TOP 15 Misterios Históricos Sin Resolver de República Dominicana

Relatos Históricos
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Los TOP Misterios Históricos Sin Resolver de República Dominicana
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Rafael Trujillo
La República Dominicana comparte la isla La Española con Haití, una en el lado oriental
insular y de habla española, y la otra en el sector occidental y de lengua creole, derivada
del francés.
Santo Domingo, actual capital dominicana, fue la primera sede del gobierno de la Corona
Española en América, asiento de la Real Audiencia, primera institución de justicia
La República Dominicana es más reciente conocida por la larga dictadura ejercida por Rafael
Leónidas Trujillo, entre 1930 y 1961, una de las más feroces de la historia contemporánea,
y cuyas secuelas, desde la muerte del dictador en una emboscada, se sufrieron en el país
por casi cuatro décadas más.
Los Estados Unidos la han invadido dos veces, la última vez en 1965.
¿Por qué Estados Unidos primero apoyó a Trujillo y después ayudó a asesinarlo?
¿Por qué Trujillo intentó asesinar al presidente de Venezuela con un coche bomba?
¿Por qué siguieron desapareciendo periodistas décadas después de la muerte de Trujillo?
¿En qué consistió la artera y atroz operación Perejil?
Hoy develaremos los secretos más grandes de la historia dominicana.
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1.
¿Qué tuvo que ver la CIA con el asesinato de Rafael Trujillo?
Rafael Trujillo fue asesinado el 30 de mayo de 1961, cuando iba en su vehículo desde
Ciudad Trujillo, nombre dado a Santo Domingo durante la dictadura hacia San Cristóbal.
Una leyenda señala que el automóvil fue detenido por un francotirador de extraordinaria puntería
antes de que el comando ejecutor lo acribillara a balazos.
Pero lo cierto es que Trujillo fue emboscado en el kilómetro 9 del tramo carretero por
un grupo de 11 hombres, que dispararon más de 60 proyectiles, 7 de los cuales impactaron
al dictador, causándole la muerte.
Del comando formaban parte, entre otros, Antonio de la Maza, Amado García Guerrero y Antonio
Invert Barrera.
Zacarías de la Cruz, chofer del dictador, recibió varios impactos de bala y los atacantes
lo dieron por muerto, aunque sobrevivió.
Trujillo se había convertido en un personaje incómodo para el gobierno de los Estados
Unidos, que temía que su dictadura derivara en un régimen filocomunista, como el que
había implantado Fidel Castro en Cuba 29 meses atrás.
La CIA proporcionó las armas para el atentado, que fueron escondidas en su casa familiar
por el estadounidense Simón Tomás Stoker, residente dominicano desde 1942 y dueño del
único supermercado que entonces había en el país.
Stoker, también conocido como Wimpy, recibió el nombre en clave de Héctor para la operación
y no quiso aceptar una remuneración de la agencia de inteligencia estadounidense, afirmando
que actuaba por convicción moral.
Stoker guardó el armamento durante dos meses en un pequeño armario de su casa, poniendo
en riesgo a su propia familia.
2.
Error de conspiradores frustró golpe de estado
Documentos desclasificados recientemente indican que tras el sonado revés de la invasión
de Cuba por Bahía de Cochinos en abril del año 1961, el gobierno estadounidense quiso
cancelar el atentado contra Trujillo por temor a otro fracaso que resultara en un nuevo escándalo
internacional.
Sin embargo, la contraorden o no llegó a tiempo o fue ignorada por los conspiradores, quienes
continuaron con el plan original de matar a Trujillo en la primera oportunidad que tuvieran.
El mismo dossier estadounidense revela que entre el comando que acribilló al dictador
y el grupo político que dirigía la operación para reemplazar a Trujillo, no hubo la debida
coordinación.
Se suponía que tras el atentado mortal, el general José René Román Fernández, jefe
de las Fuerzas Armadas, comprometido con el complot, asumiría el poder.
