Secretos Oscuros del Origen de Estados Unidos: George Washington

Relatos Históricos
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Sin embargo, como todos los hombres, Washington tuvo su lado oscuro, una parte de su vida que no se suele comentar con la misma frecuencia que sus logros en la Guerra de Independencia y como el primer presidente de Estados Unidos.
En este video te contaremos varios secretos y curiosidades de la vida oculta de Washington, ¿era corrupto?, ¿uso sus esclavos para ganar millones?, sus contradicciones y cómo fue su muerte.
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27 secretos oscuros de George Washington y cómo murió.
Siendo uno de los padres fundadores de Estados Unidos, la figura de George Washington siempre
se ha exaltado a nivel histórico e incluso moral.
Sin embargo, como todos los hombres, Washington tuvo su lado oscuro, una parte de su vida
que no se suele comentar con la misma frecuencia que sus logros en la Guerra de Independencia
y como el primer presidente de Estados Unidos.
En este vídeo te contaremos varios secretos y curiosidades de la vida oculta de Washington.
Era corrupto, usó a sus esclavos para ganar millones, sus contradicciones y cómo fue
su muerte.
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Número 1.
Su madre lo atormentaba.
Pese a los increíbles logros que alcanzó George Washington durante su vida, hubo una
cosa mucho más difícil de cumplir.
Satisfacer a su madre, Mary Bell Washington, fue una mujer extremadamente estricta, crítica
y exigente con su hijo.
La madre constantemente le escribía a Washington, incluso cuando su hijo estaba combatiendo
contra los ingleses.
Le pedía dinero en todo momento, incluso exigió al estado de Virginia una pensión
económica pese a que a su familia podía mantenerla.
Esta última petición avergonzó a Washington, quien escribió al estado una carta para pedir
que suspendiera la pensión.
Todos nosotros, estoy seguro, sentiríamos dolor si nuestra madre fuese una pensionada
cuando tenemos suficientes recursos para mantenerla.
La exigencia era tal que uno de sus amigos de la infancia dijo alguna vez que le tenía
10 veces más miedo a la madre de Washington que a sus propios padres.
Número 2.
Y compró la voluntad de los electores con alcohol.
En esa época, los centros de votación solían estar llenos de alcohol, pues eran una costumbre
servir estas bebidas durante las votaciones.
Esto por supuesto tenía un impacto evidente en las elecciones.
Washington aprendió rápidamente que si no le dabas alcohol a los votantes, no votaban
por ti.
Esta elección la aprendió en 1755, cuando se postuló para la Cámara de Diputados o
Cámara de Burgueses.
La primera legislatura representativa en las colonias británicas de América del Norte.
En aquella ocasión, Washington no quiso recurrir al alcohol para favorecer su posición.
Tuvo una terrible derrota.
Perdió por 40 votos frente a 271 del rival.
Tres años después, cuando volvió a postularse, sirvió 545 litros de alcohol a los votantes.
Casi dos litros de licor por cada elector.
Les ofreció variedad de bebidas, desde cerveza hasta ron.
La estrategia funcionó y fue electo por una amplia mayoría.
3.
Las piezas de su dentadura falsa pertenecían a esclavos.
A lo largo de la historia se ha afirmado que Washington usaba una dentadura falsa hecha
de madera, después de perder todos sus dientes reales, pero esto no es cierto.
El origen de su dentadura era mucho más macabro.
Washington tenía recursos para cubrir sus dientes perdidos y comprar una dentadura falsa.
Su dentista le fabricó un juego de dientes falsos tallados en marfil de hipopótamo y
asegurados con resortes de alambre de oro y tornillos de latón diseñados para sostener
un conjunto de dientes humanos reales que habían sido arrancados de las bocas de esclavos.
Los registros muestran que en 1784, Washington pagó a sus esclavos 122 chelines para comprar
9 de sus dientes, apenas un tercio de la tarifa habitual de la época para dientes humanos.
Washington luego hizo que su dentista insertara los dientes que había extraído de sus esclavos
directamente en su boca, lo cual probablemente explica por qué simplemente el relato histórico
dice que sus dientes estaban hechos de madera.
4.
Amasó una gran fortuna gracias a los esclavos y el alcohol.
