Las DERROTAS Militares MÁS HUMILLANTES de la Historia

Relatos Históricos
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20 abr 2026
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Muchas guerras constituyen desastres para el perdedor y grandes victorias para el ganador por su impacto en el curso de la historia.
Vamos a repasar en este vídeo las 19 peores derrotas militares de la historia, desde la remota antigüedad hasta el siglo XX.
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Las 19 peores derrotas militares de la historia. Hay guerras que son desastrosas porque uno de
los contrincantes resulta aplastado por su rival. Otras lo son porque las pérdidas en vidas humanas
en ambos bandos resultan dantescas, a veces sin que ninguno de los dos bandos obtenga una importante
ventaja por tanta sangre. Otras serían dignas de una comedia, de no ser por la tragedia que
implica todo conflicto armado, como aquella en la que unos soldados austriacos, borrachos,
detonaron un enfrentamiento entre ellos mismos, en el que obviamente salieron derrotados. Muchas
guerras constituyen desastres para el perdedor y grandes victorias para el ganador, por su impacto
en el curso de la historia. Vamos a repasar en este vídeo las 19 peores derrotas militares de
la historia, desde la remota antigüedad hasta el siglo XX. Antes de meternos a fondo, no te
olvides de suscribirte a nuestro canal y activar las notificaciones para mantenerte al día con
nuestras actualizaciones. 1. LA OPORTUNIDAD PERDIDA POR LOS PERSAS
DE CONTROLAR EL MUNDO GRIEGO. La batalla de Salamina fue un enfrentamiento naval entre la
flota de las ciudades-estado griegas y las fuerzas del imperio persa en el año 480 a.C. Fue librada
cerca de la isla de Salamina, próxima a Atenas, y constituyó el punto culminante de la Segunda
Guerra Médica. Después de la derrota griega en las Termópilas y del empate en la batalla naval
de Artemisio, el general ateniense Temístocles convenció a sus aliados de combatir de nuevo a
Persia en un esfuerzo supremo por proteger el Peloponeso, mientras que el rey Aqueménida,
Jerjes I, deseaba un combate definitivo. La fuente histórica principal de la batalla
de Salamina es Heródoto, quien reseñó la victoria griega después de haber perdido 40 navíos,
pero destruyendo 200 del enemigo. Jerjes se retiró, y al año siguiente lo que permanecía
de su ejército en Grecia fue derrotado por los griegos en las batallas de Platea y Micala.
Así terminaron los intentos persas de conquistar el mundo griego, y muchos historiadores creen que
una victoria de Persia en Salamina habría alterado drásticamente el curso de la historia de Grecia.
2.- La batalla que frenó la islamización de Europa Occidental
La batalla de Tours, también conocida como Batalla de Poitiers, tuvo lugar el 10 de octubre
del año 732, en el transcurso de la invasión de la Galia por parte de los Omeyas. En el
enfrentamiento, el ejército de francos y aquitanos comandado por Carlos Marcel,
derrotó a las fuerzas islámicas dirigidas por el gobernador de Al-Andalus, Ab al-Raham al-Hafiki.
Los detalles del lugar de la batalla, el tamaño de las fuerzas en combate y el número de bajas
son confusos, aunque se cree que los musulmanes eran mayoría y tuvieron más caídos. Se cree
igualmente que los vencedores combatieron sin caballería pesada, y sobre el lugar,
la hipótesis más difundida es que los combates se produjeron en algún punto
entre las ciudades aquitanas de Tours y Poitiers. Varios historiadores, incluyendo a Edward Gibbon,
opinan que la victoria franco-aquitana fue fundamental para detener la expansión del
Islam por Europa Occidental. 3. El punto de inflexión marcado por Stalingrado.
