Las Olimpiadas de Hitler de 1936 Manipulación Y Propaganda Nazi

Relatos Históricos
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20 abr 2026
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Estas olimpiadas de Berlín marcaron hitos desde muchas perspectivas y han sido hasta ahora las únicas a las que España no ha asistido. Y hubo momentos muy polémicos, como la suspensión de un partido entre Perú y Austria. ¿Quieres conocer más? Pues hoy te traemos 25 datos de estos juegos que resultan históricamente interesantes.
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25 datos de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.
Los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 han sido uno de los eventos deportivos más impresionantes
y controversiales de todos los tiempos, y todo en solo dos semanas. La mayoría de los
asistentes quedó deslumbrada. Pero aquella fiesta olímpica que debía reunir
a una multitud de razas y culturas, y que fue la primera en tener cobertura televisiva
en vivo en blanco y negro, encontró no solo los obstáculos impuestos por el dictador
anfitrión, sino también varios países occidentales que planearon un boicot y unos Juegos paralelos
que al final se suspendieron por un levantamiento nacionalista y militar y la consecuente Guerra
Civil Española. Estas Olimpiadas de Berlín marcaron hitos
desde muchas perspectivas, y han sido hasta ahora las únicas a las que España no ha
asistido. Y hubo momentos muy polémicos, como la suspensión de un partido entre Perú
y Austria. ¿Quieres conocer más? Pues hoy te traemos
25 datos de estos Juegos que resultan históricamente interesantes.
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1. El dictador de origen austriaco no quería las Olimpiadas
La realización de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 tenía un fuerte enemigo en contra,
el líder de origen austriaco que había tomado el poder en Alemania. Él concebía estos
Juegos como una especie de engorro que heredaron del gobierno anterior de la extinta República
de Weimar. Su negativa se debía también a otras razones,
por ejemplo, la inversión que requerían esos Juegos afectaría la partida destinada
para la remilitarización de Alemania. Asimismo, los Juegos Olímpicos establecían
valores democráticos e internacionalistas que iban en contra de la ideología del dictador
y que defendían valores segregacionistas y nacionalistas.
Julius Streicher, un ideólogo y editor de Der Stürmer, un diario con lineamiento nacional
socialista y segregacionista, calificó como un infame festival dominado por los judíos
a los Juegos Olímpicos celebrados en Los Ángeles en 1932.
Igualmente el Tercer Reich tenía concepciones muy diferentes sobre el deporte a las que
concebía el varón Apiarra de Cobertán, fundador de los modernos Juegos Olímpicos.
El movimiento ideológico impuesto en Alemania veía el deporte como forma de exaltación
nacionalista. Las ideas sobre el deporte que tenía el movimiento
ideológico, cuya imagen era la famosa esvástica, estaban basadas en los postulados del pedagogo
alemán Friedrich Ludwig Jan, a quien se le denominaba el padre de la gimnasia.
A principios del siglo XIX, Jan impulsó el deporte para la exaltación nacionalista
e hizo que los alemanes lo concibieran, frente a los valores burgueses, que asociaba con
los judíos y la Francia napoleónica, como una forma de alcanzar un ideal estético y
moral pangermanico. Esa exaltación nacionalista no solo fue adoptada
por el movimiento ideológico que se diseminaba en Alemania, sino que además la adaptaron
a su ideario.
3. Un diario de Alemania pedía la cancelación y sustitución de los Juegos Olímpicos por
un evento típicamente alemán. Precisamente por esa exaltación nacionalista
con la que era percibida la práctica deportiva en Alemania, un periódico del Partido Nacionalista
Alemán, De la Volkische Beobachtung, pidió en reiteradas ocasiones no solo que los Juegos
Olímpicos se cancelaran, sino que en su lugar se realizaran los Stormfest, un gran festival
gimnástico que se celebró por primera vez en la ciudad de Coburg en 1860.
El diario también publicó en los términos más enérgicos que en estos Juegos no se
permitiera la participación de atletas judíos.
4. Su ministro de propaganda lo convenció. Joseph Goebbels, el ministro de propaganda,
fue quien convenció al dictador de que aceptara la realización de las Olimpiadas. Goebbels
resaltó a los Juegos como excelente oportunidad para que el mundo observara una imagen positiva
del país y conociera las virtudes de la nueva Alemania, una nación poderosa.
