Una señal desde lo alto! - 1👼 - COMPILACIÓN - Mi Pequeña Biblia✝️
25 dic 2024
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Sabes tú cómo el mundo comenzó
Cómo Dios con sus manos lo creó
Desde las montañas al inmenso mar
A cada árbol con sus hojas en total
Está en el libro de Dios
Ve y ábrelo y míralo
Es una historia que nos llega a todos
La más grande es la que sé
La historia de Moisés, el poderoso Moisés
Hace muchos años, en una tierra llamada Egipto, vivía un rey muy malo.
A los reyes egipcios se les llamaba faraones.
El faraón hacía trabajar como esclavos a todos los israelitas que vivían en Egipto.
Ellos tenían que hacer todas las construcciones y cargar cosas muy pesadas.
Tenían muy poco tiempo para descansar y muy poco para comer.
No existía libertad y la gente estaba muy triste.
Pero lo peor de todo fue que un día el faraón decidió
que todos los hijos primogénitos de los israelitas debían morir.
¡Oh, no! ¡No se llevarán a mi bebé!
¡Encontraré la manera de salvarlo!
Jocabel, la madre de Moisés, decidió enviar a su hijo en un canasto flotando río abajo.
¡Shh! No tengas miedo. No dejaré que el faraón te maltrate.
Tu hermana Miriam estará aquí mismo para asegurarse que estarás a salvo.
¿Qué es eso? ¡Un bebé!
¡Ah! ¡El pobrecito necesita un hogar!
Lo llevaré al palacio y allí me haré cargo de él.
Perdón, princesa.
Si usted necesita una niñera para el bebé,
conozco una muy buena que vive cerca de aquí.
Su nombre es Jocabel.
Bueno, puedes traerla al palacio.
Llamaron al bebé Moisés y creció en el palacio del faraón como un egipcio.
Pero Jocabel estuvo cerca de Moisés desde que era niño
para enseñarle lo bueno y lo malo.
Moisés, es hora de tus lecciones.
Bueno, ¿hiciste tus tareas?
Claro que las hice.
Cuando salí esta mañana, vi a un jefe de esclavos pegando a uno de los israelitas.
Él hizo mal, Moisés.
Toda persona debería ser tratada con respeto.
Y Jocabel le explicó que los israelitas de Egipto vivían muy tristes porque no tenían libertad.
Muchos años después, cuando Moisés había crecido y se había convertido en un joven muy fuerte,
fue hacia unos egipcios que estaban tratando muy mal a la gente.
¡Párate y vuelve a trabajar ahora mismo o de lo contrario te voy a...
¡Quieto!
Déjalo en paz. No debes tratar a nadie así.
¡Él se lo merece!
Pretende hacernos creer que está hambriento y cansado,
pero en realidad es demasiado vago para trabajar.
¡Le estoy dando una lección que no olvidará!
Déjalo en paz ahora mismo.
Era muy extraño que alguien ayudara a un israelita de esa manera.
Todos hablaban de lo que había sucedido.
Moisés estaba seguro de haber hecho lo correcto,
pero él sabía que el faraón estaría furioso.
Entonces Moisés dejó Egipto por su propia cuenta,
sabiendo que él era realmente un israelita.
Él quería ir lejos, donde no tuviera que ver a su gente tratada tan mal.
Después de viajar durante 40 días,
Moisés se encontró en la tierra de Midian.
En Midian, Moisés se casó y formó una familia.
Vivió en Midian tantos años que casi se olvidó de Egipto y de los pobres israelitas.
Hasta que un día, Moisés estaba mirando hacia un rebaño de ovejas,
arriba en la montaña.
Y fue allí donde vio una asombrosa señal.
Ven aquí, pequeñín.
¡No te escapes!
¡Ja, ja, ja! ¡Ya te tengo, ovejita!
Moisés, acércate.
¿Quién está allí?
Dios.
