00:00 Los diálogos son divertidos 00:45 Quién soy 01:13 Partes de una novela 02:52 Tipos de diálogos 03:25 ¡Ojo con la raya! 03:40 ¿Para qué sirven los diálogos? 09:26 ¿Qué necesita un buen diálogo? 13:58 Errores habituales 16:13 Con el DIJO hemos topado 17.41 Herramientas útiles
¡Hola! Si no nos conocemos mi nombre es Raquel Brune y este es mi canal. Aquí podrás encontrar reseñas de libros, consejos sobre creatividad y escritura, hábitos, tips de organización y productividad sana y también alguna que otra recomendación de series. En definitiva, un poquito de todo, pero siempre con mucho humor. Espero que este canal te ayude a encontrar lecturas maravillosas y que encuentres aquí un rinconcito de paz donde aprender y desconectar. ¡Un abrazo enorme!
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Oye, espera, ¿pero qué está pasando? ¿Quién está hablando? Y tiene que recapitular e intentar
resolver un acertijo para saber quién habla.
Hola a todos y todas, bienvenidos a otro vídeo de taller de escritura en el canal, donde
vamos a hablar de cómo escribir buenos diálogos.
Hace poco me escribió una suscriptora y me preguntó si podía hacer un vídeo hablando
de cómo escribir diálogos y me di cuenta de que nunca había dicho un vídeo sobre
esta temática.
Así que allá vamos.
Porque sí, puedo contaros bastantes cosas sobre los diálogos, porque además es una
de mis partes favoritas de escribir.
Escribir diálogos siempre es mucho más fácil que escribir descripciones y mucho más divertido,
por lo menos para mí.
No se siente tanto como trabajo, se siente más como un juego y es muy divertido si respetas
una serie de normas básicas y vas a ver que fluye con mucha facilidad.
Por si no me conoces, mi nombre es Raquel, soy autora, tengo siete libros publicados
que te voy a dejar abajo por si quieres cotillar, varios libros de fantasía urbana, juvenil
y también una novela de misterio para público un poco más mayor.
Así que he escrito unos cuantos diálogos a lo largo de mi vida, pero no te preocupes
si no has escrito nunca nada si estás empezando a escribir porque voy a intentar que este
vídeo empiece por lo más básico y luego se vaya volviendo más específico para que
todo el mundo pueda tener más o menos algo a lo que agarrarse y algo que le pueda ser
útil.
Vamos a empezar por lo más básico, la pregunta de qué es exactamente un diálogo y en qué
se diferencia del resto del texto del libro.
Al final, el texto que nos encontramos cuando abrimos las páginas del libro se puede dividir
en varios elementos, pero en este vídeo yo lo voy a clasificar sobre todo en tres aspectos
distintos.
Por un lado están las descripciones, en las descripciones vamos a encontrarnos información
sobre cómo es un personaje, su aspecto físico, la forma que tiene de hablar, etcétera, sobre
un entorno, en qué lugar estamos, qué tiempo hace.
También aspectos sensoriales, a qué huele, cómo es el tacto de una cosa, en qué movimientos
ha hecho, se ha levantado de la silla y ha hecho esto y lo otro.
También podemos describir acciones, eso sería la parte más de párrafo, parece un párrafo
que haya gente que le encanta y hay gente que no le gusta nada, que un autor se desarrolle
un poco en las descripciones, pero bueno, al final son cuestiones de preferencias personales,
pero todo libro tiene que tener descripciones, porque no puedes hacer un libro solo con diálogo,
incluso los guiones de cine tienen descripciones de lo que está pasando, necesitamos un poco
contexto.
Sería algo muy experimental, es decir, sí lo puedes hacer, pero lo normal es que un
libro tenga un equilibrio entre estas descripciones y también el diálogo.