Otro argumento fue lo ventajoso que sería para la economía del país la entrada de
divisas extranjeras. El dictador terminó de convencerse cuando Goebbels mencionó cómo
Mussolini aprovechó el Mundial de Fútbol Italia 1934 para la exaltación nacional.
5. Al dictador de Alemania le seguía molestando algo, que el comité organizador alemán estaba
conformado por judíos. El dictador quería que ese comité no estuviera integrado por
judíos. Resulta que Theodor Lewald era el presidente del comité, se trataba de un mestizo
de padre judío, en tanto que Karl Diem era el secretario general, y su esposa era de
origen hebreo. Obviamente ninguno de los dos hacía parte de las filas del partido de gobierno,
todo esto le hizo pensar que la solución era destituirlos.
Hay que recordar que en Alemania, desde 1933, había leyes segregacionistas que prohibían
a quienes tuvieran orígenes judíos ocupar cargos públicos, aun cuando fue en 1935 que
se promulgaron las leyes excluyentes de Nuremberg. Sin embargo, Goebbels intervino nuevamente
para hacerle ver al dictador que lo más conveniente era dejarlos en los cargos provisionalmente,
ya que una decisión como esa no iba a ser bien percibida en el extranjero. Además,
así se ahorrarían los argumentos reforzados de los partidarios del boicot.
6.- El Tercer Reich buscaba relacionar la imagen a Polinia y Arculia de los deportistas olímpicos
con la supremacía de la raza aria. Entre los esfuerzos urgentes y gigantescos del Tercer
Reich estuvo el de relacionar la supremacía de la raza aria con la imagen a Polinia y Arculia
de los atletas alemanes. Para ello unieron esfuerzos en realizar una gran campaña
propagandística, a la que hay quienes la catalogan incluso como la mayor campaña
propagandística de la historia. No solo hubo carteles, también un documental
creado por Lenin Refensthal, y con una duración de más de tres horas, en las que de una forma
poética hablaba de la fuerza física, la belleza y la elasticidad de los atletas.
Asimismo, como parte de esa campaña, hubo desfiles militares y música clásica de Richard Strauss.
7.- La elección de Berlín para ser la sede de las Olimpiadas
Para 1931, el Comité Olímpico Internacional tenía dos grandes favoritas para la sede,
Berlín y Barcelona. Pero la ciudad alemana, aun con los riesgos que implicaba, fue la escogida,
esto marcó la vuelta de Alemania a la comunidad mundial después de los acontecimientos de la
Primera Guerra Mundial. El país vivía una profunda crisis política y económica posguerra,
y por eso escoger a Berlín era muy arriesgado. La elección se debió en parte a los argumentos
políticos, se quería mostrar un acto de concordia, un gesto conciliador tras las
duras condiciones impuestas en el Tratado de Versailles. Así, Alemania tendría un
papel protagonista en el contexto internacional, pero además, esa era una forma de contenerla
políticamente. Otra razón era que Berlín iba a ser la sede de los Juegos Olímpicos de 1916,
sin embargo, no se hicieron por los acontecimientos de la Gran Guerra.
8. El primer intento de boicot en la historia olímpica.
El dictador de Alemania había remilitarizado Renania, algo que transgredía al Tratado de
Versailles, y constantemente ordenaba el arresto de personas con discapacidad, de judíos, romaníes,
izquierdistas y hombres acusados de ser homosexuales, todos tenían como destino los
campos de concentración. Ante tales hechos, muchos países no compartían la decisión de
seguir manteniendo a Berlín como la ciudad escogida para los Juegos Olímpicos de 1936.
El propósito era convencer a las demás naciones de dejar en casa sus delegaciones.