Los israelitas de Egipto están tristes porque no tienen libertad.
Ve donde el faraón y dile que...
¿Por qué me has escogido?
No tengas miedo.
Yo estaré contigo.
Pero ellos creerán en mí.
Te daré señales para demostrarle a la gente que yo estoy contigo.
Tira tu bala y apasta.
Te alcanza.
Confía en mí.
La gente te creerá.
Entonces, Moisés regresó a Egipto para hacer lo que Dios le había dicho.
¿Tú eres Moisés?
He oído hablar de ti.
¿Qué haces aquí después de tantos años?
Estoy aquí porque Dios me ha enviado.
Él quiere que liberes al pueblo de Israel.
¿Así que Él lo quiere?
Pues, peor para Él.
¿Y quién es ese Dios?
Nunca oí hablar de Él.
¿Y ustedes?
No, Su Excelencia y Magnífica Majestad.
Entonces, ese Dios de ustedes no debe existir, ¿cierto?
Sí, Su Excelencia y Magnífica Majestad.
Bien.
Tú, ven aquí.
Nosotros somos muy buenos con los israelitas.
Después de todo, ellos tienen un Dios grande y fuerte a su lado.
Dile a mi jefe de esclavos que no les vuelva a dar más paja para los ladrillos que hacen.
De ahora en adelante, tendrán que encontrar su propia paja.
Sí, Su Magnífica Majestad.
¡Fuera! ¡He dicho fuera!
Ah, y no trates de decirme lo que debo hacer.
¡Yo soy el faraón!
Es hora de su baño, Su Magnífica Majestad.
No me rendiré tan fácilmente.
Y Moisés regresó.
Dios quiere que tú dejes a su pueblo en libertad.
Otra vez lo mismo.
Tendrá que haber un milagro para que siga escuchando una palabra más.
Mira el poder de Dios.
El único Dios verdadero.
¡Silencio!
Nada más que trucos tontos.
En cambio, mira esto.
Piénsatelo dos veces antes de tratar de engañarme de nuevo.
No estoy tratando de engañarte.
Te estoy advirtiendo. Dios puede hacer muchos milagros.
Eso no prueba nada.
¡Quítate de mi vista!
¡Regresaré!
Y a la mañana siguiente, Moisés regresó.
¡Faraón! Deja a los israelitas en libertad.
Si no lo haces, Dios cubrirá Egipto de plagas.
Y las plagas traerán cosas terribles.
¡Oh, no!
Contempla tú mismo el poder de Dios.
¡Es sangre!
Es otro truco.
¡Vete! ¡Vete de aquí!
¿Tú, de nuevo?
¿Qué quieres ahora?
Deja ir a mi pueblo, si no lo haces.
Dios llenará toda la tierra de sapos.
Los sapos dormirán en tu cama, comerán tus alimentos.
¿Sapos? ¡Adoro los sapos!
Porque cuando yo era pequeño...
¡Ah, olvida eso ahora!
¿Quién se preocupa por unos pocos sapos?
¡Vete de aquí!
Encuentren a Moisés y tráiganlo. ¡Ahora!
Tú, haz que los sapos se vayan.
¿Me prometes que dejarás a los israelitas en libertad?
Sí, sí. Apenas los libres de estos bichos.
¡Largo!
Dios hizo que los sapos desaparecieran,
pero el faraón no mantuvo su promesa.
Él no liberó a la gente de Israel.
Entonces Dios envió más plagas sobre Egipto.
Dios permitió que vinieran cantidades y cantidades de moscas sobre Egipto.
Volaban por todas partes.
Las moscas volaban por todas partes.
Pero el faraón continuaba sin darle la libertad a los israelitas.
Entonces, los animales comenzaron a enfermar.
Y los granos crecieron en la piel de los egipcios.
Y un terrible granizo comenzó a caer del cielo.
Y luego vinieron las langostas.
Y se comieron todas sus ropas.
