En Mexicali hay dos pasos fronterizos: Mexicali I y Mexicali II. Yo puse en el mapa la dirección del primero y me encontré con la sorpresa de que tanto la aduana como migración quedan del otro lado de la carretera, es decir, del lado en el que sales de Estados Unidos y entras a México. Esta la historia de cómo la salida de México se me complicó de manera inexplicable, convirtiéndose en una pesadilla que no le deseo a nadie.
📣 MÚSICA EN ESTE VÍDEO ➳ Reuven Bransburg - El río fluye ➳ Charlie Ryan - Sneaky shenanigans ➳ Matt Stewart-Evans - Neighbourhood odditties ➳ Luke Melville - El monte ➳ Spearfisher - Cars of Guadalajara ➳ Dirtbag Dan - Slab City
¡Solo en México!
Lleva como siete sofás, no uno ni dos, lleva como siete sofás.
En el episodio anterior, tras recorrer la paranormal
carretera de La Rumorosa, llegué a Mexicali,
frontera desde la que intentaría pasar a Estados Unidos.
Mi última gasolinera en México es "Rendichicas". Es surrealista esto, eh.
Chicas que rinden, ¿o qué siginfica esto? Se lo voy a preguntar.
—¡Buenas tardes! ¿Cómo? —Estaba comiendo hielo.
—¿Que estás comiendo hielo? Claro, como hace unos cuarenta grados...
—Una pregunta, ¿cuál es el origen del nombre de la gasolinera de Rendichicas?
—No sé, soy nueva. —No sé si es por "chicas que rinden" o algo así.
O sea, que sois muy eficientes.
—Somos solo mujeres trabajando nada más de día y por la tarde
y en la noche sí hay hombres por la luz.
—De noche es "Rendichicos". —Rendichicos.
Lo que no me rendiría tanto a mí sería el tiempo para entrar a Estados Unidos.
Pues la salida de México se me complicó de manera inexplicable.
Imagino que tengo que pasar por migración y aduanas mexicanas
y luego por lo mismo de Estados. Aquí hay una cosa muy curiosa
y es que Mexicali es una mezcla de México y California, y Calexico, que es la ciudad que está del otro
lado de la frontera es una mezcla de California y México. Como a mí me gustan los juegos de palabras,
pues me pareció muy curioso. ¡Uy! ¿Y yo ahora a dónde tengo que ir?
Mira, hacienda, a este le voy a preguntar.
—¡Hola! ¡Buenas! Una pregunta, tengo que deshacer los papeles de mi moto,
¿dónde se hace?
—¿Haces vídeos? —¡Sí!
—¡Ah! ¡Ya te había visto! O sea, por la voz y...
—¡Y la moto! —¿Te caíste en Guatemala, no?
—Me caí en Guatemala, México, Colombia... —¡Es una experiencia!
—Es una experiencia, es una experiencia. —Ahora sí, ¿en qué te puedo ayudar?
—Pues me ayudarías mucho si me indicas dónde tengo que hacer la salida migratoria
de México y deshacer la importación temporal de mi moto para que me devuelvan el dinero.
—Lo haces en el Banjército, allí dentro hay una sucursal
pero tendrías que retornarte de Estados Unidos.
—¿Pero por dónde retorno? —Ingresas y te retornas, tienes que hacer un buen retorno.
—¿Pero ingreso a Estados Unidos? —Sí.
La opción número uno era entrar a Estados Unidos y salir a México
para volver a entrar luego a Estados Unidos.
—Y para retornar ahora no sé por dónde. —Tengo que ir en dirección contraria.
La opción número dos consistía en volver en dirección contraria por donde he venido
para tratar de entrar al edificio de migración y aduanas.
—Ahí ya es Estados Unidos. —¿Ahí ya es Estados Unidos?
—Sí. —¿Y dónde hago el papel migratorio de México?
O sea, ¿dónde me sellan?
—Aquí, migración está aquí.
Sorprendentemente en este paso fronterizo solo se puede acceder a migración
si se está saliendo de Estados Unidos pero no si se está saliendo de México.
Algo a lo que sigo sin encontrarle el sentido.
—Pero vamos a ver, ¿qué locura es esta? ¿Pero cómo salgo de México entonces?
—Solamente llevo una semana aquí, una semana y media...
—¡Qué liada! ¿Y cómo llego ahí? Voy a tener que ir en dirección contraria.
—Pero con cuidado. —Sí, sí. Y sin que me vea la policía.
La opción número tres era meterme sigilosamente por una vía habilitada solo para vehículos autorizados.
