La Loca Historia del Primer Samurai en México y Europa (1613), Hasekura Tsunenaga

Relatos Históricos
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1 may 2026
31 cosas trágicas y curiosidades de Hasekura Tsunenaga, el primer Samurai en México Nueva España. ►Suscríbete al canal: https://geni.us/eZcCYJ
En este video te contaremos quién fue Hasekura Tsunenaga, cómo llegó en pleno siglo XVII desde Japón a recorrer el mundo entero, convertirse en ciudadano de Roma y hasta conocer al papa.
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31 cosas trágicas y curiosidades de Hasekura Tsunenaga, el primer samurai en México, Nueva
España. Un samurai católico, romano y misionero, tres adjetivos inesperados sirven para describir
la también inesperada y sorpresiva vida de Hasekura Tsunenaga, el primer japonés y samurai
en territorio mexicano. Y es que en 1613, cuando Tsunenaga partió
en una expedición desde Japón, ni siquiera él podría sospechar las vueltas que daría
su vida. La historia de este samurai parece muy creativa y poco creíble, pero existió
en realidad. En este vídeo te contaremos quién fue Hasekura
Tsunenaga, cómo llegó en pleno siglo XVII desde Japón a recorrer el mundo entero, convertirse
en ciudadano de Roma y hasta conocer al Papa. Antes de meternos a fondo, no olvides suscribirte
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Número 1 Nació a finales del siglo XVI, Hasekura Tsunenaga nació en el año 2 de
la era Henki de Japón, año 1571 de Occidente, en Okitama, un territorio que actualmente
Formaba parte de una familia relativamente privilegiada. Su padre, Yamaguchi Tsuneshige,
era pariente del emperador Kamu, el emperador número 50 del Japón tradicional.
Número 2 Su nombre original era otro. Al nacer, Hasekura fue llamado Jouchi, pero durante
la era feudal en Japón, era bastante frecuente que los nobles cambiaran sus nombres de nacimiento
en la adultez. Durante la infancia, fue adoptado por el samurái Hasekura Tokizama, entonces
asumió como propio el apellido Hasekura. Vivió toda su juventud en un castillo construido
por su abuelo, Hasekura Tsunemasa.
Número 3 Su padre fue condenado a suicidio. En 1612, su padre fue acusado y sentenciado
por corrupción. La condena fue una muy común en el Japón feudal, debía suicidarse. En
1613, cumplió con el castigo. Las autoridades confiscaron su feudo y propiedades. Según
la costumbre de la época, su hijo también debía ser ejecutado, pero Hasekura tuvo una
rara y afortunada oportunidad.
Número 4 Lo salvó una amistad. Hasekura creció en la época del feudalismo japonés a principios
del siglo XVII, un tiempo también marcado por cambios políticos y sociales. En lugar
de ser un reino centralizado, el país estaba constituido por feudos pequeños, que eran
administrados por nobles locales, a quienes se les llamaba Danjo.
Desde muy joven, Hasekura entabló amistad con el Danjo de su zona, llamado Date Masamune.
Tenían casi la misma edad. Hasekura era cuatro años menor, así que tenían muchas cosas
en común. Por años, Hasekura trabajó directamente con el Danjo, y mantuvieron una buena relación.
Fue esa amistad la que salvó a Hasekura de una ejecución por el crimen de su padre.
El Danjo decidió darle una oportunidad para redimirse y recuperar su honor, con una tarea
bastante importante, una embajada en Europa.
Número 5 No se sabe mucho más de su juventud. Más allá de los hechos que llevaron a Hasekura
hasta Europa, y luego a otros destinos, es poco lo que se sabe sobre su vida. Sin embargo,
al pertenecer a la clase samurai y ser descendiente de la familia imperial japonesa, sin duda
debió tener privilegios. Además, tuvo que recibir entrenamiento para el combate y habilidades
de defensa necesarias para proteger el Danjo.