Alemania lanzó la Operación Barbarroja en el verano de 1941, invadiendo la Unión Soviética
para apoderarse de sus campos petroleros y disponer del espacio vital contemplado
en la doctrina geopolítica del Tercer Reich. Sin embargo, tal como le había sucedido a
Napoleón 129 años antes, los rusos opusieron una tenaz resistencia y la batalla de Stalingrado
se convirtió en un enfrentamiento crucial. Esta batalla entre Alemania y el Ejército Rojo
fue peleada desde agosto de 1942 hasta febrero de 1943, y ha sido una de las más cruentas en
la historia de la guerra. Los combates en Stalingrado se convirtieron en una brutal
guerra de desgaste, en la que los combatientes terminaron peleando cuerpo a cuerpo, y varios
francotiradores se convirtieron en leyendas. Cuando llegó el feroz invierno ruso,
las despiadadas heladas empezaron a pasar factura a los soldados alemanes. Aisladas
de sus fuentes de suministro y sin posibilidades de alivio, las disciplinadas fuerzas del Tercer
Reich resistieron hasta febrero de 1943, cuando la situación se hizo insostenible y el general
Paulus se rindió. A partir de ese momento, la guerra cambió en contra de Alemania, ya que los
rusos empezaron a presionarlos hacia el oeste, mientras en Occidente se estaba preparando la
apertura del frente occidental con la invasión por Normandía. En Stalingrado hubo 280.000 muertos
alemanes por 479.000 soviéticos. 4. EL DESASTRE ROMANO EN LA BATALLA DE CANAS
La Batalla de Canas fue uno de los enfrentamientos claves de la Segunda Guerra Púnica entre Cartago
y la República Romana. Fue librada el 2 de agosto del año 216 a.C. cerca del antiguo pueblo de Canas,
en la región de Apulia, en el sureste de la península itálica, y el ejército romano,
más numeroso, comandado por los cónsules Lucio Emilio Pablo y Cayo Terencio Barrón,
fue aplastado por el cartaginés, liderado por Aníbal Barca. Canas es considerada una de las
mayores victorias tácticas de la historia, consagrando a Aníbal como uno de los máximos
genios militares de todos los tiempos, además de una de las peores derrotas sufridas por los romanos.
Mediante una táctica doblemente envolvente, los 50.000 cartagineses rodearon al ejército
romano de casi 87.000 efectivos y lo aniquilaron, con un saldo de 48.200 muertos y 19.300 prisioneros,
según Tito Livio. Fue Livio el que elevó la debacle romana a 70.000 muertos y 10.000 prisioneros,
las bajas mortales de Cartago fueron situadas entre 5.700 y 8.000.
Con esta victoria, las fuerzas cartaginesas afianzaron sus posiciones en el sur de Italia,
volteando a su favor a algunos aliados de la Roma Republicana, como Capua.
5. LA HUMILLACIÓN ROMANA EN LA BATALLA DE CARRAE.
Los grandes errores del general romano Marco Licinio Crasso en la Batalla de Carrae fueron
no reconocer la importancia del terreno y haber subestimado la habilidad de los arqueros partos
a caballo. La Batalla de Carrae fue peleada el 9 de junio del año 53 a.C. cerca de la antigua
ciudad de Carrae, en la actual Turquía, y enfrentó a una fuerza invasora de siete legiones de
infantería pesada de la Roma Republicana con el ejército del Imperio Parto. Los partos atrajeron
a los romanos hacia el desierto, donde su fuerza ligera de arqueros a caballo contó con un terreno
plano y despejado para aniquilar a sus enemigos. El ejército romano estaba formado por 43.000
hombres, incluyendo 35.000 legionarios y 4.000 jinetes, que enfrentaron a sólo 10.000 partos,
de los cuales 9.000 eran arqueros a caballo. Uno tras otro, los indefensos romanos fueron
cayendo bajo las flechas partas, y cuando terminó el enfrentamiento había 20.000
republicanos muertos y 10.000 tomados como prisioneros. Las fuentes históricas no señalan
el saldo de la batalla para los vencedores. La victoria parta constituyó una humillación
para Roma, y Crasso fue obligado a desfilar vestido de mujer.
6. LA CATÁSTROFE IMPERIAL EN TEUTOBURGO La Batalla del Bosque de Teutoburgo,
referida por los historiadores romanos como el Desastre de Varo, tuvo lugar entre el 8 y el 11
de septiembre del año 9 de la Era Común, cerca de la actual ciudad de Calcrese, en la baja Sajonia
Alemana. Enfrentó al ejército imperial con una alianza de tribus germánicas que emboscaron a los
romanos y aniquilaron a tres legiones comandadas por Publio, Quintillo Varo. El artífice de la
victoria germánica fue Arminio, un germano y ciudadano romano, que fingiendo colaborar con
el ejército imperial, lo llevó a una emboscada. La derrota romana disuadió al imperio en sus
pretensiones de someter a las tribus de Germania, por lo que constituyó un hecho relevante en la
historia de Europa. Como consecuencia, el río Rin se convirtió en la frontera natural entre los
territorios germánicos y romanos. Las estimaciones de bajas varían entre 14.000 y 21.000 legionarios
por unos 5.000 guerreros germánicos. Las tres legiones destruidas, la 17, 18 y 19, fueron
borradas de los registros históricos romanos, como si jamás hubieran existido, y Varo, herido en
combate, prefirió quitarse la vida antes de caer prisionero o sobrevivir para el escarnio.
