LOS HABSBURGO La Dinastía más PODEROSA de la Historia

Relatos Históricos
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21 abr 2026
El origen y caída del imperio de los Habsburgo. ►Suscríbete al canal: https://geni.us/eZcCYJ
Dominaron por siglos el Sacro Imperio Romano Germánico y tuvieron en Carlos V a uno de sus grandes emperadores. Incluso un Habsburgo aceptó en mala hora ser emperador de México, para morir fusilado en Querétaro.
¿Cuál fue el origen de este imperio? ¿Cómo se desarrolló? ¿Por qué se produjo su caída? Hoy conocerán todo sobre el imperio de los Habsburgo, el más predominante de la historia Occidental.
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El apellido Habsburgo ha sido el más longevo e influyente en la historia de la realeza
europea, con implicaciones también en América y especialmente en México.
El primer Habsburgo, fundador de la dinastía, comenzó ejerciendo su poder en el año 1020,
y el dominio de esta familia en sus diferentes ramas europeas se extendería hasta el siglo
XX, cuando el imperio austro-húngaro se extinguió al final de la Primera Guerra Mundial.
Mil años de matrimonios endogámicos dieron origen a muchos personajes enfermos y deformes,
y su larga mandíbula, que incluso les impedía hablar, es conocida como la Quijada de los
Habsburgo.
Dominaron por siglos el sacro imperio romano germánico, y tuvieron en Carlos V a uno de
sus grandes emperadores, incluso un Habsburgo, aceptó en mala hora ser emperador de México,
para morir fusilado en Querétaro.
¿Cuál fue el origen de este imperio?
¿Cómo se desarrolló?
¿Por qué se produjo su caída?
Hoy conocerán todo sobre el Imperio de los Habsburgo, el más predominante de la historia
occidental.
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La Quijada distintiva de los Habsburgo era por su endogamia.
Como muchas familias reales, los Habsburgo celebraron matrimonios de conveniencia para
consolidar su poder, a menudo con parientes cercanos.
Sin embargo, más allá del relumbrón de sus palacios y del brillo de sus insignias,
los integrantes de la familia eran notoriamente menos agradables a la vista.
Los reyes Habsburgo tenían mandíbulas muy pronunciadas, narices largas y labios inferiores
bulbosos, rasgos físicos que un nuevo estudio atribuye a la endogamia.
La investigación de la Universidad de Santiago de Compostela, España, dirigida por el genetista
Roman Villas, abarcó 15 miembros de los llamados Habsburgo españoles a lo largo de 20 generaciones.
El equipo estableció que el coeficiente de endogamia o consanguinidad promedio en la
muestra analizada era de 0,093, lo que significa que compartían el 9.3% de los genes.
En comparación, el hijo de dos primos hermanos sin un pasado endogámico tiene un coeficiente
de consanguinidad de 0,0625, que se reduce hasta 0,004 para el hijo de dos primos terceros,
como era el caso del rey Carlos III del Reino Unido y su primera esposa, Diana de Gales.
La endogamia de los Habsburgo
Con el tiempo, generación tras generación de endogamia contribuyó a algunas de las
dolencias físicas que a menudo plagaban a la familia Habsburgo, así como a sus rasgos
distintivos.
A finales del siglo XVII, los resultados de sus prácticas matrimoniales se habían hecho
evidentes con sus atributos físicos, su mayor tasa de mortalidad infantil y otros problemas
de salud comunes.
La investigación de la Universidad Gallega concluyó que la endogamia había incapacitado
tanto a la rama española de los Habsburgo que, a la muerte del rey Carlos II de España
en el año 1700, eran prácticamente incapaces de reproducirse.
Se calcula que entre los años 1516 y 1700, más del 80% de los matrimonios dentro de
los miembros españoles de la familia Habsburgo fueron consanguíneos, es decir, entre parientes
cercanos.
La mayoría de estos matrimonios se realizaban entre primos hermanos simples, primos hermanos
dobles y combinaciones de tíos y sobrinos.
La mortalidad infantil y durante la ninjez de los Habsburgo españoles era de cerca del
50%, mucho más que el promedio del periodo para la población en general.
