UNA NUEVA ETAPA PARA ANTONINO esta es su nueva vida

Zacatecano Soy
12 seguidores
1 Visualizaciones de video·6 nov 2024
Relajamos hacia atrás.
Abrimos.
A ver si no se cae.
Suéltelo.
Ya le digo.
Yo era lo que estaba temiendo.
Este se ha caído como unas 20 veces.
¿Cómo va?
Ahorita fue la señora.
Las llamas se unieron.
No se estaba poniendo bien.
Es que dice que así es.
Va y viene, va y viene.
Va a estar checándole, ¿no?
Ajustes y ajustes y más ajustes.
No, es que le mandé un mensajito y le habló en la mañana.
¿Yo?
Le atinó.
Sí estoy, pero...
Pues fui con el doctor ya.
Mañana me van a hacer una...
Ahí está el control si quieren apagar la tele.
Bájenle, rebájenle.
¿Pero qué le dicen?
¿Ya ahora terminan?
No, no. Eso no se termina luego, luego.
Hasta que no quedan de atiro otra vez.
Por eso. Pero ya hoy se las lleva, ¿no?
Pues a ver qué dice él.
No sé.
Según como vea, estamos apenas haciendo las pruebas.
Si te alcanza de hora.
Porque se me hace que tiene más gente.
Más citados.
Sí.
Porque ya que nos dijo que hoy se las llevaba ya
para que ya se entrenara.
Y ya cuando usted quisiera venir a el chequeo
pues ya usted determinaba.
¿Cuándo?
Pues es que si quedan ya exactamente total como es
a la terapia, ya en la terapia me voy a...
a dar la seda.
Pero pues ahorita a ver qué nos dice él
según veamos seda, a ver qué...
¿A qué hora llegó?
Al poquito antes de las diez.
Entonces ya tiene rato aquí pues.
Sí, yo aquí me estoy ahora hasta que me espero.
Hasta que llegó el ingeniero y luego me pasó la señorita
y un ratito ya salió él.
Y ya tiene rato trabajando ahorita.
¿Qué serán las doce, once?
No, ya van a ser las dos.
Sí, a las puras once me pasó para adentro.
Y pues no, debe ser ratito que ya he estado poniéndole
una pieza y otra y pues hasta que no queden más o menos.
Porque si nos dijeron que esta cita iba a ser
como de tres horas.
Sí.
De once a tres.
Bueno, lo que nos dijeron otra vez.
En la siguiente visita se las lleva ya puestas.
Sí, a mí también me había dicho eso.
Ahorita a ver qué, pues según el edad que diga.
A ver qué dice.
¿Estos muchachos cómo están?
Pues bien, andan ahí echándole ganas.
Ya, su niña ya andaba malita, ¿no?
Pues ya se le quitaron el yeso.
Nomás no se ha venido.
A lo mejor en la semana.
Nomás que como está veniendo las citas.
Pues ahí para que se venga, para traerla.
Dijo casi que ya viene, pero hasta que no vaya yo.
Es que ahorita no se crea.
Ya está medio, pues sí.
Ya ve que está un peligrosillo.
Y para que se venga solo a veces, pues.
Pero tomo ya la semana, me he hecho una vuelta
para que se venga para acá.
Si no, yo pensé, dije ojalá y no esté mal Ramón o algo.
Porque yo le marqué, pero no contestó.
Ya le mandé el mensaje.
No, sí miré, pero me entretuve, me distraje.
Cuando le mandé el mensajito de ratito,
luego lo entré, por eso se lo mandé.
Para que ya me venía y ya entramos.
Pero no, pues es que ha estado.
Pero sí le contesté.
Sí, entonces ya estaba.
Ya voy en camino.
Ya nos saqué el teléfono.
Por eso metí para adentro y aquí hasta ahorita que estamos,
he estado pues midiendo y una cosa y otra.
Pero sí por aquí.
Ya tiene rato pues que lo está atendiendo, ¿no?
Sí, primero empezamos con uno y luego la otra.
Y ahorita ya se me hace que las va a unir ya las dos
para que queden unidas.
Pero es que los cablecillos son los que tienen que quedar bien.
Sí.
Por los que las va uno a.
Con los que la va a mover.
¿Ya traía el arnés también o todavía no?
Sí, ya tiene todo, ya nomás para.
¿No está haciéndole pequeños ajustes?
Sí, sí, tiene que.
Ah, caray.
Entonces sí se las va a llevar ahora, puede ser.
Puede ser que sí, oiga.
Sí.
¿Pero anda muy mal, oiga, o de repente se puso mal?
¿Yo?
No, pues es que mire, mi enfermedad.
¿Cómo le digo?
Que no se vea tan feo.
Mi enfermedad, pues es del corazón.
Entonces es algo que no se cura.
Pero hay que estarlo manteniendo.
Hay que estar muy a lo pendiente siempre.
Y eso puede derivar en otros problemas.
¿Las emociones, los gustos, las preocupaciones también le afectan?
Sí, sí, sí, el estrés, ¿no?
En general, estrés.
Hay tipo de estrés que lo provoca las cosas buenas,
pero también las emociones fuertes,
causadas por cosas buenas o malas.
Las emociones fuertes afectan, ya sea por cosas buenas o por cosas malas.
