Colombia es el país con mayor extensión de páramos del planeta. Alberga el 43% de los páramos del mundo. Cuenta con 2'8 millones de hectáreas de este ecosistema. Casi la mitad de los páramos del planeta están aquí. 76.000 colombianos, en su mayoría campesinos, viven en los páramos del país.
El desarrollo de actividades productivas y de conservación forma parte desde hace años del debate sobre la mejor manera de gestionar los páramos y garantizar el bienestar del ecosistema y de sus habitantes.
Este documental presenta las visiones de la gente y su relación con la conservación en los páramos. Las posiciones y declaraciones de las personas entrevistadas no reflejan necesariamente las opiniones de TNC o sus funcionarios.
Para mí ¿qué es el páramo?
El páramo lo es todo para mí.
Lo amo. Yo acá me siento libre.
Me siento feliz y toda la vida voy a vivir muy agradecida con el páramo.
Para mí aquí es un paraíso.
El páramo para mí significa silencio.
Significa paz.
Significa tranquilidad.
¿Qué significa el páramo?
Pues para mí significa muchas partes, porque es como tranquilidad.
Y como te digo, cuando llegó allá, siento una paz increíble.
¿El páramo?
Lo siento ya como parte de mí.
Porque, pues digamos que uno interioriza mucho la región,
el territorio, inclusive la gente, las personas.
El páramo es vida porque el páramo nos otorga el agua,
que es un alimento vital y fundamental para la vida de nosotros.
Pero en sí el páramo es vida, es fuerza,
es fortaleza
y es una tranquilidad inmensa.
El páramo,
el páramo es un estilo de vida.
El páramo
bien manejado nos da muchas satisfacciones.
Los paisajes que hay en el páramo no los ve usted en ninguna parte del mundo.
El páramo está lleno de gente buena, trabajadora,
echada para adelante, gente que quiere hacer las cosas bien.
El páramo...
Yo creo que lo dijo un poeta hace muchos años:
Es la alcancía del cielo.
Para mí el páramo significa todo.
Los páramos tienen una parte social y económica que no se imaginan,
que uno no cree que haya tanta gente que dependa de esto.
Porque...
Lo que yo siempre he dicho, un escritorio puede con todo,
y uno sentado en Bogotá dicta normas y dicta leyes muy fácil,
pero vaya aplíquelas sin sentido social, ¿cierto?
Y también económico, porque mucha gente vivimos de esto.
Es que es muy fácil sentarse usted a crear una ley en un papel.
Pero esas leyes las hacen sin pensar en el campesinado,
en los daños que tenga que hacer en...
Esto se volvió debates, llegó allí, se volvió ley.
Es muy fácil.
¿Y quienes somos los jodidos? Nosotros que vivimos en la zona, en la región.
Hubiese sido bueno que ellos nos hubieran tenido en cuenta
a nosotros como comunidad y como habitantes de nuestro páramo.
Ellos nos hubieran tenido en cuenta, nos hubieran convocado una reunión
y nos hubieran dicho queremos hacer esto y esto.
Y ya nosotros entraríamos ahí a dar ideas y a dar opciones.
Eso fuera maravilloso, que una empresa le dijera bueno, ustedes no van a tumbar,
no van a sembrar en tal parte, listo.
Pero nosotros como empresa les vamos a dar un incentivo
para que ustedes no se sientan que les están cortando las alas para seguir trabajando.
Pero eso sí, me da mucha tristeza porque he visto mucha gente,
lastimosamente, que se ha tenido que ir del campo por eso.
Eso realmente sí es muy desmotivante.
Que uno trate de hacer las cosas bien,
con cariño, con convicción y cuando llega el momento,
las partes públicas, que son las que tienen que tomar las decisiones,
no nos cumplen.
A pesar de que no soy propietario, yo soy conciente de que
de que el páramo hay que cuidarlo y las aguas hay que cuidarlas también.
Y en ese reto estamos.
Pueda ser que con esto, que que vienen y nos dicen todo,
pues vamos a ver si de pronto hacemos un nuevo proyecto
para que la gente vuelva a trabajar, para que este campo no quede solo.
Yo creo que sería importante buscar alternativas.