En París, en abril de 1936, la Conferencia Internacional para el Respeto del Ideal
Olímpico planificó un evento alternativo, algo que ya había sucedido antes. Para esta ocasión se
aceptó el ofrecimiento de Barcelona para ser la ciudad anfitriona. Estos juegos no tendrían los
mismos lujos que los Juegos Olímpicos oficiales, pero aún así era una forma de desafiar la
realización de estos últimos. Los atletas discriminados y perseguidos por el Tercer
Reich podrían participar en estas olimpiadas populares, incluso las mujeres tendrían más
oportunidades de las que permitió en Berlín el Comité Olímpico Internacional. Según el
confidencial, se habían inscrito 6.000 atletas de nacionalidades diferentes, e incluso se
formaron equipos de judíos que habían sido víctimas de represalias o exiliados de Galicia,
Alsacia, Cataluña y País Vasco. 9. LAS DUDAS DE ESTADOS UNIDOS
Franklin D. Roosevelt y el gobierno que presidía tenían muchas dudas sobre esta
escogencia del Comité Olímpico Internacional. De hecho, muchas naciones también las tenían.
Sin embargo, el que la delegación de Estados Unidos participara era fundamental porque
aportaba más atletas, algo que Goebbels sabía muy bien, y si Estados Unidos no ponía peros,
las otras naciones tampoco lo harían. Además, la delegación estadounidense estaba compuesta
por atletas diversos, gimnastas judíos, velocistas de tesa oscura, etc. Es decir,
en ese sentido, era una delegación muy variopinta. Según señaló Carlos Horik,
en un escrito publicado por La Vanguardia, la delegación estadounidense participó porque
Roosevelt no deseaba que las excelentes relaciones diplomáticas y económicas que
mantenía con Alemania se pusieran en peligro. Por esa razón, el Comité Olímpico Estadounidense
envió a Berlín a su presidente, Avery Brundage, para que constatara las condiciones de todo.
Fue entonces cuando Goebbels echó a andar su maquinaria diplomática y propagandística.
Brundage se percató de los rasgos segregacionistas de la propaganda,
pero aún así siguió intercediendo para que la delegación estadounidense asistiera al evento,
según el escrito de Horik. En Berlín se había suavizado el ataque contra judíos y gitanos,
aunque el segregacionismo ya había marcado la ciudad. A su regreso a Estados Unidos,
Brundage afirmó que había un trato justo para los atletas judíos, y que la cantidad de ellos
era reducida en la delegación alemana, porque solo pocos alcanzaron el nivel exigido.
El Tercer Reich se comprometió a respetar los principios del olimpismo. De esa manera
se garantizaba la participación de cualquier atleta, sin importar su raza o credo. Además,
se comprometió a permitir que en su delegación hubiera judíos. De esa forma,
daría muestra de conformidad. 10 Controversias de las Olimpiadas
En realidad, el Tercer Reich no fue honesto en lo que concierne admitir que cualquier atleta
del equipo alemán. Antes y durante los Juegos Olímpicos de 1936, los deportistas alemanes,
no arios, especialmente los gitanos y los judíos, no podían acceder a las instalaciones y
asociaciones deportivas nacionales. Y si bien en un momento se preseleccionaron 21
atletas de origen hebreo, solo se incluyó a Helen Meyer, la esgrimista que fue aceptada
únicamente por solo ser media judía, y porque su aspecto físico era el ideal para ellos,
ojos azules, rubia y alta. Meyer se convirtió en la judía perfecta para mostrar no solo porque
así se hacía ver que no se margenaba a nadie, sino porque además resaltaba la superioridad
de la raza aria, y cuando ganó la medalla de plata, ella pudo saludar con el brazo en alto.
Fue muy distinto al caso de Gretel Bergman, la plusmarquista nacional de salto de altura que,
a solo dos semanas de iniciar la competencia olímpica, no fue seleccionada porque era morena
y de nariz prominente. Además, sus dos progenitores eran judíos, su ausencia se
justificó con una lesión que jamás tuvo. 11. Brondish fue acusado de apoyar al régimen
alemán. El presidente de la Federación Estadounidense de Atletismo, Jeremiah Mahoney,
quien además era líder del movimiento ProBoycott, afirmó que Brondish apoyaba
al régimen de Alemania. Brondish se defendió al señalar que Mahoney y todos los que simpatizaban
con él eran agitadores antiamericanos. Además, lo acusó de hacer parte de una conspiración judeo
comunista. Brondish defendía la participación estadounidense con el argumento de que este
era un evento deportivo y no político. 12. España, el gran ausente que intentó
boicotear los Juegos Olímpicos de Berlín, 1936. Si bien fracasó el boicot que había contra las
Olimpiadas de Berlín, la delegación de España nunca tuvo la intención de asistir, y la victoria
del Frente Popular había originado una difícil situación en el territorio español. España,
de hecho, por primera y hasta ahora única vez apoyó el boicot contra los Juegos Olímpicos.
