La política española actual así lo confirma: no habrá Pactos de la Moncloa 2020. Al menos, no en el formato que Pedro Sánchez tenía planeado incluir a Pablo Casado. Sánchez se conforma con lograr una comisión parlamentaria en el Congreso de los Diputados, que junto a Casado y el resto de políticos darán forma a la España post-coronavirus.
Pero... ¿qué son exactamente los Pactos de la Moncloa, y por qué Pedro Sánchez tenía tanto interés en imponer este modelo de negociación a Pablo Casado? A grandes rasgos, estos pactos políticos fueron el resultado de un acuerdo nacional en la Moncloa en el año 1977, e incluyeron a todos los partidos de la época y los sindicatos. ¿Su objetivo? Salvar a una España inmersa en una enorme crisis económica... pero también política. Y así, convertirse en una antesala a la propia Constitución del 78.
¿Por qué, entonces, no podemos esperar unos nuevos Pactos de la Moncloa 2020? Hay muchas razones: desde los dardos que Felipe González y Jose María Aznar han lanzado a los propios presidentes de PSOE y PP, pasando por la propia situación estratégica de cada partido. ¿Qué ocurrirá con las nuevas negociaciones? ¿Qué podemos esperar de los partidos políticos españoles?
Todas estas preguntas y algunas respuestas, en Es.Política.
En una situación tan jodida como esta, es normal que las parejas rompan, pero también
que se reconcilien.
Y la aparente eterna ruptura entre Pedro Sánchez y Pablo Casado se ha solucionado cuando finalmente
han decidido sentarse a negociar, pero sin futuros pactos de la Moncloa.
No solo sus respectivos padres, Felipe González y José María Aznar, han hecho todo lo posible
para evitar que esta relación se recupere.
También está el peligro de que aunque Pedro y Pablo hayan elegido el Congreso en lugar
de la Moncloa como restaurante para hablar de lo suyo, la cosa se ponga tensa a la hora
de elegir menú.
Me llamo Jorge Coloma y hoy quiero explicarte por qué los nuevos pactos de la Moncloa se
han cancelado, quiénes iban a participar, por qué eran o no eran necesarios y quiénes
han movido muchos hilos para evitar que estos pactos se produzcan.
Y como siempre, te dejo en la descripción todos los enlaces a los datos y las noticias
que voy a utilizar para analizar esta situación y que compruebes que lo nuestro va en serio.
Las relaciones de pareja se mueven por amor, pero el amor, de una forma u otra, siempre
es política.
Así que bienvenido a Espolítica, donde aprender política es aprender a defenderte.
Si vamos a explicar por qué no hay pactos de la Moncloa, primero tendremos que entender
qué son los pactos de la Moncloa.
Así que prepárate, porque vamos a hacer un viaje a la España pretransición.
Estos primeros pactos de la Moncloa se hacen en el año 1977 y básicamente fueron unos
acuerdos nacionales impulsados por el gobierno de UCDE Adolfo Suárez y apoyados por el PSOE,
por el Partido Socialista Catalán, por el Partido Comunista de España, por los partidos
nacionalistas catalanes y vascos, por Alianza Popular y por los sindicatos.
Y se hicieron, básicamente, para garantizar que España sobreviviese a dos situaciones.
La primera de ellas fue una crisis económica gigantesca, que entre otros muchos datos arrojó
un 25% de paro, un 25% de la devaluación de la peseta y un 26,5% de inflación.
Y la segunda de ellas, y no menos importante, es que por entonces España estaba transitando
desde la dictadura hacia los albores de un sistema democrático, y curiosamente todos
los partidos se encontraban en una situación de misma debilidad.
Si había una única forma de avanzar en la política, tenía que hacerse de forma conjunta.
En lo referente a lo económico se tomaron medidas como la reforma del sistema financiero,
del sistema fiscal, de la seguridad social, así como reducir la inflación.
Y en lo político, entre otras muchas cosas, se garantizó el derecho a la libertad de
expresión, se reformó el derecho a la asociación política y se modificó el código penal
en relación a la mujer y las libertades públicas.
Básicamente lo que quiero decirte con esto es que estos pactos de la Moncloa fueron un
puente para empezar a caminar hacia el sendero democrático, reajustar los indicadores económicos
de España y empezar a construir la antesala para la constitución del 78.
Entonces, ¿qué habría de malo en crear unos nuevos pactos de la Moncloa en la situación
actual?
Desde luego, y como mínimo, nos enfrentamos a una crisis económica que aún está por
venir y lo peor de todo es que es un escenario completamente desconocido, ¿por qué no hacer
lo mismo que en el 77?
Básicamente hay tres grandes razones que explican por qué estos pactos no se van a
producir.
La primera de ellas es que, aunque la idea de estos pactos haya salido desde el PSOE,
obviamente habría que negociarlos en forma de gobierno.
Y eso incluye a Podemos.
Y el problema de Podemos es que en unos pactos nacionales presumiblemente querrían defender
su propio modelo de Estado y su propio modelo económico.
