Visité un pueblo de AFRICANOS en COLOMBIA | Palenqueras de Cartagena

Ary Tenorio
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Gracias por permitirme grabar con ustedes, te quiero mucho Colombia.
0:00 Intro
0:31 Contexto
2:17 Vamos a buscarlas
2:39 Las palenqueras
3:51 El trabajo
4:32 Las esquinas
5:37 Un engaño
6:28 Por todos lados
6:42 Horario de trabajo
7:05 ¿Es una estafa?
8:07 Palenque
9:07 Su líder
10:02 Vivían ocultos
10:28 Qué fuerte
11:30 La iglesia católica
11:55 Su propia lengua
13:58 Las banderas
15:08 Las calles
16:04 No entendí
17:25 Los peinados
20:40 Turbantes
21:00 Doña Rupe
25:46 Me largo de aquí
Espero que no me haya dicho cosas hirientes, porque yo vine aquí en paz.
¿Linda? ¿Linda, señora Ruperta?
Por eso nosotros nos vemos linda.
Así, así, y ahora, ahora, ahora.
Los hombres están muriendo con la cosita de la señora.
Bienvenida a Cartagena con las palenqueras.
¡Me encanta!
Hola, hola, Cartagena, Colombia.
Y hoy vamos a andar de preguntones, de chismosos.
Y vamos a aprender un poquito sobre las palenqueras.
Originalmente, la mayoría de las palenqueras provienen del pueblo palenque.
El primer pueblo de esclavos libres de América.
Estas señoras les dan vida las calles de Cartagena con sus vestidos coloridos.
Llevan frutas en la cabeza.
En su mayoría, los vestidos son de los colores de la bandera de Colombia.
En sus inicios, andaban por todas las calles de Cartagena
vendiendo cócteles de frutas y dulces tradicionales.
Pero se dieron cuenta que a los ojos de los turistas eran hermosas,
son hermosas, muy llamativas, coloridas
y empezaron a pedirle fotos cada vez que les compraban dulces o un cóctel de frutas.
Poco a poco se empezaron a dar cuenta que era un negocio que dejaba más plata,
más dinero, más pesitos colombianos, más dólares, más billuyo.
Una foto que el simple hecho de vender dulces,
que muchas de ellas hacían en sus casas para luego venir a venderlos
o estar cargando con frutas pesadas en la cabeza.
Entonces dijeron mejor me voy así, me arreglo, me visto
y me voy y le cobro a los turistas por una foto.
Y es por esto que gente que viene de otros países
vienen justo acá a tomarse una foto con las palenqueras
porque se volvió algo simplemente emblemático del centro de Cartagena.
Todo esto ha hecho que sean muy queridas por muchos
pero también les caen mal a varios
porque dicen que ellas forman parte de una de las mayores estafas de Cartagena
porque se rumora que le cobran demasiado dinero a los turistas solo por una foto.
Pero mira, tendríamos que ver cuáles son los cambios de la moneda,
que es mucho, así que busquemos algunas, hablemos con ellas.
Sinceramente no va a ser para nada pero a nada difícil encontrar palenqueras
porque cuando te digo que están por todos lados es porque están por todos lados,
de verdad hay muchísimas y me gusta porque le dan vida a las calles, ¿no?
De hecho, allá están unas, vamos a hablar con ellas, vamos a preguntarles
si por una propina quieren hablar con nosotros para el video.
Les presento a Juana y a Yoleida y ustedes son originarias de Palenque.
Claro, de San Basilio de Palenque, primer pueblo negro libre de América.
¿Y tú naciste?
Nací en Palenque.
O sea, ¿tú naciste allá y vives allá todavía o vives acá?
Vivo acá.
¿Y por qué te mudaste de Palenque?
Para buscar un nuevo horizonte.
¿Por el trabajo, dirías?
Antes tenía otro, yo vendía en las calles cocada, alegría, enyucado, caballito
y después conseguí una compañera que me dijo, no, vamos para el centro
que allá se trabaja mejor y es menos pesado.
Yoleida, ¿y tú vendías dulces también o siempre fuiste palenquera?
No, siempre fui, trabajé tomándome fotos con los turistas.
