21 cosas trágicas y curiosidades del Rey David, y su imperio perdido, ¿qué han encontrado los arqu. ►Suscríbete al canal: https://geni.us/eZcCYJ
Todos hemos oído alguna vez la historia del rey David, el hombre que derrotó a Goliat, unificó a las 12 tribus de Israel, tuvo una relación adúltera con una mujer casada y acabó con los cananeos. No obstante, aunque hasta hace más de un siglo se pensaba que era un rey mítico, la arqueología de los últimos 30 años ha revelado que sí fue una figura histórica real, cuyos descendientes gobernaron Israel y Jerusalén durante al menos 20 generaciones. Es por ello que hoy les contaremos su historia y la de los descubrimientos arqueológicos que apoyan su existencia.
21 cosas trágicas y curiosidades del rey David y su imperio perdido.
¿Qué han encontrado los arqueólogos? ¿Era realmente un rey poderoso?
Todos hemos oído alguna vez la historia del rey David.
El hombre que derrotó a Goliat, unificó a las 12 tribus de Israel,
tuvo una relación adultera con una mujer casada y acabó con los cananeos.
No obstante, aunque hasta hace más de un siglo se pensaba que era un rey mítico,
la arqueología de los últimos 30 años ha revelado que sí fue una figura histórica real,
cuyos descendientes gobernaron Israel y Jerusalén durante al menos 20 generaciones.
Es por ello que hoy les contaremos su historia y la de los descubrimientos arqueológicos
que apoyan su existencia.
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Número 1. Fue músico y paje del rey Saúl.
De acuerdo con el Antiguo Testamento, el rey David era hijo de Isaí,
un pastor de la tribu de Judá.
Se desconoce quién era su madre,
pero se sabe que David vivió entre los años 1040 y 966 a.C.
Según la Biblia, el profeta Samuel tuvo una serie de visiones divinas
que indicaban que uno de los hijos de Isaí se convertiría en el rey de Israel.
Tras avaluar a los siete hijos mayores y ver que ninguno era el elegido,
Samuel le preguntó a Isaí si tenía otro hijo,
y éste le confirmó que tenía un octavo hijo llamado David,
Al verlo, Samuel confirmó que David era el elegido y lo envió a la corte del rey Saúl,
donde logró ganarse el favor real gracias a sus destrezas musicales con la lira,
un instrumento cuya música solía apaciguar las fuertes migrañas que padecía el rey.
Fue gracias a este talento que el rey Saúl decidió ascenderlo y convertirlo en su paje real.
Número 2. La batalla contra Goliat.
Siguiendo con el relato bíblico, se sabe que los israelitas
solían enfrentarse ocasionalmente contra un pueblo,
no semita, que vivió en el sur de Palestina durante la antigüedad,
conocido como los filisteos, quienes deseaban hacerse con el control de Israel.
En algún momento del gobierno del rey Saúl,
los filisteos dirigieron una invasión contra los israelitas,
comandados por Goliat, un guerrero de tres metros de estatura,
que era muy respetado entre los invasores, y lanzó un desafío.
Si él resultaba derrotado y muerto por un israelita,
los filisteos serían esclavos de Israel,
pero si él vencía y mataba al escogido de Israel,
los israelitas serían esclavos de los filisteos.
Ante esta amenaza, David le pidió permiso al rey Saúl
para luchar contra Goliat, ya que sus soldados se encontraban aterrados
ante la posibilidad de luchar contra el gigante.
Haciendo uso de todo su valor,
David eligió una piedra para hacer frente a Goliat.
Dicha piedra fue disparada en una onda
y acabó impactando en la cabeza de Goliat, dejándolo inconsciente.
David aprovechó esto para decapitarlo
Tras ver que su mayor guerrero era derrotado,
el ejército filisteo perdió su valor y huyó en desbandada.
Aunque el relato de la lucha contra Goliat
ha sido considerado un evento mítico más que hecho histórico,
lo cierto es que de acuerdo con el investigador Boyd Severs,
sí existían ondas en la antigüedad,
siendo una de las más antiguas la encontrada,
en la tumba del rey Thut.
