En este escalofriante episodio de Misterios con Alma, los hermanos Alma y James Coronel se adentran en uno de los relatos más impactantes del municipio de Trancoso, Zacatecas. Acompañados por Diana, una residente local, los investigadores paranormales nos llevan a una carretera envuelta en misterio, donde siglos atrás, se dice que un sacerdote católico le dio rite... ¡al mismísimo Diablo!
Diana nos cuenta la inquietante historia de un sacerdote que, en un trayecto, recogió a un hombre que caminaba solo por el camino. Lo que comenzó como un acto de bondad pronto se tornó en una experiencia aterradora. Durante el trayecto, el sacerdote comenzó a notar señales inquietantes: el hombre tenía una extraña energía, una presencia oscura que perturbaba el ambiente, hasta que finalmente, los indicios de que estaba ante un ser sobrenatural fueron imposibles de ignorar. El hombre reveló su verdadera identidad, mostrando rasgos demoníacos que confirmaron el peor de los temores: el sacerdote estaba transportando al Diablo.
¿Qué se oculta en este oscuro rincón de Zacatecas? ¿Es posible que el Diablo aún habite en esa región?
Acompáñanos en esta aterradora investigación donde Alma y James exploran la carretera maldita, tratando de desentrañar los secretos que rodean esta leyenda. ¿Podrán descubrir alguna pista sobre la existencia de este demonio o será una de esas historias que permanecerán ocultas en las sombras?
No te pierdas este espeluznante relato de misterio, apariciones y el eterno conflicto entre el bien y el mal.
Se topa con el demonio de frente e incluso le aborda el cap.
Al llegar a Trancoso, le vuelve a preguntar por tercera vez y le dice,
pues no te ubico.
Dice, mira que yo conozco a todo mundo y a ti no te conozco.
¿De verdad eres de Trancoso?
Ah, le dice, bueno.
Es que no, mira, Trancoso es mío.
Que la persona que se baja tenía una pata de cabra.
Y que la persona que había bajado no era ninguna persona,
sino que era el demonio que se había subido a pedirle daño.
Misterios con alma.
¿Qué tal amigos?
Continuando con las historias de Trancoso,
nos encontramos ahorita en el camino que divide lo que es el Porvenir y San José del Cárdenas.
Y nos encontramos aquí por una razón especial, ¿verdad?
Así es, aquí se cuenta una historia muy, muy padre,
que se conecta con la otra historia que ya les contamos en el video anterior.
Así que si no han visto el video anterior, vayan a verlo y luego vienen para acá.
Tienen que verlo para que vayan entendiendo la historia.
Y agradecemos a nuestra amiga Diana Trejo.
Gracias, gracias por continuar con nosotros, Diana.
Yo aquí a la orden.
Qué amable.
Platícanos esa historia de algo que ocurrió aquí en este lugar.
¿Dónde estamos?
Bueno, pues como te explicaba en el video anterior,
la historia que cuenta que cuando el demonio es enterrado en esa parte, en esa cueva,
ahí termina todo y nada más lejano de esa realidad.
Que hubiera estado muy bonito, ¿verdad?
Que todo quedara en santa paz y que la gente de Trancoso pudiera convivir bien.
Y un final en paz y con tranquilidad.
Pero nada de eso ha pasado, puesto que la violencia ha seguido.
Tenemos años de sequía.
Tenemos que no sean las cosechas.
Se ha tenido una etapa muy difícil.
Muy difícil.
En todos los aspectos.
En todo aspecto, económico, de trabajo, de toda índole.
Entonces, nos vamos a remontar ahora a finales de los ochentas.
Entre finales de los ochentas y finales de los noventas llega un sacerdote a Trancoso.
Que tenía unas cualidades muy especiales.
No era un sacerdote común y corriente.
Que nos conocía cada trancoseño.
Que él sabía de lo que adolecíamos.
Voy a hacer un paréntesis por ahí, fíjate.
Cuando él llega, mi mamá fallece en un accidente automovilístico.
Y alguien de parte de él va y toca la puerta al ver que ya no estudiaba yo ni estaba haciendo nada.
Y me dice, oye, pues dice el padre que si no quiere ser catequista.
Pues, ni dinero tengo.
O sea, eran cursos que había que pagar y había que pagar material.
Y dice, no, es que el padre va a pagar todo.
Efectivamente, él nos pagaba los cursos de catequesis.
Ayudaba a los enfermos, a la gente pobre.
Siempre daba despensas.
Era divoso, muy cercano.
Muy cercano con su pueblo.
Qué bonita.
Hasta ahorita no hemos tenido otro padre igual que él.
No sé si por el hecho de que, como te comentaba, cualquier padre,
como que tienen que tener un aire de santidad para que el demonio ahí se presente.
Es a los que más tienta dicen, ¿verdad?
Exacto.
Tuvo por ahí sus acercamientos con el demonio.
En varias ocasiones le llamaban para exorcizar gente que se veía que estaba poseída.
Y en alguna ocasión se topa con el demonio de frente e incluso le aborda el carro.
Mira, como ves, estas dos comunidades aquí hacen una coyuntura.
Sí, él venía de atender tanto la comunidad del Carmen como la del Porvenir.
Y ya iba de regreso para Trancos.
Ah, ok.
Cuando en el camino lo aborda, le hacen la parada que le diera aire a alguien y lo sube.
Es así como lo sube.
Pues buena gente él de por sí.
Con esto que a todo mundo conocí.
Claro, exacto.
Entonces pues no se le hizo malo, lo sube.
Y en el trayecto conforme va avanzando el carro…
¿Aquí es donde lo sube?
Sí, sí.
Es que se para uno ahí justo en el entronque.
Yo te comento, viví mucho tiempo aquí.
Aquí no hay transporte público.
Si no tienes carro, tienes que pararte ahí a tomar rides.
O sea, ya saben que quien está parado ahí es el que ocupa un ride.
Es porque estamos pidiendo ride.
Yo tenía a mi hijo chiquito y viene gente de las poblaciones y te dice eso.
¡Qué bonito!
Y ya, los llevan a uno.
Pero si no tienes carro, pues tienes que parar justo ahí ya a tomar el… a pedir ride para que te lleven.
Bueno, pues resulta que cuando lo sube el padre y empieza a transitar sobre la carretera,
se le queda viendo y le dice por el retrovisor y le dice
¡Oye, eres de Trancoso!
¡Nunca te he visto!
Dice, sí, sí, sí, soy de Trancoso.
Y le dice, ah, pues es que nunca te había visto.
No sé de quién eres.
Y él sigue avanzando en el trayecto y le vuelve a preguntar por segunda vez.
Dice, oye, disculpa, que insista.
Nunca te he visto.
Eres de Trancoso.
Dice, sí, padre, yo vivo ahí en Trancoso.
Entonces cuando le dice que ahí vive, le dice, pues dime dónde.
Así el padre dice.
Dime por qué barrio.
A ver si sé dónde vives.
Ubicarte.
Y le dice él, ah, es que yo vivo en el socavón.
Ahí es donde yo vivo.
El socavón.
Antes de llegar a Trancoso, le vuelve a preguntar por tercera vez y le dice,
pues no te ubico.
Dice, mira que yo conozco a todo mundo y a ti no te conozco.
¿De verdad eres de Trancoso?
Ah, le dice, bueno, es que no, mira, Trancoso es mío.
Y le dice, aparte, que por favor lo baje antes de llegar.
Dice, mira, ya no me lleves hasta allá, bájame aquí.
Cuando se baja el señor y el padre continúa su camino por los espejos y a los lados,
alcanza a ver que la persona que se baja tenía una pata de cabra y otra de gallina.
Y que la persona que había bajado no era ninguna persona,
sino que era el diablo en persona que se le había subido a pedirle rayos.
O sea que es la historia del padre que le dio rayos al diablo hacia Trancoso.
Y que al diablo le dijo, yo no soy de Trancoso, Trancoso es mío.
Trancoso es mío, así es.
Qué fuerte historia, porque aparte, yo hace un momentito te preguntaba,
bueno, ¿cómo se sabe esta historia?
Y me dices, es que se supo de misma boca del padre.
El padre, él lo contó antes de irse.
Digamos que no te voy a dar nombres, pero quien sabe las fechas va a ubicar
de qué persona estamos hablando.
Y no lo vamos a hacer porque hay familiares,
que no sabemos qué opinan al respecto de que se den los nombres.
Soy muy cuidadosa en eso, pido permiso.
Cuando me cuentan una historia y me pregunto si me permiten platicarla,
porque la voy a platicar y le voy a dar voz yo.
Pero en realidad no la inventé yo, me la platicaron.
Esta historia me la platicó precisamente el día de ayer María Luisa Cabrera Alvarado.
Y ella me hizo favor de darme esta anotación.
Entonces ya haciendo todas las conexiones, ves cómo todo tiene una relación.
Sí, porque, bueno, quien no ha visto el video anterior,
cuando hablamos del socavón, es que en el socavón está, pues ahora sí queda encerrado.
O algún día ahí lo encerró un padre al diablo.
Entonces cuando él da ese dato, o sea, como que desde ahí está muy intenso, ¿no?
Sí, sí, sí. Así es.
Y que desde ahí el padre ya levantó más sospecha.
Tan así que cuando ya le hablaban hacer los exorcismos en uno de ellos,
él no pudo solo hacerlo porque era un hecho muy fuerte y pidió por ahí ayuda.
Lo que pasa es que yo creo que en esta historia, no sé cómo lo veas Diana James,
yo creo que si te vas más atrás o le tratas de escarbar, yo creo que el diablo dijo,
quiero que el padre, que el sacerdote me vea y sepa que aquí estoy.
Fue hacerle frente.
O sea, aquí estoy y yo no soy de Trancoso.
Trancoso es mío y yo estoy en el socavón.
O sea, creo que el mensaje fue muy claro para el padre, ¿verdad?
Y al momento, porque yo creo que este ser maligno puede manifestarse de muchísimas formas
y él habría podido ocultarse como cualquier persona de ahí, de Trancoso,
pero se dejó ver como tal, como lo que es.
Como te explico, con los sacerdotes pasa algo porque no todos te creen,
no todos tienen la convicción o la, no sé,
de tratarnos de verdad como las ovejas y él el pastor.
Ni cuidar, ni tener el cuidado del cuero.
Pero él sí era un pastor.
Él sí era un pastor en toda la extinción.
Que estaba guiando.
Siempre estuvo al pendiente de todo el mundo,
siempre estaba de necesitado, de la viuda, del huérfano, del pobre, del enfermo.
Y no es algo que te diga yo, porque si tú preguntas, si preguntas, pues el padre...
Si sondiéramos a la gente.
No, no sabe. Y tiene una historia con él.
¿Por qué?
Porque él era una persona que se acercaba a nosotros.
Y que lejos de vernos como, ah, pues quién sabe quién será, es alguien lejano.
No, siempre tenía una forma de cómo llegarnos y de cómo abordarnos,
porque sabía que nos dedicábamos quienes éramos.
Todo, todo al respecto.
Es que se volvió parte de Trancoso, ¿no?
Sí, así es.
De la comunidad.
Y después de que pasa este acontecimiento,
¿el padre todavía dura más tiempo ahí en Trancoso o de ahí a poco tiempo se va?
¿No recuerda ese dato?
No, le pasó a poco de llegar, pero lo contó hasta cuando él ya se fue.
No lo dio a saber en su momento.
Inmediatamente no lo hizo.
No.
Quise que viniéramos aquí, porque un poco más adelante,
si te fijas cómo derrapan los carros.
Es lo que iba a decir.
Y yo digo, si está saliendo el vehículo, ¿qué es lo que pasa?
Por ahí enfrente hay cruces.
Ahí va uno.
Donde ha habido accidentes donde ha muerto...
O sea, no ha sido un accidente donde muere una persona, sino varias.
Pero en este lugar justo, cuando al atardecer transitan los carros,
por ahí ven la presencia del diablo.
Han llegado a ver al diablo que se les atravesa.
Es lo que le iba a decir, porque no es solo que aquí se subió,
yo creo que esto es un punto interesante, estratégico.
Entonces, no sé si eso es lo que provoca los carros,
porque no todo el mundo sabe conducir igual.
Y no todo el mundo, ante un hecho que te pasa,
que tú ves algo o de pronto te sale algo,
y no sabes cómo volantear o manejar el vehículo,
pues puede ser un accidente.
Y esto ha pasado constantemente.
El 18 de agosto más o menos se da una misa en los pozos, donde quiera.
¿Hay misas alrededor para dar gracias por el día de temporada?
Sí, aquí está el saro de San Agustín, un poquito más para allá.
Y fue a la misa.
Cuando venía ahí alguna persona, por aquí se quedó Balaga,
y entonces le habló a un hijo que viniera por él,
llega en taxi para poderlo rescatar de que el carro ya no funcionaba.
Y cuando venían llegando el taxista y él, vieron como de la nada salió
el diablo y se les paró.
El taxista le dijo, no vuelvo a venir a este lugar de noche.
Y hay quien ha circulado hacia allá, es San Salvador,
por allá por la otra carretera.
Es como un punto donde une varias comunidades.
Y también cuando personas han transitado por esa calle también,
por esa carretera, al oscurecer, han visto cosas que los hace tener
un momento de reflexión y decir, ¿qué vi? ¿Qué fue lo que vi?
¿Qué pasó? ¿Qué sucedió?
Y algo se ve.
O sea que podríamos decir que es un área donde ronda este ser o un ser.
En esa carretera era a dos funcionarios del Bienestar,
que iban a levantar un censo, a hacer algo,
y el muchacho que iba manejando tuvo la cordura de no salirse,
pero la persona que iba con él era la mujer y se puso a llorar
y se puso histérica y no podía asimilar qué era lo que había pasado.
Ellos lo vieron.
Hablamos de hace meses.
Sí, es tiempo actual, sigue pasando, es como les explico.
¿Del padre fue en los ochentas?
Eso fue en los ochentas, noventas, pero estos acontecimientos,
como son los accidentes que pasan,
el 18 de agosto fue que lo vieron en esta parte, un poquito más atrás.
¿Este agosto qué pasó?
Sí, apenas.
O sea, dos meses.
Se sigue apareciendo aquí algo.
Sí, entonces yo llegando así como...
James dice que no sé si cada quien saca sus conclusiones,
yo hago la mía propia y yo digo cuando no hay nada que indique
que ahí puede haber un accidente nada más por haberlo,
me imagino que es a causa de estas apariciones que se dan.
Bueno, es que aparte ahí el lugar ni siquiera es una curva cerrada,
un voladero, realmente no,
como para que sea un lugar donde han pasado accidentes
y donde han fallecido varias personas.
¿Qué es lo que ahí han visto? ¿Qué es lo que se les ha atravesado?
¿Qué es lo que hace que se salgan del camino,
que tengan que frenar intempestivamente?
Solo ellos.
Solo ellos lo pueden saber, definitivamente, así es.
Generalmente en estos lugares donde hay muchos accidentes
vemos generalmente cruces, ¿verdad?
Aquí no las vi cuando veníamos.
Pero ahorita las vamos a ver de regreso para que las suban.
¿O brincamos aquí?
Sí, si quieren podemos caminar.
Bien, amigos, pues ya estamos aquí en la carretera.
Ahora sí que en el lugar donde más accidentes han tenido,
provocados, bueno, se cree que provocados por esta entidad.
A esa conclusión llego yo.
No es un hecho documentado, no es algo que esté registrado,
pero que al momento de que ves todos estos acontecimientos
y vas haciendo una relación o vacilando la historia,
como puedes ver son 5 personas acá, otra acá, otra más atrás.
Es un lugar donde hay constantemente accidentes en esta parte.
Y donde por lo regular se ve que este ser se aparece.
O esta entidad, que es la que, de acuerdo a las conclusiones
que platicábamos hace un momentito,
podríamos creer que es lo que se les atraviesa aquí,
que es lo que hace que se accidenten,
que es lo que hace que se salgan del camino.
Porque, aparte, ustedes pueden observar,
o sea, no estamos hablando que hay barrancos,
que hay un lugar muy feo para accidentarse y matarse.
O sea, de verdad está extraño,
porque no está el lugar tan así como de aquí.
Mira, el accidente no fue en la curva propia,
porque ahí hay una curvita y no fue allá en la curva.
Fue acá.
No, exacto.
No, la curva está allá, pero tampoco es una curva tan cerrada.
Y no está tan pronunciada.
Ajá.
De decir, no, no, no, la tomaron mal.
Y que ahorita por las lluvias hay maleza,
pero cuando no llueve y que estamos en época de sequía,
es desértico todo, ¿sabes?
No hay forma de no tener visibilidad.
Sí, está...
Es que el lugar no está como para accidentes
y para que la gente tenga un accidente tan fuerte.
Y no solamente es el susto, sino para que aquí pierdan la vida.
Para que pierdan la vida, sí.
Ahora sí que es lo que pasa, que es lo que ven,
que es lo que pasó antes del accidente.
Pues solo Dios no, que fue lo que...
Y ellos, ¿qué son los que...?
Se quedan con la historia ahí porque ya no...
No hay forma de cómo nos cuenten.
Afortunados los que lo han visto y se van.
Exactamente, que no se accidenten aquí.
Que no se han accidentado.
Es cierto.
Exacto.
Bueno, pues, ¿qué es lo que ronda por aquí?
No lo sabemos.
Si a usted le ha tocado transitar este camino, esta carretera,
¿le ha tocado ver algo?
Nos encantaría que nos compartiera por ahí
a través de los comentarios, pues, esas anécdotas o, si sabe, de historias.
También, compártanlas, ayúdanos a enriquecer
más lo que es todo esto que pasa y acontece en esta zona.
Que lo decíamos, bueno, venimos nosotros...
Para acá está Trancoso, y hacia acá está el Porvenir,
y acá está San...
San José del Carmen.
Entonces, para que si ustedes ubican estos lugares, plátiquenos, ¿verdad?
Así es, amigos.
Y si en el transcurso del video también sintieron algo, plátiquenos.
Dejenlo ahí en el cajón de comentarios.
Y así es como nos despedimos, Diana.
Muchísimas gracias.
Vamos a seguir contando historias.
Vamos siguiendo.
Así que, amigos, sigan con nosotros.
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Hasta la próxima.
Misterios con Ana.