Luego dentro de la parte del texto más sólido también nos podemos encontrar con partes
que son más de monólogo interno, en el que el personaje nos va a decir cómo se siente,
a lo mejor va a tener un flashback en el que se va a acordar de algo que le ha pasado en
el pasado, pasado en el pasado, sí que estoy elocuente hoy, va a pensar sobre sus miedos,
sus deseos, lo que está ocurriendo a su alrededor, y luego está el diálogo, que sería una
expresión de todo esto que le pasa al personaje por dentro, sus intenciones, lo que piensa,
lo que quiere, de una forma verbal, comunicándose con otro personaje.
Existen diálogos directos-indirectos, el indirecto sería uno en el que el narrador,
que es el que nos va a contar todas estas descripciones y demás, se referiría a lo
que ha dicho alguien, ¿no?
Por ejemplo, María dijo que tenía mucha hambre, eso sería un diálogo indirecto,
pero nos vamos a centrar en este vídeo en los diálogos directos, que es cuando aparece
esta raya en el texto y literalmente pone lo que ha dicho María, es decir, raya, qué
hambre tengo, cierra raya, dijo María, eso sería el diálogo directo y eso es lo
que nos vamos a centrar en este vídeo porque entiendo que es lo que queréis saber.
Importante el tema de la raya, ¿vale?
En español no usamos las comillas, por ejemplo, como se utilizan en inglés, tampoco utilizamos
un guión corto, sino que utilizamos una raya larga.
Ahora que ya sabemos lo que es un diálogo, la siguiente pregunta, y más obvia, es ¿para
qué sirve un diálogo?
Ya hemos visto que la función y la definición más evidente es la de que un personaje se
Puede decir cosas que sean verdad y sus verdaderos pensamientos e intenciones o puede ser que
diga mentiras y esté tratando de manipular a otro personaje.
Al final, pues como las personas mismas en la vida real cuando nos comunicamos siempre
tenemos una intención, pero la persona que escucha no tiene por qué necesariamente saber
cuál es esa intención.
Pero más allá de eso, dentro de un texto narrativo o un texto literario, ¿qué propósito,
para qué sirve, qué función es, de qué es herramienta un diálogo?
La primera función es la de transmitir información tanto a otros personajes de la novela como
al propio lector.
No siempre tenemos por qué transmitir información en la forma de un párrafo descriptivo, sino
que a veces pues un personaje se entera de algo porque alguien se lo dice.
Por ejemplo, imagina que en el caso de antes María ha dicho que tiene hambre y yo le he
propuesto ya determinado restaurante y a lo mejor me dice María
No, pero ¿no sabes que en ese restaurante envenenaron al detective Sherlock Holmes?
Esto ya supone un avance importante dentro de nuestra novela, porque ya sabemos en este
diálogo que a ese restaurante no podemos ir porque ha habido un crimen, e imagina que
tú eres otro detective, pues ya vas a investigar ahí.
Al final los diálogos también son una forma dinámica de introducir información y de
que vaya avanzando la acción, que ya hablaremos de eso.
Igual que ya hablaremos del problema del infodump y cómo es uno de los errores que podemos
cometer a la hora de escribir nuestro diálogo, pero vamos a hablar de esto más adelante.
La siguiente función y una de mis favoritas es la de establecer vínculos entre los personajes
y que su relación avance.
Es difícil que dos personas se odien o se amen si nunca han interactuado y si no hablan,
por eso es importante que existan estas conversaciones en las que, igual que la vida
misma, la que los personajes hablan de sus inquietudes, comparten cosas, cuentan cosas
de sí mismos, de su pasado, y en esta interacción va a ir surgiendo un vínculo.
Por eso, cuanto más importante sea dentro de una novela el vínculo entre personajes
y cómo se forman esos vínculos, más diálogos vamos a ver.
Por eso vais a notar que en las novelas románticas suele haber mucho diálogo, porque estos personajes
tienen que interactuar entre sí, tienen que conocerse, tenemos que ver ese progreso en
la relación.
Como a lo mejor si es una relación en la que al principio se acercan mal, luego se
ponen a hablar y se van dando cuenta de que esta persona no es como yo pensaba.
