El hombre con la más mala suerte en la historia, misterios sin resolver

Relatos Históricos
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1 Visualizaciones de video·30 abr 2026
El hombre no solo sobrevivió a los dos bombardeos atómicos, sino que también logró vivir hasta la edad de 93 años.
Sus últimos años los dedicó a la abolición de las bombas atómicas y hoy en Historia Incomprendida te traemos los detalles de la loca historia de este peculiar hombre.
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La loca historia del hombre que sobrevivió dos bombas atómicas.
Los ataques con bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki significaron uno de los episodios
más dolorosos de la historia, y varias personas sobrevivieron ya sea al primer o al segundo
bombardeo. Sin embargo, asombraría saber que se calcula que más de 100 fueron testigos
presenciales de ambos acontecimientos, y sólo una de esas personas ha sido reconocida oficialmente
por el gobierno japonés como sobreviviente de ambos bombardeos.
Se trata de Tsutomu Yamaguchi, un ingeniero náutico japonés que trabajaba para Mitsubishi
Heavy Industries y que entonces tenía 29 años. El hombre no sólo sobrevivió a los
dos bombardeos atómicos, sino que también logró vivir hasta la edad de 93 años. Sus
últimos años los dedicó a la abolición de las bombas atómicas, y hoy en Historia
Incomprendida te traemos los detalles de la loca historia de este peculiar hombre.
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¿Quién era Tsutomu Yamaguchi?
El 16 de marzo de 1916 nació en Nagasaki Tsutomu Yamaguchi, un ingeniero marino japonés que,
desde la década de 1930, comenzó a formar parte de Mitsubishi Heavy Industries,
donde trabajó como dibujante en el diseño de petroleros. Tenía sólo unos 23 años cuando
inició la guerra, y 25 cuando Japón se incorporó al conflicto bélico. En plena guerra en el Pacífico,
Tsutomu Yamaguchi continuó con su labor en Mitsubishi Heavy Industries. Sin embargo,
cada vez más escaseaban los recursos y hundían los petroleros, lo que terminó afectando la
industria japonesa en general. Yamaguchi, como lo haría saber años después, no pensó que Japón
debería ser parte de la guerra, y el estado de la nación lo tenía tan abatido que había concebido
la posibilidad de que si los nipones perdían la guerra, matarían a su familia dándole pastillas
para dormir. Su viaje a Hiroshima en 1945
Nagasaki era el lugar de nacimiento y residencia de Yamaguchi. No obstante,
se encontraba en Hiroshima en el verano de 1945 por un viaje de negocios de tres meses,
periodo en el que él y unos dos colegas trabajaron extensas horas en el diseño de un nuevo petrolero.
El día de la bomba en Hiroshima Yamaguchi tenía entonces 29 años y el 6 de agosto de 1945 sería
su penúltimo día en Hiroshima. Él estaba ansioso por volver a casa en Nagasaki y así poder estar
con Hisako, su esposa, y con Katsutoshi, su pequeño hijo. Aproximadamente a las 8.15 de la
mañana, todo estaba normal cuando se dirigía por última vez al astillero de Mitsubishi. De repente,
el zumbido de un avión llamó su atención y dirigió su mirada al cielo. Vio volar sobre
Hiroshima un bombardero estadounidense B-29, desde el que miró cómo descendía un pequeño objeto que
estaba sujetado a un paracaídas. En un solo instante todo cambió. Un resplandor de luz
estalló. Yamaguchi posteriormente daría los siguientes detalles.
Fue muy claro. Un día realmente bueno. Nada inusual en absoluto. Estaba de buen humor.
