¿Por qué y quién mató al hermano de Carlos Salinas en el 2004? - Enrique Salinas

Relatos Históricos
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¿Por qué mataron al hermano de Carlos Salinas de Gortari?
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Resumen del video
Generado por IAThis video investigates the 2004 murder of Enrique Salinas de Gortari, brother of former Mexican President Carlos Salinas. It details a complex conspiracy involving extortion by federal agents, international money laundering probes in France, and a systemic cover-up. The case highlights a cycle of impunity where high-ranking officials escaped justice while others linked to the crime were killed.
¿Por qué mataron al hermano de Carlos Salinas de Gortari?
El jefe de la Policía Federal, un comandante y un abogado, los tres aparecen en el expediente
del asesinato de Enrique Salinas de Gortari. Y los tres fueron asesinados en 2008.
Pero esta historia empieza cuatro años antes. Enrique Salinas de Gortari salió de su casa
de Cuernavaca, Morelos, la tarde del domingo 5 de diciembre de 2004, y sus familiares reportaron
su desaparición al ver que no regresaba. Su cadáver fue encontrado a primera hora
del lunes 6 por un vigilante en una esquina de la Colonia Ampliación Tecamachalco del
municipio de Huixquilucan, en el Estado de México.
Su cuerpo sin vida estaba dentro de un automóvil Volkswagen Passat, color gris-plata, con una
bolsa plástica cubriéndole la cabeza. La autopsia reveló que el hermano de Carlos
y Raúl Salinas de Gortari, de 52 años de edad, murió asfixiado, pero no por la bolsa.
¿Por qué mataron a Enrique Salinas de Gortari? ¿Quiénes fueron los principales implicados
en el caso? ¿Y por qué, 21 años después, aún nadie ha sido castigado?
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Las cámaras de Huixquilucan grabaron el momento en que fue abandonado el cadáver
Aunque cámaras del municipio de Huixquilucan grabaron el momento en el que el cuerpo sin
vida de Enrique Salinas de Gortari fue abandonado, los funcionarios a cargo se demoraron en acudir
y el circuito de video fue desviado al momento de inspeccionar el vehículo, y ninguna persona
fue sancionada por estas importantes omisiones.
En algún momento, las autoridades de la Procuraduría del Estado de México enfocaron sus averiguaciones
en el abogado del asesinado, Mariano Flores Arciniega, quien fue arraigado y consignado
por intentos de extorsión y declaraciones falsas, aunque el letrado quedó después
libre.
La Procuraduría del Estado de México tornó sus averiguaciones previas hacia la Procuraduría
General en agosto del año 2005 para que investigara y eventualmente procesara a las autoridades
federales y agentes de la Agencia Federal de Investigación, AFI, presuntamente involucrados
en el caso.
Enrique Salinas decía sentirse perseguido por agentes federales de la PGR, pocos días
antes de morir.
El 3 de diciembre del año 2004, dos días antes de su muerte, un iracundo Enrique Salinas
de Gortari tronó ante su abogado, Mariano Flores Arciniega,
Ya me andan buscando los federales, me están llamando agentes de la Interpol, ¿qué para
el problema de Francia?
El hermano menor de Carlos y Raúl Salinas de Gortari no solamente se mostraba nervioso
por la investigación de Francia, le preocupaba y sorprendía que los funcionarios federales
tuvieran su número telefónico privado de Nextel, al que comenzaron a contactarlo y
a chantajearlo para, según dijeron, ayudarlo y zafarlo del lío en el que estaba metido.
Estas presiones de las que fue objeto Enrique Salinas en los días inmediatamente anteriores
a su asesinato, quedaron asentadas en el expediente del caso.
Las autoridades sospechaban que conocía a sus asesinos.
El cuerpo de Enrique Salinas fue localizado por un vigilante al que el fiscal Alonso Navarrete
Prida refirió como un testigo clave en la investigación, sin dar a conocer su identidad
personal.
Tras el hallazgo del cadáver, las autoridades judiciales del Estado de México, con la cooperación
de la Procuraduría General de la República, desplegaron a más de 40 funcionarios, entre
policías, criminalistas y personal del Ministerio Público y de Medicina Forense, para iniciar
las investigaciones del caso e identificar a los autores materiales e intelectuales del
crimen.
