¿Por qué las Enseñanzas Del Jesús Gnóstico Eran Tan Peligrosas?

Relatos Históricos
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19 jul 2026
JESUS GNÓSTICO El verdadero origen que NO te contaron. ¿Cuál es la verdadera razón por la que eliminaron al Cristianismo gnóstico de la Iglesia primitiva?. Hoy conoceremos la verdad sobre el Jesús gnóstico que no nos contaron.
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¿Cuál es la verdadera razón por la que eliminaron al cristianismo gnóstico de la iglesia primitiva?
¿Por qué un grupo de los primeros cristianos creían que el apóstol Judas Iscariote, el
traidor más conocido de la historia, era el único discípulo que de verdad entendió
a Jesús? ¿Qué secreto escondían unos textos prohibidos que un monje enterró en una vasija
de barro, y que nadie volvió a ver durante más de 1500 años?
El gnosticismo era una de las corrientes de las primeras comunidades cristianas, principalmente
entre el siglo I y hasta el siglo IV, que planteaba que Jesucristo no murió en la cruz.
Para los gnósticos, la salvación no se alcanza mediante la fe o la muerte de Jesús en la
cruz, sino a través de la Gnosis. La Gnosis consiste en despertar la chispa divina espiritual
dentro del humano y tomar conciencia del origen divino del humano para poder liberar el alma.
El alma humana proviene del reino de la luz, lo divino, pero cayó en el mundo material,
que se considera una prisión o ilusión creada por un dios inferior defectuoso. Hoy conoceremos
la verdad sobre el Jesús gnóstico que no nos contaron.
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¿Quién realmente eliminó al cristianismo gnóstico de la iglesia primitiva?
En la novela El código da Vinci de Dan Brown se afirma que el emperador Constantino y el
concilio de Nicea en el año 325 d.C. suprimieron los evangelios gnósticos, eliminaron el gnosticismo
y cambiaron la figura de Jesús de un profeta mortal a un ser divino para consolidar su
poder político. Pero esto es mentira. En el concilio de Nicea se combatió el arianismo.
El arianismo es una doctrina teológica cristiana, formulada por el presbítero Arrio en el siglo
Sostiene que Jesucristo fue la primera creación de Dios Padre, por lo tanto, es un ser divino,
pero inferior y no de la misma naturaleza, ni coeterno, que el Padre. Para Arrio, Jesús
es el hijo de Dios, pero al ser criado tiene un principio en el tiempo. Hubo un tiempo
en el que hijo no existía.
Al rechazar que el hijo sea consubstancional de la misma esencia al Padre, la Trinidad
se rompe, quedando el Padre como el único Dios verdadero y supremo. Esto fue condenado
como herejía en el concilio de Nicea en el 325 d.C. Siglos antes, Irineo, Tertuliano
e Hipólito fueron los principales padres de la iglesia que combatieron el Gnosticismo,
una corriente que prometía una salvación a través de un conocimiento secreto y elitista.
Se originó entre los siglos I y II d.C. Para el Gnosticismo, Jesucristo no era un salvador,
sino una especie de maestro iluminado.
El obispo Irineo de León combatió el Gnosticismo en el siglo II con su obra Contra las herejías.
Como argumento, las ideas secretas de los gnósticos usó las escrituras, la tradición
transmitida por los apóstoles y las enseñanzas de los discípulos de los apóstoles.
Irineo defendió que el Dios creador del Antiguo Testamento es el mismo Padre de Jesucristo,
rechazando la idea gnóstica de un Dios inferior, y reafirmó la bondad del mundo material y
del cuerpo humano. También es el testigo más antiguo que se conserva que considera
esenciales los cuatro evangelios canónicos actuales. Hipólito acusaba a los gnósticos
en su obra Refutación de todas las herejías, de mezclar cristianismo con mitología, astrología
babilónica y filosofía griega. Trata de demostrar que muchas teorías gnósticas venían
más de la filosofía pagana que de Cristo.
