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¿Pero la serie realmente refleja la vida y detalles de los crímenes de Dahmer? En este video te contaremos 35 hechos reales sobre este temible asesino en serie, su vida, sus atroces crímenes y los detalles que jamás habrías imaginado sobre este caso.
----------------------------------------------------------------- Resumen del vídeo generado por IA La calidad y la precisión pueden variar.
Explora 35 hechos reales sobre Jeffrey Dahmer, desde una extraña fascinación infantil hasta la evolución de sus crímenes en Milwaukee. Historia Incomprendida repasa detalles inéditos de su vida, incluyendo su servicio militar y los escalofriantes sucesos que llevaron a su captura definitiva.
35 cosas horribles y escalofriantes de Jeffrey Dahmer
Las historias de crímenes reales atraen cada vez más interés en la audiencia, de allí
que muchas series nuevas aborden los casos más sonados de la historia, sorprendiendo
a las nuevas generaciones con los detalles más aterradores del pasado.
Jeffrey Dahmer fue uno de los peores asesinos seriales de Estados Unidos, así que no es
sorpresa si últimamente has escuchado su nombre sonando más de lo usual.
Dahmer es el foco de una de las más recientes series producidas por Netflix.
Pero ¿la serie realmente refleja la vida y detalles de los crímenes de Dahmer?
En este vídeo te contaremos 35 hechos reales sobre este temible asesino en serie, su vida,
sus atroces crímenes y los detalles que jamás habrías imaginado sobre este caso.
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Número 1.
Su fascinación erótica por la muerte empezó en la infancia.
Jeffrey Dahmer nació el 21 de mayo de 1960 en Milwaukee, en el estado de Wisconsin.
Era el hijo mayor de Lionel y Joey C. Dahmer.
La familia se completó seis años después, cuando nació su hermano.
Fue su familia la primera en notar la extraña fascinación de Jeffrey Dahmer con la muerte,
y es que su padre, Lionel, ha revelado que, siendo solo un niño, su hijo mayor ya cortaba
animales para examinarlos.
Una vez, después de encontrar algunos animales muertos por un atropello en la vía, Jeffrey
los cortó para examinar su interior.
Y solo que la mayoría de los varones jóvenes hacemos cuando las hormonas toman el control,
creo que sus conexiones neuronales hicieron contacto y de alguna manera lo programaron,
contó su padre.
Número 2.
Tenía su propio club de fans en la escuela.
Dahmer siempre tuvo una personalidad retraída y obsesiva, pero en la escuela era muy popular,
y es que era el clásico payaso de la clase, el estudiante que hacía bromas pesadas y
atrevidas.
Entre otras, acostumbraba a fingir ataques o convulsiones para asustar a los maestros.
Su popularidad era tal que algunos de sus compañeros orgullosamente decían ser parte
del club de fans de Dahmer, y lo impulsaban a hacer más bromas.
Número 3.
Su papá le enseñó a preservar cuerpos.
Quienes conocían a Dahmer desde la infancia sabían de su extraño comportamiento, pues
durante su juventud tenía una casa de campo llena de cuerpos de animales.
Dahmer tenía solo cuatro años cuando comenzó a coleccionar huesos de animales, según su
padre, e interesaba saber cómo armar los esqueletos, pero muchos de esos animales de
la colección habían sido asesinados por el propio niño.
Sin embargo, la mayor sorpresa es que esa extraña afición infantil fue la base para
sus terribles crímenes adultos.
Parte importante de sus actos fue posible gracias a las enseñanzas de su padre.
Lionel Dahmer era químico, y en un intento por encontrar puntos en común con él, le
enseñó a preservar partes de animales.
Esas lecciones fueron aplicadas por Dahmer posteriormente, para preservar las partes
de los cadáveres de sus víctimas.
Número 4.
Una cirugía infantil pudo trastornar su personalidad.
Si bien no hay un solo motivo que explique los atroces actos de Dahmer, algunos hechos
durante su infancia se han señalado como posibles disparadores de su comportamiento.
Por ejemplo, cuando tenía 4 años, Dahmer fue operado por una doble hernia en su escroto.