El fiscal Navarrete Prida aseguró disponer de sólidas evidencias para esclarecer el
asesinato lo más pronto posible.
El fiscal consideró poco probable que Salinas hubiera muerto por una venganza política
o un secuestro que terminó mal, y no descartó que la muerte hubiera sido producto de una
extorsión o un asesinato pasional.
En ambos supuestos, las autoridades asumían como posible que el occiso hubiera conocido
a sus asesinos.
Las autoridades hallaron un papel con la dirección de un domicilio ubicado fuera del Estado de
México.
En el vehículo en el que fue encontrado el cadáver de Salinas, fueron hallados también
efectos personales de la víctima, incluyendo su teléfono móvil y un papel en el que estaba
escrita una dirección fuera del Estado de México, que fue investigada, aunque sin encontrarse
ningún vínculo con el caso.
Navarrete Prida agregó que había hablado con el expresidente Carlos Salinas de Gortari
para informarle sobre el deceso de su hermano, comprometiéndose a esclarecer el crimen lo
antes posible.
Añadió que Arturo Montiel Rojas, gobernador del Estado de México, también había presentado
sus condolencias al expresidente, asegurándole que se haría justicia.
Antes de morir, habría estado bajo una fuerte extorsión.
El informe oficial del caso, presentado el 6 de diciembre del año 2005, señaló que
el 1 de diciembre de 2004, Salinas había viajado a Monterrey, Nuevo León, en compañía
de José Ricardo Hernández y Turbide, a objeto de gestionar una transferencia de 2.9 millones
de dólares a una cuenta bancaria de su acompañante.
El hermano del expresidente Salinas de Gortari solicitó al banco que la operación se concretara
el 3 de diciembre a más tardar, pero esto no fue posible debido a cuestiones técnicas.
Según la investigación, este era el monto que sus extorsionadores estaban exigiendo,
Enrique Salinas Gortari.
Se supo por diversas fuentes que personas identificadas como agentes federales de Interpol
México estaban exigiendo a Enrique Salinas una suma de dinero para ponerlo a salvo de
una investigación iniciada en su contra en Francia.
El chantaje estaría relacionado con una investigación francesa.
La Dirección de Asuntos Policiales Internacionales de la Agencia Federal de Investigaciones, adscrita
la Procuraduría General de México, recibió el 22 de noviembre de 2004 un oficio de la
Organización Internacional de la Policía de París solicitando la búsqueda y arresto
de Enrique Salinas de Gortari.
El arresto solo podía realizarse si Enrique Salinas se encontraba en un país de la Unión
Europea.
Si se encontraba en México, las autoridades mexicanas debían informar que efectivamente
se hallaba en el país, pero se pedía no efectuar ningún arresto hasta que no hubiera
sido cursada una solicitud de extradición por parte del gobierno de Francia.
Francia estaba investigando a Enrique Salinas de Gortari y a su familia, incluyendo su esposa
y su hermano Raúl, por presuntos delitos de lavado de dinero relacionados con el tráfico
de sustancias ilícitas y la malversación de fondos públicos.
Francia lo investigaba por lavado de dinero desde 1996 y lo ligó a un pasaporte falso.
Enrique Salinas de Gortari fue interrogado a principios de septiembre de 1996 por un
juez de París sobre las circunstancias en que éste y su esposa adquirieron algunos
bienes inmuebles en Francia.
El juez de instrucción francés, Patrick Fiebert, investigaba una red criminal internacional
dedicada a legalizar en Francia dinero procedente del desvío de fondos públicos y el tráfico
de estupefacientes.
El hermano del expresidente Carlos Salinas de Gortari y su esposa eran sospechosos de
blanquear el dinero a través de cuentas bancarias abiertas en el Banco Société Générale,
y Enrique Salinas de Gortari fue relacionado con el uso de un pasaporte falso.
Más tarde, las autoridades financieras y judiciales europeas establecieron que Enrique
Salinas de Gortari y su esposa, Adriana Alagarde, habían solicitado decenas de millones de
dólares de la familia Salinas de Gortari, especialmente de Raúl, en bancos suizos como
el Union Bankier Private de Ginebra y el Banc Suisse de Lausanne.