Sí, sí, sí.
Pero no, no, no, yo nomás porque en estos últimos días bajé mucho de peso.
En estos 15 días, ya andaba bajo de peso,
pero andaba estable, mantenía 90 kilos.
Pero en estos últimos 15 días he perdido como 8 kilos.
Oiga, ¿usted tiene su dieta así de alimentación y eso?
No, no, no, no rigurosa dieta,
pero obviamente no como carnitas,
no como tacos en la calle,
no como pizza,
no como hamburguesas,
no tomo refresco.
Porque mire, una señora me habló,
cuando a usted le habían hecho la operación enseguida,
me habló y dijo que ellos tenían una clínica especialista
en tratar situaciones similar a la de usted.
Y me dijo, mire, dele mi número,
para que se comunique conmigo,
porque nosotros queremos apoyar al señor Ramón de esta manera,
de darle una, a obtener una observación,
darle un mantenimiento para que,
él dijo, hay ciertas comidas que él no debe,
para que trabaje bien su situación
y sea más duradero, más...
Sí, sí, sí.
No, pues sí estoy ligado a la comida,
a la, digamos, buena alimentación.
Yo, de hecho, yo nunca he sido malo,
digamos, que coma demasiada carne
o que haya tomado demasiado alcohol.
No, o sea, es lo que me dice el doctor.
Bueno, que era, por ejemplo,
tengo ácido úrico, la gota.
Regularmente esa gota es de
gente que toma mucho alcohol
y come mucha carne.
O sea, las personas que tienen esos hábitos
son a quienes más les dan.
Sí, de la carne.
Y yo no tengo eso.
Nunca he sido ni muy carnívoro, ni carnívoro.
Y mi época de tomada fue
cuando tenía entre 17 y 20 años.
O sea, ya hace...
No le gustó la tomada.
No le gustó los años, hace 30 años.
Pues sí me gusta.
De hecho, o sea,
siempre tomaba y eventualmente
me ponía un poquillo borrachillo.
Pero nunca que lo agarrara así de costumbre,
de que cada ocho días.
No, no, no.
O sea, eran tomadas muy leves.
Y sí, a veces una borrachera,
pero ya cada seis meses.
Y es una borrachera muy controlada.
O sea, porque siempre me ha tocado,
siempre me ha tocado manejar.
Siempre.
Mi primer carro lo compré cuando tenía 17 años.
Tenía 17 años.
Y pues, olvides, era cuando más tomaba yo.
Pero siempre me agarraban,
siempre tenía yo la responsabilidad
que era que traía el volante.
Exactamente.
Entonces, eso me detenía mucho
y nunca perdí el control.
Digo, nunca perdí el control
como los que andaban conmigo en la tomada.
Sí, pues sí.
Muchas veces los otros chavos de mi edad
saben de tomar hasta que el cuerpo aguante,
de haberse tirado.
Y no, no, no.
En ese tiempo, me acuerdo,
Fresnello era muy bonito porque
pues se amanece uno tomando en cualquier esquina.
Ahorita, qué esperanzas que puede uno hacer eso.
Pero, o sea, aún en mi época de tomador,
nunca fui muy tomador.
Y sin embargo, padezco esa enfermedad
como si fuera tomador.
Y de lo mismo,
estoy teniendo una pequeña complicación en el hígado,
que es lo que ahorita me está afectando el peso.
Pero es de lo mismo de que el corazón,
como no está, digamos, al cien,
empieza uno a descuidar otras cosas
que hay que empezar a atender.
Ahorita, ese mal del hígado,
lo estoy empezando a atender.
Según me dice el doctor,
lo estás bien y se usa nomás
porque ya está empezando a hacer eso.
Está empezando a tener esos problemas,
entonces tienes que empezar a atenderte.
Mire, yo ahorita estoy en un punto
en el que tengo que cuidar prácticamente todo.
Sí, sí, sí.
Tengo que estar revisando el hígado,
el páncreas, los riñones, los pulmones,
prácticamente todos los órganos vitales.
Tengo que estar menos secando.
Tengo que estar menos secando
porque ya no sabemos,
no sabemos exactamente
en qué parte puede llegar a afectar
la insuficiencia cardíaca.
O sea, esa es la situación.
Del corazón hasta tengo más o menos bien,
fuerza.
Me hice un examen el otro día.
La fuerza normal de un corazón
debe andar en 45, 50,
de una persona normal.
Un atleta son 65, algo así.
Un atleta ya, personas ya muy entrenadas,
tienen mucha salud.
Entonces, yo ando en 40.
Entonces, como que yo ando en el mínimo,
en el mínimo normal.
Sí, pues está bien.
Como que ando en el mínimo normal.
Pero como ya son años,
ya es mucho medicamento,
ya es mucho de todo eso.
O sea, principalmente los estragos de los medicamentos.
O sea, el hígado limpia,
todas esas cosas y todo eso.
Se va alcanzando esa fuerza.
Entonces, el hígado va resintiendo.
Sí, sí, sí.
El temporal del hígado va resintiendo.
Entonces, como yo, pues sí,
me había estado cuidando el corazón,
no me había estado revisando todas las cosas,
pero ya empecé a revisármelas.
Y pues, mire, yo,
hay días en los que ando muy desforzado,
muy, muy, muy.