Para eso también hay drama, hay acciones, hay descripciones, pero esos diálogos van
a ser muy importantes a la hora de que los personajes comuniquen lo que hay aquí en
su cabeza y lo que sienten.
Si no tienes que decir, es como la vida, si no se lo dice no lo sabe.
Lógicamente con decir no basta, también como en la vida misma hay que demostrar las
cosas.
Oye, ¿tú me quieres?
Demuéstramelo.
Si en los libros pasa lo mismo, que un personaje diga algo y luego no lo demuestra, pues no
tiene mucho sentido.
Pero es importante también la parte de que lo verbalice, sobre todo cuando los personajes
estamos con un narrador en primera persona, tú no sabes nada de lo que piensa el otro
personaje, pues lógicamente es que lo va a tener que decir.
También un diálogo puede servir para generar un punto de tensión o transmitir una determinada
atmósfera.
No solo a través de las descripciones podemos generar determinadas sensaciones en el lector,
sino que, por ejemplo, si tú estás escribiendo una novela de terror, a lo mejor la gente
se va a comunicar de una forma muy misteriosa.
A lo mejor tú llegas a ese pueblo y te dicen, procura no acercarte demasiado a la mansión
de la colina.
Y luego cuando tú les preguntas por qué, uy, desvía la atención, ¿no?
Tú gracias a esa interacción y a ese diálogo ya te genera un poco de tono de, vale, esta
novela es de suspense, me están intrigando.
Eso es algo que también se puede hacer a través de un diálogo.
De la misma forma puedes transmitir muchas otras emociones a través de un diálogo.
Por ejemplo, imagínate que un padre y un hijo que llevan un montón de tiempo se reencuentran
y se dicen algo súper bonito, que dos personas se reconcilian, dos personajes se dicen que
se quieren, pues a ti te va a causar un montón de emoción y vas a decir, ¡bien, por fin!
Y al final los diálogos pueden transmitir muchísimas cosas y generar muchas emociones
en nuestros lectores.
También, por supuesto, un diálogo puede hacer avanzar la trama de una historia, puede desencadenar
una serie de acontecimientos que luego van a tener consecuencias.
Por ejemplo, si tú eres Frodo y estás en tu casa tranquilamente y aparece Gandalf y
te dice que tienes el anillo único de poder en tus manos y que eres la persona que tiene
que ir hasta Mordor a destruirlo, lógicamente la historia va a avanzar y se van a producir
una serie de consecuencias.
De nuevo, como en la vida misma, cuando decimos algo hay consecuencias y pasan cosas en la
vida real en base a lo que hemos dicho en una historia exactamente igual.
También en las respuestas a lo que te han dicho, la historia va a avanzar en una dirección
o en otra.
Por ejemplo, si a ti te dice Gandalf eso, pues Frodo puede responder, oye, mira, no
gracias, no me interesa entrar en negación y no querer para nada perseguir esa causa
o decir, vale, acepto mi responsabilidad, al final eso va a llevar la historia en una
dirección o en otra.
Y por último, no podemos negar la función de los diálogos de dar un poco de vidilla
y de ritmo al texto.
Si tú abres la página y te encuentras texto, texto, texto, texto, texto, parece que estás
leyendo una enciclopedia en vez de una historia en la que los personajes interactúan y ocurren
un montón de cosas.
Lo mismo ocurriría al contrario, si tú abres un libro y solo hay diálogo, tampoco se estaría
respetando un ritmo, una estructura, no estaríamos transmitiendo al lector la información necesaria
a través de otras herramientas.
Así que al final es una cuestión de equilibrio, tratar de encontrar la forma de mover nuestra
historia y de describir una escena de forma en la que tengamos tanto esas descripciones
como esos diálogos y que entre las dos cosas vaya avanzando la historia, eso nos va a dar
un poquito de equilibrio.