Pese a su corta edad, el niño estaba obsesionado con la idea de que le habían mutilado sus
genitales en la operación.
La psicóloga clínica Judith Becker, quien testificó en el juicio contra Dahmer, dijo
que el niño tenía esa creencia, y que su comportamiento se hizo más retraído y tímido
después de la cirugía.
Número 5.
La infancia y juventud de Dahmer también estuvieron marcadas por el abandono de sus
padres, no el físico, pues ambos vivían con él, pero sí sufrió abandono emocional.
Su madre sufría de depresión, y desde el nacimiento de Dahmer tuvo problemas para acercarse
a su hijo.
Como tomaba antidepresivos, no podía amamantarlo, así que tampoco tuvieron ese lazo de unión
desde su primera infancia.
Eso se mantendría el resto de su vida, pues su madre también sufrió de ansiedad extrema,
incluso intentó suicidarse.
Su padre, por su parte, no cubría tampoco las necesidades emocionales de Dahmer.
La situación en casa era tal, que la primera maestra de Dahmer hizo un reporte sobre sus
preocupaciones sobre la negligencia que el niño sufría en su hogar.
Número 6.
Su primera víctima era casi una fantasía para Dahmer.
La primera víctima de Dahmer fue el joven Stephen Hicks, quien tenía apenas 18 años.
Hicks iba para un concierto, estaba pidiendo un aventón en medio de la carretera, y Dahmer
se ofreció a llevarlo.
Para entonces, Dahmer todavía no había explorado su suerte, pero ya sentía atracción por
hombres.
Tenía fantasías con chicos muy similares a Stephen Hicks, pero realmente no aceptaba
aún estos deseos.
Curiosamente, y según el propio Dahmer relató a las autoridades, su principal fantasía
implicaba conocer a un extraño en medio de la carretera, darle un aventón y luego pasar
un buen tiempo juntos.
El problema era que Dahmer nunca quería que lo dejaran.
Por eso, cuando Hicks detuvo el carro de Dahmer en plena carretera, simplemente estaba cumpliendo
la principal fantasía de quién sería su asesino.
Número 7.
Dahmer aseguró que mató a Hicks por miedo.
Dahmer tenía solo 18 años cuando cometió este primer asesinato.
Apenas habían pasado algunas semanas desde su graduación del colegio.
En su declaración oficial, confesó que mató a Hicks, pero aseguró que fue un accidente.
Según su versión, siguiendo su fantasía, Dahmer invitó a Hicks a compartir un rato
en su casa.
Y así lo hicieron.
La violencia empezó cuando Hicks le pidió a Dahmer que lo llevara a su destino, el concierto
al que quería asistir.
Dahmer le pidió que se quedara más tiempo y Hicks se negó.
La pelea escaló rápidamente hasta que Dahmer tomó una pesa y lo golpeó en la cabeza.
Pero Hicks no murió por el golpe.
Mientras se retorcía de dolor, Dahmer lo mató.
Presa del pánico a ser descubierto, según su versión, Dahmer llevó el cuerpo a su casa
que se encontraba vacía, pues su madre se había ido hacía semanas con su hijo menor
y su padre convivía en un hotel con una novia.
Dahmer escondió el cadáver, luego regresó para cortarlo en pedazos.
Metió los huesos en el horno para debilitarlos y poder molerlos.
El polvillo de huesos fue esparcido por todo su jardín.
8.
Trabajó en una fábrica de chocolate
Conocer los oficios de los asesinos en serie es siempre curioso.
Nadie imagina a un asesino serial teniendo una vida normal.
Y es particularmente sorprendente en el caso de Dahmer, quien, entre otras cosas, trabajó
en la compañía de chocolate Ambrosia en 1985, cuando tenía 25 años.
Estuvo 6 años en esa empresa hasta que fue despedido por incumplir labores y perder turnos
de trabajo, probablemente debido a su otra actividad recurrente, los asesinatos.
9.
Estaba obsesionado con la Guerra de las Galaxias y el Exorcista 3
Por algún motivo poco comprensible, Dahmer se preparaba para matar viendo algunas películas
específicas.