Número 6 Europa y Japón buscaban profundizar sus relaciones
Por siglos, Japón había mantenido una estrecha relación, principalmente comercial, con China
y otros países de Asia. Lógicamente, la cercanía era un factor importante para estas
relaciones. Pero, a mediados del siglo XVI, llegaron dos nuevos e importantes actores,
Portugal y España, ambos imperios europeos con extensos dominios en diversas partes del
mundo. Interesados en el comercio y, en el caso español, también en las misiones cristianas
para extender la religión por el mundo, ambos países europeos buscaron entrar a Japón.
Número 7 Hasekura se vio interesado por la religión cristiana
La introducción europea, particularmente la católica y española, fue relativamente
exitosa en Japón. Las órdenes religiosas de los jesuitas, enviados por Portugal, los
franciscanos y los dominicos, enviados por España, fueron las primeras en llegar al
país. A inicios del siglo XVI, ya se habían convertido al catolicismo alrededor de 200
mil japoneses. Hasekura también sintió interés por la religión occidental, lo cual pudo incidir
en su decisión de aceptar la embajada europea. Número 8 Navegó por meses hasta los territorios
españoles en América La misión de Hasekura inició con un largo viaje en barco, acompañado
por alrededor de 180 comerciantes, europeos, samurái y católicos conversos de Japón.
El barco zarpó en el otoño de 1613 y arribó tres meses después, el 25 de enero de 1614,
en Acapulco, una de las ciudades del Virreinato de Nueva España, el más grande del Imperio Español.
Número 9 El Virreinato de Nueva España Hasekura llegó a territorio mexicano,
entonces parte del Virreinato Español de Nueva España, que se extendía por buena
parte del norte y centro de América, Asia y Oceanía. Más de 7 millones y medio de kilómetros
cuadrados. Este Virreinato incluía los territorios actuales de Guatemala, Belice, Costa Rica, El
Salvador, Honduras, la Capitanía General de Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Trinidad y
Tobago, Guadalupe, México, los estados de California, Nevada, Colorado, Utah, Nuevo México,
Arizona, Texas, Oregon, Washington, Florida y partes de Idaho, Oklahoma, Montana, Wyoming,
Louisiana y Kansas. También el sur de la Columbia Británica de Canadá y territorios de la Capitanía
General de Filipinas, que comprendía Filipinas, Islas Carolinas y las Islas Marianas.
Número 10 Su llegada fue registrada por cronistas locales
Chimal Pajín, un cronista de la tribu Nahua, escribió sobre la llegada del samurái japonés.
Según su relato, al bajar del barco los tripulantes debían esperar instrucciones
y organización para seguir su ruta. Pronto iniciaron los enfrentamientos entre viajeros
japoneses y españoles, que incluso llegaron a la violencia física. De acuerdo con Chimal Pajín,
el emisario señorial, como se refirió a Kasehura, se quedó muy poco tiempo en México. Dejó ver que,
aunque estaba interesado en el catolicismo, Kasehura quería esperar a bautizarse en Europa.