LOS PRIMEROS HABSBURGO, EL NACIMIENTO DE UNA DINASTÍA
A partir del siglo IX surgieron en Europa una serie de condados, ducados, baronías
y casas principescas, como la Casa de los Capeto en Francia y la de los Worms en Alemania,
pero ninguna dinastía feudal alcanzó la altura de los Habsburgo.
Los Habsburgo comenzaron como condes de un pequeño territorio alpino de la actual Suiza
y ganaron cada vez más poder antes de gobernar el Sacro Imperio Romano Germánico.
Se hicieron con el control de Bohemia, Hungría, Portugal y España, junto con otros principados
germánicos menores, ascendiendo desde una modesta casa hasta establecerse en los tronos
de muchos reinos de Europa.
En el año 1020, el Conde Radbot construyó el Castillo Habsburgo en Argovia, en la actual
Suiza, tomando su nombre y marcando el punto de partida de la casa en los análisis históricos.
El castillo fue la sede de la familia durante tres siglos, y a partir de allí, los Habsburgo
establecerían estrechos vínculos con los duques Hongestaufen de Suabia, ayudándolos
a ascender al trono del Sacro Imperio Romano Germánico en 1137.
En el siglo XIII, los dominios de los Habsburgo se extendían desde el lago de Constanza,
en Suiza, hasta las montañas de los Bosgos, en la Francia moderna.
Ascenso a la realeza romana en reveses
Federico II, último emperador de la dinastía Hongestaufen, murió en 1250, comenzando un
periodo inestable llamado el Gran Interregno, en el que varios príncipes alemanes y monarcas
extranjeros lucharon por el trono imperial.
Entre los principales beligerantes se encontraban Alfonso X de Castilla y Ricardo de Cornual,
hijo del rey inglés Juan Sin Tierra.
En 1273, los príncipes de Alemania optaron por elegir a Rodolfo de Habsburgo como rey
de los romanos, principalmente por el firme compromiso de los Habsburgo de proteger los
territorios alemanes de la influencia extranjera.
Sin embargo, Rodolfo tuvo que conformarse con ser solo rey, sin el título de emperador.
Rodolfo agrandó el reino conquistando territorios en Bohemia y varios ducados, incluyéndolos
de Austria y Estiria, y su hijo Alberto I mantuvo las posesiones, aunque tampoco logró
la corona de emperador.
En 1330, tras la muerte de Federico de Habsburgo el Hermoso, hijo de Alberto I, la dinastía
Habsburgo no pudo conservar la corona romana e incluso estuvo cerca de perder sus posesiones
ante los principados vecinos.
La presión suiza expulsó a los Habsburgo de la confederación y en 1415 perdieron el
castillo construido por el fundador de la dinastía.
El ascenso al trono del Sacro Imperio Romano Germánico y la consolidación del poder.
A pesar de los reveses de los siglos XIV y XV, los Habsburgo extendieron su influencia
en Austria e Estiria, aunque en 1379 la dinastía se dividió en dos líneas, la Albertiniana
y la Leopoldiana.
A comienzos del siglo XV, el duque Alberto V obtuvo el control de Hungría, Bohemia y
Luxemburgo, sin embargo, los otomanos rompieron el dominio de los Habsburgo en Europa Central.
En 1440 el conde Federico alcanzó el título de rey de los romanos y en 1452 fue coronado
emperador por el papa en Roma como Federico III.
Esta dignidad dio a los Habsburgo la legitimidad para gobernar el Sacro Imperio Romano Germánico
durante los siglos siguientes.
Mientras estaba en Roma, Federico III se casó con Leonor de Portugal, comenzando el vínculo
familiar de los Habsburgo con los reinos ibéricos.
En 1475 Federico III consiguió los derechos de sucesión de Borgoña y el control de los
Países Bajos, obligando a Carlos el Temerario de Borgoña a casar a su hija María con Maximiliano,
hijo y heredero del emperador.
Maximiliano I y su unión con el Reino de Castilla
Maximiliano I de Habsburgo subió al trono imperial en 1493, involucrándose de inmediato
en las guerras italianas.
Después de la Guerra de los Cien Años contra Inglaterra, la monarquía francesa emprendió
grandes esfuerzos para centralizar el gobierno en detrimento de las nobles locales.