Opción que tomé con la esperanza de que nadie me viera.
—Lo voy a intentar, a ver si no cometo fallos. ¡Hasta luego! ¡Adiós! ¡Gracias!
¡Madre mía! ¿Y por aquí no podré? Voy a intentar meterme por aquí.
Es lo más rápido, eh. ¡Qué absurdo!
Esto seguro que es el recinto privado pero...
Y en menos de diez segundos ya me estaban gritando que por ahí estaba prohibido.
—¡Por ahí no! —¿Pero dónde está la aduana mexicana?
Y en menos de treinta segundos quedó mi esperanza truncada.
—¿Pero por ahí puedo pasar? Es en dirección contraria.
Pues la misma persona con la que había estado hablando fue la que me vio meterme por donde no era.
—Tiene que regresar por ahí afuera. —Vale, pero es en dirección contraria.
—Sí, pero ellos te echan una mano, solamente ellos te ayudan.
¡Qué lío...!
—Ya te estás arriesgando a recibir una multa.
—¡Listo! ¡Gracias!
No iba a ser tan fácil salir...
—¿Para allá? Tengo que volver a la aduana.
¡Esto es una locura!
—¡Voy para allá! ¡Voy para allá!
¡Qué locura!
—¡Buenas tardes, hermano! ¿Cómo estás? —¿Hacia dónde va usted?
—Tengo que ir a la aduana mexicana para deshacer los papeles del vehículo.
—Vale. —Pensé que estaba aquí.
—No, es ahí. —¿Cómo llego?
—La verdad es que te deberían dejar pasar por ahí.
—Claro. —Con ellos, al negocio.
Lo que puedo hacer sacarte de acá y acomodarte de ese lado.
La aduana es esa.
—¿Qué me dice este muchacho? —No, el no sabe nada.
—¿Cuánto dura este carril? No es tanto, ¿no?
—No, no, claro que no. —Lo voy a intentar...
—Es más, mira, yo te dirijo con mi amigo. —Yo creo que lo consigo, voy a ir muy despacio.
—Te voy a decir algo... —Voy a ir muy despacio, creo que lo logro. ¡Gracias!
Librada la multa y librado quién sabe qué... ¡La que estoy liando!
Ahora tocaba ir en dirección contraria.
Aquí, en dirección contraria... ¡En fin! Si pudiese pasar por acá...
Mira, por aquí me voy a meter.
Esto es que es increíble, ¿eh? Increíble, increíble.
Ahora es por aquí, claro. ¿Y cómo llego yo ahí?
Me tendré que meter por esa. ¡Ah no! Esta no es.
¡Pff! Es que no me quiero meter por donde no es. Voy a intentar ir por aquí...
Aquí a la derecha, ¿o qué?
Vamos a intentar por aquí. Tengo que poder llegar de alguna manera.
¡Uy! ¿Pero y cómo llego yo ahí? Voy a tener que ir caminando y preguntar.
Voy a dejar la moto ahí...
Y le pregunto aquí al de la puerta. Es que no tengo cómo entrar.
Mira, creo que este va a ser el compañero.
—Jefe, una pregunta. Es que tengo la moto ingresada aquí en México
de hace mucho tiempo y me voy para Estados Unidos pero no sé dónde tengo que deshacer el papel.
—Vete por allá al fondo para encontrarte con un guardia y hablas con él.
—¡Listo! Tengo la moto ahí en la esquina, déjame meterla para no dejarla en la calle, por favor.
—¡Métela! —Cruzo con cuidado, ¿vale?
—Está bien. —¡Gracias, hermano!
¡Dios mío! Menos mal que me ha ayudado este hombre.
Ahora tengo que recorrer esto en dirección contraria. ¡Es que es increíble!
Para hacer las cosas bien... Porque son 400 euros de señal que dejé.
¡Venga, venga! ¡Que lo conseguimos! Me meto por aquí en dirección contraria...
¡La que voy a liar!
Por aquí...
Me voy a meter por aquí.
Discúlpenme..
Todo al revés...
—¡Hola! ¡Buenas! ¿Qué tal?
¿Es aquí donde se deshace el papel de importación de vehículos?
—¡Oh! Es aquí al lado pero está cerrado por hoy todavía. —¿Cómo? ¿Está cerrado?
—No sé cuando lo van a abrir. —Lo están remodelando...
—Están en la otra. —¿En el otro paso fronterizo?
—Sí. —¿Mexicali dos?
—Sí. —¡Uf! Está a media hora, ¿no?
Es para cancelar el permiso de importación de una moto extranjera.