Luego, durante tres largos días, todo quedó tan oscuro como la noche.
Cada vez que una nueva plaga caía sobre Egipto,
el faraón prometía la libertad de los israelitas.
Pero cada vez cambiaba su forma de pensar y rompía la promesa.
¿Ahora dejarás libre al pueblo de Israel?
¡No! ¡No lo permitiré!
He tratado de prevenirte, pero no me haces caso.
Por favor, escúchame ahora o luego lo lamentarás.
La última plaga será la peor.
Todos los primogénitos egipcios que nazcan morirán.
¿Qué ha hecho tu Dios?
Él me ha robado a mi hijo primogénito.
Abandona Egipto de una vez y llévate a tu pueblo contigo.
Moisés les dijo a los israelitas que se preparasen para dejar Egipto enseguida.
Él sabía que había la posibilidad de que el faraón volviera a cambiar de opinión.
Entonces, ellos se empacaron y se fueron lo más rápido posible.
No puedo creer que nos estemos yendo.
Es tal como Moisés lo prometió.
Una tierra en la que podamos ser libres, me parece un sueño.
Pero no es un sueño. Vamos a nuestro nuevo hogar.
Con Moisés y los de Israel, miles en el desierto van.
Con Moisés, qué fabuloso es, vamos al paraíso terrenal.
Hay que seguir y cae el sol en un nuevo lugar.
Con Moisés y los de Israel, miles en el desierto van.
Con Moisés, qué fabuloso es, vamos al paraíso terrenal.
El Señor guía de Moisés hacia la libertad.
Con Moisés y los de Israel, miles en el desierto van.
Con Moisés, qué fabuloso es, vamos al paraíso terrenal.
Con Moisés y los de Israel, miles en el desierto van.
Con Moisés, qué fabuloso es el paraíso terrenal.
Y finalmente, la gente de Israel dejó Egipto con dirección a su tierra natal, la tierra de la libertad.
Durante el día, una columna de humos los guiaba.
Y por la noche, una columna de fuego les mostraba el camino.
Pero atrás, en el palacio, el faraón había vuelto a cambiar de idea.
He sido un tonto al dejarlos ir.
¿Quién construirá nuestras pirámides y cultivará nuestra comida y me ventirará cuando haga calor?
Debemos hacer que los israelitas regresen. ¡Preparen mi carruaje!
Y mientras tanto, los israelitas habían llegado al Mar Rojo.
¡Moisés, mira detrás nuestro! ¡Los soldados del faraón!
Llegarán aquí pronto.
¿Pero qué nos has hecho? Hubiéramos estado mejor viviendo tristes en Egipto que muriendo aquí en el desierto.
No tengan miedo. Dios nos protegerá.
No te afanes, Moisés. Descansa esta noche.
Mañana por la mañana, alza tu mano y estira tu vara sobre el mar.
Este se abrirá y podrán atravesarlo sobre tierra firme.
¡Paren! ¡Nos quedaremos aquí hasta mañana! ¡Entonces los atraparemos!
A la mañana siguiente, Moisés se paró frente al mar y puso su mano sobre las olas.
Y el mar se abrió, tal como Dios lo había prometido.
¡Vamos! ¡Síganme! ¡Tras ellos!
Aquí vuelven otra vez. ¿Qué vamos a hacer ahora?
Luego, el mar cayó sobre los soldados egipcios y los detuvo.
Dios, gracias por salvarnos.
Los israelitas atravesaron el desierto de Sinaí camino hacia su tierra de Israel.
Cuando tuvieron hambre, Dios les envió comida.
¿Qué es esto?
Era dulce. Un sabroso pan que Dios les había enviado para alimentar a la gente.
Los israelitas lo llamaron maná, lo que significa ¿qué es esto?
Cuando los israelitas tuvieron sed, Dios les envió agua.
Cuando los israelitas alcanzaron el monte Sinaí, en medio del desierto, acamparon al pie de la montaña.
