🇪🇸¡¡Fui al distrito de San Blas de Petare en Caracas, Venezuela! Katiuska Camargo de Uniendo Voluntades, una organización que se ocupa de temas como murales y basura en la zona, nos mostró su área y nos contó cómo comenzó su organización.
🇺🇸I went to the San Blas de Petare district in Caracas, Venezuela! Katiuska Camargo from Uniendo Voluntades, an organization that deals with issues like murals and trash in the area, showed us around her area and told us how her organization started.
🇪🇸 Hola soy Keito Homma. Nací en Japón, pero he estado viviendo y moviéndome por el mundo desde 2001. ¡Me gustaría compartir mi experiencia de la vida, agradecimiento a todos, la importancia de respetar a los demás/madre naturaleza, y mi pensamiento de diferente culturas para convivir con toda las personas de todo el mundo!
🔽 Mi Vida, My life, 我が人生 1982 ➡️ 🇯🇵Japon (Japan/日本) ~ 2000 ➡️ 🇯🇵Japon (Japan/日本) 2001 ~ ➡️ 🇺🇸EE..UU (USA/アメリカ) 2007 ~ ➡️ 🇻🇪Venezuela (Venezuela/ベネゼエラ)(~2018) 2012 ~ ➡️ 🇩🇴Republic Dominicana (Dominican Republic/ドミニカ共和国) (~2013) 2014 ~ ➡️ 🌏Mochilero en Asia Sur (Backpacking-South East Asia) 東南アジアバックパッカー 2015 ~ ➡️ 🌎Mochilero en Latin America (Backpacking/hitchhiking-S/C America) 南米・中南米バックパッカー・ヒッチハイキング 2016 ~ ➡️ 🌎Mudando los paises hasta ahora...(Continue moving around those countries) 北中南米をウロウロと。 2019 ~ ➡️ 🇩🇴Republic Dominicana (Dominican Republic/ドミニカ共和国)
🇺🇸 I was born in Japan, but I have been living and moving around the world since 2001. I would like to share my life experience, appreciation to all, the importance of respecting others/mother nature, and my thinking of different cultures to coexist with all the people from all over the world!
Ya estamos entrando a San Blas, bienvenido a San Blas.
Vamos a entrar al sector 1, que es donde tenemos nuestra zona de incidencia.
Aquí tenemos mandala. Mira, esto tiene una historia.
Esto lo hicimos con los chicos de mandala que llegué.
Me di cuenta que mi labor aquí en Venezuela de verdad rinde frutos, incluso juega,
porque mucha gente se hizo solidaria conmigo.
Había una organización de Alemania que me daba un sueldo mensual
para que yo estuviera ahí cómoda.
Y ese dinero, ojo, ese dinero yo podía pensar en ahorrarlo y traerlo a mi familia.
No, yo me lo gasté allá con venezolanos migrantes que estaban pasándola muy, muy mal
y yo compraba comida, medicina, peñales, leche para los niños.
Naciste por ahí.
Sí, y yo me vine a Venezuela con 400 dólares en mi bolsillo,
cuando pude haberme traído 10 mil dólares.
Claro.
Y no, yo decidí gastarme todo en gente que lo necesitaba,
porque aquí mi familia estaba bien, pues.
Y entendiste la idea de lo importante de la nación, ¿verdad?
Y entendí la importancia del asistencialismo, erradicar el asistencialismo,
porque entendemos que en una parte de la sociedad hay que asistir a cierto grupo de personas,
pero no a todos.
En un país como el nuestro, próspero, donde tenemos tantos recursos importantes,
nosotros no deberíamos estar de pedigüeños en el mundo.
Exactamente.
Correcto.
O sea, no me permito que me digan en otros países donde he estado
que yo soy una alimaña para otros países.
Y lamentablemente eso también me acrecentó la xenofobia,
porque hay muchos pedigüeños, y hay que decirlo,
y le guste o no le guste a la gente, hay que decirlo, hay que ser objetivo.
