"Cultivarme sólidamente a pesar de la dura persecución" - Programa 327

Minghui en Español
255 seguidores
186 Visualizaciones de video·14 oct 2024
🌷 Programa Número 327
🌷 En esta edición les presentamos una experiencia publicada en la página web de Minghui titulada "Cultivarme sólidamente a pesar de la dura persecución", por una practicante de Falun Dafa en China
🌷 Puede leer el artículo aquí:
https://es.minghui.org/html/articles/2024/9/30/133709.html
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Saludos a todos. Bienvenidos a Radio Mingui.
Aquí presentamos entendimientos y experiencias de practicantes de Falun Dafa en el camino de su cultivación.
Notas de interés, música compuesta e interpretada por practicantes
y noticias de primera mano sobre la persecución a Falun Dafa en China.
En esta edición les presentamos una experiencia de cultivación titulada
CULTIVARME SÓLIDAMENTE A PESAR DE LA DURA PERSECUCIÓN
por una practicante de Falun Dafa en China.
La traducción fue publicada en el sitio WeMingui en español en julio 29 de 2024.
Antes de empezar a practicar Falun Dafa en 1996,
era introvertida, tímida y débil, y mi salud era mala.
Después de empezar a practicar comprendí el verdadero sentido de la vida.
Salí para validar el FA después de que el PSC, Partido Comunista Chino,
iniciara la persecución en 1999.
Me encarcelaron durante 13 años porque me negué a dejar de practicar Falun Dafa.
Fui brutalmente perseguida y la gente que me conocía decía que no sobreviviría
porque pensaban que nadie podría soportar la tortura.
Desde la prisión bloquearon todo tipo de información
y no me dejaron contactar con mi familia.
Como no podían obtener información sobre mí, pensaron que había muerto.
La estación de policía local anuló el registro de mi domicilio.
Pero sobreviví y ahora aclaro la verdad a la gente abiertamente y con dignidad.
Los vecinos dicen que soy una persona cambiada.
Chifu me protegió y permitió que yo, que me enfrentaba a la muerte todos los días,
viviera hasta hoy.
Falun Dafa me cambió.
No hay palabras para expresar mi agradecimiento a Chifu.
Contrarrestar la persecución con firmeza.
Estuve encarcelada en la División Octava de la Prisión Provincial de Mujeres
debido a mi creencia en Falun Dafa.
Las practicantes eran las más perseguidas en esa división.
Cuando vi que las demás eran golpeadas, insultadas, atadas y colgadas,
sentí mucho miedo.
Cuando me asignaron el trabajo, no me resistí.
No tenía claro cómo afrontar la persecución
y no entendía por qué las demás practicantes se negaban a hacer el trabajo.
Un día, el funcionario de prisiones llevó al taller a unos policías
de la Brigada Antidisturbios
y arrastró a una pequeña celda a algunas practicantes
que se negaban a realizar trabajos forzados.
Una practicante se levantó para detener a los policías.
El guardia y algunas reclusas golpearon brutalmente a esta practicante
y la arrastraron a la celda pequeña.
Muchas practicantes intentaron detenerlos,
pero las reclusas las golpearon.
Dejé el trabajo que estaba haciendo
y me levanté para contemplar esta batalla entre el bien y el mal.
La maldad y los pensamientos rectos y acciones de las practicantes
me conmovieron y me despertaron.
Me di cuenta de que estaba equivocada.
Chifu dijo, cita,
No importa cuál sea la situación,
no cooperen con las demandas, órdenes e instigaciones del mal.
Si todos hicieran esto, el ambiente no sería así.
Fin de la cita,
los pensamientos rectos de los discípulos de Dafa son poderosos,
escrituras esenciales para mayor avance dos.
Estas practicantes se negaron a realizar los trabajos forzados,
pero yo accedí.
Esto supuso una presión para las demás practicantes.
Debería asumir alguna responsabilidad.
¿No estaba siguiendo la corriente del mal?
Fue por miedo.
Carecía de pensamientos rectos y no me iluminé debido a mi miedo.
Si seguía por ese camino,
me iluminaría por una senda perversa.
Me recordé que los practicantes de Falun Dafa
tienen una misión y que debía superar el miedo.
Los policías de la Brigada Antidisturbios
acudieron de nuevo al taller al día siguiente.
Llamaron a las practicantes una por una a la oficina del vigilante.
Las golpearon con porras eléctricas
e intentaron obligarlas a realizar trabajos forzados.
Tras ser torturadas durante dos días,
algunas no pudieron soportarlo
y aceptaron realizar los trabajos forzados en contra de su voluntad.
Fui la última en ser llamada.
Un policía alto y fuerte con una porra eléctrica en la mano
me preguntó si quería hacer el trabajo.
Le dije que no.
Levantó la porra y volvió a preguntarme.
No le miré.
Me volvió a preguntar.
Le dije que no.
Dije que todas las practicantes encarceladas en la celda pequeña
debían ser liberadas.