El monto rondaba entre 110 y 130 millones de dólares, incluyendo los intereses.
Su hermana Adriana declaró que estaba fuera de sí por problemas relacionados con cuentas
bancarias.
En los días previos al de su asesinato, Enrique Salinas de Gortari estaba hecho un manojo
de nervios y le dijo a su hermana Adriana que lo que más le angustiaba eran las cuentas
bancarias a nombre de su hija en Europa, después de la orden de arresto, librada en su contra
por un juez de París.
Recuerdo que me llamó una o dos veces porque estaba como loco, diciéndome que había salido
una publicación en la revista Proceso, y que se le hacía extraño preguntándose
quién podría haber filtrado la información, y lo escuché muy nervioso y frenético, como
fuera de sí", señaló a Adriana Salinas.
Y agregó, en lo referente a su estado de ánimo, recuerdo que estaba muy molesto en
primer lugar porque Adriana Legarde lo había demandado y porque decía que con eso había
puesto en riesgo a la familia en los tribunales, especialmente a sus hijos.
Había pactado una reunión con agentes de la AFI, según su hija María Carolina.
Enrique Salinas de Gortari estaba igualmente agitado porque agentes de la AFI habían conseguido
su número de Nextel y los llamaron para una reunión, recibiendo instrucciones precisas
sobre el lugar y cómo debía presentarse.
A su hija María Carolina le dijo que el 4 de diciembre de 2004 tenía una reunión con
los agentes que lo estaban marcando de cerca.
Ese día no acudió a la cita, pero sus hostigadores lo volvieron a llamar y acordaron un encuentro
para el día siguiente, cuando desapareció en la noche.
Le indicaron por Nextel que debía presentarse solo, vestido de azul, en un automóvil que
no fuera suyo y en una casa de la herradura.
Enrique Salinas de Gortari debía haber aumentado su estado de tensión cuando los desconocidos
que le estaban haciendo un estrecho seguimiento telefónico para chantajearlo y sacarle una
fuerte suma de dinero, le dijeron cómo debía presentarse a la cita del domingo 5 de diciembre
de 2004, la última de su vida, aunque él todavía no lo sabía.
Los desconocidos le dijeron por Nextel que debía presentarse en una casa de la herradura,
estrictamente solo, vestido de azul y conduciendo un vehículo que no estuviera a su nombre.
A su pareja Hilda Deneken le dijo antes de salir,
«Espero no sea un 4 para arreglarme con Adriana Lagarde».
A su pareja en ese momento, Hilda Deneken, Enrique Salinas de Gortari le hizo un comentario
jocoso que no ocultaba los nervios que lo embargaban.
Le dijo el domingo 5 a Deneken, «Despiértame al cuarto para la una.
Voy a ir a ver qué quieren.
Espero que no sea un 4 para arreglarme con Adriana Lagarde».
Mariano Flores Arciénega, su abogado, señaló, «Le pregunté si sabía quiénes eran o quién
era la persona que le estaba llamando y solo me contestó que no había problema, que eran
los mismos que habían investigado a su hermano Raúl, por lo que le dije que no importaba
quiénes eran realmente, sino que él no tenía por qué acudir a una cita en esas condiciones
y acordamos que no iría».
Frente a un juez civil en México, Enrique llegó a decir que Adriana sería responsable
de cualquier situación que le ocurriera, según Univision.
En enero del año 2000, medios de comunicación mexicanos informaron que Enrique Salinas de
Gortari y su exesposa Adriana Lagarde Lozano se habían enfrascado en una disputa judicial
y personal por una fracción del monto del dinero depositado en cuentas europeas que
las autoridades habían descongelado.
Según Univision, frente a un juez civil en México, Enrique llegó a decir que Adriana
sería responsable de cualquier situación que le ocurriera.
Al final, Enrique Salinas y su exesposa llegaron a un acuerdo para la distribución del dinero
liberado.
En su celular había varias llamadas perdidas de sus propios hermanos.
Según fuentes próximas a la familia Salinas, durante su último año y medio de vida, Enrique
Salinas de Gortari prescindió de escoltas y solamente era acompañado por su chofer.
Sin embargo, durante la última salida de su vida, sus perseguidores no le dieron opción
y acudió solo, encontrando la muerte.