Hoy me levanté con muy poca energía.
Sí, pues sí.
Pero no, ya almorcé,
me comí dos tunas.
Y me cargué de energía.
Y ya ahorita dije, vámonos.
De hecho, hasta pensaba no venir.
No, pues yo hasta pensé.
Pensaba no venir.
Pensaba mandar a Johnny solo,
a mi muchacho el otro también, a Ramón.
Pero no, ya me, no, vámonos, vámonos, vámonos.
Qué bueno que haces.
Y no, me sentí bien también.
Es que mire, si me chico palo,
es peor.
Sí, sí.
Es peor que ya yo mismo me siente,
yo mismo,
ay, ahora no salgo porque no puedo.
Se me carga peor.
Ahora también estoy yendo,
pues estoy yendo con una psicóloga.
Es que mire, yo también estoy convencido
de que muchas de mis males
se multiplican por la mente.
Sí.
Porque mire, este,
muchas veces yo siento que me imagino
que estoy, o sea,
de tanto estar pensando,
estás malo de algo,
estás malo de algo.
Sí, se sugestiona uno.
Y empieza uno a imaginarse,
ay, me duele,
ay, estoy malo,
ay, todo eso.
Entonces, aunque usted ande bien,
se pone mal,
porque la mente empieza a traicionar.
Sí.
La mente le empieza a traicionar.
Sí, pues.
Yo estoy bien seguro
que usted me entiende perfectamente.
Sí, claro que sí,
la mente,
es más dominar uno su mismo,
procesar positivo.
Porque si no es negativo,
es peor.
Y a mí me ha ayudado mucho
la psicóloga, la verdad.
Qué bueno, qué bueno.
Me ayudó mucho la psicóloga
a empezar a entender
un montón de cosas,
porque, fíjese,
ahora que andamos,
me está platicando con la psicóloga también,
yo, a lo largo de mi vida,
he sido, no sé,
una persona como que muy desinteresada.
Desinteresada en el sentido
de que los bienes materiales
nunca me han,
sí me ha llamado la atención,
claro, pero que diga,
ay, me transforman mi vida.
No.
Porque, bendito sea Dios,
yo siempre he sido autoempleado,
he emprendido cosas,
y usted sabe que cuando uno
se dedica a trabajar,
pues tarde o temprano le va bien.
Sí, claro que sí.
El dinero llega.
Entonces,
yo he tenido tiempos muy buenos,
o sea,
yo siempre he trabajado en todos lados
con la intención de trabajar
lo mejor que se pueda,
sin pensar en el dinero.
El dinero ya es consecuencia
del trabajo.
Del trabajo, sí.
Entonces,
eso me ha hecho
que pueda comprar
muy buenas camionetas,
que pueda traer
muy buenas cosas,
y algo que me pasaba mucho,
que me sigue pasando,
pero estoy tratando también
ese sentimiento con la psicóloga,
un sentimiento como de que no merezco,
un sentimiento como de que,
como de que,
pues sí, traes una troca,
pero pues no te la mereces,
o sea,
no te costó nada,
¿qué te esforzaste?
Y yo siento que está bien
que las cosas materiales
no lo dominan a uno,
pero tampoco puede uno ser ignorante,
tampoco puede uno despreciarlas.
Claro que sí, así es.
Tampoco puede uno despreciarlas.
Entonces,
como que esa es una manera
de martirizarse uno mismo también.
Exactamente.
Porque siempre,
siempre me he fijado
de que compro así,
a veces hasta unas botas,
unas simples botas
que en el momento me emocionan.
Ay, pagaste tres mil, cuatro mil pesos
por esas botas,
¿y pa' qué?
No te las mereces.
Así.
O sea, toda mi vida he padecido eso.
Hasta ahora con la psicóloga
he estado quitándome eso.
Mire, usted se merece todo,
oiga, por su forma de ser,
su bondad,
su corazón que tiene.
Usted no, nunca,
porque Dios le ha puesto
lo que le ha puesto
y a lo mejor hasta es poco,
oiga, lo que se merece usted,
porque es una buena persona
y con todo lo que ha hecho,
ha hecho mucho.
Pues...
Y, mire,
hagas cosas buenas
y te pasarán cosas buenas.
Así es que todo lo que le pase,
lo que reciba,
lo que Dios le pone,
es por sus obras que ha hecho,
es por producto de...
Yo siempre he trabajado por retos,
no por dinero,
Sí, estoy interesado
y es bonito.
Es decir,
quiero hacer eso,
puedo hacer eso,
lo voy a hacer
y el dinero llega en consecuencia.
Así es.
Pero también me ha topado esa parte.
¿Sabe qué?
Ahora que estoy con,
que he estado con la psicóloga
platicando,
o sea,
son sentimientos
que uno aprende desde niño.
Eso.
Los aprende uno en la casa.
Yo me acuerdo que mi papá
era muy desinteresado,
era muy buena gente,
había mucha gente que abusaba de él.
Por lo mismo.
Cobraba muy barato su trabajo.
Mi papá se dedicaba a sacar bombas,
bombas de pozo profundo,
bombas de riego agrícolas.
Y yo fui con él
pues de niño,
chiquitillo,
son de los recuerdos más antiguos que tengo
y sí me acuerdo claramente
de que gente le quedaba de ver,
él se quedaba tranquilo,
él no reclamaba nada.
