Cómo Acabar con El BULLYING (Enfoque 360)

Alex Fidalgo
12 seguidores
33 Visualizaciones de video·29 oct 2024
Episodio completo: https://youtu.be/N2vp3VYnUKY?si=measNCPK_-UWIAlE
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Hablamos de la interacción entre los niños y lo importante que es que sepan lidiar y solucionar ellos mismos los conflictos que puedan surgir.
Antes comentábamos lo importante que es en la familia que los niños se sientan atendidos, escuchados y seguros a la hora de manifestar cualquier cosa que les pase por la cabeza
y nos íbamos a casos un poco extremos, por decirlo de alguna forma, abusos sexuales, violencia, hemos hablado de palizas.
Pero luego está el tema del bullying que no puedo evitar tocarlo teniéndote aquí porque es algo que pasa en todos los colegios, prácticamente en todas las aulas, prácticamente desde siempre.
Y hay mucho también de desconocimiento por parte de los padres de la situación que está viviendo el hijo porque el hijo quizá no se atreve a llegar a casa y a verbalizar lo que está viviendo en el aula.
Sí, situaciones de bullying, de acoso, de meterse con uno por el físico, por cómo es, por qué saca buenas notas o por qué saca malas notas, eso ha existido siempre.
En la época de nuestros abuelos también existía. ¿Qué ocurre? Bueno, pues que hoy en día nos encontramos con que tenemos unos medios, vamos a decir,
que lo que hacen es que hacen que la información vuele como la pólvora, que quede muy bien registrada y que sea muy difícil de borrar.
Existen una serie de mecanismos que son los dispositivos tecnológicos, el WhatsApp, las redes sociales.
El bullying no termina en el colegio, es lo que se dice ahora, es el problema más grave.
Efectivamente. Antes, el niño que estaba viviendo una situación muy desagradable de acoso escolar, a las 5 de la tarde o a las 4 cuando acabara el colegio o el instituto,
se marchaba a su casa y por lo menos ahí paraba. Ahora sigue. Antes que hablabas de tu sobre con 12 años y sin móvil, decías,
es que mi hermana dice que si no tiene móvil, bueno, pues que entonces se va a quedar sola, que va a haber una situación de vacío.
Yo pensaba, luego se me olvidó decírtelo, yo pensaba, es que con móvil también puede haber vacío. En el momento en el que a mí no me meten en el grupo de WhatsApp
o a mí no me tienen en cuenta o quedan todos mis amigos y a mí no me dicen nada, hostia, qué putada. Y eso duele, eso duele mucho.
Entonces, somos, Alex, una especie tan, tan, tan social que nos necesitamos tanto los unos a los otros, incluido los adultos,
que en el momento en que no cuentan con nosotros, eso es un dolor muy grande, es un dolor muy grande.
Entonces tenemos una situación muy delicada con el bullying. ¿Y cómo se soluciona eso? Bueno, aquí hay muchas cosas que se pueden hacer,
pero desde luego, bueno, pues con cooperación, con empatía y al final los prejuicios y el señalar al otro se elimina conociéndonos, conociéndonos.
Lo que está ocurriendo es que cada vez lo normal es más anecdótico. Es así, ¿no? Es decir que ahora vivimos en una sociedad que es multicultural,
donde hay muchos idiomas, donde todo es muy diverso. Y eso es válido. Y eso está bien. El problema es que cuando tú no eres de mi equipo,
y no solamente me refiero a mi equipo de fútbol, sino que cuando tú no perteneces a mi grupo, yo tengo un conflicto contigo.
Y porque como yo soy del Madrid y tú no eres del Madrid, tengo un conflicto contigo. O cuando yo tengo unas ideas políticas y tú tienes otras,
tú tienes, tenemos un conflicto los dos. O con el color de piel, o con el país del que vengo, o las ideas religiosas, lo que sea, lo que sea.
Y al final vivimos en una sociedad que es súper diversa, que es multicultural. Y se trata de conocer. Y cuando conocemos y entendemos, acepto.
Y se trata de eso. Al final los grandes conflictos es porque nosotros somos de una manera y vamos contra ti, que eres el empollón de clase.