Eso es lo que quiero hacer. ¿Aquí no se puede?
—Normalmente es aquí, siempre está abierto, pero lo están remodelando creo que hasta mañana.
—¡Listo! Me voy a Mexicali dos. Mientras sea un paso fronterizo y no una cárcel...
Es que tiene nombre de cárcel, Mexicali uno, Mexicali dos... ¡Hasta luego!
Mexicali dos quedaba con el tráfico de la hora punta a media hora.
El problema era que estaba oscureciendo y todo apuntaba a que me tocaría cruzar de noche.
Bueno, lo que ha sucedido es que están remodelando la oficina de Banjército de este paso fronterizo
y no se puede, entonces tengo que ir a la otra. Lo que sucede es que la mayor parte de la gente
que viene de Estados Unidos no hace el ingreso del vehículo porque hay como un trato especial
si no vas más allá de cincuenta kilómetros país adentro.
Son pocas personas como yo que tienen que hacer el ingreso real del vehículo
y de las dos fronteras que hay en Calexico...
—Buen palo, ¿eh? —¡Hola, amigo!
—¡Eh! ¿Qué pasa?
—¡Qué bueno verte! —¡Hasta luego!
Unas por otras. ¡Aventuras mexicanas hasta el último momento!
—¡Tengo que saludarte! ¡Yo te sigo! —¡Muchas gracias, amigo!
—Te buscaba, te buscaba, y dije: "¡Sí es!". —La estoy liando con los papeles de la aduana.
—Hay otra ahí en frente. —Estoy yendo a esa.
—Pues mira, es todo recto, no tiene pérdida. —No tiene pérdida, ¿no?
—Sigue todo recto, se te va a hacer eterno el camino pero no te desesperes.
—¿Se me va a hacer eterno? —Son unos ocho o diez kilómetros.
—Es que me tuve que meter en dirección contraria para acceder al lugar donde estaba Banjército.
—Y ahí también. —¿También en dirección contraria?
—Sí. —¿Pero qué sentido tiene ese?
—No sé. ¡México!
—¡Listo! Me meto en dirección contraria y nadie me va a reñir en teoría, ¿no?
—No, no, nadie. —¡Listo! ¡Cuídate!
—¡Adiós, amigo! —¡Hasta luego! ¡Adiós!
—¡SoyTribu! —¡Adiós!
Me voy a tener que meter en dirección contraria en el otro también, así son las cosas.
Lo vamos a intentar por aquí. El muro nos continúa acompañando
a la izquierda recordándonos que todavía estamos en México.
Que esto sirva de aprendizaje para los que queráis hacer este tipo de viaje.
Puedes entrar a Estados Unidos sin darte cuenta, sin haber deshecho los papeles de México
y por tanto, que no te hayan devuelto el dinero.
Pero lo importante, como decía el amigo:
¡Uf!
Era no desesperar.
Debe ser esta. Mira, esta debe ser.
Creo yo. Pues por ahí debe ser, ¿no? ¿O qué? Esto es un lío enorme.
Había llegado a Mexicali dos y el proceso sería iniciado de la misma forma: preguntando.
—Disculpe, señor, una pregunta. ¿Para cancelar el permiso de la moto dónde es?
—Estaciona ahí atrás y camina hasta allá. —¡Listo! ¡Muchas gracias!
Por aquí debería de ser. ¡Mira!
¡Los amigos de Banjército!
A ver si con suerte es aquí.
—¡Hola! ¡Buenas! ¿Qué tal? ¿Para cancelar el permiso de la moto es acá?
—Sí. —¡Uy! ¡Cómo me ha costado encontrarte, amigo!
He ido a la otra frontera y no está funcionando, está cerrado, ya estaba dando por perdido mi dinero.
—400 dólares. —¡Eso! ¡Muchas gracias!
—¡SoyTribu! —¡Eh!
He dado con la persona correcta y encima, ¿sabes qué? Te voy a hacer un regalo porque me has dado una alegría,
ya pensaba que no lo conseguía. ¡Qué alegría! ¡Ves, por algo pasan las cosas!
—Desde que entraste a México te empecé a ver. —A tu oficina, amigo, en tu horario laboral.
No en el de otro, en el tuyo. ¡Qué bonita es la vida!
Éxito en la misión aduanera. Vamos a ver si tenemos éxito en la misión migratoria porque me parece
que me he pasado por un día, y si te pasas por un día, pues la consecuencia es pagar más de 700 pesos.
Pero bueno, vamos a intentar que no suceda.
—¡Hola! —¡Hola! ¿Qué tal? Huele a nuevo aquí, ¿eh?