Igualmente, en la propia Biblia se describe el uso de esta arma
por parte de 700 hombres de la tribu de Benjamín,
quienes podían lanzar una piedra a un cabello y no fallar,
lo que indica que era un arma más común de lo que se piensa.
Según Severs, las ondas antiguas consisten en dos cuerdas angostas
unidas a una bolsa más ancha en el centro,
que podía estar hecha de lana o de algún otro tipo de material flexible
de un animal o planta.
En el año 2005 se desenterró un fragmento de cerámica
inscrito en Telesafi,
que se ha sido identificado como la antigua ubicación
de la ciudad filistea de Gat.
Dicho fragmento contenía dos nombres semíticos,
Alwut y WLT, que se pueden traducir como Goliath.
El fragmento data de la segunda edad de hierro,
es decir, cuando vivían David y Goliath.
De acuerdo con el arqueólogo Aaron Mayer,
el fragmento es especialmente importante
porque demuestra que Goliath era un nombre común
entre los filisteos de la antigua ciudad de Gat,
quienes habían adoptado los sistemas de escrituras semíticos
durante esa época.
Aunque sin más evidencia,
este hecho no puede asegurar con total certeza
la existencia del Goliath bíblico,
por lo menos da una pista de que sí pudo haber existido
alguien como él en el pasado.
Después de la derrota de Goliath
y de ganar varias batallas contra los filisteos,
David ascendió de rango en la corte real,
lo que llevó a que el rey decidiera entregarle el matrimonio
Sin embargo, a medida que la fama de David aumentaba,
Saúl comenzó a volverse paranoico
y a creer que su vasallo planeaba darle un golpe de estado.
Una sospecha que Jonathan, uno de los hijos del rey,
trató de disuadir,
dado que era un amigo cercano de David y confiaba en él.
No obstante, conforme las sospechas del rey Saúl aumentaban,
más predispuesto se sintió a acabar con la amenaza a su trono,
ordenando su asesinato.
Tras evadir a los asesinos enviados por el rey Saúl,
David huyó al desierto con el apoyo de 200 guerreros leales
y se refugió en la corte de un rey filisteo,
llamado Aquis, durante varios años.
Mientras estaba en la corte de Aquis,
le ofreció sus servicios como campeón
para luchar contra los israelitas,
algo que el rey no aceptó tras consultarlo con otros reyes filisteos,
quienes no se sentían cómodos
con tener a un traidor en sus líneas de defensa.
Luego de 40 años de gobierno del rey Saúl,
Jonathan y varios de sus otros hijos,
cayeron en la batalla de Gilboa,
luchando contra los filisteos.
David aprovechó esta contingencia para salir del exilio
y tratar de asumir el control sobre Israel,
tomando como base de operaciones la ciudad de Hebrón,
situada a unos 32 kilómetros al sur de Jerusalén,
donde luchó contra Yisboset, uno de los hijos de Saúl,
quien reinó Israel desde la ciudad de Mahanaim.
El final de Yisboset llegaría de la mano
de dos traidores de su propio bando,
quienes lo asesinaron en su casa
para ganarse el favor de David.
Tras enterarse de la muerte de su enemigo,
David ordenó el asesinato de los traidores
al considerar que sus acciones eran indignas.
De acuerdo con investigaciones arqueológicas actuales,
la ciudad de Hebrón sí existió,
en un sitio que actualmente se conoce como
Jebel el Rumeide o Tel Hebrón.
En dichos sitios se han descubierto
cinco fragmentos de cerámica
que llevan el nombre de la ciudad de Hebrón.
Las excavaciones también han revelado
la existencia de secciones de la muralla
de la ciudad erigidas durante el segundo periodo de bronce,
que continuaron usándose en el primer
y segundo periodo de hierro,
así como los restos de casas de cuatro habitaciones
y fragmentos de tinajas,
típicamente asociadas con los israelitas.
De acuerdo con los investigadores,
se piensa que los restos del Palacio Real del Rey David
se encuentran probablemente en la cima del Tel,
que actualmente está debajo de un monasterio bizantino
llamado Deir Harbein,
en el que está prohibido excavar.
Tras fracasar en un primer intento
en la unificación de las doce tribus de Israel,
David decidió abandonar Hebrón
y buscar una ciudad neutral donde gobernar.