Número 11 Visitó Ciudad de México y Veracruz
Kasehura permaneció sólo dos meses en el Virreinato de Nueva España, pero en ese tiempo
hizo visitas de alto nivel en Ciudad de México y Veracruz, donde fue recibido con honores por
las autoridades locales. De acuerdo con los relatos de Chimal Pajín, Kasehura era apenas
el segundo enviado que Japón había llevado a México. El cronista incluye en sus registros que
la intención de los japoneses era convertir todo su país en católico, y así planteárselo al Papa
Pablo V en Roma. Número 12 Fue recibido por el Virrey
El embajador japonés se reunió con el Virrey español en México. En el encuentro le contó
su plan en Europa, reunirse con el rey de España para ofrecerle paz y pedirle facilidades para el
comercio entre Japón y México. Durante su visita el arzobispo de México, Juan Pérez de la Serna,
bautizó a 20 y confirmó a 63 de los acompañantes de Kasehura en el convento de San Francisco,
muy cerca del sitio de hospedaje de los japoneses. Número 13 Dejó un grupo de representantes en
Nueva España Antes de partir a su misión europea,
Kasehura dividió a su grupo de acompañantes y dejó algunos en Nueva España. Tomó un grupo
de japoneses y dejó un número igual aquí para el comercio, intercambio y venta de objetos,
escribió Chimal Pajín. Estos japoneses debían esperar en México el retorno de la misión europea,
algunos vivieron allí por varios años. Número 14 Hizo una breve parada en Cuba
Kasehura y el grupo elegido para acompañarlo hasta Europa se arpó en junio desde México,
pero se detuvieron en la Habana, Cuba, un mes después, en julio de 1614. Estuvieron en la
isla por 6 días y luego se embarcaron nuevamente con destino a Europa, esta vez en un barco
distinto. Desde el año 2001, la bahía de la Habana tenía una estatua de bronce que conmemora
la visita de Hasekura, quien fue el primer japonés en visitar este territorio, al menos
el primero del que se tenga registro. Número 15 La primera parada europea fue en España
Hasekura fue recibido en el Imperio Español por el rey Felipe III. Esta cita era muy importante,
pues Hasekura era el representante japonés y estaba encargado de entregar una carta del daimyo,
Date Masamune, quien pedía a España un acuerdo de comercio entre ambos países. Al rey respondió
que estudiaría la propuesta y haría lo necesario para cumplir sus solicitudes.
Número 16 Cambió su nombre nuevamente No solo su nombre, también su religión.
Mejor dicho, cambió su nombre debido a que cambió su religión. Hasekura fue bautizado
el 17 de febrero en Madrid, en el convento de las Descalzas Reales. Como es usual con el
catolicismo, el samurái debió asumir un nombre cristiano. Elegió llamarse Felipe Francisco,
el mismo primer nombre que el rey español. Número 17 Se detuvo en Francia por mal clima
Aunque su siguiente destino era Italia, Hasekura y su equipo debieron desembarcar
en el puerto de Saint-Tropez, en Francia, debido al mal tiempo en el viaje. Solo estuvieron unos
días, pero su visita fue registrada en las crónicas de la ciudad. La visita de Hasekura
es el primer registro de relaciones diplomáticas entre Francia y Japón.
Número 18 Finalmente llegó a Roma
El 20 de septiembre de 1615, el emperador japonés llegó a Roma, donde fue recibido
por el cardenal Furgesio. En Italia tenía dos objetivos principales. El primero era
el mismo que en España, plantear acuerdos comerciales y económicos entre Japón y
México. El segundo era más cultural, buscaba misioneros europeos para llevarlos a Japón,
y aumentar la cantidad de conversos a la religión católica. Esta actividad fue
particularmente bien vista por su siguiente y muy relevante anfitrión.
Número 19 Se reunió personalmente con el papa
El papa Pablo V recibió a Hasekura el 3 de noviembre en el Vaticano. El pontífice recibió
la carta del Damyo japonés, la solicitud de misioneros católicos, y quedó gratamente
sorprendido por el embajador Hasekura. De hecho, le demostró su estima otorgándole
un gran reconocimiento.
Número 20 Hasekura fue declarado ciudadano romano
Jouchi Hasekura Tsunenaga, Felipe Francisco, ya coleccionaba varios nombres, varias identidades
de distintas épocas de su vida. Después de su visita papal, Hasekura halló una más,
el papa le otorgó la ciudadanía honoraria en Roma. Así, este samurái japonés, embajador
convertido en católico con nombre español, se convirtió también en ciudadano europeo.
El documento que certifica la nacionalidad de Hasekura se encuentra actualmente preservado
en Sendai, Japón.
Número 21 También fue retratado en Roma
Los historiadores todavía no han definido la identidad del pintor que retrató a Hasekura
durante su visita en Roma, pero se cree que fue Archita Ricci o Claude Duret.