Yo también estoy en una situación difícil y yo no salí a las calles a pedir dinero.
Los primeros días después yo tenía que me cubriera mis necesidades básicas,
pero yo ayudé a otra gente y me empecé a educar a otras personas allá.
Yo barría en la calle donde yo vivía en Quito,
y la gente me preguntaba si a mí me pagaba el municipio,
y que si yo era empleada del municipio.
Y yo digo, no, pero ¿por qué barres?
Si aquí en ningún ciudadano barres, para eso nosotros pagamos impuestos.
Y yo le digo, bueno, en mi país, en mi barrio, nosotros barremos.
Y eso es algo que lo activé allá y mucha gente de la iglesia después se sumó
y fue demasiado bonito.
La pastora de la iglesia me decía lo que se llama hacer comunidad.
Lo que nosotros nos logramos en 15 años lo lograste tú en 3 meses.
Porque entonces abrimos la iglesia para la comunidad.
La gente no sabía que había una iglesia ahí, porque era todo muy sectario, muy cerrado.
Y empezamos a hacer bazares.
Ahí donaban muchísima ropa, pero el concepto es que eso es una donación,
el donador lo da, tú no lo puedes vender.
Y yo le digo, no, no es que lo vas a vender,
es que tú a un precio muy, muy módico vas a hacer un intercambio.
Y ese dinero va a servir para arreglar la iglesia que se está cayendo a pedazos.
Bueno, es que ese es el concepto de la economía naranja.
Eso es, practicar desde lo micro cosas que pueden tener mucho impacto.
Exacto.
No, y fíjate, el primer día de bazar recolectamos 1000 dólares
con un pocotón de ropa que estaban almacenadas en un cuarto.
Y yo me metí, se las traje con unos amigos, sacamos por talla, por color, por todo.
1000 dólares.
Y después se hicieron 500 dólares.
Y ese dinero sirvió para la iglesia.
Y yo le decía, ve que no es difícil, 5 piezas de ropa en 1 dólar.
Tú no estás vendiendo.
En Madila es tu donador, que hay que cambiar el sentido de la donación.
Tú no donas para hacer a la gente más pobre.
Cuando tú donas es para hacer a la gente más empoderada, hacerla mejor.
Mira, esta es la cancha de mi barrio.
Este es otro cuento.
Ay, este cuento me encanta, porque ese fue una...
En Cuba de Caracas.
Sí.
Pero en este lugar actualmente está plagado de polarización.
Este espacio que ven acá, lo recuperamos para un proyecto comunitario.
Y nos lo expropiaron para montar, una persona para montar su propio negocio.
Un espacio común se convirtió en un espacio privado.
Que a nosotros nos costó mucho tiempo y dinero recuperar,
porque era un vertedero gigantesco de basura,
al lado de un preescolar.
Mira aquí, nuestro mural de resiliencia.
Ah, esa. Ah, sí.
Y ese fue su regalo de cumpleaños de 15 años.
Ella le pidió a sus padres que en vez de hacer una fiesta ostentosa, costosa y tal,
ese dinero se invirtiera en un negocio.
Y esta es una niña, pero súper, súper espectacular.
Estudiante, pero maravilloso.
Y se convirtió en mamá hace unos días.
Así que se podrán imaginar para nosotros lo que significa
que hay un nuevo miembro por el cual tenemos que seguir haciendo país.
Una comunidad de portugueses, incluso italianos en otras zonas,
que vinieron a la posguerra.
Entonces tú también ves cómo el barrio también albergó,
no solamente colombianos, sino ecuatorianos, portugueses, italianos.
Que claro, muchas de esas gentes se fueron del país por toda la situación.
Tuvieron que volver a migrar, se volvieron otras migrantes.
Y una pregunta, justamente, ¿van a llegar más o menos en qué época?
Hace 40 años, dices tú.
Más o menos cuando comienza la democracia.
1958.