En su teléfono móvil quedaron registradas llamadas sin contestar de sus hermanos, especialmente
Carlos y Sergio.
El presidente Fox le presentó sus condolencias a Carlos Salinas de Gortari, señalando.
Expresiones de esta índole a todos nos indignan y nos comprometen a actuar con mayor firmeza
contra la impunidad y la violencia.
Tres personas relacionadas directa o indirectamente con la investigación, Edgar Millán, Igor
Labastida y Marcos Castillejos, fueron asesinadas en 2008.
De los agentes de seguridad de la Procuraduría General de la República que estuvieron en
la cárcel por el caso de Enrique Salinas de Gortari, dos incluso prosperaron tras ser
declarados inocentes.
Diez años después del asesinato de Salinas, el agente Eduardo Paredes continuaba como
funcionario activo de la Policía Federal de la Procuraduría y el comandante Cárdenas
Palomino consiguió un contrato para diseñar un sistema de seguridad para la red de compañías
de Ricardo Salinas Pliego, uno de los hombres más ricos de México.
Otros relacionados con el caso tuvieron peor suerte.
Edgar Millán, jefe de la Policía Federal, y el comandante Igor Labastida fueron asesinados
en 2008, el primero el 8 de mayo y el segundo el 26 de junio.
Marcos Castillejos, padre de Humberto Castillejos Cervantes, fue asesinado el 9 de julio de
2008.
Junto al cadáver apareció una carta personal.
Al lado del cuerpo de Enrique Salinas fue hallada una carta que decía,
Siento necesario explicar mi situación personal a partir de los sucesos que han involucrado
a mi familia.
Desde 1995 en que se inició el acoso a mi persona, consistente en la imposibilidad de
seguir mi vida profesional, al cerrar mi empresa y fuente de trabajo que había creado
por más de 10 años, le tenía que enfrentar una situación social extremadamente adversa.
Esta situación se extendió a mis amigos y personas relacionadas con mis actividades
profesionales, así como especialmente a mis hijos, que han tenido que afrontar un gran
riesgo a su seguridad, tanto física como emocional.
La carta fue la primera pista para la investigación, que en un informe del 6 de diciembre de 2005
señaló que Salinas había muerto asfixiado, pero no con la bolsa que le cubría la cabeza.
Antes de morir pidió dinero prestado a un amigo de Monterrey.
Las pesquisas acreditaron un dato que calzó perfectamente la teoría de la extorsión.
Antes de su junta con los funcionarios de la AFI, Enrique Salinas de Gortari hizo una
llamada telefónica a un amigo de la ciudad de Monterrey para pedirle que le prestara
una suma de dinero.
En ese momento, las investigaciones apuntaban a que el hermano del expresidente Carlos Salinas
de Gortari había acordado pagar la extorsión para que lo dejaran en paz.
Esta información fue confirmada por el exprocurador del Estado de México, Alfonso Navarrete Prida,
quien señaló.
Sin duda, el móvil del crimen es la extorsión y el dinero que él, Enrique, trajo de Suiza
y que lo mandó con un amigo de Nuevo León.
La semana previa a que lo mataran, Enrique fue a ver a su amigo para pedirle que se lo
tenía que devolver el dinero, porque tenía que pagar una cosa, era la extorsión.
Agentes federales fueron a fotografiar su casa sin que oficialmente existiera una orden
para realizar una investigación de campo.
Si bien no existe documento oficial que pruebe la orden de fotografiar la casa de Enrique
Salinas de Gortari en los días previos a su asesinato, tres agentes federales, Eduardo
Paredes Monroy, Jesús Medellín Cemental y Eliazar Muñoz, acudieron a su residencia
a tomar fotos.
Presumiblemente esto se debió a la petición francesa, que investigaba al menor de los
Salinas por lavado de dinero, y se deseaba conocer si estaba en su residencia de México.
Navarrete Prida dijo,
Hubo varias llamadas, lo estuvieron presionando muchísimo, eso es lo que nos dijeron.
Estos agentes que acudieron a la casa de Enrique, actuaron al margen de sus facultades legales,
porque nunca se ordenó una investigación de campo.
La familia y un vecino de Enrique reconocen a los agentes que fueron a la casa.