Sin embargo, Román Fernández no se sentía lo suficientemente informado sobre el plan
para matar a Trujillo y consideraba un error eliminar al dictador sin tener claro cómo
se controlaría o neutralizaría la estructura militar y gubernamental de la dictadura.
Los documentos añaden que el general Román Fernández no planeaba conducir a la República
Dominicana hacia un régimen democrático surgido de elecciones libres, sino que simplemente
pensaba hacerle el relevo dictatorial a Trujillo.
Sin embargo, en medio de la incertidumbre y la falta de coordinación con los complotados,
el jefe de las Fuerzas Armadas se obstuvo de dar el cuartelazo.
Los documentos igualmente confirman que las armas para matar a Trujillo fueron proporcionadas
por la CIA, lo que ya habían aseverado varios historiadores dominicanos.
Se señala así mismo que los conspiradores consideraron diferentes métodos para eliminar
a Trujillo, incluyendo una bomba, el envenenamiento de su comida o medicamentos y la emboscada,
que fue el camino finalmente adoptado.
Número 3.
El misterio detrás de la muerte de las hermanas Mirabal
Las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron asesinadas el 25 de noviembre
de 1960 por orden de Trujillo.
Minerva había sido fundadora del Movimiento Revolucionario 14 de junio, una organización
de izquierda opositora al régimen dictatorial.
María Teresa también se involucró en el movimiento y Patria, la mayor, tenía un bajo
perfil político, pero apoyaba a sus hermanas, prestando su casa para reuniones y como almacén
de armas.
Una cuarta hermana, Bélgica Adela Dede Mirabal, no desarrolló actividades contra la dictadura.
Las hermanas Mirabal son consideradas heroínas dominicanas y Mario Vargas Llosa las incluyó
como personajes de su novela, La fiesta del chivo.
Fueron apaleadas hasta morir tras ser arrestadas mientras viajaban en un vehículo.
En su honor, las Naciones Unidas instituyeron el 25 de noviembre como el Día Internacional
contra la Violencia hacia la Mujer.
El 24 de noviembre de 1962, casi año y medio después de la muerte de Trujillo, varios
agentes del Servicio de Inteligencia Militar SIM dominicano fueron condenados por el asesinato
de las hermanas Mirabal.
Sin embargo, el proceso abierto por la Cámara Penal con Jurisdicción Especial no incluyó
a los dos principales responsables de los crímenes, el propio dictador y Johnny Aves
García, jefe del SIM.
Aves García escribió en sus memorias,
Convengo en que la muerte de las hermanas Mirabal fue un hecho capaz de suscitar protestas,
pero tanto en las dictaduras como en las democracias suelen cometerse hechos censurables, aunque
necesarios políticamente.
Trujillo quiso conquistar a las hermanas para la causa de la paz, no pudo, el país se debatía
acosado por todas partes.
Fue una determinación radical, no me arrepiento ni pido indulgencias por la parte que me correspondió
Número 4
La misteriosa desaparición de Jesús Galíndez
Jesús Galíndez Suárez fue un político y escritor español, miembro del Partido Nacionalista
Vasco, profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Colombia, que desapareció
en Nueva York el 12 de marzo de 1956.
Galíndez, madrileño de nacimiento, participó en la Guerra Civil Española en el derrotado
bando republicano, y en 1939 huyó a Ciudad Trujillo.
En República Dominicana, Galíndez comenzó a investigar a Trujillo y su régimen, lo
que molestó a la dictadura, por lo que el español se mudó a Nueva York en 1946.
En la Gran Manzana, se unió a la Liga Internacional por los Derechos del Hombre y a la Asociación
Interamericana para la Democracia y la Libertad, y estableció contacto con otros escritores.
En la Universidad de Colombia, completó una tesis doctoral sobre Trujillo y su gobierno,
impartió clases y, según se afirma, se convirtió en informante del FBI.
Fue visto por última vez a las 10 de la noche del 12 de marzo de 1956, en la calle 57 con
la octava avenida de Manhattan, mientras entraba en la estación del metro.
La revista Time reportó que su desaparición se produjo cerca de una estación del metro
en la calle 116, con Broadway.
