El hombre que perdió todo su ejército en Stalingrado (1943) - Friedrich Paulus

Relatos Históricos
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Así fue la escalofriante muerte de Friedrich Paulus. ¿Cómo terminó este católico devoto, leal a Alemania, llamando por radio desde Moscú a derrocar al propio Führer? ¿Qué hacía Paulus, sin uniforme y con un tic nervioso en el rostro, tirado en una cama de hierro en el sótano de unos almacenes cuando los soviéticos finalmente lo encontraron?
Así fue la escalofriante muerte de Friedrich Paulus, después de Stalingrado.
Hitler lo ascendió a Mariscal justo antes del final de la batalla de Stalingrado,
esperando que se terminara a sí mismo.
Ningún mariscal alemán se había rendido.
Paulus hizo lo contrario, se rindió en 1943.
Dirigió el VI Ejército, unos 300.000 soldados,
que terminaron rodeados, hambrientos y congelados en Stalingrado.
Sólo 6.000 regresarían a casa años después.
Pidió retirarse cuando la situación era crítica, pero Adolf Hitler lo prohibió.
Paulus obedeció, y eso selló la destrucción de su ejército.
Stalingrado fue el inicio del colapso alemán en el Frente Oriental.
Después de eso, la Bershma nunca recuperó la iniciativa estratégica.
Este hombre nació en 1890, en una familia sencilla
que no llevaba una estirpe aristócrata ni noble,
que hiciera peso en la sociedad de la entonces Alemania Imperial.
Llegó a gozar de la admiración de Adolf Hitler,
el mismo hombre que lo nombró mariscal de campo
para presionarlo a que atentara deliberadamente contra su vida.
¿Cómo terminó este católico devoto, leal a Alemania,
llamando por radio desde Moscú a derrocar al propio Führer?
¿Qué hacía Paulus, sin uniforme y con un tic nervioso en el rostro,
tirado en una cama de hierro en el sótano de unos almacenes
cuando los soviéticos finalmente lo encontraron?
¿Cómo fue el escalofriante final de Paulus?
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Fue liberado en octubre de 1953
y su esposa ya había fallecido unos años antes.
Paulus volvió a territorio soviético
una vez que finalizaron los juicios de Nuremberg.
Allí podía desplazarse con libertad,
pero esa libertad no contemplaba salir del país.
Esto solo fue posible hasta 1953,
año en el que murió Josef Stalin.
Incluso después continuó colaborando con el gobierno soviético.
Cuando salió de la Unión Soviética,
se estableció en Dresde
y se hizo cargo de un instituto de historia en la Alemania Oriental.
No pudo volver a reunirse con su esposa
porque esta ya había fallecido en 1949.
Murió de esclerosis lateral amiotrófica,
ELA, el 1 de febrero de 1957.
Paulus vivió el resto de sus días en Dresde
hasta que murió el 1 de febrero de 1957,
cuando tenía 66 años.
Su salud iba en franco deterioro
como consecuencia de su padecimiento de esclerosis lateral amiotrófica.
La esclerosis lateral amiotrófica,
o enfermedad de Low Herring,
es un trastorno neurodegenerativo progresivo
que afecta las neuronas motoras,
provocando debilidad muscular severa,
atrofia e incapacidad funcional.
Afecta principalmente a personas de entre 40 y 70 años,
siendo la esperanza de vida media
de 3 a 5 años tras el diagnóstico.
El físico Stephen Hawking
vivió con esclerosis lateral amiotrófica por 55 años.
Fue diagnosticado a los 21 años.
Stephen demostró que los agujeros negros
no son completamente negros,
sino que emiten energía,
lo que hoy se conoce como radiación de Hawking.
Paulus fue enterrado junto a su esposa Elena
en Baden-Baden, Alemania Occidental.
Entre las cosas que expresó como última voluntad,
Paulus dejó por escrito que su cuerpo
fuese trasladado a Baden-Baden, Alemania Occidental,
para que recibiera cristiana sepultura
en el Hauptfriedhof, cementerio principal,
donde sus restos reposan junto a su esposa.
Nacimiento humilde en Huxhagen,
sin linaje aristocrático.