Y al igual que Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Suecia, Checoslovaquia y Países Bajos,
no estaba contenta por la negativa del Comité Olímpico Internacional de cambiar la sede tras
el comienzo de la dictadura en Alemania. Sin embargo, al final, sólo España no envió a
sus atletas a Berlín. 13. La Olimpiada Popular de Barcelona
nunca se realizó. Barcelona iba a ser la sede de la Olimpiada Popular, una competición que
incentivaría la fraternidad, la igualdad y la lucha contra el segregacionismo.
Iba a inaugurarse el 19 de julio de 1936, y prometía ser el mayor espectáculo antifascista
jamás visto. Pero el 18 de julio ocurrió un levantamiento nacionalista y militar diseñado
para derrocar la Segunda República Española, y que finalmente dio paso a la Guerra Civil
Española, por lo que el evento fue suspendido. 14. Muchos atletas huyeron a toda prisa de
Barcelona. Ante los acontecimientos que se suscitaban en España, muchos atletas que
se encontraban en Barcelona huyeron a toda prisa. Francia había cerrado sus fronteras,
y ante la imposibilidad de poder salir, algunos se quedaron.
15. Varios atletas se alistaron para la guerra. Hombres y mujeres que querían construir barricadas
eran vistos por los atletas desde las ventanas de los hoteles, cuando arrancaban adoquines y
llenaban sacos de arena. Se habían unido para erradicar el fascismo. Sindicalistas, comunistas
y socialistas, según afirmó a un entrevistador el velocista Frank Payton, quien dijo además que
las mujeres no solo levantaron barricadas, sino que varias se encargaron de dirigir destacamentos
de trabajadores contra los fascistas. Todo aquello impresionó a los jóvenes atletas estadounidenses.
16. Y en cuanto los disparos cesaron un rato, un boxeador campeón nacional de Pittsburgh,
Charlie Borley, corrió junto a sus compañeros de equipo y tomó una pala para reforzar las barricadas.
17. Alemanes e italianos exiliados se unieron a ellos. Sabían que derrotar al fascismo era la
única forma en la que volverían a casa. La unión de todos hizo que las fuerzas fascistas resultaran
derrotadas en cuestión de horas. Pero seguidamente se desencadenó la guerra civil española. En esa
misma semana, muchos atletas volvieron a sus países. Una atleta que destacó fue la suiza Clara Thalmann,
quien se unió a la columna Durruti, de ideología anarquista, por lo que fue llamada la nadadora
anarquista. La atleta tuvo que huir a París en 1937, y allí decidió acoger a los judíos perseguidos
por el dictador de Alemania. De hecho, ella fundó un grupo revolucionario para hacer frente al Tercer
Reich. 16. Un operativo cosmético. Volviendo a lo concerniente a las Olimpiadas de Berlín,
en agosto de 1936, la ciudad era otra a la que antes había visto Goebbels. De las fachadas se
retiraron los carteles con mensajes, de las calles fue suprimida la agresión en contra de los judíos,
incluso en los diarios fue moderada la retórica contra ellos. Además, las leyes con las que
penalizaban situaciones como la homosexualidad, disminuyeron el rigor con el que se aplicaban.
No obstante, todo era parte de un operativo cosmético, porque incluso dos semanas antes
de la inauguración, aproximadamente 800 gitanos fueron detenidos y posteriormente confinados en
el campo de Marsan. 17. Se construyeron grandes infraestructuras. El Tercer Reich se esmeró para
impresionar a todo el planeta. Se construyeron obras de gran envergadura, como un nuevo Estadio
Olímpico. Werner March fue el creador del diseño original, el cual no fue del agrado del dictador
de Alemania. Este quería un aspecto robusto y neoclásico en el que predominara el hormigón,
y se usara menos acero y cristal. Y por ello terminó por encargarle la obra Albert Speer,
el arquitecto oficial del régimen, que hizo realidad el anhelo del líder.
