Las cosas más extrañas que rodean a Carlos Manzo

Relatos Históricos
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20 abr 2026
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La verdad de lo que pasó con Carlos Manzo. Conoce todos los misterios de este triste caso de Michoacán, que sacudió a todo México.
En las últimas imágenes de su vida, el alcalde del municipio michoacano de Uruapan, Carlos
Alberto Manso Rodríguez, aparece con su inseparable sombrero, encendiendo una de las millones
de velas que los mexicanos prenden el Día de Muertos.
Manso fue asesinado el 1 de noviembre de 2025, durante el festival de las velas en la plaza
de su ciudad natal, que gobernaba, un crimen que ha quedado marcado con el simbolismo
de que ocurriera precisamente el Día de Muertos.
Manso atendió a la prensa y caminó entre la gente mientras sonaba la canción La Llorona.
Minutos después murió por seis impactos de bala en la plaza colmada de velas encendidas,
como macabro y repentino velatorio.
El caso conmocionó a Michoacán y a todo México, al tratarse de uno de los alcaldes
más populares del país, un hombre apodado el Bukele Mexicano, por sus coincidencias
con el presidente salvadoreño en el tratamiento del crimen organizado y las pandillas.
¿Por qué los propios escoltas de Carlos Manso le pidieron regresar al menos tres veces
al punto exacto donde lo mataron?
¿Quién dentro del círculo más cercano al alcalde enviaba su ubicación en tiempo
real a los asesinos?
¿Por qué mataron al asesino de Carlos Manso con su propia arma cuando ya estaba sometido
en el suelo?
¿Qué decía la escalofriante carta que comenzaba con, cuando leas esto, yo estaré muerto?
En este vídeo conoceremos toda la verdad sobre el asesinato de Carlos Manso y los
resultados que han alcanzado las investigaciones del crimen.
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¿Quién fue Carlos Manso?
La página de Facebook de Carlos Manso, con más de un millón de seguidores, muestra
una foto en blanco y negro del asesinado alcalde de Uruapan a caballo, con el logotipo
de la alcaldía en la parte superior y su nombre con las fechas de nacimiento y muerte
abajo.
En un postrero posteo, publicado en la página a las 7.41 pm de la noche de su muerte, Manso
aparece con un niño en brazos, saludando a los asistentes a la celebración tradicional
que minutos después se convirtió en tragedia.
Manso nacido en Uruapan el 9 de abril de 1985, tenía 40 años al momento de su muerte y
antes de alcanzar la presidencia municipal de Uruapan en 2024, como candidato independiente,
había sido diputado federal electo en las listas de Morena.
El alcalde utilizaba a menudo su muro de Facebook para publicar informaciones sobre su gestión
de gobierno de la segunda ciudad del estado de Michoacán en población.
Ganó Uruapan como independiente con una cifra aplastante, porque era comparado con Najib
Bukele.
Manso comenzó su andadura política en el partido revolucionario institucional, como
miembro de su ala juvenil.
Dejó el PRI y Morena lo postuló en 2021 a diputado federal, alcanzando una banca en
el Congreso de la Unión, a la que renunció en 2024 para postularse a la presidencia municipal
de Uruapan como candidato independiente.
Ganó las elecciones locales de 2024 con el 66% de los votos, una aplastante victoria
cuya magnitud indica que muchos uruapenses dejaron de lado sus simpatías partidistas
por Morena, el PRI y el PAN para votar por él.
Manso fue postulado por la Asociación Civil, la sombreriza michoacana, un movimiento social
que ha llevado a la victoria a otros candidatos en elecciones en el estado.
Manso fue comparado con el presidente salvadoreño Najib Bukele por su posición frontal contra
la delincuencia organizada.
Se ganó el apodo de el Bukele mexicano por los métodos que defendía para enfrentar
la criminalidad y el pandillerismo.
El presidente municipal de Uruapan rechazaba esta comparación, afirmando, no soy el Bukele
mexicano, pero sí soy 100% el sombrero michoacano.