El 23 de septiembre de 1890,
en Huxhagen, Prusia,
nació Friedrich Wilhelm Ernst Paulus,
uno de los hombres que participó
tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial,
aunque fue en este último conflicto bélico,
donde tuvo un papel preponderante,
especialmente en la batalla de Stalingrado.
Nació en una familia humilde,
su madre era Bertha Paulus
y su padre, Ernst Paulus,
quien trabajaba como funcionario contable
en una institución correccional
y luego como tesorero.
Es decir, no nació en una familia aristocrática,
de hecho, fue por esto que lo rechazaron
cuando intentó ingresar en la Armada Alemana
como cadete.
Luego de ingresar en la Universidad de Marburgo
para estudiar Derecho,
dejó los estudios y se alistó
en el ejército alemán en 1910
y solo un año después ascendió a subteniente.
El 4 de julio de 1912
unió su vida en matrimonio
a una mujer de la aristocracia rumana,
Elena Rossetti Solescu.
Ese fue un punto de inflexión,
porque a partir de ese momento
adoptó el estilo de vida aristocrática,
al punto de hacer especial énfasis
en la higiene personal
aun cuando se encontrara
en los más espantosos campos de batalla.
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial,
era ayudante del Tercer Batallón,
pero en 1915
fue destinado al Estado Mayor
del Segundo Regimiento de Cazadores Prusianos.
En 1917 pasó al Estado Mayor
de Operaciones del Cuerpo Alpino,
en la también denominada Gran Guerra
participó en acciones bélicas
en Francia y los Balcanes.
Después de la guerra,
entre 1921 y 1933
ocupó varios cargos de Estado Mayor
en Moscú y partió conferencias
como profesor invitado.
Esto fue en la década de 1920
en lo que fueron esfuerzos
de cooperación militar
entre la República de Weimar
y la Unión Soviética
que buscaban eludir
las restricciones del Tratado de Versalles.
Papel de Frederick Paulus
en las Fuerzas Panzer.
Entre 1934 y 1935
Paulus fue comandante
de un batallón motorizado.
Esto era importante porque,
pese a las restricciones
del Tratado de Versalles,
Alemania estaba reconstruyendo
su capacidad militar.
En octubre de 1935
pasó a ser Jefe de Estado Mayor
del Mando de Tropas Panzer.
Se trataba de una nueva unidad
que se estaba creando
bajo la dirección de Oswald Lutz,
quien era el encargado
no sólo del entrenamiento,
sino también del desarrollo
de las fuerzas blindadas
del ejército alemán,
la Panzerwaffe.
Paulus fue Jefe de Estado Mayor
del Sexto Ejército
en las invasiones de Polonia y Francia
sin antes haber comandado tropas.
En el periodo entre guerras,
Paulus demostró el talento que tenía,
especialmente luego
de que en 1935
fuese nombrado Jefe de Estado Mayor
de la Panzer Truppkommand.
Eso lo llevó a ocupar
un puesto de liderazgo.
Sin embargo,
su idoneidad como comandante de campo
fue cuestionada por sus superiores.
En mayo de 1939
fue nombrado Jefe del Estado Mayor
del Décimo Ejército Alemán,
con el cual tuvo participación activa
en la invasión que Alemania hizo a Polonia.
Después, la unidad pasó a llamarse
Sexto Ejército,
entonces participó,
por medio de los Países Bajos y Bélgica,
en las ofensivas de primavera de 1940.
Asumió el mando del Sexto Ejército
en enero de 1942,
tras la muerte de Reichnau.
En enero de 1942,
Paulus tomó el mando
como General de Panzer Truppe
y se le puso a cargo del Sexto Ejército.
Había sido designado para ese puesto
desde noviembre de 1941,
cuando Walter von Reichnau,
su mentor y antiguo comandante
del Sexto Ejército,
fue ascendido a Jefe
del Grupo de Ejército Sur.
Sin embargo,
Paulus sólo asumió el mando efectivo
el 20 de enero de 1942,
pocos días después
de la muerte repentina de Reichnau.
Desde esa posición,
Paulus revocó la Orden de Severidad
que había sido emitida
en octubre de 1941.