Mientras caminaba, escuché el sonido de un avión. Solo uno. Miré hacia el cielo y vi el B-29 y lanzó
dos paracaídas. Estaba mirando hacia el cielo y de repente fue como un destello de magnesio. Un
gran destello en el cielo. Y me voló. Gran parte de Hiroshima quedó devastada como consecuencia
de la bomba atómica de uranio de 13 kilotones. Lo que le ocurrió a Yamaguchi tras el impacto
de la bomba. De acuerdo con las fuentes, Yamaguchi se encontraba a unos 3 kilómetros de la zona cero
y apenas tuvo el tiempo para avisorar una zanja antes de que un potente estruendo se escuchara,
y fue seguido de una onda expansiva que estremeció el suelo, de donde el ingeniero marino japonés fue
arrancado y empujado hacia atrás como si fuese un tornado. Todo esto ocurrió antes de que pudiera
refugiarse en la zanja, aunque algunos medios dicen que sí logró hacerlo y aún así fue arrancado del
suelo. Fue tal la velocidad con la que fue levantado por el aire que cayó en un campo de
papa cercano. Según declaraciones que él mismo daría años después al diario británico The Times,
cuando vio aquello no sabía lo que había pasado, y el aire se puso agrio, casi irrespirable.
Textualmente manifestó lo siguiente. Creo que me desmayé por un tiempo. Cuando abrí los ojos,
todo estaba oscuro y no podía ver mucho. Fue como el comienzo de una película en el cine. Antes de
que la imagen haya comenzado cuando los cuadros en blanco simplemente parpadeaban sin ningún sonido.
El fuerte estruendo le rompió uno de los tímpanos a Yamaguchi. La explosión generó
una polvareda que casi opacaba la luz solar. Había muchos escombros. Torrentes de cenizas
caían y lo rodeaban todo, incluyendo a Yamaguchi. Aún así, pudo ver cómo sobre el cielo de Hiroshima
se levantaba una nube de fuego en forma de hongo. Yamaguchi quedó seriamente afectado. Además de
romperle un tímpano, la explosión y la elevación le dejaron la cara y los antebrazos gravemente
quemados. Las quemaduras le alcanzaron el pecho y el área del estómago. Tenía su cuerpo cubierto
de polvo y los ojos le ardían. Estaban enrojecidos. Totalmente aturdido y con las pocas fuerzas que
le quedaban, Yamaguchi se levantó y comenzó a caminar trastabillando. Alrededor podía observar
ruinas. Escuchaba llantos y lamentos entre los restos de los edificios a medida que se desplazaba
hacia las ruinas del astillero Mitsubishi. A la explosión también habían sobrevivido sus
compañeros de trabajo, a quienes halló en lo que quedaba del astillero. Los hombres pasaron
una muy intranquila noche en un refugio antiaéreo. Yamaguchi decide regresar a Nagasaki. A la mañana
del 7 de agosto, Yamaguchi y sus compañeros escuchan que la estación del tren sigue funcionando. Deciden
dirigirse hasta ella para abordar el tren. Yamaguchi anhelaba más que antes regresar a su
hogar en Nagasaki. Varios puentes de la ciudad habían caído y él se vio obligado a nadar entre
cadáveres flotantes de niños, mujeres y hombres para poder cruzar un río. En su mente iba aguardando
cada cosa que veía, edificios en ruinas, mientras que las calles estaban rodeadas de cadáveres
carbonizados y derretidos. Que él y sus compañeros estuviesen con vida ya era ganancia. Cuando llegó
a la estación del tren pudo abordarlo, pero el horror seguía ante sus ojos al ver cómo varios
pasajeros estaban desconcertados y quemados. Aún así sólo quería estar en Nagasaki, en tanto Hiroshima
se convertía en el centro del mundo. Truman reveló la existencia de la bomba atómica 17
horas después de la explosión. Instantáneamente murieron cerca de 80.000 personas. El presidente
estadounidense continuaba advirtiendo a Japón para que se rindiera, y dijo que en caso de seguir en
la lucha, una lluvia de ruina desde el aire, como nunca se había visto en esta tierra, era lo único
que podían esperar los nipones. Yamaguchi llega a Nagasaki
A las primeras horas de la mañana del 8 de agosto, Yamaguchi llega a Nagasaki y enseguida
se traslada cojeando hasta un centro de atención médica. El médico que lo atendió era un ex compañero
de clases, pero no lo reconoció en un inicio debido a sus graves quemaduras. Además, sus manos estaban
ennegrecidas. Cuando llegó a casa cubierto de vendas, su familia tampoco lo reconoció, su madre
lo confundió con un fantasma. Yamaguchi se dirige convaleciente a su trabajo. A pesar de que estaba
bastante afectado física y emocionalmente, Yamaguchi decidió ir a la oficina de Mitsubishi
en Nagasaki. Aproximadamente a las 11 de la mañana del 9 de agosto, estaba reunido con el director
de la compañía para darle un informe detallado sobre Hiroshima. Yamaguchi vuelve a vivir el
horror en Nagasaki. Mientras el ingeniero náutico japonés estaba reunido con el director, aprovechó
la ocasión para contar los sucesos del día en el que la bomba cayó sobre la ciudad y todo el
desastre que generó. Sin embargo, su supervisor no daba crédito a lo que contaba y lo catalogó
de demente, puesto que le parecía absurdo que una bomba pudiera casi destruir una ciudad.