Es conocido que Galíndez temía que Trujillo ordenara su muerte, y el día que desapareció,
dos barcos dominicanos se encontraban en el puerto de Nueva York.
Sin embargo, las investigaciones no avanzaron y el cuerpo nunca fue encontrado.
Se cree que fue secuestrado y asesinado por agentes del Servicio de Inteligencia Militar
del régimen de Trujillo.
La Era Trujillo, un estudio casuístico de dictadura hispanoamericana, libro de Galíndez,
fue publicado en Buenos Aires y Santiago de Chile en 1956, poco después de su desaparición.
5.
El asesinato de Martínez Reina.
La noche del 1 de junio del año 1930 fueron asesinados por desconocidos, el periodista
y político dominicano Virgilio Martínez Reina y su esposa Altagracia Almanzar, en
lo que muchos consideran el primer crimen de la Era Trujillista.
La presidencia de la república al momento de los crímenes la ejercía José Rafael
Estrella Ureña, pero el hombre fuerte ya era Trujillo, proclamado presidente una semana
antes de los asesinatos, tras unas amañadas elecciones.
Martínez Reina y su esposa, que estaba embarazada, fueron baleados y acuchillados en su residencia
del montañoso municipio de San José de las Matas, en la provincia de Santiago.
En sus memorias, Joaquín Balaguer afirmó que cuando fue asesinado, Martínez Reina
tenía los pulmones destruidos y se había trasladado a San José de las Matas, esperando
que el clima de montaña mejorara su salud.
El estrecho colaborador de Trujillo añadió que las primeras investigaciones ordenadas
por Estrella Ureña y los rumores que circularon señalaban como autor intelectual de los asesinatos
al general José Estrella, pero el caso quedó impune porque fue paralizado.
Balaguer señaló que los asesinatos de la pareja habían sido un acto de terrorismo
antigubernamental.
Con ese acto inucuo se iniciaba el terrorismo político en la Era de Trujillo, escribió.
Virgilio Martínez Reina había nacido en 1885 en Santiago de los Caballeros y desde
su juventud sobresalió por sus cualidades de orador.
En 1924 se convirtió en el jefe de campaña de Horacio Vázquez, presidente de la República
por segunda vez.
Entre 1924 y 1930, Vázquez fue presionado para apartarlo y nombró a Estrella Ureña
un adversario de Martínez Reina como secretario de la presidencia.
Así Martínez Reina quedó fuera del gobierno que había ayudado a elegir.
Antes de su asesinato ya habían intentado matarlo de un disparo que le hizo un desconocido
y que solo le rozó el rostro.
El evento del Perejil en 1937 La Matanza del Perejil es el nombre que recibe
un conjunto de asesinatos en masa perpetrados entre septiembre y octubre de 1937 durante
el régimen de Rafael Trujillo, cuando el dictador de la República Dominicana ordenó
exterminar a la población de Haití, que trabajaba en las plantaciones agrícolas situadas
a lo largo de la frontera entre los dos países.
La matanza ha sido situada entre 12.000 y 35.000 personas.
Eli Hill Scott, presidente de Haití entre 1941 y 1946, ubicó en 12.168 el número de
muertos.
En 1953, el historiador haitiano Jean Price Mars citó 12.136 asesinados y 2.419 lesionados.
Joaquín Balaguer, ministro de Exteriores Interino del régimen de Trujillo al momento
de la matanza, aportó en 1975 una cifra, 17.000 muertos.
El historiador dominicano Bernardo Vega elevó el número a 35.000.
Las víctimas fueron haitianos que hablaban su lengua creole, ya lo sumo un español de
supervivencia o con mucho acento.
Sin embargo, tenían un alto parecido físico con la población dominicana mulata o de color.
Para diferenciar a haitianos de dominicanos y no matar equivocadamente a sus paisanos,
el ejército de Trujillo le ordenaba a todo el mundo que pronunciara la palabra perejil.
Al hacerlo, los haitianos se delataban y eran asesinados, y de esta artera táctica criminal
proviene el nombre de la matanza.