Tengo aproximadamente cuatro años porque anteriormente vendían cocadas,
vendían ensaladas de fruta, pero ya que la tecnología ha avanzado
y los turistas siempre llegaban con una foto.
Entonces, por esa razón, un grupo de compañeras decidieron
como que bueno, pero si se toman la foto, nos pueden dar una propina.
Así que lo hicimos así y estamos.
¿Y cuánto cobras por una foto?
Bueno, la propina es voluntaria, lo que el turista tenga en su corazón.
¿Y si yo no tengo nada en mi corazón?
Porque si me imagino que ha pasado, ¿qué tal que alguien te dice?
No, pues es que no traigo.
No te preocupes, te llevas tu foto porque lo importante es que te lleves un recuerdo.
Oigan, ¿y más o menos cuánto tiempo ustedes creen que esto lleve existiendo?
Como este trabajo que ustedes hacen de cobrar por una foto.
Bueno, tiene aproximadamente unos seis años porque la tecnología fue avanzando.
Entonces, la gente como que, wow, una foto,
yo creo que un boomerang y así sucesivamente.
¿Hasta un boomerang?
Claro, hacemos boomerang, videos, TikTok.
¿Y le ponen a hacer los bailecitos?
Claro.
¿A usted le ha puesto a hacer TikTok?
Sí, le cantamos también, le bailamos.
Eso, eso. ¿Y qué le cantas?
Así, así, así.
Y ahora, ahora, ahora, los hombres se están muriendo con la cosita de la señora.
¡Bienvenido a Cartagena con las palenqueras!
¡Me encanta! ¡Qué bello!
Yo tengo una duda, me da muchísima curiosidad.
¿Cómo se organizan entre ustedes?
Porque yo veo que por todo el centro de la ciudad murallada hay muchísimas palenqueras.
Entonces, ¿cómo tú dices, esta es mi esquina, aquí yo trabajo?
Como ves, hay bastante palenqueras.
Muchísimas.
Cada grupo tiene una esquina o una plaza o un sector.
Nosotras mismas organizamos ese sitio.
Y así tenemos como respeto.
Es como una cooperativa.
Exacto.
Y así, bueno, ustedes se quedan en San Diego, ustedes se quedan en la Torre del Reloj,
ustedes se quedan en diferentes partes del centro y así nos respetamos.
Oye, ¿y no pasa de repente que viene otra chica que quiere quitarte tu espacio?
Claro, siempre ha pasado.
A veces pasan y uno está ahí, se toma la foto y uno se mete también en la foto
porque el sector es de nosotras.
Y a veces dan la vuelta ahí en la esquina, quieren conquistar turistas.
Una linda foto y nosotros estamos ahí, nos respetan.
Y tú decís, este es mío, esta es mi esquina.
No, es que si ella lo conquista, yo vengo y me meto en la foto también y compartimos lo que demos.
Oh, ya.
Pero así de la nada apareces y te metes en la foto.
Claro, ya no tienen por qué decir nada porque el sector es de nosotros.
Oye, ¿y esto que tienes en la cabeza no te pesa?
Un poquito.
¿Qué traes ahí? A ver, ¿me puedes enseñar?
Aquí tengo la piña, la banana.
Pero mira, esa piña está picada por la mitad.
Tienes una trampa ahí.
Para que no pese tanto.
Mira, quiero que vean la trampa de Juana.
¡No hay piña!
Delatamos a Juana.
Y esto es como de madera, ¿no?
Pero igual esto es pesado.
Y los plátanos pesan, a ver.
Ya te voy a decir si es pesado o no.
¡Ay!
Es que yo tengo la cabeza como rara, Juana.
No es por la rara, sino que uno está acostumbrado ya.
No, pero tengo como...
Mira, me toca aquí, ve.
Tengo como una montaña, ¿verdad?
Sí, ahí tiene una montañita.
Por eso, no se ve nada.
Pero las palenqueras somos diferentes.
Cargamos agua, cargábamos ropa.
Caminábamos por las calles.
Y hay palenqueras que venden ensaladas de fruta.
Y hay palenqueras que se toman fotos.
Yo siempre he dicho que la plata está ahí,
nomás hay que salir a buscarla.