Entonces si tú ves que a lo mejor llevas muchos párrafos contando algo, a lo mejor
te conviene introducir un diálogo en algún momento para introducir un poquito de ritmo
y que no sea tan pesado, pero eso no significa que ese diálogo tenga que ser vacío y que
sea meramente por poner, tiene que transmitir algo, tiene que servir para algo, porque si
simplemente se van a poner a hablar del tiempo eso no nos va a solucionar nada, sino todo
lo contrario.
Un diálogo al final tiene que ser siempre relevante y es de lo que vamos a hablar a
continuación.
¿Qué es lo que necesita un diálogo para ser bueno?
¿Qué es lo que tiene que tener?
¿Cómo tiene que ser?
Primero de todo, como ya os avanzaba, tiene que ser relevante, es decir, que esos personajes
están hablando por algunos de los propósitos que decíamos antes, porque van a transmitir
alguna información, porque van a generar un tono o una emoción en el lector, porque
va a establecerse un vínculo, porque vamos a aprender más sobre estos personajes cosas
relevantes sobre ellos para la historia, etcétera, etcétera.
Así que no tiene sentido que incluyamos un diálogo si lo que van a decir no sirve para
ninguna de estas cosas, la trama va a quedarse igual, los personajes siguen sabiendo lo mismo
lo uno o el otro y siguen sin habernos dicho nada interesante y simplemente pues se ponen
a hablar de que ayer comieron macarrones, pues no tiene mucho sentido, a no ser que
los macarrones sean importantes dentro de tu historia, ¿vale?
Pero normalmente pues que digan, pues parece que se ha quedado buena tarde, a no ser que
pretendas transmitir esa incomodidad de que no saben de qué hablar, pues ponerlo por
ponerlo no tiene mucho sentido.
Así que tu diálogo, como la mayoría de cosas que pongas en tu novela, tienen que
tener un propósito, tienen que servir para algo.
Si tú ese diálogo puedes hacer así y borrarlo y la historia se queda exactamente igual y
nadie lo va a notar, seguramente sea un diálogo que no sirve y que no es bueno.
También es importante que un diálogo sea natural, tenemos que tener en cuenta que la
forma en la que un narrador, sobre todo un narrador en tercera persona, va a describir
lo que está pasando no puede ser la misma forma en la que hablan los personajes, ¿no?
Normalmente, aunque tú quieras escribir un texto a nivel literario muy poético, por
ejemplo, muy elaborado, con muchos recursos, luego una persona cuando esté hablando no
va a hablar así, no va a decir, vaya, el color de las hojas hace que parezca que estamos
caminando en un mar de ocre, no sé, por ejemplo, la gente no habla así, no hablamos con metáforas
sino que hablamos de manera natural, y al final eso también se tiene que transmitir
en el texto, que tú cuando lo estés leyendo pueda aparecer una persona.
Puedes probar a leerlo en voz alta, por ejemplo, imagínate si es algo que tú le oirías decir
a alguien o si por el contrario está quedando un poco extraño, pero puede ocurrir exactamente
lo mismo si hacemos todo lo contrario, es decir, tratar de que sea demasiado realista
porque aunque al final en las películas, en los libros, tratamos de que los personajes
tengan conversaciones que tú cuando las ves suenen como a lo que podría decir una persona,
en realidad no es exactamente la misma forma que tiene alguien de hablar porque si no quedaría
muy extraño daros cuenta de que en la vida real cuando hablamos hacemos pausas, usamos
coletillas, decimos eh, ah, como no sé qué, sabes no sabes esto, sabes lo otro, si tratamos
de transmitir demasiado realismo también va a quedar raro, damos rodeos, de repente
te interrumpes y te viene una idea por un lado y otro por otro, a no ser de nuevo que
estés tratando de hacer un libro experimental, si lo que quieres es que la experiencia del
lector sea lo más fluida posible y que la historia tenga un ritmo coherente, incluir
demasiados estos elementos, a no ser por ejemplo que sí que quieras en un caso que quede claro
que ese personaje se está trabando o que está haciendo pausas, se pone estos puntos
de suspensivo porque no sabe qué decir, puede utilizarse como recurso en una ocasión
concreta para un personaje concreto pero si lo estamos utilizando todo el rato, al final
lo que vamos a conseguir es que quede raro, así que al final es una cuestión de equilibrio,
tiene que sonar como si fuese real pero sin serlo del todo, o sea, tenemos que engañar
un poquito a los lectores para que piensen que la gente de verdad habla así y que te
resulte natural al leerlo, pero no podemos ser 100% fieles a la realidad o conseguimos
lo contrario, que te resulte chocante y digas, pero ¿por qué esta gente no llega nunca a
lo que tiene que decir? ¿Por qué hay tantos puntos suspensivos? ¿Por qué hay tantos
ems, tantos ams? ¿Por qué está dando rodeos? O sea, ¡vamos, por favor!