El Olympia Stadium se construyó para que los visitantes quedaran impresionados,
podía albergar hasta 110.000 espectadores. Asimismo, se construyeron seis gimnasios,
una arena hípica, dos estaciones de metro, una avenida con el estilo de paseo triunfal,
dos piscinas con un aforo de 18.000 espectadores, una inmensa villa olímpica que imitaba la misma
forma del país. Esa villa tenía más de 100 viviendas, cada una de dos pisos,
una pista de atletismo y una piscina cubierta. 18. La inauguración
La fiesta inaugural fue el 1 de agosto de 1936, un espectáculo multitudinario que
estuvo acorde con el evento. El dictador hizo un recorrido en auto hasta el estadio.
En el trayecto, un millón de personas lo vitorearon y luego recibió la aclamación
de unas 200.000 personas dentro del estadio, donde pronunció su corto discurso con el que
daría comienzo a los Juegos Olímpicos. Parte de sus palabras fueron «Proclamo abiertos los
Juegos de Berlín, que celebran la undécima Olimpiada de la era moderna». Así demostró
respeto por el acuerdo hecho con el Comité Olímpico Internacional de no politizar el
evento. Los Juegos terminaron de inaugurarse cuando al estadio llegó la antorcha olímpica,
tuvieron una duración de dos semanas. En estos Juegos se utilizaron 22 sedes. Vale
mencionar que estas Olimpiadas se convirtieron en las primeras en presentar el elemento del
relevo de la antorcha olímpica, que ahora es muy tradicional. Además, fueron los primeros
en llegar a audiencias de todo el mundo a través de la televisión, según History Story.
19. A las Olimpiadas de Berlín, asistieron prácticamente todos los países que fueron
a Los Ángeles, y se sumaron otros 12. A las Olimpiadas de 1936, asistieron todos
los países que fueron a las celebradas en Los Ángeles, en 1932, con la excepción de España,
claro está. También se sumaron otras 12 naciones, 5 de ellas lo hicieron por primera vez,
Afganistán, Bermudas, Bolivia, Costa Rica y Lachenstein. En total asistieron 49 países que,
hasta esa fecha, era la mayor cantidad que participaba en una Olimpiada.
20. Un dictador entusiasmado con los Juegos Olímpicos, sin dejar de ser controversial.
El dictador de Alemania se había entusiasmado con el evento, diariamente asistía a las
competiciones, en especial por el gran desempeño de los atletas alemanes.
No obstante, creó una polémica, el primer día de competencia saludó efusivamente a los atletas
alemanes, pero no a los de otros países. El Comité Olímpico Internacional lo recriminó,
y le ratificó que eso no estaba permitido, y que debía felicitar a todos los campeones o,
en caso contrario, que no felicitar a ninguno. El medio La Vanguardia informó que el líder
de la dictadura optó por lo segundo. Según un artículo de History History, el dictador
anfitrión se negó a felicitar públicamente a nadie después del primer día de competencia.
21. La expulsión de Lituania. La posición de Berlín en relación con la
política antilituana, especialmente por el juicio de Neumann y Sass en Claipeda,
en 1934-1935, hizo que Lituania fuese expulsada de los Juegos Olímpicos de 1936.
22. Jesse Owens, el afroamericano que no dejó contento al dictador de Alemania.
Jesse Owens era en Estados Unidos una sensación del atletismo, quien en los Juegos Olímpicos de
Berlín ganó cuatro medallas de oro, que terminaron de darle fama internacional.
Fue el primer deportista estadounidense en conseguir esa cantidad de medallas en una
sola Olimpiada, un logro que solo pudo ser igualado en 1984 por Carl Lewis.
Owens era afroamericano, como muchos otros atletas, pero fue muy perseverante en no dejar
de asistir a las Olimpiadas cuando los países se plantearon boicotear la realización de
los Juegos en Berlín. Owens acudió al evento deportivo y su triunfo llegó a ser más publicitado
que el que logró en salto de longitud la campeona alemana Luz Long.
Esto de alguna manera arruinó los planes del dictador, a pesar de que, en general,
Alemania fue el país con más medallas en estas Olimpiadas.
History Story señala que Owens le robó la atención al celoso líder del país anfitrión,
además demostró que una persona de color podría hacer que, con sus triunfos,
el mundo entero pusiera sus ojos en él. El arquitecto alemán Albert Speer, uno de
los hombres cercanos al dictador de Alemania, aseveró que éste no quedó contento con la
actuación del atleta, que opacó a una de sus campeonas olímpicas.