Sus propios escoltas lo llevaron de regreso al punto exacto donde lo mataron.
El 21 de noviembre del año 2025, la Fiscalía de Michoacán ordenó el arresto de siete
miembros de la escolta de Carlos Manso, bajo la firme sospecha de que el equipo de seguridad
del presidente municipal estuvo implicado en el complot para asesinarlo.
Juan Manso fue el primero en manifestar sus sospechas respecto a los miembros de la escolta,
señalando que éstos le pidieron a su hermano regresar al punto exacto del crimen, al menos
en tres ocasiones, con el pretexto de que había mucha gente que deseaba fotografiarse
con él.
La Fiscalía cree que el atentado mortal contra Manso fue un operativo controlado, con un
seguimiento preciso de los movimientos del alcalde, que habría sido imposible sin la
colaboración de su personal de protección.
El arresto de los escoltas fue una evidencia de la situación de excepcionalidad que atraviesa
México en asuntos de seguridad.
En el operativo participaron efectivos del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional.
El asesino fue ejecutado con su propia arma cuando ya estaba sometido.
Cada detalle informado por las autoridades mexicanas sobre el asesinato de Carlos Manso
revela el engranaje delictivo diseñado para acabar con la vida del presidente municipal
de Uruapan.
Según datos manejados por el Ministerio Público, el asesino de Manso, identificado como Víctor
Manuel N., fue a su vez asesinado con la misma arma que utilizó para matar al alcalde.
El 22 de noviembre de 2025, la Fiscalía informó al Juzgado de Control que la noche del crimen
fue disparada una sola arma, una pistola Beretta de 9 milímetros, a la que le habían borrado
el número de serie.
Según el relato oficial, antes de balear a Manso, Víctor Manuel le propinó accidentalmente
un balazo a una persona del público que quería fotografiarse con el presidente municipal.
Después de fallar su primer disparo, el asesino se acercó a Manso, le pegó seis tiros y
soltó o le arrebataron la pistola.
En medio del forcejeo, el escolta Demetrio N. utilizó el arma para matar al asesino,
ya prácticamente sometido.
Los paramédicos fueron impedidos de atender al asesino agonizante.
El comportamiento de los escoltas de Manso tras el ataque al alcalde abona las sospechas.
Víctor Manuel N., un adolescente de 17 años con un hábito a las drogas, estaba casi bajo
control de los escoltas de Manso y, sin embargo, fue asesinado, imposibilitando que diera su
versión de los hechos.
Los escoltas incluso impidieron que el personal sanitario presente en el Festival de las Velas
asistiera al asesino agonizante.
Un paramédico que intentó acercarse al moribundo fue apartado por el mal encarado personal
de seguridad del alcalde.
Déjalo, déjalo, le dijeron, y el sanitario optó por evitarse problemas.
Como presunto autor intelectual del crimen del presidente municipal, fue arrestado un
conocido como El Licenciado, miembro de la mafia del tráfico de drogas de Michoacán.
Se informó que El Licenciado fue delatado por un informante anónimo.
Un infiltrado dentro del círculo de Manso enviaba su ubicación en tiempo real a los
mafiosos.
Una fuente próxima a las investigaciones del asesinato de Manso reveló a la prensa
que una persona perteneciente al círculo más cercano al presidente municipal mandaba
sus ubicaciones a los encargados del complot criminal.
En ese momento no se precisó si el delator de los pasos del alcalde era alguno de sus
escoltas u otra persona con acceso a los planes de Manso, ni cómo hacía para obtener la información
sobre los itinerarios del presidente municipal.
Más adelante fue arrestado el director de Relaciones Públicas y Protocolo del Ayuntamiento,
identificado en el expediente como Samuel N., como presunto autor de filtraciones que
proporcionaron a los asesinos información sobre los movimientos de Manso.
Después de ser señalado como el autor intelectual del asesinato, el papel del licenciado fue
matizado por Omar García Jarfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, quien
señaló que era solo uno de ellos.