Y yo siento,
le he platicado todo eso a la psicóloga
y me empieza a atar
con mis propias palabras
y me hace caer,
en realidad,
mucho de lo que yo traigo,
lo traigo desde mi infancia,
por el ejemplo que mi papá me dio
en cuanto a los bienes materiales.
No aferrarse,
no ser,
pues sí,
demasiado ambicioso,
una ambición desmedida.
Nada más que yo ya crecí
con mis propias ideas,
yo ya crecí
con ganas de conocer el mundo,
yo ya crecí con ganas
de emprender retos más grandes,
pero
sigo arrastrando esa parte
que me hace sentir
como que no merezco las cosas.
Y a veces,
a veces eso me hace a decir,
merezco estar enfermo.
Y o sea,
¿se imaginan la psicología tan cañona?
Tan cañona,
la verdad,
la verdad.
Entonces,
y digo,
ahora me estoy dando cuenta de eso.
Yo no lo tenía tan claro,
hasta ahora que estoy
viviendo con la psicóloga.
Y ya está comprendiendo
la situación.
Hasta ahora estoy comprendiéndome,
a mí mismo me estoy comprendiendo.
Y me ha ayudado bastante,
la verdad.
Me ha ayudado bastante.
Dios quiera que el daño físico
causado por causas físicas
y probablemente por la misma mente mía,
pues tenga reversa.
Sí, claro que sí.
Así.
Porque, digo,
finalmente es cierto,
la enfermedad existe,
la enfermedad es real.
Pero ¿qué tanto la he alimentado yo
por mis ideas también?
Y eso es algo que le admiro mucho a usted.
Eso es algo que le admiro mucho a usted
porque no debe haber sido nada fácil
de pronto verse sin sus manos.
No debió haber sido nada fácil
todo el predecimiento,
todo el sufrimiento.
Cuando ya finalmente llegó a su casa,
que ya estaban sanas las heridas,
que ya, digamos,
ya pasó todo ese trauma
de haber perdido las manos,
todo eso,
y hacerle frente a la vida.
Ahí es donde empieza la mente
a traicionar a uno.
A veces yo le digo,
le doy un lamento,
lo he comentado a gente,
y casi no me gusta,
pero a veces sí platica uno.
Yo pensé en quitarme la vida.
Dije, pues ya, ¿para qué?
Y a veces yo decía,
Dios mío,
¿por qué no me comió la máquina completa?
Pero después uno empieza a recapacitar,
a ver, no,
si mi Padre Dios está aquí,
si Él...
Y empiezan a verlo de buena manera,
mire,
a ver las cosas y todo.
Dios me dio otra segunda oportunidad
y yo me hice una promesa
que iba a aprovecharla al máximo,
lo más que pudiera,
porque, pues, mire,
sea lo que sea,
viene por ahora mi Padre Dios
y ya estando,
yo cuando sentí que esa cosa me iba a comer,
yo le grité con fuerza,
Dios mío,
ayúdame.
Me dio otra oportunidad,
venga, entonces,
voy a seguir adelante.
Y ya empieza uno a valorar la vida,
cómo es de bonito
simplemente convivir con las personas,
estar en paz y todo.
Y a veces uno,
como dice usted,
se va, pues,
por el trabajo,
por el exceso,
lo que sea,
discute con un vecino,
con otro y todo
y se enoja uno
y empieza uno
y ya eso es,
pues es negativo,
uno sirve de valorar la vida.
Y mire,
aquí con el señor,
¿se acuerda el señor
que vino y estuvo aquí
con nosotros platicando?
Se llamaba José Flores,
tiene un niño,
un niño,
tiene como unos 13,
14 años,
unos 13 años,
canta,
él es,
desde chiquito,
nació sin ojos,
o sea,
nació,
pero lo metió en la incubadora
y le lastimó su vista,
le molestó eso
y perdió,
mire,
su vista.
Y fui allí con él,
estuve en su casa
y el niño canta,
canta bien bonito,
es bueno para cantar,
pero mire,
él a veces agarra una cosa
y si no,
pues la toca
y a las cosas
él les tiene miedo,
uno tiene que,
no tiene el valor
de tocar las cosas
sino,
pues la vista,
lo más que,
y yo me pongo a pensar
a veces,
digo,
híjole,
uno tiene ese don
de mirar los colores,
la gente,
todo lo bonito
que hay en este mundo,
y si a veces
gente que no hay,
es simplemente
uno escuchar todo,
dije,
yo con todo esto
que tengo
y la vida y todo,
cómo no va uno,
porque un muchacho
me platicaba,
dijo,
mira,
dijo,
yo me quería matar,
dijo,
yo ya no quería vivir,
dijo,
me agarró la presión
nomás de pensar
que un día
no iba a estar aquí,
dije,
sí,
pero mira,
no pienses en eso,
porque si tú piensas en eso,
es como usted lo acaba de decir,
uno mismo,
uno mismo se va,
uno...
Se va orillando a eso,
se va provocando
su propio mal.