La razón,
pues en el Teatro de Operaciones
del Sexto Ejército,
esa orden, entre otras cosas,
exigía que judíos
y prisioneros de guerra rusos
fuesen ejecutados.
No obstante,
el que esa orden se revocara
no impidió
que las atrocidades continuaran.
Ya a cargo del Sexto Ejército,
participó en la Segunda Batalla de Yarkov,
que tuvo lugar en mayo de 1942,
y en la que logró la victoria
y la captura de más de 239.000
prisioneros de guerra.
Paulus siguió a cargo
del Sexto Ejército alemán
hasta el 31 de enero de 1943.
El 23 de agosto de 1942,
la Luftwaffe lanzó
1.000 toneladas de bombas
sobre Stalingrado
en un solo día.
Stalingrado se convirtió
en el destino de Paulus,
quien se dirigió allí
en el verano de 1942,
con más de 300.000 hombres,
25.000 caballos,
500 tanques,
7.000 cañones y morteros.
Llegar a Stalingrado
fue toda una odisea,
y eso lo logró luego
de que el 23 de agosto
la Luftwaffe bombardeara la ciudad
con un aproximado
de 1.000 toneladas de explosivos
y bombas incendiarias.
Este fue, en el frente oriental,
el asalto aéreo
más concentrado a Stalingrado,
tanto que gran parte de la ciudad
quedó reducida a escombros.
La Rattenkrieg combate
cuerpo a cuerpo en fábricas,
alcantarillas y ruinas
durante meses.
Decenas de miles de civiles
fallecieron en Stalingrado
luego de los bombardeos y miniales.
En agosto de 1942,
paradójicamente,
los escombros en la ciudad
fueron muy útiles
para los defensores soviéticos.
Luego de cruzar el río Don,
las divisiones de infantería
y blindadas de Alemania
lograron avanzar hacia el Volga,
un movimiento estratégico
que obligó a las fuerzas soviéticas
a replegarse al centro de Stalingrado.
Todo apuntaba a que los alemanes
conseguirían rápidamente la victoria.
Fábricas destruidas,
edificios de apartamentos
y sistemas de alcantarillado
fueron escenarios
de luchas cuerpo a cuerpo.
Los enfrentamientos
sucedieron usando
un estilo de combate urbano,
al que los alemanes denominaron
Ratenkrieg,
que traducido sería
Guerra de Ratas.
En este estilo de combate,
los soldados luchaban
con cuchillos,
granadas y pistolas
a quemarropa.
Los soldados soviéticos
se negaban a entregar
la ciudad sin darlo todo.
Durante esta batalla,
el francotirador soviético
Vassili Zaitsev
asesinó a 225 soldados alemanes
durante la batalla.
La Operación Urano
envolvió a 250.000
a 300.000 soldados del eje
en sólo cuatro días,
19 al 23 de noviembre
del año 1942.
Si bien el comienzo
de la batalla de Stalingrado
favorecía a los alemanes,
todo comenzaría a dar un giro
a favor de los soviéticos,
especialmente porque,
a diferencia de los enemigos invasores,
ellos sí estaban acostumbrados
a las condiciones adversas
que surgen por la llegada
del invierno.
Otro punto a favor
fue la Operación Urano,
que comenzó el 19 de noviembre
de 1942.
Los flancos inmediatos
del Sexto Ejército Alemán
estaban protegidos
por las fuerzas rumanas,
el Tercer Ejército Romano al norte
y el Cuarto Ejército Romano al sur,
unidades más débiles
y peor equipadas
que las alemanas.
Más al noroeste,
sobre el río Don,
el Octavo Ejército Italiano
y el Segundo Ejército Húngaro
cubrían el frente más amplio
del Grupo de Ejércitos B.
Los soviéticos
golpearon directamente
a las fuerzas rumanas
y en cuestión de cuatro días,
un aproximado
de 290.000 soldados del eje
quedaron rodeados
dentro de Stalingrado.
Esto es lo que se denominó
poco después,
en las ofensivas soviéticas
de diciembre de 1942
y enero de 1943.
Los alemanes
tenían escasos hombres,
los suministros
no daban abasto
y había mucha desmotivación.
Hitler prohibió
categóricamente
cualquier intento de ruptura,
pese a las advertencias
desesperadas de Paulus.