Y vas a conseguir, en cualquier parte del mundo,
vas a conseguir una palenquera vendiendo dulce.
Porque son muy sabrosas.
Hasta en China las consigue.
¿Tienes amigas en China?
Claro, en todas partes.
Hemos de Estados Unidos, Chile.
Me encanta que llegue a todas partes los dulces.
¿Cuántas horas ustedes están acá en su esquinita?
Llegamos a las 9 de la mañana
y nos vamos a las 5 de la tarde.
Ah, como que si fuera turno de oficina.
¿Y en la noche no te funciona más?
¿Porque no sale más gente como a pasear?
No realmente.
Hay unas que trabajan de noche
y unas que trabajan de día.
¿A ti te gusta más el turno de la mañana?
Más cómodo, ¿verdad?
Uno es para mis hijos, para la casa y eso.
Claro, para tener tiempo en la casa.
Oigan, y yo he escuchado, o he visto también en internet,
que hay muchas personas que dicen
que las palenqueras cobran muy caro,
que abusan con los precios.
¿Ustedes qué opinan de esos comentarios?
¿Cómo se lo toman?
Bueno, en realidad yo los invito mejor
a que vengan a Cartagena
y se den cuenta que no es así.
O tal vez sí.
Tal vez una persona le cobró muy caro a esa persona.
Pero no quiere decir que porque una persona haga eso,
todas hacen lo mismo, ¿cierto?
Aquí estamos con las mejores palenqueras.
Lo único que decimos.
¡A la orden!
Una linda foto con las palenqueras.
Maravilloso.
Ahora sí que cada quien.
Me da gusto que estén aquí,
echándole ganas, trabajando.
¡Ay, me encantó!
Me gusta.
Muchas gracias, chicas.
De verdad me da mucho gusto que sean mujeres trabajadoras.
Mira, la plata está en la calle.
Nomás hay que buscarla.
Ahora andamos en Palenque,
que queda como a una hora, hora y media de Cartagena.
Si bien te va con el tráfico,
pasamos hasta Peaje.
Por aquí, por allá, tráfico de todo.
Y por fin llegamos.
La verdad es un pueblito bastante colorido.
Se ve bastante alegre.
Hay gente en la calle caminando de aquí para allá.
Pero también está lleno de mucha historia
que se puede poner bastante oscura.
Por si ustedes no lo sabían,
Cartagena era el puerto, digamos,
más popular de venta de esclavos en América.
Imagínate, en aquellos tiempos,
por el 1500, 1600,
era una cosa como
¡Wow!
Tengo un esclavo.
Soy cool, ¿sabes?
O sea, cosas demasiado extrañas
que se vivían en ese tiempo.
Y en aquel entonces,
se empezaron a revelar los esclavos.
Vinieron a esconderse a esta zona,
que los tapaban como las montañas.
Literal, al monte se metieron.
Y poco a poco se formó el pueblo de Palenque.
Por aquí les voy a presentar a una persona
que yo sé que él nos va a explicar mucho mejor esto.
Wilman nació en Palenque
y se sabe completamente la historia.
Y él nos va a platicar un poquito de todo esto.
Muy buenas tardes.
Mi nombre es Wilman Torres Casiani.
He nacido y criado en este lindo, hermoso pueblo.
Como todos saben,
este pueblo fue fundado en los años 1603
por un grupo de hombres negros
traídos y esclavizados de África América.
A la cabeza, nuestro gran líder,
Benkos Biho, un príncipe de Guinea Bissau.
Ese hombre fue traído de África
y desembarcado en el puerto de Cartagena,
que era uno de los más famosos en ese entonces,
y comprado por don Alonso de los Ríos.
Lo pone a trabajar en su planta de algodón
y Benkos se reverdiza
y se fuga con 32 hombres negros
y entra hacia los Montes de María.
Palenque es un valle y está rodeado de montañas.
Las montañas jugaron un papel importante.
Porque esos negros visualizaban
cuando venía el enemigo.
Y a través de esa visualización,
ellos tocaban un tambor
y avisaban.
O era amigo o era enemigo.
Dependiendo del alarma,
así ellos actuaban.