Carlos VIII, hijo de Luis XI de Francia, heredó un reino consolidado en 1481 y buscó extender
la influencia francesa en Italia.
Invocando un derecho dinástico sobre Nápoles, Carlos VIII tomó Milán en 1493 y ocupó
la mayor parte de Italia en 1495, impidiendo la aprobación formal del título de emperador
para Maximiliano por parte del Papa y perturbando seriamente la influencia de los Habsburgo
en la región.
A pesar del revés temporal, Maximiliano consiguió una importante alianza al casar a su hijo
Felipe el Hermoso con Juana de Castilla, hija de los Reyes Católicos y heredera de la corona
de Aragón y el Reino de Castilla.
Cuando Maximiliano I de Habsburgo murió en 1519, su nieto Carlos, de 19 años, ya estaba
encaminado a ser una de las figuras más influyentes en la historia de Europa.
Carlos de Habsburgo y la dinastía más poderosa de Europa
Tras la muerte de su padre Felipe el Hermoso en 1506, Carlos se convirtió en señor de
los Países Bajos.
En 1516 asumió los tronos de Castilla y Aragón junto con su madre, Juana de Castilla, más
conocida como Juana la Loca.
La unión de la corona de Aragón y el Reino de Castilla se solidificaría bajo su reinado
para formar el Reino de España, cuyo trono ostentó con el nombre de Carlos I.
Los derechos aragoneses sobre varios territorios italianos como Sicilia, Cerdeña y Nápoles
puso a Carlos de Habsburgo en rumbo de colisión con Francisco I de Francia, que reivindicaba
privilegios similares.
Igualmente, el rey francés desafió a los Habsburgo sobre los Países Bajos.
En 1519, tras la muerte de su abuelo, el emperador Maximiliano, Carlos de Habsburgo ascendió
al trono del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Carlos V.
A principios de la década de 1520, Carlos V gobernaba Austria, la mayor parte de Alemania,
el sur de Italia, los Países Bajos, España y Europa Central.
Carlos V reinó en el imperio más grande de Europa y el Nuevo Mundo desde Bruselas.
Colón había descubierto el Nuevo Mundo para el Reino de Castilla y eventualmente para
España, y Carlos I contaba con enormes territorios y riquezas en América.
Uno de los mayores desafíos de su gobierno fue el surgimiento del protestantismo y el
sisma cristiano que siguió.
El emperador tuvo que realizar grandes esfuerzos para frenar el progreso de la reforma protestante,
y si bien tuvo éxito en España, se vio obligado a aceptar la existencia de principados protestantes
en los territorios del Sacro Imperio y de los Países Bajos.
Pero su único frente de lucha no eran los protestantes, y Carlos V tenía que várselas
también con las continuas acciones de Francia, rodeada por posesiones de los Habsburgo.
En 1525, los Habsburgo obtuvieron una victoria decisiva sobre Francisco I en la Batalla de
Pavia, en el norte de Italia, apresando al rey francés, que fue llevado a Madrid, siendo
liberado después de firmar un tratado renunciando a Flandes, Nápoles, el Milanesado, Borgoña
y otros territorios.
En 1530, Carlos V dirigía el imperio más grande de Europa, al que había que sumar
sus vastas posesiones en el Nuevo Mundo.
Las guerras contra los protestantes y los otomanos, financiadas con el oro y ganancias
de la Nueva España.
En 1526, Carlos V consolidó sus dominios frente a dos grandes amenazas, la Iglesia
Luterana y el Imperio Otomano.
La iglesia protestante ganó terreno en los Principados Alemanes y el sistema de elección
del emperador del Sacro Imperio no daba muchas opciones al católico Carlos V para neutralizar
a sus adversarios religiosos.
En Holanda y España tenía más margen de maniobra y en el Reino Ibérico detuvo en
seco a los protestantes, ayudado por la Inquisición.
Muchos nobles y comerciantes holandeses abrazaron la reforma a pesar de la oposición del emperador.
Por la frontera oriental del Sacro Imperio, los turcos otomanos conquistaron Belgrado,
anexaron parte de Hungría y asediaron Viena.