Y eso escocería a más de uno, tanto a izquierdas como a derechas del tablero.
De hecho, y de manera preventiva, Felipe González ya lanzó una pequeña gran puya a Podemos
en los medios de comunicación hace días, diciendo que si Podemos cree que el momento
de romper el marco constitucional es durante esta pandemia, se estará autoexcluyendo
de cualquier pacto nacional.
La segunda de estas razones es muy simple y es que, políticamente, sería muy difícil
que PSOE y PP se pusiesen de acuerdo en este contexto de cara a unos pactos.
Al actuar el gobierno, que está compuesto principalmente por dos grandes partidos de
izquierdas muy diferentes entre sí y apoyados por una pluralidad de fuerzas, le resultaría
muy raro mantener su coherencia política al mismo tiempo que negocia nacionalmente
con la derecha.
Y al mismo tiempo, en el PP tendrían que estar locos para permitir que PSOE-UP pasase
a la historia como el gobierno que provocó los segundos grandes pactos de la Moncloa
en España.
Y hablando del Partido Popular, y por extraño que pueda parecerte, también es difícil
que estos pactos se produzcan debido a Vox.
Porque si el PP se sentase a negociar con el PSOE en la Moncloa, implicaría que el
PP tendría que mantener las formas verbales.
Y ahora mismo, Vox es el único gran partido de la derecha que está haciendo una crítica
constante y desenfrenada al gobierno.
Y si el PP viese que el discurso de Vox empieza a calar en el votante de derechas enfadado,
no tendría forma de copiar ese discurso ni de cambiar de bando porque estaría sujeto
a una mesa de negociaciones nacional.
Y por lo tanto, Vox se quedaría con todo el mérito de lograr que su discurso sedujese
a este tipo de votantes.
De hecho, la Fundación FAES, que es el lobby tradicional de la derecha en España, le ha
lanzado un dardo bastante envenenado a Pablo Casado.
En un editorial de FAES, Aznar le dice a Pablo Casado que el único escenario donde el PP
debería pactar con el PSOE es si el PSOE rompe lazos con Podemos.
Y eso es absolutamente imposible.
No va a ocurrir.
Y precisamente, como tercera razón, encontramos que no solamente Vox ha rechazado de forma
directa participar en estos pactos, sino que también lo ha hecho Bildu, Esquerra Republicana
y Junts per Cat.
Y tiene bastante sentido, porque estos partidos nacionalistas tienen miedo de tener que ceder
no solamente a demandas de la derecha, sino a demandas de carácter centralista.
Por todos estos escenarios, el PSOE ha dejado de insistir en la idea de unos futuros pactos
de la Moncloa y, en cambio, ha cedido a la petición del PP de crear una comisión parlamentaria
en el Congreso para pactar la reconstrucción de España por el COVID-19.
Y te preguntarás, ¿qué diferencia una cosa de otra exactamente?
Pues básicamente que el PP gana este pulso y no solamente evita que PSOE-UPE pase a la
historia con la fotografía de que lograron los segundos grandes pactos de la democracia,
sino que también estas negociaciones, en lugar de hacerse a puerta cerrada en la Moncloa
con todo lo que ello implica, se van a hacer a la luz pública en el Congreso de los Diputados.
Y ahora viene la gran pregunta, ¿qué se va a negociar exactamente?
Y te voy a ser sincero, necesito otro vídeo entero para explicarlo.
Hay demasiadas posibilidades, demasiados aspectos a analizar, demasiadas propuestas a tener
en cuenta.
Pero créeme, dentro de muy poco voy a hacerlo.
Porque la reunión de la pareja Pedro Sánchez-Pablo Casado va a cambiar el futuro político y económico
de España.
Pedro y Pablo han sustituido una ruptura en la Moncloa por una segunda oportunidad a lo
suyo en el Congreso de los Diputados.
También han logrado superar las reticencias de González y Aznar, y ahora se enfrentan
a un desafío mucho mayor que criticarse al uno al otro, ponerse de acuerdo.
Cómo termine esta relación determinará el futuro político y económico de la España
que está por venir después del coronavirus.
Amor, odio, rupturas, reconciliaciones.
En último término, nuestras relaciones son siempre política.
Estoy muy contento de haber hecho este vídeo porque verdaderamente creo que puede arrojar
luz no solo sobre qué son los pactos de la Moncloa exactamente, sino por qué contexto
y por qué situaciones no se van a producir, al menos desde la forma en la que los pedía
el PSOE.
Vamos a tener que estar muy atentos al respecto de cómo avanzan las negociaciones en el Congreso
de los Diputados porque vuelvo a repetirlo por tercera y última vez.
Esta comisión va a cambiar el futuro político y económico de España.
Nos enfrentamos a un escenario completamente desconocido.
Las conclusiones, acuerdos y arreglos que salgan de aquí van a cambiar la forma de
nuestro país.
Pero, como siempre, estaremos aquí en Espolítica para analizarlo.
Soy Jorge Coloma.
Si es personal, es política.