Mientras Yamaguchi daba detalles, un nuevo destello blanco y iridiscente se apoderó del paisaje de
Nagasaki. El horror se repetía para él. Yamaguchi cae al suelo justo antes de que la ventana se
rompiera por la onda expansiva y de que el lugar de la reunión quedara cubierto por los vidrios
rotos. Yamaguchi declaró tiempo después que pensó que la nube de polvo en forma de hongo
había ido detrás de él. En Nagasaki, de acuerdo con algunas fuentes, solo quedaron en pie los
edificios de hormigón armado del Hospital de la Facultad de Medicina luego de esta nueva detonación
atómica y la zona de impacto se hallaba a una distancia de 800 metros. En tan solo un poco
más de 72 horas, había sobrevivido a dos ataques nucleares. Incluso, este segundo impacto fue mucho
mayor que el de Hiroshima, dentro de la oficina debido a que el paisaje montañoso de Nagasaki
sirvieron como amortiguador de ese lugar. Esto es algo que después Yamaguchi aprendería. Eso no
evitó que su vendaje se desprendiera y que una nueva oleada de radiación lo golpeara. De acuerdo
con algunos informes, la bomba debió detonarse sobre Kokura, pero Nagasaki terminó siendo el
¿Qué hizo Yamaguchi luego de la explosión en Nagasaki? En cuanto pudo, Yamaguchi salió de lo
que quedaba del edificio de Mitsubishi. Por las calles de Nagasaki corrió desesperado para ir
hasta su casa y ver cómo se encontraba su familia. La ciudad estaba devastada. Para la tranquilidad
del hombre, su esposa y su hijo estaban solo con heridas superficiales y por fortuna estaban
refugiados en un túnel al momento de la explosión. Efectos inmediatos de la doble dosis de
radiación en Yamaguchi. A los pocos días de haberse expuesto sin querer a una doble dosis
de radiación, Yamaguchi vomitaba sin cesar, sufrió de gangrena por las heridas en sus brazos,
tenía fiebre y comenzó a perder el cabello. Cuando el emperador Hirohito anunció en una
transmisión radial la rendición incondicional de Japón, el 15 de agosto del año 1945,
Yamaguchi y su familia estaban en un refugio antiaéreo. La rendición a esas alturas no le
generaba ningún tipo de sentimiento, según lo que declaró años después a The Time.
Estaba gravemente enfermo con fiebre, no comía casi nada, apenas bebía, pensé que estaba a punto
de cruzar al otro lado. Su recuperación fue lenta y empezó a vivir con cierta normalidad.
Afortunadamente, Yamaguchi se recuperó, aunque lentamente, es más, vivió por muchas décadas.