¿Por qué un grupo de los primeros cristianos pensaba que Jesús no vino a morir por ti,
sino a despertarte?
El grupo gnóstico, una parte de los primeros cristianos, creían en el pleroma, de una
forma distinta a otros cristianos. ¿Qué es el pleroma? Es el estado de perfección,
la totalidad de los poderes divinos. Para los gnósticos es la esencia divina emanada
por el ser supremo o la divinidad máxima, y que llega a las personas para llenarlas
o complementarlas, pero sin reducirse jamás a sí misma.
Carl Jung usó esta palabra en su obra mística Siete Sermones a los Muertos. En griego original,
la palabra es pleroma, y se traduce como plenitud o totalidad. La palabra se utiliza cerca de
17 veces en el Nuevo Testamento, en las cartas del apóstol Pablo.
Para los gnósticos, Cristo forma parte de este pleroma, y desciende de él hacia la
humanidad para atraer iluminación y despertar intelectual y espiritual, para alcanzar una
revelación o un despertar más completo en la Gnosis, es decir, un conocimiento espiritual
que permite al alma humana descubrir su origen en la divinidad y alcanzar la salvación.
Desde esta concepción, para lo gnóstico, Jesús no vino al mundo para entregar su vida,
es decir, no vino a realizar un sacrificio de sangre o terrenal, sino que descendió
del pleroma para ofrecer un mensaje de iluminación o salvación enviado por el Dios Supremo,
pero no para salvar directamente a la humanidad por su sacrificio en la cruz.
Así, es descrito en un libro apócrifo atribuido al apóstol Juan y conocido como el Apócrifo
de Juan, el Libro Secreto de Juan o la Revelación Secreta de Juan. Según este libro, Jesucristo
tras su muerte y resurrección se presentó ante Juan y le reveló el conocimiento secreto
o Gnosis.
Según los gnósticos, Jesús resucitado aparece en formas cambiantes y mutantes.
Para los gnósticos, Jesucristo no tiene un cuerpo humano real, sino espiritual, una
especie de cuerpo fantasmal, lo que se conoció como docetismo, otra herejía. De acuerdo
con esta concepción y según se describe en el Apócrifo de Juan, Jesucristo podría
presentarse ante las personas en diferentes formas, en función de su nivel espiritual.
De esta manera, el apóstol Juan, en el texto apócrifo que se le atribuye, manifiesta que
Jesucristo se le presentó en diferentes formas, hasta que sus temores se fueron y entonces
se presentó en su forma de Jesús.
Según los gnósticos, Jesús enseña que el reino de Dios está dentro de ti y a tu
alrededor ahora mismo.
Uno de los libros más valiosos para el gnosticismo, y que también es un texto apócrifo, es el
Evangelio de Tomás. En este texto se reúnen dichos que se atribuyen a Jesús.
El dicho número 3 del Evangelio de Tomás plantea que el reino de Dios no está en el
cielo ni en las aguas, sino que se encuentra dentro de cada hombre y alrededor de todos.
De esta forma, el reino de Dios no es un futuro venidero, ni ofrece una mirada escatológica
como establece la teología cristiana, sino que centra al reino de Dios en los hombres
por medio del propio conocimiento.
Según la segunda parte del dicho, quienes se conocen a sí mismos pueden verse como
hijos de Dios, pero esta mirada no es desde la visión adoptiva de la tradición cristiana,
sino que plantea una mirada de divinidad propia en cada humano que se conoce a sí mismo.
Desde esta concepción, el reino de Dios no es un futuro porvenir, ni tampoco una construcción
permanente entre los cristianos, sino que sería una realidad particular solo de quienes
se conocen a sí mismos y se saben parte de la divinidad y desde allí la reconocen
en su entorno.
Según los gnósticos, Jesús rechaza la autoridad religiosa externa y disuelve la jerarquía
maestro-discípulo.
Según el Gnosticismo y el Evangelio de Tomás, para Jesús la autoridad religiosa externa
no funciona para el camino de la salvación, y el conocimiento por ello la rechaza.