El creole no contempla la pronunciación suave de la letra R, y los haitianos terminaban
diciendo pésil o algo parecido.
Decenas de miles de haitianos se habían visto obligados a emigrar a la República Dominicana.
Ante la escasez de oportunidades de trabajo en Haití, Trujillo impulsó una política
antiaitiana como un frente de su ideología nacionalista.
Número 7.
La expedición del 14 de junio de 1959.
La expedición del 14 de junio de 1959 fue una campaña militar lanzada hacia República
Dominicana en esa fecha por Fidel Castro, casi seis meses después de hacerse con el
poder en Cuba.
La invasión tenía como propósito derrocar al dictador Rafael Trujillo e instaurar un
régimen comunista en la República Dominicana.
El contingente armado estaba integrado por 225 hombres, que incluían 148 dominicanos,
22 cubanos, 13 venezolanos y 42 de diferentes nacionalidades.
La fracasada operación estuvo dirigida por el comandante cubano Delio Gómez Ochoa.
Uno de los mandos dominicanos fue José Horacio Rodríguez, muerto en la acción.
Ochoa fue capturado por el ejército de Trujillo, siendo liberado pocos días después de la
muerte del dictador.
La expedición constó de tres grupos.
El 14 de junio, 56 hombres se trasladaron en avión a Constanza, municipio de la parte
central de la República Dominicana.
Los otros dos contingentes desembarcaron el 20 de junio en Maimón y Estero Hondo, uno
formado por 121 hombres y otro por 48.
Los tres grupos fueron casi aniquilados por las fuerzas trujillistas, y los pocos supervivientes
sufrieron torturas en la cárcel, incluyendo a Ochoa.
En el primer grupo aerotransportado iban Ochoa y Enrique Jiménez Moya, llamado jefe del
Ejército de Liberación Dominicana.
El dominicano había combatido en la Sierra Maestra durante la Revolución Cubana, alcanzando
el grado de capitán.
Al parecer, durante la operación, Jiménez Moya quedó apartado de su columna y fue capturado
y ejecutado por el Ejército de Trujillo.
Una importante avenida de Santo Domingo lleva su nombre.
Aunque no tuvo éxito, la operación inspiró la aparición del Movimiento Revolucionario
14 de junio, organización antitrujillista de izquierda, fundada y liderada por Manuel
Távarez y Minerva Mirabal.
Número 8.
Intento de asesinato de Rómulo Betancourt, en 1960.
El presidente venezolano Rómulo Betancourt, primero en ser designado en un proceso eleccionario
después de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, fue objeto de un intento de
asesinato el 24 de junio de 1960, en la avenida caraqueña Paseo de los Próceres.
Ese día se celebraba el aniversario de la Batalla de Carabobo, en la que el ejército
venezolano, comandado por Simón Bolívar, selló la independencia de Venezuela de la
corona española en 1821.
Un coche bomba estacionado estalló a las 9.20 de la mañana al paso de la caravana
oficial, matando al jefe de la Casa Militar de Betancourt, Coronel Ramón Armas Pérez,
y al estudiante Juan Eduardo Rodríguez, que transitaba por el lugar.
Betancourt, el ministro de la Defensa, Josué López Enríquez, y el chofer del vehículo
presidencial sufrieron quemaduras de primero y segundo grado, y el atentado dejó significativas
secuelas en el presidente venezolano, incluyendo una afección del ojo derecho, una sordera
parcial y marcas en el rostro y las dos manos.
El atentado fue perpetrado por un grupo extremista venezolano de derecha, organizado y financiado
por el gobierno de Rafael Trujillo.
Betancourt era uno de los principales fustigadores de Trujillo y de Fidel Castro, a los que definía
como dictadores, uno de derecha y el otro de izquierda.
Al día siguiente, con las manos vendadas, el presidente venezolano denunció a Trujillo
desde el Palacio Presidencial de Miraflores, como la principal figura detrás del intento
de magnicidio.
En esa ocasión, dijo, no me cabe la menor duda de que en el atentado de ayer tiene metida
su mano ensangrentada la dictadura dominicana, pero esa dictadura vive su hora pre-agónica,
son los postreros coletazos de un animal prehistórico incompatible con el siglo XX.