En unas revelaciones que sorprendieron al público por lo inusuales, el delator anónimo
del licenciado habría aportado el nombre, dirección, teléfono y datos del vehículo
de este.
La comparación con el asesinato de JFK
No hay mejor asesino en una conspiración que el que está muerto.
Las circunstancias del asesinato de Carlos Manso han sido comparadas con las del magnicidio
del presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy, casi 62 años antes.
Tras el asesinato de Kennedy el 22 de noviembre de 1963, el principal sospechoso del crimen,
Lee Harvey Oswald, fue asesinado dos días después.
Aunque la muerte de Harvey Oswald fue atribuida a un acto de venganza por parte de Jack Ruby,
nunca dejó de gravitar la interrogante de si el asesino de JFK fue a su vez asesinado
para callarlo para siempre.
Sobre la muerte de Carlos Manso planea la misma sospecha y son muchos los que piensan
que a su asesino le cerraron la boca definitivamente tan pronto perpetró el crimen.
Una máxima en los asesinatos producto de conspiraciones es que los ejecutores directos
deben morir para que no comprometan a los autores intelectuales.
Hubo un atentado fallido solo dos días antes del asesinato.
Dos días antes de su muerte, el 1 de noviembre de 2025, Carlos Manso estuvo cerca de ser
objeto de un atentado en una gasolinera, pero el golpe fue abortado a última hora.
Según informó García Harfouch, el asesinato público de Manso en la plaza de Uruapan fue
un castigo impartido por el crimen organizado de Michoacán a los que no pudieron asesinar
al alcalde el 30 de octubre.
Según el secretario de Seguridad, ellos dijeron que lo identificaron en una gasolinera, por
lo que enviaron las fotografías al chat grupal de mensajería instantánea.
Sin embargo, no lograron cometer el homicidio y fueron castigados por la célula delictiva.
Manso fue ubicado en una gasolinera de Uruapan, desconociéndose por qué los que tenían la
orden de asesinarlo no procedieron.
El castigo aplicó a Víctor Manuel, asesino de Manso, y a otros dos sujetos encontrados
muertos en una carretera de Michoacán.
El plan original incluía dos tiradores, no uno.
El 8 de enero del año 2026, dos meses y una semana después del asesinato de Carlos Manso,
el secretario de Seguridad del gobierno federal ofreció nuevos detalles sobre el caso.
Desde Morelos, García Harfouch informó que, aparte de Víctor Manuel N., como es identificado
el asesino del alcalde, estaba prevista la intervención de otro tirador.
Víctor Manuel N., autor material del homicidio, quien perdió la vida en el lugar, el día
del evento arribó con Ramiro N. y Fernando José N., el cual posteriormente se tuvo conocimiento
que era una persona que también iba a agredir al presidente municipal, detalló el alto
funcionario.
Fernando José N., el segundo tirador que al final no intervino, también era menor
de edad cuando ocurrieron los hechos.
El secretario de Seguridad no dijo por qué el segundo tirador designado no intervino
directamente en el atentado mortal.
Los dos cómplices aparecieron muertos en una carretera días después.
Ramiro N. y Fernando José N., los dos cómplices de Víctor Manuel N. en el asesinato de Carlos
Manso, fueron encontrados muertos en la carretera Uruapan-Paracho el 10 de noviembre del año
2025.
Según informaron los arrestados por el caso, Ramiro N. y Fernando José N. fueron privados
de libertad por varios días y sometidos a castigos físicos por el crimen organizado
de Michoacán, como reprimenda por no haber asesinado a Manso en la gasolinera de Uruapan,
en la que fue ubicado el 30 de octubre de 2025.
La muerte de los dos sujetos fue atribuida en principio a un castigo por su incumplimiento
de la orden de matar a Manso el 30 de octubre, pero es probable que hayan sido asesinados
como una medida de precaución de la banda criminal michoacana ante los avances de las
investigaciones del caso del alcalde.