Navarrete sostuvo que Enrique Salinas recibió por lo menos una llamada telefónica desde
la oficina de la Interpol México, como parte de la estrategia de presiones diseñada para
extorsionarlo, de la cual también formaron parte las fotografías a su casa.
El divorcio de Enrique Salinas reveló parte de la enorme fortuna familiar.
Una investigación de la revista Proceso, de diciembre del año 2004, incluyó el examen
de los expedientes contra los Salinas en Europa, los registros de la propiedad en México y,
sobre todo, el acuerdo de divorcio de abril de 1998 entre Enrique Salinas de Gortari y
Adriana Lagarde.
Esta investigación permitió iluminar varias áreas oscuras sobre la fabulosa riqueza del
clan familiar, cuyo poderío económico, apuntalado por la presidencia de Carlos Salinas de Gortari
entre 1988 y 1994, estuvo marcado por la posesión de cuentas bancarias y costosos bienes en
el extranjero, pagos millonarios y fideicomisos, todo a través de un enorme tráfico de activos.
Tenía prevista una reunión con agentes de la AFI y terminó asesinado el mismo día
del encuentro.
De acuerdo con testigos interrogados, Enrique Salinas confió sus preocupaciones sobre su
situación a su hija, María Carolina Salinas Lagarde, el viernes 3 de diciembre, en horas
de la tarde.
Ya tengo a la PGR encima, me están siguiendo, tengo una cita con ellos mañana, le dijo.
Salinas tenía prevista una reunión con agentes de la AFI el sábado 4 de diciembre que, según
se supo después, se realizó el domingo 5, mismo día de su asesinato.
Altos funcionarios federales participaron en el chantaje y el crimen.
La investigación estableció que el abogado Humberto Castillejo Cervantes, entonces asesor
de la Procuraduría General de la República de México en temas internacionales, habló
por radio con un individuo perteneciente al círculo íntimo de Enrique Salinas de Gortari.
También quedó establecido que altos funcionarios del gobierno federal de Vicente Fox Quesada,
presuntamente participaron en el chantaje y asesinato del hermano del expresidente Salinas
de Gortari.
Después Castillejo Cervantes fue consejero jurídico del Ejecutivo Federal de Enrique
Peña Nieto entre diciembre de 2012 y junio de 2017, tras unirse al Partido Verde Ecologista
de México, con el que ganó una diputación local en el Congreso del Estado de México.
Dos agentes de la AFI fueron encarcelados, pero terminaron absueltos.
Enrique Salinas de Gortari finalmente acudió a la tarde del domingo 5 de diciembre de 2004
a la cita acordada y al día siguiente, a primera hora de la mañana, fue encontrado
muerto.
Adriana Lagarde, su exesposa, aseguró que desconocía las versiones de llamadas para
amenazarlo y extorsionarlo, de las que estaban al tanto las personas que integraban el círculo
más íntimo de su exmarido.
No me consta si Enrique haya sido objeto de alguna amenaza, ya que solo me decía que
estaba presionado y que tenía problemas financieros", señaló Lagarde.
Tras el asesinato, dos agentes del Servicio de Seguridad de la Procuraduría, que habían
sido arrestados como sospechosos en el supuesto caso, de chantaje, quedaron libres.
Implicaron a dos abogados en el asesinato de Enrique Salinas.
En 2005, dos abogados, Mariano Flores Arciniega, representante legal de Enrique Salinas, y
Humberto Castillejo Cervantes, entonces asesor de la Procuraduría General de la República,
cuyo titular era Rafael Macedo de la Concha, estuvieron bajo el foco de la Procuraduría
General de la República, como presuntos implicados en el crimen del hermano de Carlos Salinas
de Gortari.
Flores Arciniega se hizo sospechoso tras aconsejar a su cliente que contactara a unos policías
para presionar a su esposa, Adriana Lagarde, cuando se estaban divorciando.
Estos mismos agentes habrían sido los que chantajearon después a Enrique Salinas.
Castillejo Cervantes presuntamente llamó a Enrique Salinas de Gortari, un día antes
de que este fuera asesinado.
En 2000, un juez examinaba el origen de aproximadamente 76 millones de dólares, depositados en cuatro
cuentas suyas en Suiza.