Y sí,
a veces en la casa
me agarraba como la depresión,
y es mejor salir
y platicar,
andar,
o hacer algo,
por eso yo me ponía
a hacer cosas,
porque siente uno aquello
y aquello lo agarra uno,
y si uno le empieza,
pues sí,
se vulnerable,
uno se debilita
un poquito,
para sacarla,
mire,
he visto chavalos
que se han quitado la vida,
y digo,
híjole,
qué tristeza,
igual personas que,
como yo,
pues mire,
no tengo mis manos,
pero ahí en la casa,
pues hago cosillas,
a veces hasta puedo
guisar un blanquillo,
y unas tortillas,
las caliento como puedo
con un tenedor,
las devuelto y las saco,
ya,
pues cómoda,
pero,
pues digo,
mire,
hay partes que uno,
híjole,
se le hacía a uno
imposible todo,
pero el chiste
es de uno mismo ir,
pues yo empecé
a salir un poco,
un poco de,
porque llegué
a ver gente encamada,
que,
pues en la cama
sin poderse mover,
a veces,
ni cómo decir,
me duele esto,
tengo O.C.
o tengo hambre
o algo,
y empecé a ver
y dije,
no,
pues yo no tengo nada,
a seguir adelante,
y si mire,
agradecido con Dios
todo el tiempo,
a veces,
si es uno tonto,
porque,
pues una vez
se reniega de la vida,
dios mío,
estoy pobre,
esto y lo que sea,
pero una veces
es porque uno,
como dice usted,
pone uno su mente
o su mira
en otras cosas,
que,
pues a veces
no es lo que necesita uno,
uno simplemente
lo que necesita
es paz
y felicidad
y estar bien
con las personas,
paz,
paz interna,
y estar
conforme,
una conformidad,
pues si uno
a veces mire,
como un chaval
que se fue
por el otro lado
y él se fue
y su pensamiento
era de hacer
mucho dinero
y llegar aquí
rico
y tener muchas cosas,
que sí,
es porque
en la vida
uno sufre
en su niñez
y todo,
y tiene uno aquello
de que yo cuando sea grande
voy a hacer esto,
mire,
él se fue
y no comía ya,
se mal pasaba,
no tomaba agua,
lo que sea,
por andar trabajando
y todo,
se enfermó de los riñones,
se vino y cuando yo lo miré
se encogió el cuerpo,
eso chiquito,
y después se aguitó
y me platicaba,
no,
híjate,
así,
así como,
sí,
pues yo mismo
yo tuve la culpa
y por qué,
digo,
todo por hacer dinero,
por tener yo mucho dinero,
por,
y mire,
al último era
él mismo
y al último él comprendía
y dijo,
mira,
¿de qué me sirve
lo que haya hecho,
lo que se tome?
Y a veces por eso
uno es mejor,
como dice usted,
ser uno conforme
con lo que uno tiene
y usted,
pues digo,
no se siente mal
porque si la vida le da algo
es porque se lo merece.
Sí,
sí,
hay que ser agradecidos
y no irse al extremo,
yo creo que yo me he ido
al extremo también
de al grado de decir.
Usted la afectó
de otra manera,
de,
pues que no,
para qué,
eso no es para mí,
pero no.
O sea,
no te lo mereces,
eso para qué
o por qué,
eso no,
eso no te lo has ganado,
o sea.
Sí,
sí.
Y,
sabe,
o sea,
la mente es tan grande,
la mente es tan poderosa.
La mente humana,
sí,
sí.
Y muchas veces
estamos inconscientes
del poder de la mente
y cuando menos acordamos
se nos puede torcer
por un lado.
sí.
Este,
creemos que,
yo siempre me he considerado
una persona,
pues,
sobrio,
no,
yo siento que controlo
mi mente,
siento que
hay muchas,
o sea,
así,
como tengo debilidades,
tengo cualidades,
creo que sé reconocer
tanto mis debilidades
como mis fortalezas,
pero,
no basta,
necesita uno
de buscar darle más
adentro,
no,
no se va a poner
uno a escarbarle
más adentro
hasta que ya uno
toca a fondo.
Yo,
como en mi caso,
pues,
porque la verdad,
si yo no tuviera
mis padecimientos físicos
y mis enfermedades,
pues,
seguramente nunca hubiera
tenido que ir
con la psicóloga,
nunca hubiera empezado
a sacar conclusiones
de,
de por qué mi mente
piensa cosas
pues,
sin sentido.
Sí,
sí,
sí.
Como eso,
o sea,
no tiene sentido,
o sea,
yo ahora ya me doy cuenta,
caray,
pues,
como cuando me empezó
a ir mejor
en Estados Unidos,
yo ya llegué
con el reto
de que
yo voy a llegar
a ser mi propio
equipo de trabajo.
Qué bueno.
Yo voy a llegar
a ser mi propio
equipo de trabajo,
yo quiero ser patrón,
jugar al patrón
y se va a hacer,
pero,
pero para lograr
eso tiene uno
que trabajar muchísimo.
Sí,
sí,
sí.
Muchísimo,
muchísimo
y tiene uno
que aprender bien todo
y yo siempre he dicho,
no puede uno
pretender mandar
en un trabajo
que uno no conoce.
Si va usted
a ser
mandadero
en algún trabajo,
tiene que dominar
ese trabajo.
Sí,
sí.