La escalofriante carta póstuma, cuando leas esto, yo estaré muerto.
El 22 de noviembre de 2025 se reveló el contenido de una carta atribuida a Ramiro N., en la
que el delincuente al servicio de la mafia michoacana, encontrado muerto el 10 de noviembre
del mismo año, teme por su vida, diciendo, cuando leas esto, yo estaré muerto.
Ramiro N. de 35 años y Fernando José N. de 16, fueron encontrados muertos nueve días
después de intervenir como cómplices en el asesinato de Carlos Manso.
La carta fue encontrada en el interior de una maleta por Paulina, mujer de Ramiro y
madre de sus dos hijos.
No quiero ir, pero tengo que obedecer.
Le habría dicho Ramiro a Paulina, antes de abordar un taxi, la última vez que la mujer
vio a su marido vivo.
La carta acusa que la mafia tiene comprada toda la fiscalía de Uruapan.
Ramiro N. fue el reclutador de Víctor Manuel N. y Fernando José N. para el asesinato de
Manso.
En su carta dijo, mi hija, cuando leas estas letras, se te llenarán los ojos de agua.
Perdóname, hice las cosas mal, te fallé, no andaba en nada del aguacate, te mentí.
Y añadió, solo quería hacer algo para ustedes y te fallé.
Ni tú ni nadie tiene la culpa de lo que hice.
Seguramente cuando leas esto, yo estaré muerto, porque nos van a querer silenciar.
Ramiro N. agregó que la mafia michoacana de las drogas tenía bajo control al ministerio
señalando, cualquier cosa que me pase, estaba trabajando para el licenciado, espero que
me perdones y puedas decir la verdad, pero no lo hagas en Uruapan porque el licenciado
tiene comprada toda la fiscalía.
Los asesinos fueron reclutados en clínicas de rehabilitación de adictos.
Las investigaciones sobre el crimen de Carlos Manso han permitido saber que algunos de los
adolescentes participantes fueron reclutados en clínicas de rehabilitación de adictos.
Las autoridades establecieron que Jaciel N., apodado El Pelón, fungía como el principal
reclutador en estos centros, por los que se movía persuadiendo a menores en tratamiento,
ofreciéndoles significativas sumas de dinero para que se unieran al crimen organizado.
Entre los reclutados en estas clínicas estuvieron los menores Víctor Manuel N. y Fernando Josué
N., de 17 y 16 años, respectivamente, después implicados en el asesinato de Manso.
Ambos chicos venían de hogares vulnerables, lo que unido a su uso habitual de químicos
prohibidos los hacía fáciles blancos del reclutamiento criminal.
Tras ser reclutados, los jóvenes pasaban a manos de otras personas dentro de la estructura
de la organización criminal y recibían sus encargos criminales a través de grupos cifrados
de mensajería, utilizando un lenguaje críptico.
El arma del crimen estaba vinculada con dos enfrentamientos previos entre grupos mafiosos.
El 2 de noviembre de 2025, un día después del asesinato de Carlos Manso, el secretario
de Seguridad, Omar García Harfuch, reveló que en la escena del crimen de la plaza de
Uruapan se habían encontrado siete cartuchos percutidos y una pistola 9 milímetros, información
que ya era del conocimiento de los medios.
Añadió que el arma había sido relacionada con dos hechos delictivos previos ocurridos
entre grupos criminales de la región.
Según informó la Secretaría de Seguridad, el presidente municipal de Uruapan contaba
con una protección asignada en diciembre de 2024, que fue reforzada en mayo de 2025
con la asignación de 14 miembros de la Guardia Nacional, que apoyaban en la periferia de
Manso.
Sin embargo, el principal anillo de seguridad del alcalde estaba formado por agentes locales
seleccionados por su jefe de escoltas.
Era un ataque muy arriesgado.
Los dos dispositivos de seguridad en torno a Carlos Manso no fueron sin embargo suficientes
para impedir el atentado mortal del 1 de noviembre de 2025.