En 1996, Raúl y Enrique Salinas fueron interrogados en México por una comisión del Poder Judicial
francés.
Después, el juez Patrick Fiebert, conocido por su experticia en el campo del lavado de
dinero, interrogó a Enrique como testigo en Francia.
Fue Suiza la que congeló más de 100 millones de dólares en cuentas de Raúl Salinas, en
la investigación que encabezó la fiscal Carla del Ponte.
El proceso francés giraba en torno a montos mucho menores, probablemente millones de dólares
vinculados a la cuenta de Enrique Salinas y Adriana Lagarde.
En 2000, se informó que el juez Paul Perraudine estaba investigando el origen de 76 millones
de dólares guardados en cuatro cuentas suizas, cuyo titular era Enrique Salinas en solitario.
Investigaban una transferencia de 27 millones de dólares hacia una empresa llamada Enterprise
Tortola Inc. y otra operación por 21 millones de dólares.
Los órganos de justicia europeos tenían particular interés en dos transacciones.
La primera era una transferencia de 27 millones de dólares, egresados de una de las cuentas
de Raúl Salinas y de otra de las de Enrique en Suiza, para su depósito en la Republic
National Bank o New York en Ginebra, a una entidad denominada Enterprise Tortola Inc.
La otra operación de interés para los jueces era por 21 millones de dólares y seguía
un patrón similar a la de la primera transacción.
Absuelven a Raúl Salinas por lavado de dinero en Francia en el 2006.
En mayo de 2006, el Tribunal Correccional de París declaró no culpables a Raúl Salinas
de Gortari y a su excuñada Adriana Lagarde de los cargos de que eran objeto en una corte
francesa por lavado de dinero procedente de la malversación de fondos públicos y del
tráfico de estupefacientes.
La sentencia llegó año y medio después de que Enrique Salinas de Gortari, hermano
de Raúl y exesposo de Lagarde, fuera asesinado en México presuntamente por una extorsión
relacionada con el caso de París.
La sentencia francesa implicó que las acusaciones de las que era objeto Enrique Salinas en Francia
probablemente se basaban en una mentira, aunque le costaron la extorsión y la vida.
Raúl lamentó que su hermano Enrique, asesinado en diciembre del 2004, no estuviera con vida
para conocer la resolución en Francia.
Estamos satisfechos.
La sentencia nos parece normal porque nunca pudo probarse que hubiera alguna relación
con el tráfico de drogas, declaró Erick Nual, abogado de Raúl Salinas, después de
que su cliente fuera declarado no culpable.
Nos parece justo, dijo por su parte Dieder Roujou, abogado de Adriana Lagarde.
Raúl Salinas lamentó que su hermano Enrique no hubiera estado con vida para conocer la
sentencia absolutoria.
Casas, departamentos y terrenos en zonas como Coyoacán, Pedregal, Cuernavaca, Tepoztlán
y París.
Anne-Marie Merger, corresponsal de Proceso en París, confirmó que Enrique y su exesposa
continuaban registrados en la ciudad como propietarios de un piso y que eran dueños
también de un estacionamiento.
Adriana Lagarde conservó la posesión del inmueble de primera aserrada del Pedregal
en Coyoacán, incluyendo su mobiliario y obras de arte, así como de otra casa en la calle
Coyoacense de Moctezuma 26 y de dos lotes de terreno en Palmira, Cuernavaca.
Adriana cedió sus derechos sobre un lote de terreno en Tepoztlán, sobre el cual no
hay mayores detalles.
Enrique se quedó con el piso de la calle Coyoacanense de Dulce Olivia, pero se obligó
a pagar a Adriana decenas de miles de dólares anuales, según un cronograma acordado.
En 1992, Raúl Salinas Lozano regaló a cinco de sus hijos, incluidos Carlos, Raúl y Enrique,
una fracción de un terreno de 10.857 metros cuadrados en Coyoacán.
Adriana Salinas de Gortari es propietaria de un predio de 935 metros cuadrados en la
calle Dulce Olivia de Coyoacán, que le donaron sus padres en 1987, valorado en ese momento
en más de 34 millones de pesos.