Por otro lado, también es importante que sea único en el sentido de que cada personaje
tenga su forma de hablar, por ejemplo, si un personaje es un adulto y otro personaje
es un niño, no tiene mucho sentido que hablen de la misma manera, ¿no? Igual que cada personaje
puede tener su propia personalidad, su propia forma de hablar, un personaje que sea más
serio, por ejemplo, nunca va a utilizar palabrotas y luego a lo mejor hay otro personaje
que sea un poco más canaria y por el contrario tenga un lenguaje más chavacano y todo eso
lo tenemos que tener en cuenta a la hora de escribir diálogos porque los personajes nos
transmiten su personalidad con lo que hacen, pero también con la forma que tienen de hablar.
Una buena forma de saber si tu diálogo funciona es si una persona al leerlo determinada frase
sin contexto podría ubicar qué personaje podría haber dicho eso, por lo menos un rango
que puede decir, vale, esta forma de hablar no me la imagino en X personaje clarísimamente
porque es demasiado serio para hacer esta broma aquí, esta chulería tiene que ser
de X personaje. Tenemos que encontrar la forma de transmitir la personalidad de nuestros
personajes y de que sea una forma de hablar única para ello. Y esto me lleva a hablar
de algunos errores que solemos cometer los escritores cuando estamos escribiendo diálogos
y que es importante que aprendamos a intentar evitar porque van a hacer que nuestro diálogo
pierda fuerza y a sacar a veces al lector de la historia.
El primer error y muy habitual en personas que están empezando a escribir, sobre todo
en personas que escriban a lo mejor fantasía o mundos muy complejos en los que hay que
contar mucha cosa, es tener miedo de hacer infodump en el propio texto de que de repente
pues empiece el libro y parezca una enciclopedia y decir bueno pues para no hacer esto voy
a hacer lo mismo pero con un diálogo. Al final pues es un poco un problema igual, no
pasa nada porque averigüemos cosas por un personaje o que un personaje le cuente algo
a alguien pero hay que tener en cuenta el contexto, por ejemplo sería raro que aparezca
un personaje y diga bueno como ya sabes princesa en tu reino las cosas funcionan así, o sea
sí es raro que tú a la princesa del reino le explique cosas que ya sabe la princesa
del reino solo para que el lector tenga esa explicación ¿no? Como ya sabes Pepito que
es tu hermano, o sea sí lo sabe, sabe que es su hermano. Yo sé que tú me quieres contar
a mi lectora todo esto, que es su hermano y cómo funciona el reino, pero si ya lo sabe
el personaje no tiene sentido que se lo estén diciendo y esto lo único que puede hacer
es conseguir sacarnos. Así que de nuevo se puede utilizar como recurso el diálogo y
de hecho se utiliza para transmitir información pero tenemos que hacerlo con cabeza y teniendo
en cuenta que tenga sentido dentro del propio libro. Sobre el tema del infodump, recordad
que aunque es muy tentador ¿vale? Querer contarle todo sobre tu historia a lectores
de principio, en mi experiencia los lectores a los que les va a gustar tu libro suelen
ser pacientes, no necesitamos siempre a los lectores que nos lo den todo masticado desde
el principio, sino que también es interesante ir descubriendo cosas a medida que avanza
la historia e ir uniendo piezas. Así que tampoco tenemos que tener miedo de que el
lector nos sepa todo sobre los personajes y sobre el mundo que estamos construyendo
desde el momento cero, porque al final es parte también del viaje ir recibiendo esa
información de una forma más dosificada y cuando sea más relevante, así que no sintáis