Por ejemplo, disfrutaba de la maldad del personaje del emperador Palpatine en la película Retorno
del Jedi, una de las partes de la saga de la Guerra de las Galaxias.
De hecho, llegó a usar lentes de contacto amarillos para parecerse al personaje.
También veía con frecuencia la tercera parte de El Exorcista, película que narra las acciones
de un asesino serial sobrenatural.
10.
Fue médico de combate en el ejército.
Quizá más sorprendente aún es que Dahmer cumplió servicio militar e incluso fue médico
del ejército.
Apenas 6 semanas después de asesinar a Stephen Hicks, Dahmer se inscribió en la Universidad
del Estado de Ohio, pero se retiró 3 meses después por bajo rendimiento.
En 1979, con 19 años, su padre lo impulsó a inscribirse en el ejército, donde fue entrenado
como médico especialista.
11.
Se le acusó de maltratar soldados en el ejército.
Al menos dos soldados denunciaron a Dahmer por drogarlos y violentarlos.
Preston Davis, un compañero militar de Dahmer, declaró una vez que Dahmer bebía mucho alcohol
y cuando estaba ebrio hablaba libremente del asesinato de Hicks, pero ninguno de ellos
le creía.
En 1981, apenas dos años después de su ingreso al mundo militar, fue declarado inadecuado
para mantener el servicio militar y le dieron una baja honorable.
12.
Esclavizó a uno de sus compañeros militares.
Billy Capshaw, un joven soldado de sólo 17 años, fue compañero de cuarto de Dahmer
durante su servicio militar.
De acuerdo con sus denuncias, Dahmer lo dominó apenas días después de su llegada, lo encerraba,
maltrataba, drogaba y atacaba frecuentemente.
Y los periodos de abuso se alternaban con momentos en que Dahmer se acostaba a su lado,
le decía que lo amaba y lo acariciaba.
Esta situación se mantuvo por más de un año, al punto de que Capshaw planeó cómo
matarlo.
No se atrevió a denunciarlo en su momento.
Años después, cuando reveló sus denuncias, recibió una pensión especial del ejército
por haber sido torturado por un compañero.
13.
Dahmer era alcohólico.
El factor más decisivo para la expulsión de Dahmer del ejército fue su alcoholismo,
una adicción que inició bastante temprano.
Se sabe que Dahmer llegaba a clases de secundaria ebrio e incluso guardaba botellas de licor
en su locker.
Durante su servicio militar, fue ingresado a un programa de recuperación del alcoholismo,
pero no mostró resultados, por eso fue dado de baja, número 14.
En total tuvo 17 víctimas.
Dahmer fue un prolífico asesino en serie, mató a 17 hombres, todos provenientes de
entornos vulnerables o inestables.
Sus víctimas eran el tipo de personas que no tendrían muchos dolientes o no serían
buscados activamente por las autoridades, como jóvenes que escaparon de casa o traficantes
de drogas.
Su capacidad de asesinar evolucionó rápidamente, en solo dos años, su conteo de víctimas
ascendió de 4 a 17.
Es un proceso, no pasa de un día para otro cuando despersonalizas a otra persona y la
ves como un solo objeto, un objeto de placer y no un ser humano que vive y respira.
Parece que esto facilita hacer cosas que no debería hacer, dijo Dahmer una vez.
Número 15.
Además de matar, los cuerpos.
Uno de los aspectos más aterradores de Dahmer era que su ataque no terminaba con la muerte.
Después de acabar con sus víctimas, a quienes solía atraer ofreciendo dinero o una noche
de compañía, cortaba el cuerpo en pedazos, y no siempre para ocultarlo con mayor facilidad.
Cuando su vivienda fue registrada, la policía encontró macabros souvenirs de sus ataques,
partes de cuerpos preservadas.
Park Dietz, un psiquiatra forense y consultor del FBI, explicó.
Muchos asesinos seriales guardan souvenirs de sus víctimas como trofeos.
Estos trofeos usualmente son documentos de identificación o partes de su ropa, pero
pocos están tan motivados por su soledad que guardan piezas de los cuerpos de sus víctimas.