En la expresión, el reino de Dios está dentro de ustedes, Jesús hace referencia a que el
conocimiento de lo divino y el camino de la salvación dependen sólo de cada alma
humana y no requiere de guías ni rituales religiosos.
Asimismo, en el dicho número 13, Jesús proclama que no es maestro de sus discípulos porque
ya han bebido del manantial que ha preparado.
Es una forma de indicar que la figura de maestro y discípulo no les corresponde, sino que
Jesús fue un medio para transmitir un mensaje y, una vez recibido, ahora cada individuo
debe seguir su propio camino.
Hay un claro distanciamiento aquí entre la visión cristiana ortodoxa o la teología
tradicional y la visión gnóstica.
En la teología cristiana, e incluso durante la época de vida pública de Jesús, él
nunca se negó a seguir las prácticas rituales judías, sólo las resignificó, tampoco rechazó
la figura de maestro y discípulo.
Según los gnósticos, el verdadero dios de los gnósticos nunca creó el mundo físico.
Para los gnósticos existen diferentes deidades, las buenas abarcan al menos dos, un dios supremo
y una especie de dios inferior, denominado Demiurgo o Yaldabao.
Este Demiurgo crea un mundo físico, pero como es un ser defectuoso, el mundo que genera
también lo es.
Este mundo es para los gnósticos el mundo que habitamos y donde fueron puestos después
Adán y Eva.
Según esta visión, el dios supremo nunca fue el creador del mundo.
La creación comenzó como un error cósmico de un poder femenino llamado Sofía.
Según el apócrifo de Juanes, Jesús le revela que el pleroma es una esencia divina en la
cual coexisten otras divinidades.
Aparte del dios supremo o monada, estas divinidades se conocen como eones.
Uno de estos eones o divinidades es Sofía, la cual en un acto de creación produce un
ser parecido a ella llamado Yaldabaoth, pero sin el brillo o luz del dios supremo.
Este ser es oscuro, una especie de demonio, y crea para sí mismo el mundo y se declara
dueño de él.
El mundo creado por este Demiurgo no es de luz ni de oscuridad, sino de una luz tenue,
ya que carece de la luz directa de Dios o la divinidad.
Además, al ser creado por una copia de una divinidad, es defectuoso.
Según los gnósticos, el error de Sofía produjo un dios monstruoso e ignorante, Yaldabaoth,
el Demiurgo.
Sofía era la Sisigia, o consorte de Jesús.
También se le consideraba como el Espíritu Santo de la Trinidad.
Sofía tenía la intención de crear una réplica de ella para así poder concebir, sin tener
que recurrir a su consorte.
Pero creó una especie de monstruo o ser demoniaco, pues no podía crear a un ser divino, ya que
los eones son en realidad emanaciones del dios supremo o mónada.
Este ser monstruoso que Sofía creó, recibió o tomó el nombre de Yaldabaoth o Demiurgo,
un ser sin luz divina, ignorante y considerado un falso creador.
Los gnósticos identifican al dios del Antiguo Testamento como esta deidad menor, defectuosa
y celosa.
Para los gnósticos, el dios del Antiguo Testamento, caracterizado por su celo y su continua visión
castigadora y vengativa, es esta deidad oscura creada por Sofía, el Demiurgo o el Yaldabaoth.
Para ellos, Yahvé no es el dios supremo, sino este otro ser celoso, vengativo y defectuoso,
que ni siquiera consideran un dios, sino otra cosa, una especie de semidios inferior.
Ahora bien, el gnosticismo tiene diferentes visiones y escuelas, según una de ellas,
la Valentiniana.
El Demiurgo no es un ser defectuoso o malévolo, sino más bien el encargado de otorgar el
alma a los seres humanos.
Según los gnósticos, Yaldabaoth engendró a los Arcontes, gobernantes cósmicos que
aprisionan las almas en la materia.