Pese a que los suministros
eran insuficientes
en las fuerzas del eje
y que muchos hombres
estaban heridos
y sumamente agotados,
Hitler insistía
en que permanecieran allí,
que no abandonaran su posición.
Prohibió a Paulus
cualquier intento de fuga
y exigió que continuara
con su posición de ataque.
Pero las condiciones
para los alemanes
y las demás fuerzas del eje
eran realmente difíciles.
Gorin prometió
300 toneladas diarias por aire,
el promedio real
fue de sólo 105 toneladas.
Aunque la Luftwaffe
intentó abastecer por aire
al sexto ejército,
que estaba rodeado,
no hubo manera de lograrlo
porque, entre otras cosas,
el invierno
y las malas condiciones climáticas
lo hacían prácticamente imposible.
Por eso
y por las defensas
antiaéreas soviéticas,
Gorin no pudo cumplir
su promesa de dar por día
hasta 300 toneladas de suministros,
una cantidad
que posteriormente
se fue reduciendo.
Incluso 105 toneladas
era lo que la Luftwaffe
daba en la práctica,
aunque en fuentes
como Military History Now
se habla de 116 toneladas.
La Fuerza de Rescate
de Manstein,
Operación Tormenta de Invierno,
llegó a 48 kilómetros
al borde del sur
del frente del sexto ejército
antes de retirarse.
El 12 de diciembre de 1942,
en medio de la batalla
de Stalingrado,
los alemanes
pusieron en práctica
otra ofensiva,
la Operación Tormenta de Invierno,
que estuvo a cargo
del mariscal de campo
Erich von Manstein.
El propósito,
romper el cerco
que los soviéticos
lograron poner
sobre el sexto ejército alemán
y sobre la ciudad de Stalingrado
gracias a la Operación Urano.
La idea en principio
era abrir un corredor
al sexto ejército,
una tarea que le tocaría
a una fuerza
que tenía desventaja numérica,
el Cuarto Ejército Panzer.
El avance máximo logrado
por los alemanes
fue el 19 de diciembre,
que llegó hasta 48 kilómetros
al borde del sur
del frente del sexto ejército.
Sin embargo,
este no intentó unirse
a las fuerzas de relevo.
El 23 de diciembre,
el cerco continuaba
y la ofensiva soviética
llamada Pequeño Saturno
estaba teniendo éxito.
En vista de esto
y la víspera de la Navidad,
Manstein canceló la ofensiva.
El Cuarto Ejército
inició en la retirada
y retomó sus posiciones
iniciales.
Los soviéticos fueron cercando
y estrangulando cada vez más
al sexto ejército,
hasta lograr hacerlos prisioneros
a la mayoría de ellos,
mientras otros ya estaban muertos.
A finales de diciembre,
los soldados morían de hambre,
cirugía sin anestesia
y temperaturas
de menos 25 grados centígrados.
Con las nevadas,
el día de Navidad,
las temperaturas descendieron
en la ciudad de Stalingrado
a menos 25 grados.
Fue un día muy difícil,
pues en la bolsa de protección
murieron 1.280 hombres
de congelación,
por hambre,
heridas,
disentería y tifus.
Darle atención a los heridos
era prácticamente imposible
a finales de diciembre.
No había suministros médicos
como antisépticos,
vendajes,
éter.
Cuando se tuvo que recorrer
a realizar una cirugía,
se hicieron sin anestesia.
En cuanto a los alimentos,
Warfare History Network
dice que
Paulus les dio a sus hombres
un regalo navideño,
seis onzas de pan,
tres de pasta de carne,
una de mantequilla
y una de café.
Sin embargo,
no les comunicó
que sus raciones de comida
se iban a ir reduciendo.
El 24 de enero de 1943,
Paulus envió
su última súplica a Hitler.
18.000 heridos
sin suministros,
defensa sin sentido.
El comandante
del ejército rojo
en el frente del Don,
el general Konstantin Rokossovsky,
declaró un alto al fuego
el 7 de enero de 1943.