Aparte de ser el primer presidente de la historia de Estados Unidos, también fue el más rico,
principalmente por herencias y por su matrimonio.
Su esposa Martha heredó una inmensa propiedad cuando su primer esposo falleció, una enorme
plantación de ocho milacres, con cinco fincas separadas, que en su apogeo fue gestionada
por más de 300 esclavos.
Sin embargo, Washington acumuló otra fortuna después de su presidencia.
En 1797, al dejar el cargo, abrió una destilería de whisky que se convirtió en la más grande
del país.
Para el momento en que Washington falleció, en 1799 vendía unos 42 mil litros de whisky
anuales en todo el país.
5.
Fue productor de droga.
Washington tenía cultivos diversos en sus tierras, entre ellos hierbas y coactiva.
Sabemos con certeza que el primer presidente de Estados Unidos cultivaba esta planta ilegal.
Sus diarios muestran que cultivaba estas plantas para extraer la sustancia activa.
En varias ocasiones, sus diarios hacen referencia a sus esfuerzos por separar adecuadamente
las plantas macho de las hembras.
El 12 de mayo de 1765, Washington escribió,
«Sembré en el lugar fangoso cerca del pantano.
Más tarde, el 7 de agosto, se quejó de que comenzó a separar las plantas macho de las
hembras, un poco tarde.
Al año siguiente escribió que estaba arrancando el macho.
Es muy probable que también fumara esta hierba en su cosecha».
En primer lugar, no existía ninguna ley de la época que lo prohibiera y también hay
informes no confirmados de que tenía la costumbre de llenar pipas para fumar.
Según una historia, Washington y Thomas Jefferson solían intercambiar sus cosechas caseras como
regalos personales.
Número 6.
Recibió un pago mucho mayor que cualquier otro presidente de la historia.
Cuando Washington fue nombrado general del Ejército Revolucionario, no solicitó un
salario.
Su petición fue que reembolsaran sus gastos, una decisión que parecía increíblemente
noble hasta que presentó la factura.
Washington anotó y registró cada uno de sus gastos, y vaya si gastó todo lo posible.
Contrató actores y teatros para representar obras, y hasta gastó 6.000 dólares en bebidas
alcohólicas.
Mientras el ejército casi pasaba hambre, él comía con tanto lujo que ganó 14 kilogramos
de peso.
Al final, su factura ascendió a 449.261 dólares con 51 centavos.
El congreso, habiendo ya aceptado el acuerdo, tuvo que pagarle hasta el último centavo.
Cuando lo nombraron presidente, Washington intentó obtener el mismo acuerdo, pero el
congreso había aprendido la lección.
Lo obligaron a aceptar un salario, aún así, Washington logró negociar el salario más
alto que cualquier presidente de Estados Unidos haya recibido jamás, representaba el 2% del
presupuesto nacional.
Número 7.
Pensaba que la población china era blanca.
Cuando los padres fundadores establecieron todas esas leyes y libertades, que solo se
aplicaban a hombres blancos libres, es posible que Washington hubiera pensado que estaba
siendo un poco más generoso de lo que realmente era, pues este expresidente pensaba que China
estaba llena de personas blancas.
Estados Unidos abrió canales de comercio con China en 1785.
Diversos productos de este país comenzaron a llegar a América, té, seda y porcelana
Washington comenzó a coleccionar productos chinos como pasatiempo.
Se dice que un día, viendo una vasija, encontró una imagen de una persona china.
Se sorprendió, ya que era la primera vez que veía una representación de la población
asiática.
Sabía que los chinos tenían una apariencia curiosa, pero nunca se dio cuenta hasta ese
momento de que las personas chinas no eran blancas.
Número 8.
Transportó esclavos ilegalmente.
Cuando Washington se convirtió en presidente, se vio obligado a vivir en Pensilvania, el
primer estado en prohibir la esclavitud.
Eso era un problema para él, pues tenía muchos esclavos.
Para entonces, Pensilvania había introducido la ley de abolición gradual, que establecía
que cualquier ciudadano que viviera en Pensilvania podía tener esclavos durante no más de seis
meses.
Después de ese periodo, debían ser liberados.