Según el analista político David Saucedo, los jefes del crimen organizado de Michoacán,
que ordenaron el asesinato público de Manso, sabían que el ejecutor del crimen terminaría
muerto en el mismo lugar de los hechos.
Saucedo dijo que el atentado había sido un ataque tipo kamikaze, como los realizados
por las organizaciones criminales colombianas, que superó el doble anillo de seguridad del
que disponía Carlos Manso.
El jefe de escoltas huyó durante el operativo de detención y sigue prófugo.
El jefe de escoltas de Carlos Manso era el coronel retirado José Manuel Jiménez Aranda,
prófugo desde que los siete agentes de custodia que dirigía fueron arrestados el 21 de noviembre
de 2025.
Jiménez Aranda es una pieza clave en la investigación del asesinato de Manso, por su probable implicación
en el complot, y las autoridades michoacanas emitieron su ficha en sus intentos de capturarlo.
El fiscal Carlos Torres Piña informó sobre la búsqueda de Jiménez Aranda el 18 de diciembre,
señalando,
«Tenemos una ficha de búsqueda y la hemos emitido a las diferentes autoridades del Estado
para ubicarlo».
Los siete subordinados del coronel enfrentan cargos que suponen largas penas de prisión.
Como principal responsable de seguridad del alcalde, Jiménez Aranda había escogido a
los escoltas que formaban el anillo de seguridad más cercano a Manso el día que lo mataron.
El coronel prófugo sabía del atentado un mes antes y no hizo nada.
Durante la primera audiencia del licenciado, identificado como Jorge N., y de los escoltas,
la fiscalía leyó la declaración del coronel Jiménez Aranda sobre los hechos, antes de
que se fugara.
En ese testimonio, el coronel dijo que estaba a pocos metros de Manso cuando fue asesinado.
Según informó Juan Manso, hermano del presidente municipal y subsecretario de Gobernación
de Michoacán, Jiménez Aranda manejaba información sobre un atentado en preparación para matar
al alcalde.
Juan Manso dijo, urge la detención del coronel José Manuel Jiménez, quien era el jefe de
escoltas de Carlos Manso y quien también, dicho por él, sabía o tenía información
de que habían querido atentar contra Carlos Manso desde un mes antes.
De acuerdo con el hermano del alcalde asesinado, el coronel sabía cómo se generó el dispositivo
y la parte de Samuel N., que también ya tenía conocimiento desde un mes antes.
El coronel fue destituido por violencia doméstica y Manso lo recontrató como jefe de escoltas.
El mismo Carlos Manso había dado a conocer públicamente a Jiménez Aranda, cuando en
agosto de 2024 anunció en su cuenta de Facebook que el coronel retirado sería subsecretario
de Seguridad Pública Municipal.
Sin embargo, el coronel se mantuvo menos de un mes en el puesto, tras verse involucrado
en un escándalo de violencia doméstica.
El 28 de septiembre de 2024, Manso Publicón recibió información de una supuesta discusión
entre el secretario de Seguridad Pública y su pareja sentimental.
Independientemente de que todavía no se ha presentado denuncia en Fiscalía para ratificar
y dar certeza de estos supuestos hechos, le ha pedido al secretario separarse del cargo
hasta que no queden estos señalamientos esclarecidos.
Manso apartó a Jiménez Aranda como secretario de Seguridad Pública Municipal, pero lo convirtió
en su jefe de escoltas.
Había 26 escoltas perimetrales, pero los mejor entrenados estaban en la periferia.
Un asunto sorprendente en el caso del asesinato de Manso es que su anillo de seguridad más
cercano estaba formado por los agentes menos experimentados, mientras que los de mayor
experiencia se encontraban más alejados, una situación que ha sido señalada como
contraria a los procedimientos.
La noche del 1 de noviembre de 2025, un total de 26 agentes de seguridad estaban custodiando
al presidente municipal Carlos Manso en la plaza de Uruapan, incluyendo a 8 de su anillo
más cercano, formado por el coronel Jiménez Aranda y sus 7 escoltas.