esa necesidad de tengo que contar todo desde el principio para que se me entienda, porque
se te va a entender de todas formas. Otro error sería el de no respetar el equilibrio,
como os decía antes, entre texto y diálogo. Abusar de los diálogos y que por ejemplo
abras la página y te encuentres solo diálogo puede ser muy confuso para el lector, puede
desubicarnos, es fácil que te olvides de quién ha dicho cada cosa, queda muy experimental
y muy raro. Y con el dijo hemos topado, el famoso dijo que genera tantos miedos y tantas
preguntas. Y es que siento que podemos cometer dos tipos de errores que pueden afectar a
nuestro texto con la palabra dijo. Por un lado está el tenerle miedo al dijo y buscar
formas de lo más rocambolescas o utilizar todos los sinónimos posibles de la palabra
dijo para no decir dijo. Y siento que al final tenemos mucho miedo, como que es un recurso
fácil o como que no es muy literario, como que la gente se va a aburrir, pero realmente
si tú lo utilizas con moderación y lo utilizas cuando procede, la mayoría de los lectores
cuando estamos sumergidos en una historia no nos estamos fijando en eso, porque simplemente
el dijo lo que sirve es para aclarar quién está hablando en caso de que pueda haber
confusión y que sea una lectura fluida. Al final va a ser mucho peor si de repente el
lector dice, oye, espera, ¿pero qué está pasando? ¿Quién está hablando? Y tiene que
recapitular e intentar resolver un acertijo para saber quién habla. Es mucho peor que
simplemente poner un dijo quien sea. Y al final siento que no lo registramos, que es
una cosa que está ahí, a no ser que pase todo lo contrario, que es abusar del dijo,
tener tanto miedo de que no sepan quién está hablando o no tener suficientes recursos que
no nos queda otra opción que poner dijo, dijo, dijo, dijo, dijo, si lo utilizas 80 veces
en la misma página, efectivamente al final sí que va a acabar rechinando. Y siento que
de nuevo es una cuestión de equilibrio, que el dijo es una herramienta muy útil y que
tenemos que utilizar, pero sin abusar de ella.
¿Cómo podemos resolver entonces esta cuestión para que haya un equilibrio? ¿Qué otras
herramientas tenemos para aclararle al lector quién está hablando además del dijo?
El primer recurso y el más obvio es usar otra palabra alternativa a dijo. Con esto
no quiero decir sinónimos, porque el comodín del sinónimo podemos usar alguna vez. No
usar palabras que significan lo mismo que dijo, como por ejemplo aseveró o afirmó.
También tenemos que tener en cuenta si usar estas palabras, si aseveró por ejemplo, según
el tipo de texto que estés escribiendo, puede sonar un poco raro. Pero bueno, podemos usar
esas palabras, pero es un poco trampilla, sigue siendo un dijo, ¿no? Y además, si queremos
sustituir el dijo, porque justo le hemos utilizado un alineante si no queremos poner
esa palabra, podemos utilizar palabras alternativas, no tanto sinónimas, que aportan información
adicional. Es decir, preguntó. Bueno, sinónimo. Pero ya estás cambiando ligeramente el sentido
de la palabra de que lo que está haciéndote es una pregunta, que lo ves con las interrogaciones,
pero bueno, ya es un pequeño cambio. Puedes decir gritó. Aquí ya sí que tenemos más
información. De nuevo lo puedes decir con unos signos de exclamación, pero también
estás aportando algo. Y luego ya hay otras palabras que sí que son más relevantes y
nos van a aportar todavía más chicha, como por ejemplo susurró. Ahí ya es un matiz
importante, no es lo mismo decirle algo a alguien que susurrárselo al oído. Podemos
imaginarnos esa escena en la cabeza de otra forma. Podemos decir explicó, amenazó, admitió.