Wilman, tengo una duda.
Entonces, ¿cómo hacían
para que no los encontraran?
Bueno, vivíamos siempre ocultos.
Y también había muchas trampas.
Había mucho vigía para avisar
cuando venía el enemigo.
Y eso era lo que teníamos nosotros alarmados.
Cuando Benkos Biho iba a Cartagena,
donde había mucho lodo,
ellos caminaban detrás.
Para que las huellas no quedaran
mostrando a ellos que ellos iban para adentro.
Si no, las huellas quedaban siempre para Cartagena.
Entonces, el español siempre decía
¡Ey, están para allá!
Y siempre eso los confundía.
Benkos Biho fue asesinado
por el gobernador de turno,
don Jerónimo de Zicasasola,
porque ellos firmaron un acuerdo de paz
en el año 1605-1604.
Que los negros que estábamos aquí
éramos libres,
pero cuando llegaba un negro
había que entregárselo a la corona española.
Benkos hizo caso omiso a eso.
O sea, que eran libres
el grupito que estaba en ese momento.
Los demás no.
No, el que llegaba a Palenque
había que entregárselo a la corona española.
O sea, tenías que traicionarlo.
A traicionarlo.
¿Qué hizo Benkos Biho?
No traicionó a nadie.
Siguió reclutando hombres negros
para armar un ejército
y contraatacar al ejército español.
El gobernador de turno,
don Jerónimo de Zicasasola,
como ya había un contrato firmado,
excita a Benkos Biho a Cartagena
y allá lo desmiembra.
Cuatro caballos,
dice la historia,
lo desmembró
y la cabeza la paseó por la parte
donde los negros se estaban reventizando.
Vivo le arrancaron los brazos
y las piernas
y le dejaron la cabeza para luego cortársela.
Para luego cortársela.
O sea, para que sufriera,
que estuviera vivo.
Para que los otros negros miraran
que su líder,
como él estaba pasando.
Eso fue en el 1621-16 de marzo.
Entonces, siempre que mataban un líder negro,
surgía otro líder negro
y gritaba,
yo soy Benkos Biho.
Ellos decían que nosotros
teníamos pacto con el diablo.
¿Qué pasó?
Que en el año 1713
viene la iglesia católica palenque.
Y es donde
dicen que nosotros tenemos que ser católicos
para darnos la libertad absoluta,
supuestamente,
y aceptar...
O sea, le estaban imponiendo una religión.
Dentro de eso,
había que ser bautizado,
casarse
y un cura llamado
Antonio María Cassiani
bautizó a casi todos los palenqueros,
los negros que estaban en ese entonces,
con su apellido.
Y es el apellido que hoy en día
maneja a todos.
Hay algo muy curioso
y es que imagínate
que reclutaron
pues africanos
de diferentes países.
Diferentes zonas africanas.
Exactamente.
Entonces, imagínate
meter en un lugar
personas que vienen
de 30 países diferentes
que hablan lenguas diferentes,
idiomas totalmente diferentes.
¿Cómo hace que se comuniquen entre ellos?
Entonces, se creó esto tan curioso
que la gente buscó
y desarrolló su propia lengua.
Una lengua llamada
lengua creyó palenquera
de tres lenguas africanas.
Kikongo, Kimbundú
y el Bantu africano.
Soto, Mablá, Senda, Biurifu.
Nosotros los negros somos bonitos.
Mira la mezcla del inglés.
Mira la mezcla
y tiene una tonalidad
como si fuera portugués.
¿Y tú lo hablas?
Yo hablo muy bien
la lengua creyó palenquera.
¿Nos puedes decir algo?
Lo que tú quieras.
Para decir
buenos días en palenquero
uno dice asinaría.
Para decir
personas de afuera
más gente dirá abuela
o maguarumá.
¿Hoy en día los niños
siguen hablando?
Sí.
¿O se les enseña
para que no se pierda
o ya se está perdiendo
un poco?
Bueno, la lengua tuvo que llevarse
a un segundo plano
a la institución educativa
para que se pueda fortalecer.
Ahora tenemos
clases de lengua palenquera
en la institución educativa.