Sin embargo, los agentes más experimentados proporcionados por el gobierno federal se
encontraban en la periferia, la gente de más confianza del presidente municipal se encontraba
más cerca de él.
Probablemente se trate de un debate interminable entre competencia y confianza, pero lo cierto
en este caso es que Manso fue asesinado.
Un grupo mafioso ofreció 2 millones de pesos por el asesinato.
El grupo mafioso más poderoso de Michoacán ofreció una recompensa de 2 millones de pesos,
equivalentes a 116 mil dólares de la actualidad, por el asesinato de Carlos Manso.
Ramiro N, alias El Jaguar, contactó a los dos menores adictos, Víctor Manuel y Fernando
Josué, y los adiestró para que perpetraran el crimen.
La madre de Fernando Josué reconoció que su hijo de 16 años era un adicto que estuvo
internado en el Centro de Rehabilitación Renaciendo Uruapan, donde conoció a Víctor
Manuel, de 17 años, quien recientemente había abandonado el liceo.
En el centro recuerdan a Fernando Josué como violento y reincidente.
El hombre y los dos menores morirían como consecuencia del crimen de Manso, Víctor
Manuel abatido tras asesinar al alcalde, y Ramiro y Fernando asesinados pocos días después.
Ninguno de los tres pudo cobrar la recompensa, que al parecer solo fue un estímulo para
la perpetración del crimen.
Un periodista fue asesinado casi exactamente un año antes en la misma plaza, minutos después
de entrevistar a Manso.
Una dramática coincidencia en torno al caso de Carlos Manso es que el periodista Mauricio
Cruz Solís fue asesinado el 29 de octubre de 2024 en la plaza de Uruapan, poco después
de entrevistar al presidente municipal.
Cruz Solís, quien había cumplido 31 años el anterior mes de mayo, era reportero de
prensa y dirigía la estación radial Radiorama.
Sus amigos describieron al periodista como un hombre comprometido con su profesión de
informador, una vocación que le venía de la niñez, dado que su padre había sido reportero
gráfico.
Un amigo de Cruz Solís dijo después de su asesinato, fue víctima de un cobarde ataque
a balazos, de un ataque que acabó con su vida en pleno centro de la ciudad de Uruapan,
pero esos disparos no solamente apagaron su vida, sino también su voz.
En enero de 2025 fue arrestado un sujeto apodado El Sierra por presuntos vínculos con el asesinato
del periodista.
Una misteriosa Margarita fue mencionada como cómplice y nunca apareció.
Jorge N, alias El Licenciado, fue arrestado el 18 de noviembre de 2025 en la ciudad de
Morelia y está señalado como uno de los autores intelectuales del asesinato de Carlos
Manso.
El Licenciado fue capturado después de que un informante anónimo llamara a una de las
líneas telefónicas oficiales de denuncia, proporcionando varios datos que permitieron
localizarlo.
Las autoridades lo arrestaron mientras caminaba cerca de su residencia en la colonia centro
de Morelia, donde tenía una vivienda alquilada, llevando una vida discreta para no llamar
la atención.
Cuando el informante anónimo llamó, dijo que El Licenciado tenía una socia delictiva
llamada Margarita, sin embargo, hasta ahora, este nombre de mujer no ha aparecido en ninguna
pista relacionada con el asesinato de Manso.
El reclutador era un vendedor de perfumes de tepito que mintió a su familia.
Ramiro N., el reclutador del asesino de Carlos Manso, era un residente del barrio de Tepito
en la Ciudad de México, que trabajaba en una fábrica de perfumes, de la que fue despedido
por reducción de personal.
Después trabajó como comerciante informal, y estando escaso de dinero y con una mujer
y dos hijos que mantener, sucumbió a la tentación de la propuesta, realizada por un sujeto apodado
el King Kong, de ingresar al peligroso pero lucrativo mundo relacionado con el tráfico
de estupefacientes.