Era hora de que Dios le diera al pueblo sus leyes.
¿Qué está pasando, Moisés? ¿Qué quiere Dios?
Dios me está llamando. Estoy seguro que tiene grandes planes para nosotros.
¡Alto! Debo seguir solo.
Y Moisés subió a la cima de la montaña. Estoy preparado.
Tengo unos mandamientos que quiero se los des al pueblo de Israel.
Si los siguen, yo los protegeré.
Sincela dos piedras y yo los escribiré en ellas.
Respeta siempre a tu padre y a tu madre.
No matarás. No robarás.
Dios dio muchas otras leyes.
También le dijo a Moisés cómo construir la casa de oración para que los israelitas pudieran rezar a Dios.
Dios también le dijo a Moisés que todo el mundo debería descansar el séptimo día,
tal como él lo hizo cuando creó el mundo.
Gracias, Dios.
Y fue así como Moisés condujo al pueblo de Israel a su tierra natal,
con el poder de Dios y sus sagradas leyes.
Estas leyes las llamaron los diez mandamientos.
Durante el largo viaje Dios ayudó a Moisés a guiar a los israelitas a casa.
Daniel y el foso de los leones.
Fue muy triste el día que el rey de Babilonia sitio a Jerusalén con su ejército.
Su nombre era Nabucodonosor.
El rey y su ejército hurtaron objetos que pertenecían a Dios y destruyeron su templo.
Por orden real los objetos robados fueron llevados a Babilonia.
Pero eso no fue lo único que hurtaron.
¡Hazfenes!
Busca a los jóvenes más inteligentes de aquí.
Deben gozar de muy buena salud y ser muy cultos para que puedan servir en mi palacio.
No los toquen.
Pertenecen al templo, pertenecen a Dios.
Bien, ahora lleven todo a nuestro reino.
Así todos los utensilios sagrados pertenecientes a Dios
fueron llevados junto con lo más selecto de la juventud de Jerusalén
a Babilonia a miles de kilómetros de distancia.
Entre aquellos hombres se encontraban Daniel y sus amigos, Ananías, Misael y Asarías.
A pesar de encontrarse a miles de kilómetros lejos de su hogar y de la casa de Dios
Daniel y sus amigos siguieron siendo fieles a Dios.
¿Estudian firmemente?
Ah, esto es imposible. Jamás aprenderemos a leer o a escribir su idioma.
Dios estaba con Daniel y con sus amigos.
Su idioma es interesante, majestad. Queremos aprender más.
Dios los dotó con mayor inteligencia que al resto de los jóvenes estudiantes.
Por eso ellos lo adoraban.
Con el tiempo el rey se dio cuenta que aquellos muchachos eran diez veces más inteligentes
que todos los adivinos, magos y sabios de Babilonia.
Por ende Dios le concedió a Daniel un don muy especial.
La habilidad de descifrar y entender los sueños y las visiones.
Eso fue algo muy bueno.
El rey Nabucodonosor comenzó a tener un sueño extraño.
¡Ariok!
Un sueño que lo mantenía consternado noche tras noche.
Trae a mis mejores sabios, adivinos y magos.
Ellos tienen que decirme qué significa este sueño.
¡Bien!
¿Qué estás esperando?
Enseguida, majestad.
Dormir, dormir. Tengo que dormir.
¡Oh, rey! ¡Vive para siempre!
¿Usted qué desea saber?
¿Cuál es su pregunta?
Y nosotros la responderemos.
¡Oh, dioses! Tengo una pregunta muy importante para ti, mago.
Para ti, adivino. Y para ti, sabio.
¡No! ¡Él es el adivino!
¡Él! ¡Él! ¡No!
¡Él es el mago, su majestad!
Por favor, a mí no me importa. Como sea.
¿Desea saber qué cosa es fría? ¿La nieve? ¿O la nariz de un perro?
¿O cómo convertir la leche de cabra en tela?
