HUNGRÍA | Así es HUNGRÍA | El Reino de los Manantiales Maravillosos(2024)

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2 Visualizaciones de video·14 nov 2024
Una joya de Europa Central, Hungría cautiva con su rica historia y belleza natural.
Sus fértiles llanuras, bañadas por el majestuoso Danubio, dan paso a impresionantes castillos medievales y pintorescos pueblos.
Budapest, su vibrante capital, combina la elegancia de la arquitectura imperial
con el encanto de sus iglesias históricas, que reflejan siglos de devoción.
Hungría posee una cultura rica en tradiciones y leyendas, que se refleja en su gente cálida y acogedora,
que contrasta con sus ciudades medievales, que guardan secretos de un pasado glorioso.
Exploremos juntos, y descubramos algunos de los datos más interesantes y extraordinarios de Hungría.
Hungría es un país sin litoral, y su territorio, de más de 93 mil kilómetros cuadrados, está dominado por planicies.
Del 60 al 70% de su superficie son llanuras, mientras que el resto está compuesto por montañas bajas,
que en su mayoría no superan los 400 metros de altitud.
El territorio húngaro se encuentra en el corazón de la cuenca de Pannonia, delimitado al oeste por un extremo de los Alpes,
al norte y al este por el Arco de los Cárpatos, y al sur por los Balcanes.
Para comprender de una manera sencilla la morfología del territorio húngaro, podemos dividirlo en tres regiones geográficas.
Primero, la Gran Llanura, o Gran Alfold, al este del Danubio, que incluye la cuenca del río Tiza y sus afluentes,
y se extiende por más del 50% del territorio del país.
Esta región es clave para la agricultura, famosa por la producción de granos y ganado, y es conocida como La Pusta.
Segundo, Transdanubia, una región montañosa al oeste del Danubio, que incluye el principal cuerpo de agua del país, el Lago Balatón.
Este lago es el de agua dulce más grande de Europa Central, además de ser un importante destino turístico.
Y tercero, la Pequeña Llanura, o Quisalfold, una llanura de alrededor de 8,000 kilómetros cuadrados, extremadamente fértil, ubicada en el noroeste de Hungría.
Esta zona es importante para la agricultura intensiva, con la producción de cereales, y alberga la ciudad de Gyor, un importante centro industrial.
El río Danubio, el más importante de Hungría, atraviesa la capital, Budapest, mientras que el río Tiza desempeña un papel clave en la gran llanura, formando parte esencial del ecosistema de la cuenca.
¿Por qué es conocido Hungría?
Hungría es un país lleno de inventores. Hasta la fecha ha recibido 13 premios Nobel.
Seguro que has oído hablar del cubo de Rubik, pero sabías que es un invento húngaro.
Ese enigmático rompecabezas con forma de cubo fue inventado por el profesor de arquitectura Dr. Erno Rubik en 1974.
Sin embargo, el rompecabezas trascendió más allá de las aulas, conquistando el mundo entero.
Existen otros inventos notables de Hungría, como el bolígrafo de Laszlo Biro, creado en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
El holograma, inventado por Denis Gabor, autor de la frase,
Tú no puedes predecir el futuro, pero puedes inventarlo.
Y la cámara termográfica del físico Kalman Tijani.
Además, el descubrimiento de la vitamina C, uno de los suplementos vitamínicos más conocidos del mundo,
fue realizado por el fisiólogo húngaro Albert Szent-Györgyi, lo que le valdría el premio Nobel en 1937.
Más allá de su creatividad e inventiva, Hungría es célebre por su hermosa capital, Budapest, considerada una de las ciudades más bellas de Europa.
Hungría fue una parte central del imperio austro-húngaro hasta su disolución en 1918, lo que ha dejado un legado cultural y arquitectónico muy significativo.
Además, Hungría es famosa por sus baños termales, especialmente en Budapest, donde existen numerosos balnearios históricos, una tradición que se remonta a la época romana.
Budapest, capital de Hungría. El hermoso río Danubio, que atraviesa Hungría de norte a sur, divide a Budapest en dos.
Pest está situada en la orilla oriental del Danubio y Buda en la montañosa orilla occidental.
La ciudad de Buda creció en torno a su castillo y a la iglesia de San Matías a partir del siglo XIII.
La posición estratégica de la colina, a 60 metros sobre el Danubio, y sus recursos naturales la convirtieron en un lugar privilegiado.