A través de la eneducación
no estamos dando en que
esa historia
que nos impusieron a nosotros
estamos contando
nuestra propia historia
en la institución educativa.
Están contando la historia
desde lo que ustedes vivieron.
Desde que nosotros vivimos.
No de los demás
que ya no estaban acá.
Exacto.
Me agrada la idea
de que se siga
enseñando en la escuela.
Ahora, ¿esta lengua
tiene manera de escribirse
o no?
Era totalmente oral
y los chicos se pusieron
muy pila
en ese momento
y a través del idioma español
agarraron muchos elementos
y fueron plasmando
las palabras
en ese momento.
Y, por ejemplo,
¿tú con tu esposa
hablas en palenquero?
Hablamos en palenquero.
Nosotros hablamos en palenquero.
¿De verdad?
O sea, ¿en tu casa
llegas, saludas a tu esposa
en palenquero?
En palenquero.
O sea, ¿no hablan español
en casa?
Sí, hablamos los dos idiomas.
¿Para qué si te quedas?
Claro.
Es como un mezcladito.
Sí.
Y, aparte,
Wilman es guía.
O sea, él es mi guía
por si ustedes lo necesitan.
Aquí yo les voy a dejar
De hecho, así lo encontré yo
en internet.
Y acá está,
nos está enseñando
un poquito de su historia,
de su cultura,
que la verdad me está encantando.
Donde andamos ahorita
es la plaza principal
de Palenque
y me da mucha curiosidad
que tienen demasiadas banderitas.
Mira, en la parte de arriba
y de aquel lado también.
Y me dicen que cada bandera
representa a un país de África.
Estuve preguntando
y ellos me dicen
que realmente no saben
de qué tantos países
llegaron personas
acá de África.
Que ellos realmente,
hoy en día,
pues es que yo no sé
quién fue el abuelo
del abuelo del abuelo
del abuelo de mi abuelo.
Sinceramente,
ellos no saben.
Aquí todos se mezclaron,
se comunicaron
como podían
y pues surgió Palenque.
De hecho,
por allá está la bandera.
Acá está la bandera de ellos
y se dan cuenta
en el centro
tienen a su líder,
Benco Biojo.
Y me explicaron
el significado de los colores.
El de arriba
es el color negro
que simboliza
pues la piel de ellos.
Así me dijeron.
El azul
es porque fueron traídos
por el mar Caribe.
Y el verde
simboliza la riqueza
de la naturaleza
porque sí,
vaya que la naturaleza
les brindó mucho.
Empezaron a cosechar,
a tener animales,
a sembrar
para poder
subsistir.
Porque literal,
imagínate
que encuentra uno
si se mete en el medio
de la selva,
del bosque,
huyendo y escondiéndote,
pues lo único
que te resguarda
es la naturaleza.
Y no todas las calles
están pavimentadas
como esta que tenemos aquí.
De hecho,
solamente están pavimentadas
dos calles.
Las demás
son así como esta
que tengo acá atrás.
Y es que me dicen
que Palenque ha ido mejorando
conforme pasan los años.
Por ejemplo,
hace unos 10 años
ellos no tenían
servicio de agua corriente,
ni de gas,
ni mucho menos
de aguas negras.
Y me dicen que desde el 2015
este es el único pueblo
de la zona,
Palenque,
que tiene servicio
hoy en día
de aguas negras,
electricidad
en todas las casas,
gas,
agua corriente.
Lo que me hizo así
¡puf!
Me voló la cabeza
es que no hay alcalde,
no hay policías.
Aquí hay un servicio
comunitario
y la gente se junta
en la plaza
y dicen
bueno,
¿qué vamos a hacer
con el dinero que entra
del turismo?
Porque tienen mucho turismo.
¿Cómo nos vamos a arreglar?
¿Qué leyes vamos a poner?
Y ellos
toman sus propias decisiones
y al parecer
les ha funcionado
bastante bien
porque mira,
todo se ve muy lindo,
muy organizado.
Jarocho
festejo,
alegría.
¿Jarocho significa festejo?
Sí,
alegría.
En México se le dicen
a las personas
que son de una zona
que se llama Veracruz.
Hay tantas palabras acá,
familia,
familia.