Después, la denuncia fue presentada ante la Organización de Estados Americanos, y
el cerco contra el dictador dominicano continuó estrechándose, siendo objeto de sanciones
internacionales.
9.- La crisis de Palma Sola
El 28 de diciembre de 1962 se produjo una matanza en el paraje dominicano de Palma Sola,
en el municipio centro-occidental de San Juan de la Maguana, que derivó en una crisis en
los meses del breve gobierno de Rafael Filiberto Bonelli.
Ocho días antes de la matanza había sido electo presidente el izquierdista Juan Bosch,
en la que muchos consideran la primera elección verdaderamente democrática de la era post-trujillista.
El principal móvil de la operación militar realizada por la Fuerza Aérea del régimen
fue aniquilar un movimiento mesiánico que estaba tomando ramificaciones políticas
revolucionarias, inspirado en las antiguas prédicas de Olivorio Mateo Ledesma, líder
de culto asesinado en 1922.
Mateo Ledesma, llamado el Papa Olivorio, fue un ocultista, líder de secta y guerrillero
revolucionario que se enfrentó a la ocupación estadounidense de República Dominicana de
1916 a 1924.
Livorio tuvo 16 enfrentamientos armados con las fuerzas de ocupación, y los estadounidenses
lo consideraban el guerrillero más peligroso del país, hasta que le dieron muerte en 1922.
El movimiento de Mateo postulaba la salvación del mundo y construir un mundo diferente.
En 1962, los hermanos gemelos Romilio y León Ventura Rodríguez recuperaron el legado de
Livorio, fundando un movimiento con base en las prédicas de líder de culto.
En 1962, el régimen dominicano decidió aniquilar el movimiento de los mellizos.
De lado del gobierno resultó muerto el comandante de la tropa militar, general de brigada Miguel
Rodríguez Reyes.
También resultó herido el mayor Francisco Caamaño de Ño, futuro protagonista de la
Revolución de Abril de 1965.
Número 10.
Intervención estadounidense de la República Dominicana, de 1965 a 1966.
La decisión de realizar una intervención militar en la República Dominicana fue tomada
por el presidente estadounidense Lyndon Johnson en abril de 1965, cuando los dominicanos se
encontraban enfrentados en una guerra civil entre los partidarios del derrocado y exiliado
presidente izquierdista, Juan Bosch, y las fuerzas conservadoras que los adversaban.
Johnson, temeroso de que la guerra civil emergiera a una nueva Cuba, ordenó a su ejército restaurar
el orden en favor de los leales a los Estados Unidos.
Hasta ese momento se había impuesto en el gobierno norteamericano la posición de no
intervenir con la esperanza de que sus aliados dominicanos derrotaran a los partidarios de
Bosch, pero el embajador de los Estados Unidos en la República Dominicana le dijo a Johnson
que no veía realista esa posibilidad.
El 29 de abril del año 1965, 41 buques de guerra norteamericanos bloquearon la República
Dominicana, operación a la que se sumó la 82ª División Aerotransportada.
El argumento oficial de la intervención, validada por la OEA, fue la de proteger las
vidas de los ciudadanos estadounidenses y de otras nacionalidades.
Ambos bandos nombraron un presidente, Francisco Caamaño de Ño, por los leales a Bosch, y
Antonio Invert por los partidarios de los Estados Unidos.
Imposibilitado de ganar la guerra, Caamaño aceptó la realización de elecciones y el
gobierno provisional de Héctor García Godoy, en funciones entre septiembre de 1965 y junio
de 1966.
En las elecciones generales del 1 de junio de 1966, el trujillista Joaquín Balaguer,
respaldado por el gobierno estadounidense, se impuso a Juan Bosch.
La intervención de los Estados Unidos en la República Dominicana finalizó en septiembre
de 1966.
La desaparición de Johnny Aves García en 1967
Johnny Aves García fue un coronel dominicano que se desempeñó como jefe del Servicio
de Inteligencia Militar, S.I.M., durante los años finales de la dictadura de Trujillo.