Número 16.
Su apartamento apestaba.
Los primeros asesinatos de Dahmer ocurrieron en la casa de su abuela, quien no supo de
sus crímenes, pero lo votó por su comportamiento errático y su alcoholismo.
Dahmer se mudó entonces a un apartamento en Milwaukee, donde cometió la mayoría de
sus crímenes.
Naturalmente, con una colección de partes corporales, el mal olor en su apartamento
era notorio.
Sus vecinos nunca vieron un comportamiento extraño, lo percibían como un joven retraído
y nada más, pero eventualmente notaron el olor que despedía su residencia.
Los policías encontraron corazones, bíceps y partes de piel de distintas áreas de cuerpos,
incluyendo genitales.
Algunas estaban en el congelador, pues solía también consumirlas.
Número 17.
Tomaba fotografías como recuerdo de sus ataques.
Otro souvenir un tanto más común entre asesinos seriales, pero también perturbador, eran las
fotos.
Dahmer tenía una colección de polaroids que tomaba justo después del asesinato.
Era mi manera de recordar su apariencia, su belleza física.
Si no podía mantenerlos conmigo por completo, al menos podía mantener sus esqueletos, declaró
Dahmer después de su detención.
Número 18.
Practicó lobotomías.
Si bien los actos más atroces de Dahmer lo hicieron famoso, hay algunos hechos aún más
extraños y retorcidos en sus crímenes.
Las evidencias muestran que Dahmer hizo experimentos para tratar de controlar por completo a sus
víctimas.
Por ejemplo, experimentó con Errol Lindsey, un adolescente al que atrajo a su apartamento.
Lo sedó, taladró un hoyo en su cráneo y en él vertió ácido hidroclórico.
Su objetivo era convertirlo en un zombi dócil que se quedara con él sin tener que matarlo.
Sorprendentemente, Lindsey sobrevivió a este ataque y despertó de la anestesia quejándose
de un fuerte dolor de cabeza.
Entonces Dahmer lo escapó.
Número 19.
Planeó crear un altar con sus víctimas.
Después de su detención, Dahmer confesó a los policías que planeaba usar los restos
de sus víctimas para construir un altar que decoraría con calaveras y esqueletos completos
de sus víctimas.
Según Dahmer, esta sería su zona de meditación, donde podría, en sus propias palabras, limpiar
sus pensamientos y alimentar su obsesión.
Número 20.
Decía que no quería causar dolor.
Una de las cosas más increíbles de las declaraciones de Dahmer es que afirmaba preocuparse por
sus víctimas.
De hecho, decía que los mataba de la forma menos dolorosa que conocía.
Por eso, numerosos especialistas han especulado que sus asesinatos eran más producto de su
necesidad de control y de evitar abandono que de un sadismo extremo.
Las atrocidades posteriores al crimen eran una extensión de esa enfermiza obsesión
por poseer a sus víctimas.
Número 21.
Una vez lo atraparon en el acto y lo dejaron ir.
La propia policía entregó a Dahmer a una de sus víctimas, Conerag.
Sin zafón, sufrió los mismos experimentos con lobotomías y ácido sulfúrico que Dahmer
intentó con Lindsay.
También sobrevivió y se encontró solo al despertar.
Dahmer había salido a comprar alcohol.
Visiblemente desorientado y con poca capacidad de moverse, Conerag logró salir de casa.
Tres mujeres lo encontraron en la calle del edificio y llamaron a la policía para pedir
apoyo.
Cuando los oficiales llegaron, Dahmer venía también en camino.
Les dijo que Conerag era su pareja, que era adicto, que solía ponerse así cuando consumía.
Aunque las mujeres fueron incrédulas, los policías decidieron creerle a Dahmer, probablemente
porque querían evitar una disputa de pareja, y le entregaron a Conerag nuevamente.
Incluso lo acompañaron a cargarlo hasta el apartamento y no actuaron, a pesar de que
notaron el fuerte olor a descomposición en la cama de Dahmer.
Justo después de su partida, Dahmer lo asesinó.
