En Plena Edad Media Brutal Castigo a Católica Lo Que Ella Escondía Bajo Su Techo Impactó A Todos

Relatos Históricos
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Esta Mujer Tudor Fue Brutalmente EJECUTADA por esconder sacerdotes Margarita Clitherow. ►Suscríbete al canal: https://geni.us/eZcCYJ
¿Quién fue Margarita? ¿Cómo su nombre encontró su puesto en la historia? En este video te contaremos sobre esta santa, su vida, obra y la terrible muerte que sufrió, perseguida por su fe y religión.
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Esta mujer Tudor fue brutalmente ejecutada por esconder sacerdotes, Margarita Clitherow.
Quizás en la actualidad parezca una locura, pero hubo alguna vez un tiempo en que practicar
el catolicismo era verdaderamente peligroso. Y no hablamos de la época romana ni de la
antigüedad. Incluso en plena Edad Media, cuando la Santa Inquisición se imponía en
algunos países, en otros la religión católica era castigada.
Uno de los casos más emblemáticos de esta persecución fue el de Margarita Clitherow,
también conocida como La Perla de York, una exprotestante convertida a católica que atrajo
toda la ira de la Inglaterra isabelina en pleno siglo XVI.
¿Quién fue Margarita? ¿Cómo su nombre encontró su puesto en la historia? En este
video te contaremos sobre esta santa, su vida, obra y la terrible muerte que sufrió,
perseguida por su fe y religión.
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Nacida en 1556, Margarita Middleton, su apellido original, fue una de los cinco hijos de Thomas
y James Middleton, una familia con relativos privilegios en la Inglaterra de mediados del
siglo XVI. Thomas, su padre, era un empresario respetado, fabricante de velas y sheriff de
la ciudad de York, pero su muerte prematura marcó a la familia. Margarita estaba en plena
adolescencia, tenía sólo 14 años.
Su madre se volvió a casar poco después con un hombre llamado Henry May. El padrastro
cerró la fábrica de velas y abrió una taberna en su lugar. Se cree que fue criada bajo la
creencia protestante y que fue bautizada en Iglesia de San Martín, donde su padre fue
En 1571, siete años después, contrajo matrimonio con John Clitheroe, un carnicero y chambelán
con buena posición económica. Clitheroe era viudo y ya tenía dos hijos de su matrimonio
anterior. Juntos tuvieron al menos tres hijos más.
La pareja se mudó a la calle Shambles de York, una zona llena de comercios relacionados
con la carnicería. En los primeros años de su matrimonio, nacieron Henry y Anne.
La conversión religiosa en una época delicada
Margarita llegó al mundo en una época compleja para los asuntos religiosos. Apenas tenía
dos años cuando ascendió al trono la reina Isabel I, una de las monarcas más importantes
de la historia británica. Para entonces, el protestantismo ya era la religión establecida
en Inglaterra, y desde el reinado de Enrique VIII, padre de Elizabeth I, el monarca británico
era el máximo representante de la iglesia en el país.
El movimiento de la reforma protestante, que generó una ruptura en la iglesia católica
y dio pie a la creación de diversas corrientes cristianas, causó tal impacto social que
generó una colección de mártires de ambos bandos.
La reforma surgió de las numerosas quejas y críticas a las prácticas de las autoridades
católicas. Iniciada por Martín Lutero en Alemania, quien criticaba la práctica de
cobrar indulgencias, es decir, de cobrar una suma de dinero para otorgar el perdón
de los pecados, la reforma se extendió por Europa, causando numerosos enfrentamientos
con la religión católica, que inició su propio proceso de contrarreforma.
En Inglaterra este proceso de división católica no ocurrió como en el resto del continente,
sino con el rey Enrique VIII, quien irónicamente era un efervoroso católico. Tanto que había
sido declarado defensor de la fe por el Papa León XI, quien destacó la posición del
monarca como protector de la primacía de Roma.