Yo voy a decir que cedería toda la finca no creo que lo haga.
De pronto las partes más altas, de pronto ciertas partes
de la finca que uno pudiera decir: “es que es que si yo cedo esto para una
reforestación, para una regeneración,
y me dan un dinero importante”
yo lo pensaría y dejaría de pronto las partes
mejores para la producción y más acordes para el ganado,
Que causen menos impacto en el suelo y en el ambiente, ¿cierto?
Y entonces buscaríamos un equilibrio
entre la parte sentimental y productiva, y la parte ambiental.
Profesionalmente hablando,
yo tengo un perfil de agrónomo que en nosotros es la parte productiva.
Y no se visualizaba la parte de conservación.
De lo importante que es conjugar esos dos elementos.
Que uno puede conservar produciendo.
Pues yo creo que eso le va a dar más relevancia
A la misión o al objetivo que nosotros tenemos.
Que de haber partido de que todo era potreros y producción,
y poder haber planeado decir, no, esto se va a quedar a conservación
y esto a producción de manera consciente,
eso ya le da a uno mucha alegría de que verdaderamente
eso va a tener un impacto positivo,
local y global.
Inicialmente hubo mucha resistencia,
pero ahora ya todo el mundo quiere la conservación.
Yo en general, veo en esta zona que la gente es muy...
Le interesa el medio ambiente.
Yo creo que son muy poquitas las personas
que no están metidas en el cuento ambiental
y en la responsabilidad que nosotros como propietarios de este tipo de tierras
tenemos con el medio ambiente y con la ciudad.
Entonces yo creería que fuera muy importante que la gente tenga conciencia
y vea lo bonito que tenemos aquí en esta zona
y en todos los páramos,
y el bienestar que da,
que es el agua, el oxígeno,
que sirve para el calentamiento global.
Pero mientras el ser humano tenga esa conciencia,
esto va a crecer.
Y cada vez se va a ver más protegido.
No se necesita sino disposición de informarnos
cómo debemos de cuidar y entre todos lo vamos a hacer.
Pero tenemos que pensar en lo que estamos viviendo ahorita,
que si se acaba el agua en el planeta, no va a haber vida.
No va a haber nada, ningún ser viviente, o sea, no lo va a haber.
Tenemos que mejorar en nuestro conocimiento
para salvar las generaciones que vienen,
los niños pequeños que hay, la juventud.
Tenemos, es que -tenemos- que hacerlo.
Yo con los niños hablaba mucho
y yo les decía:
y yo les decía: “cuidadito, van a matar los pajaritos...
o si ven a alguien que está matando los pajaritos,
o si ven a alguien que está matando los pajaritos,
o los conejitos, o algo, me cuentan,
porque nosotros estamos en la obligación de defender nuestros páramos.
Mire ese pájaro lo hermoso, ¡Mire, mire, mire!
¡Mire qué lindo!
Y llegan a pedirme comida.
Pero sobre todo el mensaje para aquellas personas
que están allá arriba y que están encargados
de darnos el apoyo a los parques nacionales,
a las personas que estamos abajo cumpliendo con esa función de conservación,
es que conozcan las áreas para que conozcan las necesidades
y para que conozcan lo que tenemos y lo que estamos nosotros guardando allá.
Nosotros estamos guardando laboratorios,
estamos guardando bancos, estamos guardando bancos genéticos,
y somos custodios de esa diversidad que tiene este país.
Estamos guardando esa riqueza que se le puede mostrar al mundo
en términos de diversidad ecológica y diversidad cultural.
¿Uno qué hace en una alcancía? Guarda, guarda dinero,
y el día que lo necesita, va a estar el dinero ahí.
Ese es el páramo: La alcancía del cielo.
El cielo llora
y pone su líquido allí en el páramo.
El páramo lo mantiene hasta cuando lo necesita.
Y así la gente en las ciudades puede abrir la llave y le llega el agua,
Como decía mi abuelo: “Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre”.
Debe haber un equilibrio entre la parte económica y la parte ambiental,
porque en los páramos se maneja una parte social muy, muy importante para el país.
Y menos mal que no me preguntaron más porque ya me iban a hacer llorar ustedes.