Los propietarios de esclavos encontraron varias lagunas legales para evitar cumplir con esta
ley, por lo que la legislación se modificó.
Para 1788 se hizo explícitamente ilegal el transporte de esclavos dentro y fuera de Pensilvania
para eludir la ley.
Y eso fue exactamente lo que hizo Washington, la ley ya estaba en vigor cuando asumió la
presidencia y aún así rotaba a sus esclavos cada seis meses.
El gobierno parecía estar plenamente consciente de lo que estaba haciendo, pero no se arriesgaron
a lo que implicaba arrestar al primer presidente, así que todas las instituciones se hicieron
de la vista gorda.
9.
Impuso el récord mundial de multas de bibliotecas.
En 1789, Washington tomó prestados dos libros de la Biblioteca de la Sociedad de Nueva York,
Love Nations y el volumen 12 de Common Debates.
Un bibliotecario aparentemente emocionado anotó su nombre como el presidente en el registro
y le indicó que devolviera los libros el 2 de noviembre.
Sin embargo, Washington nunca regresó y las multas por retraso continuaron acumulándose.
No fue hasta 1934 que la biblioteca encontró el registro y se dio cuenta de que Washington
les había dejado pendiente la deuda.
En 2010, la herencia de Mount Vernon de Washington ordenó copias de los libros en línea y los
envió a la biblioteca.
Para entonces, Washington había acumulado técnicamente una multa por retraso de más
de 300 mil dólares, un récord histórico.
10.
Uno de sus amigos quiso revivir su cadáver.
Washington tenía temor a ser enterrado vivo, hizo que su secretario le prometiera no enterrarlo
hasta que el cuerpo ya tuviera tres meses en descomposición.
Cuando murió en 1799, colocaron su cuerpo sobre hielo, en caso de que despertara.
Su amigo William Thornton, quien era médico, estaba bastante seguro de que podía revivir
su cuerpo.
Creía que la sangre de cordero tenía propiedades casi mágicas y estaba seguro de que podía
usarla para revivir a las personas.
Quería intentarlo con Washington.
Le dijo a Marta que quería descongelar el cuerpo junto al fuego y frotarlo con mantas.
Luego inyectaría sangre de cordero, a continuación, realizaría una traqueotomía, insertaría
un fuelle en la garganta de Washington y llenaría sus pulmones de aire.
Thornton estaba seguro de que esto devolvería la vida al difunto presidente.
Marta, sin embargo, no aceptó este experimento.
11.
Tenía niños esclavos.
Washington tuvo cientos de esclavos.
Su padre era un rico inmigrante de Inglaterra, con una significativa cantidad de tierras
a su nombre.
Tras su muerte, Washington comenzó a ayudar a su madre con las plantaciones.
Incluso adquirió 84 esclavos tras su matrimonio con Marta.
Con el tiempo, se convirtió en el amo de 317 esclavos, incluyendo al menos 143 niños.
Durante su presidencia, tomó medidas para preservar la esclavitud.
12.
Tuvo un hijo con una esclava.
En la época de Washington, era muy común que los propietarios de esclavos tuvieran
hijos con sus esclavas mujeres, y la gran mayoría de los casos renegaban de esta descendencia.
La prole de una esclava llamada Venus afirma que tuvo un hijo con el expresidente.
Un artículo del New York Times discutió esta afirmación hecha por los descendientes
del hijo de Venus, llamado Westford.
Venus trabajaba para la cuñada de George Washington, Hannah Washington, y supuestamente
se convirtió en la compañera personal del expresidente.
Sin embargo, fue abandonada cuando quedó embarazada.
Aunque hay pruebas de que el niño se parecía mucho a Washington, no hay evidencias de ADN
que confirmen la historia.
13.
Heredó sus primeros esclavos a los 11 años.
Cuando el padre de Washington, Agustín, murió en 1753, George heredó esclavos a la temprana
edad de 11 años.
En su testamento, Agustín dejó a su hijo en la granja familiar de 280 acres, cerca
de Fredericksburg, Virginia.
También le heredó 10 esclavos.
14.
Washington no aprobaba la violencia, pero sí aceptaba algunos castigos contra sus esclavos.
Era común que los esclavistas usaran castigos, pero Washington creía que castigos severos
e indiscriminados podrían tener efectos negativos.