El acta de supremacía declarada en 1534 por Enrique VIII, instituía a la iglesia de Inglaterra
fuera de la jurisdicción de Roma, y en su lugar asomía al monarca como el representante
de Dios en la tierra y el máximo exponente de la religión.
Aunque este documento fue derogado después de la muerte del rey, luego de una breve sucesión
de tres monarcas distintos, Isabel I ascendió al trono en 1558 y restauró el acta de supremacía.
Inicialmente Isabel I no apoyaba a ninguno de los bandos, ni a católicos ni a protestantes.
Pero las políticas hostiles y amenazantes de España, país profundamente católico,
precipitaron la decisión de Isabel hacia el protestantismo. Así, en Inglaterra la
única religión aceptada era la protestante, el anglicanismo, y comenzaron las persecuciones
a sacerdotes y obispos católicos, quienes obedecían a la jerarquía y poder de Roma.
Sólo el hecho de oficiar una misa implicaba un riesgo mayúsculo, eran perseguidos y arrestados,
en el mejor de los casos permanecían encarcelados, en el peor eran torturados y asesinados.
En este contexto, en plena era de persecución a los católicos, Margarita Clitheroe decidió
hacer su conversión precisamente a esa religión.
Se cree que su conversión ocurrió en 1574, aparentemente atraída por los relatos de
sacerdotes conocidos, quienes sufrían por mantener su fe. Su esposo John se mantuvo
en la religión protestante, pero apoyó la decisión de su esposa, y es que si bien se
seguía considerando anglicano, John tenía un hermano sacerdote católico, así que hasta
cierto punto simpatizaba con su fe. De convertirse a convencer, Margarita hizo activo rol religioso.
La conversión de Margarita no fue un acto aislado, de hecho, se encargó de expandir
la religión católica en la mayor medida posible, más que una simple católica, en unos años
se convirtió en una de las principales líderes del movimiento católico en York. Dejó de
acudir a las misas de su parroquia protestante, y muchos de sus conocidos también.
Para los historiadores, esto indica que Margarita no sólo se hizo creyente católica, sino
que se convirtió en una especie de misionera que fue reclutando nuevos creyentes entre
sus compañeros exprotestantes. Pero quizá lo más arriesgado que hizo fue ofrecer protección
a los sacerdotes católicos, no sólo los ocultó, sino que prestó su casa para estas
acciones, desafiantes del orden y las decisiones de la reina Isabel I. De acuerdo con una legislación
aprobada por el Parlamento de Inglaterra, todos los sacerdotes católicos debían abandonar
el país en 40 días. Quienes no cumplieran la orden serían acusados de alta traición
a menos que se juramentaran ante la reina y prometieran su obediencia a la corona. Todos
los que supieran sobre la presencia de sacerdotes jesuitas y no informaran a las autoridades,
se arriesgaban a ser arrestados, enjuiciados e incluso ejecutados por el delito de traición.
Margarita arriesgó su vida al prestar parte de su vivienda para ocultar sacerdotes. En
una habitación de su casa, escondió a sacerdotes jesuitas provenientes de Francia, y ayudó
a trasladarlos por la ciudad para evadir las detenciones de las autoridades inglesas. Escondía
a los sacerdotes y seminaristas en dos cámaras distintas en su residencia. Luego, cuando
estuvo bajo vigilancia de las autoridades, rentó una casa a cierta distancia también
para ocultar sacerdotes. En estos lugares, en el más absoluto de los secretos, se practicaban
misas católicas clandestinas.
Los problemas con la ley
Margarita comenzó a llamar la atención de las autoridades religiosas en Inglaterra
por dejar de participar en las misas protestantes. Dejar de asistir a misa era considerado delito,
así que las parroquias anotaban en listas a quienes evitaban los ritos religiosos. Aunque
John siguió practicando la religión protestante, fue multado varias veces por las acciones
de Margarita. En 1577, Margarita y otras mujeres, también católicas, fueron enjuiciadas y
declaradas culpables por no asistir a la iglesia protestante. Fueron enviadas a la prisión
del Castillo de York, donde pasaron el invierno cumpliendo el castigo.