Arminio se convirtió en un caudillo germánico y fue asesinado por sus rivales en el año 21.
7. El fin de la era vikinga. La batalla de Stamford Bridge tuvo lugar cerca
del pueblo inglés de ese nombre, en Yorkshire, del 25 de septiembre de 1066, cuando el rey de
Inglaterra, Harold Godwinson, enfrentó a un ejército invasor noruego al mando del monarca
Harald Hadrada, que contó con la ayuda de Tostig Godwinson, hermano renegado del soberano inglés.
El rey Harold repelió a los invasores vikingos y aceptó la tregua que le propusieron sus enemigos
supervivientes, incluyendo a Olaf, hijo del monarca noruego. En la batalla murieron tanto
el rey de Noruega como su aliado inglés. Las pérdidas sufridas por los vikingos fueron
tan grandes que retornaron a Escandinavia en 25 embarcaciones, de más de 300 en las que habían
llegado. Aunque esta no sería la última de las incursiones en Inglaterra de los formidables
navegantes y guerreros nórdicos, la batalla de Stamford Bridge pasó a simbolizar el final de
la era vikinga. A Harold el goce de la victoria no le duró mucho, ya que tres semanas después fue
derrotado por Guillermo el Conquistador en la batalla de Hastings, comenzando la conquista
normanda de Inglaterra. 8. LA DESTRUCCIÓN DEL EJÉRCITO
CRUZADO EN JATÍN. La batalla de Jatín fue librada el 4 de
julio de 1187, enfrentando al ejército ayubí del sultán Saladino con las fuerzas de una coalición
de estados cristianos del Levante. El enfrentamiento se celebró cerca de Tiberiades, en el actual
estado de Israel, y en el campo de batalla se distinguían dos pequeñas elevaciones llamadas
los Cuernos de Jatín, por lo que la batalla a menudo recibe ese nombre.
El ejército islámico comandado por el sultán propinó una derrota aplastante a los cruzados,
eliminando su capacidad para continuar la guerra. En su mayor parte, los 20.000 hombres del ejército
cristiano fueron muertos, heridos o capturados, por unas menores bajas entre los musulmanes,
en su mayoría lanceros y arqueros, los cruzados tomados como prisioneros fueron ejecutados,
incluyendo 200 caballeros. Las fuerzas del islam recuperaron Jerusalén y su condición de potencia
militar dominante en Tierra Santa, mientras que los cruzados empezaron a prepararse para
la tercera cruzada, que comenzó dos años después de la batalla de Jatín.
9.- El crucial error de los franceses en la batalla de Angicourt.
El 25 de octubre de 1415, el ejército francés esperaba una cómoda victoria sobre los ingleses
en Angicourt, en territorio continental, a 75 kilómetros del paso de Calais, en el curso
de la larguísima guerra de los cien años. El ejército de Carlos VI de Francia más que
duplicaba al de Enrique V de Inglaterra, pero cometió un error crucial al posicionarse al
alcance de los letales arcos largos ingleses. Sobre un campo de batalla enfangado que dificultaba
la movilidad, los rápidos y precisos arqueros ingleses ocasionaron una mortandad de 10.000
soldados franceses, con una pérdida para el ejército de Inglaterra de solo 112 hombres.
Las fuerzas de Carlos VI, dirigidas por el terreno por el Mariscal Juan de Mangere,
perdieron 5 duques, 2 secondes, 600 varones y cientos de caballeros, quedando con su oficialidad
seriamente descabezada. Esta derrota abrió un periodo de confusión dentro del bando francés,
y los ingleses ganaron tiempo para fortalecer posiciones en el norte de Francia.
Francia se recuperó para derrotar a Inglaterra en la Guerra de los Cien Años, que terminó en 1453,
38 años después del desastre francés de Angicourt.