Esa ciudad neutral fue Jebús,
que en aquella época no estaba en manos
de la gente de Judá
ni en manos de los israelitas del norte,
sino ocupada por los jebuseos,
a quienes derrotó en batalla.
Tras conquistar la fortaleza de Jebús,
la convirtió en su capital,
una ciudad que pasó a ser conocida
como la Ciudad de David,
y posteriormente en Jerusalén.
A esas conquistas se añadiría
Sobar, Aram, la actual Siria,
Edón y Moab, la actual Jordania,
así como las tierras de los filisteos
y de otros territorios,
tras exterminar a los cananeos.
Mientras estaba en la ciudad de Jebús,
David mandó a edificar un palacio de piedra
con el apoyo de Hiram, rey de Tiro,
quien le vendió troncos de cedro
y le aportó cientos de carpinteros y canteros
como mano de obra.
Entre 2005 y 2007,
la doctora Eliat Mazar
desenterró dicho palacio,
que actualmente se conoce
como la Gran Estructura de Piedra,
un complejo de edificios monumentales
con paredes de 6 a 8 pies de ancho
que se encuentran unidos
a una hermosa estructura de 5 pies.
Está ubicado sobre la famosa
estructura de piedra escalonada
que sostenía la fortaleza de Sion.
Se sabe que el rey David era lujurioso
y este defecto de carácter
lo llevó a obsesionarse con una mujer
llamada Betsabé, a quien observó bañándose
desde la azotea de uno de sus palacios.
Al estar casada con Urias,
un soldado hitita que luchaba
en el ejército del rey David,
Betsabé no podía formar parte de su harem.
Sin embargo, eso no detuvo a David,
quien la sedujo y la dejó embarazada.
Para evitar que la ejecutaran
por adulterio, David arregló que mataran
a Urias mientras el soldado luchaba
contra la tribu de los Amonitas.
Después de la muerte de Urias,
David tomó a Betsabé como una de sus esposas
y la embarazó en varias oportunidades.
Esta acción desató la furia de Dios,
quien envió a un profeta llamado Natán
para entregarle un mensaje a David
en el que le advertía que la espada
nunca se apartaría de su casa,
porque despreció a Dios y tomó para sí
la esposa de Urias el hitita.
Mientras David gobernaba Israel,
tuvo numerosos hijos de varias esposas,
siendo los más conocidos
Amnon, Absalón, Adonías
y Salomón. De acuerdo con
el Antiguo Testamento, David contrajo
matrimonio con Maka, una princesa
hija del rey Talmai, soberano de
Jesús, quien buscaba solidificar
las relaciones entre los dos reinos
y fortalecer su propia posición.
Fruto de este encuentro nació Absalón,
quien asesinó a su hermano Amnon
luego de que éste abusara de su hermana Tamar.
Tras ser perseguido por su crimen,
Absalón se refugió en la corte de su abuelo
materno, el rey Talmai,
y vivió con él durante tres años.
12.- La ciudad de Etel
Otra ciudad
antigua descubierta por la arqueología
es la ciudad de Etel, la capital del
Reino de Jesús, que se encuentra a tres kilómetros
de la costa noreste del Mar de Galilea.
Etel fue una importante
ciudad fortificada en la época del rey
David, cuya enorme puerta de la
Edad del Hierro todavía se puede contemplar
el día de hoy. Adicionalmente,
se descubrió una estela tallada en piedra de basalto
cerca de dichas puertas,
que representan una figura con cabeza de toro
que posiblemente fue el dios de la tormenta
o el dios de la luna, adorado por los
antiguos habitantes de Jesús.
Si la identificación de Etel como
la capital del Reino de Jesús es correcta,
entonces es probable que este sea el lugar
de origen de la princesa Maka
y el lugar donde vivió su hija Absalón
durante su exilio.