Número 22
Llevó una cabeza humana a su trabajo
Durante sus años en la compañía chocolatera, Dahmer llegó al extremo de llevar una cabeza
momificada a su empleo.
La guardó en su locker personal.
«Quería tener algo de la persona conmigo», dijo Dahmer en una entrevista después de
su arresto.
Así de fuerte era la compulsión.
Número 23
Una víctima escapó y fue quien lo delató a la policía.
El 22 de julio de 1991, cuando Dahmer tenía 31 años, llevó a su casa a Tracy Edwards,
un hombre al que había conocido en un club cercano.
Cuando entró al apartamento, Edwards notó varias botellas de ácido hidroclórico y
un extraño olor.
Dahmer logró ponerle esposas en una de sus manos, entonces Edwards intentó huir, pero
Dahmer lo amenazó con un cuchillo y dijo que quería escuchar los latidos de su corazón
antes de comerlo.
Edwards intentó una estrategia mejor, aseguró a Dahmer que no lo dejaría e incluso posó
para varias fotografías.
Cuando Dahmer estaba suficientemente ebrio, Edwards lo golpeó en la cara y escapó del
apartamento, aún con una de las esposas.
Corriendo por la calle, encontró una patrulla policial, pidió ayuda a los policías, quienes
lo acompañaron a casa de Dahmer a buscar la llave de las esposas.
Uno de los oficiales entró al cuarto de Dahmer a buscarlas y abrió una gaveta donde se encontró
la colección de fotografías de los cuerpos.
Inmediatamente lo arrestaron.
Número 24 Dahmer ya había sido detenido por comportamiento inapropiado
Antes de su captura definitiva, Dahmer ya había estado detenido.
En 1988, cumplió un año en un programa de trabajo de la Correccional de Milwaukee después
de ser detenido por drogar y acosar a un niño de 13 años, y pese a este crimen, fue liberado
e incluso tuvo diversos privilegios durante su condena.
Número 25 Una vez le permitieron salir del programa
correccional para celebrar En retrospectiva, es insólito conocer todos
los privilegios que tuvo Dahmer durante su vida, especialmente gracias a la policía.
Por ejemplo, después de estar detenido por agredir a un adolescente, no solo tuvo acceso
a un programa que le permitió obtener libertad, sino que durante el tiempo del programa le
permitieron salir a celebrar el Día de Acción de Gracias con su familia, un privilegio incomprensible
para una persona con su acusación y su alcoholismo.
Número 26 Irónicamente, en esa salida se convirtió
en víctima.
Durante esa salida especial, Dahmer comió con su familia, pero pronto los abandonó
para ir a varios bares.
En el 219 Club, el bar donde hacía la mayoría de sus secuestros, Dahmer conoció a un hombre
con quien conversó y bebió por largo rato.
Eventualmente se desmayó por el alcohol y al despertar, se encontró en una situación
similar a la de sus víctimas.
Estaba amordazado, guindado del techo con cuerdas, el hombre al que había conocido
lo estaba agrediendo con una vela.
Dahmer gritó y suplicó ayuda.
A diferencia de Dahmer, el hombre tuvo piedad y lo dejó ir.
Número 27 La policía encontró restos humanos en todos
los utensilios del apartamento.
Después del arresto de Dahmer en 1991, la policía hizo un allanamiento completo al
apartamento.
Allí encontraron la cabeza de Konerak, Sin Sanfón y restos de otras víctimas en el
refrigerador.
También encontraron botellas de ácido hidroclórico y un barril grande donde Dahmer derretía la
piel y las calaveras en ácido.
Cuando hicieron pruebas, encontraron que todos los utensilios hallados en la casa de Dahmer
tenían restos humanos.
Número 28 Lo declararon legalmente cuerdo.
La investigación contra Dahmer reveló que tenía diversos trastornos mentales, incluyendo
trastorno límite de personalidad, trastorno de personalidad esquizotípica y trastorno
psicótico.
También sufría de explacnofilia, un trastorno por el cual las personas pueden sentir excitación
por huesos o carne.