¿Y usted las conoce todas?
Pues sí,
te las estoy leyendo,
mi amor.
Pero bueno,
pero es que veo
que le buscas.
Claro,
porque no veo.
Ah,
necesita lentes.
Pues sí.
Desata esa camiseta
para que la vea.
Sí,
¿cuánto cuesta?
100 mil pesos.
Chica,
pero taca.
Estoy vendiendo
mi cultura,
mi historia.
Eso sí,
mira,
ve,
ella no cobra
por la camisa,
cobra por lo que sabe
y lo que dice ahí.
El valor agregado.
Del factor diferencial.
Somos
África Viva
de San Basilio de Palenque.
Y así es como
le quitó la camisa al maniquí
y me la supo meter
por los ojos.
Me la ha vendido.
Por los ojos.
Por los...
Por la alegría.
La jarochería.
Pavo,
minia,
guatia,
yazaranguea,
kutura,
azuto
y palenque.
Espero que no me haya dicho
cosas
hirientes,
porque yo vine aquí
en paz.
Mire,
yo le voy a traducir
a esta mujer
porque no quiero problemas.
A esta mujer
le acabo de decir
que la estoy invitando
a la tierra de Benco,
al territorio negro palenquero,
a bailar,
a gozar y a disfrutar.
Minina,
guatia,
yazaranguea,
kutura,
azuto
y palenque.
Que les quede claro.
Que les quede claro
que
es el son de paz.
Los peinados,
más que una moda,
son caminos de libertad.
Es nuestra libertad
trazada
en camino.
Como lo pueden ver aquí
a través del libro.
Mírale el título al libro.
Los turbantes y peinados
afrocolombianos.
Una alternativa
pedagógica
e ilustrativa.
También lo tenemos traducido
en francés,
inglés
y español.
Es que para los que no sabían,
hace muchísimos años
las mujeres
que trabajaban en las casas,
digamos,
en aquel tiempo,
su jamón, ¿no?
En tiempos de esclavistas
y esclavizados.
Exacto.
Porque nunca fuimos esclavos,
fuimos esclavizados.
Es correcto.
Seres humanos desarraigados
de su seno materno,
de sus casas,
desplazados a la fuerza.
Es verdad.
Entonces,
las mujeres trabajaban
en las casas
de estas personas
que los esclavizaron
y ellas veían rutas,
¿cierto?
Claro que sí.
Entonces, las rutas
se las dibujaban
en sus trenzas
para que los demás vieran
por dónde era que tenían que salir.
Entonces,
cuando tú veas este tipo de peinados
que sepas que,
pues, tienen un origen,
la verdad,
bastante inteligente.
Los turbantes,
más que un accesorio,
hacen parte
de la idiosincrasia ancestral
palenquera
y africana.
El turbante es identidad,
el turbante es liderazgo,
empoderamiento,
resiliencia,
resistencia y persistencia negra.
Los invito a que nos sigan
en nuestras redes sociales.
Y que visiten Palenque.
Los invitamos desde
Guatiatur, Andipalenque,
2015.
Marjorie, yo tengo
una duda.
¿De casualidad
tu familia sabe,
o sea,
la abuela de tu abuela
sabe de dónde ellos venían,
de qué país los arrancaron?
Sí, claro.
Nosotros conocemos nuestra historia
desde los años 1600.
Desde cuando fueron esos
asentamientos
que los primeros fueron
en Cartagena.
De ahí para acá,
hasta llegar acá a Palenque
con toda esa estrategia,
con todo ese liderazgo
de Benconviojo
y todo su equipo.
Hasta que llegó el traicionero
y entregó a nuestro líder.
Pero el primer palenque
que existió
fue en La Matuna.
Porque ahí en el centro,
donde ahora es el centro histórico,
ahí enseguida
en el camellón
que está frente
al Parque Centenario.
Ahí era el puerto
donde desembarcaban
a los negros
cuando los traían
en calidad de mercancía.
Sí, y los vendían
ahí en la plaza
Los vendían ahí en la plaza
de la ciudad amurallada.
¿Y tú sabes más o menos,
o sea, no sé,
escuchaste alguna historia
entre tus abuelos o algo?