Finalmente los otomanos se retiraron de Austria, aunque los Habsburgo tuvieron que aceptar
la partición de Hungría, que quedó dividida en tres estados, la Hungría del Imperio Otomano,
vasalla de Constantinopla, la Hungría del Sacro Imperio, gobernada por Fernando de Habsburgo
y el Principado Independiente de Transilvania.
Para financiar todas estas campañas, Carlos V contó con los metales preciosos explotados
en el Nuevo Mundo, especialmente en Nueva España.
La amenaza al Imperio Habsburgo con Carlos II de España
El último rey Habsburgo de España, Carlos II el Hechizado, quien reinó entre los años
1665 y 1700, fue quizás el resultado más desafortunado de las uniones endogámicas
en su familia.
Estaba gravemente deformado, y en su caso, la extensión de la mandíbula típica de
los Habsburgo fue aún más pronunciada, hasta el punto de que le resultaba difícil hablar.
Retraso mental, problemas de crecimiento, agudos trastornos gastrointestinales y una
lengua agrandada marcaron la vida de Carlos II, y obligaron a crearlo como un bebé hasta
los 10 años.
Nunca pudo gobernar de manera efectiva y su reinado vio el rápido declive del imperio,
acelerado por su muerte a los 38 años en el 1700.
Carlos II de España murió sin descendencia, extinguiéndose la rama española de los Habsburgo
y comenzando un grave conflicto sucesorio.
Sin embargo, parte de la historiografía del siglo XXI ha moderado el juicio negativo sobre
Carlos II, señalando que los hombres que ejercieron el poder real durante su reinado, preservaron
el imperio frente al poderío de Luis XIV de Francia, recuperaron las arcas públicas,
aumentaron el poder adquisitivo de la población, y consiguieron una de las deflaciones más
altas de la historia, las ramas austriaca y española de los Habsburgo.
Aquejado de una fuerte depresión, Carlos V abdicó progresivamente de sus coronas en
favor de su hijo Felipe II de España, y de su hermano Fernando, al que apoyó en su elección
como emperador del Sacro Imperio.
Carlos V se retiró al monasterio español de Juste, donde murió en 1558, después de
haber sido uno de los gobernantes más influyentes de la historia mundial, y el más importante
de los Habsburgo.
La adhesión de los Países Bajos, mayoritariamente protestantes, a la corona española, firmemente
católica, provocaría un gran descontento entre los nobles holandeses.
En 1568, la Casa de Orange lideró a los Países Bajos en la Declaratoria de Independencia,
comenzando la Guerra de los 80 años.
A la muerte de Felipe II, en 1598, los Habsburgo, españoles, controlaban toda la península
ibérica, además de un gran imperio colonial que se extendía por buena parte de América
y posesiones en Asia.
La Guerra de los 80 años y la Guerra de los 30 años
En 1568 comenzó la Guerra de los 80 años, mediante la cual los Países Bajos buscaban
su independencia del Imperio Español.
En el año 1600, la guerra aún no había tenido una definición, y la falta de pago
a los soldados españoles situados en Flandes provocó un estancamiento del conflicto durante
una década.
En 1618, el archiduque Fernando II de Austria impuso leyes restrictivas a los protestantes
bohemios, desencadenando la Guerra de los 30 años entre reformistas y católicos por
toda Europa.
Derrotados en principio, los protestantes continuaron combatiendo en los Países Bajos, revivando
la Guerra de Independencia de los Países Bajos.
Finalizadas ambas guerras en 1648, los Habsburgo habían perdido un considerable poder con
la independencia de las provincias septentrionales de los Países Bajos, aunque España pudo
retener las provincias de Bélgica y Luxemburgo.
Francia y Suecia, que habían combatido a los Habsburgo, aumentaron su influencia, aunque
éstos conservaron la corona del Sacro Imperio.
El final de la rama española
Tras la Guerra de los 30 años, Francia superó a España como primera potencia de Europa
continental.
Carlos II de España, que no tenía sucesor, propuso reconocer como heredero de la corona
española a su sobrino nieto Felipe de Anjoa, nieto del rey francés Luis XIV, para evitar
mayores males al imperio español.