Entre 1580 y 1583, volvería a cumplir dos sentencias en prisión. Margarita envió a
su hijo Henry a Reims, una comunidad francesa, para que se formaran en L'English College,
uno de los principales seminarios de la época, donde esperaba que se convirtiera en sacerdote.
Nuevamente, su esposo John fue llamado por las autoridades y cuestionado por el viaje
de su hijo mayor fuera de Inglaterra. Margarita tenía una ventaja, su padrastro, Henry May,
era entonces concejal en York. Aunque era una protestante leal, se cree que fue presionado
por su esposa para mantener la protección a su hijastra.
Después de sus primeras tres condenas en prisión, Margarita logró evadir más sanciones
en los siguientes tres años, hasta 1585, cuando murió su madre. El padrastro se volvió
a casar y en marzo de 1586 fue elegido alcalde de la ciudad. Entonces, proteger a la hija
católica se convirtió en un problema político.
El allanamiento y la condena
La protección de Margarita terminó en marzo de 1586. Apenas una semana después de la
elección de su padrastro como alcalde, las autoridades allanaron la residencia a Clitheroe.
En el registro, el sacerdote que estaba escondido pudo huir, pero un niño que estaba viviendo
con ellos, asustado, reveló la ubicación del escondite. Hallaron vestimentas de sacerdotes,
vasos y cálices utilizados para misa. Margarita fue arrestada y acusada de proteger y esconder
a sacerdotes católicos. El momento de su arresto no pudo ser peor. En condiciones normales,
sería presentada ante la corte local y el juicio probablemente hubiese sido menos relevante
y estricto. Sin embargo, para el momento en que fue detenida, había iniciado el periodo
de sesiones judiciales oficiales en York. Su caso fue considerado prioridad, fue presentada
ante los jueces. Pese a las presiones, Margarita rechazó presentar un alegato de defensa. Esto,
en tiempos isabelinos, era considerado una confesión. En un intento desesperado, los jueces
le explicaron y describieron con detalle los horrores que sufriría si era declarada culpable.
Buscaban que Margarita aceptara ser juzgada con un jurado y posiblemente ser declarada
inocente. Pero ella insistió en su posición, se cree que Margarita tomó esta decisión para
evitar la captura, interrogatorio y previsible tortura de sus hijos y esposo. Oficialmente
declaró, no conozco ningún delito del que deba confesarme culpable, no habiendo cometido ninguna
ofensa, no necesito juicio. Ante su terca posición, los jueces decidieron la única
opción posible. Fue declarada culpable y sentenciada a muerte.
Los tres intentos de salvarla
Después de la condena, Margarita tuvo oportunidades para salvarse de la muerte.
Sorprendentemente ninguna funcionó. Primero, familiares y amigos declararon ante las
autoridades que Margarita estaba embarazada de su cuarto hijo. El juez, al escuchar esto,
afirmó que era ilegal atentar contra el bebé en gestación y por lo tanto no podrían ejecutarla.
Ordenó entonces una inspección para verificar el embarazo. No hay explicación lógica para lo
siguiente. Al ser consultada, Margarita afirmó no estar segura de su embarazo,
solo tenía que decir que sí para salvarse. Pese a su declaración, uno de los jueces
decidió retrasar la ejecución y aceptó dejar la decisión en manos de un consejo.
Miembros de este consejo, pastores protestantes y el propio Henry May,
alcalde y su padrastro, la visitaron en prisión. Le ofrecieron la oportunidad de renunciar a la
religión católica públicamente y así salvar su vida. Le pidieron presentar una defensa ante la
corte. Pero Margarita rechazó cualquiera de estas propuestas. Para entonces, se cree que
ya estaba decidida a entregarse al martirio. La ejecución por aplastamiento
El aplastamiento era una de las formas de ejecución más crueles y frecuentes contra
los traidores a la fe protestante. Más que una simple ejecución, era un acto de tortura continuado.