¿Cuál era el valor
para estas personas
que hacían esto tan horrible
de un ser humano?
Bueno,
la verdad que
de pronto de eso
sí poco me hablaron
mis antepasados.
Porque aunque hoy
aunque hoy seamos resilientes
es una historia muy dura.
Yo nunca voy a entender
cómo una persona
se cree con el poder
de agarrar a otra
y decirle
¿Te robo?
¿Te vendo
al precio que yo quiera
y tú vas a hacer
lo que yo quiera?
O sea,
es algo tan inhumano.
Gracias a Dios
fue abolida
la esclavitud
aunque todavía
vivimos en esclavitud
en algunos aspectos.
Hay mucha discriminación
racial.
Es verdad.
Hay algunas formas
que todavía
nosotros nos sentimos
muy vulnerados
como negras y negros.
Y gracias
a la ley 70
hemos podido evolucionar
y nuestros derechos
están siendo
escuchados
y tenidos en cuenta
un poco
y todavía falta más.
Estos son los turbantes,
¿no?
Sí, señora.
Son turbantes.
¿Y son hechos
con tela que compras
aquí en Colombia
o de dónde la traen?
No, señora.
Son telas
traídas del continente africano.
Tengo amigos
que viven en Dallas,
en Estados Unidos
y ellos me traen mis telas.
Yo estuve en Nigeria
hace unos meses
y les puedo decir
que la tela
se siente idéntica
a los vestidos
que te venden
las señoras en Nigeria.
Nos invitó
la señora Ruperta
a su casa
y me va a prestar
uno de sus trajes típicos
como el que le vimos
a las palenqueras.
Así.
Vamos a ver
si me sirve
y cómo queda.
Esta es su casa.
Pasemos.
¿Cómo está?
Había mucho tráfico
para llegar acá.
Sí, se nos hizo
un poquito tarde.
A ver, entonces
présteme su vestido
y ese vestido es suyo.
Este es mío.
Yo tengo otro.
Ok.
Este está lindo.
Me gusta
y este me lo puedo poner
así encima de mi ropa.
A ver,
¿cómo me queda?
Tómate encima de tu ropa.
A ver,
acá está la falda.
A ver,
sí, me gusta
y esta es la blusita.
Me encanta
que la señora Ruperta
va y busca cualquier cosa.
Se le olvida algo
y se regresa
y así va.
Me encantó.
Pero mira,
está quedando súper lindo
y se siente la tela
bastante fresca.
¿Y aquí
usted qué guarda ahí?
Aquí en este delantar
yo guardo el dinero
pero tenemos uno
que ponerse.
Ah,
quedó muy lindo.
Me encanta.
¿Y este traje
usted lo usa
todos los días
o no?
No, no, no, no, no.
Este es nuevo.
Ahora le voy a mostrar
el que yo uso.
Ok,
se mete,
va a buscar otra cosa
y así nos va sacando
todo lo que tiene
en su habitación.
Se va a cambiar
y ahorita regresa.
Vamos a esperar
a la señora Ruperta.
Ajá,
aquí nos esperamos,
no se preocupe,
aquí apagamos las cámaras.
Todo bien,
que no vean para allá,
ya se está cambiando
la señora Ruperta.
Nos esperamos aquí.
Ya la señora Ruperta
está lista,
quedó muy guapa,
se ve muy bonita.
¿Este traje
es tradicional
de ustedes
o lo usan por moda?
No,
ese traje es tradicional.
O sea,
¿ustedes de niña
han usado
este tipo de vestimenta
o solo cuando ya
eres adulta?
Solo ahora que estoy adulta
que voy a trabajar.
Ahora la señora Ruperta
me va a poner
el turbante,
me va a peinar.
Entonces usted
se viste así
solo como un uniforme.
Ese es un uniforme,
ese es el uniforme
de la señora Ruperta
para trabajar.
Y usted
¿qué sale a vender?
Dulce,
vengo a vender
cocada,
alegría,
enyucado.
¿Pero lo vende
acá en Palenque?
Lo vendo en Palenque
y en Cartagena,
en el barrio Los Caracoles.