Sus lesiones físicas no llegaron a ser tan visibles como las de otras personas,
que después lideraron el movimiento antinuclear Por la Paz. Durante la ocupación del territorio
Nipón, trabajó para las Fuerzas Armadas Estadounidenses como traductor, además de
elaborar como profesor de secundaria en un colegio. Posteriormente retomaría su trabajo como ingeniero
en Mitsubishi, y su familia se ampliaría con la llegada de sus dos hijas en la década de 1950.
Por décadas, prefirió no dar declaraciones sobre lo que vivió. La experiencia de Yamaguchi le hizo
tener recuerdos espantosos sobre aquellos dos días y lo que vino luego. Durante mucho tiempo,
prefirió guardar silencio para proteger a su familia, especialmente para evitar que sus hijos
fuesen víctimas de discriminación. Pese a que decidió crear poesía para poder lidiar con los
recuerdos, mantuvo silencio por varias décadas. En 2005 rompió el silencio luego de que su hijo,
Katsutoshi, falleciera como consecuencia del cáncer. Yamaguchi deseó publicar en
unas memorias sus experiencias durante los únicos ataques atómicos que hasta ahora Japón
y el mundo ha vivido. Hay medios que señalan que escribió canciones para describir lo que vivió.
También lo hizo en un libro que escribió a los 80 años. Asimismo, apareció en dos documentales.
Hubo otros sobrevivientes a las dos bombas atómicas. El funcionario de la ciudad de Nagasaki,
Toshiro Miyamoto, manifestó lo siguiente sobre el caso de Yamaguchi. Es un caso tan desafortunado,
pero es posible que haya más personas como él. El cineasta Hidetaka Inazuka también señaló que
había otras personas que fueron víctimas de ambos atentados. Y efectivamente, las hay. Por ejemplo,
Akira Iwanawa y Kuniyoshi Sato, los dos compañeros de trabajo de Tsutsomu Yamaguchi,
también vivieron por partida doble la terrible experiencia de las explosiones atómicas.
De igual forma se sabe del caso de un fabricante de cometas cuyo nombre es Shigeyoshi Morimoto.
Incluso se habla de que muchas otras, se mencionan unas 165 en total, pudieron haber
vivido el terror de los dos ataques. Pero muchas guardaron silencio, varias de ellas sufrieron de
cáncer o presentaron deterioro genético. Mitsubishi tenía fábricas en ambas ciudades y muchos más
empleados pudieron subirse al mismo tren que tomó Yamaguchi. Aunque el cineasta Hidetaka Inazuka
dijo, la mayoría de ellos habría perecido en el segundo ataque. Sin embargo, aunque es difícil
confirmar las cifras exactas, sabemos que hubo más de 100 sobrevivientes. Inazuka dirigió en 2011
un documental dos veces bombardeado, el legado de Tsutomu Yamaguchi. Tsutomu Yamaguchi fue la única
persona reconocida oficialmente como el sobreviviente a los dos ataques atómicos. Pese
a que no es el único caso conocido, el de Tsutomu Yamaguchi sí es el único al que el gobierno
japonés reconoció como Niju Hebakusha, esto es, persona bombardeada dos veces.
Aunque hay que destacar que la confirmación del gobierno japonés por haber sobrevivido también
a la bomba en Hiroshima, se le concedió a Tsutomu Yamaguchi en marzo del año 2009. Además, vale
aclarar que antes de esta confirmación, Yamaguchi sólo contaba desde 1957 con el reconocimiento de
haber sobrevivido a la exposición radioactiva en Nagasaki. Poco después de haber recibido esa
certificación de 2009, Tsutomu Yamaguchi dijo ante unos periodistas,
Mi doble exposición a la radiación es ahora un registro oficial del gobierno. Luego prosiguió,
puedo contarle a la generación más joven la horrible historia de los bombardeos atómicos,
incluso después de que yo muera. Los beneficios de la certificación contemplaban
asignaciones mensuales, chequeos médicos gratis y otras compensaciones del gobierno que abarcaban
los costos del funeral. Otras personas que sobrevivieron a ambos ataques atómicos continuaron
buscando el reconocimiento oficial del gobierno japonés, cuya elegibilidad ha sido rechazada.