A diferencia de la horca o la guillotina, que mataban en el acto, el aplastamiento implicaba
un sufrimiento continuo. Consistía en, literalmente, aplastar al acusado con tanto
peso como pudiera aguantar. La mañana del 25 de marzo de 1586, el día de la anunciación católica,
Margarita fue trasladada desde su celda de prisión hasta el sitio de ejecución.
De acuerdo con los registros del padre Jean Mauch, quien conoció a Margarita y escribió su historia,
uno de los jueces detalló a la acusada cómo sería su castigo.
Serás desnudada, acostada con tu espalda en el suelo, y se aplicará tanto peso sobre ti,
como puedas soportar, y tendrás que hacerlo por tres días. Al tercer día,
se pondrá una piedra afilada bajo tu espalda, y tus pies y manos serán amarrados a postes.
Más peso se aplicará sobre ti, hasta que seas aplastada hasta la muerte.
Margarita respondió desafiante. Gracias a Dios, no soy digna de una muerte tan buena como esta.
Una vez más le ofrecieron la última oportunidad de arrepentirse y rechazar la fe católica. Margarita
mantuvo su posición. No, no, señor Alguacil, muero por el amor de mi señor Jesús, respondió.
Durante su tiempo en prisión, Margarita cosió su propia mortaja y, según algunas versiones,
cosió una especie de bata para vestir durante la ejecución. Se dice que la única preocupación que
expresó fue el estar desnuda, por eso pidió que la dejaran vestir algo, pero le negaron esa
petición por su dignidad. Tal y como estaba previsto, Margarita fue desnudada, vendaron sus
ojos, la amarraron y la pusieron sobre rocas filosas. Cuando el Alguacil ordenó a sus hombres
aplicar peso sobre ella, se dice que los oficiales se negaron, así que el Alguacil buscó mendigos
dispuestos a cumplir el trabajo. Sobre ella pusieron una enorme puerta que se cree podía
pertenecer a su propia casa. Encima colocaron grandes rocas. Sus últimas palabras fueron parte
de su llanto. Jesús, ten misericordia conmigo. Lo dijo tres veces. Fueron sus últimas palabras.
Su muerte tomó solo 15 minutos. Margarita tenía 29 años, y sí, estaba embarazada.
Pese a que su muerte fue rápida, mantuvieron su cuerpo bajo el peso por otras seis horas.
No se sabe con certeza qué pasó con su cuerpo, pero usualmente en esa época las tumbas donde
reposaban los cuerpos de mártires, se convirtieron en sitios de fe y rezos para los creyentes
católicos. Para evitar esto, se cree que el cuerpo de Margarita fue enterrado en secreto en un sitio
desconocido. Alrededor de seis semanas después de su muerte, de acuerdo con una investigación de la
BBC, el cuerpo de Margarita fue excavado. Le quitaron una mano y volvieron a enterrar el resto
de su cuerpo en otro sitio secreto, pero esta vez con honores católicos. Su mano se encuentra
actualmente expuesta en el convento de Santa María de York, como una valiosa reliquia católica.
El camino a la santidad. Las opiniones sobre Margarita han cambiado a lo largo de la historia.
Sus contemporáneos no vieron con buenos ojos su decisión. De hecho, algunos estaban realmente
molestos. Henry May, el alcalde y su padrastro, afirmaba que Margarita había cometido suicidio.
Fue un fuerte crítico de la posición de su hijastra y su negativa a salvarse en las diversas
oportunidades que tuvo. Esta posición, por supuesto, pudo tener mucho que ver con su trabajo político
y su interés de mantenerse en el poder pese a la mancha que pudo constituir su hijastra católica.