13.- El Reino de Jesús
De acuerdo con el profesor de arqueología
en la Universidad de Tel Aviv, Israel
Finkelstein, las conexiones bíblicas de
Jesús e Israel están mal fechadas,
de modo que los descubrimientos sobre Jesús
son del siglo IX y no del siglo X a.C.,
retro proyectadas
por el autor bíblico posterior a la época del
rey David. Hasta la fecha,
los arqueólogos han encontrado varias ciudades
pertenecientes al Reino de Jesús
de Tel-Henheb, Tel-Hadar y
Tel-Zorak, a lo largo de la costa del Mar
de Galilea. También se han encontrado
ruinas del asentamiento fortificado
en los Altos del Golán, una meseta de
500 millas cuadradas, reclamada
tanto por Israel como por Siria.
Durante la excavación, los arqueólogos
encontraron grabados en rocas dentro
del fuerte, que mostraban dos figuras
en los brazos levantados, posiblemente
rezando hacia la luna. El fuerte,
fechado entre el 11 y 9
a.C., cubre más de un cuarto
de acre, está construido con rocas
de basalto y tiene paredes de casi un
metro y medio de espesor.
Dicho asentamiento todavía está en investigación.
Número 14.
La muerte de Absalón. Luego del
asesinato de su hermano, Absalón
decidió iniciar una rebelión contra su padre
por el control de Israel, mientras
este último estaba de viaje.
La rebelión fue apoyada por mercenarios que
entraron en batalla contra las fuerzas de David
en el río Jordán.
Tras intentar huir luego de la derrota,
la cabellera de Absalón se enredó
en las ramas de un árbol, lo que le permitió
a Juab, capitán de David y antiguo
aliado de Absalón, alcanzarlo y
atravesarlo con tres flechas en el corazón.
Luego de enterarse de
la muerte de su hijo, David lloró de
pena, como si hubiera perdido la batalla,
ya que amaba a Absalón, aunque este
fuese su hijo más conflictivo.
Número 15. Los últimos años del rey
David. Para evitar más conflictos
de sucesión, antes de morir,
David decidió nombrar a Salomón como
su heredero. Sin embargo, esta decisión
no le agradó a su hijo Adonías,
quien buscó formar sus propias alianzas
para hacerse con el trono. Esta situación
llevaría a Salomón a orquestar el asesinato
de Adonías. Posteriormente,
con el ascenso de Roboam, el hijo
y sucesor de Salomón, el reino de Israel
se dividió en dos, un reino que mantuvo
el nombre de Israel y un reino del sur,
con sede en Jerusalén, que se
llamó Judá. Número
16. ¿Existió realmente
el rey David o es una leyenda?
Aunque muchos de los escenarios
descritos en la Biblia parecen haber sido
encontrados en los últimos tiempos, nunca
se ha hallado la tumba del rey David.
Después de su muerte, 20 de sus
descendientes gobernaron tanto Israel como
el reino de Judá. La arqueología ha
proporcionado numerosos hallazgos que dan
fe de muchos de estos reyes davídicos.
La Estela del Tel Dan,
un manuscrito escrito en piedra,
descubierto entre 1993
y 1994, es
la primera referencia clara a la existencia
del rey David. En dicha estela se
narra la victoria del reino de Damasco sobre
Yoram, rey de Israel,
Yocosías, rey de Judá, ambos
descendientes de la casa de David.
Número 17. La Estela del
Rey Meshe. La Estela del Rey
Meshe es un texto realizado en una
piedra de basalto negro, de unos
2800 años de antigüedad, que fue
encontrado en Diván, en la actual Jordania,
por un grupo de beduinos en el siglo
XIX. La Estela del Rey Meshe
consta de 57 fragmentos
que han sido ensamblados a lo largo de los años.
Dicha estela cuenta la victoria del
rey Meshe, gobernante del reino de Moab,
en una rebelión encabezada contra los
reyes israelitas, descendientes de la
casa de David. Un texto que fue
traducido por el epigrafista
André Lemaire, en 1994,
y que fue confirmado en el
siglo XXI, por Michael Langlois,
mientras hacía un mapeo en 3D de la
estela. Número 18.
David y el Antiguo Egipto.