La ciudad se desarrolló rápidamente, convirtiéndose en una sede de la cultura y el poder húngaro.
No obstante, fue hasta el periodo de los Habsburgo que la ciudad renació, asumiendo un papel importante durante los siglos XVIII y XIX, marcando el comienzo de la era del nacionalismo húngaro.
En la actualidad, la ciudad con más de 2 millones de habitantes, una quinta parte de la población húngara, es el corazón político, cultural y comercial del país.
Desde la unificación de estas dos ciudades distintas en 1873, el Danubio ya no es una línea divisoria, sino el corazón de la capital misma, ofreciendo las vistas más espléndidas desde ambas orillas.
Una de las mejores panorámicas del río y de Buda y Pest al atardecer se aprecia desde el Puente de la Libertad, uno de los lugares favoritos de los lugareños.
El centro de la ciudad incluye la colina del Castillo de Buda, en la orilla occidental del Danubio, y los distritos de Pest, en la orilla oriental del río, delimitados por la línea de tranvía original de la ciudad.
Lugares en Budapest
La magnitud de sus edificios emblemáticos, desde el Castillo de Buda hasta la colina de Geler, atestigua el papel central de Hungría en la historia europea.
Entre los lugares destacados de esta hermosa ciudad se encuentra el Edificio del Parlamento, de estilo neogótico, que es el más grande del país y se ha convertido en un símbolo de Budapest.
La Plaza Kosut, que lo rodea, constituye un lugar emblemático de la ciudad, expresando con elegancia la pompa y el orgullo con que Pest se desarrolló durante el siglo XIX y principios del siglo XX.
El Puente de las Cadenas es testigo de siglos de historia húngara y un símbolo de la ciudad unificada, al igual que otros puentes que conectan las orillas de Pest y Buda sobre el Danubio.
Desde aquí, las vistas de la colina de Gelerd y su ciudadela son impresionantes.
Esta colina, además de su valor histórico, es famosa por los Baños Gelerd, que reflejan la tradición termal de la ciudad, un aspecto fundamental de la vida en Budapest.
La Avenida Andrási recorre el centro de la ciudad, exhibiendo numerosas bellezas.
Entre sus atracciones destacan el Teatro Nacional de la Ópera, un referente cultural de Hungría, y la majestuosa Plaza de los Héroes, un símbolo del pasado histórico del país, flanqueada por dos museos de renombre internacional.
En la orilla de Buda, el Bastión de los Pescadores, una estructura de estilo neogótico y neorrománico, ofrece algunas de las mejores vistas del Danubio y de Pest, especialmente al atardecer.
Este monumento, junto a la cercana Iglesia de San Matías, son testigos de la rica historia medieval de Budapest.
Además, los Baños Secheñi, situados en el Parque de la Ciudad, invitan a los visitantes a disfrutar de otra de las experiencias más icónicas de Budapest, sus aguas termales.
Los viajeros disfrutan dando un paseo en barco o en tren para maravillarse con la exquisita arquitectura de la ribera y los paisajes pintorescos.
Este museo ofrece una experiencia única para conocer de primera mano la arquitectura popular, la cultura de la vivienda, la agricultura y el estilo de vida de las zonas de habla húngara.
Con más de 100 castillos y palacios históricos repartidos por todo su territorio, Hungría cuenta con joyas arquitectónicas que van desde la época medieval hasta el periodo barroco.
El Palacio Real de Buda, hoy parte del Distrito de Castillos de la Ciudad, fue construido originalmente como una fortaleza para defender la ciudad de las invasiones otomanas durante el siglo XIII.
El rey Matías convirtió el complejo en el primer palacio de estilo renacentista en Europa y en un centro intelectual y artístico a nivel europeo.
Hoy, el complejo es sede de importantes instituciones culturales, como el Museo de Historia de Budapest, entre otras.
Entre los castillos más emblemáticos destaca el Castillo de Visegrad, una de las residencias reales medievales más importantes, y el Castillo de Esterháza, conocido como el Versalles húngaro por su espléndida arquitectura barroca.
Más adelante, la ciudad histórica de Kesteli presenta el majestuoso Palacio Festetix, símbolo de elegancia barroca. Cerca de Kesteli se encuentra el Lago Gébis, hogar de uno de los baños termales naturales más grandes y antiguos del mundo.