Según el apócrifo de Juan, los Arcontes son seres creados por Yaldabaoth, una especie
de entes malévolos que se encargan de apresar las almas en los cuerpos humanos y mantenerlas
atadas a la vida material.
Son una especie de carceleros y vigilantes que no permiten a las almas humanas acceder
al conocimiento onosis ni a la salvación.
La humanidad lleva una chispa atrapada de la luz divina, la verdadera imagen de Dios.
Para el gnosticismo, todos los humanos tenemos una chispa de luz divina atrapada en el interior.
Esta chispa surgió en el proceso de creación de los humanos.
Cuando Sofía crea al demiurgo y éste crea el mundo físico y escapa, Sofía logra infundirle
un enema o espíritu.
Luego, cuando Sofía busca corregir su error, infunde la chispa divina en los hombres, como
en Adán y Eva, y a partir de allí la chispa divina, esa luz que habita en cada ser humano,
permanece atrapada en el cuerpo humano.
Esta luz divina o chispa proviene del pleroma mismo por medio de Sofía.
Es una parte del espíritu de Dios, por lo que es una forma de divinidad.
Los gnósticos la entienden como imagen de Dios, y por ello basan su teoría de la salvación
en el conocimiento personal, reconocer esa chispa divina para saberse parte de la divinidad
y así, por medio de la Gnosis, liberarse.
En el mito gnóstico, la serpiente del Edén es un libertador, no un tentador.
La mitología gnóstica sostiene que la serpiente del Jardín del Edén no se presentó para
tentar, sino para liberar.
Adán y Eva estaban sometidos por Yaldabaoth y su maldad.
Por eso no quiere que coman del árbol del conocimiento del bien y del mal.
Cuando lo hacen, por sugerencia de la serpiente, logran conocer la divinidad en ellos mismos
y descubren que Eva fue enviada para ayudar a revelar la luz divina en Adán.
En función de este mito, la serpiente no es mala ni tentadora, ni una representación
demoníaca, sino enviada por el pleroma para la liberación de Adán y Eva.
La voz divina femenina, Trueno, mente perfecta, habla como contraparte cósmica de Jesús.
El texto Trueno, mente perfecta, es un poema escrito en lengua copta y descubierto en la
biblioteca Nakahamadi en 1945.
Es un poema gnóstico y se cree que la voz poética que habla en él es femenina.
Este texto mantiene la visión gnóstica de que la divinidad está dentro de los humanos
y que es el conocimiento personal y la relación particular con lo divino lo que alcanzará
la salvación.
La forma expresiva del texto es contradictoria porque juega a los opuestos.
La voz afirma ser la primera y la última, la novia y el novio, y así continúa siempre
alternando entre conceptos opuestos para definir la divinidad.
El texto hace énfasis en que se trata de una divinidad y que tanto ella como su palabra
no deben ignorarse.
Se cree que este texto es una representación de la contraparte cósmica de Jesús, es decir,
la voz femenina que se presenta como la divinidad, como el Yo Soy.
Bien pudiera ser Jesús o su consorte cósmica, o ambos.
María Magdalena es la principal discípula y compañera de Jesús.
Según el Evangelio de Felipe, otro texto apócrifo surgido en el siglo III d.C.
y redescubierto entre los textos de Nahamadi, en 1945, María Magdalena no solo era discípula
de Jesús.
El texto describe que María Magdalena era amada por Jesús de un modo diferente a como
amaba a los discípulos.
Incluso asegura que la besaba en la boca con frecuencia, por lo que la presenta como su
compañera.
La salvación en el Evangelio de Felipe es una cámara nupcial, reunión mística, no
expiación de sangre.
Una particularidad del Evangelio de Felipe es que representa la salvación como una cámara
nupcial, pero la salvación en el contexto nóstico es entendida como un reconocer la
divinidad y de allí, por medio del conocimiento revelado, poder acceder al pleroma.