O sea, hay un montón de palabras que además pueden darnos un pelín más de información
sobre la forma en la que ese personaje está diciendo algo y que por lo menos ya que estamos
utilizando este recurso, además permitamos que la imagen sea más vivida de alguna manera.
Otra de mis formas favoritas de no utilizar el ratón lijo es sustituyéndolo por una
acción. Hablando de aportar información, esto nos va a dar un extra de descripción
para que el lector pueda verlo en su mente. Estas acciones pueden cambiar por completo
el sentido de lo que se está diciendo incluso. Como por ejemplo si María va a decir entre
guiones ¿Cómo estás? Y luego ponemos justo después, me sonrió. Ah, sus ojos se humedecieron.
Cambia por completo el contexto de esa frase. María no está en el mismo estado de ánimo
según cualquiera de estas dos frases y cambia mucho la conversación que va a seguir después.
Pero en los dos casos sabemos que María es la que está hablando y no hemos necesitado
recurrir al lijo. También añadir estas pequeñas descripciones de vez en cuando en los diálogos
puede ayudar un poco a que se sitúe el lector y sepa qué es lo que está pasando alrededor
de los personajes y no solo que sea diálogo, diálogo, diálogo. Así que tiene doble función.
Otra opción es expresar quién es la persona que va a hablar antes de que lo haga. María
me sonrió. ¿Cómo estás? Tú ya sabes que es María la que te está preguntando porque
te estoy dando una referencia a ella antes. Y por último, la opción más fácil es no
ponerlo. Recordad que hay veces que no hace falta. Si hay dos personajes, por ejemplo,
que están hablando entre ellos y es una toma y daca, un partido de tenis, tú ya sabes
que el primero es Pepito, el segundo es Pepita y así. Es verdad que si este diálogo se
alarga un poco es importante incluir alguna descripción, alguna acotación, algo que
refresque porque igual después de doce intercambios yo ya no me acuerdo de quién es quién, ¿no?
Se pueden empezar a mezclar las cosas. Así que es importante ponérselo fácil a nuestro
lector para que se pueda centrar en lo que están diciendo en vez de tener que pasar
el libro para decir, espera, ¿quién está hablando? Pero eso no quiere decir que en
todos y cada uno de los diálogos tengamos que aclarar quién habla.
Hasta aquí este vídeo sobre los diálogos, para qué sirven, cómo usarlos, qué errores
debemos evitar. Y recordad que aunque estos consejos son bastante técnicos, al final
el tema de la escritura no deja de ser también algo con una faceta artística, así que uno
puede experimentar con su novela y escribirla como quiera, pero sí creo que es importante
saber las herramientas que tenemos y luego decidir cómo utilizarlas, así que espero
que os haya ayudado a descubrir todos estos truquitos y utensilios que los escritores
tenemos a nuestra disposición para contar la historia. Es un vídeo que he intentado
que sea básico en el sentido de que pueda servir para personas que están empezando,
así que si os quedáis con alguna duda, quizás Raquel no ha tocado este tema que es más
específico sobre los diálogos y me gustaría saber tu opinión al respecto, déjenoslo
en los comentarios para que pueda tenerlo en cuenta para los próximos vídeos. Como
siempre, muchas gracias por verlo, no os olvidéis de darle a like si os ha gustado, de compartir
si pensáis que le puede gustar a alguien, de suscribiros para ver más vídeos como
este y de darle a la campanita para enteraros de cuando subo vídeo. Nos vemos en el próximo
vídeo canal. ¡Chao, chao, chao!