—Sí, están arreglando. —¿Están reformando?
—Su pasaporte, por favor.
Uy, me vas a tener que pagar.
—¿Cómo así? —Sí, porque tienes el permiso por siete días.
—Pero me dijeron que contaba a partir del día siguiente, ¿no? —¡Ah, sí, sí!
—Claro, claro. —Te doy de baja.
—¡Muchísimas gracias! —¡Que te vaya muy bien!
—Creo que usted es la última persona de México que saludo.
—¡Adiós! —Ya, ya, aquí se termina lo bueno, ¿no?
—¡Aquí se termina lo bueno! —¡Hasta luego!
La verdad es que me tocaba pagar pero me ha perdonado,
también creo que por otro lado no está mal teniendo en cuenta todo el panorama.
Y ahora a entrar a Estados Unidos. Lo que voy a hacer es grabar con el intercomunicador,
que es menos llamativo. Según me han dicho no es ilegal entrar grabando.
O sea, no pasa absolutamente nada. Solo que no quiero llamar la atención
de ir con cuatro cámaras grabando nada más entrar a Estados Unidos. ¡Vamos allá! ¡Vamos!
—¡Hola! ¡Buenas noches! —¡Hola!
—¿Qué tal? —Muy bien, ¿y usted?
—¡Genial! —¿Pasaporte?
—¡Ah, el pasaporte! Perdona, es mi primera vez entrando a Estados Unidos en moto.
—¿De qué país es su licencia? —Sí, por supuesto.
—¿De dónde? —¡Ah, de España!
—¿España? —Sí, tuve que transportar mi moto por avión.
—Nunca he visto placas de España. —No es normal, la verdad.
Señor, ¿podría decirme cómo puedo hacer el formulario US CBP 7501 para la moto?
Porque una vez que llegue a Alaska necesito enviarla de vuelta
y me dijeron: "Asegúrate de que cuando entres a Estados Unidos te den ese formulario".
—Supervisor Meléndez, ¿puedes venir a la garita dos?
—¡Muchas gracias, señor! —Sin problema.
—Ten una linda noche.
Estoy entrando oficialmente a California.
Creo que esto son unos rayos X increíbles que me van a sacar hasta el alma.
Y aquí el señor Meléndez me va a ayudar a hacer el formulario.
—¿Cuál es el formulario que está pidiendo? —Este.
—Bueno, pues voy a pasar por otra máquina más para que me sigan analizando el alma.
A ver si sacamos el formulario, es muy importante me han dicho para luego mandar
la moto desde Alaska a otro lugar. Ese lugar no va a ser España, pero bueno,
no adelantemos acontecimientos, ya os diré cuál es.
Lo que sí puedo decirles ahora es que tras un buen rato mareando a los agentes
intentando conseguir un formulario del que jamás habían oído hablar,
finalmente me dijeron que no podía ser.
Bueno, no conseguí el papel porque me han dicho que necesito un agente de aduana, un broker.
En fin, yo me voy sin el papel, no tengo seguro todavía... ¡Y que sea lo Dios quiera!
Ahora sí que sí Acabo de entrar oficialmente a los Estados Unidos de América.
Tengo muchas ganas de llorar porque significa un cierre de tapa muy importante, que es Latinoamérica.
Estoy pensando en todo lo que voy a tener que subtitular a partir de ahora...
Y estoy por volverme a México. Pero ahora lo importante es encontrar una hamburguesa.
Encontrar en Internet que por alguna razón no me funciona, ver dónde me hospedo
y escoger en qué almohada lloro. ¿Esto qué es? ¿Comida chatarra?
Jack in the Box.
A lo largo del viaje muchas cosas conté, lo bello, lo feo, lo bueno y lo malo también mostré.
Ahora un ciclo cerré. Dejaba Latinoamérica y a la casa del tío Sam.
¡Bienvenido a America!
En mi primer día en Estados Unidos tendría dos misiones, arreglar de nuevo el palo trasero
y sacar el seguro de la moto.
—¡Hola! ¿Hablas español? ¿Qué tal, amigo? Me han dicho que aquí sueldan, ¿sueldan aluminio?
—No, no tengo para el aluminio. —¡Ah!
—¿Qué se rompió? —Pues aquí suelo poner una cámara
y se me fue hacia allá. Es para que no se mueva porque aquí va una cámara
y se me soltó algo...
Pronto me empecé a percatar de que la la mayoría de la gente que vive en la frontera
es de origen hispano. Y este hispano me indicó cómo llegar a donde estaba otro hispano
que sí soldaba aluminio.