Así que la cámara nupcial pasa a entenderse como la condición en la cual debe estar el
alma en relación con la divinidad, preparada para el encuentro, confiada y devota, fiel
y al mismo tiempo totalmente decidida.
Es decir, lista para acceder a un encuentro místico con la divinidad, en la visión nóstica,
la salvación no llega por el sacrificio en la cruz.
Algunos nósticos enseñaban que Jesús no fue el crucificado y que se reía de la cruz.
Un texto nóstico denominado el Segundo Tratado del Gran Set, escrito alrededor del 200 d.C.
y encontrado también entre los textos de Nahamadi, se presenta como un discurso de
Jesús hacia los cristianos nósticos y a sus detractores.
En el texto se plantea que en realidad Jesús no murió en la cruz, sino en apariencia,
lo que en sí es una visión docética.
El docetismo plantea que Cristo no se hizo presente en la tierra, en un cuerpo real,
sino aparente, una especie de fantasma.
Desde esta óptica, su cuerpo no podía morir.
En función de esto, el Tratado del Gran Set presenta a un Jesús que se ríe de sus detractores
y de quienes creen que murió en la cruz, ya que en la cruz él no muere, solo su representación física.
Los textos nósticos se burlaban de la adoración de un hombre muerto, criticando la religión ritualizada.
El texto del Tratado de Set también sostiene que quienes creen y adoran al Cristo muerto
Para los nósticos, todos los que creen en la resurrección no entendieron el mensaje de Jesús
y se dieron cuenta de que no murió en la cruz.
Para ellos, todos los profetas del Antiguo Testamento, así como todos los seguidores
del cristianismo ortodoxo de la época, son objeto de burla,
porque los nósticos no aceptan la noción de religión ritualista.
De hecho, en sus prácticas solían representar diversas funciones al mismo tiempo
y preferían centrarse en la experiencia mística.
Judas es el héroe iluminado que fue el único en entender a Jesús.
El Evangelio de Judas es otro libro apócrifo no canónico que desapareció
en los primeros tiempos del cristianismo y reapareció en 1970,
recuperado en un códice en Egipto.
En el año 2006, la National Geographic publicó su restauración y traducción.
En este texto, atribuido a Judas Iscariote, se narra que Judas en realidad fue un héroe,
ya que nunca entregó a Jesús por voluntad propia, sino a petición del mismo Jesús.
También se dice que Judas era el discípulo favorito de Jesús y el único que pudo entenderlo.
De hecho, supuestamente Jesús le confía secretos sobre la creación del mundo y los eones.
En este punto, ya es claro que se trata de un texto nóstico y no cristiano.
El Evangelio de María muestra el alma derrotando a los arcontes en su ascenso al hogar.
El Evangelio de María Magdalena es otro texto apócrifo del gnosticismo,
surgido alrededor del siglo II después de Cristo.
El texto reúne enseñanzas de Jesús a María Magdalena y visiones que no reveló a sus discípulos.
El texto también señala una disputa entre Pedro y María Magdalena por las revelaciones recibidas de Jesús.
Pedro pone en duda las revelaciones y cuestiona que no se las haya transmitido a sus discípulos.
El cuestionamiento surge por ser mujer.
Lo más resaltante de estas revelaciones son las enseñanzas sobre la lucha del alma en su interior
por el vencimiento de los poderes, o los arcontes para el ascenso al pleroma,
o el retorno al hogar, es decir, para obtener la salvación.
Jesús entrega contraseñas secretas para esquivar a los cobradores cósmicos tras la muerte.
El primer Apocalipsis de Santiago es un texto apócrifo y gnóstico
escrito alrededor del 200 después de Cristo.
En él se narra una conversación entre Jesús y Santiago,
en la cual se presenta la visión dosetista sobre Jesús,
por expresiones que indican que nunca sufrió ni murió en la cruz.
También hay revelaciones que muestran a Santiago cómo será apresado
y cómo debe salvar su vida, aunque las palabras que debe decir no son reveladas al lector.