¿O el número de gigantes que habitan en la tierra?
¡Oh, no! ¡No! ¡No!
He tenido un sueño bastante extraño noche tras noche.
¡Eso es sencillo! ¡Facilísimo!
¡No hay problema!
¡Bien! Pues díganme lo que significa.
De acuerdo. Pero díganos cuál fue su sueño.
Y le diremos lo que significa.
¡Oh, no!
Si son tan inteligentes, entonces van a decirme cuál es mi sueño y luego qué significa.
¿Quiere que le digamos lo que usted ya sabe, majestad?
¡Y que luego le digamos lo que no sabe!
¿Y usted sabrá lo que nosotros sabemos que usted ya sabe?
¡Oh, sí, sí, sí! Yo sabía que eran inteligentes.
¿Está bromeando?
¡Imposible!
¡Ni pensarlo!
¿Van a decirme ahora mismo cuál fue mi sueño o los haré castigar a todos?
Pero no existe nadie en el mundo capaz de hacer tal cosa.
Solo los dioses lo saben, señor.
Y ellos no habitan en la tierra.
¡Bien, suficiente! ¡Me enfadé!
Ahora no solo los castigaré a los tres, sino que además...
¡Ariok!
¡Manda a matar a los adivinos, los magos y los sabios de Babilonia ahora!
¿Bien? ¿Qué estás esperando?
¡Enseguida, su majestad!
Ariok se dirigió a la casa de Daniel y le contó que el rey había ordenado castigar a todos los sabios de Babilonia.
Por favor, Ariok, no le hagas daño a nadie esta noche.
Daniel, eres mi amigo. Solo puedo esperar hasta mañana por la noche.
Oremos, amigos míos. Dios tiene que ayudarnos a entender el sueño secreto del rey.
Nadie debe sufrir por esto.
Despierta, Daniel. He venido a explicarte el sueño secreto del rey.
Gracias, señor.
¡Su majestad! Alguien ha venido a explicarle el significado de su sueño.
¡Imposible! ¿Acaso existe alguien más inteligente que me adivino mi mago y mi sabio?
Se trata de uno de los prisioneros de Judá.
¿Sabes tú algo acerca de mi sueño?
No. Yo no.
¿Se trata de una broma, Ariok?
Pero el Dios del cielo sí puede explicarte todas las cosas secretas.
Yo sé qué significa así
El sueño que tuvo usted
Dios me quiso revelar
Y le diré lo que escuché
El mensaje sencillo es
La sagrada verdad, diré
Es la hora
Nabucodonosor, qué honor tenir aquí
A iluminarle su majestad
A Dios he orado y así pude
Descifrar ese sueño que a usted voy a contar
Vi una estatua con cabeza de oro
Bronze, hierro y barro en los dedos de sus pies
Son símbolos del reino de esta tierra
Y significa que en su reino de todos usted el más grande es
Yo sé qué significa así
El sueño que tuvo usted
Dios me quiso revelar
El mensaje sencillo es
La sagrada verdad, diré
Es la hora
De saberlo ya
Loca de repente del monte cayó
Y totalmente la estatua destruyó
Y eso significa
Que en todas las naciones
Sólo el reino de Dios perduró
Yo sé qué significa así
El sueño que tuvo usted
Dios me quiso revelar
El mensaje sencillo es
La sagrada verdad, diré
Es la hora
Yo sé qué significa así
El sueño que tuvo usted
Dios me quiso revelar
La sagrada verdad, diré
Es la hora de saberlo
¡Oh, eso es perfecto!
¡Eres más inteligente que todos mis adivinos, mis magos y todos mis sabios juntos!
No lo soy, señor
Dios me reveló este secreto
No porque yo sea mejor que nadie
Sino para que usted conozca su significado
¿Pero qué significa?