"Woolfolk´s", aquí ha de ser. Allí conocí a Marco Woolfolk,
un mexicano emigrado años atrás a Estados Unidos.
—Aquí hay que portarse bien, se tiene que portar uno bien como persona.
Aquí en nuestro México, porque adoramos México también, ¿verdad? Pues somos de allá.
—Leí que en Estados Unidos hay más de cuarenta millones de mexicanos.
—Sí, es cierto eso. Aunque de esos cuarenta millones votamos seis o siete.
Aquí hay que venir a trabajar si quieres vivir bien.
—Esto es sencillo para ti, ¿no? —Pues sí.
La historia de Marco es la del migrante que llega a trabajar con ganas a Estados Unidos,
las cosas le van bien y la vida le recompensa.
—Ya me operaron tres veces del corazón y aquí estoy. Tengo unos stens en mi corazón pero...
—¿Te lo cubrió la Seguridad Social de Estados Unidos? —Sí.
—¿Y eso en México no podrías haberlo hecho? —No, ya lo estuve hablando. Ya hubiera muerto.
—Te hubiese llevado la parca. —¡La parca!
—Estoy agradecido con Dios, agradecido con Estados Unidos
y pues aquí estamos toda mi familia.
Nos naturalizamos ciudadanos estadounidenses. Cambias el estatus, cambia tu vida.
Cambia hasta la manera en la que te tratan. Estados Unidos ayuda mucho a la gente.
No es la historia de todos pero sí la historia de muchos.
—¡Un placer, Marco! ¡Muchísimas gracias! Ya verás en los vídeos qué tal va el palo.
¡Adiós!
Qué historia más bonita. A través del palo, acabamos de ver la historia de una familia
que viene a Estados Unidos y a través del trabajo, va hacia adelante,
monta un negocio y le va muy bien. ¿Funcionas, no? Más o menos aunque un poco doblado.
¡No! ¡Está perfecto! Una de las cosas que se dicen de Estados Unidos,
la tierra de las oportunidades. El sueño americano es exactamente eso,
hay quien dice que es mentira, hay quien dice que es verdad, lo que está claro es que si vienes aquí,
sacas los papeles y trabajas duro, tal vez para algunas personas respecto a sus países
de origen hay más probabilidades de salir para adelante. Ahora voy a sacar el seguro de la moto
y os hago una pequeña actualización respecto al famoso papel que traté de conseguir ayer en la aduana.
Me han dicho que sí es necesario para salir luego de Estados Unidos por aire.
He llamado a siete agencias aduaneras y ni una me ha dicho que hagan ese papel.
Al menos me voy tranquilo sabiendo que lo he intentado.
Espero que no se vuelva esto contra mí dentro de unos meses
—¡Hola! ¿Perdón? Quería hacerle un seguro a mi moto.
No lo he conseguido, me dicen que como no tengo licencia norteamericana no me pueden vender
el seguro, voy a ir a otro sitio a ver si tengo más suerte. lo voy a intentar en este otro lugar.
Voy a compartir toda la información de cómo lo he hecho para que quien viaje en moto en unas condiciones
parecidas a las mías, que lo podáis hacer por teléfono idealmente un día antes de venir.
Así estáis completamente asegurados, no como yo que he estado un día sin seguro.
Y bueno, si tienes mala suerte, puedes tener un gran problema.
Juan os va a contar lo que tenéis que hacer si no sois de Estados Unidos y queréis
contratar para vuestra moto, coche, o lo que sea, un seguro telefónicamente o presencialmente.
—Pueden contratar seguro de coche con nosotros, también de moto,
si vienen de otro país y tienen una un vehículo, una moto de otro otro país, podemos nosotros asegurarlos.
No necesitan venir a la oficina, todo puede ser por teléfono o en línea.
Bueno, conseguido queda. He pagado el seguro de todo el año.
Cuando termine, llamo por teléfono y me devuelven lo que quede restante de la póliza.
Voy a comerme un taco donde pueda y a ver si arranco ya de una vez,
que llevo todo el día arreglando papeles y no he conseguido el de la moto.
Ha sido imposible, ¿qué le vamos a hacer? Espero que no me genere problemas en el futuro.
¡Vámonos!
Con la barriga llena
me dirijo a mi próximo destino:
La ciudad sin ley.
¿Curioso, no? Justo en el país donde más se supone que se aplica,
me enteré de que hay un sitio donde no es así. Así que voy a ir para allá, no tengo reserva ni nada.
Podría acampar pero solo el destino sabe lo que será.