En 1700, Carlos II murió sin descendencia, poniendo fin a la línea Habsburgo de España,
siendo reemplazado por Felipe V, primer rey español de la Casa Borbón, quien reinó durante
45 años al reinado español más prolongado.
La línea austríaca de los Habsburgo se opuso a la coronación de Felipe V, comenzando la
Guerra de Sucesión Española.
La Guerra de Sucesión Española terminó en 1713 con el reconocimiento de Felipe V como
rey de España, aunque sin aspirar a la corona francesa, mientras que los Habsburgo se quedaron
con los Países Bajos Españoles.
Los Habsburgo en el siglo XVIII
En 1736, la princesa María Teresa de Habsburgo se casó con el duque de Lorena y Var, Francisco
III, fundando la línea de Habsburgo-Lorena.
En 1745 su esposo ascendió al trono del Sacro Imperio como Francisco I, y María Teresa
de Austria se convirtió en emperatriz consorte hasta 1765.
Francisco y María Teresa tuvieron 16 hijos, incluyendo a María Antonieta de Austria,
esposa de Luis XVI de Francia.
Ambos guillotinados en 1793 durante la Revolución Francesa.
A pesar del reconocimiento de María Teresa como emperatriz por toda Alemania, el prestigio
de la corona romana se rompió, y una nueva potencia alemana estaba emergiendo, Prusia.
Los prusianos derrotaron a los austríacos en la Guerra de los Siete Años, y María
Teresa se vio obligada a abandonar parte de sus territorios.
Fue la única mujer que gobernó Austria, muriendo en 1780.
Nueve años después comenzó en París la revolución que sacudió no solo al Sacro
Imperio, sino a todo el viejo mundo.
Los Habsburgo en las Guerras Napoleónicas y el final del Sacro Imperio Romano Germánico.
Tras el encarcelamiento de Luis XVI en 1792 en París, Austria y Prusia se vieron obligadas
a actuar, pero pese a unas victorias iniciales, la marea cambió a favor de los revolucionarios.
En 1796 Napoleón conquistó el norte de Italia, y en 1802 derrotó a los austríacos en Marengo.
En 1805 Bonaparte venció a Rusia y Austria en Austerlitz, y en 1806 exigió al emperador
austríaco Francisco I la abolición del Sacro Imperio.
Este acontecimiento marcó el fin de un orden que definió el sistema político alemán
y la política en Europa durante siglos.
El Sacro Imperio fue reemplazado por la Confederación del Rhin, que con el tiempo abriría el camino
para el dominio prusiano en Alemania.
Tras la derrota de Napoleón y el Congreso de Viena de 1815, los Habsburgo entraron en
la última etapa de su decadencia.
El Nacionalismo y los Habsburgo
La revolución francesa y las guerras napoleónicas condujeron a Europa a un periodo de efervescencia
política basada en las ideas revolucionarias nacionalistas.
Italia, Europa Central y los Balcanes se vieron sacudidos por estos movimientos.
En los años 1820, la influencia de los Habsburgo en Italia era escasa y Viena se vio obligada
a abandonar la península itálica, que se unió en un solo país en 1860.
El nacionalismo tenía en jaque a Austria en los Balcanes, pero el gran golpe llegó
con las revoluciones de 1848, en la que todos los súbditos no germánicos del imperio austriaco
exigían su independencia.
Los Habsburgo sobrevivieron gracias a la intervención rusa de 1849, pero su imperio quedó restringido
a Austria-Hungría.
Además, al no intervenir en la guerra de Crimea en favor de Rusia, Viena quedó aislada
hasta el ascenso del prusiano Bismarck en los años 1860.
En esta década los Habsburgo tuvieron que ceder toda influencia en Alemania a Prusia
y la unificación alemana se concretó en 1871.
La muerte de Maximiliano de Habsburgo
Cuando Benito Juárez salió victorioso en la Guerra de Reforma en México, en 1861,
el país estaba en la ruina y el presidente promulgó una ley de suspensión de pagos
de la deuda externa.
Los principales acreedores de México eran Francia, el Reino Unido y España, y firmaron
un pacto tripartito para invadir México.
