Este es el testimonio de una madre que relata su duelo tras perder a su hija. Este video es el primero de una nueva sección en "MientrasViva", donde compartiré historias de personas que están atravesando duelos profundos.
He creado este espacio para que el dolor pueda expresarse y quienes lo viven no se sientan solos en este momento tan difícil.
A lo largo de estos años muchas personas me han escrito compartiendo sus duelos, haciéndome preguntas sobre la muerte, o simplemente buscando un poco de consuelo. He sentido que mi canal ha sido un espacio donde algunaos habeís encontrado algo de alivio en medio del dolor.
Por eso he decidido abrir este espacio para que también tú puedas compartir tu historia con la comunidad.
Si deseas compartir tu historia, ya sea por la pérdida de un hijo, un padre, un familiar, un amigo cercano, un animal, o incluso por duelo anticipado, puedes escribirme a: [email protected]
Puedes compartir tu historia de manera anónima, cambiar nombres o lugares si lo prefieres, y también puedes enviarme fotos si te sientes cómodo/a con ello.
Leo cada mensaje con mucha atención, pero si en algún momento no puedo responder o tardo en hacerlo, es porque a veces me resulta difícil llegar a todos, pero cada historia significa mucho para mí.
Yo no soy experta en duelo, pero si sientes que necesitas ayuda profesional, te recomiendo a Elisabeth Ros, acompañante en procesos de duelo y experta en el trabajo de Elisabeth Kübler-Ross. Puedes contactarla aquí: https://elisabetros.com/
Hola María, estoy aquí, sentada en la habitación de mi hija.
Son las cinco de la mañana, y aunque hoy es viernes, para mí el tiempo dejó de existir
el domingo.
Ese fue el día que mi hija falleció.
Tenía solo cuatro años.
Todo pasó tan rápido que aún no lo puedo asimilar.
Estábamos en casa y ella jugaba en el salón como cualquier otro día, y de repente empezó
a respirar con dificultad.
Al principio pensé que solo era una molestia pasajera, pero en cuestión de minutos empeoró.
La llevamos corriendo al hospital.
Mi esposo y yo íbamos en el coche, y durante todo el camino yo le hablaba y le decía que
todo iba a estar bien.
Cuando llegamos a urgencias, los médicos intentaron todo lo posible, pero su pequeño
cuerpo ya no respondía.
Vi cómo la vida se apagaba delante de mis ojos, y yo no podía hacer nada.
A las cuatro de la tarde nos dijeron que había fallecido, y en ese momento todo mi mundo
se derrumbó.
Grité de una forma que solo recuerdo cuando di a luz a mi pequeña.
Desde entonces me siento perdida y apenas duermo.
La casa está sumida en un silencio insoportable.
Ya no se oye su risa, ni el sonido de sus pasos corriendo por los pasillos.
Todo lo que veo me recuerda a ella.
Sus juguetes siguen en el suelo, su ropa sigue colgada en el armario, como si en cualquier
momento se la tuviera que poner de nuevo.
Su olor aún está en las mantas, y cada rincón de esta casa me habla de ella.
Es como si mi hija aún estuviera aquí, pero la realidad me recuerda constantemente que
ya no está, y siento un vacío insoportable.
Hace unos días un familiar me envió un vídeo tuyo, y al escuchar a los expertos hablar
sobre la posibilidad de que aquellos que amamos no desaparecen del todo, sentí algo
dentro de mí moverse por primera vez en días.
Me quedé pensando si mi niña podría estar en algún lugar, todavía presente de alguna
manera.
No sé si es cierto, no lo puedo saber, pero la idea de que ella pueda estar en algún
lugar me ha dado algo a lo que aferrarme, aunque el dolor siga siendo insoportable.
No tengo respuestas, y puede que nunca las tenga, pero por primera vez desde que ella
se fue, me pregunto si es posible que siga viva de otra forma.
No sé cómo seguiré adelante, ni si alguna vez saldré de este infierno, pero pensar
que volveré a ver a mi hija es la única chispa que me permite respirar aunque el dolor me
ahogue.
Mientras Viva apoya el duelo, tu experiencia puede ayudar a otros que pasan por lo mismo.
Si deseas compartirla, puedes escribirme a maria.mientrasviva.es, encontrarás más
detalles en la descripción del vídeo.