Su retrato todavía hoy se puede ver exhibido en el Palacio del Quirinale, en Roma.
Número 22 Las cartas de Hasekura están en los archivos
vaticanos Hasekura entregó una carta al papa, pero
escrita en dos versiones, una en japonés y la otra en latín. Ambos documentos pueden
ser consultados actualmente en los archivos vaticanos.
La respuesta papal fue positiva para el envío de misioneros católicos, pero la propuesta
de intercambio comercial con México la dejó a decisión del rey español.
Número 23 Hay rumores sobre sus actividades políticas
Sin embargo, más allá de las descripciones y relatos oficiales de la visita en Roma,
hay comunicaciones que indican que el embajador también trató temas políticos, buscando
alianzas internacionales para apoyar políticamente las ambiciones de Sudamyo en Japón.
Una carta de 1615 del embajador de Venecia dice que Hasekura aseguró al papa que el
rey, al que seguía en Japón, pronto tendría el control de todo el país y que una alianza
con Sudamyo ayudaría a aumentar la influencia cristiana en todo Japón.
Número 24 Un segundo intento en España
Al año siguiente, en abril de 1616, Hasekura volvió a visitar Madrid, donde se reunió
nuevamente con el rey español. Las solicitudes japonesas no habían sido respondidas, y la
segunda visita solo confirmó lo que el silencio español advertía. El rey de España se negó
a firmar el acuerdo. Al monarca le parecía que la embajada de Hasekura no era una representación
oficial de Tokugawa, el esayu, quien gobernaba Japón.
De hecho, cuando Hasekura llegó a Europa para pedir más misioneros, Tokugawa había
promulgado un decreto ordenando la expulsión de todas las misiones católicas, y empezó
a perseguir a los practicantes de esta fe en Japón.
Número 25 El regreso tras el fracaso
Después de dos años en Europa, Hasekura se embarcó de regreso a Nueva España, zarparon
en junio de 1616. Algunos documentos indican que integrantes de la misión japonesa se
quedaron en España, principalmente en zonas cercanas a Sevilla.
México fue una escala previa del regreso a Japón. Hasekura estuvo allí por cinco
meses. El barco que los había llevado en el primer viaje lo esperaba en Acapulco.
Mientras la embajada japonesa viajaba por Europa, el buque San Juan Bautista había
sido utilizado para comercio e intercambio de productos.
Número 26 El rey español limitó las ganancias de los japoneses
Conociendo las actividades comerciales que había tenido el buque japonés, el rey de
España ordenó al virrey de Nueva España que forzara a los japoneses a gastar la mayoría
de sus ganancias en productos mexicanos. Como quería evitar que se llevaran mucha
plata, las autoridades españolas limitaron la cantidad de este material que podían llevarse.
Hasekura pudo sacar 12.000 pesos en plata, y el capitán del buque, Yokosawa Shogun,
se llevó 8.000 pesos.
Número 27 Escala en Filipinas
El virrey nato de Nueva España era tan amplio que salir de sus territorios implicaba viajar
por miles de kilómetros. Técnicamente, cuando Hasekura hizo su última escala en Filipinas,
todavía seguía en territorio con jurisdicción española.
En abril de 1618, el buque San Juan Bautista llegó a Filipinas y fue comprado por el gobierno
local español, que lo destinó a protección militar del territorio.
Durante su estadía en Filipinas, Hasekura mandó a construir un nuevo barco y compró
numerosos bienes y productos para el damyo Date Masamune.
Número 28 Finalmente regresó a Japón
Siete años después de su partida, de visitar numerosos países y casi dar la vuelta al
mundo, Hasekura llegó al puerto de Nagasaki en agosto de 1620.
Japón había cambiado considerablemente Los esfuerzos por erradicar el catolicismo
se habían radicalizado después de 1616, cuando el eshoguna Tokugawa Leijasu murió
y fue sustituido por su hijo Tokugawa Hidetada, aún más xenófobo y defensor de la política
del aislamiento japonés.