Por eso exhortaba a los capataces a motivar a los esclavos con estímulos y recompensas.
Sin embargo, aprobaba que los corrigieran cuando estos métodos fallaban.
Las personas esclavizadas de Mount Vernon sufrieron una variedad de castigos dependiendo
de sus comportamientos.
En 1793, el administrador de la finca, Anthony Whiting, acusó a una costurera esclava llamada
Charlotte de negarse a trabajar.
Como castigo, la azotó con una vara de nogal americano, una represalia que Washington consideró
muy apropiada.
La respuesta de Charlotte, al decir que no había sido azotada en 14 años, sugiere que
el castigo físico era esporádico, pero sí ocurría en la finca del expresidente.
15.
Varios de sus esclavos intentaron escapar.
Durante la Guerra de Independencia, 17 esclavos de Mount Vernon, 14 hombres y 3 mujeres, aprovecharon
una oportunidad y huyeron de la finca, algunos abandonaron Mount Vernon a bordo del barco
de guerra británico HMS Savage, anclado en el Potomac.
Christopher Shields, el asistente personal de Washington, también intentó huir, pero
su plan de escape con su prometida fue frustrado.
El cocinero llamado Hércules y Ona George, la criada personal de Martha Washington, sí
lograron escapar con éxito.
16.
Pese a todo, Washington dejó órdenes de liberar a sus esclavos.
Aunque se negó a liberarlos durante su vida, Washington dejó en su testamento las instrucciones
para la liberación o emancipación de sus esclavos después de la muerte de Martha,
su esposa.
De las 317 personas esclavizadas en Mount Vernon para el año de la muerte de Washington,
123 pertenecían a él y eran elegibles para ser liberadas según los términos del testamento.
De acuerdo con la ley estatal, George Washington estipuló en su testamento que los esclavos
ancianos o enfermos que no podían trabajar serían mantenidos por su patrimonio de manera
indefinida.
En diciembre de 1800, Martha Washington firmó una escritura de manumisión para las personas
esclavizadas de su difunto esposo, una transacción que quedó plasmada en los registros judiciales
del condado de Fairfax, Virginia.
Finalmente fueron emancipados el 1 de enero de 1801.
Número 17, pero algunos esclavos no podían ser liberados.
Por ley, ni George ni Martha podían liberar a las personas que eran propiedad de la herencia
Custis, el apellido original de Martha.
Es decir, no podían dar libertad a los esclavos que formaban parte de la herencia que Martha
había recibido de sus padres.
Tras la muerte de Martha en 1802, estas personas fueron repartidas entre los nietos de la familia
Custis.
Número 18, enfermaba con frecuencia.
Se dice que Washington sufrió nueve enfermedades mortales que afectaron su cuerpo, entre ellas
dipteria, tuberculosis, viruela, disentería, malaria, angina, ántrax, neumonía y epiglotitis.
No hay duda de que la mayoría de estas enfermedades podían ser letales.
Especialmente en el siglo XVIII, Washington se enfermó gravemente de viruela, una patología
que mataba a uno de cada tres pacientes.
Aunque sobrevivió, le quedó una marca en el rostro que le recordaría el padecimiento
por el resto de su vida.
Además, se cree que la viruela lo dejó estéril, ya que no pudo tener más hijos biológicos
después de recuperarse.
Número 19, no pudo estar con la mujer que amaba.
Si bien el matrimonio con Martha fue ampliamente registrado en la historia, usualmente no se
menciona mucho al otro amor de su vida, Sally Carey Fairfax.
Washington trabajó con la familia Fairfax bajo la tutela del suegro de Sally, el coronel
William Fairfax, quien fue su mentor y benefactor.
Aunque estaba comprometido con Martha, escribió una carta a Sally en la que se confesaba devoto
de su amor y expresaba pesar por su fallida relación amorosa.
La carta no fue una declaración abierta de amor hacia una mujer que ya estaba casada,
sino un sincero mensaje sobre un amor que una vez existió.
Número 20, se dice que fue infiel.
En 1775, los periódicos Massachusetts Gazette y Boston Weekly Newsletter publicaron que
la Marina Real había interceptado cartas del congresista de Virginia.