Pero además
le hizo un ofrecimiento
a los hombres de Paulus,
que consistía en condiciones
de rendición muy generosas,
como raciones normales
de comida,
atención médica
para los soldados enfermos
y heridos,
y hasta permiso
para conservar sus uniformes,
insignias,
condecoraciones y uniformes.
En virtud del ofrecimiento
de las difíciles situaciones
por las que atravesaba
el sexto ejército,
Paulus le escribió
el 24 de enero a Hitler,
solicitándole permiso
para rendirse con sus soldados.
No obstante,
el alto mando militar,
entre otras cosas,
le respondió lo siguiente.
La capitulación
está fuera de toda discusión.
Cada día que el ejército
resiste más tiempo
Los ataques soviéticos
continuaron.
Incluso la última pista
de aterrizaje de emergencia,
que quedaba en Stalingrado,
fue tomada luego
de una ofensiva
de las fuerzas
del ejército rojo.
El 24 de enero,
Paulus nuevamente
recibió el ofrecimiento
de parte del mando militar
soviético,
todo a cambio
de la rendición.
Por radio,
Paulus se comunicó
nuevamente con Hitler
e insistió en el colapso
por el que estaban pasando,
de la falta
de suministros médicos
y otras provisiones
importantes.
Incluso le hizo saber
que 18.000 hombres
estaban heridos
y necesitaban
atención médica inmediata.
Aún así,
Hitler no autorizó
la rendición
y ordenó que resistieran
en Stalingrado
hasta la muerte.
El 30 de enero,
Hitler lo ascendió
a Mariscal de Campo
esperando que se pusiera
fin por sí mismo,
en vez de rendirse.
Paulus se comunicó
con Hitler
el 30 de enero
para ponerlo al tanto
de que sus hombres
estaban a solo unas horas
del colapso.
El Führer,
esta vez recurrió
a la persuasión
ofreciendo por radio
una serie de ascensos
a los oficiales
a cargo de Paulus.
A este incluso,
lo ascendió
a Mariscal de Campo
no sin enfatizar
en el hecho
de que nadie
que haya ocupado
ese cargo antes,
en el contexto prusiano
o en el alemán,
había optado
por la rendición.
Con esto,
Hitler estaba obligando
a Paulus a que pusiera
término a su vida
por mano propia
y es que en caso
de que los soviéticos
lo atraparan con vida,
eso significaría
una deshonra muy grande
en la historia militar
de Alemania.
El 31 de enero
del año 1943,
Paulus se rindió
desde el sótano
de los Almacenes,
un Ibermaga,
primer mariscal alemán
capturado vivo.
La mañana del 31 de enero
de 1943,
el Mariscal de Campo,
Friedrich Paulus,
se rindió
ante el cerco impuesto
por las fuerzas soviéticas
al Sexto Ejército,
uno de los más importantes
de Alemania.
Además,
se rindieron porque
los soviéticos cerraron
completamente el cerco
sobre la posición
de los alemanes,
es decir,
llegaron a su cuartel general.
Desde las 6 de la mañana,
las tropas soviéticas,
con sus ametralladoras
y morteros,
arremetieron contra
el edificio que resguardaba
a los hombres
del Sexto Ejército,
pero el ataque cesó
cuando los alemanes
hondeaban las banderas blancas.
La rendición
marcaba todo un precedente,
puesto que nunca antes
alguien con un cargo
tan importante
había sido capturado vivo
y menos tomar la decisión
de entregarse
a las filas enemigas.
De alguna manera,
Paulus rompió
con un código de honor.
Optó por rendirse
porque la muerte
por mano propia
no era algo que comulgara
con un católico romano
como él.
Dos días después,
es decir,
el 2 de febrero,
los 91.000 hombres
que arrestaban
del Sexto Ejército
se rindieron,
pero de esa cantidad,
menos de 6.000
lograron sobrevivir
al cautiverio.
¿Cómo fue hecho prisionero?
El Teniente Primero
Fyodor Ichenko,
por orden del
Coronel Iván Burmakov,
comandante de la brigada,
se dirigió
al edificio
de los grandes almacenes
junto con un grupo
de negociadores.
El oficial alemán
que se reunió
con los soviéticos
manifestó,
con la ayuda
de un intérprete,
que Paulus
deseaba conversar
con el comandante en jefe
de ese contingente
del Ejército Rojo.