Número 29 Hasekura rindió cuenta sobre su misión
Al reencontrarse con Date, su damyo o señor feudal, Hasekura entregó reportes sobre sus
viajes, las respuestas recibidas y le entregó una serie de objetos obtenidos durante su
fallida misión.
Entre otras cosas, le dio un retrato del Papa Pablo V, un retrato del propio Hasekura mientras
oraba, un set de dagas malayas o indonesias que compró en Filipinas.
Estas últimas se encuentran exhibidas en el Museo de la Ciudad de Sendai.
De acuerdo con los registros de la casa Masamune, a la cual pertenecía el damyo, las declaraciones
fueron sorpresivas y extraordinarias.
Número 30 Después de tanto esfuerzo, el damyo hizo
lo opuesto a la misión de Hasekura.
Preocupado por la posición del shogun Hidetada, el damyo Date decidió prohibir y perseguir
el catolicismo en Sendai, su territorio.
Pese a enviar a Hasekura a buscar más misioneros, el damyo hizo grandes esfuerzos por evadir
su responsabilidad en esa misión, incluso escribió una carta al shogun para asegurar
que su enviado había sido aprobado por el shogun anterior.
Y sus temores no eran infundados.
Aunque Date tenía ambición de acuerdos comerciales con España, el Imperio Europeo era una amenaza
para Japón desde las cercanas Filipinas, donde había fuerzas militares apostadas.
Se cree que el viaje de Hasekura y sus testimonios sobre los territorios españoles aceleraron
la decisión del shogun japonés de romper relaciones comerciales con España en el año
de 1623 y diplomáticas en 1624.
Número 31.
Poco se sabe del final de Hasekura.
Pese a la importancia que tuvo Hasekura en el intercambio entre Japón y Europa, incluso
si los acuerdos no fueron alcanzados, poco se sabe sobre su vida después de regresar
a Japón.
De acuerdo con rumores de algunos cronistas cristianos en Japón, se dice que Hasekura
abandonó el cristianismo, otros dicen que fue martirizado por su fe, otros que mantuvo
su fe católica en secreto.
Se sabe, sin embargo, que sus descendientes y sirvientes fueron ejecutados por ser cristianos,
así que es claro que Hasekura traspasó sus creencias a su entorno y probablemente mantuvo
la fe católica hasta sus últimos días.
Oficialmente, según fuentes católicas y fuentes japonesas, Hasekura murió en 1622
debido a una enfermedad, pero no se sabe con certeza dónde se encuentran sus restos, aunque
se sospecha de tres tumbas en distintas zonas de la ciudad de Miyagi.
Una década después de la muerte de Hasekura, la esposa de su hijo y dos de sus sirvientes
fueron aprendidos y torturados para que abandonaran la fe católica.
Como rechazaron la imposición, fueron ejecutados.
Su hijo, Rokeumona Tunejori, sobrevivió por ser el maestro del Templo Zen en Ekomiyoji.
Aunque sospecharon de sus creencias, decidieron no interrogarlo, pero en 1640 otros sirvientes
fueron acusados y finalmente el hijo de Hasekura fue decapitado.
Los privilegios de la familia Hasekura fueron abolidos y todas sus propiedades y bienes
confiscados apenas se redescubrieron durante el siglo XIX, pues habían estado bajo la
custodia del Damyo de Sendai por siglos.
Entre estas posesiones se encontraron numerosos artefactos y objetos católicos que Hasekura
había traído de sus viajes, pero no había entregado a su Damyo japonés.
El descubrimiento incluyó rosarios, hábitos y pinturas religiosas.
Todos estos bienes se encuentran actualmente exhibidos en museos japoneses.
Pese a que la gran misión de Hasekura no logró sus objetivos iniciales, su legado
sobrevivió al largo aislamiento japonés y eventualmente trajo a la luz una parte importante
de la historia de Japón y sus relaciones diplomáticas más allá de la mitad del mundo.
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