Me encantó,
mira cómo quedó eso,
está súper bonito
y lo hace ver
bien fácil.
Seguro yo no sabría
ponérmelo.
Ella lo hizo ver
muy fácil,
lo hizo muy bonito.
Vamos a pararnos aquí
para que nos vean
nuestros trajes
para ir a vender
dulces tradicionales
y cocadas.
Yo creo que nos vemos
bastante bonitas
y frescas,
¿verdad?
Somos una reina.
Somos una reina,
nos vemos lindas.
Por eso nosotros
nos vemos lindas.
En la casa
de Ruperta
Ahora,
la señora Ruperta
me dice que sí,
que este es el uniforme
pero que ella sale
con esa ponchera
en la cabeza
¿y qué tan pesado es?
¿Como cuántos kilos
crees que le pesa?
Ahora no pesa tanto,
ahora pesa
como 3 kilos
porque la ponchera
está vaciona.
¿Y cuando sale
con la ponchera llena?
Pasa como 50 kilos.
¿50 kilos?
¿De verdad?
Tengo que buscar
que me ayude.
Siempre,
pero yo voy gritando
y pidiendo
a la gente
que me compren
y yo les grito
a la gente así.
Alegría,
marca por chicle,
que se come una
les sabe a chicle.
Mucha propaganda
para mi gente.
Me encantó.
Lo hace bien bonito.
Oye,
qué pesado se ve eso.
¿Me lo puede poner?
A ver
qué tanto pesa.
Sí, mi amor,
vamos a practicarlo.
Pero con terrentecita
que va a agarrar.
Así.
Ay,
si está bien pesado
y eso que me dice
que nada más 3 kilos.
¿Y usted camina
derechita así con esto?
La está aguantando,
¿verdad?
Vamos caminando.
Ay,
yo creí que yo tenía
muchas habilidades
y le acabo
de ver la mano
aquí atrás.
Yo creí que
ay,
ya lo logré.
Oye,
qué difícil está esto.
¿Y usted hace los dulces
también?
Lo hago aquí en Palenque,
en mi casa todos los días.
A ver,
¿cuáles tienes aquí?
Coco con panela.
¿Y este qué es?
Con tamarindo.
Tamarindo.
¿Y cuánto vendes
una bandejita de estas?
Alegría,
las bandejitas son a 15.
Yo quiero una.
Bueno, mi amor.
Este,
este voy a querer.
Siempre a la orden.
Voy a probar
el de tamarindo.
A mí me gusta
bastante el tamarindo.
Vamos a mostrarle
el enyucado también.
Mmm,
eso es buenísimo.
Todo lo que está aquí
está bueno hasta la doña.
Está súper rica.
Mmm,
la doña es lo que más
buena está.
Este es el enyucado
de yuca,
queso.
¿Y es como un pastelito?
Sí.
Qué rico.
Y vainilla.
¿Puedo probar
un pedacito?
Dale,
para tu pedacito.
Sí,
pero chiquitico.
Ok,
aquí tengo
el pedacito
del enyucado.
Es suavecito,
se siente como chicloso.
Suavecito,
delicioso.
Parece hasta
como una gomita,
como que si fuera
un chicle.
El enyucado fresco,
¿este lo hizo hoy?
Hoy,
este lo hice hoy.
Mmm,
está buenísimo.
Pues mira,
te diré
que el enyucado
de la señora Ruperta
está bien bueno.
Sus hermanitos
cocinan cosas muy ricas,
señora Ruperta.
Son bendecidas de Dios.
Me encantó.
Ay,
me da más,
me lo como.
Pues listo,
eso ya fue todo.
Déjenme en los comentarios
qué tal le pareció
todo este oficio
de las palenqueras
y el hermoso pueblo
de Palenque.
Y nos vemos pronto
en otro video.
Chao,
chao.
Mi amor,
me veo
divinísima.
La cocada,
la cocada,
la cocada.
Alegría,
alegría.
Enyucado.
Me voy a regresarle
el traje a la señora Ruperta
porque no es regalado,
es prestado
y se lo tengo que regresar
y le tengo que pagar
los dulces también.
Entonces,
nosotras ya nos vamos.
Chao, chao.