Los abogados de Dahmer citaron todo esto para pedir que su condena se diera en un asilo
psiquiátrico en lugar de la prisión, pero el juez consideró que Dahmer entendía exactamente
la naturaleza de sus actos y la diferencia entre el bien y el mal, así que lo declaró
legalmente cuerdo para enfrentar su juicio.
Eventualmente, Dahmer fue condenado el 17 de febrero de 1992 a 15 cadenas perpetuas.
Número 29 Ayudó a la policía a encontrar los cuerpos
de sus víctimas.
Dahmer cooperó con la policía después de su arresto, confesó sus crímenes y orientó
a la policía para hallar los restos de cada víctima por la cual era acusado.
Número 30 Confesó un asesinato inesperado.
Entre su colaboración con la policía, Dahmer incluyó la confesión del asesinato de Steve
Kicks, su primer homicidio.
La policía no tenía idea sobre ese crimen, como Dahmer había literalmente pulverizado
los restos, no había evidencia.
Número 31 Negó una acusación de...
Dahmer sólo negó una acusación en su contra, el ataque y asesinato contra Adam Walsh, un
niño de 6 años secuestrado en 1981 en Florida, el mismo estado donde vivió Dahmer temporalmente
en esa época.
Dahmer siempre negó el asesinato.
Número 32 Siempre fue sospechoso.
Pese a que Dahmer negó la acusación, igual fue investigado.
En uno de los interrogatorios con el agente Neil Porthill, Dahmer dijo,
«Neil, ¿sabes que cualquiera que haya matado a Adam Walsh no podía vivir en ninguna prisión?
Nunca», en referencia al castigo que suelen sufrir los prisioneros encerrados por cometer
crímenes atroces contra niños.
Por eso muchos no quedaron convencidos de su inocencia.
Su declaración parecía una confesión velada.
Pudo haberlo hecho, pero nunca reconocerlo para evitar represalias.
Número 33 Lo mataron a golpes.
Dahmer murió el 28 de noviembre de 1994, apenas tres años después de su arresto.
Fue asesinado a golpes a manos de otro prisionero, quien afirmó que los guardias lo dejaron
a solas con Dahmer, precisamente para que lo asesinara.
Número 34 Muchos de sus crímenes fueron permitidos
por racismo.
Uno de los aspectos más frustrantes del caso Dahmer es que su actividad pudo evitarse,
o al menos, ser detenida en muchas ocasiones.
Pero una y otra vez la policía le permitió seguir, al creer siempre su versión de los
hechos, e ignorar a quienes lo acusaban.
Para muchos es innegable que Dahmer gozó de su privilegio como hombre blanco en la
década de los 80, aprovechando el racismo incorporado en la policía.
Si los oficiales le hubiesen creído a la vecina de Dahmer, Glenda Cleveland, cuando
lo denunció, se habrían evitado cinco muertes.
Pero Glenda era mujer y afrodescendiente.
Fue ella una de las tres mujeres que encontró al joven Konerak y luego vio, con incredulidad,
cómo los policías lo devolvían a las manos de Dahmer.
Número 35 El hermano de Dahmer cambió su nombre
Después de que descubrieran los crímenes de Dahmer, su hermano menor, David, desapareció
oficialmente.
Según reportes, David estudió en la Universidad de Cincinnati, tuvo una carrera estable y
una familia con al menos dos hijos.
Sin embargo, Lionel, el padre de ambos, ha declarado públicamente que David cambió
su nombre ilegalmente, no quiere ser reconocido y no asistió siquiera a los juicios contra
su hermano.
Todos los aspectos del caso Dahmer son aterradores, pero quizás el peor de todos es el furor
que este asesino causó en buena parte del público estadounidense en su época.
Muchas personas se declararon sus fanáticos y el caso en cierta medida le trajo más fama
que justicia o reivindicación a sus víctimas.
A medida que pasa el tiempo, la imagen de Dahmer se mantiene, cada vez más aterradora
y espeluznante, pero la fama sigue intacta.
Las nuevas series han servido para mantener la memoria de sus víctimas, las lecciones
sobre el racismo y los prejuicios que su caso debió dejar en las autoridades, pero el debate
sobre la fama del asesino por encima de la de sus víctimas se mantiene.
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Recuerda, un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla.