NOS DESPEDIMOS DE LAS GALLINAS La Conclusión del Proyecto

Zacatecano Soy
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17 oct 2024
Ya más adelante, yo tengo fe que vamos a tener éxito en lo del alimento.
Es que sí, yo coincido con usted, sí es muy caro alimentar las gallinas.
Sí es muy caro.
Sí, sí es muy caro.
Sí es muy caro y esos costos tan altos de la alimentación desaniman a cualquiera.
Yo entiendo perfectamente eso. Estoy totalmente de acuerdo en eso.
Es algo que no sabíamos yo creo, nadie.
Pues si tan solo cuánto batallamos, cuánto tiempo nos tardamos en conseguir estas gallinas porque no sabíamos.
Sí.
Pero yo creo que ya viéndolas aquí bien bonitas, a mí me anima, a mí me anima.
Porque si hubiéramos comprado aquellas todas peludas ya viejas que nos ofrecían en varias partes,
no, eso sí me hubiera desanimado.
Hubiera entrado yo en el mundo de las gallinas con gallinas viejas, feas, ya feas.
Y la mera verdad, eso sí me hubiera desanimado.
Pero ya ahora que veo estas qué bonitas están, que las veo tan llenas de vida,
que las veo tan ganosas pues, o sea, sé lo que han sufrido, sé que han pasado hambre,
sé que han pasado, no han estado en las mejores condiciones y aún así, mire qué chulas están.
Bueno, así las veo yo, no sé usted cómo las vea señor.
No señor, yo desde que le dije, de ayer que me habló que cómo estaban tan bonitas.
O sea, yo he hecho, haga cuenta que yo he hecho el esfuerzo de darles lo poquito que puedo
y por eso están así, no están porque sí, nada más.
He tratado de darles poquito alimento, de darles tortilla, de darles lo que Dios me da la licencia.
Sí, y pues las voy a tener hasta que pueda.
No, pues mire.
Ando batallando también con, yo tengo muchos gastos, tengo varios gastos que no,
o sea, como le digo, sin un trabajo, sin algo estable es duro.
Yo quiero esforzarme a sacar a mi hija adelante, porque es el futuro.
Yo quiero, pues sí, darle a ella lo que.
Claro, claro.
Lo que yo, sí, yo para mí primero está mi hijo.
¿Cómo ha sido para usted, desde que llegaron estas gallinas hasta ahorita?
Sé que ha batallado por muchas cosas, pero ¿qué sería lo que es el hecho más difícil del manejo?
¿Del manejo? No, pues nada más el.
Tener que darles de comer.
A mí me gusta no tenerles de comer, sí.
O sea, eso es lo complicado, pero teniendo que darles de comer es fácil.
¿Cuándo?
Teniendo que darles de comer es fácil manejarlas.
Teniendo la comida ahí es fácil tenerlas.
Sí, es fácil lidiarlas.
Estas, tanto estas como ya muchas, pues también con el alimento, pues ¿qué?
Nomás es echarles y estar viendo que no se enfermen, darle su vacunación.
Pero sí, es justamente no tener que darles la comida, lo que es.
Porque desde un principio hablamos que les íbamos a dar puro alimento y puro alimento.
Pero no, pues a mí no se me ha hecho.
Digo, pues a mí no es fácil comprar por toneladas.
Y comprando por poquito sale más caro todavía.
Pero es fácil.
Entiendo ese pero de que no hay que darles, es un problema muy serio.
Sí.
Pero ¿de alguien más? Que digo, ustedes son latosas.
¿Con las qué?
Son batallosas.
No, estas gallinas con mamá.
Son ruidosas, son enfadosas.
Mire, el que nunca ha tenido, a lo mejor sí se enfadaría, pero nosotros tenemos toda la vida.
Bueno, desde que estoy yo, de razón que me acuerdo, mi mamá tenía gallinas y me mandaba que búscalas,
pero el que nunca ha tenido, sí, a mí me pasó con unas borregas.
Yo nunca había tenido borregas y compré unas borregas y nunca me imaginé el ruido, pues, latosas.
Y yo nomás las aguanté tres años y las eché fuera, no porque no tenía que darles de comer.
Yo aquí tenía una arcina grandísima.
¿Con borregas?
Sí.
¿Y por qué al último no le gustaron?
Porque nomás lo miran a uno y un grita de él.
Esas, aunque estén comiendo, están gritando.
Y a mí, ¿cuándo?
¿Lo enfadaba ese?
Sí, me enfadaba, sí, la verdad.
Es que le voy a decir muchas cosas de la enfermedad que yo tengo.
Con esta enfermedad se hace uno como muy…
¿Qué enfermedad tiene? Es diabetes, ¿no?
Sí, pues diabetes y la presión.
Y yo conocía, antes que yo tuviera la diabetes, yo conocía gente con diabetes y me platicaban ya sobre eso y yo les decía,
no, pero poco por eso.
Y ahora que yo estoy, pues sí, lo compruebo.
Hay muchas cosas que de cualquier cosa se molesta a uno.
Aunque no quiera uno, el cuerpo…
Se está copiando el hilo ahí.
El cuerpo así contesta, así ya.
Sí.
Sí, las borregas, en realidad, yo salía, aunque llegaba el desechado.
¿Ya estaba diabético cuando tenían las borregas?
Sí.
¿Cuánto tiempo tiene de lidiando con la diabetes?
Dieciocho años.
¿Dieciocho?
Sí.
Y yo hay veces que…
¿Y siempre desde un principio la han afectado así emocionalmente?
No, no, últimamente.
Entre más va avanzando el problema, como que se le hace uno más…
¿Y sí está bajo control más o menos?
No, este, o sea, perdón que le diga que no.
Sí, sí estoy yendo a mis controles.
¿Controla?
Pero le voy a decir una cosa.
También es enfadoso eso.
¿Qué?
Estar yendo a que lo piquen, y que lo piquen, y que lo piquen.
Llega el momento que dice usted, no, pues ya, yo voy a tratar de…
¿De no picarme?
Pues sí, de olvidarme un rato de la enfermedad.
Porque es estar yendo con taste, con taste.
A ver, chéqueme, y chéqueme, y chéqueme.
Pero usted podría comprarse un glucómetro aquí en su casa, ¿no?
No, pues todavía peor sería el castigo.
¿Y sí cuida su comida?
Pues más o menos.
¿Cada cuándo toma coca?
¿Azúcar?
¿Coca?
No, coca no.
¿No?
No, allá…
¿El pan?
Al mes.
Pues es lo que le digo, yo trato de controlarme yo más o menos, porque ya me conozco yo más o menos.
Así cuando me siento así, como le digo, renegadón, así, lo que hago es que me salgo allá para donde le digo, al trabajo.
Ahí es donde voy y le echo una vueltita.
Déjeme le platico una cosa.
O sea, porque lamentablemente todos…
Yo creo que yo estoy convencidísimo de que todo mundo padecemos algo.
Nos tocó padecer algo.
Nos tocó padecer algo y cada quien lo maneja como puede.
Yo tengo un año que he oscilado mucho en subir, bajar de peso, subir, bajar de peso.
Ahorita ando pesando 89 kilos.
Ahorita ando en uno de los niveles más bajos que he alcanzado.
Tuve problemas.
Usted sabe, yo padezco el corazón.
Mi enfermedad es terminal.
Yo nunca me voy a curar.
Tengo el corazón crecido.
Afortunadamente, los doctores se sorprenden, porque me dicen, a pesar de que tienes el corazón crecido, te está funcionando normal.
Tengo el 40% de fuerza en el corazón.
Cuando regularmente un corazón de mi tamaño, vamos a decirlo así, andan sobre los 20.
Yo tengo la fortuna, milagro de Dios, amor a la vida, nómbrelo como usted quiera,
pero tengo la fortuna de tener el 40%.
Sin embargo, eso no me cura.
O sea, el corazón está en riesgo de que en cualquier momento pueda fallar.
Literalmente, yo puedo padecer muerte súbita.
Aquí ahorita puedo caer muerto.
Así me podría pasar.
Ahora, gracias a Dios, tuve unos problemas de la flora intestinal.
Fue lo que me accionó a bajar de peso.
Ya ahorita la flora intestinal, ya tengo meses que la superé.
Pero me ha costado tiempo, me ha costado mucho recuperar la fuerza, la fortaleza que tenía anteriormente.
Perdí grasa.
Prácticamente yo no traigo nada de grasa.
Ahorita perdí toda la grasa en mi cuerpo, la perdí hace como seis meses.
Entonces, cuando pierdo la grasa, empecé a perder músculo.
Músculo, músculo. Yo ahorita estoy flaquísimo.
Flaquísimo, créame.
Y al perder el músculo, todo se debilita.
Todo, todo, todo. El músculo de aquí, de acá, todo.
Llega el momento en que, como no tiene músculo, hasta cargar su propio peso le cuesta trabajo.
Mira, ahorita tengo un problema bien serio.
Aquí en la parte baja de la cintura, en la columna, porque aquí es donde todo se junta.
La columna es la que carga todo.
Cuando usted camina, el peso de las piernas lo carga la columna.
Este es el eje central.
Y lo de arriba lo carga la columna.
Entonces, como yo perdí toda la musculatura de aquí.
Mire, yo aquí estaba bien gordote.
Me acuerdo que tenía así unos musculotes así gordos, gordos.
Lonjas, como se dice.
No, no era lonja, era músculo.
Era músculo, duro, duro. No era grasa.
Ahorita me agacho así, se me ven los huesos de la columna como si fuera un perro flaco.
Así, así.
Y tengo un año, Héctor, batallando con eso.
No hay vídeo que no traiga yo ese dolor todo el tiempo.
Todos los vídeos que usted ve, que he hecho durante todo este año, traigo esta molestia aquí.
No sé si se ha fijado que a veces le hago, a veces le hago así.
Sí.
Es una manera de descansar.
Pero, ¿sí sabe lo que a mí me mantiene de pie?
Pues yo no sé, yo digo que el amor a la vida.
Y yo digo, es lo que a mí me tocó padecer.
Ahorita, ya estoy yo yendo con una nutrióloga.
Quiero recuperar mi fuerza, mi masa muscular.
Quiero quedar flaco, no quiero volver a estar panzón.
Porque yo estaba panzón.
Entonces, ya estoy de la mano de la nutrióloga.
Estoy yendo con el psicólogo.
Porque también se vuelve uno loco, ¿no crees que no?
O sea, de tanto estar pensando este y el otro.
Y la mera verdad, ir con el psicólogo no sabe lo muchísimo que me ha ayudado.
Porque, al menos para mí, es difícil distinguir entre lo que me imagino que padezco,
entre los dolores reales de los dolores imaginarios.
Y a mí esa es la parte donde me vuelve loca la cosa.
Porque yo digo, caray, ¿de veras estoy malo o me lo estoy imaginando?
Y sabe, yo con el psicólogo he ido descubriendo,
he ido descubriendo que créame que la mayoría de veces se lo imagina uno.
O si traía el dolor ahí y le dolía de uno, usted lo sube a cinco.
Ahora, también estoy ya cambiando mi comida.
Voy a batallar con la cuestión de la comida porque sigue donde uno fuera.
Y la gente es muy amable, la mera verdad.
Y para mí es muy penoso decir no, yo no como eso.
Pero yo estoy resuelto, Héctor, a ser exageradísimo.
Extremadamente estricto con mi comida.
Porque eso es lo que sé que provocó mis enfermedades.
Y sé que es lo que puede prevenir mis enfermedades.
Y sé que es lo que me puede evitar la muerte súbita.
Sé que es lo que me puede dar una vida de calidad.
Porque, ¿qué caso tiene estar vivo sufriendo, batallando?
¡Ay, ya me llegó el patatús! ¡Ay, me va a dar!
No, al menos para mí esa vida no es vida.
Entonces, mire, yo le digo mi experiencia.
Porque usted padece eso, yo padezco esto.
Yoni no sé qué padezca. Bueno, está muy joven todavía, pero algo le va a tocar padecer.
Y quien sea que esté viendo esto, estoy seguro que padece algo.
Pero nos vamos a dejar doblar por la enfermedad.
Bueno, yo así lo veo.
En los primeros meses, yo le voy a exagerar que quedé como ese palo, ¿verdad?
Pero desde mi juventud, yo estaba así delgado como Yoni.
Y la primera vez que fui yo a Estados Unidos, ya regresé así, gordo.
Entonces, cuando me dio la enfermedad, no me asusté.
Porque mi mamá ya la tenía.
Y mi mamá me decía, yo le preguntaba a mi mamá, pues, ¿qué sientes?
No, pues esto y lo otro.
Cuando yo descubrí que fui al doctor, me dijo, oye, no te vas a asustar.
Cuando fui, me checaron.
¿Por qué, doctor? Dijo, porque si andas mal.
Le dije, tengo la azúcar.
Dijo, ¿ya lo sabías? Le dije, sí, yo ya sabía.
Porque yo ya sabía los síntomas que mi mamá tenía.
Si a mí me dieron a escoger, yo preferiría mil veces ser diabético y no cardíaco.
La mera verdad.
Bueno, pues, a lo mejor sí.
Yo preferiría mil veces ser diabético y no cardíaco.
Sí, sí, yo también he controlado mucho lo emocional.
Porque yo iba cada, en veces iba dos veces en la noche al doctor.
Porque me sentía mal, a veces, toda la semana.
Bueno.
Pero lo...
Si quieres eso lo platicamos fuera de la cámara.
Yo quise venir a ver las gallinas para cerrar el ciclo.
Sí.
No quise irme sin cerrarlo.
Sí, está bien.
Ya hoy es el último video que vengo a grabar.
Lo digo ya abiertamente, públicamente, se lo digo a usted de frente.
No, no.
Creo que finalmente ya se hizo lo que se pudo.
Sí.
Usted...
Siempre fueron sus gallinas, siempre fueron...
Todo esto siempre fue suyo.
Usted dispone absolutamente de todo esto como...
Así como dispuso de las primeras 80,
esas supongo que muchas las vendió.
Las 120 que le traje de la incubadora,
esas yo creo que también las vendió.
Estas eran, ¿cuántas? ¿100, 200?
200.
¿200?
Sí.
Estas eran 200.
Si no se mantienen ni son las, ¿para qué quiere ese problema?
Deshágase de él.
Voy a hacer la lucha conmigo hasta donde yo me dé licencia.
No se pudo.
Por lo que sea que haya sido, no se pudo.
La lucha se le hizo, señor.
Muchas gracias.
No, no, no. Igualmente yo quiero...
Mucho gusto y muchas gracias porque nos permitió venir a experimentar esto.
No, no, no. Gracias a usted.
Créame que yo aprendí muchísimo, muchísimo.
O sea, le agradezco muchísimo porque si no hubiera sido por usted,
yo no tendría la visión que tengo, tan amplia,
de lo que esto es y de lo que quiero hacer a futuro
y de lo que con la ayuda de Dios voy a lograr.
Bueno, pues yo también...
Ya sí, más adelante, más adelante usted...
Digo, las piedras rodando se encuentran.
Sí, sí.
Necesitamos algo.
Ustedes somos amigos.
Yo creo que antes que nada somos amigos.
Gracias por...
Somos amigos.
Llegamos hasta donde pudimos.
Sí.
Llegamos hasta donde pudimos.
Yo me voy muy contento.
No tengo absolutamente nada que reclamar.
Al contrario, de hombre a hombre y de frente le digo gracias.
Yo también.
Y espero que usted se quede igual también.
Sí, yo también.
Se hizo lo que se pudo.
No logramos el objetivo como podría haber sido, por lo que sea.
Yo me doy más que satisfecho porque todo lo que aprendí
me ha hecho más grande de lo que era cuando llegué aquí.
Espero que usted también se quede con un buen sabor de boca.
No, sí.
Y que diga, no, pues la experiencia de haber convivido con Ramón
me enseñó cosas importantes.
Sí.
Mejoró un poquito mi visión, no sé.
Ya usted, usted definalo.
No, este...
Usted definalo y tiene mi amistad.
Tiene mi número de teléfono.
Si de pronto algo se puede ofrecer,
si está a mi alcance, si está en mis manos,
cuente con ello.
Y amigos que siguieron toda la serie con don Héctor,
muchísimas gracias, de verdad.
Mucha gente me estuvo preguntando que qué iba a pasar,
que si iba a venir aquí con él y todo eso.
Yo estaba como que indeciso y todo eso,
pero también se me hacía una manera muy infantil de cerrar todo así nomás
como que ya no se supo ni qué.
Había que venir a cerrar, así como abrimos,
era necesario venir a cerrar el ciclo.
Sí.
Entonces espero de verdad que hayan aprendido mucho junto con nosotros
y quienes sigan entusiasmados con este proyecto de las gallinas,
amigos, esto apenas empieza.
Esto apenas empieza.
Yo no voy a quitarle de lado el renglón.
No voy a dejar de echarle ganas.
Mi objetivo es lograr producir alimento barato
para que la próxima vez que le llevemos gallinas a alguien
o alguien compre sus gallinas, qué sé yo,
no sea un obstáculo el alimento caro.
Porque querer alimentarlas con alimento de fábrica sí es caro.
Definitivamente tiene uno que buscar alternativas.
Tiene uno que buscar la manera de cómo abaratar costos,
pastoreo, usar los materiales, ingredientes, comida que se tiene a la mano.