Uno de los soldados
soviéticos respondió,
bueno,
nuestro comandante en jefe
tiene muchos otros
asuntos que atender,
no está aquí,
tendrán que hablar conmigo.
Los soviéticos
bajaron hasta el sótano
donde estaba Paulus.
Mientras iban,
observaron muchos soldados
alemanes malolientes,
hambrientos.
Luego de platicar
con un comandante
y un mayor general,
estos lo llevaron
hasta donde se encontraba
Paulus,
quien estaba sin uniforme,
apenas con la camisa,
en una cama de hierro.
Según relató
el teniente primero
Fyodor Ichenka,
una vela ardía
sobre la mesa,
iluminando un acordeón
que estaba en el sofá.
Paulus no nos saludó,
pero se incorporó.
Tenía el aspecto
de un hombre enfermo
y físicamente agotado,
y su rostro
se contraía
en un tic nervioso.
Fueron muchas horas
de negociación,
mientras más hombres
del Ejército Rojo
llegaban al edificio
y bajaban al sótano.
Paulus terminó
delegando las negociaciones
a Roske,
y se fue
a su habitación.
Pero luego
de intentos fallidos
en las negociaciones,
los soviéticos
fueron a buscarlo
y Frederick
se entregó
al ejército enemigo.
A pesar de esto,
los soviéticos
exigían
la rendición total.
No obstante,
según aparece
en el portal
Russia Villana,
Paulus se negó
a ordenar
la rendición
del enclave del norte,
argumentando que,
desde el 30 de enero,
su comandante,
el coronel general
Karl Strenker,
respondía directamente
ante Hitler.
Antes de llevárselo,
se le dieron garantías
de seguridad personal
al resto de los hombres
del Sexto Ejército,
que capituló
el 2 de febrero.
En Alemania
se difunde
la supuesta muerte
de Paulus.
La rendición de Paulus
fue un duro golpe
para Hitler
y tenía que hacer
lo posible
por mantener oculto
a los ciudadanos
de Alemania,
que 91.000 alemanes
se habían rendido
y eran prisioneros
de los soviéticos.
Así que declaró
muerto a Paulus
y ordenó
que se hiciera
un funeral simbólico.
Incluso puso
el bastón de mando
del mariscal de campo
en la tapa
de un ataúd vacío,
un bastón
que Friedrich
nunca recibió.
¿Cómo fue
el interrogatorio
de los soviéticos
a Paulus?
El interrogatorio
implicó
un proceso lento,
tenso
y convenientemente
propagandístico
para la Unión Soviética.
Como parte
de una estrategia
psicológica,
el general
Mikhail Shumilov
lo recibió
y le ofreció comida
para ver
cuál era
su reacción
ante el alimento.
Paulus
fue interrogado
por hombres
muy importantes
del poderío soviético,
como el mariscal
de artillería
Nikolai Voronov.
En todo momento
se negó
a firmar
la rendición
de las tropas
alemanas
que faltaban.
El alto mando
soviético
sabía
que en ese momento
no había
en el ejército
alemán
nadie
con más autoridad
que Paulus,
quien era altamente
respetado
no sólo por sus compañeros,
sino también
por sus subordinados.
El mariscal
de campo
se negó
porque,
en su condición
de prisionero,
perdía la autoridad
ante las unidades alemanas
que aún no se rendían.
Como una estrategia
persuasiva,
Voronov
le preguntó
qué alimentos
prefería consumir
para no perjudicar
su salud.
Pese a que los soviéticos
idearon la operación
ZATRAV,
que en sí
era un conjunto
de medidas
para persuadir
al mariscal
de campo alemán,
este no se mostró
colaborativo.
Vale mencionar
que cuando Paulus
llegó a las instalaciones
soviéticas,
fue puesto junto
con varios de los generales
alemanes capturados.
Entre estos hombres
se infiltró
a Tarabrin,
un agente
de la contrainteligencia
soviética
que hablaba
alemán con fluidez
y que fue transcribiendo
las conversaciones
que tenían
los prisioneros.
Estos no sabían
que Tarabrin
comprendía
a los que conversaban
en alemán,
aunque hablaban
muy poco.