10.- La batalla que estuvo a punto de dejar a las letras universales sin su novela más famosa
El complutense de 24 años Miguel de Cervantes Saavedra fue uno más de los 86.000 tripulantes
de los barcos de la Armada de la Liga Santa, que el 7 de octubre de 1571 enfrentó a la Marina
Otomana en la batalla naval de Lepanto, en Grecia. Cervantes sufrió tres heridas de arcabús y perdió
el movimiento de su mano izquierda, adjudicándose el alias de El Manco de Lepanto. Tres décadas y
media después publicó El Quijote. La Liga Santa, un ejército multinacional conformado por el Papa
Pío V, financiado por el rey español Felipe II y abastecido de barcos por Venecia, derrotó a la
Armada Otomana en una batalla crucial. Hubo 40.000 muertos turcos por 10.000 coaligados.
La victoria de la Liga fue de gran importancia estratégica para Europa, ya que detuvo la
expansión del Imperio Otomano por el Mediterráneo. Si bien las guerras de los europeos contra los
turcos continuarían durante otro siglo, por su relevancia histórica, la batalla de Lepanto ha
sido comparada con la de Salamina, en la que los griegos detuvieron el expansionismo persa.
11. LA FATAL CONFUSIÓN AUSTRIACA PRODUCIDA POR EL ALCOHOL
El ejército austriaco del emperador José II se derrotó a sí mismo, matándose unos a otros la
noche del 21 al 22 de septiembre de 1788, en Karancebes, en el transcurso de la Guerra
Austro-Turca. Todo comenzó cuando los úsares austriacos, que servían como exploradores,
empezaron a beber, y se negaron a compartir su aguardiente con los soldados de infantería que
los acompañaban. Un úsar ebrio disparó, y los infantes respondieron al fuego. Repentinamente,
en medio de la noche, se oyó el grito, turcos, turcos, y los austriacos creyeron que los otomanos
estaban cerca. Los úsares decidieron huir hacia su campamento, donde un oficial confundido ordenó
que les dispararan con fuego de artillería. Parte de la infantería austriaca creyó que
estaba siendo atacada por los otomanos, y cargó contra sus propios compañeros,
creyendo que eran el enemigo. Cuando se contaron las bajas, de 500 a 1200 austriacos habían
resultado muertos o heridos en medio de la confusión de los enfrentamientos, fratricidas,
gracias al alcohol y a la oscuridad. A José II no le quedó más remedio que ordenar la retirada,
y cuando los turcos llegaron a Carancebes, dos días después, se encontraron con que habían
ganado sin necesidad de pelear, y tomaron la plaza sin oposición.
Número 12, el desastre naval que puso punto final a una aspiración napoleónica.
La batalla de Trafalgar fue uno de los enfrentamientos navales más importantes del
siglo XIX. Enfrentó a la Armada de España y la de Francia napoleónica contra la del Reino Unido,
cerca de la costa andaluza española, el 21 de octubre de 1805. Los británicos obtuvieron
una victoria aplastante contra la flota combinada franco-española, ocasionándole fuertes pérdidas.
España perdió siete navíos y seis sus aliados napoleónicos, entre barcos hundidos o capturados,
por ninguno de sus adversarios. Sin embargo, el vicealmirante Horatio Nelson,
comandante de la flota británica, murió en combate, para convertirse en el máximo
ícono militar inglés. Trafalgar Square y la columna de Nelson recuerdan la hazaña
en la famosa plaza londinense. Hubo 3.240 muertos, 2.538 heridos y 7.000
prisioneros por el lado franco-español, mientras que los británicos registraron 1.690 bajas,
449 de ellas mortales. Trafalgar puso punto final a las aspiraciones de Napoleón de conquistar
las islas británicas.
13. El trágico error de Napoleón en Rusia. Cuando Napoleón invadió Rusia en el verano
de 1812, estaba en la cima de su gloria, con un aura militar invencible que se le había
subido a la cabeza, creyendo que derrotaría al ejército del zar en una campaña rápida.
De todas maneras, el gran corzo reunió para la ocasión más de 685.000 hombres, el mayor
ejército jamás juntado en suelo europeo en la historia de la guerra, y en junio de 1812
la gran armía cruzó el río Niman, comenzando la invasión.