Recibió un anticipo de 4.000 pesos, 232 dólares al cambio actual, y se trasladó a Europa,
dejando a su familia en la Ciudad de México, con otros 4.000 pesos que le dieron se llevó
a su familia con él.
En su carta, que fue conocida póstumamente, Ramiro reconoció que había mentido a su familia
y que trabajaba en el crimen organizado para un hombre llamado El Licenciado.
Las últimas palabras de Manso quedaron grabadas en video minutos antes de morir.
Nos estamos pasando un día muy agradable en compañía de miles de familias de Uruapan,
Michoacán, de México y de otros países, fueron las últimas palabras del presidente
municipal de Uruapan, Carlos Manso, antes de ser asesinado el 1 de noviembre de 2025.
Manso recibió seis impactos de bala en la plaza de su ciudad natal de Uruapan, tapizada
de sirios encendidos por la celebración del Festival de las Velas del Día de Muertos,
que el alcalde acababa de inaugurar.
Cuando fue ingresado a la ambulancia que lo trasladó al Hospital Fray Juan de San Miguel,
el alcalde de 40 años aún presentaba signos vitales, pero fue declarado muerto en el centro
hospitalario.
La noticia se difundió cerca de las 8.50 de la noche del Día de Muertos.
Manso ya había dicho, no quiero ser otro más de la lista de ejecutados.
Considerando las circunstancias por las que atraviesa México, Manso, convertido en una
voz influyente en una de las ciudades con mayor presencia del crimen organizado, era
un claro objetivo de asesinato.
El alcalde había manifestado en una de sus últimas entrevistas su preocupación por
el clima de violencia que debían enfrentar los funcionarios de seguridad del municipio,
confirmando su compromiso con hacer todo lo posible para proteger a la ciudadanía de
Uruapan.
En esa ocasión, refiriéndose a su propia seguridad y a los riesgos que enfrentaba,
dijo, no quiero ser un presidente municipal más en la lista de los ejecutados.
Sin embargo, para ese momento, la organización criminal dominante en Uruapan y en Michoacán
ya había dictado la sentencia de muerte del presidente municipal.
Denunció públicamente el retiro de fuerzas federales, semanas antes de morir.
El alcalde Carlos Manso había hecho varios llamamientos al gobierno federal, señalando
que los municipios estaban prácticamente indefensos frente a las bandas criminales
del tráfico de estupefacientes y pidiendo mayor apoyo.
Semanas antes de ser asesinado, Manso se quejó públicamente del retiro de fuerzas de seguridad
federales de Uruapan, diciendo que la presencia del ejército mexicano y de la Guardia Nacional
en el municipio más bien debía ser ampliada y fortalecida.
En ese momento, el alcalde advirtió que el retiro de los efectivos federales dejaba todo
el peso en la policía municipal, insuficiente para enfrentar al crimen organizado.
Tras el arresto de un presunto dirigente de la mafia michoacana, el presidente municipal
solicitó la activación del Código Rojo y el envío de fuerzas federales ante la alta
probabilidad de acciones de represalia por parte de las organizaciones criminales.
¿Quién es Yesenia N., detenida por el asesinato de Carlos Manso?
El 8 de enero del año 2026 fue arrestada Yesenia N., secretaria particular de la alcaldesa
y viuda de Carlos Manso, Grecia Quiros, por su presunta vinculación con el asesinato
del alcalde.
El arresto se produjo en el mismo despacho municipal.
Yesenia había sido secretaria particular de Carlos Manso y Grecia Quiros la ratificó
en el cargo cuando fue designada para completar el periodo de su esposo asesinado.
Yesenia fue descrita por Manso como una mujer preparada, responsable, trabajadora, emprendedora
y que se caracteriza por su sensibilidad social.
Tras el asesinato del alcalde, Yesenia publicó «Se fue mi líder y amigo.
Vuela alto, Carlos Manso».
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