Ya con la flota de las tres potencias europeas ocupando Veracruz, el Reino Unido y España
llegaron a acuerdos con el gobierno mexicano, pero el emperador de Francia, Napoleón III,
persistió en la invasión, comenzando la guerra de la segunda intervención francesa
en México.
Buscando un candidato de consenso para gobernar México, entre los acreedores y los conservadores
mexicanos que apoyaban la intervención, le ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el
cargo de emperador de México.
Maximiliano de Habsburgo, hermano menor del emperador de Austria, Francisco José I, comenzó
su gobierno en México en 1864.
Fue derrotado por los liberales mexicanos y fusilado en Querétaro en 1867.
Asesinato de Franz Ferdinand, el siguiente al trono de la dinastía Habsburgo.
El 28 de junio de 1914, el archiduque Franz Ferdinand de Austria, heredero de la corona
del imperio austro-húngaro, se encontraba de visita oficial en la ciudad de Sarajevo,
Bosnia y Herzegovina, bajo control imperial.
Franz Ferdinand, de 50 años de edad, era sobrino del emperador en ejercicio, Francisco
José I, y su otro tío, Maximiliano de Habsburgo, había encontrado la muerte en México 47
años atrás, cuando perdió la guerra de la Segunda Intervención Francesa y fue fusilado
en Querétaro.
Franz Ferdinand circulaba por las calles de Sarajevo en compañía de su esposa, Sofía
de Hohenberg, cuando ambos fueron asesinados a balazos por el nacionalista acervo bosnio,
Gabrilo Princip.
Austria responsabilizó a Serbia del atentado e invadió el país balcánico, comenzando
la Primera Guerra Mundial.
¿Por qué se volvió tan inestable el imperio de los Habsburgo en el siglo XX?
Francisco José I de Habsburgo ascendió al trono del imperio austro-húngaro el 2 de
diciembre de 1848, año en el que tuvo que enfrentar las revoluciones de 1848, una oleada
revolucionaria en la que prácticamente todos los pueblos de Europa salieron a las calles
a protestar contra el absolutismo.
Francisco José I tuvo que combatir movimientos nacionalistas en todos los rincones de su
imperio a lo largo de su reinado.
Tras ser derrotada por Prusia en la Guerra Austro-Prusiana de 1866, Austria perdió Baviera,
Hanover, Frankfurt y otros territorios alemanes, y en 1867 se vio obligada a concederle mayor
autonomía a Hungría, creando una monarquía dual.
Las tensiones con Rusia y los otomanos, y el hervidero nacionalista en el que estaban
convertidos los Balcanes, a comienzos del siglo XX volvieron demasiado inestables los
dominios de los Habsburgo.
La caída de los Habsburgo
Bajo el reinado de Francisco José I, los Habsburgo alinearon su política exterior
con los intereses del imperio alemán.
A comienzos del siglo XX, uno de los pocos lugares fuera de Austria y Hungría en el
que los Habsburgo conservaban influencia era en los Balcanes, y lucharon con uñas y dientes
para mantener sus posesiones balcánicas, llegando incluso a anexar Bosnia en 1908.
Esta anexión provocó la indignación del pueblo serbio, y en 1914 se vio el nivel de
rechazo que habían adquirido las políticas imperiales cuando, sin prestar atención a
sus propias vidas, nacionalistas serbio-bosnios organizaron el asesinato del archiduque Franz
Ferdinand y comenzó la Primera Guerra Mundial.
Los Habsburgo, como otras dinastías, no resistieron las consecuencias de la Gran Guerra.
¿Por qué el imperio colapsó después de la Primera Guerra Mundial?
La Primera Guerra Mundial dio al traste con cuatro imperios, al ruso, el alemán, el austro-húngaro
y el otomano.
El imperio ruso se extinguió durante el conflicto, cuando Lenin sacó de la guerra a Rusia después
del éxito de su revolución bolchevique.
Los otros tres imperios se acabaron inmediatamente después de la guerra, estaban en el bando
perdedor y había que dar respuesta a las aspiraciones de independencia y libertad de
los pueblos que mantenían subyugados.
El único imperio que sobrevivió a la guerra fue el británico, dio la casualidad de que
estaba en el bando ganador.
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