Finalmente, la Ruta del Vino del Balatón ofrece una travesía única entre viñedos y bodegas, consolidando al lago no sólo como un destino natural y cultural, sino también culinario.
Desde el año 1000 d.C., con la coronación del rey Esteban I, hasta su disolución en 1918 tras la Primera Guerra Mundial, Hungría mantuvo su identidad como reino cristiano y feudal.
Los Magiares, un pueblo nómada originario de las estepas euroasiáticas, llegaron al territorio en el siglo IX bajo el liderazgo de Arpad, quien unificó las tribus magiares y estableció una sociedad organizada en la Cuenca de los Cárpatos.
Según las antiguas crónicas húngaras, los Magiares descienden de dos hermanos míticos, Hunor y Magor, hijos de Nimrod, una leyenda que conecta su origen con tradiciones bíblicas de manera mítica más que histórica.
En húngaro, el país es llamado Mayarorság, que significa País de los Magiares, manteniendo así su identidad original, sin conexión directa con los Hunos, pese a la asociación en otros idiomas.
La bandera húngara, adoptada oficialmente en 1957, consta de tres franjas horizontales, rojo, símbolo de la fuerza, blanco, la fidelidad y verde, la esperanza, colores asociados con el movimiento nacional desde 1848.
El Este de Hungría. En las vastas llanuras del Este húngaro, donde el tiempo parece detenerse, se despliega un tapiz de historia y belleza natural que cautiva los sentidos.
Ciudades como Debrecen, la segunda ciudad más grande del país, destaca como un faro de cultura y conocimiento. Su imponente gran iglesia reformada domina el horizonte, símbolo de resistencia y la fe.
No lejos de allí, Nirequijasa ofrece tranquilidad y encanto. Rodeada de verdes paisajes y hogar del encantador zoológico de Sosto, es un tesoro escondido entre los bosques que con su rica arquitectura nos transportan a épocas pasadas.
Así también, el Parque Nacional de Ortobagi, con sus interminables horizontes, es el hogar de los majestuosos caballos Lipizzan, que galopan libres en las vastas llanuras recordando tiempos ancestrales.
Hacia el oeste, las montañas Buk guardan la joya de Silbas Barad, donde se crían estos nobles animales en un entorno natural impresionante. Sus bosques frondosos y picos escarpados son un paraíso para los amantes de la naturaleza.
El deporte en Hungría
Sin duda, la geografía del país con numerosos lagos y ríos ha contribuido a esta afinidad acuática y ha proporcionado las condiciones ideales para la práctica de este deporte.
Las Tierras Altas del Norte. Un tesoro por descubrir. Enclavado en el corazón de Europa, el altiplano húngaro se erige como un majestuoso tapiz tejido con hilos de historia y belleza natural.
Un laberinto de ríos serpenteantes, fértiles llanuras y cumbres montañosas conforman este idílico paisaje donde la agricultura ha florecido durante siglos.
Más al este, las montañas de Buk, con su imponente presencia, dominan el horizonte, mientras que la fortaleza de Lilafured, encaramada en lo alto, custodia los secretos de un pasado turbulento.
No muy lejos, el castillo de Sirok, enclavado sobre las colinas, evoca épocas de caballeros y batallas medievales, dominando la vista sobre los valles que lo rodean.
En el corazón de las Tierras Altas, la ciudad de Miskolc combina historia y modernidad con sus antiguos edificios y baños termales, mientras que el castillo de Lilafured, con sus exuberantes jardines, añade un toque de magia a esta joya húngara.
Más al norte, las montañas Semplén ofrecen paisajes montañosos dramáticos, coronados por el castillo de Boldocco, una fortaleza que parece surgir de las rocas, ofreciendo vistas impresionantes de los alrededores.
Finalmente, la región vinícola de Tokay, famosa mundialmente por sus exquisitos vinos dulces, completa este recorrido épico.
Por cierto, en 1737, el rey Karoli nombró a la región vinícola de Tokay como Zona Vinícola Nacional, lo que la convirtió en la primera región vinícola oficial del mundo, casi 120 años antes que Burdeos, en Francia.
La educación en Hungría
La educación en Hungría es una inmersión en su profunda cultura y su idioma único, el magiar o húngaro, que, con sus 10 millones de hablantes dentro y fuera del país, conecta a cada generación con sus raíces.
Originado en las estepas de los Urales y clasificado dentro de la familia fino-húgrica, el magiar sorprende y desafía a quienes lo estudian.
Con más de 44 letras y múltiples casos gramaticales, es uno de los idiomas más complejos de Europa y difiere de las lenguas indoeuropeas que lo rodean.
Esto explica por qué, durante la Edad Media, el latín fue adoptado por la clase intelectual y gobernante.
El húngaro ha preservado un 65% de sus raíces originales, a diferencia del inglés, que mantiene solo el 3%.
Esta herencia lingüística se refleja en diversas costumbres, como escribir el apellido antes del nombre, una práctica que subraya la importancia de la familia y el linaje.
Incluso la elección de un nombre está sujeta a regulaciones para preservar la identidad húngara.
Hoy en día, la educación húngara fomenta el orgullo nacional y la conexión con las raíces.
A pesar de la influencia de otros idiomas, como el inglés, el húngaro sigue siendo la lengua oficial y se enseña desde temprana edad.
Aprender algunas palabras básicas es útil para cualquier visitante, pero para los estudiantes, dominar el húngaro abre las puertas a una comprensión más profunda de la cultura y la historia del país.
HUNGRÍA Y SU CULTURA
Hungría es un país con una cultura vibrante que ha creado un patrimonio único.
Desde la música clásica hasta el folclore y desde la arquitectura romana hasta la herencia otomana, Hungría ofrece una experiencia cultural rica y diversa.
Con figuras destacadas en la música, como los compositores Franz Liszt y Béla Bartók, y en el cine, como el húngaro Adolf Sukor, fundador de Paramount Pictures, el talento húngaro ha dejado una huella imborrable en la historia.
La ciudad de Pécs, una de las más antiguas de Hungría, refleja esta riqueza cultural.
Fundada por los romanos y poseedora de una notable herencia cristiana y otomana, Pécs combina la belleza de una catedral histórica con la exótica arquitectura de una mezquita.
La influencia otomana es evidente en sitios como la mezquita de Pasha Gassi, transformada hoy en una iglesia católica.
Esta diversidad cultural convierte a Pécs en un destino turístico de primer orden.
Las tradiciones húngaras, profundamente valoradas, incluyen la cetrería, el bordado matió, la música y la danza folclórica, todas ellas representaciones del espíritu nacional.
Los húngaros celebran estos patrimonios junto con la elaboración de vino y la destilación del famoso palinka, un licor tradicional, ambos elementos que simbolizan la autenticidad del país.
La religión en Hungría constituye un pilar fundamental de su identidad nacional, preservada y transmitida a través de generaciones.
Actualmente, el 70% de la población húngara profesa la fe cristiana, principalmente católica y protestante.
Numerosas iglesias y catedrales, diseminadas por todo el territorio húngaro, son verdaderos tesoros arquitectónicos y culturales.
Entre ellas, la iglesia de Tijani, con sus vistas al lago Balatón, y la antigua iglesia de San Martín en Zombateli, son sólo algunos ejemplos de la rica diversidad religiosa del país.
Monumentos imponentes, como la Basílica de San Esteban en Budapest, dedicada al primer rey cristiano de Hungría, destacan la importancia de la fe católica en la historia del país.
Con sus majestuosas torres, la Basílica invita a peregrinos y ciudadanos a experimentar la fe en su máxima expresión.
Otra joya es la iglesia de San Matías en la Colina de Buda, con su icónica arquitectura gótica y coloridas tejas, testigo de coronaciones y eventos reales.
La diversidad religiosa también se refleja en la iglesia reformada, símbolo del protestantismo en Hungría, con una arquitectura sobria que representa siglos de tradición.
El rey Esteban I designó a Estergom, situada a poco más de 50 kilómetros de Budapest, como la primera capital cristiana del reino y cabeza de la iglesia en Hungría.
Hoy, la Basílica de Estergom, a orillas del Danubio, sigue siendo la sede principal de la religión en el país, destacándose por su arquitectura clásica.
Además, Hungría alberga ocho rutas de peregrinación histórica, entre las cuales destacan sitios emblemáticos como la iglesia de Mor en Transdanubia.
Situada en la confluencia de los ríos Tiza y Maros, Segued es la tercera ciudad más grande de Hungría y un tesoro cultural del país.
La majestuosa Plaza Dom, corazón de la ciudad, alberga la imponente Catedral de Voto, construida tras la devastadora inundación de 1879 como símbolo de resiliencia y renacimiento.