O porque eres el marroquí, o porque eres la lesbiana, o porque eres, es decir, diferente, diferente entre comillas, es que todos somos diferentes.
Y en el momento que conocemos, en el momento que comprendemos, y ahí hay un acercamiento. Es un problema muy gordo que tenemos con el bullying. Muy gordo.
¿Y qué señales pueden detectar los padres en casa? Porque a mí me sorprende, ya digo, yo no soy padre, yo hablo desde la ignorancia, con la curiosidad más absoluta y el respeto más absoluto.
Pero también es sorprendente que haya padres que digan, es que no teníamos ni idea. Porque un niño que sufre bullying, ¿cómo no tiene una manifestación evidente de ello?
Bueno, puede haber algunas alertas que nos pueden llamar la atención. Puede que, por ejemplo, el rendimiento académico pegue un bajón importante.
Es posible que a la hora de dormir durma menos, durma peor. Que haya esas regresiones que comentábamos antes de hacerse pis en la cama, terrores nocturnos, algo que nos llame la atención.
Que de repente este niño adolescente coma un montón cuando antes no comía tanto, o todo lo contrario, que ahora deje de comer y que no tenga apetito, que ahora esté muy inquieto y antes no lo estaba, o todo lo contrario.
Algo que, comparándolo con lo que es la línea base, nos llama la atención.
Pero como bien dices, un porcentaje importante de los papás se enteran pasados algunos meses y no pasados algunos años.
Y a lo mejor de una manera así como muy rara, porque a lo mejor unos amigos le han contado que su hijo había dicho, oye, que es que Juan le ha pasado esto.
Pero es cierto que, una vez más, nuestros hijos no quieren meternos en problemas.
Y si encima perciben que mis padres no me van a hacer caso, mis padres no me van a creer, mis padres van a ir al instituto y se van a enterar todo el mundo.
Al final, no lo cuento por miedo, no lo cuento por miedo.
Por eso, una vez más, y siento ser pesado, Alex, me parece tan importante que desde que son bebés, desde que son niños muy pequeños, se les permita hablar de lo que son, de cómo sienten, de lo que hacen.
Es decir, que el niño no tenga miedo de llegar a casa y contar algo. Que no tenga miedo.
Yo siempre digo a mis hijos, aunque hayáis hecho algo que esté mal, contárnoslo.
Porque ahora estáis en el momento donde vais a meter la pata muchas veces. Yo la meto, pero vosotros también.
Entonces es importante que, si tenéis algún conflicto, habéis hecho algo que está mal, es preferible ir con la verdad por delante y decir, mira, me he equivocado, he hecho esto.
Eso cuesta. De primera vez te van a decir que sí, que sí, papá, no te preocupes, pero va a costar mucho que lo cuenten.
Bueno, pues venga, ensayo uno, ensayo dos, ensayo tres, y a lo mejor, no sé, a la vigésimo octava, pues tenemos los frutos.
Pero abrir el abanico en casa y permitir que cuenten, que expresen, y eso implica el no negarles.
No te sientas así, eso es una tontería, cierra los ojitos y duérmete y no pienses en ello.
Bueno, pero es que si está triste porque hoy su amigo no quería jugar con él, o porque en la etapa adolescente han quedado mis amigos el fin de semana y no me han contado nada.
Bueno, tú no lo pienses.
¿Cómo no lo voy a pensar? Es que sobre todo me duele, me duele mucho.
El hecho de que mamá y papá me miren, se hagan cargo de lo que me ha ocurrido, y una frase tan sencilla como entiendo cómo te sientes, entiendo tu rabia, yo en tu lugar también sentiría esa tristeza.
Eso, Alex, me pone los pelos de punta. Es una bendición, es una bendición encontrarte con alguien que te escucha, que te mira en los ojos, que te entiende, que te dice.
Sé perfectamente por lo que estás pasando, aquí estoy, cuenta conmigo para lo que sea.
O sea, yo no solamente es que esto te lo digan amigos, que te lo diga esto tu mamá y tu papá, es que es una bendición, es una maravilla.