En el texto se muestra a los apresadores como cobradores de peajes cósmicos que roban almas.
Por eso Santiago debe decir ciertas palabras para que Jesús
pueda interceder ante Sofía y la Madre para su salvación.
Es un texto muy extraño y ambiguo porque habla de un Dios preexistente
y de su hijo preexistente, una visión que también sostiene al cristianismo,
pero le añada la visión de una madre, Sofía y otras deidades superiores.
La Pistis Sofía muestra a Jesús enseñando durante 11 años tras la resurrección.
La Pistis Sofía es un texto apócrifo y gnóstico escrito entre los siglos III y IV d.C.
Fue descubierto en 1773.
En el texto se describen enseñanzas de Jesús a un grupo de discípulos
entre los que se encuentran su madre, María Magdalena y Marta, la hermana de Lázaro.
Según el texto, Jesús se presentaba transfigurado después de su resurrección
y pasó 11 años dando enseñanzas a sus discípulos.
Dichas enseñanzas trataban sobre misterios menores o inferiores.
Trascurridos los 11 años, Jesús recibió sus investiduras
y comenzó a formarlos en los misterios mayores los cuales venerarían.
Marción predicó dos dioses y eliminó el Antiguo Testamento del cristianismo.
Marción del Ponto fue en inicio un cristiano que creía que el dios del Antiguo Testamento
y del Nuevo eran distintos.
A uno lo veía enfocado en la justicia y al otro en la bondad.
Debido a sus creencias, se le consideró hereje y fue expulsado de la iglesia en 144 d.C.
Sin embargo, sus ideas y sus seguidores continuaron extendiéndose,
lo que derivó en un grupo gnóstico conocido como los Marcionitas.
Pero los Marcionitas tenían una visión gnóstica diferente a la tradicional.
Para ellos, Jesús sí se había entregado para la redención de las almas,
pero por pura bondad de Dios.
Mas no del dios del Antiguo Testamento, sino del Nuevo, uno noble y bondadoso.
Los Marcionitas se volvieron acetas, pero aceptaron mujeres en el sacerdocio y en el obispado.
Fueron considerados una de las sectas gnósticas más peligrosas para el cristianismo.
Basílides de Alejandría construyó un cosmos de 365 cielos gobernados por abraxas.
Basílides de Alejandría fue un cristiano gnóstico que mezcló la fe cristiana con pensamientos e ideas
supuestamente heredadas de otros gnósticos.
Su predicación activa fue entre los años 117 y 161 d.C.
Realizó un comentario extenso de 24 tomos sobre el evangelio
y su grupo fue el primero en celebrar el bautismo de Jesús.
Entre las enseñanzas de Basílides destacan la inutilidad de la fe para la salvación,
ya que para él la salvación se obtiene por medio del conocimiento.
Jesús no murió en la cruz, sino que tomó el cuerpo del Esirineo,
quien fue el real crucificado y el mundo no fue creado por Dios,
sino por una serie de ángeles que crearon otros, y así sucesivamente hasta generar 365 cielos.
Estos cielos estaban bajo el gobierno de abraxas, una especie de dios supremo
que alberga tanto luz como oscuridad.
Valentín estuvo cerca de ser obispo de Roma antes de fundar la escuela gnóstica más influyente.
Valentín fue un filósofo religioso egipcio que fundó las escuelas gnósticas de Roma y Alejandría
en el siglo II d.C.
Aunque en principio era cristiano, su visión de la fe cristiana se desvió hacia el gnosticismo.
Pero su concepción del dios del Antiguo Testamento no era la misma del resto de los gnósticos.
Igualmente, para él la salvación solo podía ser alcanzada por las personas espirituales,
no por los cristianos comunes.
Sus escuelas formaron grupos cuyas creencias se volvieron una amenaza herética para la iglesia cristiana.
Valentín vivió en Roma desde el año 136, donde predicó y ejerció una influencia notable con sus creencias.
A pesar de su notoria inclinación hóstica, esperaba ser nombrado obispo de Roma.