Ahora usted es el rey
Pero ni usted ni su reino durarán para siempre
Tan sólo el reino de Dios perdurará
Tu dios es el dios de todos los dioses
Es el rey de todos los reyes
Y tú mereces una recompensa
Muy bien
A partir de este momento
Tú serás gobernador de Babilonia
Y tendrás a tu cargo
A todos mis hombres sabios
Su majestad, se los suplico
No los castigue
Por supuesto que no
Se hará a tu voluntad
Repíteme tu nombre
Daniel
Si he de gobernar necesito ayuda
Tengo tres amigos sabios
Haz que Ananías, Misael y Azarías también gobiernen Babilonia
Muy bien, así se hará, Daniel
Pasaron muchos años
Y después de que el rey Nabucodonosor dejara el trono
Su hijo Baltasar le sucedió
Daniel permaneció en Babilonia
Y tres veces al día, todos los días
Dirigía su mirada a Jerusalén
Y oraba a Dios
Con el paso de los años
Baltasar el nuevo rey se había olvidado por completo de Daniel
Una noche el rey Baltasar celebró un gran banquete
El necio rey usó las copas y los utensilios
Que habían sido sustraídos de la casa de Dios
Se están divirtiendo todos
Al beber en las copas robadas
El rey había deshonrado a Dios
Ya que él creía en sus falsos dioses hechos de oro
Plata, bronce, hierro, madera y piedra
Demos gracias a los dioses por este maravilloso banquete
¿Qué? ¿Qué es eso?
Adivinos, magos, sabios
Acérquense, vengan deprisa
¿Qué dice?
¡Leanlo!
Mene mene tekel parsin
Les diré una cosa
El que sea capaz de leer lo que aquí está escrito
Recibirá una cadena de oro
Mene mene tekel parsin
¿Será así?
Tekel mene parsin
¿Qué les parece esto?
Entregaré una preciosa túnica púrpura digna de un rey
Y en mi reino ocupará el tercer lugar más importante del gobierno
Imposible, inadmisible, inconcebible
¿Acaso no existe nadie en mi reino que pueda leer estas extrañas palabras?
Yo conozco a alguien, hijo mío
Dime quién es, madre, dímelo
Durante el reinado de tu padre, este hombre poseía la sabiduría de los dioses
Manda llamar a Daniel
¿Eres tú, Daniel?
¿El que dice que Dios creó el cielo y la tierra?
Escucha, el collar de oro, la túnica púrpura y el tercer lugar más importante de todo el reino
Serán tuyos si logras descifrar estas palabras
Rey Baltazar, conserve estos obsequios o déselos a otra persona
Ah, tú tampoco entiendes lo que está escrito allí
Claro que lo entiendo
Le explicaré al rey lo que dice allí
Su padre perdió su reino por causa del orgullo y la soberbia
Dios, que gobierna sobre todas las cosas de la tierra, es quien escoge al que va a ser rey
Pero a pesar de saber todo esto, su majestad no se arrepiente de las cosas terribles que ha hecho
Esta noche, usted usó las copas y los utensilios que fueron robados del templo de Dios, ofendiéndolo con ello
Y fue el mismo Dios quien envió la mano que escribió esas palabras
Mene, Dios ha contado los días que faltan para que se acabe el reinado de su majestad
Tekel, usted no es suficientemente bueno para seguir siendo rey
Arsin, su reino le será entregado a otros
Yo sé que estás hablando con la verdad
El rey Baltazar cumplió su promesa
Y le entregó a Daniel la túnica púrpura, el collar de oro
Y lo convirtió en el tercer gobernante más importante de la comarca
Lo que dijo Daniel se hizo realidad
Esa misma noche, otro gobernante, el rey Darío, tomó posesión del reino
Escogió tres hombres para que gobernaran el reino
Entre ellos se encontraba Daniel, a quien Dios había convertido en un hombre erudito
Muy pronto, el rey Darío se dio cuenta que Daniel era mejor que los otros dos hombres