El S.I.M. era una organización muy poderosa, con miles de agentes secretos en nómina,
distribuidos por todo el país, que mantenían aterrorizada a la población con intimidaciones,
torturas y asesinatos.
Los agentes del S.I.M. eran desde limpiabotas hasta militares y funcionarios civiles de
alto rango.
Entre los casos más emblemáticos que Aves ejecutó por orden de Trujillo estuvieron
la tortura, el asesinato y la desaparición de los jóvenes de la Unión de Grupos Revolucionarios
Independiente de Santiago de Los Caballeros, el apaliamiento hasta morir de las hermanas
Mirabal y el atentado contra el presidente venezolano Romulo Betancourt.
Tras la muerte de Trujillo, Balaguer disolvió la D.I.M. y envió a Aves al extranjero, como
cónsul en Japón, para echar tierra a los crímenes que habían perpetrado el tenebroso
servicio y su jefe.
Tras suprimir la D.I.M., el presidente dominicano dijo,
Después, Aves se convirtió en una especie de trotamundos, pagando por distintos países
europeos, hasta que regresó a la española, pero no a República Dominicana, sino al vecino
Haití.
En Haití gobernaba implacablemente el dictador François Duvalier, quien convirtió a Aves
en asesor de seguridad.
Sin embargo, el dominicano cayó en desgracia con Papadop, que no se andaba por las ramas
El 30 de mayo de 1967, Aves y su familia resultaron asesinados a tiros en su casa, que después
fue destruida con explosivos.
Muertes y desapariciones de Balaguer Joaquín Balaguer, un trujillista durante
treinta años, tuvo la habilidad de copar políticamente las cuatro primeras décadas
del post-trujillismo en la República Dominicana.
Entre 1960 y 1996, Balaguer ocupó la presidencia de la República en siete ocasiones, y estuvo
gobernando hasta los 90 años de edad, muriendo a los 95.
Justificó con astucia medias verdades y mentiras completas sus tres décadas como funcionario
de Trujillo.
Nunca manifestó incomodidad alguna ante las atrocidades y excesos de la dictadura, desempeñando
papeles claves en la administración trujillista, inclusive como ministro, seguramente consciente
de que arriesgaba la vida si realizaba la más leve crítica.
Su primer mandato surgido de elecciones se produjo en 1966, en medio de la ocupación
del país por los Estados Unidos.
Balaguer, quien fue capaz de completar 12 años seguidos en el poder entre 1966 y 1978,
resultó condenado póstumamente por la represión, encarcelamientos ilegales, desapariciones
y muertes ocurridas durante sus gobiernos.
Nacido el 1 de septiembre de 1906 en Bisonó, provincia de Santiago, desarrolló un gran
olfato político que lo llevó a liderar el Partido Reformista, al que le dio un rostro
social cristiano, convirtiéndose en el hombre capaz de aglutinar tanto al conservadurismo
antidemocrático, añorante de Trujillo, como al que estaba dispuesto a jugar con las nuevas
reglas de la democracia.
Según crónicas periodísticas dominicanas y extranjeras, durante los primeros 12 años
de Balaguer como presidente, fueron desaparecidas o asesinadas centenares de personas, por un
régimen que presentaba un cariz democrático, pero que transgredía los derechos humanos.
Número 13 En 1973 fue asesinado el periodista Gregorio
García Castro.
Gregorio García Castro, más conocido como Goyito, fue un periodista y político dominicano
que se distinguió por su fuerte crítica al gobierno dominicano de Joaquín Balaguer,
que comenzó en 1966 y se alargó por 12 años.
Fue diputado y rechazó el golpe de estado militar que depuso a Juan Bosch el 25 de septiembre
de 1963, tras sólo siete meses de mandato constitucional, por lo que debió partir al
exilio en Puerto Rico, desde donde respaldó la primera candidatura de Balaguer a la presidencia.
Cuatro años más tarde, cuando Balaguer intentó y consiguió su primera reelección, García
Castro se convirtió en su opositor, señalando que el presidente aspiraba a emular a Trujillo.