Yo así lo pienso,
entonces,
yo siempre
me enfoqué,
me acuerdo que
cuando menos acuerdo
dije,
ah, caray,
¿a poco ya tengo
tanto dinero?
¿En qué momento
junté tanto dinero?
Ni cuenta me había dado
y fíjese,
ese mismo dinero
me sirvió,
hice una casa
ahí en el rancho
donde vivía yo antes,
hice camionetas,
hice tractores,
que después
cuando se vino
la tragedia,
tuve que deshacerme
de eso,
pero hasta hoy en día,
hasta hoy en día
eso me está ayudando
a salir adelante.
O sea,
esos bienes
que hice hace 20,
pues en el 2002,
hace 22 años,
esos bienes
que hice
en aquel tiempo,
me están sirviendo
ahora,
pero yo nunca
me fui con la intención
de,
ay,
voy a ganar
mucho dinero,
yo iba con el reto
de llegar
a ser
mi propio jefe
en Estados Unidos,
para mí
era un reto,
bendito sea,
lo logré,
el dinero llegó
por sí solo,
aquí en México,
ya cuando me vengo
de allá,
pues también,
a ver,
el reto es
aprender la agricultura
y hacer lo mejor
que se pueda
y tener cosechonas
grandes,
y también tuve,
tuve mucho éxito,
hasta aquel día
que la naturaleza
acabó con mis sueños,
pero,
no sé,
o sea,
eso podríamos decir
es bueno,
sí es bueno,
es bueno
no enfocarse
en el dinero,
muy bueno,
pero también
es muy malo
que cuando el dinero
te llega,
no lo valores,
o sea,
cuando el dinero,
porque si se dedica
a uno a trabajar,
un reto,
el dinero es una consecuencia,
le va a llegar,
entonces,
si a usted le llega
el dinero
y no está preparado,
pues hay gente
que lo malgasta
inmediatamente,
sí,
y en mi caso
fue así como que,
no,
me lo merezco,
o sea,
como que,
no sé,
yo siempre he dicho,
es que fue tan fácil todo,
o sea,
era bien fácil,
era bien fácil
hacerlo todo,
pero no,
no,
no es fácil,
es difícil,
es una fortuna,
pero no,
está tonto, si usted quiere, ¿cómo se va a martirizar usted por los logros por los
que ha trabajado? Pero a lo largo que llega el dinero, usted dice, no, es que todavía
no me lo merezco. O sea, yo hasta ahora me estoy dando cuenta de muchas cosas.
Sí, sí, y como dice, pues es que la psicóloga le ha dado mucho.
Sí, la psicóloga me ha ayudado mucho. Eso es algo que yo sentía ya que ya estaba yo
consciente, porque sí, sí, me acuerdo una vez que mi primer camioneta nueva que compré
hace muchos años, hace 12, 15 años, y pues andábamos los camaradas y yo los miraba y
ahí ven esos piojos. O sea, como que ellos andaban bien crecidos porque tenían una troca,
yo los andaba paseando en la troca nueva. Y ahí ven esos piojos. ¿Cuáles piojos? Cálmate.
O sea, pues sí. ¿Por qué te expresas así? Nah, pues, natas, quejaditas. No, le digo,
todos somos iguales, todos bien. Y me acuerdo que esa vez ese camarada me dice,
creo que tú no disfrutas tu troca, tú disfrútala, presúmela. Le digo, pues qué quieres que haga,
que a todo el mundo le ande diciendo que traigo troca nueva. No, nada, si tú estás menso,
no sabes disfrutar la vida. Y en parte ahora estoy viendo que tiene razón. O sea, no tenía
que irme al extremo de querer humillar a la gente. Humillar, pero vivir el momento, ¿verdad? Sí,
o sea, valorarlo. O sea, tampoco no está bien que uno quiera humillarse o bajar a las personas. Eso
yo toda la vida he estado en contra. Pero también humillarse o bajarse a uno mismo,
también eso es malo. Es el extremo opuesto. O sea, un extremo es querer humillar a la gente,
y otro extremo es, en el que caí yo, de querer humillarse a uno mismo. Y ahora entiendo que
ese proceso es estarse uno martirizando a uno mismo. Y todo eso me ha hecho reflexionar mucho,
la verdad. He madurado mucho. ¿Sabe que aquí en el canal? He madurado mucho yo. Yo me acuerdo
de hace dos años, mis ideas que tenía. Yo empecé en el canal porque creía que puras cosas malas
hablaban de Zacatecas. Y yo dije, vamos a hablar de cosas buenas, porque son malas buenas que las
malas. Esa fue mi convicción para empezar en el canal. Y conforme hemos ido avanzando,
que hay personas que me hablan y me dicen, Ramón, me siento orgulloso cuando veo tus
vídeos. Me siento feliz. Me das ánimos de vivir. Su ejemplo. Muchísima gente me dice, mira,
el ejemplo de Antonino, cómo ese hombre tiene tanta fuerza, cómo su mente lo tiene tan controlada,
que a pesar de tragedias tan fuertes, él no pierde el ánimo. Entonces, yo he visto muchas
historias de mucha gente. Mucha gente que tiene más de 50 años dedicadas a un trabajo. Son muy
buenos. He aprendido de todo. Y la verdad, yo creo que el canal me ha ayudado muchísimo. Si no
tuviera el canal, yo creo que estaría peor. Se depresiona con el estrés. Si yo no tuviera el
canal, yo creo que mis pensamientos locos serían peores. ¿Listo, doctor? Mucho gusto,
qué gusto volverle a saludar. ¿Cómo vamos? ¿Ya listos ahora sí? Ya casi, ya casi están. Ya,
ya pintan. Sí, sí, pero es que hemos trabajado mucho para este momento. Yo me imaginaba el
arnés, así tipo de cuero. Es que hay unas, las más antiguas, que traban como un, alguna,
de facadas. Sí, pero yo nunca había visto uno, pero yo me lo imaginé así como que,
como que de cuero, no sé. Las bioeléctricas son las que tienen atrás como un aparatito, ¿no?