El emperador francés creyó erróneamente que sus adversarios lo enfrentarían al estilo
clásico, en batallas abiertas grandes y concluyentes, pero resultó que los rusos, después de dar
algunos combates, optaron por una estrategia de tierra quemada, escapando del enemigo mientras
iban destruyendo todo a su paso. Los rusos quemaron los alimentos que no se pudieron
llevar, los cultivos y las propias ciudades, y dispersaron los animales, y cuando Napoleón
llegó a Moscú, se encontró con una ciudad en llamas y sin nada que comer.
Entretanto el zar Alejandro I, bien instalado en su palacio de San Petersburgo, ni siquiera
respondió a las cartas en las que Bonaparte lo invitaba a negociar.
La retirada del ejército francés, en medio del invierno y con ropa de verano, es uno
de los mayores dramas en la historia de la guerra.
En total la gran armía registró 284 mil muertos, y 180 mil heridos producidos por
los combates, el hambre, el frío, las enfermedades y el hostigamiento ruso a los enemigos que
huían.
Número 14 La arrogancia de Coster en Liddell, Bighorn
Casi siglo y medio después de Liddell, Bighorn, los estadounidenses todavía debaten uno de
los mayores descalabros del ejército federal, desde que fue fundado en 1861.
La fama del teniente coronel George Armstrong Coster, comandante federal derrotado, trascendió
por décadas al enfrentamiento, siendo considerado un héroe nacional, a pesar de su derrota
a manos de la confederación de tribus Lakota, Cheyennes y Arapajoes, lideradas por Toro
Sentado, Caballo Loco y Pissy.
La historiografía moderna ha documentado los diversos errores cometidos por Coster
antes y durante la batalla del verano de 1876, que llevó a los pueblos indios norteamericanos
a su victoria más famosa en sus luchas contra los blancos.
En primer lugar, Coster calculó mal el potencial guerrero del número de indios acampados frente
al río Little Big Horn, a pesar de que sus exploradores le informaron de que nunca habían
visto un ejército indígena tan grande.
Coster tampoco quiso esperar los refuerzos de las tropas del general Alfred Terby y del
coronel John Gibson para lanzar el ataque, pensando en que si se demoraba, los indios
podían levantar el campamento y marcharse.
El comandante estadounidense, muerto en la batalla, rechazó dotarse de ametralladoras
Gatling, un arma que en ese momento era el símbolo de la superioridad tecnológica del
ejército federal, argumentando que el armamento pesado retrasaría su operación.
Al final, los indios destrozaron a los federales, ocasionándoles 268 muertes y 55 heridos sobre
una fuerza en combate de 647 hombres.
Los indígenas eran quizá 2.500, y tuvieron menos de 300 bajas entre muertos y heridos.
15. El descalabro de Churchill en Gallipoli
Entre abril de 1915 y enero de 1916, los aliados lanzaron la campaña de Gallipoli en la actual
Turquía, especialmente por la presión de Winston Churchill, primer lord del almirantazgo
británico, quien deseaba arrebatar el área de los Dardanelos a los otomanos para controlar
la ruta hacia el Mar Negro y abastecer a los soviéticos.
La operación naval y terrestre comenzó muy mal para los aliados, especialmente por las
minas y el fuego de artillería otomano desde la costa.
Luego, las dificultades para avanzar por el territorio accidentado y las fuertes defensas
otomanas convirtieron la campaña en un calvario para los aliados.
Cuando los aliados decidieron retirarse de la península de Gallipoli, habían sufrido
252.000 bajas, incluyendo 46.000 muertos, por 253.000 bajas otomanas.
Churchill renunció como primer lord del almirantazgo y su carrera política estuvo a punto de quedar
arruinada.
Sin embargo, se repuso y partió al frente a combatir como un soldado británico más.
Los aliados finalmente ganaron la Primera Guerra Mundial y Churchill desarrolló una
carrera política que, como primer ministro británico, lo llevó a ser uno de los grandes
artífices de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial.
16.
La carnicería inútil de la Batalla del Somme
Esta batalla de la Primera Guerra Mundial fue librada entre el 1 de julio y el 18 de
noviembre de 1916, enfrentando a británicos y franceses contra los alemanes en el norte
de Francia.
Los aliados planearon esta ofensiva con el propósito de romper las líneas alemanas y
lograr una victoria decisiva sobre las potencias centrales.
La primera fase de la batalla consistió en un nutrido bombardeo de artillería por parte
de los aliados, que no logró su objetivo de degradar las defensas alemanas, por lo
que la infantería británica y francesa se lanzó al asalto de las líneas enemigas.