Con sus medallas, el afroamericano socavó la ideología que se imponía en Alemania.
Owens fue uno de los atletas que no recibió el saludo del dictador,
aunque History History informa que, de acuerdo con un informe, saludó a Owens desde lejos,
posiblemente influenciado por la adoradora recepción que recibió el atleta por parte
de los fanáticos. Hay que resaltar que Owens, pese a su talento, también sufrió
el segregacionismo en su propio país. Incluso hubo en Estados Unidos atletas
marginados, como Sam Stoller y Marty Clickman, quienes, por ser judíos, fueron separados del
equipo de relevos 4x100. Owens fue uno de los sustitutos de estos atletas.
Después de las Olimpiadas, Owens fue llevado con otros deportistas por una gira por Europa,
pero no recibió pago alguno, lo que hizo que tomara la decisión de regresar a Estados Unidos,
donde además de no haber sido recibido en la Casa Blanca, se le prohibió competir.
Esta situación es lo que ha hecho que se hable de la doble moral estadounidense en
cuanto al segregacionismo. 23. El dictador alemán en realidad veía
una amenaza en los competidores afroamericanos. Las habilidades de Jesse Owens eran muy conocidas,
incluso desde que estaba en la escuela secundaria. Y en 1935 destacó en el campeonato Big Ten,
en el que estableció tres récords mundiales e igualó un cuarto en un lapso de 45 minutos.
No obstante, había más atletas afroamericanos con habilidades indiscutibles.
Por ejemplo, Ralph Metcalf, quien se convirtió en medallista de plata en los Juegos Olímpicos
Los Ángeles en 1932, incluso compartió el récord mundial en los 100 metros libres,
según lo reseña History History. También habría que mencionar al velocista
estadounidense Owens Peacock, un excelente atleta afroamericano que incluso en varias
ocasiones venció a Owens en 1935. Pero sus esperanzas olímpicas fueron aplastadas
por una lesión en el tendón de la corva. Todos ellos eran sólo una muestra de talento
increíble y el dictador de Alemania lo sabía muy bien, lo que veía como una amenaza para
sus planes de que la raza aria pudiera sobresalir.
24. El dictador anfitrión presionó a los organizadores del evento para suspender y
anular un partido. La anulación del partido de los cuartos de
final entre Perú y Austria es uno de los hechos más resaltantes de estas Olimpiadas.
El dictador ejerció presión sobre los organizadores de la competencia para que suspendieran y
anularan este partido de cuartos de final. Su argumento fue que presuntamente los aficionados
de Perú invadieron el campo de juego. La federación del equipo peruano protestó,
pero el comité terminó dándole la razón al dictador y dio la orden de que el partido
se jugara a puerta cerrada, algo a lo que se negó rotundamente el equipo de Perú,
argumentando que ellos sabían que no ganarían en ninguna circunstancia ese partido.
25. ¿Fueron estos Juegos Olímpicos uno de los antecedentes que precipitaron a la humanidad
hacia la Segunda Guerra Mundial? De acuerdo con un artículo de Enrique Zamorano
publicado en el Confidencial, la respuesta es sí.
Y es que según lo expuesto por Zamorano, estos juegos sólo sirvieron para que el Tercer
Reich, Alemán, se presentara al mundo disfrazado de un país cordial.
La Segunda Guerra Mundial es considerada uno de los escenarios más desafortunados del
siglo XX y de la historia en general, y Zamorano señala que en parte ocurrió gracias a esa
forma en la que se presentó el Tercer Reich en esas Olimpiadas.
Pues el dictador y el partido que lo apoyaba blanquearon sus ambiciones imperialistas y
genocidas a los ojos de todo el mundo. Los Juegos Olímpicos de Berlín culminaron
el 16 de agosto del año 1936. La clausura fue en el entonces nuevo Estadio Olímpico
de Berlín, y fue igual de impresionante que la inauguración.
Más allá de las controversias, el historiador Oliver Hills señaló que el dictador anfitrión
tenía todos los motivos para estar satisfecho. Esperamos que este vídeo te haya sido útil,
si tienes algo que agregar, por favor, compártelo con nosotros en la sección de comentarios.
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para que también sepan sobre estos 25 datos de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.
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