La plaza también cuenta con el campanario más alto de Hungría y una gran campana, símbolo de orgullo local.
La ciudad es un museo viviente de arquitectura Art Nouveau, con edificios de principios del siglo XX que muestran fachadas ornamentadas.
La Sinagoga de Segued, una obra maestra de 1903, fusiona elementos bizantinos, moros y románticos, siendo la cuarta sinagoga más grande del mundo.
El Jardín Botánico de la Universidad de Segued sorprende con su colección de flores de loto, una de las más grandes de Europa Central, que ofrece un oasis de paz en medio de la ciudad.
Segued es también famosa por su paprika o oro rojo de Hungría, un ingrediente fundamental en platos tradicionales como el goulash.
Además, el Salami Pik, elaborado desde 1869, es otra joya gastronómica local, producido con una receta secreta que lo ha convertido en emblema de la región.
Esta combinación de patrimonio arquitectónico, cultura y gastronomía hace de Segued un destino imprescindible en cualquier viaje por Hungría.
Vivir en Hungría, aunque más económico que en muchos países de Europa Occidental, enfrenta retos debido a la inflación y un IVA del 27%, uno de los más altos de Europa.
La tasa de cambio del florín húngaro frente al euro, actualmente entre 380 a 390 florines por euro, afecta el poder adquisitivo de los residentes.
En Budapest, el alquiler de un apartamento de una habitación en el centro cuesta entre 650 y 800 euros, mientras que en zonas periféricas baja a 450-600 euros.
En ciudades como Debrecen o Segued, los alquileres son hasta 40% más bajos.
Los costos mensuales de alimentos en supermercados rondan los 200-250 euros, y una comida económica en restaurante cuesta 8-10 euros, mientras que en restaurantes de mayor nivel puede superar los 20 euros.
El transporte público en Budapest es accesible, con un abono mensual de 30 euros.
Los servicios básicos, agua, luz, gas, suman entre 100 y 150 euros al mes en apartamentos pequeños.
El salario neto promedio es de 900.000 euros, aunque en Budapest es hasta un 30% superior.
La educación pública, incluida la universidad, es gratuita para ciudadanos húngaros, y el sistema de salud público es accesible.
No obstante, algunos prefieren seguros privados por 40-60 euros mensuales.
La región occidental de Hungría alberga joyas históricas imprescindibles.
Soprón, conocida como la ciudad de la lealtad, destaca por su torre del fuego, Otustoroni, y su casco medieval perfectamente preservado, donde la arquitectura romana, medieval y barroca conviven en perfecta armonía.
Llör, situada en la confluencia de tres ríos, presenta uno de los centros barrocos más hermosos de Europa Central.
Su basílica, que custodia la reliquia de San Ladislao, uno de los reyes más legendarios e importantes de la historia del país, domina el paisaje urbano de esta ciudad que combina historia con dinamismo moderno.
El Palacio Esterházy en Fertöd, apodado el Versalles húngaro, deslumbra con sus 126 habitaciones y jardines franceses.
Aquí, Josef Haydn compuso numerosas obras como Maestro de Capilla de la Familia Esterházy.
El Lago Fertő, Patrimonio de la Humanidad, es el segundo lago estepario más grande de Europa Central.
Su paisaje cultural único incluye pueblos tradicionales, viñedos históricos y valiosos humedales.
El Monasterio de Panonjalma, también Patrimonio de la Humanidad, corona una colina sagrada desde el año 996.
Alberga la biblioteca monástica más antigua de Hungría con más de 360 mil volúmenes y su arquitectura fusiona estilos románico, gótico, barroco y neoclásico.
Estos sitios, conectados por excelentes rutas turísticas, ofrecen un viaje único a través de la historia europea,
enmarcado en un paisaje de excepcional belleza natural y arquitectónica.
La tragedia húngara
Tras la Primera Guerra Mundial, el 4 de junio de 1920, Hungría se vio obligada a firmar el inflexible Tratado de Trianón,
posiblemente el más duro de todos los acuerdos posteriores a la Primera Guerra Mundial.
Liderados por los Estados Unidos y Gran Bretaña, estos tratados se diseñaron colectivamente para concluir la guerra
y hacer del mundo un lugar seguro para la democracia, según el presidente Woodrow Wilson.