Mi mamá llegó a Venezuela justamente unos meses después de la caída de Pérez Jiménez.
Exactamente.
Justamente.
Mi mamá llegó con 16 años a Venezuela.
Exacto.
Y ya mi mamá cumplió hace unos días 72.
Y venía de Colombia porque ya en Colombia estaban experimentando el tema de la guerrilla.
Exacto.
La desmilitarización.
La recesión financiera.
Claro.
Entonces ella se vino a ayudar a mi abuela para criar a sus otras hermanas que están allá,
pero mi mamá es la mayor.
Y ella vino acá y, bueno, aquí hizo su familia.
De hecho, mi mamá, ella dice que ella va de visita a Colombia, pero ella regresa.
Ella vive aquí y ella acá.
Y una pregunta, tú que has vivido aquí 40 y tantos años,
¿tú has visto el cambio geográfico de, o sea, la realidad geográfica?
¿La has vivido?
Porque esto antes de la caída de Pérez Jiménez era una montaña prístina tan verde como el Ávila.
Bueno, además que yo siempre le digo a todo el mundo, le digo, coño, no tuvieron visión de futuro.
Despoblaron de vegetación todo esto.
Esto era una hacienda cafetalera donde estamos parados en este momento.
De hecho, se llama La Casona porque así se llamaba.
Esta es la calle principal, La Casona.
Se llamaba ahí historias, mitos, leyendas de mazmorras con Pérez Jiménez hacia El Guaire.
El Guaire finaliza justamente por acá, que es mágico.
Además, con todo y que está contaminado, un día tenemos que ir a El Guaire.
Es arrechísimo.
Aquí entramos hacia la ruta de la central hidroeléctrica que se hace de Latino.
Bueno, aquí tenemos una entrada, solo que está ahorita clausurada, pero es eso.
También intentamos como que esos espacios turísticos se puedan algún día poner a funcionar.
Es que esa es la visión.
Tienen que darle un sentido de pertenencia desde lo sustentable porque hay mucho que hacer
y hay mucho que conectar con la ciudad.
Y a veces la percepción que tiene la gente de la ciudad, aunque todos estamos en la ciudad,
pero los que viven en la ciudad plana, en el valle, ven muy ajeno lo que es Petare.
Y a su vez, Petare es muy ajeno, pero lo usa lo que es la ciudad.
Y ahora que dices eso de la ciudad, a mí me da risa porque hay gente que me dice
¿Cuándo vas a la ciudad?
Y yo le digo, perdón, yo estoy en la ciudad.
O sea, Petare, el barrio es ciudad.
De hecho, es un lema que usamos mucho con Cheo Carvajal sobre el barrio.
El barrio es ciudad.
De hecho, aquí en la casa tenemos un cartelito que dice el barrio es ciudad.
¿Por qué seguir separándonos de la ciudad?
Nos dicen los barrios informales.
Entonces, yo también estoy trabajando mucho el tema de la narrativa, de cómo nos ven.
¿Y cómo nos vemos?
¿Y cómo nos comunicamos?
¿Y cómo vivimos?
Además, todo lo que tú dices a través de la comunicación es cómo yo me comunico
y cómo yo hablo en la ciudad.
Por ejemplo, las preguntas, tú has cambiado el dialecto y lo cambias visualmente,
pero también hasta lo escribes en la pared.
O sea, realmente tú estás cambiando el modo de comunicar la ciudad.
No, incluso también esta forma, por mucho tiempo a mí me dijeron cifrina.
¿Tú sabes lo que es cifrina, Keiko?
¿Verdad?
¿Algo así?
Sí, sí.
La cifrina es lo normal.
A mí siempre me dijeron cifrina porque yo sí aspiro a tener rayados peatonales.
¿Pero quién dice que no?
Aceras.
Tener sistemas de recolección.
Eso se lo dices en ciudad, ¿no?
Claro.
Tener un buen sistema de recolección de basura, tener el agua de calidad, iluminación.