La carta menciona que debía traer a la hija de la lavandera Kate para el general Washington
durante su tiempo en la guerra.
Aunque fue desestimada por muchos, la afirmación representaba un fuerte desafío a su intachable
vida.
Además, en 1777, dos testigos dieron testimonios incriminatorios sobre la supuesta implicación
de Washington con una espía llamada Mary Gibbons.
Afirman que a menudo la visitaba de noche, escondido.
Sin embargo, esta historia ha sido descartada, ya que se cree que fue una narrativa británica
para desacreditarlo.
Número 21, no prestaba mucha atención a su esposa.
Washington llevó una vida sumamente ocupada, su vida giraba en torno a su negocio de plantación,
su papel como líder militar y finalmente como el primer presidente de Estados Unidos.
Es natural que su esposa Marta no recibiera suficiente atención de su esposo.
Los esfuerzos de Washington a menudo perturbaban el estilo de vida doméstico de Marta, algo
que ella expresó en una carta a su hermano en 1789.
Cuando Washington se convirtió en presidente, Marta tuvo que encargarse de la casa presidencial
y se esperaba que cumpliera con los estándares de la gran ciudad de Nueva York.
Número 22, se llevaba bien con sus hijastros.
Cuando Marta y George Washington se casaron, la ex primera dama tenía dos hijos de su
matrimonio anterior, llamados John y Marta Perkustes.
Washington los aceptó completamente y los crió como si fueran sus propios hijos.
Estaba muy comprometido con la educación de su hijo, y la falta de esfuerzo de John
en ese sentido, causó una gran preocupación al presidente.
También estaba muy interesado en la salud de su hija, que había sido diagnosticada con
epilepsia.
Washington intentó todo lo que la ciencia médica y los remedios caseros de la época
podían recomendar.
Número 23, fue el primer creador de mulas en Estados Unidos.
Washington recibió un burro español del rey Carlos III en 1784 y lo cruzó con sus
yeguas para producir la mula.
Creía firmemente que las mulas criadas de manera robusta serían revolucionarias, para
expandir la producción agrícola de las plantaciones del país.
Número 24, murió el 14 de diciembre de 1799.
Cuando murió, Washington estaba rodeado de sus seres queridos, incluyendo su esposa,
su doctor y su secretario personal.
La muerte ocurrió entre las 10 y 11 de la noche del 14 de diciembre del año 1799.
Dos días antes, Washington había supervisado las actividades de su granja.
Al llegar a casa, no se quitó la ropa húmeda, sino que siguió directo al comedor para cenar.
A la mañana siguiente, tenía la garganta inflamada.
Rápidamente empeoró su situación y apenas 24 horas después, estaba en cama, murió
por angina.
Número 25, sus últimas palabras fueron, está bien.
Las últimas conversaciones de Washington fueron con su secretario, Tobias Lear, y fueron
sobre los arreglos de su cepelio.
Hagan que me entierren decentemente y no permitan que mi cuerpo sea colocado en la bóveda en
Aunque se informa que Tobias Lear asintió afirmativamente, Washington quería estar
seguro.
¿Entiendes?
Preguntó.
Tras recibir la confirmación verbal de que sus últimos deseos serían respetados, Washington
pronunció sus últimas palabras, está bien.
Número 26, escribió dos versiones de su testamento.
Unos meses antes de su muerte, Washington escribió dos testamentos, y en la víspera
de su fallecimiento, le pidió a su esposa que le trajera ambas versiones.
Tras revisarlas, Washington arrojó una de ellas al fuego.
Número 27, su tumba es una atracción turística.
El testamento de George Washington estableció la construcción de una nueva tumba para reemplazar
la tumba existente en la finca de Mount Vernon, donde él y Marta serían enterrados.
Ambas tumbas, vieja y nueva, se encuentran en la finca de Mount Vernon aún en la actualidad
y se puede visitar cualquier día del año.
George Washington es, indiscutiblemente, uno de los hombres más importantes de la historia
de Estados Unidos, tanto por su rol militar en la independencia, como por su presidencia,
la primera de este país.
Sin embargo, su legado es complejo, pues más allá de sus logros, también fue un hombre
con contradicciones y errores.
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