De acuerdo con el egiptólogo
Kenneth Kitchen, luego de la conquista de Israel
y Judá, en el 926,
por parte del faraón Shoshenq I,
también llamado Shishak
en la Biblia, se mandó a crear un relieve
triunfal, que retratara dicho evento
en las paredes del Templo de Amón, situado
en la ciudad de Karnak. Según Kitchen,
en dicho templo se encontraron
150 anillos con nombres jeroglíficos
en los que se retrataban los nombres
de los prisioneros, y se hacía referencia
a las tierras altas de David. No obstante,
hay quienes refutan esta interpretación,
ya que los anillos están en muy mal estado
y podrían decir cualquier cosa,
y no necesariamente hacer referencia a las tierras
altas de David. Número 19.
El rey David tuvo un gran imperio.
¿O es una leyenda?
Otro debate entre los académicos sobre el
rey David gira en torno a si la Biblia
exageró con sus conquistas, y su reino
fue mucho más pequeño. De acuerdo con
Israel Finkelstein, tras un siglo
de exploraciones arqueológicas en Jerusalén,
no se ha encontrado evidencia que apoya
la existencia de construcciones significativas
del siglo X antes de Cristo,
que indiquen la existencia de un gran imperio
que se supone que unió a los judíos.
En las excavaciones realizadas
en el yacimiento de Kibbert, que Yaffa,
situado a 30 kilómetros al suroeste
de Jerusalén, dentro del Reino de Judá,
entre los años 2007 y 2013,
se halló un muro fortificado, con dos
puertas cerca de un almacén real destruido,
datado del siglo X antes de Cristo.
De acuerdo con los investigadores
Joseph Garfinkel y Sargeynor Garfinkel,
la enorme construcción de la muralla
de la ciudad de Kibbert, que Yaffa,
se requirió 200.000 toneladas de piedra,
más 10 toneladas adicionales
para cada una de las puertas, lo que indica
la existencia de una organización política
centralizada, es decir, un Estado.
Algo que contradice la versión
de Finkelstein, sin embargo,
su interpretación es controversial, ya que
ninguna de las inscripciones del lugar menciona
a Rey David, aunque al estar parcialmente
en ruinas, es posible que éstas se hayan
destruido o no se hayan descubierto aún.
Número 20. Tel Eton.
Otros yacimientos
arqueológicos que podrían haber indicado
la presencia de un Estado centralizado,
fue el de un campamento minero de 3.000 años
de antigüedad, situado en el Valle de Timna,
en el sur de Israel, y una casa
grande en un sitio llamado Tel Eton,
ubicado al suroeste de Jerusalén.
En la casa de Tel Eton,
se encontraron ciliares con el diseño
típico israelita de cuatro habitaciones.
De acuerdo con los estudios de Radio Carbono,
dicho lugar fue construido entre los
siglos XI y X antes de Cristo,
lo que desafía la creencia de que los cillares
fueran creados en épocas posteriores.
Lamentablemente, aunque este
yacimiento sí demuestra la existencia de un
Estado centralizado en el siglo X,
no hace ninguna referencia al Rey David
o a su progenie.
Número 21. El Rey David
en la literatura. Y para
finalizar, es importante mencionar
las adaptaciones literarias de la Biblia sobre
el Rey David, entre las que se destacan
el poema Absalom
Anachitophel, escrito en
1681 por John Dryden,
quien emplea la historia de la rebelión de Absalom
contra el Rey David como base para
una sátira de la situación política inglesa
de su tiempo. La novela
Giant Killer, escrita en
1928 por Elmer Davies,
que cuenta la historia de David,
mostrándolo como un poeta que logra encontrar siempre
a otros para hacer el trabajo sucio
del heroísmo y de la realeza.
Y la novela David the King
de Gladys Smith, escrita en
1946, que retrata
una ficticia relación homoerótica
entre David y Jonathan. El Rey
David ha sido históricamente una figura
controversial. Por un lado, unificó
las 12 tribus de Israel y logró someter
a los muchos enemigos del pueblo judío.
Mientras que por el otro, fue un hombre
mujeriego, adúltero, oportunista
y calculador, dispuesto a hacer lo que
fuese necesario para satisfacer
sus más bajos deseos. No obstante,
su gobierno sentó las bases del judaísmo,
cristianismo e islam,
las tres principales religiones monoteístas
a nivel mundial, y eso es algo
que lo convirtió en leyenda.
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