Es más, que estas casas estén todas arregladas.
O sea, para mí es muy importante porque eso dignifica la forma como tú vives.
Y le damos un mensaje a la generación que está llegando, que son los más pequeños.
Lo que te decía cuando estábamos allá abajo, si tú tienes la posibilidad de vivir bien,
tú vas a poder aspirar a más.
Y además vas a rechazar eso que no te funciona, que no va bien.
Cuando la gente sale del país tiene la posibilidad de ver que otras cosas funcionan
y tú traes un montón de ideas y cosas que tú puedes aplicar aquí,
que además son muy sencillas, de hacer cambios y que son cambios significativos.
Y esa conexión, tú ves que es posible vivir bien sencillamente
y además no quieres vivir mal y además aspiras a vivir mejor.
Sí, fíjate que eso es muy importante.
Mi mamá dice que yo soy como...
Cuando a mí me dicen que no se puede, yo vengo y digo, mira cómo lo hago.
Así.
Porque si a mí me dicen no se puede, a mí se me mete una cosa aquí en mi cerebro,
mi corteza reptiliana empieza así como...
Tengo una pregunta con respecto a las bondades que tenemos en casa.
¿Cuál crees tú que es la mayor bondad que tiene Petare?
La solidaridad.
La solidaridad. Mira, aquí a un vecino le pasa algo,
puede estar enemistado el barrio completo, pero a un vecino le pasa algo,
todo el mundo se aboca.
Todo el mundo se aboca.
Por ejemplo, esto es algo muy reciente, o sea,
a mí supuestamente me van a meter presa porque soy activista,
defiendo derechos humanos, porque yo sí estoy trabajando en dignificar el barrio
y odio la pobreza y odio el populismo.
Y siempre lo digo, no es que odio a la gente pobre, no.
Odio, odio la pobreza.
Porque todos merecemos vivir bien.
Entonces, mis vecinos estaban tan angustiados porque no me veían.
Porque yo tuve tres días que no pude estar en mi barrio
por el acoso, por todo lo que es la coerción, no saben, fue muy delicado.
Y yo me vine, yo me escapaba de donde estaba,
porque además no me dejaban salir, porque cállate por favor,
o sea, te queremos libre, sé más sensata.
Pero yo decía, mi gente allá está mal.
Y yo me venía y me ponía a barrer.
Y cuando mis vecinos veían que yo estaba barriendo, empezaban,
mira, pero Katy no está presa, miren dónde está barriendo.
Y se acercaban, Katy, ¿tú cómo estás?
Habían dicho que estabas presa. Y yo, mira, estoy barriendo.
Entonces, ese mensaje de libertad, yo lo di a través de la escoba.
Porque era la forma de yo decirle a mis vecinos, estoy barriendo.
Porque si yo no barría, iban a decir, Katy tiene miedo,
porque está en el barrio pero no sale.
Y yo estaba barriendo.
¿Y a pesar de la polarización, cómo lo tomó la comunidad?
¿Estaba debido por polarización o simplemente celebraban
el hecho de que tú estuvieras bien?
No, sí, totalmente. Además que también te tocó trabajar.
Yo promulgo mucho la reconciliación y la no violencia
como acción pacífica para restituir nuestros derechos y valores,
¿no? Y deberes.
Y los vecinos estaban muy molestos con las personas
que estaban incrementando la narrativa del odio en el barrio.
Y yo empecé a decir, no le digan nada a esas personas,
traten en la medida de lo posible de ni siquiera mirarlos.
Yo sé que hay demasiada frustración.
Porque además son personas que se reían del barrio,
de su mismo barrio, de su misma gente, ¿no?
Celebrando algo que es mentira.
Entonces, yo le decía a mis vecinos, no toquen a nadie,
no digan nada, pam, pam, pam.
Y es así un trabajo.
Porque nosotros debemos hacerlo diferente.
¿Ok? Eso de estar enguerrillado todo el tiempo no puede ser.