Yo veo un sinfín de cosas que podemos hacer,
pero no todos tenemos la visión.
Y yo voy a trabajar para que esa visión que yo tengo,
poderla plasmar, poderla crear una fórmula
que literalmente cualquier persona pueda hacer.
Ese es mi objetivo.
Yo voy a seguir luchando.
Y Héctor, gracias, porque sin usted la cadena no estaría completa.
No, pues ahora quiero que me dé permiso a mí de hablar.
Decirle a la gente que me conoce,
porque le voy a platicar poquito aquí.
Yo abrí un canal y hay gente, no mucha,
como dice usted, hay comentarios.
Para mí, como dice usted, hay más buenos que malos.
Hay gente que me ha dicho que mala agradecida y no.
Aquí delante a la cámara digo que nunca le he faltado al respeto a Don Ramón,
ni me siento mal agradecido gracias a él.
Tengo lo poquito que tengo porque él me ayudó.
Y yo le voy a echar ganas a sacar adelante este proyecto.
Si por el momento, como dice él, ya él me ayudó con lo que me ayudó,
yo voy a sacarlas adelante hasta donde yo pueda.
Y quiero primeramente Dios.
Él dice que es el último video.
Pues yo voy a tratar de sacarlas adelante.
Y como pues vamos.
Somos buenos amigos.
Él me está brindando su amistad.
Yo igual.
Yo también me pongo a sus órdenes a él.
Si algo se le ofrece con algo, yo también tengo sus órdenes.
Y yo le voy a tratar de sacarlas adelante y más delante.
Hablarle para decirle, mire Ramón, pues con esfuerzo y dedicación,
batallándole, mire cómo esto es lo que tengo, lo que logré hacer.
Gracias por darme la mano con lo que está aquí,
lo que es el galpón, las gallinas.
Y pues sí, para mí sí es una experiencia nueva.
Ya había tenido yo gallinas, pero poquitas.
Entonces también le doy las gracias aquí a Ramón por haberme ayudado de esta forma.
Y estoy muy agradecido.
Y quiero delante de la cámara, pues me dé un saludo y hasta un abrazo.
Yo se lo doy de mucho corazón.
Y quiero que en realidad usted me considere un amigo.
No, no, no. Somos amigos.
Antes que nada, somos amigos.
Tuvimos una aventura muy larga en todo este asunto.
Creo que nos conocimos muy de cerca, muy a fondo.
Y si con todo y eso de que nos pudimos conocer,
platicamos, nos alteramos, hasta nos enojamos.
Y aún así tenemos el valor, la humildad,
la humildad de venir y vernos a frente y platicar y decir las cosas como son,
de frente, de hombre a hombre.
Ese es un acto de humildad muy grande, muy bonito.
Yo estoy a sus órdenes.
Simplemente uno sabe que así es la vida.
Hay ciclos que se inician, que se tienen que terminar.
Hoy termina este aquí.
Pero eso no quiere decir que no vayamos a hacer nada más a futuro.
Al rato emprendemos otro proyecto, al rato hacemos otra cosa.
Aquí andamos.
Mientras Dios nos preste vida, hay que seguir adelante.
Yo siempre que me voy, trato de dejar las puertas abiertas.
Siempre.
Siempre trato de dejar las puertas abiertas con todo el mundo,
porque el mundo da muchas vueltas.
Ahorita estamos aquí, mañana estamos acá.
Y si somos altaneros, olvidense.
Cuando no nos acuerde, tenemos que darle la cara a la gente.
Y hay uno con la cola entre las patas, por eso hable siempre.
Yo siempre se lo dije, usted hable de frente,
diga las cosas como son, no le dé pena.
Todos somos iguales.
Nadie es superior a nadie.
Entonces ahorita terminamos esto.
Pero ya mañana es otro día.
Sí, sí, sí, está bien.
No, no, no.
Echarle ganas y espero tener éxito
y hablarle para que venga a ver las gallinas.
Primeramente Dios.
Por lo pronto amigos, gracias.
Gracias, gracias.
Si Dios quiere, nos vemos en el próximo.
Permítame mandarle saludos en el último.
Pues a mis parientes que me van a ver en Estados Unidos
y aquí en la gente en los ranchos.
Especialmente para un señor que se llama Jassiel Najera en Bañón
y la gente de Bañón, porque no me acuerdo de todo.
Muchas gracias.
Ahí estamos, gracias.