Y pensó colocarlo al frente del gobierno de la nación
Esto provocó la ira de los otros hombres
Los dos malvados eruditos querían hacer quedar mal a Daniel
Pero Daniel siempre decía la verdad
Y no era perezoso ni deshonesto
Debemos hallar la forma de inculpar a Daniel
Pero como, él es demasiado bueno
Tengo una genial idea, Daniel cree de verdad en su gran Dios
Usaremos eso en su contra
Soy yo señor, Daniel
Tenía razón, tres veces al día Daniel se inclina en dirección a Jerusalén para alabar a su Dios
El plan va a funcionar, estoy ansioso por contárselo al rey
Este es mi plan, yo le contaré al rey
No si llego primero que tú
El plan de ellos era espantoso
Un plan para deshacerse de Daniel
Salve el rey Darío, señor tiene muchos enemigos
Y sabemos como encontrarlos
A lo largo y ancho del reino habrá treinta días de fiesta
En este tiempo, nadie podrá alabar a ningún Dios o ser humano, excepto su majestad
Lo que me gusta como se oye
Pero aquí viene la mejor parte
El que no os adore
Será considerado vuestro enemigo
Y tendrá que ser lanzado al foso de los leones
Por los Dioses, bendigo por mi, me gusta
Treinta días de fiesta
Si, extraordinarios días de fiesta
Una festividad como ninguna otra
Debo contarle a Daniel
Que extraordinaria ley
Daniel le supo de la nueva ley, pero permaneció fiel a Dios
El está incumpliendo el nuevo decreto del rey
Mi plan funcionó, Daniel está orando y alabando a su Dios
Arrojémoslo al foso de los leones
Aguarda, ese no era tu plan, era mi plan
Rey Darío, encontramos a alguien que no está obedeciendo la nueva ley
Inaudito, ¿quién es ese ser despreciable?
Se trata de Daniel, el israelita
No puede ser
Tres veces al día, él oraba alabando a su Dios
Al igual que lo hacía antes de que se decretara la ley
¿Será mejor utilizar dos leones o tres?
No puedo lastimar a Daniel
Es un consejero honesto y lo más importante es mi amigo
Pero Rey Darío, hay un edicto que dice
Que ninguna ley promulgada por su majestad podrá modificarse
De acuerdo, llévenlo al foso de los leones
Mi querido amigo
¿Qué he hecho?
Lo siento Daniel, no quiero hacer esto
Tú siempre has sido leal a tu Dios
Quizás él te pueda salvar de los leones
No te preocupes, no estaré solo allí
Y para evitar que alguien moviera la roca y dejara salir a Daniel de la cueva
El Rey Darío selló la entrada con su sello real
El Rey Darío no pudo dormir esa noche
Estaba muy preocupado por su amigo Daniel
Al día siguiente el Rey Darío se dirigió presuroso hacia el foso de los leones
¿Será que tu Dios te libró de los leones?
¡Abran el foso de los leones!
Pero no había nada que temer
Se levantó temprano Rey Darío
Daniel estaba sano y salvo
¿Te encuentras bien?
Cuando los leones atacaron
Dios me salvó enviando un ángel para que cerrara sus fauces
Los leones no me lastimaron porque Dios sabía que yo no había hecho nada malo
Y también sabía que yo no le había hecho nada malo a su majestad
Daniel, estoy tan contento
¿Y ustedes que decían llamarse sabios? ¡Llévenselos!
El plan tuyo fue muy malo
El plan no fue mío, tu fuiste el de la gran idea
¡No es cierto!
¡Si es cierto!
El Rey Darío le escribió una carta a todas las personas del mundo
Paz y felicidad para todos
A partir de hoy todos respetarán al Dios de Daniel porque es más grande que cualquier Dios
Y hace milagros para rescatar y salvar a las personas
Daniel siguió trabajando para el Rey Darío y se mantuvo leal a Dios
Y Dios lo bendijo