Van por dentro. Oigan, doctor, ¿y si se las va a poder llevar puestas hoy? Sí, sí, nada más que
hay algunas cosas que tengo que revisar antes. Espérame, vuéltenme a verme. Este lo vamos a
mantener de momento quieto, que este no se mueva, porque este va a ser el de, el punto. Ahorita
vamos a probar las cosas por separado. Las cosas por separado, el hombro, perdón, el codo y la
mano. Primero para liberar el codo, ahorita está bloqueado. Necesito que haga esto. Véanme,
hacia abajo, así. Otra vez. Ok, espérame. Estábamos con la duda si se las podría llevar hoy,
pero pues qué bueno, qué bueno que ya pueda. Sí, pero las va a llevar para usar en terapia.
No para traerlas puestas. Todavía no las sabe manejar.
Allá con el mismo telapauta que lo atendió, ¿verdad? Sí, exacto. Ella lo está esperando,
dice que quiere ver su caso. Dice que es el primero que va a atenderle, le doble las dos manos.
De hecho, ahorita le voy a hacer algunas recomendaciones para la parte de la terapia.
Aquí está un señor en proceso que también está en terapia. Es el señor que me dijo en la mañana
de un pie. ¿También es de cariño? Sí, está ahí mismo donde estoy yendo a la terapia.
Y ya según las vean los niños cuando regresen, o le voy a dar una cita.
Le voy a dar una cita para seguimiento. Ok, vamos a ver, hacia abajo.
Vamos a quitarnosla, por favor. Una vez calibradas las prótesis, doctor,
¿ya no es fácil que se descalibren y tenga que estar, no sé, haciendo algún ajuste?
No, a menos que se dañe alguna parte de la tinta con el uso o algo así.
Ahí sí, pero cuando se ajustan, ya no. Deben ajustarse.
Pregunto porque, no sé, en ese caso, lo que me imagino es que a lo mejor se les
sale estarle ajustando ahí el nido o algo así, pero hay que saberle, obviamente tendría que ser un familiar de él.
No, no, no, eso no le tiene que mover nada. Eso nosotros lo dejamos ya ajustado y eso el paciente no le debe mover.
El movimiento lo estamos haciendo mal, ¿vean? El movimiento tiene que ser el hombro hacia abajo.
Hacia abajo, ahí ya lo desbloqueo, ¿sí? Y ahí ya queda desbloqueado, ya el codo está desbloqueado.
Entonces ya lo acomoda uno.
Vamos a colocarlo en la posición en la que lo quieren y volvemos a hacer el mismo jalón hacia abajo, ahí ya lo bloqueo, ¿sí?
Ese es el bloqueo y desbloqueo del codo.
Primer movimiento dominado en 10 segundos.
Sí, la verdad es que no es tan complicado, lo va a hacer fácil.
La cosa es que como son dos lados, es complicado para el paciente trabajar con los dos al mismo tiempo.
Por eso ahorita en esta primera prueba vamos a llevarnos las prótesis separadas.
Es decir, cada una con un arnés separado.
No unidas.
Cuando ya la sepa manejar bien, los dos arnesos voy a unir en uno para que queden ya las prótesis juntas.
Pero ahorita para la terapia necesitamos trabajar una independiente de la otra,
para que él tenga bien asociados los movimientos de cómo va un movimiento y cómo va el otro, ¿sí?
Entonces, bueno, la parte del codo ya lo entendimos cómo es, ¿sí?
Hacemos, puede hacer esto, el muñón un poquito para atrás y luego el hombro hacia abajo.
Ahí ya lo desbloqueo, ¿sí?
Ahora acomódenlo en la posición, ahorita está bloqueado.
Vamos a desbloquearlo.
¿Siente que hace mucho esfuerzo con el hombro o no tanto?
Para hacer otro ajuste.
No debe de ser esfuerzo, ¿eh?
Porque miren, este con poquitito que le hagamos ya se bloquea y con poquito ya se bloquea.
Ahorita está desbloqueado, ¿sí?
Entonces para bloquearlo lo hacemos ligeramente para atrás y jalamos hacia abajo.
Ahí se bloqueó, ¿sí?
Ahí está bloqueado.
Vamos a desbloquearlo ligeramente hacia atrás y jalamos hacia abajo.
Ahí se desbloqueó, ¿sí?
Voy a tensionar un poco para hacer que sea más fácil.
Pues sé que cuando reciba entrenamiento va a recibir una prótesis a la vez.
Exacto.
De una por una.
Sí, para que aprenda a separar los movimientos.