Y no es que yo sea la más buena del planeta.
Porque yo también tengo mi lado oscuro.
Pero yo lo sé manejar, ¿no?
Mi lado oscuro es bien oscuro.
Y cuando sale a flote, verdad, hay que tenerme miedo
porque yo reconozco, ¿no?
Y yo crecí en la violencia en el barrio.
Y por eso hago lo que hago.
Porque a mí en esa esquina me mataron a mis primos, a mis amigos.
Yo no salía de un entierro en este barrio cuando yo tenía 15 años.
Y eran muertos aquí en esta calle.
Heridos, tiroteos.
O sea, era peligroso.
Eso te iba a preguntar.
¿Tú has visto que con la concientización,
con el trabajo de solidaridad dentro del barrio,
el hecho de hacer un espacio más limpio,
un espacio adornado a través de los murales,
¿tú sientes que la violencia ha bajado
o ha sido también por el tema de la migración?
Bueno, más que sentirlo vivo.
O sea, el hecho de que yo pueda traerlos ustedes a mi barrio
ya es un hecho que te dice, el barrio no es peligroso.
¿Hace cuánto sientes tú que se ha podido hacer eso
y desde hace cuánto sientes tú que no se ha podido?
Nosotros tenemos ya 14 años haciendo esto.
Y desde que empezamos a quitar basura,
todo empezó a cambiar.
Hay otros factores que son negativos,
que como esto llamado LP y estas cosas,
que también hicieron un barrido, una limpieza social,
así lo llamaban ellos en el programa de gobierno,
mataron a mucha gente inocente,
muchos muchachos que no tenían nada que ver.
Y el hecho de ser de un barrio
también ha hecho que los jóvenes sean
víctimas de ejecuciones extrajudiciales,
que eso es otro tema.
La migración también, de alguna forma u otra,
también impulsó.
Sin embargo, cuando no estaba esa migración tan fuerte
y no estaban tanto esos asesinatos,
el barrio fue cambiando, por lo menos aquí,
mi pedacito de Venezuela.
Porque estábamos impulsando más
la participación ciudadana,
el vivir en dignidad,
empezar a fomentar en los jóvenes las ganas de progreso.
Y unir voluntades.
Que eso fue llegando después.
Pero sí, el barrio ha mejorado muchísimo.
Con decirte que yo no escuchaba a los chamos de un barrio
decir yo quiero estudiar tal carrera.
Eso era algo que no se escuchaba tanto.
Solo les decíamos los raros.
Porque aquí había un grupo de raros.
De los raros quedamos muy pocos.
Porque la mayoría se fue.
Se fue porque ellos trabajaron,
estudiaron y trabajaron para salir del barrio.
Yo sí estoy trabajando para no tener que irme del barrio.
Porque también es una visión,
si no todos nos podemos ir.
Sí.
No, yo me podría ir, ojo, mira.
Yo estaba comprando un chalet
hacia Gavilán, hacia Baruta.
Una cosa espectacular.
Yo rescataba perros y tenía 10 perritos en mi jardín.
Y hacemos parrillas y no sé qué.
Y yo estaba en una burbuja espectacular de naturaleza.
O sea, a mí me conecta la naturaleza genial.
Y por alguna razón el crédito no se daba.
En ese momento yo insistí, yo me veía en esa casa.
Envejeciendo con mi esposo.
Ahí, los dos.
Y los vecinos eran muy millonarios.
Nosotros éramos la gente que realmente no tenemos dinero
pero éramos millonarios en otras cosas.
Y yo recuerdo que empezaron a secuestrar a mis vecinos.
Porque eran muy millonarios.
Y esto fue una oportunidad que le dio la jefa de mi esposo,
porque ya se fue.
Y ella le dio la mitad de su empresa a mi esposo.
Y le dijo, yo quiero que tú compres mi pequeño chalet.
Y te quiero dar la oportunidad, pide un crédito en el banco.