Se enfadó y se acercó a mí con la porra eléctrica.
Dijo que me daría una descarga
y volvió a preguntarme si iba a empezar a trabajar.
Le dije con firmeza no.
Se paró a pensar un rato antes de decirme que podía volver.
Yo era muy tímida,
pero aquel día me mostré muy decidida,
incluso cuando me amenazaron con la porra eléctrica.
Chifo me quitó el miedo y tuve pensamientos rectos.
Las practicantes se alegraron mucho
al verme salir de la oficina del vigilante.
Dijeron que no harían los trabajos forzados.
Nos pusimos en huelga de hambre
para exigir que se pusieran en libertad
a las reclusas incomunicadas.
Las practicantes mejoraron su zin-zinc
y cooperaron muy bien durante este proceso.
Las practicantes de la celda pequeña fueron liberadas en breve
y la prisión decidió que ya no era necesario
que las practicantes realizaran trabajos forzados.
Mirar adentro mientras nos torturan.
En la prisión no nos obligan a trabajar,
sino que nos hacían un lavado de cerebro.
Cuando nos leían los documentos de lavado de cerebro,
recitábamos el FAI y enviábamos pensamientos rectos.
Intentaron obligarnos a sentarnos en pequeños taburetes
para impedir que enviáramos pensamientos rectos.
No obedecimos.
Una mañana, el jefe de la unidad principal
dirigió a un grupo de reclusas despiadadas
que venían con distintos materiales.
Nos dijeron que nos sentáramos en los taburetes pequeños.
Dijimos no.
Nos arrastraron una a una hasta el pasillo
y nos golpearon enloquecidamente
con grandes tablas y porras en la cabeza y la cara.
Una practicante se desmayó.
Fui inmediatamente con la practicante para cuidarla.
Las reclusas no me pegaron.
Algunas practicantes no les temían
y se negaban a sentarse en el pequeño taburete
por mucho que las torturaran.
Las reclusas nos golpearon durante toda una mañana
y se marcharon al mediodía.
Las practicantes se negaron a seguir las instrucciones del mal.
Después de que se fueron las reclusas,
vi mi egoísmo, mi miedo y mi astucia.
Tenía tanto pensamiento humano y apegos
que sentí que no era digna del título de practicante de Falun Dafa.
¿Sería capaz de cumplir mi misión de ayudar a Chifu a rectificar el Fa?
Aquel día me decidí a dejar de lado la vida y la muerte
y a recorrer bien mi camino de cultivación.
Pedí a Chifu que me diera una oportunidad.
Miré en mi interior y encontré muchos apegos
como la búsqueda de comodidad y el miedo.
No hice lo que debe hacer un practicante mientras estuve presa.
No practiqué los ejercicios ni envié pensamientos rectos correctamente.
Estaba decidida a practicar los ejercicios,
enviar pensamientos rectos y a salvar a los seres conscientes que estaban encarcelados.
Salvar a la gente a pesar del enorme sufrimiento.
Había muchas reclusas en la cárcel,
pero era difícil aclararles la verdad debido a las muchas restricciones.
¿Qué podía hacer?
Les recité Lun Yu y poemas de Hong Yin
y les dije, Falun Dafa es bueno, todos los días.
Creía que esto eliminaría el mal y permitiría que más personas se salvaran
o incluso que obtuvieran el Fa.
Pero los guardias siguieron persiguiéndome.
Dejé de lado la vida y la muerte y, por mucho que me torturaran,
seguí haciendo lo que podía para esclarecer la verdad.
Cuando recité Lun Yu, los guardias y las reclusas se marcharon.
Grité, Falun Dafa es bueno, en voz alta para que me oyera más gente.
Mi voz suele ser tranquila cuando hablo.
Cuando grité, Falun Dafa es bueno, mi voz se oyó a lo lejos.
Algunas reclusas también gritaron, Falun Dafa es bueno, cuando fueron castigadas.
Cuando me llamaron a la reunión de la administración de prisiones esa noche,
grité, Falun Dafa es bueno.
Después de gritar, Falun Dafa es bueno, me persiguieron duramente.
Cuanto más me torturaban, más fuerte gritaba.
Mi voz se extendió por todas partes.
No podían detenerme.
Un día un vigilante gritó, Falun Dafa es bueno, cuando entró en nuestra celda.
Todos se rieron.
Cuando algunos guardias me vieron, gritaron, Falun Dafa es bueno.
La mayoría de las reclusas con las que estuve en contacto
renunciaron al PSC y a sus organizaciones afiliadas.
Algunas empezaron a estudiar el Fa.
Falun Dafa me cambió de una persona tímida y débil a un practicante de Falun Dafa
en el periodo de la rectificación del Fa que todos admiran.
Gracias, Chifu, por su compasión y salvación.
Gracias por escuchar Radio Minghui.
Para más información, incluyendo noticias sobre la persecución
a practicantes inocentes de Falun Dafa en China
y experiencias de cultivación de practicantes de todo el mundo,
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