Pero en el año 140, el reciente Papa Pío I lo destituyó, por lo que se dedicó a la propagación de sus enseñanzas.
La doctrina valentiniana dio pie al surgimiento de herejías posteriores en la iglesia, Pelagianismo.
El obispo Irineo lanzó la gran cacería con Contra las herejías.
San Irineo de León fue uno de los obispos más dedicados al estudio de las corrientes del pensamiento cristiano,
que surgieron en los primeros siglos del cristianismo.
Fue obispo de León desde el año 177 hasta su fallecimiento.
Gracias a su profunda investigación y su entendimiento de la cristología,
pudo discernir las diferentes herejías que se presentaban en torno a la figura de Jesucristo
y luchar a nivel teológico contra ellas.
Escribió su libro Contra las herejías en el 180 d.C. para exponer cada una de las corrientes gnósticas
y explicar por qué consistían en herejías y no formaban parte de la verdadera doctrina.
Su pensamiento ayudó a consolidar el canon bíblico, que hasta entonces se encontraba desordenado,
y a establecer un riguroso método para determinar cuáles textos eran realmente apostólicos y cuáles no.
También dio verdadero valor a la Biblia hebrea.
Los textos fueron enterrados para sobrevivir a una purga del siglo IV
Los evangelios y todos los textos gnósticos son textos apócrifos,
es decir, que no tienen un reconocimiento oficial eclesial
y que no se consideran apostólicos ni sagrados por la Iglesia Católica
ni sus otras denominaciones.
Estos textos se escribieron desde que iniciaron las primeras comunidades cristianas
y hasta el siglo V aproximadamente,
pero la mayoría desapareció y no se supo de ellos hasta 1945,
cuando un campesino árabe los descubrió en Najamadi, en Egipto.
Se encontraban dentro de una vasija de barro,
que el campesino rompió pensando que podía contener oro.
Al encontrar los libros encuadernados en cuero, se dio cuenta de que eran papiros,
pero no supo de su valor.
La historia está mezclada con la de un asesinato por venganza,
el paso de los libros a otras manos
y una posterior venta en el mercado negro.
Pero lo cierto es que cuando volvieron a aparecer,
la comunidad científica inició su estudio.
Se pudo constatar que se trataba de textos gnósticos.
La desaparición de estos libros y su ocultamiento se debió a que,
en el siglo IV, cuando Constantino estableció la fe católica
como religión oficial en Roma,
se provió la tenencia de libros heréticos,
por lo que todos debían ser destruidos.
Al parecer, las pocas copias que sobrevivieron
fueron ocultadas en una tinaja por un monje del monasterio de San Pacomio,
donde permanecieron hasta 1945.
Hay gnósticos modernos basados en las teorías de Carl Jung,
enfocados en el desarrollo personal,
la autorrealización y la disolución del ego psicológica,
los defectos internos,
para despertar la conciencia.
El gnosticismo y la idea de un Jesucristo gnóstico
es una de las herejías cristológicas
más difundidas y extendidas en el mundo,
que curiosamente ha logrado sobrevivir
tanto como la misma iglesia católica.
A pesar de ser declarada oficialmente como herejía
y de que sus textos y sus principales pensadores
se declararon herejes y como tales expulsados de la iglesia,
el gnosticismo aún cuenta con adeptos en forma oficial,
es decir, conseguidores de escuelas gnósticas.
Pero también con seguidores que no saben que lo son,
como los practicantes de espiritualidades de la nueva era
que toman sus filosofías del gnosticismo.
Como filosofía o corriente espiritual,
la creencia en un Jesucristo que luego de su resurrección
contradice todas sus enseñanzas,
rechaza al dios de Abraham y a toda la tradición judía,
y habla de otra cosmogonía,
llegando incluso a negar la salvación del alma
por medio de su sacrificio,
es una de las reinterpretaciones de la figura de Jesús
más distantes de su propia figura histórica.
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está condenado a repetirla.