Al condenarla, May demostraba que tenía convicciones y creencias muy diferentes a las
de su hijastra y, por supuesto, leales a la corona y a la religión inglesa. Sin embargo,
y sorprendentemente, se cree que la reina Isabel I condenó el asesinato de Margarita.
En una carta escrita a la población de York, la reina comentó que Margarita debió ser salvada
de tan terrible destino, principalmente por ser mujer. Como sabemos, con el paso del tiempo,
Inglaterra relajó sus leyes religiosas, la persecución de católicos dejó de ser la norma.
Y sin embargo, pasaron unos cuantos siglos antes de que Margarita fuese reconocida por
su enorme sacrificio por la fe católica. En el año 1929, el Papa Pio XI beatificó
a Margarita y el 25 de octubre de 1970, finalmente el Papa Pablo VI canonizó a Margarita Critero
como una de las 40 mártires de Inglaterra y Gales, un grupo reconocido como víctimas de
la violencia religiosa posterior a la reforma y parte del conflicto entre los reyes de Inglaterra
y Gales con el catolicismo. En ese grupo también se encontraban otros mártires como San Edmundo
Su festividad católica se conmemora el 4 de mayo en Inglaterra y el 25 de octubre en Gales. Además,
en Inglaterra se conmemora específicamente a Margarita Critero los 30 de agosto según
el calendario litúrgico de la iglesia episcopal. El Papa Pablo VI fue el primero en llamar a
Margarita a la Perla de York. En la calle donde vivía Margarita junto a su esposo,
se erigió un santuario en honor a la santa. Este lugar es protegido por la iglesia católica y se
encuentra abierto todos los días. Las visitas son gratuitas. En 1987, 17 años después de la
canonización de los 40 mártires, el Papa Juan Pablo II beatificó a otro grupo de 85 mártires
ingleses, también ejecutados por acusaciones religiosas. El legado de la mártir
En la actualidad, la Santa Margarita Critero es considerada la Santa Patrona de la Liga de
las Mujeres Católicas, una organización religiosa fundada en el año 1906 con el
objetivo de unir a las mujeres católicas de Inglaterra. También es patrona de la
Sociedad de Misa Latina, que organiza una peregrinación anual a York en su honor.
Además, es la Santa Patrona de un grupo de parroquias de la Arquidiócesis de Liverpool,
el Sagrado Corazón de Hainsford, Woodtown, Atherton, Asley y Lade.
El nombre de esta santa también está en varias escuelas y centros educativos del país. En el
año 2008, se instaló una placa conmemorativa en honor a Santa Margarita Critero en la zona
en la cual fue ejecutada. La placa fue presentada el 29 de agosto del año 2008 y marca el sitio de
su martirio. Después de la muerte de Margarita, su esposo John mantuvo su fe y le altaba a la
protestantismo. Sin embargo, sus tres hijos en común heredaron el carácter rebelde y la fe
católica de la santa. Anne Critero huyó debido a su religión y fue encarcelada en Lancaster en
el año 1593. Después de su permanencia en prisión, se convirtió en monja en el
convento de Santa Úrsula de Louvain, Bélgica, en 1598. Henry, a quien Margarita había enviado
a Francia para convertirse en sacerdote, cumplió el sueño de su madre. Se formó en Seminario San
Reims y Roma, se unió a la Congregación de los Capuchinos en 1592, luego a los Dominicos,
eventualmente regresó a Inglaterra como seminarista. William, uno de los hijos de John y por lo tanto
hijastro de Margarita, también se convirtió en seminarista en el año 1608. Thomas, el otro
hijastro, fue apresado por rebelarse contra el protestantismo y murió encarcelado en 1604.
El legado de Margarita no sólo se mantuvo en su familia, aún en la actualidad es una de las
santas católicas reconocidas por su martirio. Independientemente de las creencias particulares
de cada persona, el caso de esta santa es, sin duda, una historia inspiradora de lealtad y fe,
un ejemplo de la lucha por la libertad individual y la defensa de los ideales.
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