También pusieron
infiltrados
en otros grupos
de los alemanes
que se habían rendido,
grupos en los que
las conversaciones
eran un tanto
más fluidas
y en las que
manifestaban
su intención
de atentar
contra su vida
por mano propia,
por lo que
los soviéticos
quitaron de lugar
cualquier objeto
que fuese cortante
o punzante.
Las transcripciones
aparecen en un documento,
el diario de Tarabrin,
donde se registran
las primeras conversaciones
entre los alemanes
Paulus,
y el general
del Frente del Don,
en Zabarikine,
con el general
Rokosovsky
y el mariscal
Voronov.
Esa conversación
fue transcrita
por Nikolai Zlatenko.
Tras el atentado
fallido contra Hitler
en julio de 1944,
Paulus rompió
su lealtad
y se unió
al Comité Nacional
por una Alemania libre.
Si bien Frédéric Paulus
no se mostró colaborativo
por un largo lapso,
dos hechos
ocurridos en 1944
lo hicieron cambiar
su posición,
enterarse de que
su hijo
Frédéric Paulus Jr.
murió en Italia
y que se había ejecutado
a los conspiradores
contra Hitler,
esto es,
a quienes el 20 de julio
de 1944
participaron
en un atentado
contra el Führer.
Varios de los hombres
que participaron
en ese atentado
eran muy cercanos
a Frédéric,
hombres con los que
compartía opiniones.
A partir de ese momento
se unió,
junto con otros
alemanes capturados,
al Comité Nacional
que impulsó
el Partido Comunista.
Empezaron así
una fuerte campaña
propagandística
para hacer frente
a la falsa información
que difundían los nazis,
la muerte de Paulus.
Este hizo un llamamiento
a los alemanes
para eliminar al Führer
y después establecer
en el Estado alemán
una nueva dirección
que lograra poner fin
a la guerra.
Este llamamiento
se difundió en alemán
por la radio Moscovita.
La represalia de Hitler
Luego del atentado
el 20 de julio
de 1944,
la esposa
y los hijos
del Mariscal de Campo
fueron internados
aplicando el concepto
jurídico denominado
Siepenhaft,
que consistía en
extender a los familiares
las responsabilidades
sobre cualquier crimen
o falta de otro integrante
de la familia.
Su aparición sorpresa
como testigo
en los juicios de Nuremberg
en febrero de 1946
causó conmoción.
En febrero del año 1946
los soviéticos
decidieron llevar a Paulus
a los juicios de Nuremberg
para, en buena parte,
contrarrestar la campaña
que en 1941
Hitler había difundido
en su afán de justificar
la Operación Barbarroja
y que los nazis
presentaron como prueba
en estos juicios.
La presencia
del Mariscal de Campo
alemán sorprendió
a los nazis.
Paulus fue transportado
hasta Nuremberg
con documentación falsa
para que no lo identificaran
en caso de muerte.
Paulus ofreció detalles
sobre los planes de Hitler
durante la guerra,
entre ellos
el ataque sorpresivo
que las fuerzas alemanas
hicieron a la Unión Soviética,
aun cuando tenían
un acuerdo de no agresión.
Esto logró el efecto doble
que deseaban los soviéticos,
limpiar su imagen
de la campaña negativa
hecha por Hitler
y lograr que los nazis
no pudieran salir exonerados.
Sin dudas,
Friedrich Paulus
fue uno de los hombres
que hizo historia,
no solo por haber sido
el primer mariscal
de campo alemán
que se rindió
ante sus enemigos,
sino también porque
fue un colaborador
de los soviéticos,
lo que le hizo ganarse
a Hitler como adversario,
a pesar de que
eso le costó muy caro,
como el no poder
volver a ver con vida
a uno de sus hijos
ni a su esposa.
Incluso tampoco pudo ver
al hijo que le quedaba
con vida porque
quedó del lado
de la Alemania Occidental.
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y a tus mejores amigos,
para que también sepan
cómo fue
la escalofriante muerte
de Friedrich Paulus
después de Stalingrado.
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que van a estar
aquí abajo en la descripción.
Recuerda,
un pueblo que no conoce
su historia
está condenado
a repetirla.