Sin embargo, el Tratado de Trianón desmembró el milenario Reino de Hungría, que poseía una de las fronteras históricas más estables de Europa.
Este tratado, no negociable, le costó a Hungría más del 70% de su territorio y un tercio de su población.
Millones de húngaros se despertaron esa mañana viendo cómo sus fronteras se redibujaban arbitrariamente,
ignorando siglos de construcción nacional, creando países nuevos y ampliados,
y produciendo millones de nuevas minorías que hoy luchan por preservar su identidad étnica.
A esto se sumó la pérdida de todos sus puertos marítimos y del 90% de sus vastos recursos naturales, industria, ferrocarriles y otras infraestructuras.
Ante la falta de recursos naturales, la economía de Hungría está orientada a la exportación y se centra principalmente en el comercio internacional.
Por ejemplo, la agricultura se enfoca en la exportación de sus principales cultivos, como el trigo, la papa, el girasol, la lavanda y el vino.
Asimismo, el país es el segundo productor y mayor exportador de foie gras, también conocido como paté de hígado.
Actualmente, la economía de Hungría se ha modernizado y el país es uno de los destinos turísticos preferidos en Europa.
El sector turístico emplea a más de 150 mil personas.
Además, la industria electrónica es uno de los sectores principales, representando cerca del 22% de la producción manufacturera,
lo que convierte a Hungría en el mayor fabricante de electrónica de Europa Central.
Hungría es también uno de los destinos preferidos por los inversionistas extranjeros en la industria automotriz.
Entre las empresas automovilísticas que tienen plantas en el país se encuentran Mercedes-Benz, BMW, Opel, Suzuki, Audi, Renault, Peugeot y General Motors.
Estas empresas representan alrededor del 25% del PIB húngaro y el 20% del total de las exportaciones,
empleando a unas 100 mil personas en más de 350 empresas dedicadas a la fabricación de componentes automotrices.
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Hitler ofreció a Hungría territorios que antes habían pertenecido al Imperio Austro-Húngaro.
En 1938-1939, Hungría recuperó parte del sur de Eslovaquia y, en 1940, el norte de Transilvania.
En 1941, Hungría se unió a Alemania para invadir Yugoslavia y ocupó nuevas tierras, aumentando su población judía a unos 725 mil habitantes,
de los cuales muchos formaban parte de la clase media.
Desde 1938, Hungría comenzó a promulgar leyes antisemitas, limitando la participación de los judíos en la economía.
Sin embargo, tras grandes pérdidas en batalla, el regente Miklos Horthy empezó a distanciarse de Alemania.
En marzo de 1944, los nazis invadieron Hungría para asegurar su lealtad, iniciando una ola de persecución que forzó a los judíos a guetos.
Entre mayo y julio, unos 430 mil judíos húngaros fueron deportados a Auschwitz, donde muchos perecieron, representando alrededor del 10% de las víctimas del campo.
En octubre de 1944, Horthy intentó pactar con los aliados, lo que llevó a Alemania a dar el poder al partido fascista Cruz Flechada.
Cerca de 80 mil judíos de Budapest fueron ejecutados, muchos junto al Danubio, donde se encuentra hoy el Monumento de los Zapatos.
La comida y cultura húngaras van de la mano, rica en grasas, especias, carne y pan.
La gastronomía húngara es conocida por el uso del paprika, una especia introducida en el siglo XVI que se ha vuelto esencial en muchos platos.
El goulash es el más famoso, un guiso espeso que contiene carne de res, cebolla, vino tinto y, por supuesto, paprika.
Otra especialidad son los langos, masa frita servida con ajo, crema agria y queso, que son perfectos como aperitivo.
El exó, un estofado de pimientos, tomate y cebolla, es un plato típico que resalta la frescura de los ingredientes húngaros, especialmente en verano.
En el ámbito de los postres, destaca el pastel sterházy, elaborado con capas de bizcocho y crema de mantequilla de chocolate.
También son muy populares los kurtos kalaks, rollos de masa dulce de levadura, espolvoreados con azúcar y cocidos en espetones que forman una corteza caramelizada.
El sékili goulash, otra versión del goulash, que incluye repollo fermentado y carne, es otro plato emblemático que refleja la rica tradición culinaria húngara.
Sin duda, la gastronomía de Hungría ofrece una experiencia culinaria diversa y sabrosa en cada bocado.
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