Al parecer esto se debió a que los requisitos para esa elegibilidad eran demasiado estrictos,
lo que generó muchas críticas y el gobierno llegó a flexibilizar los requisitos, esto sin contar a
quienes prefirieron guardar silencio. Los efectos a largo plazo de la doble
exposición a la radiación La fuerte explosión de Hiroshima le
provocó a Yamaguchi pérdida de la audición en el oído izquierdo y la extirpación de la vesícula
y su doble exposición radioactiva también le hizo sufrir de cataratas, además de otras
patologías como la leucemia aguda. De acuerdo con testimonios de su hija,
Yamaguchi vivió por muchos años con vendajes. Yamaguchi manifestó su esperanza por la abolición
de las bombas atómicas. Yamaguchi dedicó buena parte de sus últimos años de vida a dar charlas
sobre lo que vivió durante y después de las bombas atómicas. Todo era parte de una campaña
antinuclear por la paz. En muchas de esas exposiciones ratificó su deseo de que las
bombas atómicas fueran abolidas. Incluso ese deseo llegó hasta Naciones Unidas en 2006,
cuando se presentó a los 90 años después de obtener su primer pasaporte. Yamaguchi logró
escribirle una carta al presidente Barack Obama acerca de la prohibición de las armas nucleares.
Chad Diehl, un ex empleado de Mitsubishi, en el que causó gran impresión, dijo a Tokyo Weekender.
A pesar de todo lo que pasó, Yamaguchi siempre me pareció un hombre que estaba en paz consigo
mismo. Nunca lo vi expresar ningún enojo. Su enfoque era el futuro, abolir las armas nucleares
y hacer campaña por la paz mundial. Yamaguchi falleció en el año 2010.
Yamaguchi falleció el 4 de enero del año 2010 como consecuencia de un cáncer de estómago,
y algunos medios adjudican a la exposición a la radiación. Tenía 93 años y él sabía de su
padecimiento. Su esposa había fallecido en 2008, también por los efectos de la radiación.
Dos semanas antes de su deceso, mientras estaba en el hospital de Nagasaki, fue visitado por el
cineasta James Cameron para platicar sobre los acontecimientos que vivió y luego presentarlos
en un filme sobre armas nucleares. Los tres hijos de la pareja llegaron a manifestar que ellos
también tuvieron problemas de salud y, como ya mencionamos, su hijo mayor falleció de cáncer.
Un programa de comedia causó indignación en la audiencia y en el gobierno de Japón. En QI,
un programa de comedia británico de la BBC, se presentó en 2010 la experiencia de Yamaguchi.
Sin embargo, en el caso, el presentador y un panel de invitados, compuesto por comediantes,
usaron el humor negro para hablar sobre la única persona reconocida por el gobierno japonés como
sobreviviente a ambos ataques atómicos. Tanto el presentador como los invitados llegaron a
decir que la bomba atómica había caído sobre él y luego rebotó. Cuando un clip del episodio fue
subido por la BBC, la indignación se apoderó de cientos de personas. La embajada de Japón en
Londres se comunicó con la BBC para decirles que el programa era un insulto para todas las víctimas.
El productor del programa expresó su pesar por lo ocurrido. Al igual que lo hizo el director de
la BBC, la ola de críticas hizo que la BBC eliminara el clip. Yamaguchi se había vuelto
una persona mucho más cálida y humilde después de lo que vivió, y cada persona que se le cruzaba
causaba en él gran impacto. Si guardó silencio durante años fue solo para proteger a su familia,
pero en cuanto se hizo consciente de la importancia de hablar de su experiencia, no dudó en hacerlo.
Hoy es recordado con gran afecto, y muchos lamentan haber perdido en él a uno de los
testimonios más importantes sobre las experiencias y consecuencias del uso de las bombas atómicas.
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