Y mi esposo le dice, no, yo no quiero créditos.
No me gustan los créditos.
Yo te lo voy pagando, dame un año.
Y en un año te pago los 80 mil dólares que tú me pides.
Nada más eso, nos estafaron.
No se daba.
O sea, una cosa.
Y un día en Altamira, en el Banco de Venezuela, lo tengo que decir,
me dice una amiga, pues yo trabajo allá.
Me dice, Cate, tú estás pidiendo un crédito en el Banco de Venezuela.
Y yo le digo, sí, tú cómo sabes.
Porque es que aquí está tu expediente.
Y yo, pero ¿cómo está mi expediente?
Es que yo estoy tramitando esa vaina en Parque Carabobo.
Mandaron la valija con mi expediente a un banco equivocado,
a una agencia equivocada.
Y yo ese día, yo dije que tengo que...
No, tienes el expediente ya está vencido.
Tienes que hacer todo otra vez.
Habíamos gastado muchísimo dinero porque habíamos impuesto, no sé qué tal.
Ese día yo dije, ¿sabes qué?
Dios no me quiere ahí.
Vine al barrio, después mucho tiempo que no venía,
porque yo vivo en otro barrio.
Y ese día encontré mi barrio destruido.
Destruido todo, la cancha, el colegio, basura, no sé qué.
Y empecé a tener como...
Me removieron mis sentimientos.
Y yo dije, ¿qué coño estoy haciendo yo?
Ganó muy bien, mi esposo también.
Nos va muy bien, viajamos, no sé qué y tal.
¿Y yo qué estoy aportándole a mi gente?
Aquí vive mi mamá.
Y a mi mamá yo la veía en los palos grandes en su trabajo,
así que yo no tenía la necesidad de venir al barrio.
Y empecé a llegar y esa esquina tenía un basurero.
Me bajé y le dije a mi mamá, mami, déme una escoba.
Ese fue el primer día que yo de verdad agarré la escoba con conciencia,
porque siempre barríamos.
Y desde ese día no he salido del barrio.
Y eso fue hace 14 años.
Si tú estás en una pregunta, o sea,
¿has hablado de cómo ha transitado el dinero por tu vida?
¿Has hablado de diferentes cosas?
¿Cuál es tu consejita?
Si lo crees, lo creas.
Yo siempre digo que el dinero es una energía.
Y es una energía que fluye de acuerdo con lo que tú estés.
Y la gente cree que yo soy una persona con mucho dinero,
pero yo estoy pelando todo.
Pero, no sé, yo como tengo una proyección de abundancia,
por alguna razón siempre llegan las cosas.
Siempre.
Abunda.
En la casa de mi mamá vive ella y mi hermano mayor,
que regresó después de muchos años fuera del país.
Viven ellos dos.
Pero en la casa de mi mamá se cocina para 20, 30 personas todos los días.
Porque viene mucha gente a la casa.
Abunda la comida.
Nunca, o sea, yo le digo a mi mamá,
sirvan bastante, que la gente coma bien, que no sé qué,
porque hay muchos vecinos que no tienen, ¿no?
Entonces, como que ese tema también de la abundancia
hace que vaya fluyendo.
Creo que es un tema energético.
Además, yo le digo a la gente,
el dinero está aquí, no está en el bolsillo,
sino aquí en tu mente, como tú te ves, como tú te proyectas.
Y yo me proyecto siempre próspera y abundante.
Siempre.
De hecho, tengo un mantra que leo todos los días en mi nevera,
que soy la hija predileta de Dios,
y Él siempre me guía para que mi confianza
y mi salud estén en sincronía.
Y creo que por eso también pasa.
Pero bueno, nos vamos a bajar.
Vamos a bajarnos.
Yo nací aquí, este es mi barrio.
Aquí vas a ver, la presencia de los murales es mucho más continua.
Y ahora vamos a ir a la casa de mi mamá primero.
Sí, sí, sí.
Mamá, ¿dónde estás?