Los alemanes esperaban con idos de ametralladoras y el primer día de la ofensiva los británicos
registraron 19.240 muertos y más de 37.000 heridos, las mayores bajas en una sola jornada
diaria en la historia de su ejército.
Los combates se extendieron durante casi cinco meses con los ejércitos casi en sus mismas
posiciones.
Cuando terminó la contienda se habían producido casi 624.000 bajas aliadas, incluyendo más
de 184.000 muertos.
Por el bando alemán, el balance fue de medio millón de bajas, con más de 146.000 muertos.
Una de las mayores carnicerías en la historia de la guerra solo sirvió para que los aliados
avanzaran 10 kilómetros.
Número 17 La devastadora derrota japonesa en Midway
A comienzos de junio de 1942, una gran flota de la armada imperial japonesa quería asestar
otra especie de Pearl Harbor a Estados Unidos, en sus bases del atolón de Midway, pero esta
vez por mar.
Sin embargo, gracias al trabajo de inteligencia, el comandante norteamericano Chester Nimitz
conocía con anterioridad los planes nipones y emboscó a la flota enemiga con una operación
aeronaval, provocando daños devastadores a la armada imperial.
La marina del emperador Hirohito perdió cuatro portaaviones, tres destructores, dos cruceros,
un acorazado, un petrolero y 247 aviones, y la flota estadounidense solo un portaaviones
y un destructor, más 147 aeronaves.
Midway terminó con 3,057 muertos japoneses por 307 norteamericanos, y estratégicamente
la armada imperial perdió la iniciativa para no recuperarla jamás hasta perder la guerra,
aunque la derrota nipona no llegaría por el mar, sino por las bombas atómicas de Hiroshima
y Nagasaki.
Número 18 Los antecedentes de Vietnam en Dien Bien Phu
Entre el 13 de marzo y el 7 de mayo de 1954 fue librada la Batalla de Dien en Bien Phu,
el enfrentamiento culminante de la Primera Guerra de Indochina entre el ejército colonial
francés y los rebeldes comunistas del Viet Minh.
Aunque Estados Unidos no participó oficialmente en la guerra, apoyó a Francia proporcionando
armas, ayuda financiera, información de inteligencia y mercenarios contratados por la CIA.
Por el otro bando, la Unión Soviética y China cooperaron con los vietnamitas suministrando
piezas de artillería y municiones.
Las fuerzas de Francia eran una mezcolanza de miembros de la legión extranjera, de todas
las procedencias en las que los franceses metropolitanos constituían una minoría.
El Viet Minh rodeó y sitió al ejército de Francia, propinándole a una derrota en la
que hubo unos 4.000 muertos franceses por casi 5.000 vietnamitas.
Dien Bien Phu decidió en curso de la guerra a favor de los vietnamitas y poco después
se firmaron los Acuerdos de Ginebra, que dividieron temporalmente a Vietnam en norte y sur por
el paralelo 17.
La guerra de Vietnam comenzó el año siguiente.
Número 19.
La categórica respuesta a la invasión iraquí de Kuwait
El 2 de agosto de 1990, el dictador iraquí Saddam Hussein invadió Kuwait, pensando en
que Estados Unidos y sus demás adversarios emitirían fuertes protestas y le impondrían
duras sanciones, pero no entrarían en guerra por un emirato petrolero de menos de 18.000
kilómetros cuadrados de superficie.
Sin embargo, bajo el liderazgo estadounidense y de la primera ministra británica Margaret
Thatcher, se estructuró una coalición de 34 países, incluyendo Arabia Saudita, que
bajo mandato de las Naciones Unidas, emplazó a Hussein a salir de Kuwait.
Vencido el plazo comenzó la Guerra del Golfo, librada entre el 16 de enero y el 28 de febrero
de 1991, en la que la coalición internacional expulsó a Irak de Kuwait, aunque los coaligados
no quisieron continuar hasta Bagdad y Saddam conservó el poder.
Irak registró 35.000 muertos y 75.000 heridos, por 392 muertos de la coalición y 1.200 del
ejército kuwaití, más 776 heridos.
También murieron 3.664 civiles iraquíes y más de 1.000 kuwaitíes.
Esta guerra redefinió la situación iraquí hasta la caída de Saddam, ejecutado en 2006
por crímenes contra la humanidad.
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