Y pueda, digamos, mentalmente entender qué movimiento está haciendo por separado.
Y ya después, probablemente en la siguiente sesión, según como lo vean,
vamos a unir los arneses ya en unos segundos.
¿Ha visto casos como este, usted doctor?
Sí.
Sí le ha tocado tratar ya varios.
No son tan comunes, pero sí hay.
Y según su experiencia, ¿en cuánto tiempo las personas han, digamos, dominado los instrumentos?
Es diferente en cada paciente.
En promedio, más o menos, en unos dos o tres meses el paciente ya los maneja muy bien.
Ok.
Vamos a hacerlo nuevamente.
Relaja primero el hombro.
Ahí está bloqueado, ¿sí?
Recuerde, hacia atrás poquito y hacia abajo.
Ahí lo desbloqueo.
Otra vez bloqueamos.
El movimiento principalmente es hacia abajo, ¿sí?
Es decir, vean, ¿así?
¿De cómo está el hombro?
Jalar hacia abajo, ¿sí?
Y se puede ayudar haciéndolo un poquito para atrás.
Haciendo esto.
Véanme del lado.
Vean cómo hago esto.
Así.
Ahora ya está bloqueado.
Otra vez.
Es así.
Y luego...
Voy a...
A ver si me hace más fácil.
¿Está bloqueado?
¿Está desbloqueado?
Ok, hay una cosa.
Hay una cosa.
Ahorita que lo desbloqueo, digamos, por dentro del mecanismo es como una pieza que engancha.
¿Sí?
Ahorita usted lo bloqueó y está bloqueado, pero el cable sigue tenso.
No puede desbloquearlo si el cable no se ha destensado.
¿A qué me refiero?
Tiene que relajarlo para que el cable llegue a su posición otra vez y luego poderlo desbloquear.
Otra vez.
Desbloqueamos.
Ahí ya lo desbloqueo.
¿Sí?
Ok.
Vamos a relajarlo.
Desbloqueamos.
Ahí está.
Ahí está bloqueado.
Ahí lo desbloqueamos.
Y va a bloquearlo.
Ajá.
Voy a aflojarlo un poco más para que recuerde.
¿Sí escucho eso?
Ajá.
Miren.
Ahí está desbloqueado.
Ahí está bloqueado.
Pero tiene que regresar a la posición de entrada para que cuando jalemos se desbloquee.
¿Sí?
Porque si no queda tenso.
No dejarlo tirante, ¿verdad?
Exacto.
¿Sí?
Vamos a ver ahí.
Ahí está bloqueado.
Acuérdense que este, este se tiene que ir.
Ajá.
Porque este es el que hace la tensión.
Relájese los dos hombros.
¿Acá no molesta?
No.
¿No está muy tenso?
Un poquillo.
Ajá.
Vamos a probar.
Este se debe quedar quieto en su posición.
Aquí.
Este no lo dejamos quieto.
Acá es donde jalamos.
¿Cuesta el trabajo?
Sí, ¿verdad?
Déjenme lo tenso un poco.
Acuérdense.
Espere.
Ahorita está desbloqueado.
¿Sí?
¿Sí escucho?
Ajá.
Esto tiene que bajar para volverse a acomodar su posición.
¿Sí?
Ahí está bloqueado.
Ajá.
Vamos a desbloquearlo.
No es necesario que lo recargue acá.
Lo puede hacer así en el aire.
Un poquito hacia abajo y hacia atrás.
No es necesario que...
Yo creo que lo ideal es que aprenda a hacer ese movimiento sin apoyar en nada, ¿no?
Tal vez de pie.
Sí.
Práctica también.
Práctica.
Práctica, práctica.
Sí, sí.
Nomás es agarrarle cómo está el sistema.
Ajá.
Ahí está.
Ahí está el bloqueado.
Relájenlo.
Es que no ha regresado a su posición.
Ahí está.
Ahí está el bloqueado.
¿Sí?
Vamos a hacerlo otra vez.
Acuérdense que le tenemos que fijar la tensión.
Ahí.
Por ahora vamos a mantenerlo así.
Ahora vamos a parar él para que no se canse porque falta probar la otra.
Ajá.
Vamos a ver la mano.
¿Sí?
Para la mano es un movimiento combinado de antepulsión.
Es decir, hacer sus dos hombros hacia adelante y a la vez también el muñón hacia adelante.
¿Sí?
Esto que está haciendo.
¿Relajando?
Está todo más fácil.
Está más fácil.
Es un movimiento más natural que el otro.
Eso es.
A ver si no se cae.
Suéltelo.
Ya le digo.
Ya le digo lo que estaba temiendo.
Este se ha caído como unas 20 veces.
Sí.
Ok.
Ahora vamos allá.
Oye, qué emoción ver eso, eh.
Ok.
Ahí sí.
Vamos a parar.
Por favor.
¿Qué haces para acá?
Vamos a tratar de agarrar esto.
Un poquito más.
Sí.
Ahí está.
Muy bien.
Cubrimos.
Es la llegada.
Está bien.
Bueno, hasta la primera vez no está nada mal.
Eso es.
En los primeros intentos, pues.
O sea.
Está bien.
No pasa nada.
Es que sí está resbalosillo, pero.
Sí.
Sí, sí.
Y a este le falta el guante.