En 1992, los cinco hermanos Salinas de Gortari, Carlos, Raúl, Enrique, Sergio y Adriana recibieron
de su padre, Raúl Salinas Lozano, un lote de 10.857 metros cuadrados, situado en la
calle Árbol del Fuego, número 91, en el Rosario, Coyoacán.
Miguel de la Madrid relacionó su muerte con dinero del crimen organizado, en una entrevista
con Aristegui.
En una polémica entrevista realizada en 2009 con la periodista Carmen Aristegui, el expresidente
mexicano Miguel de la Madrid relacionó el asesinato de Enrique Salinas de Gortari con
presuntos vínculos de su familia con el dinero proveniente del tráfico de sustancias ilícitas.
De la Madrid dijo que Raúl Salinas de Gortari había estado involucrado en el tráfico de
estupefacientes y que la familia Salinas había incurrido en graves actos de corrupción durante
el sexenio de su sucesor en la presidencia de México, Carlos Salinas de Gortari.
Las declaraciones armaron un gran escándalo y, seguramente presionado por el PRI y por
personajes influyentes relacionados con los Salinas, De la Madrid se desdijo de sus señalamientos,
atribuyéndolos a su deteriorado estado mental.
Otros involucrados en el entorno de la investigación del asesinato ocuparon cargos importantes
después.
El procurador inicial del Estado de México en encargarse del caso, Alfonso Navarrete
Prida, señaló al comenzar las averiguaciones que sus investigaciones iban a producir una
gran sacudida al escenario nacional.
Sin embargo, progresivamente el suceso se fue diluyendo hasta terminar impune.
Algunos de los participantes principales en el hecho pasaron a ocupar cargos de mayor
responsabilidad.
Por ejemplo, Humberto Castillejo Cervantes coordinó a los asesores del procurador general
de la República, Eduardo Medina Mora, durante el gobierno de Felipe Calderón.
Fue consejero jurídico del Ejecutivo Federal durante todo el sexenio de Enrique Peña Nieto,
uno de los cargos más poderosos y menos visibles del país.
Navarrete Prida fue secretario del Trabajo y Previsión Social y secretario de Gobernación
bajo el gobierno de Peña Nieto.
Y David Korenfeld, presidente municipal de Huixquilucan entre 2003 y 2006, fue secretario
de Agua y Obra Pública del Estado de México de 2006 a 2011 y director general de la Comisión
Nacional del Agua desde 2012 hasta 2015.
La escabrosa vida de los hermanos Salinas de Gortari
Los hermanos Salinas de Gortari, particularmente Carlos, Enrique y Raúl, llevaron una vida
que por lo menos puede calificarse como escabrosa.
Según las encuestas, Carlos Salinas de Gortari es el expresidente más impopular en la historia
de México y su alto gobierno nunca ha dejado de ser sospechoso del asesinato del candidato
presidencial Luis Donaldo Colosio en 1994.
Raúl Salinas de Gortari fue reiteradamente señalado por sus vínculos con las organizaciones
del tráfico de estupefacientes y estuvo en prisión más de 10 años, acusado del asesinato
de su ex cuñado, José Francisco Ruiz Macie, hasta que en 2005 fue absuelto de ese homicidio
y salió libre.
Enrique Salinas fue acusado de ser el principal agente del lavado de dinero de su familia
y esa presunta actividad le costó la vida.
El asesinato quedó impune.
El 19 de octubre del año 2006, el juez segundo de Distrito de Procesos Penales, Óscar Alejandro
López Cruz, liberó a varios agentes detenidos por el caso del asesinato de Enrique Salinas
de Gortari.
Las últimas líneas del dictamen judicial señalan.
La Procuraduría General de Justicia del Estado de México agotó todas las posibilidades
legales para evitar que este caso quedara impune, pero hasta hoy el crimen no ha sido
castigado porque hay cadenas de impunidad que se van haciendo cada vez más sólidas
con el tiempo.
Se componen de complicidad, apoyo vutuo, crímenes, chantajes, secuestros, silencio y dinero mal
habido.
El pasado 5 de diciembre del año 2025, se cumplieron 21 años del asesinato de Enrique
Salinas de Gortari, sin saberse quién ordenó el crimen, quiénes lo ejecutaron y cuál
fue el motivo.
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