También denunció a la agrupación derechista y anticomunista La Banda.
Goyito inició su carrera como reportero de prensa de diversos diarios, como La Nación,
La Información y El Caribe.
Más tarde dirigió la emisora Radio Caribe y asumió la jefatura de redacción del periódico
Última Hora, donde publicaba la columna en un tris.
La noche del 28 de marzo de 1973, García Castro fue asesinado a tiros en Santo Domingo,
tras salir de la sede del diario Última Hora.
Tenía 37 años.
Aunque el asesinato nunca resultó esclarecido, fue considerado un crimen político ocurrido
durante el segundo mandato de Balaguer, en el transcurso de su primera etapa en el poder
como presidente.
14.
El asesinato del periodista Orlando Martínez en 1975.
Orlando Martínez Howley fue un periodista dominicano de izquierda, miembro del Partido
Comunista, asesinado en 1975 durante el llamado deseño de Joaquín Balaguer.
Martínez Howley había escrito unos artículos muy críticos sobre Balaguer, y fue asesinado
a tiros el 17 de marzo de 1975, en la calle José Contreras, cerca de la Universidad Autónoma
de Santo Domingo, en la que había estudiado periodismo.
El arma homicida, un revólver 38, fue relacionado con el dominicano Mariano Cabrera Durán.
Balaguer siempre dijo saber quiénes habían matado a Martínez Howley, pero se negó a
revelarlo a las autoridades judiciales.
En su libro autobiográfico, Memorias de una cortesana en la época de Trujillo, el expresidente
dominicano fallecido en 2002, a los 95 años, dejó una página en blanco sobre el caso
del periodista.
Balaguer había hecho un simulacro de investigación, ofreciendo una recompensa y haciendo algunos
arrestos, hasta dormir el caso.
Tras su llegada a la presidencia en 1996, el presidente dominicano Leonel Fernández
ordenó la reactivación de la investigación, y en 1998, Cabrera Durán, vinculado al arma
homicida, fue arrestado en Nueva York y extraditado a la República Dominicana.
Las investigaciones concluyeron que Isidoro Martínez, un militar que ascendió de rango
durante la era Balaguer hasta llegar a general y muerto de cáncer en 2001, fue el autor
del plan para matar a Martínez Howley.
Cuatro hombres fueron condenados a 30 años de prisión por el asesinato, el exargento
Cabrera Durán, el general retirado Antonio Pou Castro, y los paramilitares Luis Emilio
de la Rosa Veras y Rafael Lluveres Ricart.
15.
Narcisazo y la desaparición forzada.
Narciso González fue un abogado, profesor universitario, activista social y periodista
dominicano que nació en Santo Domingo, el 29 de octubre de 1941, cuando ya Rafael Trujillo
llevaba 11 años en el poder.
González fue uno de los pocos periodistas dominicanos críticos con el régimen de Trujillo,
y con los periodos gubernamentales de Joaquín Balaguer, defendiendo siempre decididamente
la libertad de expresión.
Desapareció el 26 de mayo de 1994, durante el último gobierno de Balaguer, y su caso
pasó a ser conocido como el Narcisazo.
Su desaparición en medio de la última década del siglo XX conmocionó a la sociedad dominicana,
convirtiéndose en un punto de inflexión en la historia reciente del país.
En 2012, la Corte Interamericana de Derechos Humanos señaló al estado dominicano como
responsable de la desaparición de González, aunque más de tres décadas después el caso
sigue impune.
González publicaba columnas de prensa, a menudo críticas con el trujillismo y el balaguerismo,
así como mordaces caricaturas políticas.
Fundó la revista La Muralla, en la que trataba temas como la represión gubernamental y la
corrupción administrativa.
Su estilo irónico y directo le granjeó muchos admiradores, pero también varios detractores,
la mayoría de estos en las altas esferas del poder.
Narciso González desapareció después de una reunión en la Universidad Autónoma de
Santo Domingo, donde se había graduado de abogado y daba clases en la Facultad de Humanidades.
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