramiento en vida fue una práctica
utilizada desde la Antigüedad y en la Antigua Roma. Las vírgenes vestales, encargadas de
mantener encendida la llama del templo de la diosa Vesta, eran enterradas vivas y perdían
la virginidad. Se afirma que la atafofobia, el miedo a ser enterrado vivo, es una de las
fobias más frecuentes. Pero aparte de castigo, el enterramiento en vida también puede ser
accidental y de la Edad Media proviene una de las leyendas más populares sobre el tema.
Según un relato difundido por los historiadores bizantinos de los siglos XI y XII, Joan Sonaras
y George Quedrenos, el emperador Zenón, reinante en el Imperio Romano de Oriente durante dos
periodos entre los años 474 y 491, fue enterrado vivo accidentalmente.
Aparentemente Zenón quedó inconsciente por una borrachera o una enfermedad y fue objeto
de exequias reales. Se dice que durante tres días pudieron escucharse sus desesperados
gritos provenientes de un sarcófago en la iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla,
gritando, entre otras cosas, «¡Ten piedad de mí!». Sin embargo, su esposa, la emperatriz
Ariadna, parece que prefería gobernar sin su marido y no permitió la apertura de la
tumba, por lo que Zenón terminó muerto en 491.
20. La muerte de Juana de Arco. La heroína y santa francesa Juana de Arco,
patrona de Francia, ganó celebridad como defensora de su nación durante el asedio
de Orleans en la última fase de la Guerra de los Cien Años. En 1430, Juana fue capturada
por los Borgoñones, aliados franceses de Inglaterra, y entregada a los ingleses.
Fue sometida a un amañado juicio por el obispo francés Pierre Couchon, bajo las acusaciones
de herejía, que incluían actuar según visiones consideradas demoníacas, blasfemar
al vestir ropas masculinas y contrariar los principios de la iglesia con sus actos y palabras.
Juana, de unos 19 años de edad, fue declarada culpable por la Inquisición y condenada a
morir en la hoguera, acto que se cumplió en la plaza del Mercado de Rouen, en la mañana
del 30 de mayo de 1431. 25 años después de su ejecución, un segundo
tribunal inquisitorial anuló la decisión del primero, y aunque ya era tarde para Juana,
su figura siguió agigantándose como la máxima heroína del pueblo francés.
21. La muerte de Jacques de Molay. Jacques de Molay, el último gran maestro
de la Orden de los Caballeros Templarios, fue quemado en la hoguera en París, en marzo
del año 1314. Tras uno de los varios juicios amañados realizados por el rey Felipe IV
de Francia contra los Templarios, con la permisividad del papa Clemente V, de Molay fue condenado
a muerte, pero antes de morir lanzó una profecía contra sus victimarios, que resultó escalofriantemente
por la precisión con la que se cumplió. Cuando estaba a punto de ser ejecutado, el
gran maestro de los Templarios gritó que tanto Clemente V como Felipe IV tendrían
que rendir cuentas ante Dios antes de un año. De Molay murió en la hoguera el 11 o el 18
de marzo de 1314. El papa sucumbió a una larga enfermedad un mes después, y Felipe
IV murió de un derrame cerebral, mientras estaba de cacería en noviembre del mismo
año. En menos de nueve meses después de la muerte del gran maestro, sus dos victimarios
también estaban muertos.
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